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martes, 15 de enero de 2019

Rememorando la Batalla de Seattle

En la página de DesInformémonos han publicado este artículo en el que se nos recuerda el vigésimo aniversario del movimiento social anticapitalista que reunió en Seattle a altermundistas de distintos rincones del planeta.

En favor de la nostalgia, aquí la información:


20 años no es nada

Massimo Modonesi

Si de lucha y de antagonismo se trata, el siglo XXI empezó a finales de noviembre de 1999 en Seattle, exactamente diez años después de la caída del muro de Berlín.

En la llamada Battle of Seattle una multitud se movilizó en contra de la globalización capitalista neoliberal, impidiendo la realización de una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el movimiento que allí tomó vuelo, se forjó una generación de militantes y se marcó un hito y un cambio de época en la historia de las luchas sociales alrededor de tres elementos que sobresalieron en aquellas jornadas de protestas callejeras: el antineoliberalismo altermundista, la forma multitudinaria-reticular y la combinación-renovación de los repertorios de acción.

Lo que más deslumbró fue la posibilidad-capacidad de convergencia de una pluralidad de los manifestantes, quienes lograban articular –aunque fuera temporalmente- sus diversas demandas, identidades y orientaciones políticas. Se juntaron sindicalistas, ecologistas, feministas, pacifistas, defensores de derechos humanos, religiosos, campesinos, indígenas, anarquistas, católicos, comunistas de matrices diversas, anticapitalistas, antineoliberales, reformistas, revolucionarios, jóvenes en su mayoría, muchos en su primera experiencia de movilización, pero también los de la generación anterior que no se replegaron a pesar de la derrota de los años 70 y 80. El altermundismo, llamado también “movimiento de movimientos”, fue, aun sea de manera efímera, “un mundo donde cupieron muchos mundos”. En efecto, como ha sido reconocido, el zapatismo fue una fuente de inspiración fundamental a nivel ideal pero también porque el EZLN convocó el primer encuentro del pueblo de activistas que se manifestó en Seattle y las luchas antineoliberales de inicio del siglo XXI: el llamado encuentro intergaláctico realizado en 1996 en la Selva Lacandona.

Esta temporal convergencia multitudinaria mostró la posibilidad y la potencia de la forma red, que Negri prefiere llamar enjambre. Pero después del deslumbre no tardaron en aflorar las zonas de sombra. En efecto, a pesar de irrumpir en el escenario y generar acontecimientos de ruptura, el formato reticular tiende a no durar ni estrecharse lo suficiente para asentar contrapoderes consistentes y persistentes. En cuanto el clima se hizo menos favorable, en los Foros Sociales que, desde 2001, surgieron de las experiencias de lucha altermundista, las diferencias identitarias e ideológicas y las dificultades y las discrepancias respecto de la construcción de la organización necesaria para sostener la movilización volvieron a aparecer como límites y no como riquezas. Esto fue particularmente evidente en el campo antineoliberal latinoamericano que, en la primera década del siglo XXI, después de haber sostenido un potente ciclo de luchas destituyentes, se fracturó entre una vertiente hegemonista que impulsó o apoyó a los llamados gobiernos progresistas y una vertiente autonomista que se reclamaba como la verdadera heredera del espíritu del movimientismo altermundista, pero que quedó fracturada y debilitada.

Las protestas de Seattle mostraron también la posibilidad de recuperar -renovándolos creativamente- repertorios de acción antiguos y clásicos (marchas, bloqueos, barricadas, consignas, etc.) además de aprovechar las nuevas tecnologías: usar el internet para convocar y difundir información; documentar las protestas a través de medios independientes, como la neonacida red Indymedia. En la batalla de Seattle, floreció el recurso a diversas formas de acción directa: en su mayoría masivas de protesta pacífica pero también tácticas de autodefensa, -de defensa del derecho a la protesta ante la represión- y otras propiamente confrontacionales o de corte insurreccional. Se notó la presencia de grupos neoanarquistas y, en particular, del que fue denominado Black Block. La violencia callejera, en gran medida respuesta a la represión, fue el pretexto para que los medios dominantes descalificaran el movimiento y legitimaran una indiscriminada escalada represiva que llegó a los extremos de la cumbre del G8 en Génova en 2001. Después del atentado a las Torres Gemelas y la Guerra de Irak, La reacción culminó, se asimiló el altermundismo al terrorismo para poder apretar aún más las tuercas de la criminalización y judicialización de la protesta.

Así se contuvo el impulso de un ciclo de protestas, contracumbres y Foros Sociales que, si bien continuaron, empezaron a perder capacidad de convocatoria e ímpetu de movilización. Hasta que, diez años después, en 2011 apareció otro ciclo de movilización (indignados, Occupy Wall Street, movimientos estudiantiles y primaveras árabes) con fuertes conexiones internacionales y otras resonancias que indicaban que el espíritu de Seattle seguía vivo y el viejo topo seguía cavando.

A nivel ideal y programático, el altermundismo contrapuso un nuevo internacionalismo de los oprimidos a la mundialización del capital, a la mercantilización de la vida, asociada al libre comercio, a la deuda, al poder de las empresas transnacionales y los organismos financieros internacionales. Si bien formuló pocas propuestas concretas (como, por ejemplo, la Tobin tax y otras hipótesis de reformas para frenar la financiarización) el solo enunciar que Otro mundo es posible -un mundo democrático participativo, en el cual se respete la vida, el trabajo y el medio ambiente- cerraba la época del pensamiento único y abría el debate sobre las alternativas, generando horizontes de visibilidad que rebasaran de la mera resistencia. Como suele ocurrir con los movimientos antisistémicos, más allá de sus efectos concretos inmediatos, con su sola aparición puso al desnudo el despotismo del capital y de las clases que lo detienen y lo manejan.

La generación de Seattle colocó una agenda de cuestiones y de problemas, inició una secuencia de ensayos y errores, esbozando y experimentando unos formatos que, con sus alcances y sus límites, siguen inspirando y sosteniendo gran parte de las luchas que brotan en nuestros días. Porque si, como cantaba Gardel, “veinte años no es nada”, no debe sorprendernos que, mientras siga el capitalismo neoliberal mundializado, no deje de rondar el espíritu antagonista de Seattle.





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domingo, 11 de marzo de 2018

Entrevista a Noam Chomsky

Les recomendamos esta entrevista -al recien entrevistado por el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa- de Noam Chomsky publicada en El País:


A punto de cumplir 90 años, acaba de abandonar el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Allí revolucionó la lingüística moderna y se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos. 'Babelia' visita al gran intelectual en su nuevo destino, Arizona

Jan Martínez Ahrens

Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) hace tiempo que superó las barreras de la vanidad. No habla de su vida privada, no usa móvil y en un tiempo donde abunda lo líquido y hasta lo gaseoso, él representa lo sólido. Fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, figuró en la lista negra de Richard Nixon, apoyó la publicación de los papeles del Pentágono y denunció la guerra sucia de Ronald Reagan. A lo largo de 60 años no hay lucha que se le haya escapado. Igual defiende la causa kurda que el combate contra el cambio climático. Tan pronto aparece en una manifestación de Occupy Movement como respalda a los inmigrantes sin papeles. Inmerso en la agitación permanente, el joven que en los años cincuenta deslumbró al mundo con la gramática generativa y sus universales, lejos de dormirse en las glorias del filósofo, optó por el movimiento continuo. No importó que le acusasen de antiamericano o extremista. Él siempre ha seguido adelante, con las botas puestas, enfrentándose a los demonios del capitalismo. Ya sean los grandes bancos, los conglomerados militares o Donald Trump. Incombustible, su última obra lo vuelve a confirmar. En Réquiem por el sueño americano (editorial Sexto Piso) vuelca a la letra impresa las tesis expuestas en el documental del mismo título y denuncia la obscena concentración de riqueza y poder que exhiben las democracias occidentales. El resultado son 168 páginas de Chomsky en estado puro. Vibrante y claro. Listo para el ataque.

—¿Se considera un radical?

—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.

—Pues defínase ideológicamente.

—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.

Una luz seca envuelve a Chomsky. Después de 60 años dando lecciones en el Massachusetts Institute of Tech­nology (MIT), el profesor se ha venido a vivir a los confines del desierto de Sonora. En Tucson, a más de 4.200 kilómetros de Boston, ha abierto casa y estrenado despacho en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona. El centro es uno de los pocos puntos verdes de la abrasada ciudad. Fresnos, sauces, palmeras y nogales crecen en torno a un edificio de ladrillo rojo de 1904 donde todo queda pequeño, pero todo resulta acogedor. Por las paredes hay fotos de alumnos sonrientes, mapas de las poblaciones indígenas, estudios de fonética, carteles de actos culturales y, al fondo del pasillo, a mano derecha, el despacho del mayor lingüista vivo.

El lugar nada tiene que ver con el rompedor espacio de Frank Gehry que le daba cobijo en Boston. Aquí, apenas cabe una mesa de trabajo y otra para sentarse con dos o tres alumnos. Recién estrenada, la oficina de uno de los académicos más citados del siglo XX aún no tiene libros propios, y su principal punto de atención recae en dos ventanas que inundan de ámbar la estancia. A Chomsky, pantalones vaqueros, pelo largo y blanco, le gusta esa atmósfera cálida. La luz del desierto fue uno de los motivos que le hizo mudarse a Tucson. “Es seca y clara”, comenta. Su voz es grave y él deja que se pierda en los meandros de cada respuesta. Le gusta hablar con largueza. La prisa no va con él.

PREGUNTA. ¿Vivimos una época de desencanto?

RESPUESTA. Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

P. ¿Y así surgen las fake news (bulos)?

R. La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

P. ¿Ni siquiera en los medios de comunicación?

R. La mayoría está sirviendo a los intereses de Trump.

P. Pero los hay muy críticos, como The New York Times, The Washington Post, CNN…

R. Mire la televisión y las portadas de los diarios. No hay más que Trump, Trump, Trump. Los medios han caído en la estrategia que ha diseñado Trump. Cada día les da un aliciente o una mentira para situarse él bajo los focos y ocupar el centro de atención. Entretanto, el flanco salvaje de los republicanos va desarrollando su política de extrema derecha, recortando derechos de los trabajadores y abandonando la lucha contra el cambio climático, que precisamente es aquello que puede terminar con todos nosotros.

P. ¿Ve en Trump un riesgo para la democracia?

R. Representa un peligro grave. Ha liberado consciente y deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo que estaban latentes pero que nadie había legitimado.

P. ¿Volverá a ganar?

R. Es posible, si consigue retardar el efecto letal de sus políticas. Es un consumado demagogo y showman que sabe cómo mantener activa su base de adoradores. A su favor juega también que los demócratas están sumidos en la confusión y puede que no sean capaces de presentar un programa convincente.

P. ¿Sigue apoyando al senador demócrata Bernie Sanders?

R. Es un hombre decente. Usa el término socialista, pero en él significa más bien new deal demócrata. Sus propuestas, de hecho, no le serían extrañas a Eisenhower [presidente por el Partido Republicano de 1953 a 1961]. Su éxito, más que el de Trump, fue la verdadera sorpresa de las elecciones de 2016. Por primera vez en un siglo hubo alguien que estuvo a punto de ser candidato sin apoyo de las corporaciones ni de los medios, solo con el respaldo popular.

P. ¿No advierte un deslizamiento hacia la derecha del espectro político?

R. En la élite del espectro político sí que se ha registrado ese corrimiento; pero no en la población general. Desde los años ochenta se vive una ruptura entre lo que la gente desea y las políticas públicas. Es fácil verlo en el caso de los impuestos. Las encuestas muestran que la mayoría quiere impuestos más altos para los ricos. Pero esto nunca se lleva a cabo. Frente a esto se ha promovido la idea de que reducir impuestos trae ventajas para todos y que el Estado es el enemigo. ¿Pero quién se beneficia de que recorten en carreteras, hospitales, agua limpia y aire respirable?

P. ¿Ha triunfado entonces el neoliberalismo?

R. El neoliberalismo existe, pero solo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

P. Suena a Orwell lo que describe.

R. Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

P. Y ante esta situación, ¿no es demasiado débil la contestación social?

R. Hay muchos movimientos populares muy activos, pero no se les presta atención porque las élites no quieren que se acepte el hecho de que la democracia puede funcionar. Eso les resulta peligroso. Puede amenazar su poder. Lo mejor es imponer una visión que te dice que el Estado es tu enemigo y que tienes que hacer lo que puedas tú solo.

P. Trump emplea a menudo el término antiamericano, ¿cómo lo entiende?

R. Estados Unidos es el único país donde por criticar al Gobierno te llaman antiamericano. Y eso supone un control ideológico, encender hogueras patrióticas por doquier.

P. En algunos sitios de Europa también pasa.

R. Pero nada comparable a lo que ocurre aquí, no hay otro país donde se vean tantas banderas.

P. ¿Teme al nacionalismo?

R. Depende, si significa estar interesado en tu cultura local, es bueno. Pero si es un arma contra otros, sabemos a dónde puede conducir, lo hemos visto y experimentado.

P. ¿Cree posible que se repita lo que ocurrió en los años treinta?

R. La situación se ha deteriorado; tras la elección de Barack Obama se desencadenó una reacción racista de enorme virulencia, con campañas que negaban su ciudadanía e identificaban al presidente negro con el anticristo. Ha habido muchas manifestaciones de odio. Sin embargo, Estados Unidos no es la República de Weimar. Hay que estar preocupados, pero las probabilidades de que se repita algo así no son altas.

P. Arranca su libro recordando la Gran Depresión, un tiempo en el que “todo estaba peor que ahora, pero había un sentimiento de que todo iría mejor”.

R. Me acuerdo perfectamente. Mi familia era de clase trabajadora, estaba en paro y no tenía educación. Objetivamente, era un tiempo mucho peor que ahora, pero había un sentimiento de que todos estábamos juntos en ello. Había un presidente comprensivo con el sufrimiento, los sindicatos estaban organizados, había movimientos populares… Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

P. ¿Tiene aún esperanzas?

R. Claro que hay esperanza. Aún hay movimientos populares, gente dispuesta a luchar… Las oportunidades están ahí, la cuestión es si somos capaces de tomarlas.

Chomsky termina con una sonrisa. Deja vibrando en el aire su voz grave y se despide con extrema cortesía. Luego sale del despacho y baja las escaleras de la facultad. Afuera, le esperan Tucson y la luz seca del desierto de Sonora.








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domingo, 30 de octubre de 2016

La Resistencia Contra el DAPL

Para los que deseen enterarse de lo que en estos momentos sucede en the land of the free and home of the brave, dado que los medios de comunicación convencionales han sido muy duchos en ocultar la digna resistencia de los pueblos originarios en contra de la construcción de un oleoducto, les recomendamos que lean este reportaje publicado por Kaos en la Red:


Demián Reyes

Consideraciones primas

En el “territorio imperialista” también hay lucha de clases, violencia desmedida y crisis de derechos humanos. En “territorio yanqui” también se denuncia a la ‘prensa vendida’ (no es que sólo esté vendida, es que desde su origen ha fungido como el mecanismo de los gobiernos para autorizar qué se dice y cómo se dice). En “gringolandia” también hay chairos, revoltosos y los tan malcomprendidos encapuchados que se dan cita a manifestaciones, marchas, y, los más comprometidos, resisten a costa de golpes y humillaciones en un conflicto como el de Standing Rock. Incluso, las estrellas se bajaron de su nube para apoyar a su manera esta lucha.

Venga, el presente ha de ser entendido por el estudio del pasado, y por eso escribo que en Estados Unidos también hay desigualdad y problemáticas territoriales como es común en Latinoamérica, específicamente la afectación a las tribus y pueblos originarios que son despojados de sus tierras y recursos naturales. Dallas Goldtooth, activista ferviente en el proyecto Indigenous Environmental Network y de origen indio, relata que “esto no es nada nuevo, es la continuación de 500 años de colonización a través de la violencia del Estado”, esta inmanente verdad la dijo tan sólo unos momentos después de una de las más grandes represiones que está movilizando la conciencia histórica de los ciudadanos estadounidenses.

Algunos internautas, afirman que esta resistencia se ubica sólo por detrás del Movimiento 11-S, las redes anti-guerra contra Irak coordinadas mundialmente en 2003 y las revueltas afroamericanas de 2014-2016.

¿A costa de qué va el progreso?

Por la tarde del 27 de octubre, cientos de policías antimotines, elementos del ejército, otros vestidos de civil y personal privado de seguridad, arremetieron violentamente contra el campamento permanente que han instalado cientos de manifestantes en Cannon Ball, Dakota, para evitar el ingreso de la maquinaria que construirá el Dakota Access Pipeline (DAPL) o Bakken Pipeline, mega-oleoducto de 1825 km. que se erige de la zona norponiente de Dakota del Norte, pasa por el centro de Dakota del Sur, Iowa y termina en la zona suroriente de Illinois.

Durante la represión, la policía arrojó en varias ocasiones gas pimienta, golpearon con toletes y palos a los manifestantes, detuvieron a varias personas con un exceso de fuerza brutal, y alguno de los guardias privados llegaron a disparar bala con rifles de asalto. Se deuvieron a 141 personas, según las fuentes directas de los protagonistas de esta lucha, aunque en esta ocasión, ABC, NBC, CNN, CBS News y otros monopolios de la comunicación han ofrecido cifras semejantes por encima del centenar. En manifestaciones pasadas, ya habían detenido a otras decenas de disidentes, algunos de ellos tuvieron las hagallas de amarrarse a las maquinarias para evitar que siguieran afectando la tierra. También se hizo viral la represión que sufrieron el 4 de septiembre por perros de ataque.

No es un silogismo difícil de descifrar el que proyectos de esta magnitud afecten  las miles de hectáreas adyacentes a él, lo verdaderamente preocupante y por lo que se han enarbolado estas protestas, es por que la identidad cultural de la tribu sioux de Standing Rock –principales opositores, junto con otros 100 grupos étnicos, incluyendo las provincias de Manitoba, Saskatchewan y Alberta al centro-sur de Canadá- a través del despojo y daño uniltareral a sus tierras y panteones ancestrales, la extracción de agua para beneficiar el proyecto y el cuidado ambiental de estos estados, están siendo aplastados ante la omisión del gobierno estadounidense en beneficio de la paraestatal Energy Transfer Partners, bien decidida a generar hasta 500,000 barrilles de crudo por día con una inversión neta de $3.8 billones de dólares.

Si hacemos cuentas, partiendo de que el precio estándar de un barril de petróleo ronda en los 49 dólares según la contabilidad automática de Oil-Price.net [1] y distintas fuentes como Forbes y CNN, al día se estarían generando $24 millones 500 mil dólares sólo por su producción, añadiendo los valores agregados y la plusvalía. Podemos imaginarnos así una gran cantidad de dinero y de crudo extraído diariamente, lo que hace pensar que los recursos son inagotables. Todo lo contrario. La teoría del pico de Hubbert y diversas asociaciones científicas que pertenencen a grandes  empresas como Shell –el mismísimo King Hubbert trabajaba para ella- o Esso, afirman que entre el 2030 y 2050, las reservas de hidrocarburos estarán por los suelos. Si eso fuese cierto (y se ha comprobado con el aniquilamiento de otros recursos naturales como bosques, ríos y reservas mineras), el aforismo del progreso que tanto nos dictan, es una sentencia temporal, ya que se enuncia entre un proyecto que pretende “resolver” una crisis y el surgimiento de otra, a costa de la eliminación permanente de la naturaleza en aras de la producción masiva y desmedida de mercancías. El progreso es la retórica positiva de las consecuencias negativas del sistema-capital.

Manipulación; elemento inherente a la desigualdad

Los opositores al DAPL, afirman que “la prensa y la ciudadanía han muerto” al ser ignorados los pueblos nativos cuando se encuentran en conflictos de esta magnitud, haciendo semejanzas –algo descabelladas- entre la Matanza de Wounded Knee en diciembre de 1890 en Dakota del Sur y los sucesos en Standing Rock de 2016.

Tras lo que aconteció el 27 de octubre, los medios criminalizaron masivamente a los manifestantes por el hecho de cometer el “delito de invasión a propiedad privada”. Recojo una anécdota chusca; distintos canales mostraron a una señora de avanzada edad, argumentando que portaba un revólver calibre .38, incluso, transmitiendo fragmentos de la conferencia de prensa que realizaron los sheriffs del Condado de Morton (donde se ubica el sitio del campamento de resistencia), para dar un peso más judicial a ese mensaje. En la fotografía se observa que la señora sólo sostiene un bastón de la tribu sioux.

Pero el DAPL también tiene sus propios mecanismos, como la DAPL Security (Policía de Seguridad), denunciada por la gente que se encuentra en los territorios afectados, y que se evidenció de la forma más contundente al documentar la infiltración de Kyle Thompson, exmilitar que, con el rostro tapado y portando un rifle de asalto AR-15, se ocultaba en un vehículo en la maleza de uno de los ojos de agua. Su identidad se conoció por el gafete de DAPL Security que portaba tras ser retenido por los opositores. El mismo sheriff de la conferencia de prensa, argumentó que este hombre disparó “mas o menos en un acto de defensa propia” [2].

¿Pero porqué es importante hablar de desigualdad desde la prensa y el status no-nativo? El 2 de junio, un grupo de milicias de propietarios rurales en el sudeste de Oregon, tomaron por más de un mes el edificio del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Malheur en protesta por la excarcelación de dos de sus compañeros propietarios, este evento fue llamado como el Oregon Standoff. Argumento esta mención porque este suceso se tocó de una forma muy superficial en los medios de comunicación, a comparación del conflicto de este 27 de octubre donde se habló más de los “delitos” que del mismo delito ambiental que provoca el DAPL. Es claro que la posición socioeconómica de los propietarios de Oregon supera incuestionablemente a los indígenas sioux. La identidad se genera por compartir rasgos esenciales. La gente no comparte más que una lástima y un status categórico de inferioridad por los pueblos originarios en la mayor de los casos.

Las claras facilidades y omisiones que hay entre diviones socioeconómicas y raciales, cuando hablamos de marcos jurídicos, nunca serán exhibidas en televisión, tenemos que descubrirlas y denunciarlas por todos los medios posibles.

Si una estrella desciende, forcemos a las demás a bajar también

El 24 de agosto de este año, Thor (bueno, Chris Hemsworth) acudió al Hosptital Infantil Lady Cliento en Austrialia, para convivir con los pequeños pacientes. En mayo, el equipo de Captain  America: Civil War visitó a un pequeño fanático de los cómics de Marvel que padece cáncer terminal. Estos son los haceres filantrópicos de mucha gente de Hollywood y las “estrellas” en todo el globo, pero la inclusión, como elementos de cognición mediática, tienen otro papel en este texto.

Algo que ha servido para que el mundo hable sobre el DAPL es el papel mediático de Hulk (ok, Mark Rouffalo) que ya lo hemos visto de “chairo” en otras protestas y propuestas muy significativas. El actor se reivindica pro-aborto y en defensa de la igualdad de derechos LGBTQ+; ha cuestionado a la biotecología británica de ser partícipe en la expansión del virus Zika; desde 2008 ha realizado investigaciones sobre el fracking en E.U., comenzando por algunos terrenos de su familia en  New York que comenzaban a ser afectados por estas prácticas, lo que le llevó a ser “el primer rostro famoso anti-fracking” según la New York Magazine”; en 2011 fue una cara visible en las protestas anti-capitalistas del Occupy Wall Street.

Su opus maestoso de acción se gestó en 2014, cuando funda The Solutions Project junto con el profesor Marck Jacobson de la Universidad de Stanford y el documentalista Josh Fox, proyecto enfocado a la producción general de energías sustentables, desde la eólic, solar, hidroeléctica y geotérmica, pero no concebidos como mega-proyectos, sino como iniciativas comunitarias y ciudadanas a pequeña escala. Su radical diferencia con los proyectos capitalizadores es que no se requiere la extracción de recursos naturales o modificación del ambiente [3]. Esta es una agenda híper “chaira” que lo diferencia, por ejemplo, de Thor o  Ironman.

La joven actriz Shailene Woodley –que interpreta el papel principal en las películas de Divergent- fue arrestada el lunes 10 de octubre junto con 27 indígenas nativos tras una protesta, fueron acusados de “ingreso ilegal a zona federal” y “ En sus declaraciones con la prensa, relata que ante la violencia psicológica de quienes la detuvieron, ella contestó “bien, ahora están viendo esto 40,000 personas y las que faltan, vamos bien” [4]. Su fotografía con el arquetípico traje naranja de reclusa ha dado la vuelta por el mundo de las redes sociales, mostrando que la vulnerabilidad va más allá de los protestantes nativos.

Si retomo estas acciones de las estrellas de Hollywood, no es por sumar un artículo más para exacerbar la ingenua filantropía que realizan -de buen corazón ,con sus millones en las bolsas, sino porque estas dos personas están INCIDIENDO en el territorio y directamente con la resistencia en Standing Rock, a sus maneras y atrayendo la mayor cantidad de gente desde la mass-media.

Esto es un impulso a que la gente lea, se informe, apoye y manifieste. La sociedad del espectáculo hace que las personas “comunes” se identifiquen más con alguien famoso que con sus mismos hermanos de clase o raza.

Corolario (o un llamamiento por la vida)

Desigualdad, violencia, expoliación contra los pueblos originarios y el auto-aniquilamiento gradual de la vida humana son consecuencias de los mega-proyectos y el extractivismo. El esfuerzo en utilizar las escrituras y el análisis generalizado no es sólo para enlazar esta problemática con las empatías de la gente del mundo, sino para transgredir con el pensamiento y la acción las lógicas sistemáticas que provocan todo lo que he mencionado; que Standing Rock sea visto como el mismo esbozo depredador al que se enfrentó la Tribu Yaqui con el Acueducto Independencia, como la Guerra del Agua en Cochabamba, Bolivia, o el desplazamiento forzado  de miles de nasa en el sur de Colombia durante el conflicto armado –que sigue vigente- u otros tantos yanomamis en Brasil por un gobierno “progresista”.

No queremos el poder, el partido o la vanguardia, únicamente vamos en vías de defender lo sagrado, lo corporal, lo único que poseemos ante el movimiento del mundo: la vida y nuestro derecho a morir en paz.

Como esa fotografía de un sioux sosteniendo un garrafón de agua enfrente de un parapeto de la policía militarizada, concluyo: water is life, and living act is the only sacred for us.

[1] Consultar en: http://www.oil-price.net/

[2] “Dakota Access Pipeline shooting victim was an armed instigator, protesters claim”, por Michael McLaughlin, The Huffington Post, 28 de octubre de 2016. En línea en: http://www.huffingtonpost.com/entry/dakota-access-pipeline-shooting_us_5813b711e4b064e1b4b28f41

[3] Para valorar a Rouffalo por su labor ambiental y conocer archivos e investigaciones de este proyecto, consultar: http://thesolutionsproject.org/

[4] “Actress Shailene Woodley arrested at North Dakota pipeline protest” por Dan Whitcomb, Reuters, 11 de octubre de 2016. En línea en: http://www.reuters.com/article/us-usa-pipeline-nativeamericans-woodley-idUSKCN12A2AQ





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lunes, 6 de abril de 2015

Si tiene Nombre, Existe

Les compartimos este texto publicado en el blog Noticias y Anarquía:

Nombrar lo intolerable: la acumulación primitiva y la reestructuración de la reproducción

Silvia Federici
La reestructuración de la economía mundial ha adoptado cinco estrategias básicas para dar respuesta al ciclo de luchas sociales que entre los años sesenta y los setenta transformaron la organización de la reproducción y las relaciones de clase. Primero, se ha producido una expansión del mercado de trabajo. La globalización ha producido un salto histórico en el tamaño del mundo proletario, tanto mediante un proceso global de «cercamiento» que ha provocado la separación de millones de personas de sus tierras, sus trabajos y sus «derechos consuetudinarios», como mediante el aumento del empleo de las mujeres. No es sorprendente que la globalización se nos aparezca como un proceso de acumulación primitiva, que ha asumido formas variadas. En el Norte, la globalización ha asumido la forma de la deslocalización y la desconcentración industrial, así como de la flexibilización, la precarización laboral y el método Toyota o JIT [Just In Time, «justo a tiempo»]. En los antiguos países socialistas, se ha producido la desestatalización de la industria, la descolectivización de la agricultura y la privatización de la riqueza social. En el Sur, hemos sido testigos de la «maquilización» de la producción, la liberalización de las importaciones y las privatizaciones de las tierras. El objetivo, de todas maneras, era el mismo en todas partes.

Mediante la destrucción de las economías de subsistencia y la separación de los productores de los medios de subsistencia, al provocar la dependencia de ingresos monetarios a millones de personas, incluso a aquellas imposibilitadas para adquirir un trabajo asalariado, la clase capitalista ha relanzado el proceso de acumulación y recortado los costes de la producción laboral. Dos mil millones de personas han sido arrojados al mercado laboral demostrando la falacia de las teorías que defienden que el capitalismo ya no necesita cantidades masivas de trabajo vivo, porque presumiblemente descansa en la creciente automatización del trabajo.

Segundo, la desterritorialización del capital y la financiarización de las actividades económicas, posibilitadas por la «revolución informática», han creado las condiciones económicas por las que la acumulación primitiva se ha convertido en un proceso permanente, mediante el movimiento casi instantáneo del capital a lo largo del planeta, al haber derribado una y otra vez las barreras levantadas contra el capital por la resistencia de los trabajadores a la explotación.

Tercero, hemos sido testigos de la desinversión sistemática que el Estado ha llevado a cabo en la reproducción de la fuerza de trabajo, implementada mediante los programas de ajuste estructural y el desmantelamiento del «Estado de bienestar». Como se ha mencionado anteriormente, las luchas llevadas a cabo durante los años sesenta han enseñado a la clase capitalista que la inversión en la reproducción de la fuerza de trabajo no se traduce necesariamente en una mayor productividad laboral. Como resultado de esto, surgen ciertas políticas y una ideología que resignifica a los trabajadores como microemprendedores, supuestamente responsables de la inversión en ellos mismos y únicos beneficiarios de las actividades reproductivas en ellos materializadas. En consecuencia se ha producido un cambio en los ejes temporales existentes entre reproducción y acumulación. Los trabajadores se ven obligados a hacerse cargo de los costes de su reproducción en la medida en que se han reducido los subsidios en sanidad, educación, pensiones y transporte público, además de sufrir un aumento de los impuestos, con lo que cada articulación de la reproducción de la fuerza de trabajo ha devenido un momento de acumulación inmediata.

Cuarto, la apropiación empresarial y la destrucción de bosques, océanos, aguas, bancos de peces, arrecifes de coral y de especies animales y vegetales han alcanzado un pico histórico. País tras país, de África a las islas del Pacífico, inmensas áreas agrícolas y aguas costeras ―el hogar y los medios de subsistencia de extensas poblaciones― han sido privatizadas y hechas accesibles para la agroindustria, la extracción mineral o la pesca industrial. La globalización ha revelado, sin lugar a dudas, el coste real de la producción capitalista y de la tecnología lo que hace imposible hablar, tal y como Marx hizo en los Grundrisse, de «la gran influencia civilizadora del capital» que surge de su «apropiación universal tanto de la naturaleza como de la relación social misma» donde «la naturaleza se convierte puramente en objeto para el hombre, en cosa puramente útil; cesa de reconocérsele como poder para sí; incluso el reconocimiento teórico de sus leyes autónomas aparece solo como una artimaña para someterla a las necesidades humanas, sea como objeto del consumo, sea como medio de la producción».

En el año 2011, tras el derrame de petróleo de BP y el desastre de Fukushima ―entre otros desastres producidos por los negocios corporativos―, cuando los océanos agonizan, atrapados entre islas de basura, y el espacio se ha convertido en un vertedero además de en un depósito armamentístico, estas palabras no pueden sonar más que como ominosas reverberaciones.

Este desarrollo ha afectado, en diferentes grados, a todas las poblaciones del planeta. Aun así, como mejor se define el Nuevo Orden Mundial es como un proceso de recolonización. Lejos de comprimir el planeta en una red de circuitos interdependientes, lo ha reconstruido como un sistema de estructura piramidal, al aumentar las desigualdades y la polarización social y económica, y al profundizar las jerarquías que históricamente han caracterizado la división sexual e internacional del trabajo, y que se habían visto socavadas gracias a las luchas anticoloniales y feministas.

El centro estratégico de la acumulación primitiva lo ha conformado el mundo colonial, mundo de plantaciones y esclavismo, históricamente el corazón del sistema capitalista. Lo llamo «centro estratégico» porque su reestructuración ha proporcionado los cimientos y las condiciones necesarias para la reorganización global del mercado de trabajo. Ha sido aquí, de hecho, donde hemos sido testigos de los primeros y más radicales procesos de expropiación y pauperización y de la desinversión más ingente del Estado en la fuerza de trabajo. Estos procesos están perfectamente documentados. Desde principios de los años ochenta, como consecuencia de los ajustes estructurales, el desempleo en la mayor parte de los países del «Tercer Mundo» ha crecido tanto que la USAID [Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional] podía reclutar trabajadores ofreciendo tan solo «comida por trabajo». Los salarios han caído de tal manera que se ha comprobado que las trabajadoras de las maquilas tienen que comprar la leche por vasos o los huevos y tomates por unidad. Poblaciones enteras se han visto desmonetarizadas, al mismo tiempo que se les ha arrebatado las tierras para concedérselas a proyectos gubernamentales o a inversores extranjeros. Actualmente, medio continente africano se encuentra bajo emergencia alimentaria. En África Oriental, del Níger a Nigeria y hasta Ghana, el suministro de electricidad ha desaparecido, las redes eléctricas nacionales han sido desarticuladas, obligando a aquellos que tienen dinero a comprar generadores individuales cuyo zumbido llena las noches, dificultando el sueño de la gente. La sanidad estatal y los presupuestos de educación, los subsidios a los agricultores, las ayudas para las necesidades básicas, todas ellas han sido desmanteladas, reducidas drásticamente y suprimidas. En consecuencia, la esperanza de vida está descendiendo y han reaparecido fenómenos que se suponía que el capitalismo había borrado de la faz de la tierra hace mucho tiempo: hambrunas, hambre, epidemias recurrentes, incluso la caza de brujas. En aquellos lugares en los que los «planes de austeridad» y la apropiación de tierras no pudieron concluir su tarea, la ha rematado la guerra, abriendo nuevos campos para la extracción de crudo y la recolección de diamantes o coltán. Y en lo que respecta a la población objetivo de esta desposesión, se han convertido en los sujetos de una nueva diáspora, que arroja a millones de personas del campo a las ciudades, que cada vez más se asemejan a campamentos. Mike Davis ha utilizado la frase «planeta de ciudades miseria» en referencia a esta situación, pero una descripción más correcta y vívida hablaría de un planeta de guetos y un régimen de apartheid global.

Si además tenemos en cuenta que, mediante la deuda y el ajuste estructural, los países del «Tercer Mundo» se han visto obligados a desviar la producción alimentaria del mercado doméstico al mercado de exportación, convertir tierras arables y cultivables para el consumo humano en terrenos de extracción mineral, deforestar tierras, y convertirse en vertederos de todo tipo de desechos así como en campo de depredación para las corporaciones cazadoras de genes, entonces, debemos concluir que, en los planes del capital internacional, existen zonas del planeta destinadas a una «reproducción cercana a cero». De hecho, la destrucción de la vida en todas sus formas es hoy tan importante como la fuerza productiva del biopoder en la estructuración de las relaciones capitalistas, destrucción dirigida a adquirir materias primas, «desacumular» trabajadores no deseados, debilitar la resistencia y disminuir los costes de la producción laboral.

Hasta qué punto ha llegado el subdesarrollo de la reproducción de la fuerza de trabajo mundial se refleja en los millones de personas que frente a la necesidad de emigrar se arriesgan a dificultades indecibles y a la perspectiva de la muerte y el encarcelamiento. Ciertamente la migración no es tan solo una necesidad, sino también un éxodo hacia niveles más altos de resistencia, un camino hacia la reapropiación de la riqueza robada, como argumentan Yann Moulier Boutang, Dimitris Papadopoulos y otros autores. Esta es la razón por la que la migración ha adquirido un carácter tan autónomo que dificulta su utilización como mecanismo regulador de la reestructuración del mercado laboral. Pero no hay duda alguna de que si millones de personas abandonan su país hacia un destino incierto, a cientos de kilómetros de sus hogares, es porque no pueden reproducirse por sí mismas, al menos no bajo las condiciones necesarias. Esto se hace especialmente evidente cuando consideramos que la mitad de los migrantes son mujeres, muchas con hijos que deben dejar atrás. Desde un punto de vista histórico esta práctica es altamente inusual. Las mujeres son habitualmente las que se quedan, y no debido a falta de iniciativa o por impedimentos tradicionalistas, sino porque son aquellas a las que se ha hecho sentir más responsables de la reproducción de sus familias. Son las que deben garantizar que sus hijos tengan comida, a menudo quedándose ellas mismas sin comer, y las que se cercioran de que los ancianos y los enfermos reciben cuidados. Por eso cuando cientos de miles de ellas abandonan sus hogares para enfrentarse a años de humillaciones y aislamiento, viviendo con la angustia de no ser capaces de proporcionarles a sus seres queridos los mismos cuidados que les dan a extraños en otras partes del mundo, sabemos que algo dramático está sucediendo en la organización del mundo reproductivo.
Debemos rechazar, de todas maneras, la afirmación de que la indiferencia de la clase capitalista internacional frente a la pérdida de vidas que produce el capitalismo es una prueba de que el capital ya no necesita el trabajo vivo. Más cuando en realidad la destrucción a gran escala de la vida ha sido un componente estructural del capitalismo desde sus inicios, como necesaria contrapartida a la acumulación de la fuerza de trabajo, acumulación que inevitablemente supone un proceso violento. La recurrente «crisis reproductiva» de la que hemos sido testigos en África durante las últimas décadas se encuentra enraizada en esta dialéctica de acumulación y destrucción de trabajo. También la expansión del trabajo no contractual y otros fenómenos que deberían ser considerados como abominaciones en un «mundo moderno» ―como las encarcelaciones masivas, el tráfico de sangre, órganos y otras partes del cuerpo humano― deben ser leídas dentro de este contexto.

El capitalismo promueve una crisis reproductiva permanente. Si esto no ha sido más visible en nuestras vidas, por lo menos en muchas partes del Norte Global, es porque las catástrofes humanas que ha causado han sido en su mayor parte externalizadas, confinadas a las colonias y racionalizadas como un efecto de una cultura retrógrada o un apego a tradiciones erróneas y «tribales». Sobre todo durante la mayor parte de los años ochenta y noventa, los efectos de la reestructuración global apenas se notaron en el Norte, excepto dentro de las comunidades de color, o bien se presentaron como alternativas liberadoras frente a la regimentación de la rutina de 9 a 17, si no anticipaciones de una sociedad sin trabajadores.

Pero observado desde el punto de vista de la totalidad de las relaciones capital-trabajo, este desarrollo demuestra el esfuerzo continuo del capital de dispersar a los trabajadores y de minar los esfuerzos organizativos de los obreros dentro de los lugares de trabajo. Combinadas, estas tendencias han abolido los contratos sociales, desregulado las relaciones laborales, reintroducido modelos laborales no contractuales destruyendo no solo los resquicios de comunismo que las luchas obreras habían logrado sino amenazando también la creación de los nuevos comunes.

También en el Norte, los ingresos reales y las tasas de empleo han caído, el acceso a la tierra y a los espacios urbanos ha disminuido, y el empobrecimiento e incluso el hambre se han extendido. Treinta y siete millones de personas en Estados Unidos pasan hambre, mientras que el 50 % de la población norteamericana, según un estudio de 2011 pertenece al segmento de población de «bajos ingresos». Añadamos a esto que la introducción de la tecnología, supuestamente diseñada para ahorrar tiempo, lejos de reducir la duración de la jornada laboral la ha extendido hasta el punto de que en algunos países como Japón se han vuelto a ver personas muriendo por exceso de trabajo, mientras que el tiempo de ocio y la jubilación se han convertido en un lujo. El pluriempleo es, hoy en día, una actividad necesaria para muchos trabajadores en Estados Unidos, mientras que personas de sesenta a setenta años, viendo que les han retirado las pensiones, están regresando al mercado de trabajo. Aún más significativo es el hecho de que estemos siendo testigos del desarrollo de una fuerza de trabajo vagabunda, itinerante, compelida al nomadismo, siempre en movimiento, en camiones, tráileres, autobuses, buscando trabajo allá donde aparezca una oportunidad, un destino que antes se reservaba en Estados Unidos solo a los temporeros que recogían las cosechas de los cultivos industriales, cruzando el país como pájaros migratorios.

Junto con el empobrecimiento, el desempleo, las horas extras, el número de personas sin hogar y la deuda, se ha producido un incremento de la criminalización de la clase trabajadora, mediante una política de encarcelamiento masivo de la clase obrera que recuerda al Gran Encierro del siglo XVII, y la formación de un proletariado ex-lege, constituido por inmigrantes indocumentados, estudiantes que no pueden pagar sus créditos, productores o vendedores de mercancías ilícitas, trabajadoras del sexo. Es una multitud de proletarios, que existen y trabajan en las sombras, que nos recuerda que la producción de poblaciones sin derechos ―esclavos, sirvientes sin contrato, peones, convictos, sans papiers― permanece como una necesidad estructural de la acumulación capitalista.

Especialmente crudo ha sido el ataque producido sobre la juventud, particularmente sobre la de la clase trabajadora negra, potenciales herederos del Black Power, a los que nada les ha sido concedido, ni siquiera la posibilidad de un empleo seguro o del acceso a la educación. Sin embargo también para muchos jóvenes de clase media su futuro está en duda. La educación se consigue a un alto precio, provoca endeudamiento y la probable imposibilidad de devolución de los créditos estudiantiles. La competición por el empleo es dura, y las relaciones sociales son cada vez más estériles ya que la inestabilidad impide la construcción comunitaria. No sorprende pues que, entre las consecuencias sociales de la reestructuración de la reproducción, haya habido un incremento del número de suicidios juveniles, así como un repunte de la violencia contra las mujeres y los niños, incluyendo el infanticidio. Es imposible, entonces, compartir el optimismo de aquellos que, como Negri y Hardt, han argumentado en los últimos años que las nuevas formas de producción creadas por la reestructuración global de la economía ya proveen la posibilidad de formas más autónomas y más cooperativas de trabajo.

Aun así, el asalto a nuestra reproducción no ha pasado incontestada. La resistencia ha adoptado diferentes formas y muchas de ellas se han mantenido en la sombra hasta que se han convertido en fenómenos de masas. La financiarización de todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana mediante el uso de las tarjetas de crédito, préstamos, endeudamiento, especialmente en Estados Unidos, debe plantearse desde este punto de vista como una respuesta al declive de los salarios y a un rechazo a la austeridad impuesta por ello, más que simplemente un producto de la manipulación financiera. En todo el mundo, está creciendo un movimiento de movimientos, desde los años noventa; este ha desafiado todas y cada una de las facetas de la globalización ―mediante manifestaciones masivas, ocupaciones de tierras, construcción de economías solidarias y de otros métodos de desarrollo de los comunes. Más importante todavía, la reciente expansión de levantamientos masivos prolongados y movimientos en la estela «Occupy», que a lo largo del último año han barrido gran parte del mundo, desde Túnez y Egipto, pasando por la mayor parte de Oriente Medio, hasta España y Estados Unidos, ha abierto una brecha que permite entrever que la idea de una gran transformación social parece posible de nuevo. Tras años de aparente aceptación de la situación actual, en los que nada parecía capaz de parar los efectos destructores de un orden capitalista en declive, la Primavera Árabe y la expansión de acampadas a lo largo de Estados Unidos, uniéndose a los muchos asentamientos ya formados por la creciente población de sin techo, muestra que los de abajo se están movilizando de nuevo, y que una nueva generación se dirige a las plazas decidida a reclamar su futuro, eligiendo formas de rebelión que pueden potencialmente tender puentes entre las principales brechas sociales.



Tal vez así puedan entender un poco más lo sucedido a los estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa en México, lo que hace Bokko Haram en Nigeria, la brutalidad del Estado Islámico en Siri e Irak o el reciente ataque a la universidad ubicada en la localidad de Garissa en Kenia.






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miércoles, 28 de enero de 2015

Raúl en la Cumbre de la CELAC

Los compañeros del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba nos han enviado esta transcripción del discurso ofrecido por Raúl Castro en la Cumbre de la CELAC:

Palabras de Raúl en la III Cumbre de la CELAC

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la III Cumbre de la CELAC, Costa Rica, el 28 de enero de 2015, “Año 57 de la Revolución”.

Estimado Presidente Luis Guillermo Solís;
Estimadas Jefas y Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe;
Estimados Jefes de Delegaciones e invitados que nos acompañan:

Nuestra América se ha adentrado en una época nueva y ha avanzado, desde la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en sus objetivos de independencia, soberanía sobre sus recursos naturales, integración, construcción de un nuevo orden mundial, justicia social y democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Existe hoy un compromiso con la justicia y el derecho de los pueblos superior al de cualquier otro período histórico.

Juntos, somos la tercera economía a nivel mundial, la zona con la segunda mayor reserva petrolera, la mayor biodiversidad del planeta y con una alta concentración de los recursos mineros globales.

Desarrollar la unidad en la diversidad, la actuación cohesionada y el respeto a las diferencias seguirá siendo nuestro primer propósito y una necesidad ineludible, porque los problemas del mundo se agravan y persisten grandes peligros y recios desafíos que trascienden las posibilidades nacionales e incluso subregionales.

En el último decenio, las políticas económicas y sociales y el crecimiento sostenido, nos permitieron enfrentar la crisis económica global y posibilitaron una disminución de la pobreza, el desempleo y la desigual distribución de ingresos.

Las profundas transformaciones políticas y sociales llevadas a cabo en varios países de la región han traído la dignidad a millones de familias que han salido de la pobreza.

Pero la región de América Latina y el Caribe es aún la más desigual del planeta. En promedio, el 20% de los hogares con menores ingresos capta el 5% de los ingresos totales; 167 millones de personas sufren todavía de la pobreza, uno de cada cinco menores de 15 años vive en la indigencia y la cifra de analfabetos supera los 35 millones.

La mitad de nuestros jóvenes no tienen educación secundaria o noveno grado de enseñanza, pero en el sector de menos ingresos no la completa el 78%. Dos tercios de la nueva generación no llegan a la universidad.

Crecen las víctimas del crimen organizado y de la violencia que amenazan la estabilidad y el progreso de las naciones.

¿Qué pensarán las decenas de millones de marginados acerca de la democracia y los derechos humanos? ¿Cuál será su juicio sobre los modelos políticos? ¿Qué opinarán acerca de las leyes electorales? ¿Es esta la sociedad civil que toman en cuenta los gobiernos y las organizaciones internacionales? ¿Qué dirían si se les consultara sobre las políticas económicas y monetarias?

Poco tienen que mostrar a nuestra región, en estos aspectos, muchos de los Estados industrializados donde la mitad de sus jóvenes están en el desempleo, se descarga la crisis sobre los trabajadores y los estudiantes a los que se reprime, mientras se protege a los banqueros, se impide la sindicalización, se paga inferior salario a las mujeres por trabajo igual, se aplican políticas inhumanas contra los inmigrantes, crece el racismo, la xenofobia, el extremismo violento y tendencias neofascistas, y donde los ciudadanos no votan porque no ven alternativa a la corrupción de la política o saben que las promesas electorales se olvidan muy pronto.

Para alcanzar la llamada inclusión social y la sostenibilidad ambiental, tendremos que crear una visión propia sobre los sistemas económicos, los patrones de producción y consumo, la relación entre el crecimiento económico y el desarrollo y, también, sobre la eficacia de los modelos políticos.

Debemos superar las brechas estructurales, asegurar educación gratuita y de alta calidad, cobertura universal y gratuita de salud, seguridad social para todos, igualdad de oportunidades, lograr el ejercicio pleno de todos los derechos humanos por todas las personas.

Dentro de tales esfuerzos, será elemental deber la solidaridad y la defensa de los intereses del Caribe y, en particular, de Haití.

Se precisa un nuevo orden económico, financiero y monetario internacional, donde tengan cabida y prioridad los intereses y necesidades de los países del Sur y de las mayorías, donde no prevalezcan los que impone la concentración del capital y el neoliberalismo.

La Agenda de Desarrollo después del 2015 debe ofrecer soluciones a los problemas estructurales de las economías de la región y generar los cambios que conduzcan al desarrollo sostenible.

Es también imprescindible construir un mundo de paz, sin el cual es imposible el desarrollo, regido por los Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.

La firma por los Jefes de Estado y Gobierno de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, significó un paso histórico y ofrece una referencia para las relaciones entre nuestros Estados y con el resto del mundo.

La solidaridad en Nuestra América será decisiva para hacer avanzar los intereses comunes.

Expresamos enérgica condena a las inaceptables e injustificadas sanciones unilaterales impuestas a la República Bolivariana de Venezuela y a la continuada intervención externa dirigida a crear un clima de inestabilidad en esa hermana nación. Cuba, que conoce todas esas historias profundamente por haberlas padecido durante más de 50 años, reitera su más firme respaldo a la Revolución Bolivariana y al Gobierno legítimo conducido por el presidente Nicolás Maduro Moros.

Nos unimos a la República Argentina en su reclamo de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Apoyamos a la nación suramericana y a su Presidenta Cristina Fernández, que enfrenta los ataques de los fondos especulativos y las decisiones de cortes venales, violatorias de la soberanía de ese país.

Reafirmamos la solidaridad con el pueblo y gobierno de Ecuador, que preside Rafael Correa, en apoyo a sus demandas de reparación por los daños ambientales provocados por la trasnacional Chevron en la amazonia ecuatoriana.

Como hemos dicho en otras ocasiones, la Comunidad estará incompleta mientras falte Puerto Rico. Su situación colonial es inadmisible, y su carácter latinoamericano y caribeño no admite lugar a dudas.

En el proceso de paz de Colombia, son significativos los acuerdos alcanzados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo en la Mesa de Conversaciones que se desarrolla en La Habana. Nunca antes se había avanzado tanto en la dirección de alcanzar la paz. Cuba, en su condición de garante y sede de estas conversaciones, proseguirá brindando las facilidades necesarias y contribuyendo en todo lo posible al fin del conflicto y la construcción de una paz justa y duradera en la hermana Colombia.

Daremos resuelto apoyo, como hasta ahora, al justo reclamo de los países del Caribe de reparación por los daños de la esclavitud y el colonialismo, así como nos opondremos resueltamente a la decisión de privarlos de recursos financieros imprescindibles con pretextos tecnocráticos al pretender considerarlos de renta media.

Saludamos los excelentes progresos alcanzados en el Foro CELAC-China y en los vínculos de la región con el grupo BRICS.

Reiteramos la preocupación por los enormes y crecientes gastos militares impuestos al mundo por Estados Unidos y la OTAN, así como el intento de extender la agresiva presencia de esta hasta las fronteras de Rusia, con la cual tenemos históricas y fraternales relaciones, mutuamente provechosas. Declaramos enérgica oposición a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.

La creciente agresividad de la doctrina militar de la OTAN y el desarrollo de guerras no convencionales, que ya han tenido devastadoras consecuencias y graves secuelas, amenazan la paz y la seguridad internacionales.

Para Cuba, el principio de igualdad soberana de los Estados y de autodeterminación de los pueblos es irrenunciable.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas debe usar sus facultades para preservar la paz y la seguridad internacionales ante los dobles raseros, excesos y omisiones del Consejo de Seguridad.

No debe esperar más para asegurar su plena membresía a Palestina, a la que expresamos la solidaridad del pueblo y gobierno cubanos. Debe cesar el veto en el Consejo de Seguridad para garantizar impunidad a los crímenes de Israel.

África, donde están también nuestras raíces, no necesita consejos ni intromisión, sino transferencia de recursos financieros, tecnología y trato justo. Siempre defenderemos los intereses legítimos de las naciones con las que luchamos hombro con hombro contra el colonialismo y el apartheid y con las que sostenemos fraternales relaciones y cooperación. Siempre recordaremos su invariable solidaridad y apoyo.

La voz de Cuba defenderá sin descanso las causas justas y los intereses de los países del Sur y será leal a sus objetivos y posiciones comunes sabiendo que Patria es Humanidad. La política exterior de la Revolución cubana seguirá siendo fiel a sus principios.

Estimadas y estimados colegas:

El pasado 17 de diciembre, regresaron a su Patria los luchadores antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, que junto a Fernando González y René González son para nosotros motivo de orgullo y ejemplo de firmeza.

El Presidente de Estados Unidos reconoció el fracaso de la política contra Cuba aplicada por más de cincuenta años y el completo aislamiento que ha provocado a su país; el daño que el bloqueo ocasiona a nuestro pueblo y ordenó la revisión de la obviamente injustificable inclusión de la isla en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo Internacional.

También ese día, anunció la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con nuestro Gobierno.

Estos cambios son el resultado de casi siglo y medio de heroica lucha y fidelidad a los principios del pueblo cubano. Fueron también posibles gracias a la nueva época que vive nuestra región, y al sólido y valiente reclamo de los gobiernos y pueblos de la CELAC.

Han sido una reivindicación para Nuestra América que actuó en estrecha unidad por este objetivo en la Organización de las Naciones Unidas y en todos los ámbitos.

Precedidos por la Cumbre del ALBA en Cumaná, Venezuela, los debates sostenidos en el 2009 en la Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad y Tobago, llevaron al Presidente Obama, recién electo, a plantear un nuevo comienzo con Cuba.

En Cartagena, Colombia, en el 2012, se produjo una fuerte discusión con un planteamiento unánime y categórico contra el bloqueo, ocasión en que incitó a un importante dirigente norteamericano a referirse a la misma como el gran fracaso de Cartagena o desastre —fue el término exacto— y se debatió sobre la exclusión de Cuba de estos eventos. Ecuador, en protesta, había decidido ausentarse. Venezuela, Nicaragua y Bolivia plantearon que no asistirían a otra Cumbre sin Cuba y recibieron el apoyo de Brasil, Argentina y Uruguay. La Comunidad del Caribe asumió igual postura. México y las restantes naciones se pronunciaron asimismo.

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, antes de su toma de posesión, hizo saber con determinación que invitaría a Cuba, con plenos derechos e igualdad de condiciones, a la VII Cumbre de las Américas y así lo hizo. Cuba inmediatamente declaró que asistiría.

Se demuestra la certeza de Martí cuando escribió que “un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército” (Aplausos).

A todos los presentes les expreso la más profunda gratitud de Cuba.

A los 188 Estados que votan contra el bloqueo en las Naciones Unidas, a los que hicieron similar reclamo en la Asamblea General, Cumbres y Conferencias internacionales y a todos los movimientos populares, fuerzas políticas, parlamentos y personalidades que se movilizaron incansablemente con ese objetivo, les agradezco sinceramente a nombre de la Nación.

Al pueblo de Estados Unidos que manifestó creciente oposición a la política de bloqueo y hostilidad, de más de cinco décadas, también le reitero nuestro agradecimiento y amistosos sentimientos.

Estos resultados demuestran que gobiernos que tienen profundas diferencias pueden encontrar solución a los problemas mediante un diálogo respetuoso e intercambios, basados en la igualdad soberana y la reciprocidad, en beneficio de sus respectivas naciones.

Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.

Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.

No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos.

¿Acaso podrían restablecerse las relaciones diplomáticas sin reanudar los servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba y su Oficina Consular en Washington, cortados como consecuencia del bloqueo financiero? ¿Cómo explicar el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin que se retire a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional? ¿Cuál será, en lo adelante, la conducta de los diplomáticos estadounidenses en La Habana respecto a la observancia de las normas que establecen las Convenciones Internacionales para las Relaciones Diplomáticas y Consulares? Es lo que nuestra delegación ha dicho al Departamento de Estado en las conversaciones bilaterales de la semana pasada y se requerirán más reuniones para tratar estos temas.

Hemos compartido con el Presidente de Estados Unidos la disposición de avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, una vez que sean restablecidas las relaciones diplomáticas, lo que implica adoptar medidas mutuas para mejorar el clima entre ambos países, resolver otros problemas pendientes y avanzar en la cooperación.

La situación actual abre, modestamente, una oportunidad al hemisferio de encontrar nuevas y superiores formas de cooperación que convienen a las dos Américas. Ello permitiría resolver acuciantes problemas y abrir nuevos caminos.

El texto de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz constituye la plataforma indispensable para ello, incluido el reconocimiento de que todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir su sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia en ninguna forma por parte de otro Estado, lo que constituye un principio irrenunciable de Derecho Internacional.

El problema principal no ha sido resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca enormes daños humanos y económicos y es una violación del Derecho Internacional, debe cesar.

Recuerdo el memorándum del subsecretario Mallory, de abril de 1960, que, a falta de una oposición política efectiva, planteaba el objetivo de crear en Cuba hambre, desesperación y sufrimiento para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario. Ahora, todo parece indicar que el objetivo es fomentar una oposición política artificial por medios económicos, políticos y comunicacionales.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esta no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo (Aplausos), no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales, no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido.

No sería ético, justo ni aceptable que se pidiera a Cuba nada a cambio. Si estos problemas no se resuelven, este acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos no tendría sentido.

No puede esperarse tampoco que Cuba acepte negociar los aspectos mencionados por nuestros asuntos internos, absolutamente soberanos.

Se pudo avanzar en esta reciente negociación porque nos tratamos recíprocamente con respeto, como iguales. Para seguir avanzando, tendrá que ser así.

Hemos seguido con atención el anuncio del Presidente de Estados Unidos de algunas decisiones ejecutivas para modificar ciertos aspectos de la aplicación del bloqueo.

Las medidas publicadas son muy limitadas. Persisten la prohibición de créditos, del uso del dólar en nuestras transacciones financieras internacionales; se impiden los viajes individuales de norteamericanos bajo la licencia para los llamados intercambios “pueblo a pueblo”, se condicionan estos a fines subversivos y se impide también que viajen por vía marítima. Continúa prohibida la adquisición en otros mercados de equipos y tecnologías que tengan más de un 10% de componentes norteamericanos y las importaciones por Estados Unidos de mercancías que contengan materias primas cubanas, entre muchísimas otras.

El presidente Barack Obama podría utilizar con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo, lo que está en sus manos hacer, aun sin la decisión del Congreso.

Pudiera permitir en otros sectores de la economía todo lo que ha autorizado en el ámbito de las telecomunicaciones con evidentes objetivos de influencia política en Cuba.

Ha sido significativa su decisión de sostener un debate con el Congreso con el objetivo de la eliminación del bloqueo.

Los voceros del gobierno norteamericano han sido claros en precisar que cambian ahora los métodos, pero no los objetivos de la política, e insisten en actos de injerencia en nuestros asuntos internos que no vamos a aceptar. Las contrapartes estadounidenses no deberían proponerse relacionarse con la sociedad cubana como si en Cuba no hubiera un gobierno soberano (Aplausos).

Nadie podría soñar que la nueva política que se anuncia acepte la existencia de una Revolución socialista a 90 millas de la Florida.

Se quiere que en la Cumbre de las Américas de Panamá esté la llamada sociedad civil y eso es lo que Cuba ha compartido siempre. Protestamos por lo que ocurrió en la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en las Cumbres de las Américas de Miami y Quebec, en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague, o cuando se reúne el G-7 o el Fondo Monetario Internacional, donde se le situó detrás de cercas de acero, bajo una brutal represión policial, confinada a decenas de kilómetros de los eventos.

Claro que la sociedad civil cubana asistirá y yo espero que no haya restricciones para las organizaciones no gubernamentales de nuestro país que obviamente no tienen ni les interesa tener ningún estatus en la OEA pero sí cuentan con el reconocimiento de la ONU.

Espero poder ver en Panamá a los movimientos populares y las Organizaciones No Gubernamentales que abogan por el desarme nuclear, ambientalistas, contra el neoliberalismo, los Occupy Wall Street y los Indignados de esta región, los estudiantes universitarios y secundarios, los campesinos, los sindicatos, las comunidades originarias, las organizaciones que se oponen a la contaminación de los esquistos, las defensoras de los derechos de los inmigrantes, las que denuncian la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la brutalidad policial, las prácticas racistas, las que reclaman para las mujeres salario igual por trabajo igual, las que exigen reparación por los daños a las compañías trasnacionales.

Sin embargo, los anuncios realizados el 17 de diciembre han concitado reconocimiento mundial y el presidente Obama ha recibido por ello muy amplio apoyo en su país.

Algunas fuerzas en Estados Unidos tratarán de abortar este proceso que comienza. Son los mismos enemigos de una relación justa de Estados Unidos con América Latina y el Caribe, son los que entorpecen las relaciones bilaterales de muchos países de nuestra región con esa nación. Son los que siempre chantajean y presionan.

Sabemos que el cese del bloqueo será un camino largo y difícil que requerirá del apoyo, la movilización y la acción resuelta de todas las personas de buena voluntad en Estados Unidos y en el mundo; de la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su próxima sesión, de la resolución que reclama ponerle fin y, muy en particular, de la acción concertada de Nuestra América.

Estimadas Jefas y Jefes de Estado y Gobierno:
Estimados amigos:

Felicitamos a Costa Rica, al Presidente Solís y a su gobierno por la labor desarrollada al frente de la CELAC. Damos la bienvenida y prestaremos pleno apoyo al Ecuador y al Presidente Correa que presidirá la Comunidad en el 2015.

Muchas gracias.






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lunes, 2 de enero de 2012

Aniversario Dieciocho


Son muchos los cibernautas que han ingresado a este blog buscando información acerca de los Indignados, movimiento español y españolista supuestamente contrario a las políticas neoliberales emprendidas por el franquismo progre durante los ocho años que Rodríguez Zapatero retuvo la investidura creada por la monarquía borbónico franquista con la intención de que el estado español presente una fachada democrática ante la comunidad internacional, brutales políticas económicas que no fueron mas que la continuación de las emprendidas por el criminal de guerra José María Aznar y que ahora están a buen resguardo gracias a la gestión de Mariano Rajoy.

Y los Indignados podrán continuar con sus exigencias, pero mientras parte de su discurso sea ponerse en contra del derecho del pueblo vasco a su autodeterminación realmente poco nos importa lo que suceda con ellos, por mucho que su movimiento haya marcado el 2011. 

Lo que nos ha llamado la atención es otro movimiento del que no hemos publicado mucho aquí, y con eso nos referimos al movimiento Occupy que se está presentando en los EUA. Y nos interesa por que se está presentando en el propio corazón de la bestia, con jóvenes estadounidenses que poco a poco se han dado cuenta que su (ahora precario) nivel de vida se ha dado a consecuencia del sufrimiento de muchos millones alrededor del mundo, jóvenes que se han percatado que el capitalismo no es lo que Walt Disney o Fox News les han hecho creer, jóvenes que han sabido articular su lucha con la de otros jóvenes alrededor del mundo por medio de las redes sociales.

Pues bien, acerca de este movimiento se ha publicado este texto (con video incluído) en Kaos en la Red:

En el marco del 18 aniversario del levantamiento del EZLN, compartimos con ustedes un video donde diversas voces reflexionan en torno a la trascendencia de la lucha zapatista en sus espacios y en diferentes experiencias locales y globales.
“La lucha zapatista, aliciente para seguir luchando por un mundo diferente”: representantes de Ocupa Wall Street
Marcela Cassani | Desinformémonos 
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. En el movimiento estadounidense Ocupa, que se ha extendido por cientos de ciudades en Estados Unidos y el resto del mundo, “hay mucha gente que ha sido fuertemente influenciada por la lucha zapatista”, pues ésta “está en el corazón de lo que estamos tratando de hacer”, señaló Marlina, activista estadounidense y representante del movimiento Ocupa Wall Street,  durante la segunda jornada del seminario internacional de análisis y reflexión “Planeta Tierra: movimientos antisistémicos”.
En  el marco del segundo día de actividades del coloquio,  durante el cual se reflexionó en torno a movimientos de Estados Unidos, Chile, Cuba, Bolivia y Ecuador,  Marlina aseguró en entrevista conDesinformémonos  que  “lo que mucha gente del movimiento Ocupa está tratando de hacer es romper la relación entre el capital y el hombre, porque mientras ésta siga igual, las personas tendrán que seguir vendiendo sus vidas y su alma a la maquinaria capitalista y no serán capaces de vivir en comunidades autónomas y  auto sustentables”.
De acuerdo con la representante de Ocupa Wall Street, los zapatistas han dado mensajes muy claros e inspiradores que han ido llegando a las conciencias de los estadounidenses. Y el hecho de que estas comunidades continúen en la lucha y apegados a las verdades en las que creen,  luchando por ellas contra el mundo,es fuente de fuerza, guía y sabiduría para quienes ahora se movilizan en Estados Unidos. “La resistencia zapatista nos alienta a seguir luchando para construir un mundo diferente”.
Uno de los movimientos más importantes que ocurrieron durante el 2011, el movimiento estudiantil chileno, estuvo representado en el seminario por Daniela Carrasco, estudiante de base chilena, del colectivo Tendencia Estudiantil Revolucionaria  quien reflexionó sobre las enseñanzas del zapatismo en la lucha estudiantil latinoamericana.
Desenfadada, sonriente y con la frescura que ha caracterizado a los voceros del movimiento de estudiantes de Chile, Daniela habló a Desinformémonos sobre la influencia del zapatismo en esta lucha. “El gran ejemplo que hemos tomado del  movimiento zapatista han sido las asambleas como modo organizativo. Por muchos años el movimiento chileno se caracterizó porque fue muy burocrático y personalista, estaba enfocado en ciertos presidentes que entraban a negociar con el gobierno y que muchas veces traicionaban el movimiento. Este año se rompió con esa lógica, se sacó a la derecha que formaba parte de Confederación de Estudiantes y se volvió a la asamblea como método de validación de todas las decisiones que tomamos. Llegamos al punto de que incluso se votaba una barricada – si se hacía o no – en una asamblea y eso ha sido sumamente gratificante. Todos los compañeros votan levantando su mano, sabiendo que van a participar y no solamente ser espectadores de un acto de reivindicación de la lucha callejera. Hemos logrado que el movimiento chileno se expanda como una primavera estudiantil, en Colombia, en Costa Rica, en México”.
Por mucho tiempo se habló de que los jóvenes  no participaban, de que no tenían formación política, de que casi no estaba en nada, que no les importaba lo que pasaba en la sociedad , pero este año, coincidieron los ponentes durante la jornada en el CIDECI, “se ha demostrado lo contrario en Latinoamérica, en Estados Unidos, en los países árabes y en Europa, donde los jóvenes, hastiados de un sistema que produce desigualdad, pobreza, desempleo y desesperanza se están cuestionando sobre lo que está pasando y están  yendo más allá de la protesta”.
“Estamos generando una alianza con otros sectores, con sectores trabajadores e indígenas, para articular una lucha que es de todos, pues nuestro objetivo es el  mismo. Derribar este sistema neoliberal  y para ello necesitamos que todos los movimientos se conjuguen en uno sólo”, señaló  Daniela Carrasco.
Refiriéndose a la participación en el seminario del Movimiento por la Justicia en el Barrio, colectivo latino que forma parte de La Otra Campaña en la ciudad de Nueva York, Marlina, de Ocupa Wall Street, recordó que “las mujeres de este movimiento vinieron una noche a la Plaza de la Libertad y en lugar de hablar de políticas económicas y de luchas políticas, hablaron sobre qué significa ser mujer, madre y mestiza en los Estados Unidos. Hablaron de sus familias y de su dignidad y yo lloré durante toda la plática, pues para mí su discurso de lo que es vivir bien, fue algo muy distinto al discurso “elegante” de las políticas económicas. Y  creo que el poder del Movimiento por la Justicia en el Barrio es hablar sobre la verdad de la experiencia humana y la verdad de la devastación de la tierra, y eso es un discurso que no necesariamente puede traducirse en el  marco del capitalismo y por eso  estoy tan agradecida de que estas mujeres fueran a la Plaza de la Libertad y nos enseñaran qué es la lucha humana y qué es lo realmente importante”.
El 1 de enero, durante la tercera jornada del seminario y en el marco del 18 aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Pablo González Casanova, Boaventura de Souza, Paulina Fernández, Salvador Campanur, Gustavo Esteva y Javier Sicilia, reflexionarán sobre la trascendencia de la insurrección indígena.





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