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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Lo Que Mostraron las Femen

Las televisoras españolas se encargaron de que no pudiéramos ver lo que los asistentes a la manifestación en contra de la exhumación de los restos del dictador genocida -inspirador del españolismo a los Fernando Savater- Francisco Franco le hacían a las tres activistas de Femen que irrumpieron en su nostálgica orgía de salutaciones fascistas.

Las manosearon, las patearon y las golpearon cuando ya estaban reducidas por los agentes policíacos desplegados para protegerlos a ellos, a los violentos.

Aquí tienen un excelente análisis de lo sucedido, el mismo lo ha publicado El Diario:


España parece tener, tiene, una repugnante permisividad con el fascismo.  A la vista de todos, sin ningún complejo, sin ningún temor a ser coartada. ¿Por qué?

Rosa María Artal

Cuarenta y tres años después de muerto Franco, el general golpista y dictador por cuatro décadas más, su figura mantiene una fuerte presencia en nuestro país. Se celebran homenajes y misas en su aniversario. Varios medios continúan publicando sus esquelas y artículos lavando su imagen. En ningún otro lugar que haya padecido esta lacra sucede lo mismo. España parece tener, tiene, una repugnante permisividad con el fascismo. A la vista de todos, sin ningún complejo, sin ningún temor a ser coartada.

La familia Franco sienta sus reales y se permite exigencias. La Iglesia católica sigue manifestando en algunos de sus centros de culto similar concomitancia con el genocida que tuvo durante la dictadura. El Cabildo de la Basílica del Pilar de Zaragoza ha vestido con un manto de Falange a la Virgen del Pilar, capitana de la tropa, como dice la jota. A petición del partido ultra, según han confirmado ellos mismos. En El Pilar lo atribuyen "a un error". Todo esto no ocurre por casualidad.

Se incomoda la ultraderecha española por la anunciada intención de exhumar los restos del dictador. Y crece, como venía creciendo ostensiblemente durante el gobierno del PP, amparada de alguna forma. Una  manifestación en Moncloa la otra noche. Aterradora. Se acerca a tomar fotos nuestro compañero Moha Gerehou de eldiario.es, un oscense de piel negra, casualmente, y la policía le pide la documentación a él porque "podía estar generando conflicto", le dijeron. Él. En Valencia, los fascistas se suben al metro para anunciar las tinieblas.

Y así llegamos a la concentración de la plaza de Oriente, la de los grandes discursos del Caudillo, e irrumpen en protesta tres mujeres, activistas de FEMEN. Una panda de energúmenos salvajes, fascistas y machistas inequívocos,  las zarandea y agrede. Les pegan patadas mientras están en el suelo, les insultan y las quieren llevar a la hoguera. Las imágenes han dado la vuelta al mundo. Ya todos saben, vuelven a saber, qué pasa en España con el franquismo, con el fascismo. Con su impunidad.

¿Por qué? 43 años de gobiernos elegidos en las urnas y no se ha resuelto el problema. Una terrible anomalía democrática. No solo aquí, en Europa también como la califica el hispanista Paul Preston. Este 20 de noviembre era también el aniversario del primer juicio de Núremberg en 1945. Los fascismos fueron expulsados y castigados. En España nunca se fueron. Están en el fondo, según vamos viendo, de la putrefacción de las instituciones. Ocurre que nunca se dirimieron responsabilidades como se debió y como hacen los pueblos a los que cae semejante tragedia. Y que buena parte las familias del franquismo siguen siendo puntales de la España actual.

Ese sedimento forma parte de los bochornosos espectáculos a las que ya nos vamos acostumbrando. Con el PP, sus cajas B que ya llegan hasta la cocina, y su presumible mano en la justicia “desde atrás”. El jefe de la policía política que se montó Rajoy, así lo dijo en un 'whatsapp' Cosidó -que sigue en activo como portavoz del PP en Senado- se refería a la Sala II y a numerosos nombramientos. “Ha sido una jugada estupenda que he vivido desde la primera línea. Nos jugábamos las renovaciones futuras de 2/3 del TS [dos tercios del Tribunal Supermo] y centenares de nombramientos en el poder judicial, vitales para el PP y para el futuro de España”. Según  recoge Ignacio Escolar de unas palabras que explican, con diáfana claridad, el tinglado judicial.  Marchena se hace el digno y dimite de un nombramiento que aún no tenía pero le daba el bipartismo.

Altas esferas que rezuman una intolerable podredumbre. Justicia, como vemos. Fuerzas de seguridad. Las  amistades del monarca y familia que van desde la Casa Real Saudí al compiyogui, Javier López Madrid, que no pierde ocasión de aparecer en escenarios comprometidos. Empresarios corruptores tampoco faltan. En negocios que se adivinan estupendos por los montos denunciados.

Y los medios. Se han cansado de llevar a sus tertulias a lo más florido de la ultraderecha. A sembrar odio a diario. Los términos que emplean son granadas incendiarias. “Ya no va a humillar al ejército” dice este martes mismo, 20 de Noviembre, ABC, a toda portada.  Por haber pensado que no estuviera con presencia propia en el salón de la Enseñanza de Barcelona.  Los votantes de Vox no son los pobrecitos unos nazis, qué va. Nos los lavan y perfuman cada día. PP y Ciudadanos pugnan por ser más y más de extrema derecha para competir con el VOX inflado a conciencia. Hasta crear una costumbre que lleva a algún comunity manager a considerar "una ciudadana" a esta harpía franquista que golpea a la activista de FEMEN.

 La mayoría de los ciudadanos son demócratas, no ultraderechistas, pero se van haciendo a la idea, normalizando el concepto. Los mensajes calan cuando son tantos, tan organizados y frecuentes. La gota malaya.

Y si hay algo positivo en este emplasto es que el escándalo se ha desbordado de tal forma que nos ha explotado en la cara. Los miembros de esa ralea siguen andando y sonrientes  aunque con los pies podridos.

Un Gobierno democrático, un parlamento democrático, una justicia plenamente democrática, tiene mecanismos para acabar con esta permisividad que nos ahoga como país. Hay que soltar mucho lastre, eso sí, dejar caer a mucho indeseable oculto.  Tal como piden las instituciones europeas, se trata de prohibir legalmente el fascismo y sus asociaciones. El Parlamento Europeo ha señalado a la Fundación Francisco Franco, Falange y Hogar Social. Con el voto en contra del PP, por cierto. Es hora de hacer cuentas con la iglesia que recibe nuestro dinero y muchas otras prebendas y propiedades, si empacho de mantener comportamientos tan dudosos. Sirve también para los medios. Cierren el grifo de una vez. Si van a multar el odio, que sea el odio verdadero, no las canciones y comparsas.

Salgan de la tibieza. Despréndanse del miedo. Este gobierno y este parlamento tiene la obligación de exhumar de una  vez el franquismo de España.



Por cierto, el usuario de Facebook de nombre Neus Rius nos comparte esta joya del conservadurismo español. Observen bien:











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domingo, 11 de enero de 2015

Proclama 'No Todos Somos Charlie'

Les presentamos esta proclama titulada "Nous sommes tous Charlie" aparecida en el alguna vez de izquierda diario Libération:

'No todos somos Charlie'
Yo jamás hice campaña en favor del Tratado de Maastricht. Yo no soy Charlie.

Yo jamás uní al Partido Comunista Francés y al Frente Nacional. Yo no soy Charlie.

Yo no apoyé los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. Yo no soy Charlie.

Yo no hice campaña por el OUI en el referendum sobre la constitución europea en 2005. Yo no soy Charlie.

Yo no traté enterrar a Denis Robert ni defendí Clearstream.Yo no soy Charlie.

Yo jamás he pensado que Cuba es una dictadura. Yo no soy Charlie.

Yo jamás he pensado que Chávez era un dictador. Yo no soy Charlie.

Yo no aprobé los bombardeos a Libia. Yo no soy Charlie.

Yo no festejé el asesinato de Khadafi.Yo no soy Charlie.

Yo desaprobé, en 2006, el ataque de Israel al Líbano. Yo no soy Charlie.

Yo no tomé partido, sistemáticamente, por Israel contra los palestinos. Yo no soy Charlie.

Yo no cerré los ojos sobre el nazismo en Ucrania. Yo no soy Charlie.

Yo pienso que Femen es un movimiento que tiene su fuente en la extrema derecha ucraniana. Yo no soy Charlie.

Yo no pienso que Rusia sea un país peligroso para la paz en el mundo. Yo no soy Charlie.

Yo no pienso que Rusia sea la responsable de la situación en Ucrania, lo contrario, pienso que son Unión Europea y la OTAN. Yo no soy Charlie.

Yo no llamé a la intervención en Siria. Yo no soy Charlie.

Yo jamás hice de la oposición Siria unos héroes, yo siempre pensé que son fanáticos islamistas, más o menos manipulados. Yo no soy Charlie.

Los periodistas de Charlie, como los policías y el agente de mantenimiento son evidentemente víctimas inocentes y su asesinato es injustificable, pero no es para convertirlos en héroes.

Rendir homenaje a las víctimas, sí, pero no a los valores de Charlie. Me gustaría ver al pueblo francés reunirse y rechazar esta "unión nacional" que enmascara la intención real de los terroristas y la abrumadora responsabilidad de los dirigentes políticos franceses por el odio suscitado en nuestro país. 





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viernes, 11 de octubre de 2013

Fitero | Femen

Definitivamente fue un uso bastante curioso del término 'sagrado' por parte de las activistas españolas de Femen pues el problema con Borbonistán es precisamente su adhesión al nacionalcatolicismo, donde muchas cuestiones pertinentes al estado no se abordan por ser, precisamente, sagradas.

Pero bueno, les dejamos con este análisis en Gara:


Raimundo Fitero

«El aborto es sagrado», pintado en los pectorales de tres jóvenes activistas de Femen, son una imagen que recorre los resúmenes de todos los informativos. El parlamento español se convierte así en un nuevo foco de reivindicaciones de un grupo de mujeres activistas que utilizan su cuerpo desnudo no como expresión erótica sino política. Todo desnudo es político en estos tiempos de retrocesos. Mientras las telas minúsculas se convierten en una forma de mercadotecnia, el desnudo pectoral es una denuncia. Y según dictamen de un juzgado madrileño, no es motivo de sanción ni es punible esta acción pacífica ante las regresiones del ministro Gallardón, el más ultra de todos.

Incluso el eslogan pintado en sus cuerpos es chocante, porque considerar el aborto como algo sagrado entra en un campo semántico que parece minado. Se sobreentiende que se le quería indicar al ministro que no se toca, que está bien como está la ley, que es volver a castigar a miles de mujeres a la duda clínica, al estrés y a prácticas poco saludables si deciden interrumpir un embarazo. Y quizás sea sagrado en el sentido de que solamente lo puede decir la mujer, como dueña de su cuerpo y de su vida.

Pero la televisión nos coloca siempre ante la paradoja, y en los mismos informativos se nos indica que ha sido despedida una presentadora turca por aparecer en un programa de variedades con un escote que fue considerado excesivo por la censura islamista. Un escote que se consideraría en los canales comerciales estatales como pudoroso, porque existe una laxitud manifiesta en cuanto se trata de utilizar el cuerpo de la mujer como atracción de audiencias, no como las mujeres de Femen, que lo utilizan como campo de batalla política, como lienzo para la libertad de expresión, como muro de denuncia.

Sí, es cierto, resulta chocante este modelo de protesta. Lleva implícito unas connotaciones de uso del cuerpo de la mujer que tenemos estabulado en otros códigos. Nos cuesta liberarnos de esa mirada rijosa. El presiente del congreso lo expresó de manera sutil al pedir «cuidado» a quienes las expulsaban de la tribuna de invitados. Era una muestra encubierta de paternalismo machista.






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martes, 23 de abril de 2013

«Las Mismas Chorradas que los Hombres»

Les invitamos a leer este texto que puntualiza algunos aspectos poco entendidos del feminismo, mismos que deben ser abordados de la mejor forma posible para evitar caer en contradicciones.

Lean por favor:


Rosa Parks, Pilar Manjón, Ahotsak, Madres de la Plaza de Mayo... la autora comenta datos sobre acciones políticas cometidas por mujeres para defender que sus acciones son efectivas en tanto que no reproducen marcos, sino que crean unos nuevos, porque cuestionan desde la raíz los valores y principios de la filosofía y del ideario sociopolítico hegemónico, también el de la izquierda. Aunque no minimiza los éxitos del «feminismo de la igualdad», parafraseando a Cristina Almeida advierte que igualdad no es sinónimo de hacer «las mismas chorradas que los hombres» y, añade, «ni de las mismas maneras».

Izaro Gorostidi Vidaurrazaga | Profesora de Ciencia Política de UPV-EHU | Parte Hartuz Ikerketa Taldea

Simpatizo con el feminismo de la diferencia. Comienzo así para no obviar las emociones que hay tras estas observaciones, ya que como explica Humberto Maturana, todo pensamiento nace de una emoción. En lengua castellana discusión y debate se distinguen. En euskera decimos «eztabaida, ez eta bai da», sí y no es. Compartir «eztabaidas» con compañeras politólogas y sociólogas, las nombro porque no se ven: Andere Ormazabal, Ainara Riveras, Miren Arbelaitz, Izaskun Lejona, Jule Goikoetxea, Jone Martinez Palacios y Alicia Suso me ha animado a investigar en la acción política realizada por mujeres. Y para ello me he atrevido a «trans» pasar, pasar a través de, el debate entre el marco de discusión esencialista: los hombres y mujeres somos diferentes (la diferencia es biológica, así es de por sí) y el marco constructivista, sintetizado en la famosa frase de Simone de Beavouir «No se nace mujer, se llega a serlo».

Utilizo la observación, técnica de investigación cualitativa, para comentar datos sobre acciones políticas cometidas por mujeres. Veo a una mujer negra sentada en un autobús diciendo a un hombre blanco «yo no me levanto para cederle el asiento señor», iniciando así el proceso que culminaría con las prácticas de segregación racial que acontecían en Estados Unidos. Condujo las protestas para denunciar su encarcelación un pastor estadounidense de la iglesia bautista relativamente desconocido en ese tiempo, Martin Luther King.

Veo a unas mujeres que se ponen un pañuelo en la cabeza y empiezan a dar vueltas en una plaza, frente a la casa de Gobierno de Buenos Aires, denunciando la desaparición de sus hijas e hijos en plena dictadura argentina. Veo a unas mujeres vestirse de negro y atreverse a denunciar lo que ocurría en aquella Yugoslavia en guerra. Las precursoras fueron ocho mujeres israelíes que en 1988 salieron vestidas de negro a la calle en Jerusalen Occidental para manifestarse contra la ocupación israelí del territorio palestino.

Observo y veo a una mujer en Madrid, en un estrado, poniendo en evidencia, escracheando en el lenguaje popular de Buenos Aires, a los miembros de la Comisión parlamentaria sobre el 11M «¿De qué se ríen señorías?». La denuncia del uso de la risa cínica y despectiva como herramienta del debate político que tanto se estila en la política institucional, hasta para el impune uso del dolor. Suelen realizarlo actores políticos cargados de infantilismo y testosterona. Una plaga en la política institucional actual. Sigo observando y veo a Ada Colau llamar criminal al secretario general de la Asociación Española de Banca ante la Comisión de Economía del Congreso de Madrid. Veo a mujeres protestando en topless frente a instituciones y mandatarios, organizadas de manera autónoma y global, otra característica del feminismo. Según Wikipedia para una de las mayores fábricas de opinión, la agencia de noticias Reuters, «Femen representa, en una modesta escala, uno de los pocos movimientos que protestan con más regularidad».

Sigo observando y veo un mundo, injusto y cruel, pensado por hombres blancos heterosexuales en su mayoría y sostenido por mujeres de todos los gustos y colores en su mayoría. Para muestra un botón: El 23% de las familias de Ghana son una sola mujer con hijos, lo mismo que en Estados Unidos. Y en Estados Unidos se elige presidente entre el seis por ciento de la población: Hombre, blanco europeo (hasta 2008, Obama es la excepción), casado, heterosexual, con educación universitaria, profesional y mayor de 35 años. La supervivencia, el cuidado y sostén de la raza humana de este mundo está sostenida mayoritariamente por las mujeres. Los datos hablan por sí solos, la pobreza lleva nombre de mujer. De los 1.200 millones de personas pobres del mundo el 70% son mujeres. ¿Cómo lo consiguen? Tal vez las palabras del Subcomandante Marcos den pistas: «La tradición más antigua de trabajo colectivo que no significa un beneficio personal viene de las mujeres».

¿Es diferente la forma de hacer política de las mujeres? Con ejemplos como Margaret Thatcher o Condoleezza Rice podemos decir que al menos en las instituciones políticas no. John Carlin apuntaba que las diferentes maneras de responder ante la crisis económica que sucedieron en Islandia se debe en parte a la forma de hacer política de las mujeres: poner en valor el concepto de sostenibilidad.

Pregunté a un gran político de este país qué es lo que había pasado con Ahotsak. Si aquello hubiera estado firmado por hombres, hubiéramos empezado a hablar de fin del conflicto. Me contestó su gran mujer: «Les mandaron a fregar». Decía Juan Antonio Urbeltz en una entrevista en el diario GARA que Euskal Herria necesitaba de la inteligencia de las mujeres y de la fuerza de los hombres, que hasta ahora lo estábamos haciendo al revés y no estaba funcionando. Yo le lancé la pregunta a la economista feminista Amaia Perez de Orozco. Ella no lo veía claro, trampa esencialista.

Una de las críticas de mis colegas apunta a que el feminismo de la diferencia no puede ser de izquierdas. Y yo creo que de la izquierda que conocemos no. Las acciones políticas de las mujeres no reproducen marcos, crean nuevos marcos (es decir, son efectivas) a través de sus acciones porque cuestionan desde la raíz, desde lo radical, los valores y principios de la filosofía y del ideario sociopolítico hegemónico, también el de la izquierda. ¿La autonomía económica, la capacidad de poder pagar para poder vivir en esta sociedad, nos ha emancipado realmente? A la carrera competitiva del reconocimiento y éxito social construido desde el sistema capitalista y patriarcal, súmale todo lo de antes. Porque en los hogares, por desgracia, los roles poco han cambiado. El «qué suerte que te ayuda» es el pan de cada día. Por no hablar de la violencia simbólica y real que cotidianamente padecemos.

Para ahuyentar malinterpretaciones quiero dejar claro que opino que el feminismo de la igualdad es la ideología (todavía hay que pelear para ese reconocimiento, es una ideología) que mayores resultados políticos ha conseguido en la historia moderna. Sin líderes y sin violencia. Otra diferencia. No pretendo minimizar su éxito. Ni tampoco idealizar unas cuantas observaciones. Pero considero necesario estar atentas ante el peligro de algo que ya decía la feminista y política Cristina Almeida, «querer la igualdad no es querer hacer las mismas chorradas que los hombres». Y ni de las mismas maneras añado.

Sin cambio de formas no hay transformación, aunque los contenidos sean los más progres y revolucionarios. No se trata de reproducir sino de crear.

«Eraikuntzatik sormenera».






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