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jueves, 3 de marzo de 2022

Ocho Años Tarde

Con los medios de comunicación volcados a tergiversar todo lo que ha estado ocurriendo en el este europeo desde hace años y las banderitas color amarillo y azul mutiplicándose como hongos y con el periodista vasco Pablo González sufriendo las represalias por parte de dos regímenes (Varsovia y Kiev) al servicio de Washington, les compartimos este esclarecedor texto que nos han compartido en Facebook:


La hipocresía de un "No a la guerra" que llega muy tarde

Ramiro Gómez | Miembro de la Brigada Rubén Ruiz Ibarruri y participante en la Caravana Antifascista de Banda Bassotti

Me pongo a escribir esto tratando de contener la rabia y la indignación que me producen las reacciones de la izquierda occidental y de la sociedad en general sobre el contraataque ruso contra Ucrania.

La verdad es que no espero gran cosa con esto. Tengo de sobra comprobado que no hay más ciego que el que no quiere ver, y que por mucho que todos repitáis mil veces que la tele manipula, seguís bailando al ritmo que os marcan desde los medios de masas de occidente.

Desde ayer he visto las redes sociales llenas de cartelitos de NO A LA GUERRA a los que habéis quitado los casi 20 años de telarañas desde la guerra de Irak.

Podría decir que esos mismos carteles han estado olvidados en el fondo del cajón de la infamia, mientras Israel masacraba Palestina. Mientras EE.UU. arrasaba Afganistán, o Libia, en bombardeos masivos que han causado la muerte de mas de 150.000 personas, incluyendo miles de niños. Muertes que EE.UU. se ha negado a investigar. Pero decir todo esto, sería demasiado fácil. Podría decir que cuando los medios os dijeron otra vez, que al igual que con Libia había que intervenir en Siria, os habéis mantenido callados mientras USA atacaba a un país soberano y saqueaba sus reservas de petróleo.

También podría decir que en lo que va de mes de febrero del 2022 , ha habido muertos en Palestina, en Damasco por bombardeos de Israel, al igual que en Yemen o en Somalia. Y vuestros cartelitos seguían olvidados.

También podría decir que las políticas occidentales han causado un genocidio constante en las aguas mediterráneas, pero seria poner en bandeja el que 4 caraculos me tachen de demagogia. Se ve que hay muertos que importan, y otros que no.

Como decía Malcolm X, tened cuidado con los medios de comunicación porque si no vais a acabar defendiendo a los opresores.

Pero quiero centrarme en la guerra que estalló en Ucrania en el año 2014, a la cual, vuestros insulsos carteles están llegando 8 años tarde. Todo el mundo puede despistarse, todos podemos cometer errores, pero también es posible que haya algo más perverso en según qué “descuidos”.

Tener memoria es algo muy importante, y más en una sociedad que fabrica conflictos de usar y tirar para los que la mayoría de personas sólo actúan poniendo un avatar de moda en su foto de perfil, y que días después con la aparición de cualquier noticia de la prensa rosa, del futbol o de cualquier gilipollez caduque en un suelo infértil.

Antes de nada hay que entender que una guerra hoy en día no aparece de la nada y que muchos de nosotros entendemos que la guerra global comenzó hace mucho tiempo. Otra cosa es que los medios de comunicación de los que nos alimentamos , decidan qué tiempo hace, o qué conflictos existen o no existen, pero son muchísimos rincones del mundo los que desde hace años están en guerra y son invisibilizados debido a que los interés económicos que hay detrás favorecen a la alianza occidental USA-OTAN.

Desde hace años OTAN-USA ha ido faltando a su compromiso y levantando base militares estableciendo allí sus tropas por toda la frontera rusa, con la intención de debilitar, y asediar a los países euroasiáticos que podían hacer competencia al dólar y al euro.

Es tan fácil como buscar en un mapa las bases de la OTAN por el mundo y veréis como los movimientos militares de acoso llevan años sucediendo.

La Guerra de Ucrania es sólo un capitulo más de una serie mucho más extensa y es esencial tenerlo en cuenta a la hora de analizar los hechos de los últimos días.

Antes de nada, y para prevenir a los niños rata que aparezcan, diré que Putin me da asco, y que Rusia no es la URSS y sus políticas nada tienen que ver con su pasado soviético, pero me niego a poner el foco en Rusia, porque considero que es poner el eje de la balanza en un lugar erróneo y que sólo puede dar pie a posiciones manipuladas.

Voy a centrarme en mi querido pueblo del Donbass.

Cuando en el 2013 surgió el movimiento Maidan como una supuesta respuesta social a la corrupción política, los obreros y mineros del Donbass lo veían con simpatía, pese a que ellos estaban inmiscuidos en una huelga del carbón, de unas ciudades abandonadas desde hace tiempo por las administraciones, que quedaba muy lejos de la vida de la capital.

Desde aquí también vimos las imágenes de las manifestaciones multitudinarias en Kiev y de cómo se enfrentaban con mucha violencia contra la policía.

Hasta ahí todo iba bien. Las banderas rojinegras le daban el toque guapo para que para una sociedad del espectáculo como la nuestra se pusiera a aplaudir los símbolos y apoyar esos movimientos.

La cosa empezó a torcerse cuando los manifestantes que atacaban a la policía iban uniformados paramilitarmente y empezaron a aparecer símbolos nazis en sus escudos. Algo empezaba a oler mal. La bandera rojinegra resultó ser el símbolo del ejército insurgente ucraniano del nazi Stepan Bandera, que se alió a los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial, llevando acabo matanzas de sus compatriotas ucranianos judíos, que llegaron a escandalizar a los propios alemanes.

Es curioso ver cómo si alguien tira una piedra a la policía en Euskadi, Catalunya o Madrid, es poco menos que un terrorista, y cuando alguien quema vivo a un policía en Venezuela o Ucrania, es un activista por la libertad.

El caso es que los sucesos de después fueron por todos conocidos. El presidente Yanukovich (otro corrupto más, como cualquier otro) abandonó Ucrania y el golpe de estado colocó a un fascista reconocido como Poroshenko. Los nazis tomaron las calles. Poco a poco iría descubriéndose que tales protestas eran sostenidas por maletines de dólares americanos que insuflaban para levantar ese monstruo de la guerra.

La violencia desde entonces ha sido salvaje y diaria. Lo primero que hicieron fue acudir a las sedes comunistas y antifascistas y destrozarlas. Los grupos nazis armados llegaron a todas las asambleas, y dijeron, o con nosotros u os matamos. Muchos huyeron y se alejaron, otros supuestos compañeros se unieron a las filas nazis en pos de la Unidad de Ucrania. Un esperpento, pero así fue.

La población de Ucrania es muy heterogénea, con un 20% de gente de ascendencia rusa, principalmente establecida en el este del país, en la cuenca minera del Donbass. También hay tártaros, bielorrusos, rumanos, moldavos, polacos húngaros, gitanos , judíos etc.

En el este de Ucrania, cuando Stalin mando a miles de obreros rusos a poblar la abandonada zona del Donbass, rica en carbón, para que explotasen las minas, se fusionaron las familias rusas y ucranianas creando una convivencia sana con más amor fraternal que odio. Las familias de padre ruso y madre ucraniana y viceversa eran de lo más normal allí.

Pero siniestramente, años atrás, algo estaba fraguándose.

En primer lugar, desde la educación se empezó a lavar la cara del ejército insurgente de Stepan Bandera, que habían sido considerados como proscritos antipatriotas, y empezaron a venderles en las escuelas como “héroes por la patria” (a día de hoy es fácil encontrar libros de primaria con niños dibujados con los emblemas rojinegros de estos salvajes asesinos).

Por otro lado, desde las principales tertulias políticas de la televisión ucraniana, empezó a crearse el caldo de cultivo de odio étnico muy bien diseñado y cocinado, en el que se vendía a la población rusa como la culpable de todos los males económicos que sufría el pueblo ucraniano. Todo esto enrevesado por la política local de Yanucovich que se decantaba por unas relaciones comerciales hacia Rusia, en vez de hacia la “próspera Europa”.

En estas tertulias empezaron a vender a la población del Donbass casi como monos subhumanos que solo servían para picar las minas de carbón, en contraste con la población ucraniana de Kiev con su universidad y su mundo moderno. Eso fue un bombardeo constante de odio étnico.

Hay un video por internet en el que se ve a un famosísimo tertuliano ucraniano diciendo “Es una verdad dura de aceptar, pero esa gente es un lastre, que nos empobrece, y ocupa un espacio que los verdaderos ucranianos necesitamos. Es duro decirlo, pero hay gente en Donbass que debe morir”. Así, sin vaselina. Durante años, mientras además paralelamente, el Pravy Sektor y Svoboda, los principales partidos nazis de Ucrania, formaban paramilitarmente con dinero occidental a sus militantes en técnicas de guerra y combate.

Volviendo al Maidan, el efecto de toda esta estrategia dio los frutos que esperaban. El odio nazi, y racista se tradujo en linchamientos por Kiev de las personas racializadas, homosexuales, de izquierdas, o nostálgicos del pasado soviético. Los asesinatos se sucedían cada día. En ese momento es cuando los grupos paramilitares de extrema derecha, se conforman como batallones militares oficiales, pagados con un buen sueldo directamente de las carteras de oligarcas locales como Kolomoski entre otros. Estos batallones se dirigen al Donbass.

Mientras estas formaciones marchan emulando en simbología y uniformes a los grupos nazis alemanes, los civiles de Kiev les aplauden mientras corean “muerte a los rusos”,  “Gloria a Ucrania, gloria a los héroes”. Se mascaba la tragedia.

Mientras las unidades nazis se dirigían a arrasar al pueblo del Donbass, los civiles exaltados ultranacionalistas empezaron a imponer su ley en todas las ciudades. Lo primero que hicieron fue derribar todas las estatuas de Lenin (en el este hay una en cada pueblo) y a linchar a todos a los que consideraban enemigos de la patria.

Sin ir más lejos, hay muchas imágenes de sucesos distintos, en los que grupos de jóvenes y no tan jóvenes patean sin piedad la cabeza de ancianos que llevan flores a las estatuas de Lenin.

La mayor parte de esas palizas descontroladas acaban en muerte.

Las personas del este, de procedencia rusa, se ven obligados a reaccionar. Viendo la que se les viene encima, se empiezan a reunir en torno a las plazas y estatuas de Lenin para demostrar su postura, y organizar su autoprotección.

Llega el día fatídico que nos cambió la vida a miles de personas de muchos países. El 2 de Mayo de 2014.

La liga de futbol, “casualmente” en mitad de ese caldo de cultivo, organiza un partido amistoso “por la patria” entre dos equipos de futbol con hinchadas grandes fascistas. Antes del partido todos se unen en una manifestación por la unidad de la patria ucraniana.

Cerca del recorrido de esa manifestación se había establecido en la puerta de la Casa de los Sindicatos, un campamento de manifestantes anti-Maidan, de ascendencia rusa.

En Rusia su “semana santa” esta marcada por la historia soviética, y desde el 1 de Mayo, Día de la Clase Obrera, hasta el 9 de Mayo, conmemorando el Día de la Victoria contra el III Reich alemán, son días de fiesta, y la gente aprovecha para visitar a familiares y hacer excursiones. Por lo que el campamento anti-Maidan sólo tiene varios cientos de personas, en su mayoría jubilados y chavalillos.

En un momento determinado de la marcha fascista, se desvían del recorrido y se dirigen en masa hacia la Casa de los Sindicatos. Habría mucho que hablar de cómo sucedió todo y de que agentes estaban involucrados, pero si me meto en eso ahora, no acabo nunca.

El resultado ya lo sabemos tod@s. La gente del campamento viendo a esa masa enfurecida de nazis con banderas ucranianas, tuvo que refugiarse dentro del edificio.

Los nazis rodearon el edificio y lo prendieron fuego con todo el mundo dentro. Más de 50 victimas, incluyendo chavales de 16 años, murieron calcinados. Hay imágenes al alcance de cualquiera de una mujer embarazada estrangulada por los nazis con un cable de teléfono mientras el resto de manifestantes gritaban “muerte a los rusos”.

La gente que trataba de huir de las llamas y se tiraba desde un tercer piso a la calle, eran recibidos con barras de acero y golpeados hasta la muerte por la turba de “civiles inocentes”.

Los datos reales es que además de esas 50 personas quemadas, hay otras 150 que desaparecieron sin saber nunca dónde habían acabado.

La infamia no terminaría ahí, pues las autoridades, que estaban presentes en ese ataque sin hacer nada, incluso colaborando. A las únicas personas que detuvieron por esos hechos, fueron precisamente a algunos de los atacados. Mientras, los políticos ucranianos, aplaudían públicamente en redes los hechos sucedidos. Las imágenes de los cuerpos de las y los compañeros calcinados son terribles.

También son terribles las imágenes de muchas chavalas y chavales ucranianos de veintipocos años, rellenando los cocteles molotov con los que quemarían vivos a los compañeros. O las imágenes de la líder de FEMEN en Ucrania celebrando la masacre con el edificio en llamas a su espalda (es tan fácil como poner en Google “Femen, Odessa”).

Aquí, en nuestro país, los mismos medios que os están diciendo lo malos que son los rusos y que debéis salir a la calle a protestar contra esta guerra a día de hoy, son los mismos que tras esos hechos publicaban los siguientes titulares : “MAS DE 50 MUERTOS EN CHOQUES CON LOS SEPARATISTAS PRORRUSOS”.
Hay que ser profundamente despreciable y criminal para publicar eso, vendiendo a las víctimas de verdugos, nada nuevo bajo el sol.

Los hechos que siguieron a esto eran de esperar.

Los nazis linchando, ahorcando, enterrando vivos a civiles rusos, violando mujeres, crucificando a personas a las que después prenderían fuego. Me sería muy fácil adjuntar las fotos de todo esto, pero no quiero caer en el morbo amarillista, y por respeto a las personas amigas y compañeras de las víctimas, que bastante tendrán con tener grabadas esas imágenes en la cabeza como para ponérselas continuamente delante de los ojos.

Pero ya digo, esas imágenes son públicas y están al alcance de cualquiera que se moleste en buscarlas. A los que se nieguen y sólo prefieran tragar la mierda que le cagan los medios en la boca tampoco pretendo hacerles cambiar de opinión. Bastante tienen con sus despreciables existencias.

Ante el discurso ucraniano que llama a tomar Donbass y a exterminar a ese 20% de su población en el este, muy a su pesar, (porque los rusos del Donbass no querían ninguna guerra) se ve obligados a reaccionar para defender sus familias, y sus casas.

Se hacen sendos referéndums en los que se decide independizarse de Ucrania y pedir ayuda a Rusia. En Crimea, sin ir mas lejos, el 97% de la población es rusa, y los resultados de dichos referéndums eran de esperar. Nadie quiere quedarse en una casa en la que te quieren matar.

Se declaran una serie de Republicas Populares independientes de Ucrania.

El ejercito ucraniano declara la guerra y encabezados por los batallones nazis (Azov, Aidar, etc..) comienzan a rodear y bombardear las ciudades pro-rusas mas representativas.

Hay que decir, que toda esta guerra civil y étnica, lo que escondía eran los planes de la OTAN para apoderarse de un enclave importantísimo en su guerra fría económica encubierta (y no tan encubierta) contra Rusia. Dan un golpe de estado, colocan un títere occidentalista y establecen bases militares en las puertas de Rusia. Para eso, una pieza importantísima estratégica era la península de Crimea con sus bases navales y el control del mar negro.

Rusia no es tonta, y se lo ve venir, e inmediatamente respalda el referéndum de Crimea anexionándosela.

Tanto Kramatorsk como Járkov, no están preparadas para aguantar el asedio militar de la artillería y sucumben muy pronto. Las escenas de violencia nazis que se sucederían esos días son sobrecogedoras.

Pero Lugansk y Donetsk se hacen fuertes. Los obreros, mineros, civiles, y también algunos policías y soldados de ascendencia rusa, se organizan , toman cuarteles y se arman formando las milicias populares de autodefensa. No están dispuestos a dejarse matar.

Los batallones nazis y el ejército ucraniano las rodea, creando un cerco que incomunica dichas ciudades y comienzan a bombardear sin piedad a la población civil saltándose todas las convecciones y pactos de derechos humanos.

Lo primero que hacen es bombardear las plantas de agua, electricidad y energía. Dejando a la población sin agua, sin electricidad, sin comunicaciones, radio, teléfono y televisión. Después destrozan las principales vías de comunicación para evitar que puedan abastecerse de víveres.

Vuestros cartelitos de No a la Guerra dormían plácidamente en el armario polvoriento de vuestras conciencias. La comunidad internacional guarda silencio.

Durante meses estas ciudades son golpeadas de la manera más cruel. Miles de personas, ancianos, niños, etc, mueren desmembrados saltando por los aires en una carnicería sangrienta.

Los hospitales, colegios, guarderías, no se salvan de las bombas. Las ciudades y pueblos de alrededor son destruidas. Se genera un éxodo de cientos de miles de personas que son recibidos en Rusia para protegerse de los bombardeos.

El sadismo de los fascistas emula a la España de Franco con el bombardeo de La Desbandá. En la última carretera que queda sin tomar de Lugansk y que la comunica con Rusia, sucede algo terrible. El ejército ucraniano comunica a los civiles del Donbass que pararían el fuego durante 24 horas para que todos los civiles que quisieran huir a Rusia lo hicieran de inmediato.

Caravanas de autobuses comienzan el camino por dicha carretera.

El ejército ucraniano abre fuego y masacra la carretera reduciendo a escombros de hierros humeantes retorcidos entre cuerpos calcinados. Ese mismo ejército que ahora esta siendo castigado por Rusia. Quien a hierro mata, a hierro muere.

El suceso del 2 de mayo, he dicho que a muchos nos marcó para siempre, y entre lágrimas de rabia y deseos de justicia muchas personas decidieron dejarlo todo y acudir a poner su pecho como escudo y sus manos como herramientas a defender al pueblo de Donbass de la carnicería fascista. Yo fui una de las personas que dejaron todo y cogí un avión solo, entre lágrimas de miedo, para atravesar miles de kilómetros, atravesar el cerco del ejército ucraniano y plantarme en Lugansk a ayudar a un pueblo olvidado por todas vosotras y vosotros.

Lo que allí pude ver, muchos lo tachan de propaganda rusa. Mucho tiempo me costará y muchas más sesiones de psicólogo me harán ir superando las terribles imágenes y vivencias que allí viví. Tuve que esforzarme con todas mis fuerzas, y mi agilidad física y mental para no morir en enésimas ocasiones. A mi alrededor, sin tanta suerte, pude contemplar los cuerpos mutilados, y las vísceras esparcidas de niños, ancianos, hombres y mujeres inocentes. Ese olor, esa sangre, esas imágenes no se me olvidarán en la vida.

Han pasado 8 años en los que el ejército ucraniano ha masacrado sin piedad y sin interrupción al pueblo del Donbass. 8 putos años en los que todos habéis guardado silencio cruel y cómplice. Desde los medios, hasta los que ahora sacáis vuestros ofensivos cartelitos de No a la Guerra.

Las victimas civiles “oficiales” que son infinitamente más cortas que las reales, reconocen 14.000 personas asesinadas.

Los batallones nazis a su vez, tomaban pueblos enteros, violaban a placer a todas las mujeres y niñas, saqueaban las casas, torturaban a los hombres e incluso celebraban orgías en las que violaban a bebes delante de sus madres. Podéis comprobar quién era el Batallón Tornado.

En el tiempo que viví con ellos pude comprobar como sufrían a 40º de calor, sin una gota de agua, sin poder comer, ni asearnos, durmiendo en rincones, sótanos e incluso alcantarillas para evitar el continuo machaque de las bombas ucranianas.

El presidente Poroshenko era aplaudido por todos los ucranianos cuando decía “nuestros niños podrán ir a la escuela mientras los niños del Donbass tendrán que esconderse en sótanos como ratas”. Todo su pueblo le aplaudía. El mismo pueblo que concedió la cartera de Ministerio de Defensa en tiempos de guerra a los líderes nazis del Pravy Sektor. Ser un civil inocente no te exime de darle el poder a auténticos psicópatas para que torturen maten y violen sin piedad.

Ahora, Rusia, que lleva tiempo advirtiendo de que no permitiría que se le siguiese asediando y poniendo en peligro, se ha decidido a actuar. Evidentemente, lo hacen para proteger sus intereses y evitar que la OTAN siga armándose y rodeándola con misiles y tropas. No seré yo quien simpatice con Putin ni con la Rusia actual. Nada más lejos de la realidad. Pero me niego a participar de esta infamia poniendo el foco en Rusia. Me parece de estar completamente ciegos. En primer lugar porque estas consecuencias del enfrentamiento geoestratégico de grandes bloques tiene muchos responsables que llevan años bombardeando otras tierras y moviendo fichas para seguir extendiendo su dominio, y veo completamente legítimo que otros países que ven la que se les viene encima muevan también sus fichas.

Por otro lado, porque como ya digo, esta guerra que de pronto a todos os preocupa por que lo esta dictando el telediario, no ha empezado el 23 de febrero del 2022. Esta guerra lleva 8 años asesinando sin piedad a una población inocente mientras todos os poníais de perfil o mirabais para otro lado. Vuestros cartelitos de No a la guerra, llegan cruelmente muy tarde y al servicio indirecto de los intereses OTANistas.

Os quieren convertir en otros cómplices manipulados de la barbarie que lleva un pueblo sufriendo durante 8 interminables años, en los que Ucrania se ha pasado por el forro todos los puntos de los acuerdos de Minsk.

Me gustaría que hicierais el esfuerzo por un momento de entender la rabia e indignación que me produce ver que ahora saltáis todos.

Independientemente de las intenciones reales de Rusia, lo cierto es que por fin, el pueblo de Donbass va a dejar de sufrir y vivir escondidos entre sótanos de ruinas regadas por sangre.

Lo cierto es que ese ejército terrorista y asesino de Ucrania, está siendo desmilitarizado a base de destrozar sus bases, sus polvorines y almacenes de armas y bombas que ya no podrán seguir lanzando sobre el Donbass.

Lo cierto es que los batallones de neonazis ultra salvajes como el batallón Azov no volverán a violar y torturar porque ayer murieron por miles en su base militar de Mariupol. Sus líderes nazis han sido eliminados y hay una lista larguísima de criminales de guerra que están siendo capturados y serán juzgados ante el pueblo del Donbass.

Los “inocentes civiles de Kiev” llevan un día asustados por las sirenas, escondidos en sótanos, y en los andenes del metro, llorando en imágenes que nos repiten todos los enviados especiales en Kiev que nunca han querido pisar las ciudades masacradas del Donbass. Todos os habéis indignado ante esto en 24 horas. ¿Acaso las vidas de los niños y niñas del Donbass no valen lo mismo?

Vuestro No a la guerra se vería satisfecho si Rusia se retirara de Ucrania. Y volveríais a guardar los cartelitos obedientes a los medios, para volver a callar y enterrar con vuestras propias paladas a los hijos e hijas del Donbass. La verdad es que os desprecio.

Me gustaría acompañaros a los orfanatos que hemos visitado en Donbass, de niños que han quedado solos para siempre en una tierra destruida. Esos orfanatos de los que salí llorando de rabia y tristeza al ver cómo estaban acostumbrados con 5 años a tirarse al suelo hechos una bolita a una orden de la maestra para protegerse de las bombas. Y como día a día, esos niños han ido siendo diezmados.

No me esperéis con vosotros ahora clamando contra la guerra.

La guerra siempre es y será una mierda de ricos que pagan los pobres. Pero esta guerra ha destruido muchísimas vidas que os miran desde el olvido mientras tratáis de proteger a sus verdugos.

No estoy diciendo que todo esto haga que sea legítimo que mueran civiles en Ucrania. No voy a ser hipócrita, alguno morirá y es imposible evitarlo en un escenario así. Aunque lo cierto, es que a diferencia del ejército ucraniano, que sistemáticamente mata civiles, y que hasta esta misma mañana ha matado a dos profesoras en un colegio de Gorlovka, el ejército ruso esta procurando causar bajas sólo entre los militares, aunque en la tele te digan lo contrario usando imágenes de archivo de bombardeos en Siria u otros países. La maquinaria propagandística está trabajando a todo trapo. Lo que sí que digo, es que es infame que habléis de eso cuando son decenas de miles de muertos entre niños, ancianos hombres y mujeres que no han merecido ni vuestro apoyo ni vuestra solidaridad.

No me pidáis que sienta pena. No voy a ser tan cínico de decir que es que casi me matan. Yo asumí todo el riesgo para acudir allí con mi corazón como escudo para parar las balas contra el pueblo. Pero en mi corazón están muchas personas a las que vi morir, muchos niños a los que vi llorar (y morir también), muchos ancianos que no merecían acabar sus vidas desmembrados o muertos de hambre y sed en sus escondites olvidados. Me debo a ellos, y me debo a la justicia.

La OTAN, USA y Europa son criminales y asesinos. Las guerras de potencias entras las que incluyo a Rusia deberían ser frenadas todas de inmediato. Los y las trabajadoras del mundo deberíamos estar unidos contra sus guerras, contra todas sus guerras, y contra los oligarcas de un lado y otro. Eso sería ideal. Obreros ucranianos y rusos expropiando a los oligarcas y construyendo un entorno de apoyo mutuo y solidaridad.

Pero estamos a años luz de eso y a mi lo que me importa ahora, es que la gente del Donbass podrá salir de sus refugios y jugar en un parque con sus hijos, sin miedo a saltar por los aires, por primera vez en 8 años.

NI GUERRA ENTRE PUEBLOS NI PAZ ENTRE CLASES

25 de Febrero de 2022

 

 

 

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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Lo Que Mostraron las Femen

Las televisoras españolas se encargaron de que no pudiéramos ver lo que los asistentes a la manifestación en contra de la exhumación de los restos del dictador genocida -inspirador del españolismo a los Fernando Savater- Francisco Franco le hacían a las tres activistas de Femen que irrumpieron en su nostálgica orgía de salutaciones fascistas.

Las manosearon, las patearon y las golpearon cuando ya estaban reducidas por los agentes policíacos desplegados para protegerlos a ellos, a los violentos.

Aquí tienen un excelente análisis de lo sucedido, el mismo lo ha publicado El Diario:


España parece tener, tiene, una repugnante permisividad con el fascismo.  A la vista de todos, sin ningún complejo, sin ningún temor a ser coartada. ¿Por qué?

Rosa María Artal

Cuarenta y tres años después de muerto Franco, el general golpista y dictador por cuatro décadas más, su figura mantiene una fuerte presencia en nuestro país. Se celebran homenajes y misas en su aniversario. Varios medios continúan publicando sus esquelas y artículos lavando su imagen. En ningún otro lugar que haya padecido esta lacra sucede lo mismo. España parece tener, tiene, una repugnante permisividad con el fascismo. A la vista de todos, sin ningún complejo, sin ningún temor a ser coartada.

La familia Franco sienta sus reales y se permite exigencias. La Iglesia católica sigue manifestando en algunos de sus centros de culto similar concomitancia con el genocida que tuvo durante la dictadura. El Cabildo de la Basílica del Pilar de Zaragoza ha vestido con un manto de Falange a la Virgen del Pilar, capitana de la tropa, como dice la jota. A petición del partido ultra, según han confirmado ellos mismos. En El Pilar lo atribuyen "a un error". Todo esto no ocurre por casualidad.

Se incomoda la ultraderecha española por la anunciada intención de exhumar los restos del dictador. Y crece, como venía creciendo ostensiblemente durante el gobierno del PP, amparada de alguna forma. Una  manifestación en Moncloa la otra noche. Aterradora. Se acerca a tomar fotos nuestro compañero Moha Gerehou de eldiario.es, un oscense de piel negra, casualmente, y la policía le pide la documentación a él porque "podía estar generando conflicto", le dijeron. Él. En Valencia, los fascistas se suben al metro para anunciar las tinieblas.

Y así llegamos a la concentración de la plaza de Oriente, la de los grandes discursos del Caudillo, e irrumpen en protesta tres mujeres, activistas de FEMEN. Una panda de energúmenos salvajes, fascistas y machistas inequívocos,  las zarandea y agrede. Les pegan patadas mientras están en el suelo, les insultan y las quieren llevar a la hoguera. Las imágenes han dado la vuelta al mundo. Ya todos saben, vuelven a saber, qué pasa en España con el franquismo, con el fascismo. Con su impunidad.

¿Por qué? 43 años de gobiernos elegidos en las urnas y no se ha resuelto el problema. Una terrible anomalía democrática. No solo aquí, en Europa también como la califica el hispanista Paul Preston. Este 20 de noviembre era también el aniversario del primer juicio de Núremberg en 1945. Los fascismos fueron expulsados y castigados. En España nunca se fueron. Están en el fondo, según vamos viendo, de la putrefacción de las instituciones. Ocurre que nunca se dirimieron responsabilidades como se debió y como hacen los pueblos a los que cae semejante tragedia. Y que buena parte las familias del franquismo siguen siendo puntales de la España actual.

Ese sedimento forma parte de los bochornosos espectáculos a las que ya nos vamos acostumbrando. Con el PP, sus cajas B que ya llegan hasta la cocina, y su presumible mano en la justicia “desde atrás”. El jefe de la policía política que se montó Rajoy, así lo dijo en un 'whatsapp' Cosidó -que sigue en activo como portavoz del PP en Senado- se refería a la Sala II y a numerosos nombramientos. “Ha sido una jugada estupenda que he vivido desde la primera línea. Nos jugábamos las renovaciones futuras de 2/3 del TS [dos tercios del Tribunal Supermo] y centenares de nombramientos en el poder judicial, vitales para el PP y para el futuro de España”. Según  recoge Ignacio Escolar de unas palabras que explican, con diáfana claridad, el tinglado judicial.  Marchena se hace el digno y dimite de un nombramiento que aún no tenía pero le daba el bipartismo.

Altas esferas que rezuman una intolerable podredumbre. Justicia, como vemos. Fuerzas de seguridad. Las  amistades del monarca y familia que van desde la Casa Real Saudí al compiyogui, Javier López Madrid, que no pierde ocasión de aparecer en escenarios comprometidos. Empresarios corruptores tampoco faltan. En negocios que se adivinan estupendos por los montos denunciados.

Y los medios. Se han cansado de llevar a sus tertulias a lo más florido de la ultraderecha. A sembrar odio a diario. Los términos que emplean son granadas incendiarias. “Ya no va a humillar al ejército” dice este martes mismo, 20 de Noviembre, ABC, a toda portada.  Por haber pensado que no estuviera con presencia propia en el salón de la Enseñanza de Barcelona.  Los votantes de Vox no son los pobrecitos unos nazis, qué va. Nos los lavan y perfuman cada día. PP y Ciudadanos pugnan por ser más y más de extrema derecha para competir con el VOX inflado a conciencia. Hasta crear una costumbre que lleva a algún comunity manager a considerar "una ciudadana" a esta harpía franquista que golpea a la activista de FEMEN.

 La mayoría de los ciudadanos son demócratas, no ultraderechistas, pero se van haciendo a la idea, normalizando el concepto. Los mensajes calan cuando son tantos, tan organizados y frecuentes. La gota malaya.

Y si hay algo positivo en este emplasto es que el escándalo se ha desbordado de tal forma que nos ha explotado en la cara. Los miembros de esa ralea siguen andando y sonrientes  aunque con los pies podridos.

Un Gobierno democrático, un parlamento democrático, una justicia plenamente democrática, tiene mecanismos para acabar con esta permisividad que nos ahoga como país. Hay que soltar mucho lastre, eso sí, dejar caer a mucho indeseable oculto.  Tal como piden las instituciones europeas, se trata de prohibir legalmente el fascismo y sus asociaciones. El Parlamento Europeo ha señalado a la Fundación Francisco Franco, Falange y Hogar Social. Con el voto en contra del PP, por cierto. Es hora de hacer cuentas con la iglesia que recibe nuestro dinero y muchas otras prebendas y propiedades, si empacho de mantener comportamientos tan dudosos. Sirve también para los medios. Cierren el grifo de una vez. Si van a multar el odio, que sea el odio verdadero, no las canciones y comparsas.

Salgan de la tibieza. Despréndanse del miedo. Este gobierno y este parlamento tiene la obligación de exhumar de una  vez el franquismo de España.



Por cierto, el usuario de Facebook de nombre Neus Rius nos comparte esta joya del conservadurismo español. Observen bien:











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domingo, 11 de enero de 2015

Proclama 'No Todos Somos Charlie'

Les presentamos esta proclama titulada "Nous sommes tous Charlie" aparecida en el alguna vez de izquierda diario Libération:

'No todos somos Charlie'
Yo jamás hice campaña en favor del Tratado de Maastricht. Yo no soy Charlie.

Yo jamás uní al Partido Comunista Francés y al Frente Nacional. Yo no soy Charlie.

Yo no apoyé los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. Yo no soy Charlie.

Yo no hice campaña por el OUI en el referendum sobre la constitución europea en 2005. Yo no soy Charlie.

Yo no traté enterrar a Denis Robert ni defendí Clearstream.Yo no soy Charlie.

Yo jamás he pensado que Cuba es una dictadura. Yo no soy Charlie.

Yo jamás he pensado que Chávez era un dictador. Yo no soy Charlie.

Yo no aprobé los bombardeos a Libia. Yo no soy Charlie.

Yo no festejé el asesinato de Khadafi.Yo no soy Charlie.

Yo desaprobé, en 2006, el ataque de Israel al Líbano. Yo no soy Charlie.

Yo no tomé partido, sistemáticamente, por Israel contra los palestinos. Yo no soy Charlie.

Yo no cerré los ojos sobre el nazismo en Ucrania. Yo no soy Charlie.

Yo pienso que Femen es un movimiento que tiene su fuente en la extrema derecha ucraniana. Yo no soy Charlie.

Yo no pienso que Rusia sea un país peligroso para la paz en el mundo. Yo no soy Charlie.

Yo no pienso que Rusia sea la responsable de la situación en Ucrania, lo contrario, pienso que son Unión Europea y la OTAN. Yo no soy Charlie.

Yo no llamé a la intervención en Siria. Yo no soy Charlie.

Yo jamás hice de la oposición Siria unos héroes, yo siempre pensé que son fanáticos islamistas, más o menos manipulados. Yo no soy Charlie.

Los periodistas de Charlie, como los policías y el agente de mantenimiento son evidentemente víctimas inocentes y su asesinato es injustificable, pero no es para convertirlos en héroes.

Rendir homenaje a las víctimas, sí, pero no a los valores de Charlie. Me gustaría ver al pueblo francés reunirse y rechazar esta "unión nacional" que enmascara la intención real de los terroristas y la abrumadora responsabilidad de los dirigentes políticos franceses por el odio suscitado en nuestro país. 





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viernes, 11 de octubre de 2013

Fitero | Femen

Definitivamente fue un uso bastante curioso del término 'sagrado' por parte de las activistas españolas de Femen pues el problema con Borbonistán es precisamente su adhesión al nacionalcatolicismo, donde muchas cuestiones pertinentes al estado no se abordan por ser, precisamente, sagradas.

Pero bueno, les dejamos con este análisis en Gara:


Raimundo Fitero

«El aborto es sagrado», pintado en los pectorales de tres jóvenes activistas de Femen, son una imagen que recorre los resúmenes de todos los informativos. El parlamento español se convierte así en un nuevo foco de reivindicaciones de un grupo de mujeres activistas que utilizan su cuerpo desnudo no como expresión erótica sino política. Todo desnudo es político en estos tiempos de retrocesos. Mientras las telas minúsculas se convierten en una forma de mercadotecnia, el desnudo pectoral es una denuncia. Y según dictamen de un juzgado madrileño, no es motivo de sanción ni es punible esta acción pacífica ante las regresiones del ministro Gallardón, el más ultra de todos.

Incluso el eslogan pintado en sus cuerpos es chocante, porque considerar el aborto como algo sagrado entra en un campo semántico que parece minado. Se sobreentiende que se le quería indicar al ministro que no se toca, que está bien como está la ley, que es volver a castigar a miles de mujeres a la duda clínica, al estrés y a prácticas poco saludables si deciden interrumpir un embarazo. Y quizás sea sagrado en el sentido de que solamente lo puede decir la mujer, como dueña de su cuerpo y de su vida.

Pero la televisión nos coloca siempre ante la paradoja, y en los mismos informativos se nos indica que ha sido despedida una presentadora turca por aparecer en un programa de variedades con un escote que fue considerado excesivo por la censura islamista. Un escote que se consideraría en los canales comerciales estatales como pudoroso, porque existe una laxitud manifiesta en cuanto se trata de utilizar el cuerpo de la mujer como atracción de audiencias, no como las mujeres de Femen, que lo utilizan como campo de batalla política, como lienzo para la libertad de expresión, como muro de denuncia.

Sí, es cierto, resulta chocante este modelo de protesta. Lleva implícito unas connotaciones de uso del cuerpo de la mujer que tenemos estabulado en otros códigos. Nos cuesta liberarnos de esa mirada rijosa. El presiente del congreso lo expresó de manera sutil al pedir «cuidado» a quienes las expulsaban de la tribuna de invitados. Era una muestra encubierta de paternalismo machista.






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martes, 23 de abril de 2013

«Las Mismas Chorradas que los Hombres»

Les invitamos a leer este texto que puntualiza algunos aspectos poco entendidos del feminismo, mismos que deben ser abordados de la mejor forma posible para evitar caer en contradicciones.

Lean por favor:


Rosa Parks, Pilar Manjón, Ahotsak, Madres de la Plaza de Mayo... la autora comenta datos sobre acciones políticas cometidas por mujeres para defender que sus acciones son efectivas en tanto que no reproducen marcos, sino que crean unos nuevos, porque cuestionan desde la raíz los valores y principios de la filosofía y del ideario sociopolítico hegemónico, también el de la izquierda. Aunque no minimiza los éxitos del «feminismo de la igualdad», parafraseando a Cristina Almeida advierte que igualdad no es sinónimo de hacer «las mismas chorradas que los hombres» y, añade, «ni de las mismas maneras».

Izaro Gorostidi Vidaurrazaga | Profesora de Ciencia Política de UPV-EHU | Parte Hartuz Ikerketa Taldea

Simpatizo con el feminismo de la diferencia. Comienzo así para no obviar las emociones que hay tras estas observaciones, ya que como explica Humberto Maturana, todo pensamiento nace de una emoción. En lengua castellana discusión y debate se distinguen. En euskera decimos «eztabaida, ez eta bai da», sí y no es. Compartir «eztabaidas» con compañeras politólogas y sociólogas, las nombro porque no se ven: Andere Ormazabal, Ainara Riveras, Miren Arbelaitz, Izaskun Lejona, Jule Goikoetxea, Jone Martinez Palacios y Alicia Suso me ha animado a investigar en la acción política realizada por mujeres. Y para ello me he atrevido a «trans» pasar, pasar a través de, el debate entre el marco de discusión esencialista: los hombres y mujeres somos diferentes (la diferencia es biológica, así es de por sí) y el marco constructivista, sintetizado en la famosa frase de Simone de Beavouir «No se nace mujer, se llega a serlo».

Utilizo la observación, técnica de investigación cualitativa, para comentar datos sobre acciones políticas cometidas por mujeres. Veo a una mujer negra sentada en un autobús diciendo a un hombre blanco «yo no me levanto para cederle el asiento señor», iniciando así el proceso que culminaría con las prácticas de segregación racial que acontecían en Estados Unidos. Condujo las protestas para denunciar su encarcelación un pastor estadounidense de la iglesia bautista relativamente desconocido en ese tiempo, Martin Luther King.

Veo a unas mujeres que se ponen un pañuelo en la cabeza y empiezan a dar vueltas en una plaza, frente a la casa de Gobierno de Buenos Aires, denunciando la desaparición de sus hijas e hijos en plena dictadura argentina. Veo a unas mujeres vestirse de negro y atreverse a denunciar lo que ocurría en aquella Yugoslavia en guerra. Las precursoras fueron ocho mujeres israelíes que en 1988 salieron vestidas de negro a la calle en Jerusalen Occidental para manifestarse contra la ocupación israelí del territorio palestino.

Observo y veo a una mujer en Madrid, en un estrado, poniendo en evidencia, escracheando en el lenguaje popular de Buenos Aires, a los miembros de la Comisión parlamentaria sobre el 11M «¿De qué se ríen señorías?». La denuncia del uso de la risa cínica y despectiva como herramienta del debate político que tanto se estila en la política institucional, hasta para el impune uso del dolor. Suelen realizarlo actores políticos cargados de infantilismo y testosterona. Una plaga en la política institucional actual. Sigo observando y veo a Ada Colau llamar criminal al secretario general de la Asociación Española de Banca ante la Comisión de Economía del Congreso de Madrid. Veo a mujeres protestando en topless frente a instituciones y mandatarios, organizadas de manera autónoma y global, otra característica del feminismo. Según Wikipedia para una de las mayores fábricas de opinión, la agencia de noticias Reuters, «Femen representa, en una modesta escala, uno de los pocos movimientos que protestan con más regularidad».

Sigo observando y veo un mundo, injusto y cruel, pensado por hombres blancos heterosexuales en su mayoría y sostenido por mujeres de todos los gustos y colores en su mayoría. Para muestra un botón: El 23% de las familias de Ghana son una sola mujer con hijos, lo mismo que en Estados Unidos. Y en Estados Unidos se elige presidente entre el seis por ciento de la población: Hombre, blanco europeo (hasta 2008, Obama es la excepción), casado, heterosexual, con educación universitaria, profesional y mayor de 35 años. La supervivencia, el cuidado y sostén de la raza humana de este mundo está sostenida mayoritariamente por las mujeres. Los datos hablan por sí solos, la pobreza lleva nombre de mujer. De los 1.200 millones de personas pobres del mundo el 70% son mujeres. ¿Cómo lo consiguen? Tal vez las palabras del Subcomandante Marcos den pistas: «La tradición más antigua de trabajo colectivo que no significa un beneficio personal viene de las mujeres».

¿Es diferente la forma de hacer política de las mujeres? Con ejemplos como Margaret Thatcher o Condoleezza Rice podemos decir que al menos en las instituciones políticas no. John Carlin apuntaba que las diferentes maneras de responder ante la crisis económica que sucedieron en Islandia se debe en parte a la forma de hacer política de las mujeres: poner en valor el concepto de sostenibilidad.

Pregunté a un gran político de este país qué es lo que había pasado con Ahotsak. Si aquello hubiera estado firmado por hombres, hubiéramos empezado a hablar de fin del conflicto. Me contestó su gran mujer: «Les mandaron a fregar». Decía Juan Antonio Urbeltz en una entrevista en el diario GARA que Euskal Herria necesitaba de la inteligencia de las mujeres y de la fuerza de los hombres, que hasta ahora lo estábamos haciendo al revés y no estaba funcionando. Yo le lancé la pregunta a la economista feminista Amaia Perez de Orozco. Ella no lo veía claro, trampa esencialista.

Una de las críticas de mis colegas apunta a que el feminismo de la diferencia no puede ser de izquierdas. Y yo creo que de la izquierda que conocemos no. Las acciones políticas de las mujeres no reproducen marcos, crean nuevos marcos (es decir, son efectivas) a través de sus acciones porque cuestionan desde la raíz, desde lo radical, los valores y principios de la filosofía y del ideario sociopolítico hegemónico, también el de la izquierda. ¿La autonomía económica, la capacidad de poder pagar para poder vivir en esta sociedad, nos ha emancipado realmente? A la carrera competitiva del reconocimiento y éxito social construido desde el sistema capitalista y patriarcal, súmale todo lo de antes. Porque en los hogares, por desgracia, los roles poco han cambiado. El «qué suerte que te ayuda» es el pan de cada día. Por no hablar de la violencia simbólica y real que cotidianamente padecemos.

Para ahuyentar malinterpretaciones quiero dejar claro que opino que el feminismo de la igualdad es la ideología (todavía hay que pelear para ese reconocimiento, es una ideología) que mayores resultados políticos ha conseguido en la historia moderna. Sin líderes y sin violencia. Otra diferencia. No pretendo minimizar su éxito. Ni tampoco idealizar unas cuantas observaciones. Pero considero necesario estar atentas ante el peligro de algo que ya decía la feminista y política Cristina Almeida, «querer la igualdad no es querer hacer las mismas chorradas que los hombres». Y ni de las mismas maneras añado.

Sin cambio de formas no hay transformación, aunque los contenidos sean los más progres y revolucionarios. No se trata de reproducir sino de crear.

«Eraikuntzatik sormenera».






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