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lunes, 9 de febrero de 2026

ETA Anticristiana

A falta de ases desde la derecha españolista se ha optado por usar el comodín de ETA a cada oportunidad que se presente.

Ya lo hizo Feijóo en contra de Oskar Matute con la DANA de Valencia como marco.

Ahora lo hace Mayor Oreja en su defensa de los "valores cristianos".

Aquí lo que nos informa Naiz al respecto:


Jaime Mayor Oreja dice que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas»

Jaime Mayor Oreja afirmó la pasada semana en Mallorca que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas», a lo que añadió que «cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguía a los nacionalistas como nos han hecho creer».

Iñaki Iriondo

Durante años se extendió la teoría de que «ETA nació en un seminario», enmarcada bien en el libro amarillo de Álvaro Baeza que lo vendía como «el gran secreto». Pero incluso años antes de este sacacuartos, desde la derecha española siempre se apuntó al clero vasco como concomitante con la organización armada. La personificación más habitual de este tipo acusaciones fue el obispo José María Setién, fallecido ya en 2018.

Y ahora resulta que hay que revisar toda esta teoría porque Jaime Mayor Oreja, al que desde la prensa mallorquina se le ha nombrado «experto en ETA», acaba de hacer público que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas». Esta no la habíamos visto venir.

Jaime Mayor Oreja es en la actualidad presidente de la Fundación Neos, que se define a sí misma como «un movimiento de la sociedad civil que defiende la alternativa cultural basada en los fundamentos del humanismo cristiano como solución para una sociedad que ha perdido el rumbo». Explica que su nombre «surge de las iniciales de los cuatro puntos cardinales» y añade que «nuestro símbolo es una brújula».

Presentación en Mallorca

Y para presentar esta fundación, el Círculo Mallorquín –fundado en 1851– invitó la semana pasada a Palma de Mallorca a Jaime Mayor Oreja, que dijo cosas que nunca se le escucharon mientras fue ministro de Interior. Ante decenas de personas, que según las crónicas locales llenaron la sala donde se celebró el acto, afirmó que ETA no se creó para hacer frente al franquismo. «Era un movimiento político y cultural que se creó para terminar con las ideas cristinas. Cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguían a los nacionalistas como nos han hecho creer», aseguró.

El presidente de Neos mostró «la convicción que tenemos de que la crisis que sufrimos no es política, económica, ni social. La crisis está en los fundamentos de la sociedad». Cuenta ‘Diario de Mallorca’ que Jaime Mayor Oreja destacó que «cuando el nacionalismo abraza a la sociedad, esta termina siendo de izquierda o de extrema izquierda» y como ejemplo de esta transformación se refirió a Catalunya y Euskal Herria. «El problema de Euskadi es la falta de fe. ETA fue un proyecto político que pretendía terminar con los principios cristianos», llegó a decir.

«ETA no ha desaparecido»

Según la crónica del acto, en el que Jaime Mayor Oreja estuvo acompañado de un exconcejal de Vox, comparó los movimientos políticos independentistas que han nacido en el Euskal Herria y en Catalunya, asegurando que «son lo mismo. Mientras unos sacuden el árbol los otros recogen las nueces».

En opinión de Jaime Mayor Oreja ETA no ha desaparecido. Acepta que han dejado la lucha armada, pero anuncia que los herederos de la organización terrorista en breve se harán con el poder en Nafarroa.

Ante un público que el periodista define como «entregado a sus ideas», habló de la violencia y recordó los actos que a su juicio cambiaron el rumbo de la historia del Estado español: el atentado contra Carrero Blanco y el 11-M. Refiriéndose a este último atentado, aseguró que a partir de él, que llevó al PSOE a recuperar el poder político, «Zapatero se abrazó a ETA y a partir de ese momento la mentira sustituyó al crimen».

Abismo, clima y fe

En la fundación Neos, Mayor Oreja está acompañado de María San Gil, que es su vicepresidenta. Ambos estuvieron recientemente en Bilbo presentado el informe ‘España en el Abismo’, que fue conducido por Rafael Carriegas, responsable de Neos en Bilbo.

Y para dentro de unas semanas se anuncia que se celebrará, también en Bilbo, el acto ‘Cambio climático y fe política: cuando discrepar se convierte en herejía’. En su presentación, la fundación afirma que «a lo largo del encuentro se abordará cómo el debate sobre el cambio climático ha ido adquiriendo rasgos propios de una ortodoxia política y cultural, en la que la discrepancia es frecuentemente descalificada o excluida del espacio público».

Jaime Mayor Oreja fue ministro de Interior hasta 2001, cuando el PP lo devolvió a la CAV para que, en tándem con el PSE de Nicolás Redondo Terreros, lograra asaltar Ajuria Enea. No lo consiguió.

Aguantó en el Parlamento de Gasteiz hasta 2004, cuando fue elegido diputado en el Congreso y a los pocos meses encabezó la candidatura del PP al Parlamento europeo. En la actualidad es presidente de la Red Europea de Ideas, el think tank creado por el grupo popular en el Parlamento Europeo para «encauzar el pensamiento del centro-derecha europeo».

 

 

 

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viernes, 23 de enero de 2026

«Una Memoria Propia»

Naiz publica esta nota en la cual se da a conocer el Centro Zabaltzen, iniciativa de LAB para la preservación de la memoria desde la propia experiencia del pueblo vasco.

Adelante con la información:


LAB pone en marcha el Centro Zabaltzen para «mantener la memoria de la clase trabajadora»

LAB ha aprovechado la presentación de los actos convocados con motivo del 3 de Marzo para anunciar la puesta en marcha del Centro de Documentación Zabaltzen, una herramienta diseñada hace dos años que tiene por objeto «mantener una memoria propia como clase trabajadora».

Ion Salgado

LAB ha puesto en marcha el Centro de Documentación Zabaltzen, una iniciativa surgida hace dos años, con motivo del 50 aniversario del sindicato, que tiene por objeto «mantener una memoria propia como clase trabajadora y como sindicalismo de transformación». En el mismo se pueden encontrar textos, carteles e imágenes, tanto de la central abertzale como de las luchas en las que ha participado. 

En una comparecencia pública organizada para presentar los actos del 3 de Marzo, Igor Arroyo ha manifestado que «es importante ese trabajo de divulgación, y también queremos hacer un reconocimiento a aquellas personas, a aquellos militantes, que han mantenido viva la memoria de la masacre de Gasteiz».

«Porque ahora vemos que, afortunadamente, hay reconocimiento social, político e institucional, pero durante mucho tiempo ha sido la gente trabajadora, los militantes sindicales, muchos de ellos militantes del sindicato LAB, los que han mantenido la memoria de esos sucesos», ha apuntado antes de anunciar la celebración de un acto nacional el día 3 de marzo, a las 10.00, en el Palacio Europa. 

«Queremos hacer un reconocimiento a la gente que ha mantenido con ese trabajo de hormiga, que ha mantenido viva la memoria», ha señalado, y ha incidido en que «es necesario preservar la ambición que tenían los trabajadores y las trabajadoras hace 50 años, que es la ambición de crear una sociedad sin explotación de ningún tipo».

Huelga del 17 de marzo

Ha destacado que «en Europa y en el Estado español el sindicalismo se limita a realizar su labor dentro del espacio que le dejan a nivel institucional. Pero aquí no. Aquí tenemos un sindicalismo de contrapoder, un sindicalismo sociopolítico». «En Euskal Herria el sindicalismo tiene la voluntad y la capacidad de impulsar cambios políticos y sociales. Y eso es lo que vamos a plantear precisamente en la huelga general del 17 de marzo», ha añadido.

«En la huelga general del 17 de marzo vamos a plantear que no nos conformamos con negociar convenios a nivel de empresa o a nivel de sectores, sino que queremos cambios generales a favor del conjunto de la clase trabajadora. Y así como en el 3 de marzo el reparto de la riqueza estaba en la base de las huelgas y las movilizaciones, ahora también planteamos en el centro del debate la necesidad de repartir la riqueza», ha subrayado.

«En un momento en el que se está demostrando que los recursos del planeta son finitos, en un momento en el que las élites están intentando imponer una salida autoritaria a la crisis sistémica, en este momento decimos alto y claro que en Euskal Herria hay necesidad y posibilidad de hacer otro camino, de avanzar hacia una sociedad más justa, hacia la transición ecosocial, hacia el reparto del empleo, de los cuidados y la riqueza», ha sentenciado.




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sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

martes, 9 de diciembre de 2025

Garantizar el Plurilingüismo

Aquí una de las razones por las que se debe tener presencia en las instituciones de la metrópoli, nos guste o no nos guste.

Generar y garantizar espacios para el euskera y las demás lenguas que se se hablan en las naciones históricas ya es en sí una muy buena razón.

Aquí lo que nos reporta Naiz:


La mayoría de la investidura de Sánchez apoya garantizar el plurilingüismo en el Estado español

Los grupos políticos que lograron la investidura de Pedro Sánchez han apoyado que se tramite la proposición de Ley Orgánica que garantiza el plurilingüismo de la ciudadanía ante las instituciones del Estado español. El PSOE, a quien se han dirigido los proponentes, ha votado a favor: 174 a 170.

Agustin Goikoetxea

Catalán, euskara, gallego, asturiano y aragonés se han escuchado este martes a la tarde en el Congreso de los Diputados en el debate de la toma en consideración de la proposición de Ley Orgánica de garantía del plurilingüismo de la ciudadanía ante las instituciones del Estado español que han promovido EH Bildu, PNV, ERC, BNG, Compromís e integrantes de Sumar como los Comuns y Més per Mallorca, todos ellos socios de investidura del Gobierno de Pedro Sánchez, que con el apoyo del PSOE la han sacado adelante. La votación ha sido 174 a favor y 170 en contra.

La presentación de la iniciativa ha corrido a cargo de Francesc-Marc Álvaro, de ERC, que ha calificado el proyecto de ley de «histórico» y que supone la reforma de hasta quince normas estatales, con lo que se pretende «eliminar los desajustes provocados por la simetría del modelo lingüístico español y por la escasa presencia y promoción de la diversidad linguística en el ámbito estatal».

El republicano catalán ha incidido en que se trata de que la ciudadanía disfrute de unos derechos lingüísticos efectivos y no solo declarativos. Álvaro ha recordado al PSOE que fue un «compromiso» que asumió en el momento de arrancar la presente legislatura, «al igual que el de promover la institucionalización del catalán en la Unión Europea, que todavía está pendiente». «No valen excusas», ha dicho dirigiéndose al partido de Pedro Sánchez.

«Llega tarde»

«Sabemos que esta normalización llega tarde. Como en tantas cosas, la democracia española tiene muchos deberes pendientes, desgraciadamente», ha lamentado. «Existe una inercia y una obstrucción de determinados partidos y sectores que son los mismos que quieren una España centralista, monolingüe y monocultural», ha añadido.

La respuesta furibunda ha llegado primero desde Vox, por boca del diputado mallorquín Jorge Campos, y en el cierre del debate por parte de Marta González, del PP. El resto de intervenciones han sido a favor. La votación final 174 votos a favor y 170 en contra.

Aizpurua (EH Bildu) ante «la ofensiva política y judicial»

Desde EH Bildu, su portavoz, Mertxe Aizpurua, ha resaltado la importancia de la iniciativa. «Lo es porque ante la ofensiva generalizada politica y judicial que está sufriendo nuestra lengua anulando el euskara de los criterios de contrataciones públicas, es totalmente necesario aumentar la protección jurídica de nuestra lengua», ha explicado.

«Es tremendo que cada vez que hablemos de la cuestión de la lengua debamos recurrir a cuestiones básicas una y otra vez. Tan básicas como que el servicio público y el conocimiento de las lenguas oficiales es una obligación esencial en todo el mundo», ha remarcado.

Aizpurua ha comentado que en vez de proteger el derecho de las personas hablantes a poder hablar en su lengua oficial con la Administración, «lo que está ocurriendo es que quienes no quieren conocer la lengua propia de ese territorio resulta que tienen derecho a que quienes quieren hablarla, quienes quieran trabajar, soñar, vivir en esa lengua no tengan derecho a hacerlo. Este es el resumen. El derecho al no derecho de los demás».

Con su proposición, ha dicho, buscan «un refugio necesario y adecuado para el euskara, «y establecer unas medidas que contribuyan a equilibrar la asimetría estructural que hoy en día existe entre el castellano y el euskara».

En otro momento de su intervención, la portavoz de EH Bildu se ha fijado en la situación judicial del euskara, «porque me parece determinante, las medidas que la sociolinguística y la comunidad científica plantean para garantizar la supervivencia de las lenguas minorizadas como es el euskara son incompatibles con la interpretación y lectura que hacen los tribunales españoles sobre lo que pueden o no pueden hacer las instituciones vascas en este terreno».

Ha insistido en la persecución judicial «muy acusada, muy evidente», hacia el euskara, que entiende que busca erosionar la base de los derechos lingüísticos.

Ha lamentado las «posiciones tibias cuando no totalmente contrarias a los derechos lingüísticos de la ciudadanía», citando expresamente al PSOE, «que desde aquí y en el plano enunciativo se muestran favorables al euskara, pero en la realidad, allí en Euskal Herria, socavan las bases mínimas que deberían respetar con posicionamientos claramente contrarios al respeto y protección del euskara».

Esa actitud la ha extendido a «los sindicatos estatalistas, sindicatos muy progresistas en ciertas materias pero terriblemente reaccionarios en cuanto hablamos del euskara». «Sindicatos –ha proseguido– que promueven el hostigamiento a los derechos lingüísticos parapetados tras el aparato judicial, ese mismo aparato judicial al que tanto critican en ciertas cuestiones, pero al que recurren sistemáticamente para cercenar los derechos lingüísticos de vascos y vascas».

Aizpurua ha denunciado la ofensiva contra el euskara sustentada en sentencias judiciales que, «gota a gota, van eliminando la lengua de los requisitos en ofertas públicas de empleo, pero en su base, además de una euskarafobia galopante, también hay una concepción tan errónea como extendida de lo que es la función pública».

Agirretxea (PNV): «El Estado tiene que dar la vuelta»

Por su parte, el jeltzale Joseba Agirretxea ha sostenido que el Estado español tiene que «dar la vuelta» a la situación que viven otras lenguas oficiales distintas al castellano.

«Esta demanda es lingüistica, es sociológica y es cultural, pero, en cambio, el no, la negativa es política. Los derechos lingüísticos son derechos de los ciudadanos. No respetar estos derechos es, por tanto, discriminar», ha denunciado.

Agirretxea se ha preguntado si los diferentes poderes del Estado aceptarán el cambio que proponen. «Si la negativa se produce en nombre de España y del castellano, España tiene un gran problema», ha enfatizado el diputado del PNV.

 

 

 

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sábado, 6 de diciembre de 2025

Egaña | Ascendencia Delictiva

Iñaki Egaña nos provee esta magnífica fotografía de una policía que, en el papel, se supone fue creada para evitar los excesos represivos que caracterizaban los operativos por parte de los cuerpos policíacos y militares españoles

Era, en el papel, una policía "de cercanía", vecinos cuidando y  atendiendo a vecinos, vascos resolviendo sus asuntos entre ellos sin intromisión de los españoles, tan dados a los exabruptos y a los episodios de violencia.

La realidad es que la Ertzaintza actúa con más saña que cualquier otro cuerpo policíaco español por una simple y sencilla razón, porque es un cuerpo policíaco español, guardias civiles con origen en distintos puntos de la geografía del estado español que cambiaron el verde por el negro y rojo, al punto que hoy son un peligro para la estabilidad del gobierno del cual supuestamente emana su autoridad.

Lean ustedes:


Ascendencia delictiva

Iñaki Egaña

Al poco tiempo de que en la Ertzaintza surgió el sindicato ERNE, que durante esos primeros años le pugnó la hegemonía sindical a ELA, Endika Etxeandia, su secretario general, realizó unas declaraciones que al entonces consejero de Interior, Luis Mari Retolaza, le sentaron a cuerno quemado. Para ERNE, por boca de Etxeandia, la Ertzaintza era “militarista, autoritaria y centralista”. En la entrevista, que salió publicada en el semanario Argia en euskara, aparecieron reflexiones del secretario de ERNE del estilo: “Cuando los filósofos o sociólogos mencionen el ambiente esquizofrénico de Euskadi, tengan en cuenta que el punto álgido de esa disociación es una actuación de los ertzainas. El ertzaina es a menudo una persona poco formada, poco reflexiva y a veces se producen cortocircuitos graves”.

Desde entonces hasta ahora, la entrevista fue en octubre de 1987, los hechos han ido confirmando aquella primera impresión. ELA, que tuvo la escisión de ESAN en 2006, alentada por los sectores jeltzales que en todas sus zonas de influencia abandonaban los retos soberanistas, fue superada por ERNE hasta convertirse en la actualidad en una sombra de los que fue. La conversión de la Policía Autonómica en Policía integral le llevó a torturar (más de 300 casos según el IVAC), a matar en cargas (Iñigo Cabacas en Bilbo, Rosa Zarra en Donostia), a detenidos fallecidos en comisaría con signos de violencia (Juan Calvo en Arkaute), a que agentes fueran condenados por narcotráfico, sancionados por saltarse el confinamiento durante la pandemia mientras multaban por cientos a ciudadanos vascos, a aplicar la Ley Mordaza con una severidad extraordinaria a pesar de la decisión contraria del Parlamento de la CAV… Una deriva que ha homologado precisamente a la Ertzaintza con los cuerpos policiales a los que, según su Plan Estratégico, habría de aventajar con su “modelo que emana de la sociedad vasca, fiel a su idiosincrasia, cultura, idioma”. Un fracaso.
En los últimos años, al negacionismo de su actividad represiva al margen de las leyes vigentes y de las normas internas (ERNE sin asumir la tortura, ESAN rechazando responsabilidad en el caso de Rosa Zarra, entre otros), se ha sumado una tendencia manifiesta también en las policías hispanas, un escoramiento masivo hacía posiciones ultras: Ertzainas en lucha, Aserfavite, Mila esker… acercándose a quienes orbitan en el entorno de Vox, como la asociación Jusapol y sus sindicatos Jupol y Jucil. Ya fue notorio que el clan de Deustu impuso su posición a la Consejería de Interior en el caso Cabacas, y que Estefanía Beltrán de Heredia y Josu Erkoreka no tuvieron atribución efectiva sobre el cuerpo, convertido en un poder fáctico que actúa en consecuencia.

La actividad de la Policía Autónoma en los hechos recientes confirma que tampoco Bingen Zupiria tiene mando sobre la tropa. Sino más bien al contrario, sus declaraciones no hacen sino refrendar lo que ya le viene dado. En Gasteiz justificando el apaleamiento a los antifascistas y el sustento a los falangistas, negando el uso de balas de foam, incluso falseando un video para exculparse (que la Real Sociedad de futbol salió a negar su procedencia tal y como lo había señalado la Ertzaintza) y en estas semanas, aplaudida por Vox, apuntando la procedencia de sus detenidos -que no juzgados y declarados culpables de delito-, creando un precedente inédito en la Unión Europea.

Esta última cuestión tiene también unas extrañas ramificaciones, al hacer una diferenciación muy sui generis. Un cuerpo autonómico, vasco para más señas, que salvo su participación en el CCPA de Hendaia, en Lapurdi, junto a Guardia Civil y Policía Nacional, no puede operar fuera de su comunidad, con excepciones de mandato judicial, describe a sus detenidos, entre otros, como “españoles”. ¿Por qué no vascos, también? Son sintomáticas las referencias: latinos, magrebíes, europeos que no pertenecen a la UE. ¿Por qué no publificar otro tipo de circunstancias? La respuesta tiene otras preguntas. Si a Sarkozy le dieran permiso para acceder a San Mamés en el mundial de 2030 y fuera detenido nuevamente por algún altercado, ¿sería señalado por su origen aristócrata húngaro? Y Netanyahu, polaco? ¿Por qué no sabemos la vecindad del ertzaina juzgado estos días por transportar 800 kilogramos de coca junto a un empresario y un “cómplice argelino”?

El drama político de esta cuestión reside en la complicidad de Interior, y por extensión en el PNV, en estos procederes. Es notorio y a las declaraciones de Aitor Esteban me remito, que el partido jeltzale ha entrado en campaña, con tiempo por si se agota la legislatura, haciendo los deberes si se adelanta. Y como es una constante en la derecha planetaria, con dos ejes centrales: migración y delincuencia. Todo unido. No hay excepciones en la derecha. La reciente campaña en Chile en la primera vuelta de las elecciones lo confirman. Seguridad y migración temas centrales cuando Chile es uno de los estados americanos con menor delincuencia y migración. Qué decir de los once meses de legislatura de Donald Trump o las últimas medidas al respecto de Keir Starmer en el Reino Unido. Como si las elites financieras estuvieran al margen de fechorías. La particularidad vasca y la experiencia, añaden un tercer factor muy al uso por los dos socios del Gobierno de la CAV, el suelo ético. El comodín.

El diario El País señalaba recientemente una idea singular, a la vez que criticaba la fijación del origen de los detenidos por la Ertzaintza por un interés de unir delincuencia con migración. La percepción de que las señalizaciones por origen de detenidos por una Ertzaintza notoriamente derechizada forman parte de un movimiento más en el intento de crear una Aliança Catalana de corte vasco, entraba en la ecuación del articulista. Una posibilidad bien real que de seguro el PNV conoce desde dentro. Por ello, es muy probable que su inclinación tenga que ver con su posicionamiento tanto ante esa eventualidad, como por la verosímil llegada de un nuevo Gobierno neofascista a Madrid y su adecuación a la circunstancia. Al tiempo.

 

 

 

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viernes, 5 de diciembre de 2025

Entrevista a Sophie Baby

En su reciente visita a Gernika, en donde ha quedado claro que es persona non grata, Felipe Borbón y Grecia pudo haber hecho algo muy decente, pedir perdón por todo el daño y dolor causados por el españolismo en contra del pueblo vasco.

Y ya entrados en gastos, pudo haber hecho algo todavía más decente... abdicar.

No hizo ni lo uno ni lo otro y prefirió su papel de invitado incómodo durante la visita que el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier llevó a cabo para refrendar el ofrecimiento de disculpas por parte del estado alemán hacia las víctimas y sobrevivientes del brutal bombardeo a Gernika, mismo que si bien fue ejecutado por las aviaciones alemana e italiana, fue ordenado por los sublevados españolistas con un claro objetivo, romper el espíritu del pueblo vasco al destruir el símbolo de sus libertades.

Así que dicho crimen, como mucho otros del franquismo, continúa constituyendo una afrenta en contra de quienes solo desean coexistir desde su propia identidad dentro del entramado de naciones europeas.

Esclarecido lo anterior, les compartimos esta interesante entrevista publicada por Naiz:


«Para las víctimas del franquismo, el muro de impunidad continúa intacto»

Sophie Baby | Autora de '¿Juzgar a Franco? Impunidad, reconciliación, memoria' | Sophie Baby es profesora en la Universidad de Bourgogne Europe, donde dirige el Departamento de Historia. Miembro de honor del Instituto Universitario de Francia, Sophie Baby reflexiona sobre los retos transnacionales que plantean la violencia masiva y su memoria en las sociedades contemporáneas.

Àlex Romaguera

Franco murió en la cama, no fue juzgado y nunca lo será. Pero parte de su legado, sobre todo el correspondiente a la última etapa de la dictadura, está presente en Adolfo Martín Villa y otras figuras pertenecientes a la magistratura y la cúpula policial. Sobre esa herencia trata el último libro de Sophie Baby, '¿Juzgar a Franco? Impunidad, reconciliación, memoria' (Akal). En un exhaustivo análisis del pasado, la hispanista francesa repasa cómo el Estado español ha sido paradójicamente un referente de iniciativas en defensa de la justicia universal y, a la vez, un ejemplo flagrante de impunidad. Con este ensayo, la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Borgoña explora la genealogía de las responsabilidades del franquismo y las dificultades de sus víctimas para enjuiciarlo tras una Transición marcada por la violencia y el pacto de olvido.

El 20 de noviembre se conmemoraron 50 años de la muerte de Franco. ¿Qué lectura hace de las reacciones?

Era lógico que agudizara el debate en torno a su figura, y más coincidiendo con estudios donde una parte de jóvenes considera que la dictadura fue un buen régimen. Si algo destacaría, es la voluntad del Estado de situar el foco en la lucha ciudadana por la libertad. Si durante décadas se había alabado la Transición como una obra de las élites, ahora se empieza a revertir este relato para remarcar que fue el pueblo, con los movimientos sociales a la cabeza, quien impulsó el cambio. Poner el acento en ello es relevante, ya que, pese a la polarización que ha generado la eclosión de la extrema derecha, orienta los poderes a profundizar en las políticas de memoria.

¿No cree que entre la clase dirigente aún prevalece una opinión cándida respecto a lo acontecido en la Transición? 

Solo una parte de la izquierda cuestiona el modelo de reconciliación; mientras que el gobierno, en general, mantiene una visión positiva. Aun así, ya nadie sostiene que la Transición fue pacífica, lo que obliga a hablar de sus víctimas y a admitir que las estructuras represivas de la dictadura no murieron con Franco, sino que se perpetuaron hasta que, bien entrada la democracia, el orden público quedó al servicio de la ciudadanía.

A menudo se apela a que el miedo a una involución propició que se mantuvieran inalterables los estamentos judiciales y policiales del franquismo. ¿Este fue el verdadero motivo?

No hubo ninguna depuración, es evidente. Pero medio siglo después, las personas ya no son las mismas, lo que refleja la actualización permanente que experimentan todos los sistemas democráticos. De ahí que, en lugar de recrearse en la perpetuidad del anterior régimen y culpar a la Transición de la ausencia de depuración, considero más útil analizar los déficits actuales y, en lo posible, actuar para subsanarlos.

También hay que referirse a las empresas que se enriquecieron con el régimen y que, desde entonces, protagonizan una economía de base extractivista al servicio de las grandes fortunas. ¿No cree?

De acuerdo, pero si continuaron enriqueciéndose fue porque no hubo una revolución, sino un proceso de adecuación al nuevo escenario político. Más allá de señalar esta realidad, optaría por recordar que se lucraron mediante la esclavitud y la incautación de los bienes de los vencidos. Igual que, en aras de terminar con ese marco de impunidad, sería necesario prohibir cualquier exaltación del franquismo. Todo ello está pendiente y se puede hacer hoy mismo.

En Italia y Alemania el fascismo fue derrotado, pero en el Estado español salió victorioso y el dictador «murió en la cama». ¿Eso dificulta perseguir a quien lo reivindica?

Estamos en otros parámetros, pues la exaltación del fascismo de los años 30 únicamente la hace una minoría nostálgica. Lo vimos este pasado 20-N con las manifestaciones ultras. El verdadero peligro es la ofensiva reaccionaria global, cuya estrategia es emplear las instituciones para cargarse desde dentro las bases del sistema democrático. Insisto: hay que analizar los fenómenos según el contexto en qué se producen, y entender que el actual difiere mucho del pasado.

¿Esto explicaría que haya quien valore positivamente la Ley de Amnistía de 1977?

No podemos olvidar que supuso el punto de partida para las políticas de reparación y que, lejos de lo que predican algunos, no fue pensada como una ley de impunidad o punto final; la prueba es que fue la derecha quien más se opuso a ella. Y eso complica derogarla, ciertamente, porque si bien exonera a los criminales franquistas, parte de la clase política la percibe como un hito simbólico y democrático.

¿Pese a las peticiones de la ONU y los memorialistas, por qué no hay coraje en el legislativo para asumir el reto?

Un factor puede ser el consenso que obtuvo cuando se aprobó y la presión que ejerce la derecha para mantenerla. Pero también por el inconveniente de que los crímenes que amnistió no son de lesa humanidad, calificativo que el Estado español acabó incorporando más tarde, concretamente en el Código Penal de 2003. Solo aceptando el principio de retroactividad de dicha ley se podrían abordar como hechos no prescritos. Pero de momento no hay voluntad para ello.

Esto ha provocado que víctimas recurran a la justicia argentina para que se ocupe de sus casos.

Así lo han hecho las hermanas Puig Antich o los familiares de los obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Y a esta anomalía hay que añadir la Ley de secretos oficiales de 1968, que, a diferencia de otros países de la UE, pone numerosos impedimentos para desclasificar y acceder a los archivos, incluso a historiadores.

¿Así pues, cómo podría dirimirse y reparar los crímenes del franquismo?

Hubo una época en que se planteó una Comisión de la Verdad, que hoy los afectados proponen reanudar viendo que la única respuesta del Estado se limita a expedir certificados de reconocimiento del Estatuto de Víctimas, ya que tampoco contempla ningún tipo de compensación económica. Y eso no obvia que la Ley de Memoria Democrática de 2022 supone un salto cuantitativo y cualitativo respecto a la Ley de Memoria Histórica que el PSOE de Rodríguez Zapatero aprobó en 2007.

¿En qué implica una mejora?

No solo deja de inscribirse en el marco de la reconciliación y hace una condena explícita al franquismo; también consuma lo que vienen a llamarse «inversión de legitimidades». Es decir: afirma la superioridad de la legitimidad democrática por encima de la legitimidad de la dictadura, prohibiendo expresamente su apología. De ahí la reacción airada de la extrema derecha, que ve como se revierte la equivalencia de relato y, de forma solemne, coge preeminencia el derecho internacional humanitario. El avance, pues, es indiscutible, aunque el hecho de que no se pueda enjuiciar el franquismo por la vía penal supone para las víctimas que el muro de impunidad continua intacto.

¿Respecto al relato, en qué medida el Estado le ha costado asumir su papel en el contexto mundial?

No lo hizo hasta entrados los años 90. Hasta entonces no había abordado la ayuda que los sublevados fascistas tuvieron de los aviones de Hitler y las tropas de Mussolini durante la Guerra Civil, ni tampoco cómo luego, en la Segunda Guerra Mundial, no fue neutral. Solo cuando lo reconoció, empezó a rememorar el papel de los Brigadistas Internacionales y de los resistentes que participaron en la liberación de Europa. Dos episodios, básicos para fundamentar una memoria de calidad democrática, que incorporó en la Ley de 1995, la cual sanciona la apología y el negacionismo de los genocidios y que, junto a la firma de los convenios de derechos humanos, le han permitido homologarse como un buen alumno dentro de la UE.

¿Esa homologación ha facilitado que las entidades memorialistas pongan al descubierto las carencias que España arrastra en materia de justicia y reparación?

Les ha proporcionado una ventana más. Ya que, si antes se limitaban a colaborar con los colectivos de víctimas o de deportados que hay en varios países, ese deber de memoria les da mayor espacio para difundir sus reivindicaciones y que las instituciones comunitarias tomen nota de ellas.

¿Qué efectos ha tenido hasta ahora?

De entrada parecía que colapsarían la agenda europea de reclamaciones y eso llevaría a qué competieran con otras. Sucedió al contrario. Como demuestra el escritor estadounidense Michael Rothberg, autor de la teoría de la Memoria multidireccional, como más causas hay acumuladas en Europa, más resultados tienen cada una de ellas, pues ninguna contrarresta a las otras, al revés: se retroalimentan en una dinámica mimética.

La irrupción de la extrema derecha en el Estado ha evidenciado algo que ya se presumía, como es la existencia de dos relatos enfrentados: una derecha para la cual «no hay que abrir heridas» contra una izquierda que insiste en que «las heridas están abiertas». ¿Estamos en esa tesitura?

Se ha puesto de manifiesto de manera radical. No tanto sobre las fosas u otros asuntos, respecto a los cuales hay un aparente consenso entre las grandes fuerzas políticas, sino en la narrativa del pasado. Lo vemos con el intento del PP y de Vox de substituir la Ley de Memoria Democrática por una Ley de Concordia que pretende reescribir la historia equiparando las víctimas de la dictadura con las que supuestamente habría cometido la República.

¿Esta batalla puede entorpecer la lucha para lograr un verdadero proceso de justicia transicional en España?

Lo complica muchísimo, aunque la justicia transicional, consistente en garantizar la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, debe implementarse trabajando yendo de la mano de las comunidades locales y teniendo en cuenta lo que expresen las víctimas, que en cada país puede ser distinto. Dicho esto: el momento actual es muy delicado por la actitud de la derecha, que no solo quiere evitar que se continúe avanzando en hacer justicia y reparar a las víctimas. Mediante la Ley de Concordia, alineada con el relato cultural que la extrema derecha propaga a nivel internacional, busca que deje de aplicarse lo que ya se ha logrado y que las víctimas queden aún más indefensas.




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sábado, 29 de noviembre de 2025

Ikurriña Secuestrada en Estrasburgo

Y bueno, pues nada, que las fobias y traumas de los españolistas siguen teniendo eco en las instituciones europeístas. Derivado de lo anterior, le han retirado una ikurriña - en realidad una banderola del Athletic de Bilbao - a un grupo de estudiantes vascos que ha acudido a Estrasburgo a solicitar la oficialización del euskera en el Parlamento Europeo

Lean esto que nos reporta Deia:


Retiran la ikurriña al acceder al Parlamento Europeo a alumnos de Leioa

Alumnado y profesorado del JM Barandiaran BHI han reivindicado en los aledaños del edificio la oficialización del euskera con una pancarta

Aitor García Morán

La ikurriña que el alumnado del JM Barandiaran BHI ha llevado al Parlamento Europeo en Estrasburgo ha sido retirada antes de acceder al edificio. No obstante, minutos previos a la entrada al Parlamento, estudiantes y profesorado del JM Barandiaran BHI han reivindicado la oficialización del euskera. Lo han hecho en los aledaños de uno de los edificios más emblemáticos de Europa, uno de los sitios en los que se toman decisiones que de una u otra manera afectan al conjunto de la ciudadanía.

La reivindicación, que ha tenido lugar minutos después de las 8.00 horas, ha estado centrada en una pancarta en la que se puede leer el mensaje "Euskara Ofiziala" junto con la ikurriña, la cual también ha estado presente en la foto, momentos antes de que fuese retirada en la entrada del Parlamento Europeo. En la jornada de este viernes, los jóvenes están formando parte de una sesión que ha arrancado a las 10.00 horas que se prolongará hasta las 16.30 horas de la tarde. 

Un acto que llega tres días después de que la eurodiputada del PNV, Oihane Agirregoitia, se haya reunido este martes, también en Estrasburgo, con el ministro de Desarrollo rural, Comunitario y el Gaeltach –zonas donde el irlandés es la lengua comunitaria tradicional– del Gobierno de Irlanda, Dara Calleary, en el marco del Intergrupo de minorías y lenguas del Parlamento Europeo para hablar de la política lingüística y la revitalización de la lengua irlandesa.

"Ejemplo para nosotros"

 En este encuentro, Agirregoitia pidió al representante irlandés que ayude a promover la oficialidad del euskera, el gallego y el catalán en las instituciones europeas, ya que Irlanda ejercerá de presidencia de turno de la Unión Europea durante el segundo semestre de 2026. En este sentido, la eurodiputada del PNV le pidió que, cuando ejerzan la presidencia rotatoria de la UE, "mantengan este asunto en su agenda y nos ayuden a promover el estatus oficial" de las lenguas señaladas.

Además, Agirregoitia agradeció al ministro Calleary su exposición sobre el trabajo que llevan a cabo desde Dublín para proteger y fortalecer la lengua irlandesa y subrayó que lo mismo trata de hacer el Gobierno vasco en Euskadi. “Son un ejemplo para nosotros y un espejo en el que nos miramos desde el País Vasco. El proceso que han seguido en las instituciones europeas es una guía para nosotros”, apostilló en su intervención. 





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domingo, 2 de noviembre de 2025

Entrevista a Michael Culbert

Les compartimos esta entrevista publicada por Naiz en la que se habla de los obstáculos que enfrentaron los militantes del ERI para llevar adelante su proceso de DDR con Londres, así como de los pararelismos con el régimen español y el DDR de ETA:


«El conflicto armado no se reinició en Irlanda gracias al trabajo de los exprisioneros»

Michael Culbert | Exmiembro del IRA y director de la asociación de exprisioneros Coiste | Nacido en Belfast en 1949, vio su casa familiar quemada en los progromos unionistas de 1969. Encarcelado en 1978, pasó por los Bloques H de Maze y Long Kesh. Dirige la asociación de expresos Coiste na nIarchimí, clave en el fortalecimiento del proceso de paz y del republicanismo irlandés.

Mikel Zubimendi

Invitado por Sare para participar en su segunda Conferencia Internacional celebrada hace dos semanas, este veterano republicano las ha visto de todos los colores. Víctima de los progromes y las turbas unionistas contra su familia, voluntario del IRA, conoció las cárceles, las trágicas huelgas de hambre, las protestas de la manta... Dirige la asociación de exprisioneros, responsabilidad clave desde la que aporta «siempre en positivo».

Dirige Coiste na nIarchimí, asociación que agrupa a 25.000 presos republicanos. ¿Puede presentárnosla?

Empezamos en 1998, pero desde mucho antes ha habido organizaciones para apoyar a los prisioneros políticos, en la cárcel y cuando salían libres. En 1998, la Unión Europea inició un programa de financiación, conocido coloquialmente como el «dinero para la paz» o «fondo para la paz», y esas organizaciones se formalizaron para solicitar esos fondos a Bruselas y así poner en pie estructuras de apoyo para los prisioneros en toda Irlanda, con recursos, equipamiento y personal especializado. 

Habla de «dinero para la paz» de Bruselas. ¿Fue importante?

Fue esencial para articular la ayuda a los exprisioneros, para poner en marcha servicios de asesoramiento y de apoyo familiar, que fueron prioritarios para ayudar a los prisioneros que salían.  

25.000 exprisioneros. Impresiona el dato

Equivale al total que ha estado preso, pero cuando pusimos en marcha esta estructura sabíamos que se iban a abrir las puertas de las cárceles de par en par, y los números que debíamos gestionar no eran de miles, sino de cientos de prisioneros que iban a salir casi de golpe. La mayoría a Belfast, otros a Derry, también a las zonas rurales, pero nos preparamos bien y pudimos hacer frente a la situación.

El conflicto armado terminó, ¿el Gobierno británico aún está en lucha contra los exprisioneros republicanos?

Absolutamente. La guerra ha terminado pero el Gobierno británico aún mantiene la legislación de los tiempos del conflicto armado. Los republicanos que hemos pasado años en la cárcel aún llevamos sobre nuestras espaldas lo que los británicos llaman «antecedentes penales criminales», que otros sencillamente llaman «pasado terrorista».

Esa legislación que mantienen más de dos décadas después del acuerdo de paz se manifiesta, por ejemplo, si estás buscando un empleo, o un seguro para tu vehículo, o para tu casa, o si viajas al extranjero... La ley exige que debes declarar tu pasado carcelario y eso funciona como un bloqueo de la libertad de viajar, de la libertad de acceso a ciertos servicios, etc… 

Legalmente hablando, en Irlanda la comunidad de exprisioneros es el único grupo que puede ser discriminado. Yo puedo tener todas las cualificaciones para conseguir ciertos empleos, pero como mis antecendentes penales deben ser obligatoriamente declarados, lo hacen imposible. En el fondo subyace un desafío: la igualdad de ciudadanía. 

Eso no es justicia ordinaria basada en principios universales. Parece más bien una  «justicia de las victimas», que es muy cercana a la «justicia de los vencedores».

Entiendo lo que dice. Igual no es fácil probarla pero claro que sentimos esa justicia, o esa injusticia. Para mí el problema es que las víctimas dicten la política. Hay que evitar la victimización de la política, si no es muy difícil avanzar. 

Pero apostaron por trabajar el tema de las víctimas. De hecho, propusieron un mecanismo mediante el cual todas serían atendidas y, en la medida de lo posible, acompañadas en su búsqueda de respuestas a las preguntas que pudieran estar atormentándolas.

Hacemos eso diariamente. La próxima semana tengo una conversación con un hombre a cuya mujer mató una bomba del IRA. Es bastante famoso, Alan McBride, miembro de la comunidad unionista, su mujer y un voluntario del IRA murieron cuando una bomba estalló accidentalmente en una tienda. Es un buen amigo mio, con los años hemos conseguido interactuar juntos, nos conocemos muy bien, vamos juntos a diferentes comunidades a hablar sobre la vida, sobre el contexto y las secuelas del conflicto. Estas dinámicas son interesantes y muy necesarias, rompen estereotipos negativos.

Un exlíder paramilitar unionista dijo: «Que uno tenga un pasado no supone que no pueda tener un futuro»

Algo parecido dijo Bill Clinton en Belfast. Una de sus famosas citas dice así: «Todo el mundo tiene un pasado y todo el mundo debería tener un futuro». Hace falta contexto, entenderlo, las marchas por los derechos civiles siendo apaleadas en las calles, los progromos de 1969, turbas unionistas apoyadas por los B Specials (la Policía de entonces) incendiando edificios en Conway Street o en Bombay Street, en Belfast. Teníamos un Estado gobernado por el sectarismo, la discriminación, la violencia y respondimos. Que un presidente de EEUU dijera eso significa que tenía comprensión del contexto, y sobre todo que reivindicaba el derecho de todos a tener un futuro. Y si todos tienen ese derecho, debe ser un futuro abierto, no de partida negativo. 

Hay enemigos de la paz interesados en seguir el conflicto por otros medios. Cuando se toma una estrategia, siempre aparece la contraestrategia de los que nunca olvidan y nunca perdonan...

Lo que dice es absolutamente correcto. En Irlanda utilizamos el término dog-whistle tactics (‘táctica del silbato para perros’), tocar el silbato consciente de que el perro responderá. Usan un lenguaje maniqueo: ‘Los republicanos son los malos y nosotros los buenos y tenemos más estatura moral’. Buscan un objetivo claro: que seamos reactivos y no pensemos estratégicamente. 

No está de acuerdo con la idea de reinserción y tiene el convencimiento de que hicieron lo correcto, porque el conflicto en Irlanda no empezó en 1969 porque «cuatro locos» se pusieron a pegar tiros...

Lo digo con respeto, no aceptamos el concepto de ‘reinserción’ porque nunca hemos reconocido que no estábamos integrados en nuestras comunidades. Un colectivo de 25.000 exprisioneros no está aislado, no es gente marginal. No es casualidad que una vez terminado el conflicto y asentado el escenario político, seamos el partido más fuerte en Irlanda. Preferimos la terminología de ‘ciudadanos iguales’, que incluye los mismos conceptos, pero no el lenguaje de la criminología.  

Mire, suelo hablar con mucha gente que visita Belfast, con muchos estadounidenses, y siempre les digo medio en broma pero muy en serio: ‘¿Qué vais a hacer cuando los paracaidistas rusos lleguen a Oregon?’ Es una pregunta preparada, pero ¿qué dijo el primer ministro Churchill en 1940 si el Ejército nazi invadía Gran Bretaña? ‘Lucharemos en las playas, en las pistas de aterrizaje, en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, ¡nunca nos rendiremos!’ ¿Y por qué no está bien hacerlo en Irlanda? ¿Acaso no nos está permitido resistir?

14 años después del cese definitivo de la actividad armada ETA, aún quedan 126 presos en la cárcel. ¿Cómo gestionar la frustración? 

En Irlanda, a nivel general, mucha gente cree que todo está arreglado. Y no lo está. Hay dificultades, claro, pero hemos esquivado muchas más. Creo que una de las prioridades sigue siendo el diálogo. Nosotros hemos conseguido hablar con mucha gente con la que nunca hubiéramos pensado que pudiéramos interactuar, a veces tienes que tocar puertas que nunca creíste que se abrirían, y a veces se abren de par en par. 

Mira nuestro pasado y ves cómo esas puertas se abrieron y cómo hubo una coincidencia de gente que quería hacer cosas. Y también algo de azar. Tuvimos un nuevo primer ministro británico, John Mayor; un nuevo presidente americano que buscaba el voto irlandés, Bill Clinton; y un nuevo primer ministro en Irlanda, Albert Reynolds, que quería mover las cosas.

Pero ahí está la llamada ‘batalla del relato’, y es quizás por ello por lo que las viejas generación de voluntarios, allí y aquí, tiene el deber de contar lo que vivieron, las razones por las que hicieron lo que hicieron.

Claro que existe esa batalla. Y los exprisioneros nos la tomamos muy en serio. Tenemos a gente que recorre las escuelas, los centros comunitarios, lo que haga falta para hablar con la gente. Vamos a veces con exmiembros del Ejército británico o con unionistas. Y le puedo decir que la gente joven es muy inteligente, capta fácilmente el contexto histórico. Nuestro feed back es que entienden lo que hicimos, no les parece descabellado, y nos agradecen un montón que nos acerquemos a hablar con ellos. 

Y luego, otro tema. Cuando el IRA cesó su actividad, no todo el mundo republicano se puso contento, claro que no. Hubo gente que intentó reiniciar el conflicto, pero le diré una cosa: creo que si no empezó de nuevo fue gracias al trabajo que hicieron los exprisioneros en la comunidad. 

 

 

 

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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Rechazo Donostiarra al Sionismo

Donostia, capital de Gipuzkoa, ha procedido a hacer lo que muchos no se atreven; romper todo tipo de relación institucional con el ente sionista en respuesta a la campaña de limpieza étnica que libra en contra del pueblo palestino.

Aquí lo que informa Naiz:


Donostia rompe toda relación institucional «presente o futura» con Israel por el genocidio

El Ayuntamiento de Donostia ha acordado romper «toda relación institucional, presente o futura», con el Gobierno de Israel y con «cualquier institución pública o privada que apoye o legitime el genocidio o las políticas que lo posibilitan, en todos los ámbitos». Solo el PP se ha desmarcado.

Toda relación institucional «presente o futura» con Israel ha sido suprimida por el Ayuntamiento de Donostia, que ha acordado romper todo contacto con el Gobierno hebreo.

En concreto, la Junta de Portavoces del Consistorio donostiarra ha aprobado este martes una declaración institucional de cinco puntos en este sentido a instancias del grupo municipal de Podemos y con el apoyo del resto de partidos, salvo el PP.

El texto recoge que el Ayuntamiento «acuerda romper toda relación institucional, presente o futura, con el Gobierno de Israel y con cualquier institución pública o privada que apoye o legitime el genocidio o las políticas que lo posibilitan, en todos los ámbitos (deportivo, económico, académico, cultural o de otra índole)».

Justifica esta decisión en la aplicación de los principios del Derecho Internacional y «atendiendo a las recientes conclusiones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU, que ha determinado que Israel ha cometido actos constitutivos de genocidio en la Franja de Gaza».

Por esta razón, el Ayuntamiento «reconoce oficialmente que las autoridades y fuerzas israelíes han cometido genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, en los términos establecidos por la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948, de la cual Israel fue Estado firmante».

Responsable de «actos genocidas»

En esta línea, condena al actual Gobierno de Israel «como responsable de la comisión de actos genocidas», al tiempo que señala «la responsabilidad directa de sus principales dirigentes en esta estrategia de destrucción sistemática contra la población palestina».

Asimismo, se alinea con las conclusiones y denuncias de organismos internacionales y humanitarios como la ONU, la Asociación Internacional de Estudios sobre el Genocidio, B’Tselem, Physicians for Human Rights-Israel, Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras, Human Rights Watch, la Federación Internacional por los Derechos Humanos, y el Lemkin Institute for Genocide Prevention, «entre otras que han señalado el carácter genocida de las actuaciones de Israel en Gaza».

En esta línea, el Ayuntamiento donostiarra incide en el «carácter genocida de las actuaciones de Israel en Gaza» e insta a todas las instituciones públicas de la CAV, del Estado español y de la Unión Europea «a cumplir con sus obligaciones legales internacionales para detener el genocidio», lo que incluye «el cese inmediato de cualquier tipo de cooperación con el Gobierno de Israel y la suspensión de transferencias de armas, fondos o recursos que puedan contribuir a la comisión de este crimen».

El PP ha presentado un texto alternativo que no ha prosperado y ha contado con el voto en contra de EH Bildu y Elkarrekin Donostia. Además, el PNV ha votado en contra de uno de los puntos del texto, en el que se instaba al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a «desmarcarse de las manifestaciones de apoyo recibidas de Hamas». El PSE también ha rechazado este punto.

Valoración de Elkarrekin y EH Bildu

Tras la votación de este texto, el grupo municipal de Elkarrekin Podemos ha valorado la aprobación de esta iniciativa, que «rompe toda relación con el Gobierno de Israel y con las instituciones que apoyan o legitiman sus políticas».

«Donostia se sitúa así a la vanguardia europea de las ciudades que, desde la ética y la justicia, dicen alto y claro que no se puede mantener ningún vínculo institucional con quienes vulneran el derecho internacional y los derechos humanos más básicos», ha recalcado su portavoz, Víctor Lasa.

Desde EH Bildu también han valorado que, al romper relaciones con Israel, el Ayuntamiento ha dado «un gran paso, con un gran consenso, en el reconocimiento de Palestina y la defensa de los derechos humanos».

 

 

 

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miércoles, 3 de septiembre de 2025

En Bilbo no Pasaron

Desde Naiz traemos a ustedes el recuento de una jornada histórica para dos pueblos hermanados por la lucha; los palestinos y los vascos.

Ya de entrada es preciso mencionar que el evento ciclista titulado la Vuelta a España no es del todo bienvenido en Euskal Herria. Recordemos que en estas tierras se corre su propia Itzulia

Si a eso añadimos que el millonario sionista de nombre Sylvan Adams ha decidido utilizar la vuelta como un lavado la cara al ente que está utilizando el hambre como arma en su campaña de limpieza étnica en Gaza, pues podremos entender que el pueblo vasco no podía quedarse cruzado de brazos.

Y en su actuar decidido y solidario, terminaron por hacer inviable la etapa que culminaba en Bilbo.

Aquí el recuento de Naiz:


La Vuelta adelanta la meta y deja la etapa sin ganador por las masivas protestas contra Israel

La interrupción de la carrera en varios momentos y las masivas protestas contra Israel durante la etapa que ha recorrido Bizkaia han hecho que la Vuelta haya decidido adelantar tres kilómetros la meta y que no haya ganador. Varios equipos han pedido sacar al equipo israelí de la carrera.

Markel Garzon Goitia

Banderas de Palestina y protestas en contra del genocidio palestino están marcando la presente edición de La Vuelta. Desde su entrada ayer en Euskal Herria se han multiplicado la denuncia y las movilizaciones, dada la presencia en el pelotón del equipo Israel-Premier Tech.

Y las protestas van haciendo mella. De hecho, antes de ponerse en marcha, ciclistas de todos los equipos, representantes de estos ante la UCI y organizadores de la Vuelta se han reunido en plena calle. Según ha podido saber NAIZ, los ciclistas han reclamado seguridad a lo largo de la competición, pero también han trasladado que varios equipos están a favor de que Israel abandone la carrera. Sin embargo, no hay unanimidad con respecto a ello.

En la presentación de los corredores en San Mamés antes de empezar la undécima etapa, los abucheos al equipo israelí han vuelto a estar presentes, junto a banderas de Palestina que estaban siendo ondeadas al grito de «Europa patrocina, Israel Asesina» o «Boycott Israel, Palestina askatu».

A mitad de la presentación, portavoces de la competición han remarcado que «las protestas son lícitas, pero sin incidentes». De hecho, desde primera hora de la mañana patrullas de la Ertzaintza, helicópteros y drones estaban vigilando la explanada del estadio.

Durante la presentación, el más aclamado ha sido Mikel Landa (Soudal–Quick‑Step), quien ha reconocido que a pesar de sus dolores de espalda, «el ciclismo es sinónimo de sufrir». Juan Ayuso (UAE), también ha recibido un caluroso aplauso. El catalán ganó la última etapa de La Vuelta que partió desde la capital bizkaitarra. 

Al final de la presentación, ha llegado el homenaje a Jonas Vingegaard que ha posado con una camiseta del Athletic entregada por el vicepresidente del club.

Primer incidente

Preparados para salir bajo un caluroso sol, los ciclistas han empezado desde la explanada del estadio a las 13.35 horas, pero cuando el pelotón circulaba por el Alto de Enekuri, un grupo de personas se ha colocado en la carretera con una pancarta en la que se podía leer ‘Destroy Israel’ con banderas de Palestina.

Ello ha provocado que los ciclistas se hayan tenido que detener en este punto. Agentes de la policía han retirado de la carretera a las personas que portaban la pancarta, pero alguno de los activistas ha permanecido algunos minutos más y ha denunciado la actuación de Israel contra el pueblo palestino. Finalmente, unos minutos después, el pelotón ha podido continuar con la carrera.

Incidentes en Larrabetzu

A su paso por la localidad de Larrabetzu, varias personas con banderas de Palestina e ikurriñas han intentado cortar la carretera por donde iba a transcurrir la etapa. Para ello, han volcado dos grandes fardos de paja, aunque inmediatamente se han acercado agentes de la Ertzaintza para despejar el camino.

Según han informado a NAIZ testigos del lugar, la Ertzaintza ha identificado hasta quince personas por la acción y han amenazado a los activistas con multarles.

Adelanto de meta y sin ganador

Las masivas protestas a lo largo de todo el recorrido han hecho que la dirección de carrera de la Vuelta haya decidido, «por motivos de seguridad» y ante posibles incidentes que puedan registrarse en la línea de llegada, adelantar 3 kilómetros la meta y dejarla sin vencedor.

La decisión ha sido tomada a falta de 15 kilómetros para llegar a la Gran Vía de Bilbo, donde estaba situada la meta.

Así, «no habrá ganador de etapa», sino que «habrá puntos de la montaña y los conseguidos en el esprint intermedio, pero no de la clasificación por puntos».

«Por motivos de seguridad, los tiempos de la clasificación general se tomarán a 3 kilómetros de la línea de meta. No habrá ganador de etapa. Habrá puntos de la montaña y los conseguidos en el esprint intermedio, pero no de la clasificación por puntos», ha informado la organización.

Detenidos e identificados

Donde en un principio se iba a situar la meta de la etapa, en la Gran Vía, se habían congregado a ambos lados miles de personas, ondeando ikurriñas y banderas palestinas mientras coreaban consigna en contra de Israel, contra el genocidio que está cometiendo y en solidaridad con el pueblo palestino.

Los gritos se han intensificado cuando el pelotón ha pasado, como estaba previsto, por primera vez por lo que iba a ser la meta, antes de afrontar la segunda ascensión a El Vivero y después Pike Bidea.

«Boicot Israel», «Palestina Askatu» o «No es una guerra, es un genocidio», «Gaza no está sola» o «Dónde están no se ven, las sanciones a Israel», son algunos eslóganes que los congregados han repetido.

Los pañuelos palestinos han destacado durante la concentración, en la que también se han exhibido carteles con la frase «Israel, genocida, Euskal Herritik kanpora».

Posteriormente, los congregados en el final de etapa han improvisado una manifestación que se ha dirigido hacia la calle Sabino Arana, donde han protagonizado una sentada. Los participantes han proferido gritos en favor de Palestina y han pitado a los ertzainas, situados frente a ellos en un cordón que les ha impedido avanzar.

En los altercados que se han producido en algunos momentos la Ertzaintza ha identificado y detenido a tres personas e identificado a otras cinco, según ha indicado el consejero de Seguridad de Lakua, Bingen Zupiria en una comparecencia ante los medios de comunicación pocos minutos después de que concluyeran las protestas. Los tres han quedado en libertad el jueves por la mañana. Zupiria ha expresado su «pesar» porque «la etapa que debía haber finalizado en Bilbao no ha podido terminar con normalidad, y tal y como estaba previsto» y ha lamentado estos «comportamientos incívicos que atentan contra la seguridad y la convivencia». Ha señalado además que cinco ertzainas han resultado lesionados.

Una vez terminada la etapa, varios ciclistas, entre ellos Tom Pidock (Ineos Grenadiers), han afirmado sentir miedo en varios momentos del recorrido de hoy.

Valoración de Gernika-Palestina

La iniciativa Gernika-Palestina, en una nota, ha valorado que «se puede decir que Palestina ha ganado la etapa» de este miércoles, aunque ha llamado a «multiplicar los compromisos contra el genocidio».

«Los ciclistas con las reuniones previas a la etapa, los aficionados con sus símbolos por doquier, los representantes institucionales con sus declaraciones... son conscientes de que el equipo Israel no es bienvenido y lo ocurrido en la etapa de hoy demuestra claramente que el sportwashing no es el camino», ha destacado.

Ha insistido en que «el objetivo era y sigue siendo único: excluir a Israel Premier Tech de la Vuelta y excluir de todas las competiciones deportivas a todos los equipos israelíes, embajadores del apartheid y el genocidio».

Este jueves comparecerá en Donostia para hacer una valoración más profunda e informar de las concentraciones y caceroladas previstas para el viernes.

 

 

 

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martes, 2 de septiembre de 2025

Ciclismo y Solidaridad con Palestina

Desde Naiz traemos a ustedes el recuento de lo ocurrido cuando los ciclistas que participan en la Vuelta a España han comenzado a pedalear por carreteras de Euskal Herria, encontrándose con numerosas muestras de solidaridad con el pueblo palestino, muestras de solidaridad a las que ha dado aliento la negativa de la UCI de dejar fuera al equipo que representa al ente genocida sionista.

Aquí la información:


El apoyo a Palestina se multiplica al paso de la Vuelta por Euskal Herria

Un pasillo de banderas palestinas y también ikurriñas ha acompañado a la primera etapa de la Vuelta a España por Euskal Herria, al paso por las localidades que cruza el pelotón camino a Belagua. El dispositivo policial se ha visto impotente por momentos frente a la dimensión de la protesta.

Esta edición de la Vuelta a España se está viendo jalonada de denuncias del genocidio palestino, dada la presencia en el pelotón del equipo Israel-Premier Tech, y la protesta ha crecido al paso por Euskal Herria este martes. La etapa ha partido del parque de Senda Viva, en Erribera, y a medida que se acerca a la meta de Belagua las banderas palestinas se suceden en cada localidad. También las ikurriñas, atendiendo al llamamiento de Gure Esku para reivindicar la nación vasca.

Un ejemplo muy patente ha sido el de Irunberri, donde cientos de personas han expresado su apoyo al pueblo palestino al paso por el casco urbano. Ahí se han producido algunos momentos de tensión con la Guardia Civil y la Policía Foral, que han corrido de un lado a otro para impedir que algunas personas saltaran a la carretera para interrumpir la carrera. 

En algunos momentos se han producido situaciones de claro riesgo para los ciclistas, e incluso alguno ha caído al suelo, tras lo que un policía foral ha golpeado con la porra a una de las manifestantes. Este cuerpo policial ha identificado a dos personas.

Desde el día anterior la presencia policial en toda esa parte final del recorrido ha sido importante, con controles de la Guardia Civil y un helicóptero sobrevolando la zona de la meta. En Belagua se ha puesto también protección policial al autocar del equipo Israel, que curiosamente ha estacionado junto a una gran pintada en la carretera de ’Stop genocide’.

En Erronkari e Izaba las protestas por la masacre en Gaza han sido también muy reseñables. En la subida final a Belagua las ikurriñas y banderas de Nafarroa se han hecho ver tanto como las banderas palestinas, y ha habido incluso quien ha portado en una mano la enseña vasca y en la otra la palestina.

Chivite: «Israel pretende un blanqueamiento»

Fuerzas políticas como EH Bildu, Podemos y Sumar han mostrado su rechazo a la participación de Israel, estimando que con ella en esta Vuelta se «blanquea» el genocidio en Gaza.

En la salida desde Senda Viva, la lehendakari navarra María Chivite, por su parte, ha corregido un tanto las declaraciones de hace unos días, en que vino a poner la competición deportiva por encima de la denuncia política. Ha señalado a los medios de comunicación que comparte las reivindicaciones de esta jornada, porque «lo que está ocurriendo en Gaza es un auténtico genocidio» y no sabe «si la respuesta europea está siendo a la altura de lo que está sucediendo».

Por tanto, ha agregado, respeta «absolutamente» estas reivindicaciones, aunque ha pedido a los aficionados «que lo hagan con respeto y que dejen también a la Vuelta que circule con normalidad».

Sobre la participación en la Vuelta del equipo Israel-Premier Tech, ha apuntado que «lo que se está viendo en el ámbito deportivo es que Israel pretende como gobierno un blanqueamiento a través del deporte. Y creo que eso es algo que debemos denunciar», ha dicho.

El eco televisivo de las protestas de este martes ha acelerado el debate en redes sobre el equipo Israel y la práctica del sportwashing en general. Los equipos y selecciones israelíes siguen compitiendo de modo oficial en todos los deportes pese a casi dos años de genocidio.

La situación volverá a denunciarse este miércoles en la etapa que parte de Bilbo (San Mamés, 13.30) y concluye en la misma ciudad (Gran Vía, 17.30). Hay concentraciones de apoyo a Palestina convocadas antes del paso de los ciclistas por Bermeo, Mungia, Mundaka, Munitibar, Larrabetzu, Lezama, Sondika...

Declaración del Ayuntamiento de Galdakao

El Ayuntamiento de Galdakao, una de las localidades por donde pasarán los ciclistas, ha aprobado por unanimidad una declaración institucional de apoyo a Palestina, con el apoyo de EH Bildu, UH, Auzoak, PNV y PSE, en la que «reprueba firmemente las acciones militares llevadas a cabo por el Estado de Israel en Palestina, ya que constituyen una violación manifiesta del derecho internacional y ataques indiscriminados contra la población civil».

El texto destaca que que el deporte «debe ser un espacio de encuentro y de valores humanos, y, por lo tanto, mientras perdure esta situación, denuncia la participación de grupos y selecciones israelíes en competiciones internacionales, que se utilizan para blanquear la imagen de una potencia que viola sistemáticamente los derechos humanos del pueblo palestino».

Por todo ello, Galdakao ratifica su «compromiso histórico de ser un municipio solidario, defensor de la paz y de los pueblos oprimidos» y anuncia que colocará la bandera de Palestina en el balcón de la casa consistorial «como gesto de solidaridad con el pueblo palestino» y hará llegar su declaración al director de la Vuelta.

 

 

 

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sábado, 30 de agosto de 2025

Egaña | El Marco Moral Europeo

Desde su perfil de Facebook nuestro amigo Iñaki Egaña hace cera y pabilo de sus paisanos europeos con este texto en el que no se salva nadie.

Adelante con la lectura:


El marco moral europeo

Hace ahora doce años, Europa, o al menos una parte de ella, hizo un par de reverencias de vasallo en las que llegó a tocar el suelo con su testuz. Sin inmutarse. Su señor, como desde el fin de la Segunda Guerra mundial, era Washington. Y en ambas ocasiones, a pesar de las circunstancias supuestamente adversas para sus intereses, la Unión Europea agachó la cerviz. En aquel verano de 2013, diversas filtraciones confirmaron que EEUU espiaba a gobiernos e instituciones europeas a través de un sistema llamado Prism. Barack Obama y Angela Merkel se reunieron para aplacar enfados y ofrecer unas explicaciones inexplicables. Condena del Parlamento europeo del espionaje y pelillos a la mar.

Coincidió que en Moscú se celebraba simultáneamente una cumbre de estados exportadores de gas. En esas fechas, Edward Snowden se encontraba aparcado en el aeropuerto de la capital de la Federación rusa, a la espera de la decisión del Gobierno de Putin sobre su decisión de asilo. Él fue, probablemente, quien filtró que EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda espiaban a ciudadanos de todo el mundo, incluidos gobiernos, que robaban roban datos a escala planetaria y los utilizaban para sus propios fines. Washington había puesto precio a su cabeza, al igual que a la de Julian Assange que entonces se encontraba ya en la embajada de Ecuador en Londres.

Sucedió que a Evo Morales, presidente entonces del Estado Plurinacional de Bolivia y presente en la cumbre, se le ocurrió decir que en caso de que Snowden solicitara asilo en su país, se lo pensaría. Suficiente para que los analistas de la CIA o de la NSA, desconozco si los mismos que “descubrieron” armas de destrucción masiva en Irak, supusieran que en el viaje de vuelta a La Paz, Morales se llevaría en su avión a Snowden. Partió el aparato de Moscú y de inmediato el avión presidencial boliviano recibió la negativa de Italia, España, Francia y Portugal para que sobrevolara su espacio aéreo. Sin confirmar, algunas noticias de entonces sugirieron que Madrid intentó que el avión aterrizara en Canarias para que fuese el CNI o la Guardia Civil quienes descubrieran a Snowden acurrucado bajo el asiento de Evo. Mariano Rajoy, Pedro Morenes y Jorge Fernández Díaz eran la cúpula gubernamental, así que todo era posible. El avión de Morales aterrizó finalmente en Viena y el presidente estuvo retenido 13 horas hasta que los agentes no encontraron pista del supuesto fugado. Snowden seguía en Moscú, consiguió un permiso temporal de residencia, hasta que en 2022 se nacionalizó ruso.

Estos dos actos coincidentes de servilismo se han repetido en décadas, hasta la última entrevista de Úrsula von der Leyen con Donald Trump, estableciendo un “acuerdo económico” despreciable desde cualquier ángulo que hipotecará el futuro de los europeos de la Unión en los próximos años. Mark Rutte, ex primer ministro de Países Bajos y hoy secretario general de la OTAN, llamando “papá” a Trump escenifica en una expresión la infamia sistémica. Y, en esta deriva, pocos se salvan de la quema. Para la mayoría, incluida esa izquierda moderna y posmoderna, la Unión Europea iba a ser la panacea y la tabla de salvación para la economía mediterránea atrasada con respecto al motor alemán. Cuando el Parlamento español ratificó la firma del Tratado de Maastricht (Unión Económica, Política Exterior y Seguridad Común), únicamente tres parlamentarios del conjunto del hemiciclo votaron en contra del acuerdo de las elites. Los tres diputados que entonces tenía Herri Batasuna en Madrid. Las críticas abertzales se refirieron a una construcción económica gestionada por las elites capitalistas, marginando a los intereses de la clase trabajadora. El tiempo les dio la razón.

Hoy, sin embargo, manteniendo la reprobación a la sumisión y a la construcción económica y seguritaria de la Unión Europea, el hecho referencial se centra en una calificación que alcanza a las anteriores, Europa como cuna de las derechos humanos. Una ilusión forjada a través de la memoria de salón, a pesar de hayan existido decenas de experiencias abortadas comenzando por la Comuna de París. Una ficción que ha generado en las elites políticas y académicas una especie de superioridad moral que no se corresponde en los tiempos que vivimos con la realidad. Apoyando el genocidio en Palestina y alargando la guerra en Ucrania por intereses inexplicables. La Unión Europea y el Reino Unido están repitiendo su propia historia: exterminar durante siglos a los pueblos del planeta susceptibles de extraer sus recursos.

Este marco moral, asentado en una supuesta defensa de los derechos humanos, no tiene ni pies ni cabeza, porque la validez de los mismos ha estado y está sujeta a los valores económicos. Los 300.000 millones de dólares de los activos soberanos rusos congelados por la Unión Europea (principalmente en Bélgica y Francia), motivo de negociación en Alaska entre Putin y Trump, concitarán un nuevo crack, si como exige Washington, el embargo se levante con la condición de que parte de los mismos sea invertido en EEUU. ¿Qué pasará con París y Londres cuando se descubra que echaron mano de los activos congelados y no puedan devolverlos en su integridad? ¿Alargarán la guerra en Ucrania hasta el colapso? ¿O inventarán otro conflicto bélico en los Balcanes con una nueva fábula como la de las armas de destrucción masiva? ¿Dónde saquear? Pocos derechos humanos en la agenda.

La hipocresía con respecto a Palestina no tiene nombre. La citada Von der Layen, tal y como Berlín, París o Londres, derraman lágrimas de cocodrilo y muestran su supuesto malestar por la muerte por hambruna de centenares de niños. Mientras, un 5% del PIB para armamento y un soporte monumental a la estrategia genocida de Tel Aviv. El escenario está servido: polarizar para inflamar. No son buenos los presagios y aunque la historia no se repite ni siquiera como farsa, el futuro cercano incendia ya el presente. Y lo peor, que no sé si somos conscientes de ello.

 

 

 

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sábado, 2 de agosto de 2025

Egaña | Cómplices

Europa ha quedado retratada como cómplice del genocidio cometido por la entidad sionista en contra del pueblo palestino.

Ante los videos e imágenes que nos llegan de Gaza, testigos silentes de la campaña de limpieza étnica llevado a cabo de forma sistemática por Netanyahu y sus cómplices, países como Alemania continúan criminalizando la solidaridad con el pueblo palestino, sin importar que para ello se monte un operativo policíaco en contra de una niña de trece años.

Vean lo que nuestro amigo Iñaki Egaña nos dice en su muro de Facebook:


Cómplices

Iñaki Egaña

El diccionario de la Lengua española define la humanidad con términos como sensibilidad, compasión de las desgracias de otras personas, altruismo, filantropía. Supongo que se refiere a la naturaleza humana. Otra acepción nos circunscribe al género humano. Cualquiera de las dos sin embargo, tiene tantas ramificaciones que al día de hoy no me atrevo a usar ni una, ni otra. Estamos asistiendo en directo a un genocidio en Palestina, en nombre de una razón superior y utilizando la vara divina como excusa. Hambruna provocada, muertes en las filas del pan, bombardeos sistemáticos, propaganda supremacista que lo justifica… inanición de los estados y una hipocresía vergonzante de la mayoría de las elites políticas dirigentes que animan a recordar la frase de Mafalda, aquel entrañable personaje de Quino: “Paren el mundo que me bajo”.

Parece, además, que matar también tiene categorías. No es lo mismo sucumbir ante el peso de los bombas, frente a las balas de un francotirador, a consecuencia de la metralla, que por desnutrición. Una muerte lenta, agónica alargada durante días, semanas, el cuerpo deteriorado, el semblante adquiriendo la imagen de cadáver antes del óbito. El genocidio se transformó en guerra, los bombardeos en actos preventivos… pero la hambruna es otra cosa. Ese es el recorrido que algunos líderes políticos de Occidente han seguido. Expirar en un supuesto campo de batalla era digerible. Hacerlo sin pólvora de por medio ya no permite fingir. Nadie está a salvo de la angustia de ver a un niño demacrado, agonizante. Es nuestra hipocresía utilizada como escudo emotivo.

Pero eso también tiene límites. Se puede empatizar hasta cierto punto. Macron acaba de señalar que París reconocerá al Estado palestino, mientras sus empresas armamentísticas siguen transfiriendo a Israel decenas de millones de euros anuales en componentes bélicos. Nada nuevo. A pesar de que la ONU decretó el embargo de armas a la Sudáfrica del apartheid, Francia siguió vendiéndolas, mientras sus dirigentes se llenaban la boca contra el racismo. Dulcie September, delegada en Europa del ANC, que denunció el contrabando entre Pretoria y Paris, fue muerta en la capital francesa. Asesinato sin resolver: los servicios secretos franceses. ¿Qué decir de EEUU y Alemania? Exportadores VIP de armas a Israel. España importa de Tel Aviv como el que más. Y Londres que, según recientes informaciones, ha ayudado a Israel en más de 500 vuelos de inteligencia para bombardear Gaza. Hasta el Fondo Horizonte de la Unión Europea ha financiado operaciones militares israelíes. De nuevo, la hipocresía de Occidente.

El diccionario de la Lengua francesa apunta también a que “humanité”, es el conjunto de individuos perteneciente a la especie humana y una segunda acepción la iguala a la definición española, la de la empatía. Papel mojado. No puedo categorizar en qué momento se perdieron los significados. Quizás jamás estuvieron activos. Porque nuestra trayectoria “humana” nos deja un poso sanguinario que cuando uniformamos el pasado apenas lo citamos en cifras. Para evitar un deslizamiento inquietante. Más aún cuando se trata de hambrunas, a las que calificamos como catástrofes naturales, como si trataran de tragedias inevitables, del tipo de los terremotos, las sequías o los tsunamis. Despojamos a las mismas de haber sido inducidas y las esquivamos en las estadísticas. “Nuestra ignorancia de la historia nos hace calumniar nuestro tiempo. Siempre hemos sido así”, escribía Gustave Flauvert. Se refería a que nuestra época, la de Gaza, la de Sudan, que, aunque no son la suya, sino las nuestras, las vivimos como las más horrendas de la historia. Y esa humanidad que no aparece en las dos acepciones de los diccionarios hispano y francés, ha sufrido asimismo terribles calamidades. Estratosféricas. Inducidas, precisamente, por ese Occidente cuya pauta marcan en la actualidad Washington y Tel Aviv.

El modelo que exportamos en las colonias europeas fue el que se repite en 2025. Primero la exterminación, en algunos casos abriendo reservas para los nativos, como la propuesta por Donald Trump y Benjamín Netanyahu para los gazatíes. Con la boca grande. Con la pequeña, los estadounidenses expulsan a Guantánamo, los italianos a Albania, los australianos a Papúa Nueva Guinea, los británicos a Ruanda. El segundo proceso llegó con el asentamiento, ubicando europeos, de tez blanca, chaqueta y bancos extractivos.

Lo hicieron los predecesores de Macron en Argelia, primero para colonizarla, derrotando a los nativos y luego recluyéndolos para que fueran difuminándose por inanición. Y cuando décadas después los propios argelinos quisieron desprenderse del yugo colonizador, mandaron a sus avanzadillas. No se trataba de los cazabombarderos F-16 y los helicópteros Apache que usa Israel en Palestina. Sino de la Legión extranjera y la elite de choque, los paracaidistas que aún mantienen su base en Baiona. Tortura, ejecuciones extrajudiciales, violaciones, hambruna. Fueron los maestros de la “guerra moderna”, del genocidio entonces sin imágenes.

Londres conquistó el subcontinente indio, en Asia, y el recuerdo de colonos y militares inundan las metrópolis del Reino Unido. El genocida Wellington también arrasó Donostia a su vuelta. Sucedió que rompiendo la tradición hindú de guardar cosechas para cuando los monzones no fueran benévolos, acaparó para sus islas británicas el arroz de esas cosechas. Cuando el monzón falló, la hambruna se apoderó de la India. Resultado: 27 millones de muertos de hambre. ¿La culpa oficial? Nadie ha oído hablar del tema. ¿La culpa real? Londres y su avaricia. Haití: medio millón de muertos por querer dejar de ser esclavos. Suma y sigue.

Denis Diderot, compatriota de Flauvert, escribió: “Los hombres nunca serán libres hasta que el ultimo rey haya sido estrangulado con las entrañas del último sacerdote”. Autocensura. No me atrevo a dictarlo, porque mañana me tildarían de incitación al odio. Así que concluyo con la frase de Mafalda. Paren el mundo.

 

 

 

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