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lunes, 29 de junio de 2009

La Conmemoración en Noain

Ya que la nota acerca de Pierre de la Motte nos lleva directamente al asunto de los derechos políticos del pueblo navarro en base al referente tanto histórico como jurídico político del Reino de Navarra y la recuperación de su soberanía compartimos con ustedes esta nota publicada en Gara:

Nafarroa rinde homenaje a su independencia y a los que la defendieron en 1521

Centenares de personas se dieron cita en el monumento a la Batalla de Noain para "quitar la venda" que cubre los ojos de muchos navarros desde hace siglos y reclamar nuevamente la soberanía para el pueblo.

NOAIN-. "No hay democracia sin pueblo soberano" y "la peor colonización es la mental". Bajo esas dos premisas, centenares de navarros subieron ayer hasta el monumento a la Batalla de Noain, para rendir homenaje a los que cayeron en 1521 tratando de recuperar la independencia de la parte del reino que había sido tomado nueve años antes por el Duque de Alba.

Desde hace más de 10 años, Nabarralde pone en práctica esta iniciativa que tiene como objetivo "quitar la venda que tapa los ojos de los navarros desde hace siglos". En el monumento, levantado en una colina de Getze (Salinas de Noain), desde donde se domina toda la cuenca de Iruñerria, hicieron lectura del pregón tres alcaldes de distintas localidades del reino: Bergara (Agurne Barruso, de la izquierda abertzale), Zirauki (Pedro Apestegia, independiente) y Atarrabia (Peio Gurbindo, de Nafarroa Bai).

Los tres abandonaron los discursos partidistas, aunque cada uno hizo una lectura propia del homenaje de Noain. Barruso incidió en la falta de democracia y en las particularidades de cada localidad, pero también en que el problema no sólo es ya de aquella Nafarroa, sino de todos los vascos. Apestegia elaboró un discurso cercano y próximo, como representante de los vecinos de Zirauki que apoyan incondicionalmente iniciativas como ésta. Gurbindo, por su parte, manifestó la necesidad de la recuperación de la memoria histórica y en especial la de la conquista de Nafarroa, por lo que subrayó el mérito de quienes cayeron en Noain.

La batalla supuso el fracaso del último gran intento (lanzado por los navarros que aún mantenían su independencia al otro lado de la muga) por recuperar las tierras que les habían arrebatado los castellanos. Tras una campaña triunfal en la que llegan hasta las puertas de Logroño, se ven obligados a retirarse y deciden plantar batalla en campo abierto a pocos kilómetros de Iruñea. Allí son aplastados por los ocupantes.

Ofrenda floral y "agurra"

Tras la lectura del pregón tuvo lugar la ofrenda floral al ejército vencido y tres chicas bailaron un "agurra" bizkaitarra en honor de los más de cinco mil fallecidos en 1521. Las danzas estuvieron a cargo de Ortzadar, la asociación que leyó el pregón el año pasado.

El coordinador de Nabarralde, Ángel Rekalde, denunció que actos como la conmemoración de la Batalla de Noain son hoy más necesarios que nunca, puesto que ahora los navarros "estamos suplantados por delegados españoles en todas las instituciones de alto de rango que nos gobiernan". Así, Rekalde recordó que lo que realmente nos arrebataron en Noain es "la soberanía y la posibilidad de seguir ejerciendo en la historia como pueblo en sí mismo".

Mirari Bereziartua leyó el comunicado de los que subieron caminando desde Iruña. Apuntó que "no hay peor colonización que la pérdida de la identidad" y se enorgulleció de que el que fue reino de Nafarroa la siga manteniendo.

Pero no todo es miel sobre hojuelas como bien lo indica Iñigo Saldise quien en su blog Soberanía de Navarra publica una firme crítica hacia los errores que año con año se siguen cometiendo durante la celebración del acto en Noain:

Iñigo Saldise Alda

Esperpéntico acto en Getze

“Es mejor ser un honesto descarado que un mentiroso sin vergüenza”. Anónimo

El pasado 28 de junio del año 2009, la empresa Nabarralde S.L. realizó el ya tradicional acto en recuerdo de la nefasta batalla de Noain, al menos para los navarros, acaecida en las campas próximas de Barbatain, Noain y Ezkirotz en el año 1521, pero de nuevo, repitiendo errores pasados que algunos creíamos olvidados, no se ha honrado a los más de 5.000 navarros muertos que lucharon por la libertad, o al menos esa es la impresión que hemos tenido algunos patriotas navarros, al ver como representantes de instituciones impuestas españoles, han realizado el pregón o mitin, al lado del monumento en honor a los luchadores navarros por la libertad o independencia del Estado vasco(n).

Particularmente, a mí, las tripas se me revolvían al escuchar a los alcaldes de esas instituciones impuestas en esta tierra, en este país, por los enemigos de Navarra. Los cadáveres de los patriotas navarros muertos en dicha batalla, se estarán todavía revolviéndose en sus tumbas, de poder hacerlo, eso sí, mientras los otros, los que combatieron bajo el estandarte imperial español, seguirán regocijándose en las suyas, al contemplar que sus actos contra nuestra amada patria navarra, han calado mella entre los vascos de hoy, colonizados políticamente, sabedores ya, del vergonzoso y lamentable esperpento acaecido en Getze, al menos para cualquier soberanista navarro, pero a su vez, encantador para cualquier colaboracionista español, o incluso para el mismo imperio español.

Continúa...

Esperemos que los de Nabarralde pronto recapaciten por que el respeto y al difusión del paradigma navarro son la única respuesta al estancamiento que persiste con respecto a la construcción de la base para recuperación de la soberanía de Nabarra.

Por cierto, esta nota y la fotografía que la acompañan se encuentran en la portada de la edición impresa de Gara, hace un año la dirigencia del grupo de sabotaje rabiosamente anti-vasco denominado SUBO-Baskonia insistía que Gara por ser un medio informativo de la izquierda abertzale tiene como política ocultar y esconder el movimiento soberanista basado en el paradigma navarro. Aquí la tienen:




Lo más seguro es que ahora se quejen por que en portada hay una nota acerca del golpe de estado en Honduras, por que como varios de los miembros han expresado, la solidaridad internacionalista es una patraña más de la izquierda abertzale. Ya como dato anecdótico, el presidente hondureño se apellida Zelaya.

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miércoles, 31 de octubre de 2007

YouTube: Enseñanza de Noain

El enlace a este video nos ha llegado por correo electrónico:

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Este video intenta de explicar la importancia de la memoria histórica para un pueblo que trata de definir su futuro como un Estado independiente y soberano.

La Batalla de Noain fue uno de los principales acontecimientos en el devenir de nuestro pueblo como Estado. Cientos de personas conmemoran todos los años a los y las navarras que murieron por su país.

www.nabarralde.com


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jueves, 21 de junio de 2007

A las Puertas de Iruñea

Este escrito ha sido publicado en Nabarralde:

Noain 2007

Ortzadar

Un año más nos reunimos para recordar uno de los hechos más importantes de la historia de Navarra y que más ha influido en el devenir de este pueblo. La importancia de la batalla desarrollada en Getze, a las puertas de la vieja Iruñea, no sólo radica en la dimensión del encuentro, en el número de soldados que tomaron parte o en la horrible cifra de muertos y heridos, sino en que supuso el fin virtual del Reino de Navarra y el inicio de una ocupación cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días.

El día 30 de junio de 1521 es una fecha que ha quedado grabada para siempre en la historia de Navarra, dejando un poso de amargura en la memoria colectiva del pueblo navarro.

Y a pesar de la trascendencia que tal hecho supuso para Navarra, nunca ha sido tratado con justicia por nuestros gobernantes. Este comportamiento no nos debe extrañar puesto que, aún hoy, el poder político, económico y religioso sigue en manos de los herederos del Duque de Alba, a quien no le faltó la ayuda, también entonces, de
navarros que vieron recompensada su labor a favor de los castellanos. De ahí que no falten reconocimientos para quienes no han tenido empacho en convertir la invasión y el saqueo en una "feliz adhesión".

Hoy, a pesar de todo, podemos decir que el recuerdo de la Batalla de Noain se ha hecho un hueco en nuestro calendario a base de trabajo y tesón por parte de numerosas personas, colectivos populares y entidades de estudio.

Pero no busquemos esta fecha en el calendario oficial, no, ahí no la vamos a encontrar. La fecha que hoy recordamos, como muchas otras conmemoraciones, celebraciones o fiestas, forman parte del calendario que el pueblo va componiendo con sus vivencias, con sus alegrías y también con sus penas. Es el calendario popular, en el que perduran
costumbres sociales y ritos transmitidos de generación en generación; en el que se mantienen danzas y canciones, cuentos y leyendas; es el que nos habla de la relación de nuestros antepasados con la naturaleza; el que permite la transmisión de conocimientos, artes y oficios ancestrales; el que se va enriqueciendo continuamente con aportaciones de quienes se incorporan a esta sociedad.

Es, en definitiva, todo aquello que conforma el alma de un pueblo, todo un conjunto de manifestaciones que alimenta la memoria colectiva y mantiene viva su identidad a través de los siglos.

Esta necesidad del pueblo por saber que sigue existiendo como tal, reflejándose en cada acto que protagoniza, en cada rito que mantiene, en cada conocimiento que transmite, incomoda sobremanera a los poderes, como todo aquello que escapa a su control.

Y cuando no puede acabar con alguna de estas manifestaciones identitarias, intenta apropiarse de ellas, convirtiendo una fiesta social en una celebración religiosa u ocupando la calle, las plazas, con actos insípidos o espectáculos elitistas que impiden la participación.

La conquista de Navarra por parte de Castilla supuso el fin de su existencia como reino independiente, pero no consiguió el propósito de toda anexión, cual es la asimilación de su población con los ocupantes.

Cada vez que recordemos esta fecha, cada vez que celebremos una fiesta colectiva, si seguimos teniendo la capacidad de hacer que nos emocionemos con una canción o con una danza, será una nueva demostración de nuestra firme voluntad de ser, de seguir siendo un pueblo.


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lunes, 28 de junio de 2004

Destino Reversible

Este texto con motivo de la conmemoración de la batalla de Noain ha sido publicado en Indymedia Euskal Herria:

Noain 2004

Pregón

Angel Rekalde

Egunon guztioi:

Nos hemos reunido en esta jornada en un acto de conmemoración que es la expresión abierta de un sentimiento oculto, más profundo que el deseo de encuentro o reunión entre amigos, o la mera celebración de una fiesta.

Nos ha traído el sentimiento de inquietud, de frustración, la certeza de que el "orden" en que vivimos, de que nuestra realidad oficial, la de las leyes, los discursos y las autoridades, no se ajusta a nuestro mundo particular.

La vida, tal como la entendemos, a través de nuestra experiencia, del calor de nuestra gente, nuestra lengua vasca, nuestros barrios y pueblos, a través de la memoria de los agravios históricos, no acaba de encajar con ese orden oficial e institucional en que nos retienen; en el que no nos encontramos.

Casualmente, esta fecha de hoy reúne dos referencias de la historia que explican este desasosiego.

Rey de los Vascos

Hace mil años, en 1004, Sancho III el Mayor (Antso Nagusia) fue coronado rey de Iruñea. "Rey de los vascos" lo definió Ibn Haiyan el cronista musulmán, hispano, de su tiempo. Aquel reinado, organizado sobre la diplomacia, el desarrollo económico, y la orientación hacia el entorno europeo (no por casualidad fue quien impulsó el Camino de Santiago como vía de circulación cultural y simbólica) permitió la consolidación del Estado, que con Sancho VI el Sabio pasaría a denominarse nabarro, en su forma más acabada y avanzada para su época.

La batalla de Noain

En 1521, un día como hoy, un ejército improvisado, poco profesional, de gentes que en su mayoría se alzaron en armas para rechazar al ocupante español, fue derrotado y aniquilado en la batalla de Noain. Aunque algunas formas propias del país han ido perdurando y sobreviviendo en duras condiciones, y aunque parte del territorio, más allá de los Pirineos, conservó su libertad, el Estado navarro como tal, en su centralidad, en su capitalidad histórica, en su dimensión estratégica básica, se hundió. Desapareció su entidad como Estado independiente, como sujeto de Derecho Internacional.

Estas dos fechas expresan la clave de nuestras inquietudes y desasosiegos actuales. Explican ese mal llamado "conflicto vasco". Sitúan la raíz de muchas guerras, de agitaciones sociales de siglos, de inestabilidades, de la permanente inconformidad de los vascos y su falta de acomodo en el proyecto imperialista español y en el correlativo francés...

Cuando hablamos de Sancho el Mayor o de la monarquía navarra no pretendemos reivindicar un ideario monárquico, un reino ideal o una arcadia idílica, un paraíso perdido. No nos trae aquí la corona, ni el simbolismo de los mil años, ni la memoria de los reyes. Somos una sociedad actual, avanzada, con un nivel de cultura y determinación que no depende de mitologías ni monarquías. Queremos vivir en paz, en libertad, en democracia, en armonía con nuestros vecinos, integrados en el entorno en que nos situamos, que es Europa y sus realidades, sus conflictos y oportunidades.

Lo que nos interesa es lo que esas fechas revelan en la práctica en la vida de las poblaciones, y esa dimensión no tiene nada de retórico, ni ideológico, ni nostálgico.

La primera, el reinado de Sancho el Mayor, constituyó el momento histórico que mejor revela la existencia de nuestras instituciones políticas, instaladas en las circunstancias de su tiempo. En la segunda, el Estado de Nabarra, establecido, consolidado, reconocido, propio de los vascos, entró en la época del Renacimiento (en los tiempos de los Estados modernos) como la superestructura institucional de una sociedad ya conformada. Lo habitaba una población diferenciada de sus vecinos, con su lengua propia, con sus vínculos de convivencia y trabajo, con su conciencia de estatalidad, de gentes que se reconocen a sí mismas y distinguen a sus enemigos, una colectividad que se defiende (aunque fracase y sea derrotada), que organiza su orden social a su modo, con su cultura, sus leyes, su territorialidad, sus comunidades locales, sus tribunales de cuentas, su comprensión de la religión, del mundo... Una población con sus problemas cotidianos y sus procedimientos para resolverlos.

Ya estaba la sociedad constituida, y esa realidad fue castrada. Ahí tenemos las razones de la falta de encaje en un modelo estatal, imperial, que no es el nuestro.

Esto es lo que chirría en los tiempos presentes, en los conflictos con los Estados ocupantes, y en nuestros desasosiegos. No hay solución para el euskara en la España de Nebrija ni en la Francia de la Chanson de Roland. La pérdida progresiva de la lengua no nos la va a remediar ningún poder ajeno, interesado en su desaparición y en la uniformidad general de su Estado. Lo mismo vale para cualquier otra cuestión o conflicto. Para las decisiones o negociaciones en Bruselas, adecuadas a nuestros intereses, o las políticas de todo tipo. Son éstas razones de Estado. Y sólo un Estado, un Estado propio, las puede solventar, en la medida en que las contempla como una dimensión de su propia constitución y estatalidad.

El Estado proporciona a sus ciudadanos los instrumentos jurídicos, el ordenamiento de los medios materiales, privados y colectivos, los espacios articulados de desarrollo lingüístico, de comunicación e interacción entre grupos y particulares, de mantenimiento y enriquecimiento del patrimonio cultural, el marco integrado de las relaciones sociales, vivas y conflictivas pero no falseadas y desvirtuadas en un escenario artificial donde se diluyen entre fuerzas y realidades ajenas. Y, en definitiva, el Estado compone el único escenario posible de confrontación política democrática, amparado por las leyes, libertades, derechos y garantías que ofrece un ordenamiento constitucional que emane de la propia colectividad y se ajuste a sus circunstancias y necesidades.

Recuperar la historia

Algunos objetan que la historia no es la principal fuente de legitimidad en la conformación de las instituciones políticas. Estamos de acuerdo. La fuente última ha de ser la propia voluntad de los ciudadanos. Pero la historia ha creado el marco de convivencia en que realmente existimos. Para entender quiénes somos, cómo hemos llegado a ser, cuál es la colectividad que convive, cuál es el sujeto político que se constituye y decide, cuál es su identidad, cuál su dimensión, cuáles sus recursos y patrimonio, cuáles son sus problemas y necesidades, es necesario conocer estos datos históricos, como los que hemos citado de nuestras instituciones, arrebatadas por la fuerza y la conquista.

Hemos de reconocernos, recuperar la autoestima, entender que debemos encontrar la solución a nuestros problemas en nosotros mismos, y para ello hemos de saber quiénes somos.

Por ello es tan importante este acto de encuentro en el aniversario de la batalla de Noain, de memoria y reconocimiento a quienes lucharon y murieron por nuestro pueblo. Y debemos insistir en esta labor de desescombro, como hacen Nabarralde, Iturralde y otros grupos, para recuperar la perspectiva de nuestro pasado y emprender, con una decisión política clara, con una determinación inequívoca, el rumbo de nuestro futuro. Nosotros. Los vascos. Los ciudadanos del Estado de Nabarra.

En esa historia encontramos la referencia que nos ofrece, con la natural distancia, aquel Estado independiente que encabezó el rey de los vascos hace mil años.

Sin ese Estado y esos instrumentos de convivencia organizada nos vemos abocados a chirriar eternamente bajo un orden extraño, bastardo, ocupante, o inexorablemente condenados a desaparecer. Este otro es el destino a que nos remite la derrota y la pérdida del Estado en Noain.

No permitamos que este destino sea irreversible.

GORA NAFARROA ASKATUTA
VIVA NABARRA LIBRE
VIVE LA NAVARRE LIBRE


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domingo, 30 de junio de 2002

Recordando Noain

Con motivo de la conmemoración de la batalla de Noain hemos querido compartir este texto con ustedes:

Noain, recuperación de la memoria histórica nacional

Tomás Urzainqui Mina | Historiador y jurista

La memoria de una nación es su historia. Lo mismo que un individuo sin memoria ve disminuido su libre albedrío, una sociedad política no se puede sustentar sin su propia memoria colectiva que le permita tener conciencia de ser ella misma, de que existe, de sentirse viva, de poder elegir, y de ser la autora de los aciertos y de los errores. La historia resulta indispensable para reconocerse colectivamente y para ser consciente de la necesidad de obtener y defender la libertad comÏn.

Precisamente uno de los síntomas del nacionalicidio es la amnesia de la historia propia. El nacionalicidio se culmina cuando se llega a la desaparición como nación distinta por fusión en otra. Así Navarra es víctima de dos procesos simultáneos, uno de nacionalicidio y otro de lingüicidio; por un lado, al ser privada de las integradoras y pluralistas instituciones de su sistema jurídico nacional, suplantándose su estatalidad; y por otro lado, al sustituirle su lengua, el euskera, mediante prohibiciones y castigos, siendo el objetivo final englobarla en las naciones española y francesa.

La eliminación de la memoria nacional en el caso de Navarra ha sido una labor de larga duración, frenada parcialmente con dificultad gracias al esfuerzo de los historiadores navarros por mantener el conocimiento de la historia de Navarra, desde Arnald Ohienart Echart y José Moret Mendi, pasando por Juan Iturralde y Suit, Arturo Campión, Hermilio de Oloriz, Serafín Olave, hasta Anacleto Ortueta, JosZé María Lacarra, Antonio Ubieto Arteta, José Goñi Gaztambide, Francisco Salinas Quijada, María Puy Huici Goñi y José María Jimeno Jurío, entre otros. A pesar de esta desproporcionada resistencia se impone arrolladoramente la maquinaria historicista de la academia española, alimentada por el "historiar" de Ramón Menéndez Pidal, Eduardo de Hinojosa, Claudio Sánchez Albornoz, Justo Pérez de Urbel, y otros. Estos últimos además aireados y dogmatizados por los aparatos de educación, propaganda y medios de comunicación del Estado gran- nacional español.

El conocimiento de la historia nacional es necesario no sólo para saber por qué Navarra es nación. Sino, además y principalmente, para tener conciencia clara de algo que se sigue ocultando, de que aquí se sigue produciendo un nacionalicidio, cuyo origen se halla en la conquistas por las armas de 1200 y 1512, fechas que supusieron el inicio de la puesta en marcha de una larga serie de medidas tendentes a la plena asimilación y absorción por la nación dominante.

Uno de los efectos, màs pernicioso y palpable, del nacionalicidio es, precisamente, que el mismo se ha convertido en lo aparentemente normal y natural, como lo es el constante ocultamiento y el miedo imbuido a conocer la historia de Navarra; la privaciÑn y sustitución de su sistema jurídico y de sus derechos nacionales; la persecución de la lengua vasca, que fue mayoritaria, o lingüicidio; la destrucción del patrimonio, que en realidad es la plasmación física de la memoria colectiva, con los recientes casos de la demolición del Palacio Real de Navarra en Pamplona y la eliminación de los hallazgos arqueológicos descubiertos con motivo de las excavaciones en el subsuelo y en la reurbanización del Casco Antiguo de Pamplona.

Así el nacionalicidio se convierte en lo habitual, en lo que se continúa soportando todos los días, como algo que una fuerza intangible obliga a que los hechos sean de esta manera y no de otra diferente. Se fomenta un miedo difuso, pero omnipresente y eficaz, a conocer la verdad. La sociedad navarra no podrá ser sana y libre, tanto a nivel colectivo como individual, mientras no sea consciente de que es víctima y objeto pasivo de un nacionalicidio continuado.

La afirmación mesiánica, y su perspectiva escatológica, del constitucionalismo del Estado gran-nacional dominante, no puede aguantar a las que se le presentan como las vulgares contradicciones de las naciones dominadas. Así concibe la cacareada unidad y armonía del Estado gran-nación como manifestaciones superiores de la mesura y la razón. La unidad humana, la convierte en manipulada excusa para encubrir su tendencia hegemónica. La globalización cultural mono- polizada se acomoda hoy tanto en el "American leadership" como ayer en el "Inglaterra gobierna los mares" y como anteayer en "El rey de España en cuyas tierras no se pone el sol", o en la invocación francesa de la "Gesta Dei per Francos", la voluntad de Dios a través de los Francos. La vocación de las encumbradas naciones al monopolio de la universalidad, afirmada por ellas mismas como autojustificación con ingenuidad o arrogancia, se hace más sólida, cuando puede adjudicarse una misión moral, mística, religiosa, lingüistica o cultural frente a las demás naciones, que supuestamente no se proclaman especialmente de lo universal o de lo eterno. Perversión de la universalidad, que junto con la desregulación y el antiformalismo, hoy algunos quieren poner al servicio de los no tan excelsos intereses económicos de las multinacionales.

En este rincón del planeta, el recuerdo de la Batalla de Noain tiene lugar, sobre los campos donde ocurrió el descalabro, el último domingo de junio, todos los años, como aquel 30 de junio de 1521, en que se eclipsó la libertad de los navarros. A manera de vigilia de Euskal Herria, para poder actuar en consecuencia con el descubrimiento de la memoria histórica nacional, imprescindible para la recuperación de la soberanía, que es el Estado europeo de Navarra.


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