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martes, 26 de noviembre de 2019

Navarro | Unamuno y la República Española

¿Recuerdan como el Tribunal Supremo ha dejado bien en claro que Francisco Franco asumió su cargo como Jefe de Estado desde el 1° de octubre de 1936? ¿Tienen presente las consecuencias y ramificaciones de tal afirmación? ¿Su incidencia, por ejemplo, en la equidistancia asumida por algunos intelectuales y líderes de opinión?

Si es así, entonces les recomendamos leer este texto de Vicenç Navarro inspirado en la película Mientras dure la guerra del vilipendiado Alejandro Amenabar, mismo que ha sido dado a conocer por Público:


Vicenç Navarro

Estimulado por el buen recibimiento que tuvo en círculos progresistas del país la película Mientras dure la guerra, que se centra en la figura de Miguel de Unamuno (que había sido uno de los intelectuales más conocidos de España en los años treinta y Rector Perpetuo de la Universidad de Salamanca), fui al cine a verla. En general, en tales círculos se había valorado positivamente el mensaje que la película había transmitido. La película da una visión de cómo se preparó el golpe militar de 1936 en España, que según Miguel de Unamuno había tenido lugar para corregir los supuestos desmanes y el desorden creados por la II República, objetivo que él había compartido cuando tuvo lugar el golpe pero del cual se alejó más tarde, cuando vio que se desviaba de él, estando el generalato influenciado por el general Millán-Astray (de famosa crueldad), que se convirtió en el mayor promotor del general Franco, que por fin (y, al principio, a regañadientes) aceptó ser el Caudillo por la Gracia de Dios. Fue así como tal golpe dio inicio a una brutal represión, justificada por los golpistas (dicho en boca de Franco) porque el otro bando, el republicano, hacía lo mismo. Según la película, la creciente toma de conciencia de que los sublevados eran igual de represivos que los republicanos a los que sustituyeron es lo que llevó a Unamuno a su gran decepción y denuncia de los golpistas que anteriormente había apoyado (tras haber denunciado a la República por sus desmanes). El mensaje que se transmite en la película es, pues, que las dos Españas (representadas por dos personajes, Unamuno y un joven republicano en constante discusión como telón de fondo) eran igualmente represivas, incapaces de debatir, convencer y argumentar, ambas carentes de madurez democrática.

Admito que, en algunos círculos y en algunas partes de España, esta película puede verse como una película valiosa para la causa democrática, pues muestra la crueldad de los golpistas y las barbaridades que promovieron. Para aquellas personas que todavía crean que los golpistas militares de 1936 fueron necesarios para salvaguardar España de las hordas republicanas (y que son millones, como lo atestigua el éxito de Vox en varias partes del país) tal película es anatema. Y supongo que esta es la causa de que fuera valorada positivamente en círculos progresistas. Pero para aquellos que estamos en desacuerdo con la existencia de dos Españas igualmente represivas, y que somos herederos de aquellos que en su día denunciaron el apoyo de Unamuno al golpe fascista, la película es criticable, pues no es verídica en la naturaleza del conflicto conocido como la Guerra Civil. Y de esta deficiencia, un punto clave es la naturaleza del terror ejercido por el Estado.
El terrorismo fue la característica del bando vencedor, el Estado fascista

La República nunca tuvo el terror como política de Estado. En cambio, el Estado fascista dictatorial sí que lo tuvo, pues era intrínseco a la naturaleza del régimen. La existencia del terror era parte esencial de aquel régimen generado por unas minorías conscientes de que tenían a la mayoría de las clases populares en contra. De ahí que el terror fuera necesario para su propia supervivencia. No así para la II República. El terror nunca fue una política del Estado republicano. Es más, intentó incluso controlar los desmanes de sectores de la población, recuperando y reconstruyendo las propiedades afectadas. Cuando, por ejemplo, algunos sectores del movimiento sindical obrero (que odiaban, con razón, al clero y a las autoridades eclesiásticas de la Iglesia católica, por su apoyo al enormemente opresivo régimen borbónico) comenzaron a quemar y a destruir las iglesias, fue el Estado republicano y, en Catalunya, el gobierno de la Generalitat, los que intentaron parar tales actos, e incluso reparar los daños causados a los edificios. El Estado republicano tuvo una política de restauración del daño a los edificios, como queda bien documentado en la exposición Arqueología en el exilio: el museo de Arqueología de Catalunya y la Guerra Civil española (1936-1939) que hay en dicho museo, que acredita el enorme sacrificio que hizo dicho Estado para proteger las iglesias y otros edificios religiosos. Asociar la República con la quema de iglesias, como hizo recientemente la presidenta de la Comunidad de Madrid, del PP, Isabel Díaz Ayuso, muestra el grado de ignorancia y/o manipulación de la que la derecha es capaz para justificar la enorme represión que todavía hoy es glorificada por parte de las derechas (y no solo por parte de Vox). Por el lado fascista, los asesinatos políticos eran parte de una política de Estado. Como ha señalado el mayor experto sobre el fascismo europeo, el Profesor Malefakis, de la Columbia University, en Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista italiano liderado por Benito Mussolini, el régimen fascista liderado por el General Franco cometió 10.000. Fue uno de los regímenes más crueles y terroristas que haya habido en Europa en el siglo XX. Fue el régimen que dio lugar a más asesinatos políticos, asesinados cuyos cuerpos continúan hoy en paradero desconocido, un número, el de desaparecidos por causas políticas, que es el mayor (en términos porcentuales) en el mundo, después de Camboya.

Los golpistas fueron explícitos en su comportamiento, promoviendo el terrorismo. Como dijo el general Emilio Mola “Hay que sembrar el terror… hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilaciones a todos los que no piensan como nosotros. Nada de cobardía. Si vacilamos en el ejercicio del terror no ganamos la partida”. El terror fue el eje de lo que Paul Preston ha llamado genocidio, con la ejecución o exilio de un millón de españoles como parte del Holocausto Español. Fue precisamente el rechazo popular al golpe militar lo que estableció la política de matanza en masa de civiles en cada pueblo y ciudad ocupados. La gran mayoría de víctimas pertenecían a las clases populares que habían rechazado el golpe. El terror sembrado por el fascismo tenía un componente de clase muy acentuado, como también lo tuvo su machismo, pues incluía la violación de la mujer como parte del terror. Queipo de Llano, responsable de la ocupación de los que se llamaban a sí mismos los “nacionales” (portadores de un uninacionalismo españolista imperialista, que odiaba una visión plurinacional de España) en Andalucía, había alentado tal comportamiento de castigo.

“Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

Este general está todavía hoy enterrado, con todos los honores, en la basílica sevillana de la Macarena y no solo Vox sino también el Partido Popular y Ciudadanos se han opuesto a su exhumación. Al clasismo y sexismo se añadía un terror racista definiendo a los que describían como “rojos” como seres de raza inferior, que, como había indicado José Antonio Primo de Rivera, el fundador del partido fascista, eran “bereberes (de supuestas raza y cultura inferiores) que estaban invadiendo España para destruir la civilización cristiana”. Tal declaración se hizo en el Día de la Raza, y este personaje continúa enterrado en el monumento al fascismo: el Valle de los Caídos.
La ignorada u ocultada II República

La II República fue una experiencia positiva para España. Breve, pero importante. En realidad, de conocerse lo que realmente pasó en la II República, se rompería la creencia ampliamente extendida en Europa (favorecida por la imagen tan negativa que dio el régimen fascista) de que España es un país violento, ignorándose que la II República fue conocida por sus reformas progresistas, realizadas mucho antes que en otros países, como Francia (que se presentaba como un país más ilustrado). Aprobó, por ejemplo, el aborto (primero, por la Generalitat de Catalunya, y luego expandida al resto del Estado) años antes de que se hiciera en países como Francia (que estaba gobernada por las izquierdas). La II República fue una de las épocas más progresistas que ha vivido España y para las clases trabajadoras y las mujeres, significó una enorme ventana de libertades, pues la monarquía había sido siempre un sistema de gobierno preferido por la Iglesia, que mantenía sumisas e ignorantes a las mujeres. En los años 20 y 30 solo el 0,51% de las mujeres jóvenes cursaba estudios superiores. La República dio el derecho a voto a las mujeres el 1 de octubre de 1931 (el sufragio universal femenino no fue implantado en Francia hasta 1944, o en Bélgica hasta 1948), iniciando muchas reformas que dotaron de dignidad y oportunidades al colectivo femenino.

Y para las clases populares, la II República significó una enorme apertura, rompiendo con las condiciones –como su falta de educación- que las mantenían en la ignorancia. Dicha ignorancia no era una consecuencia del olvido, sino el resultado de un proyecto de opresión de las derechas, a fin de mantener su dependencia emotiva y psicológica de la Iglesia. En Catalunya, y en todos los territorios de España, las reformas educativas alcanzaron, durante la II República, sectores populares y territorios que jamás habían conocido lo que era un maestro. Miles de maestros (incluidos mi padre, mi madre y mis tíos y tías) fueron a partes remotas del territorio a dar clases, en lugares donde se podía ir solo en mulas. Y dieron clases no solo a los niños, sino a los adultos. En realidad, una de las acusaciones vertidas sobre mis padres por parte del tribunal fascista que los juzgó, los sentenció y expulsó del magisterio fue, entre muchas otras, el utilizar la escuela pública para dar clases a personas adultas.

Esta es la realidad: intentar dignificar a estos grupos que oprimieron a las clases populares llamándolas “la otra España” (una supuesta España de partes y bandos iguales) es ocultar que lo que estaba sucediendo era la lucha para conservar el poder de una clase muy minoritaria en contra de la gran mayoría de la población. Era una lucha de clases en la que las clases dominantes utilizaban toda la represión para mantenerse en el poder. Era muy fácil ver las causas del golpe militar, y de todo ello apenas se habla en la película.

En realidad, miles de españoles no compartieron la admiración por la figura de Unamuno que transmite el largometraje. Fue una figura patética, alejada de la realidad que lo rodeaba en unos momentos claves en la historia de este país y que jugó un papel importante en crear la cultura de la que surgió el nacional-catolicismo, la versión española del fascismo europeo. Su toma de conciencia de la crueldad de los golpistas y su denuncia es valiosa y hay que aplaudirla, pero es dramáticamente insuficiente. Lo que echo también en falta en la película es una explicación del por qué tuvo lugar el golpe militar y por qué era previsible que ocurriera. Y echo también en falta el significado de la denuncia que hizo Unamuno a los golpistas. El “viva la muerte y mueran los intelectuales” no era un exabrupto de Millán-Astray. Era una presentación de la política cultural del fascismo, habiendo sido tal general el responsable de la oficina de Prensa y Propaganda del régimen, y el fundador de Radio Nacional de España. Su intención era asesinar y eliminar la cultura democrática y republicana del país, sustituyéndola de arriba abajo.

En esta campaña, el terror fue un componente esencial, pues incluyó asesinatos, encarcelamientos y exilio para miles y miles de maestros y académicos, con medidas enormemente crueles encaminadas a eliminar a toda una cultura democrática y republicana, presente en las políticas públicas de los gobiernos progre. Solo un año después del golpe, en 1937, se había expedientado a 50.000 maestros, lo que conllevó en muchos casos asesinatos, prisión, expulsión y/o exilio. Y al final del golpe, más del 40% del profesorado universitario se vio afectado. La famosa quema de libros de la Gestapo en Alemania ocurrió también en España. Yo guardo en mi casa copia de un ejemplar de El Capital, que mi padre tenía y que pudo recuperar medio cortado y medio quemado, ejemplar que siempre tuvo en su despacho hasta que murió, para recordar lo que significó el fascismo.

Todas estas realidades han quedado ignoradas u ocultadas durante la época democrática como consecuencia de la excesiva adaptación de las izquierdas al sistema borbónico, habiendo establecido una complicidad con las derechas para no recuperar la historia real de este país, complicidad que ha llegado a un nivel vergonzoso cuando el Estado no ha anulado las sentencias de los tribunales fascistas contra las víctimas de tanto terrorismo. La democracia española tiene limitaciones enormes que explican desde el todavía extenso subdesarrollo social (el gasto público social per cápita continua siendo de los más bajos de la Unión Europea de los Quince) hasta la falta de reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, consecuencia de que no es una democracia heredera de la II República, sino heredera del régimen que la interrumpió. Sin desmerecer lo mucho conseguido, no hay plena conciencia en el establishment político, mediático y académico español de lo mucho que queda por hacer. E incluso hoy estamos viendo el peligro de que retrocedamos en aquello conseguido.

Las derechas españolas, que nunca aceptaron su responsabilidad por el enorme daño que crearon sus antecesores a las clases populares de este país, hoy se están radicalizando en su ya extenso derechismo, mirando incluso nostálgicamente a aquel pasado que ha sido dulcificado, lo que ha sido posible por la complicidad de las izquierdas gobernantes con sus tímidas y dramáticamente insuficientes políticas de memoria histórica. Así de claro.






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domingo, 17 de noviembre de 2019

García Linera | El Odio al Indio

En medio de la crisis causada por el golpe de estado cívico-militar en Bolivia compartimos con ustedes este texto publicado en las páginas de La Jornada:


Álvaro García Linera | Vicepresidente de Bolivia en el exilio

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.

En el caso de Santa Cruz, organizan hordas motorizadas 4x4 con garrote en mano para escarmentar a los indios, que los llaman collas y que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que hay que "matar collas", y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera, la golpean, la amenazan y la conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer la supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargar como si fuera un destacamento de caballería sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de beisbol, cadenas, granadas de gas, algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida, agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla y cuando se dan cuenta que son filmados deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre.

En La paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa, en el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y en él a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos arrastran la wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en ella.

El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe; porque al final todo se diluye ante el abolengo. En el fondo la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.

Todo explotó el domingo 20 cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de diferencia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51 por ciento de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas, desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente, pero ya no tenía 60 por ciento del electorado, y entonces estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de elecciones limpias, pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir contra la constitución que señala que si un candidato tiene más de 40 por ciento de los votos y más de 10 puntos de diferencia sobre el segundo es el candidato electo.

Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron cinco de los nueve órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror.

Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, a quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno, al final hasta el propio domicilio privado del presidente sería saqueado; en otros lugares, las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si es que su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos y el fascismo asomaba las orejas.

Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando del lado de las fuerzas populares, vino el motín policial.

Los policías habían mostrado durante semanas una indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando eran golpeados y perseguidos por bandas fascistoides; pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostrarían una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media, y supuestamente no tenían capacidad, pero ahora que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, prepotencia y saña represiva fue monumental. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir manifestaciones civiles, ni aún durante el primer golpe de Estado cívico de 2008. Ahora, en plena convulsión y sin que alguien preguntara nada, dijeron que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para hacerse presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante no dudaron en pedir-imponer al presidente Evo su renuncia, rompiendo el orden constitucional; hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe, salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, a asesinar a campesinos. Todo sin decreto presidencial. Claro para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. En cinco días ya hay más de 18 muertos y 120 heridos de bala; por supuesto, todos ellos indígenas.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo llevándola a abrazar un fascismo racializado centrado en el indio como enemigo?, ¿cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y Fuerzas Armadas y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.

Los pasados 14 años de gobierno, los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 a 15 por ciento), ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), indianizacion del Estado (más de 50 por ciento de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres), es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9 mil millones de dólares a 42 mil millones, se amplió el mercado y el ahorro interno, que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral. Pero entonces esto ha dado lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada "clase media, medida en ingresos" haya pasado de 35 por ciento a 60 por ciento, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material, pero que inevitablemente ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado, reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes; sino que además los "arribistas", la nueva clase media de origen popular indígena tiene un conjunto de nuevos capitales ( idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles.

Se trata por tanto de un desplome de lo que era característico de la sociedad colonial, la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media sobre las clases subalternas, porque aquí en Bolivia la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia, porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza; se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida, sino, paradójicamente, también en sociedades poscoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de cerca de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.

Pero el odio racial sólo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que detrás de cada mediocre liberal se agazapa un consumado golpista.







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viernes, 15 de noviembre de 2019

Subir la Guardia

Gara dedica su editorial a advertir a los habitantes de la CAV sobre el peligro de caer en la autocomplacencia en lo referente la oferta de opciones de derecha dentro del abanico político... no se pueden echar las campanas al vuelo, al final de cuentas el PP siempre sí ha logrado un diputado lo cual pone de manifiesto que todavía hay un porcentaje de la población que se deja llevar por la flauta de Hammelin de Madrid.

Aquí el texto:


El recuento final de las elecciones del domingo con el escrutinio del voto de los residentes ausentes ha terminado dando al PP un diputado que pierde el PNV. De este modo, los jeltzales se quedan como antes mientras que el PP consigue en Bizkaia a su único diputado en Vascongadas. Este cambio nos señala una realidad que había quedado oculta por el hecho de que las fuerzas de la derecha española no hubiera logrado representación en la CAV: la pervivencia de la ideología de ultraderecha. Y sin negar que Vox lleva esta al paroxismo, nadie en Euskal Herria piensa que PP y Cs sean de centro.

El oasis vasco que venden las instituciones es, también desde este punto de vista, una ficción. Este escaño ha aplacado cierta euforia contenida e incluso cierta superioridad moral que se había extendido en nuestra sociedad y que a medio plazo podía resultar bastante peligrosa, ya que solo conduce al autoengaño. Conviene no olvidar que de repetirse los resultados del domingo en la próximas elecciones autonómicas, Vox obtendría representación en la Cámara de Gasteiz. En este contexto, el profesor de la UPV-EHU Igor Ahedo señalaba en las redes sociales que la incertidumbre provocada por la crisis del modelo neoliberal da alas en todo el mundo, y también en Euskal Herria, a los discursos xenófobos, al machismo, al populismo punitivo y a la lógica de la «guerra entre pobres», elementos que se propagan a través de discursos y políticas mal enfocadas.

Por tanto, en ningún momento se puede bajar la guardia contra el fascismo. El tratamiento de algunos medios hacen de las ayudas sociales o las ocupaciones, o los intentos de algunos políticos de capitalizar ciertos acontecimientos han de ser sistemáticamente denunciados. Por otra parte, un tejido de relaciones sociales denso –el poderosos movimiento feminista vasco, por ejemplo, ha limitado mucho las reacciones machistas en nuestro país– y unas políticas públicas más justas son los mejores antídotos contra los miedos de los que se alimentan las fuerzas reaccionarias.






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domingo, 10 de noviembre de 2019

«Ez Dira Pasako!»

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes este texto dedicado a la jornada electoral del 10N y sus resultados en Euskal Herria, contrastándolos con los de diferentes latitudes del estado español:


El aumento electoral de la ultraderecha y el fascismo en el Estado español contrasta con su escaso respaldo en las urnas de Euskal Herria. Vox no rasca bola. Tampoco están para grandes alardes PP y Ciudadanos, que han vuelto a echar mano de la fórmula Navarra Suma y la colaboración de UPN para que el rancio españolismo pudiera puntuar. En la CAV siguen en blanco.

Iñaki Altuna

El aserto, según recoge Wikipedia, fue utilizado por primera vez en la Primera Guerra Mundial en la batalla de Verdún por un general francés, por lo que el original debió ser, necesariamente, «Ils ne passeront pas!». La «versión» más reconocida y reconocible históricamente es la del «¡No pasarán!» de la Guerra Civil española, que tornó en lema legendario en los famosos discursos de Dolores Ibarruri, La Pasionaria, o en las pancartas que embellecían de dignidad la castigada Madrid antes de la embestida de las tropas de Franco. También lo usaron los sandinistas nicaragüenses y, en los últimos tiempos, ha quedado como referente del antifascismo.

El auge de la ultraderecha de Vox en el Estado español se ha podido constatar este domingo en las urnas, al pasar de 24 diputados en el Congreso a 52. Ninguno de ellos, en cambio, ha sido logrado en Euskal Herria. Tampoco en Galiza (el BNG logra escaño). En Catalunya, donde se reparte un alto número de escaños, Vox ha logrado dos actas por Barcelona, pero con un porcentaje bajo en el conjunto del territorio. El porcentaje de voto más bajo para Vox se ha producido por mucho en Euskal Herria. Apenas supera el 3%.

No es fruto de la casualidad que donde existen reclamaciones soberanistas acompañadas de demandas de justicia social el fascismo lo tenga peor que en aquellos lugares donde la referencia principal sigue siendo el régimen del 78. Parece terreno abonado para Vox. Su líder no pierde ocasión en alabar al Rey Felipe de Borbón, cuyo discurso del 3 de octubre de 2017 contra Catalunya marcó el paso también para el resto de partidos estatales.

Estos son datos recogidos de las fuentes oficiales por comunidades autónomas, en torno al 70% del escrutinio:

Andalucía 13 escaños, 19,9% del voto (segunda fuerza)

Aragón: 1 / 16,3

Canarias: 2 / 12,83

Cantabria: 1 / 14,79

Castilla La Mancha: 5 / 21,53

Castilla y León: 6 / 16,51

Cataluña: 2 / 6,38%

Comunidad de Madrid: 7 / 17,78

Comunidad Foral de Navarra: 0 / 5,64%

Comunitat Valenciana: 7 /18,48

Extremadura: 2 / 16,93

Galicia: 0 / 7,77

Illes Balears: 2 / 17,39

La Rioja: 0 / 11,4

País Vasco: 0 / 2,43

Principado de Asturias: 1 / 15,85

Región de Murcia: 3 / 28,22 (primera fuerza)






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sábado, 9 de noviembre de 2019

El Fantasma del 10-N

Desde Naiz traemos este comentario -especie de premonición- de la ya cercana cita electoral del 10N:


Ramón Sola

Acaba la campaña con angustia evidente entre el progresismo español y el autonomismo vasco. Sus lamentos llegarán tarde si el fascismo se exhuma a sí mismo este domingo. El día para enterrarlo fue hace apenas dos años, pero Catalunya no pudo y Euskal Herria no llegó. Desde entonces...

La campaña ha acabado de delatar lo que ya se intuía: el Gobierno Sánchez ha podido exhumar los restos de Franco (en realidad lo ha inhumado en otro sitio), pero lo que se ha exhumado realmente, lo que ha revivido, se ha desperezado, sacudido la tierra y salido a plena luz del día, es el fascismo, ya sea en versión neofranquista española, ultraderecha salviniana, populismo trumpista, o todas juntas a la vez.

Y sí, pudo ser de otra manera, hace bien poco, en este mismo último ciclo electoral. Coincido con quienes en Catalunya dijeron que ese 1 de octubre de 2017 era el auténtico 20 de noviembre de 1975, el día en que Franco iba a pasar a peor vida. No solo le dieron aire los franquistas de nuevo cuño que ordenaron las cargas, también contribuyeron los que desde discursos de izquierda española presentaron el 155 o los encarcelamientos como algo inevitable o los que desde un abertzalismo a la defensiva alentaron a evitar «la fractura social». La hemeroteca de ese día merece una leída.

Que en estos ocho días PP y Cs hayan blanqueado a Vox sin vergüenza y con miedo es solo la punta del iceberg. Antes fue el PSOE quien pasó de la primaveral oferta de diálogo en Catalunya a este «yo traeré a Puigdemont» que augura un largo invierno represivo. Y antes fue el PNV quien saltó del derecho a decidir a la trinchera previa del autogobierno de quita y pon. El centro de gravedad, auténtica gravedad, ha ido moviéndose a la derecha desde entonces de modo imparable, siempre con Catalunya como coartada.

No lo enterraron el 1-0 y ahora solo queda cruzar los dedos, además de ir a votar, para que no acabe de resucitar el 10-N en Madrid. Ojalá no pase, cierto. Entonces el lunes se quedará muy bien día para para empezar a sellar definitivamente ese ataúd siempre semiabierto. En Euskal Herria y Catalunya no faltarán clavos, ni manos. Nunca han faltado.






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miércoles, 30 de octubre de 2019

Cronopiando | "Desconocen las Motivaciones"

La prensa francesa ha dado a la noticia del ataque terrorista perpetrado por el fascista francés Claude Sinké el mismo tratamiento que acostumbran dar los medios de comunicación estadounidenses a las masacres llevadas a cabo por supremacistas blancos en contra de minorías raciales.

Para su mala fortuna, aquí ha llegado Koldo Campos a enmendarles la plana:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Es admirable la ingenuidad y cautela con que los grandes medios manejan, y no por casualidad, ciertas noticias. Desde el mismo día en el que un ex militar francés vinculado a la extrema derecha trató de incendiar una mezquita en Burdeos y acabó disparando e hiriendo a dos personas, vienen los medios de comunicación insistiendo en que “se desconocen las motivaciones que pudo tener”, y este es un aspecto que también se subraya, “el octogenario ciudadano francés”.

¿Por qué actuó como lo hizo este anciano? ¿Qué llevó al abuelo a intentar quemar la mezquita y a disparar contra dos personas que, por cierto, también rondaban los ochenta? ¿Carecía de antecedentes, de hemeroteca, de nombre y apellidos? ¿No era de su agrado el color de la mezquita? ¿Le molestaban las llamadas a rezo desde el minarete? ¿Pretendía llamar la atención sobre la desaparición de los glaciares o la caída de las hojas en otoño? ¿Qué motivos puede tener un ex militar de oficio y facha de convicción para actuar violentamente?

Solo por ayudar a los investigadores que analizan esas “desconocidas motivaciones” y a los periodistas que, perplejos, no aciertan a explicarse las razones que pueda albergar un racista para manifestarse como tal, les cuento que la violencia en un facha de mierda está en su naturaleza. De nada.

(Preso politikoak aske)






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viernes, 25 de octubre de 2019

El Homenaje del PSOE a Franco

Desde la página de Spanish Revolution traemos a ustedes este artículo en el que se deja claro que el PSOE ha contribuido a homenajear a Francisco Franco durante la fecha señalada para la exhumación de sus huesos de su faraónico monumento funerario ubicado en Cuelgamuros.

Lean y opinen:


El dictador genocida no merecía tan exquisita atención, más bien todo lo contrario

Xan Pereira Castro

Discreto y rápido. Estos han sido los adjetivos empleados una y otra vez por la vicepresidenta Carmen Calvo a la hora de calificar cómo iba a ser el dispositivo del Gobierno en funciones para exhumar los restos del dictador Francisco Franco. Hoy, 24 de octubre de 2019, ha llegado el día de sacar el finado dictador de su mausoleo, sin embargo, lo que debería ser una acción sin difusión y sin fecha, se ha convertido en una ingente cantidad de imágenes y vídeos que han servido para homenajear a Franco.

Si bien no hubo ni imágenes ni medios de comunicación en el momento de la exhumación para, en palabras de Calvo, «garantizar la intimidad de la familia» y evitar así «un espectáculo», todas las televisiones mostraron como salía el dictador fascista a hombros de su familia.

La Ley de Memoria Histórica. Art. 16.2. Valle de los Caídos: «En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo». Sin embargo, toda la situación, desde la reunión familiar en el Valle de los caídos, hasta la inmensa recepción fascista en el cementerio de Mingorrubio, ha sido una oda al dictador.

El Gobierno del PSOE ha permitido a la familia que lleve a Franco a hombros, un ataúd con un crespón con la bandera que supuestamente nos representa a todos, ha consentido a Francis Franco, nieto del dictador, que lleve una bandera preconstitucionalista, se han permitido «¡vivas!» a Franco con total impunidad e incluso se ha permitido que Tejero, autor del intento de Golpe de Estado del 23F con el que se pretendía regresar a la dictadura, cruzar a una zona a la que solo se podía acceder con acreditación honrando

«No termino de comprender bien qué hacen los miembros del Gobierno y otros representantes de la democracia asistiendo solemnemente a lo que es ya claramente un homenaje al dictador por parte de familiares y otros fascistas. El genocida no merece ese gesto ni tan exquisita atención», lamentaba Alberto Garzón, Coordinador Federal de Izquierda Unida.

«Se les ha permitido sacar a Franco a hombros. Con una corona con crespón con la bandera de España. Con la Laureada de San Fernando tapando el féretro. Gritar Vivas a Franco. Llevar una bandera fascista. ¿Qué clase de reparación es esta?», indicaba el periodista Antonio Maestre.






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sábado, 19 de octubre de 2019

"Partidarios de la Unidad de España"

Es un encabezado que pudo haber sido redactado lo mismo por Fernando Savater que por Cake Minuesa y de hecho, puede ser considerado un desliz freudiano en todo orden.

Y es que la realidad es esa, los fascistas de toda ralea son los que más anhelan la España conceptualizada por el mismísimo Francisco Franco... Una Bajo Dios. Vaya, que tras de eso andan en la asediada Catalunya desde Felipe VI y Pedro Sánchez hasta los sicarios togados del juicio al Procés.

Así que tras este preámbulo, les compartimos lo que ha publicado El Plural:


Las redes acusan al ente público de "blanquear el fascismo"

Durante la concentración en Madrid el pasado miércoles en solidaridad con los dirigentes independentistas condenados, un grupo de neonazis salió a la calle para contraprogramar esta manifestación. Los cuerpos policiales intentaron evitar los enfrentamientos entre ambos grupos, pero consiguieron saltarse el cordón.

Los ultraderechistas se colaron en la Puerta del Sol coreando la locución Sieg Heil, bastante común durante el periodo nazi – Salve Victoria en castellano -. Además, de eso, los manifestantes de extrema derecha pasearon mientras hacían el saludo fascista en reiteradas ocasiones.

De hecho, durante esa tarde, uno de los ultraderechistas se fotografió mientras hacía el saludo fascista junto a una bandera de Vox. No obstante, una de los aspectos que más llamó la atención fue el tratamiento que RTVE dio a esta manifestación y la peculiar forma de referirse a los manifestantes de extrema derecha.

Los rótulos de los informativos del ente público, concretamente del 24h, se referían a los ultraderechistas como “un grupo que portaba banderas de España”. Así lo escribieron en un tuit en el que se compartía un vídeo de los momentos de tensión que se vivían en la capital de España.

Pero no sólo ocurrió el pasado miércoles. El 17 de octubre, un tuitero volvió a denunciar este hecho que ha despertado, una vez más, la cólera de los usuarios de la red social. En esta ocasión los definieron como “partidarios de la unidad de España”.






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domingo, 13 de octubre de 2019

Alarde Antifaxista

Desde La Haine traemos a ustedes este comunicado:


Cientos de personas han participado en Bilbao en el Alarde Antifaxista. Euskal Herria ha demostrado que cuenta con cientos de antifascistas

Comunicado

Desde 1934 hasta nuestros días, en la lucha contra el fascismo no ha habido tregua. Sin querer obviar ni pasar por alto el conjunto de luchas desarrolladas desde la implantación del capitalismo, el levantamiento obrero y popular de Octubre de 1934 contra las políticas del Gobierno de derechas formado por los Radicales y la CEDA, y la brutal represión que la siguió en amplias zonas del Estado incluyendo Euskal Herria, donde se realizaron conatos insurreccionales que acarrearon encarcelamientos de miles de obrerxs, es un claro punto de partida de ello. Pocos meses después, empujados por la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 teniendo como base un programa político democrático y progresista, las masas obreras, campesinas y populares vieron una oportunidad de darle un nuevo rumbo a la Historia. Esto fue lo que generó la consiguiente respuesta militar por medio de un alzamiento fascista dirigido por los sectores oligárquicos representantes máximos de la banca e industria, los grandes terratenientes, la alta jerarquía de la Iglesia católica y la rama más reaccionaria del Ejército. Apoyados por la Alemania nazi y la Italia fascista, el 18 de julio de ese mismo año fueron ellos quienes provocaron la inevitable Guerra Revolucionaria en defensa de la democracia y contra el fascismo que hasta nuestros días sigue caracterizando la esencia de la lucha de clases y la opresión continuada que padecemos. Tras tres años de Resistencia Antifascista popular, los fascistas cantaron victoria pero la guerrilla antifranquista se echó a los montes formando el maquis: Guerrillerxs resistiendo desde las montañas desde el mismo 1939 hasta bien entrada la década de los 60. No podemos olvidar a todxs lxs que continuaron en la misma lucha tras ser militarmente derrotadxs: en la Segunda Guerra Mundial combatiendo en todos los frentes al nazismo alemán, al colaboracionismo francés o al fascismo italiano, en los campos de concentración franceses y alemanes, en el cerco del Leningrado soviético, en la reorganización política del interior y del exilio, etc. Tampoco a los miles y miles de fusiladxs, desaparecidxs, cuneteadxs, torturadxs, encarceladxs,…. por el fascismo. A día de hoy, casi un siglo después, permanecen todavía las cunetas llenas de cadáveres de una generación que no dudó en defender de manera consecuente sus ideales democráticos y de progreso frente a la barbarie impuesta por los padres de este podrido estado que se hace llamar España.

Cuando todo parecía terminado, nuevas generaciones de revolucionarixs fueron surgiendo, organizándose en las filas de las diferentes opciones políticas que existieron y siguen existiendo a día de hoy en el campo obrero y popular: abertzales, anarquistas, comunistas, autónomas… antifascistas todxs.

Desde 1939 hasta hoy, los mismos sectores oligárquicos que aplastaron por la fuerza de las armas todas las demandas democráticas del Frente Popular continúan gobernando. En 1978, al no haberse materializado ninguna ruptura democrática para con el régimen fascista imperante en el estado que lograse establecer unas bases mínimamente aceptables por cualquier demócrata consecuente, solo se dio un lavado de cara que posibilitase dar continuidad a las mismas políticas económicas y represivas contrarias a los intereses de la clase obrera, las masas populares y los derechos nacionales de los pueblos oprimidos como el nuestro. La Constitución que se rechazó en Euskal Herria fue la base principal de aquella operación de maquillaje falsamente llamada Transición. La incorporación al régimen de los sectores políticos claudicantes que se vendieron a cambio de poder gestionar alguna parcela institucional, supuso una nueva traición a las aspiraciones del conjunto de las luchas desarrolladas durante el franquismo.

Esta traición no ha hecho más que clarificar diariamente durante 40 largos años que a lxs obrerxs, a los pueblos oprimidxs, a lxs que seguimos creyendo en ideales de libertad, justicia y progreso, no nos valen sus soluciones electorales ni la convivencia con los que nos machacan a diario en nuestros puestos de trabajo o nos desahucian de nuestras casas o exterminan a lxs presxs políticxs y sociales en sus centros de tortura o no nos permiten poder ejercer el derecho de autodeterminación o nos detienen por dar nuestra opinión en las redes sociales o mandan tropas y armamento para destruir y saquear países soberanos bajo el manto de la OTAN. Lo decimos alto y claro, y sin avergonzarnos por ello: no queremos convivir ni con banqueros y explotadores ni con sus mercenarios armados ni tampoco vamos a aceptar las mentiras de los que prometen bienestar a cambio de nuestro voto.

El fascismo no es un partido político concreto sino que es, por encima de las formas concretas que pueda adoptar, la dictadura terrorista abierta dirigida por los sectores oligárquicos al llegar el capitalismo a su última fase. Y es a eso a lo que nos estamos enfrentando todavía por mucho que nos quieran hacer creer que esto es lo que hay. Por encima de los telones, sus disfraces, cortinas de humo y perversión del lenguaje existe esa dictadura y no podemos permitirnos el lujo de dejar de denunciarla y combatirla. Sería faltar a la memoria de todxs nuestrxs caídxs y a eso, no estamos dispuestxs, compañerxs.

Como la historia de este pueblo ha demostrado, generación tras generación, la bandera de la lucha antifascista no ha claudicado, continua viva y aquí estamos nosotrxs para atestiguarlo. Ante la agudización de las contradicciones del capitalismo, como se está viendo en toda Europa y también aquí, los sectores oligárquicos y monopolistas recurren al fascismo como forma de dominación y defensa de sus privilegios. Es a nosotrxs a quienes corresponde hacer frente al fascismo del siglo XXI. Hacerle frente por medio de la organización y la lucha. Actuando en favor de un movimiento antifascista popular que luche contra el capitalismo dejando de lado las vías reformistas que hagan pensar que existe salvación posible dentro del sistema capitalista. Impulsando y fortaleciendo un antifascismo de clase y combativo en la calle, en los barrios y pueblos, en los puestos de trabajo, en los institutos, en la universidades, en nuestras relaciones cotidianas… Y ese movimiento antifascista debe ser capaz de forjar la Unidad en torno a unos principios y a un programa de reivindicaciones democráticas que recoja como mínimo el derecho al trabajo y a la vivienda dignos, a la autodeterminación de los Pueblos, la Amnistía, la igualdad plena, real y efectiva entre seres humanos, la disolución de la Guardia Civil o la Audiencia Nacional, la abolición de los privilegios de la Iglesia, esté por una Educación y Sanidad realmente públicas y de calidad al servicio del pueblo, promueva la solidaridad en contra del imperialismo, etc. Hay mucho por lo que pelear y no es una lucha nueva. Son reivindicaciones históricas tan justas como necesarias que tienen forma de futuro. Y ese futuro solo lo habremos perdido el día en que abandonemos el camino de la Lucha.

Ayer y hoy, frente al fascismo ¡Organización, Formación y Lucha!

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viernes, 4 de octubre de 2019

Dentro del Cinturón de Hierro

Desde el blog Borroka Garaia Da! traemos a ustedes este texto inspirado en la actual huelga en el sector siderúrgico pero también reforzado con referencias puntuales al contexto histórico de Bilbo.

Lean ustedes:


Borroka garaia da!

Era la última resistencia que nos quedaba ante el avance fascista. Toda Euskal Herria Sur había caído y estaba perdida, salvo partes del oeste de Gipuzkoa y el noroeste de Araba. Pese a la aplastante superioridad militar enemiga se decidió levantar lo que sería la última línea de defensa para proteger el último centro neurálgico del ejército vasco; el Gran Bilbao, el mismo lugar donde no hacía demasiado tiempo había nacido la clase obrera vasca. Y esa clase construyó un sistema de fortificación con un perímetro proyectado de 80 kilómetros de muro y trinchera. Fue llamado el cinturón de hierro. Un metal sin el que no se entiende gran parte de nuestra historia y que había provocado otra invasión anterior.

Año 1.832 en Europa. Crisis económica de sobreproducción en Inglaterra. La primera crisis cíclica del capitalismo industrial, con la consiguiente necesidad de ampliar los nichos de inversión rentable para los ingleses. Las riquezas mineras estaban en el punto de mira.

Año 1.833 en Bilbo. Muerto el rey fernando VII se produce la última matxinada. Una marea de mineros de Bizkaia se lanzan a Bilbo en defensa de la propiedad colectiva de la mayor reserva de mineral de hierro de Europa Occidental (el petróleo de entonces), y la renta de los mineros comunales, quienes en la formación de sus rentas combinaban mina, bajo derecho de usufructo comunal, y baserri, normalmente bajo arriendo, algo que proclamando a carlos V de rey (y así señor de Bizkaia) quedaría asegurado por el respeto al fuero vasco que se esperaba de él.

Como respuesta a la matxinada, el imperialismo castellano y el inglés se asocian. Los ingleses envían un fuerte contingente de armamento a los españoles. 11.000 soldados a marchas forzadas invaden Bizkaia con la intención de tomar Bilbo, ciudad en esos momentos habitada por 10.000 personas desarmadas de las cuales la mitad huyeron.

El imperialismo inglés no solo buscaba eliminar barreras comerciales a sus productos metalúrgicos, en su apoyo a Castilla contra las “Provincias Vascongadas”, también buscaba obtener suculentas concesiones mineras a precios de remate. El imperialismo castellano por su parte también necesitaba eliminar las barreras comerciales que aún existían en las “Provincias Vascongadas” debido a los últimos residuos del fuero vasco. Así que se juntó el hambre con las ganas de comer.

El gobierno español de entonces, en 1.835 escribe una proclama en la que consta que: “El Gobierno español está seguro de terminar pronto y gloriosamente la guerra de las Provincias Vascongadas (… ) Hasta que tenga a su disposición todos los recursos necesarios para una victoria completa e infalible. (…) Cuando penetren en el país enemigo no les ha de faltar ni un solo hombre del número que se juzgue necesario para concluir la guerra en unos pocos días”.

Y fueron pocos días (no llegó a dos) lo que duró el cinturón de hierro ante el asalto final.

Tiempo atrás tuvieron que ser ejecutados dos oficiales traidores cuando fueron descubiertos intentando pasar los planos del cinturón al enemigo fascista. No serían los últimos traidores. El ejército invasor conocía con exactitud las posiciones del cinturón de hierro , ya que el ingeniero que dirigió su construcción se pasó al bando fascista y entregó toda la información.

El 11 de junio del 37 empiezan a rugir cientos de piezas de artillería combinadas con ataques aéreos nazis alemanes y fascistas italianos frente a un ejército vasco que no contaba con aviación. Los bombardeos aéreos y artilleros se prolongaron durante toda la noche. Para el día 12 entran tropas por una zona que sabían que estaba incompleta y con defensa débil. La resistencia anti-fascista no pudo siquiera distinguir cuando acabaron los bombardeos y empezaba el asalto por tierra entre el humo y la confusión. Por cierto, los fascistas entraron por una loma que se llama Urkullu. Una vez dentro, empezaron a bombardear Bilbo con proyectiles perforadores.

Cuando se produjo el asalto, gran parte del cinturón estaba sin finalizar, solo el 28% estaba en condiciones de resistir un ataque. De hecho, se necesitarían 70.000 gudaris para aguantar la línea y solo se contaba con 30.000. Lo paradójico del asunto es que aun si todo hubiera estado en condiciones óptimas para resistir, nunca lo hubiera hecho. El cinturón de hierro hubiera resistido quizás en la primera guerra mundial, no en los años 30. El cinturón de hierro era mediocre y posiblemente gran parte de la culpa de ello la tuvo el ingeniero traidor que lo diseñó y planificó.

Trincheras rectilíneas, de fácil localización por la aviación y mal protegidas frente a ataques aéreos. Sus nidos de ametralladoras estaban concebidos y protegidos contra artillería de calibre 10,5 cm, sin tener en cuenta que el enemigo empleaba un gran número de piezas de calibre muy superior. En último punto, resulta incomprensible pero las fortificaciones del Cinturón de Hierro no se apoyan en obstáculos naturales que hay presentes en la zona, que en el caso de Bilbo son numerosos [1].

En resumidas cuentas, la última pelea del ejército vasco estaba vendida de antemano siendo en cualquier caso un intento fútil de una derrota sentenciada donde la suerte ya estaba echada.

Desde los años 20 Ernest Hemingway se enamoró de Euskal Herria, “Basque Country” como decía y la recorrió de norte a sur y de este a oeste siempre que podía siendo una de sus fuentes de inspiración. “Los vascos son muy buena gente” afirmaba. Su vida literaria acabó prácticamente en Bilbo y Bizkaia.

Ernest Hemingway fue uno de los escritores más importantes del siglo XX habiendo ganado el premio novel de literatura o el pulitzer. Posiblemente su obra más conocida sea For Whom the Bell Tolls («Por quién doblan las campanas»). También es el nombre de una de las canciones de heavy metal mas paradigmáticas y hecha por el grupo Metallica, en la que precisamente se describe una escena de ese libro de Hemingway, que además fue corresponsal de guerra en la guerra del 36. La escena del libro y de la canción es la de un pequeño grupo de anti-fascistas que queda aislado y bajo ataque de fuerzas fascistas muy superiores y van a cubierto a una colina. Y solo queda la espera mientras se defienden inútilmente ya que su destino es inamovible y no tienen nada que hacer siendo solo cuestión de tiempo que mueran como así ocurre.

Pese a que yo sea más de punk y hardcore, esta canción de metal la tengo como una de mis favoritas y siempre me ha trasladado al mismo lugar, que precisamente es donde nací. A Bilbo, su cinturón de hierro, al odio al fascismo y a los “ingenieros” que nos han vendido en tantas ocasiones haciendo fútiles grandes esfuerzos.

En este texto que estoy acabando de escribir se ha cruzado unas cuantas veces “el metal” y no lo he hecho de forma casual. La clase trabajadora vasca desde la caída del cinturón de hierro en su conjunto no ha recuperado totalmente su orgullo. Y una muestra de ello es que todavía la siga mareando a placer los que tienen los mismos principios de los que vendieron sus planos para que luego entraran por la loma de urkullu, siendo el urkullu de hoy el defensor de los mismos intereses económicos que los guiaron. Pero todo no es firme. La clase obrera vasca vinculada a la industria del metal, y en Bizkaia además, tiene una carga histórica que no se puede eludir fácil. Si el Nerbion es la sangre de Bizkaia, el metal del hierro ha sido su carne, la que demasiadas veces ha sido perforada. Por lo que el conflicto actual en el metal de Bizkaia no es algo que solo afecte sectorialmente sino que pone a prueba al conjunto de la clase y su solidaridad, y no solo por su simbolismo, por lo que sería importante que el día 4 esta se viera muy reflejada en las calles de Bilbo, ya que en realidad no es solo cosa de solidaridad sino de empezar a dar la vuelta al curso histórico que nos han impuesto.

Fue en el Gran Bilbao donde nació el movimiento obrero vasco, el nacionalismo vasco, el PNV, el nacionalismo revolucionario vasco, EAE-ANV, la izquierda abertzale y ETA. Fue en el Gran Bilbao donde se asentó la oligarquía vasca, la burguesía vasca y el españolismo. A partir de ahí empezó a extender tentáculos. Nada de ninguna de estas cosas ha sido fruto de las “ideas”, de que 1/3 del pueblo vasco viva ahí o de una casualidad sino de una realidad material concreta. De hecho, lo más probable es que solo puede iniciarse ahí el principio del fin de lo que nos tienen montado. El Gran Bilbao representa el vortex y la piedra angular, el que lo controle, controlará el destino. Y algo materialmente imposible es que lo controle el pueblo trabajador vasco y la burguesía al mismo tiempo. El Gran Bilbao solo se puede controlar o con la mentira o con la unidad de fuerzas de la clase trabajadora y los sectores más desprotegidos. Miremos al pasado, recordemos para no olvidar, y vayamos hacia el futuro. El fascismo de ayer terminó sus planes respecto a Euskal Herria en Bizkaia y es la clase trabajadora de Bizkaia la que tiene que iniciar el principio del fin del fascismo de hoy y su clase burguesa.

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domingo, 22 de septiembre de 2019

El Odio Acarrea Votos en España

Los fascistas pueden estar tranquilos, las posiciones de extrema derecha gozan de buena salud y protección institucional en el estado español.

Conocen muy bien el retorcido principio político por el cual ciertos sectores de la sociedad son atraídos a votar por los partidos de derecha mediante la creación de un enemigo interno contra el cual hay que cohesionarse. En este caso, el enemigo interno es - y ha sido -, el pueblo vasco.

En ese contexto les presentamos este artículo de Naiz:


Una propuesta parlamentaria de EH Bildu contra el «tensionamiento de la convivencia en campaña electoral» se ha convertido en objeto de polémica y de ataques a esta fuerza. El texto empieza remarcando la libertad de expresión, pero algunos partidos prefieren presentarlo como una llamada a prohibir actos.

Ramón Sola

En la tertulia política de esta mañana en Radio Euskadi, los representantes de todos los grupos parlamentarios se han posicionado en contra o han marcado distancias de una proposición no de ley presentada por EH Bildu en el Parlamento de Gasteiz que pretende prevenir «el tensionamiento de la convivencia durante la campaña electoral por parte de partidos de ámbito español». Se citan precedentes como el acto de las derechas en la Plaza de Altsasu, la «performance» de Pablo Casado (PP) en el bar Koxka, los mitines de Cs en puntos en que no tiene representación ni aspiraciones como Errenteria y Ugao o los actos de Vox en Donostia y Bilbo que depararon cargas policiales.

Las reacciones políticas se han desencadenado después de que la iniciativa fuera presentada por medios madrileños como una llamada a prohibir dichos actos. En la citada tertulia, Iker Casanova (EH Bildu) ha negado tal cosa. De hecho, la moción –firmada por Unai Urruzuno– empieza indicando que «la libertad de expresión es un principio básico de la democracia, que merece toda la protección, aún más en una campaña electoral».

Lo que plantea la iniciativa es que el Parlamento de Gasteiz tome un posicionamiento sobre una cuestión que crispó la convivencia en las últimas campañas. En concreto, pide que la Cámara, «teniendo en cuenta la libertad de expresión de la ciudadanía, las asociaciones y los partidos políticos, exija a los partidos políticos que apenas tienen apoyo social, político e institucional en Euskal Herria que no utilicen en campaña electoral el territorio vasco con el objetivo de obtener votos fuera de aquí, y que no tensionen la convivencia causando incidentes o momentos violentos». El ejemplo más claro, cabe recordar, fue en Bilbo, donde una joven resultó herida grave, con fractura de mandíbula, al cargar la Ertzaintza a pelotazos contra quienes se concentraron ante el acto de Vox en el Euskalduna.

PNV: «delirante» pero compartiendo motivos

La propuesta, que se verá el martes en la Mesa del Parlamento como primer trámite, ha sido descalificada como «delirante» por Luis Javier Telleria, parlamentario del PNV, si bien ha denunciado al mismo tiempo, en una línea muy similar al contenido de la propuesta de EH Bildu, que «la pasada legislatura algunos partidos vinieron conscientemente a crispar para sacar rentas electorales en el Estado».

Para José Antonio Pastor (PSE), la iniciativa resulta «peligrosa» porque «problemas de ‘apartheid’ político los hemos tenido en este país y con amenazas de muerte, por lo que son temas que es mejor evitarlos».

Tampoco a Elkarrekin Podemos le ha gustado la propuesta de EH Bildu: «Nuestro grupo está en las antípodas de Casado, Rivera y Abascal y tenemos claro que queremos que no saquen ningún voto, pero una proposición de este tipo infantiliza al electorado. La sociedad vasca es suficientemente madura como para saber que esa gente viene a provocar».

En cuanto a Antón Damborenea (PP), no ha perdido ocasión de hacer afirmaciones como «a los nazis les crispaba que hubiera judíos y lo solucionaron eliminando a varios millones».

Iker Casanova (EH Bildu), por su parte, ha hecho pedagogía sobre el contenido de la propuesta remarcando que el objetivo es fomentar la convivencia y cuestionar que «se monten numeritos». Ha añadido que en ningún punto del texto se habla de prohibir actos y al respecto le ha recordado a Damborenea que los del independentismo de izquierdas sí han sido muchas veces proscritos o reprimidos.






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martes, 17 de septiembre de 2019

La "Grandeza" de Pilar Primo de Rivera

¿Quieren saber a qué punto está normalizado el fascismo en el estado español?

Bueno, pues baste leer este artículo de El Diario Cantabria:


Javier Lezaola

La Fundación Banco Santander ha anunciado en un comunicado la puesta en marcha, junto a las universidades de Barcelona y Exeter, de un proyecto, denominado Cartasvivas, que presenta a la política falangista Pilar Primo de Rivera –autora de frases como “la única misión que tienen asignada las mujeres en la tarea de la patria es el hogar” o “la vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular, o disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”– como una “gran pionera” que “luchó por su generación” y “por las que vendrían después”, que quería “mejorar la posición de las mujeres en la sociedad y modernizar la identidad femenina” o que no quería “muñecas burguesas ni señoritas lánguidas” sino “cuerpos sanos y mentes sanas” y “la igualdad de derechos”.

Fundadora y delegada nacional de la Sección Femenina de FET y de las JONS y consejera nacional de FET y de las JONS –además de hija del dictador Miguel Primo de Rivera y hermana del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera–, Pilar Primo de Rivera mantuvo estrechas relaciones políticas con la Italia fascista y sobre todo con la Alemania nazi, llegando a entrevistarse en Alemania con Hitler y a recibir en España a varias delegaciones de las Juventudes Hitlerianas. En 1976, como procuradora en las Cortes franquistas, se abstuvo en la votación de la Ley para la Reforma Política y en 1977, tras la disolución de la Sección Femenina, veteranas de esta rama de FET y de las JONS constituyeron la asociación Nueva Andadura, de la que fue nombrada presidenta de honor, cargo que ostentó hasta su muerte en 1991.

En 1983 –ocho años después de la muerte de Franco y cinco después de la entrada en vigor de la Constitución de 1978–, Pilar Primo de Rivera publicó Recuerdos de una vida, libro de memorias en el que insiste en su exaltación del franquismo y del propio Franco, del que dice “siempre vi en él, sobre todo, su amor a España y un inmenso deseo de servirla, y era grande la confianza que nos daba como estadista, por su clarividencia y por su serenidad, que nos solucionaba todo”. Sin embargo, en el proyecto Cartasvivas se asegura que ella “se plegó a las expectativas del régimen” porque “la sinceridad, durante la dictadura, era un suicidio” y Primo de Rivera “no quiso suicidarse”.

La Fundación Banco Santander ha asegurado que en Cartasvivas varias actrices darán voz a varias “autoras y pensadoras pioneras del siglo XX” para “dar a conocer su legado” y que el proyecto está “al servicio de la memoria” de esas “grandes mujeres”, constituyendo también una “biblioteca audiovisual, gratuita, online y subtitulada al inglés” dirigida a “apoyar a la mujer uniendo cine, literatura, compromiso social e investigación”. Y ha avanzado que a la propia Primo de Rivera, a la sexóloga Hildegart Rodríguez y a la escritora Carmen Laforet –las tres primeras protagonistas de Cartasvivas– se unirán otras mujeres como Mercedes Pinto, Teresa Wilms Montt, Gloria Fuertes, Elisabeth Mulder, Carmen Conde o Pepita Pardel, pues el proyecto “tendrá continuidad” y “crecerá en próximos años”.

“No podíamos dejar de estar en este proyecto de horizonte infinito que recupera el legado y los anhelos de mujeres precursoras”, ha manifestado el director gerente de la Fundación Banco Santander, Borja Baselga, que ha asegurado que “uno se queda hechizado con estos testimonios que devuelven la vida a grandes pioneras del siglo XX en español”.





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domingo, 15 de septiembre de 2019

Muere el Sicario Delle Chiaie

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este reportaje de la autoría de Alejandro Torrús en el que se nos ofrece una fotografía a detalle de uno de los sicarios con cuyos servicios contaron tanto el franquismo como las dictaduras del Cono Sur.

Lean, para que quede claro cuan profundos son los lazos de complicidad del fascismo global:


El fascista italiano Stefano Delle Chiaie participó en acciones de guerra sucia en Italia, en la España franquista y en las dictaduras de Latinoamérica. "Se ha ido a la tumba sabiendo cosas de la matanza de Atocha", lamenta Enric Juliana. Soledad Gallego, directora de 'El País', fue la primera en demostrar con imágenes su presencia en España y recibió amenazas. "Infundía miedo con la mirada", dice la viuda de uno de sus compañeros. 

Alejandro Torrús

Sucedió el martes. La prensa italiana anunció la muerte con 82 años de Stefano Delle Chiaie. Su nombre es prácticamente desconocido para la inmensa mayoría de la población. De hecho, el fallecimiento apenas tuvo eco en la prensa española. Sin embargo, luchadores antifranquistas leyeron la noticia con una leve sonrisa entre los labios. "Un hijo de puta menos", dijo a este periodista un expreso político de la dictadura, que acto seguido celebraba haber sobrevivido al que, sin duda, podría haber sido su verdugo en la etapa final del régimen.

Como este hombre, muchos otros luchadores sonreirían en Italia, Venezuela, Argentina o Bolivia. Delle Chiaie había pasado por todos estos países y no precisamente de turismo. Era un neofascista italiano. Un criminal al servicio de las dictaduras latinoamericanas de los años 70, como la de Pinochet en Chile o Videla en Argentina; de la Policía franquista de Conesa o Billy el Niño; de los servicios secretos de Carrero Blanco; y, antes de todo esto, un terrorista italiano vinculado a las grandes matanzas y atentados que sufrió el país traspalpino entre finales de los 60 y mediados de los 70. Pero la sonrisa del militante antifranquista es amarga. "Otro que se va al otro barrio sin rendir cuentas y sin explicar todo lo que sabe", dice otro expreso a Público. Y es que Delle Chiaie fue, sobre todo, un fascista dispuesto a todo en su guerra contra el comunismo. Un soldado al servicio del fascismo, que, en no pocas ocasiones, actuó al servicio de servicios secretos europeos, latinoamericanos y bajo el amparo de la CIA.

Teresa Rilo lo conoció bien. Coincidieron en multitud de cenas y eventos. Ella es la viuda del sicario francés de extrema derecha Jean Pierre Cherid, que estuvo a sueldo de las cloacas del Estado español para hacer lo que la Policía no podía hacer: guerra sucia. "Delle Chiaie era un hombre que infundía miedo. No por su aspecto, que era más bien repulsivo: de baja estatura, cargado de espaldas, cabello negro y ralo, y los ojos saltones. Su fuerza radicaba en su voz opaca y áspera, capaz de provocar un estremecimiento aunque estuviera regalando un halago. La firmeza con la que pronunciaba las palabras podría haber bastado para que un ejército de mil hombres le hubiera obedecido sin rechistar. Su carisma era lo que me asustaba. En Madrid vivía como un rey y contaba con la protección, e incluso la admiración, de los gerifaltes políticos de la época. Decía mi marido que había tenido hilo directo con el mismísimo Carrero Blanco".

De hecho, tal y como escribe el historiador Eduardo González Calleja, Delle Chiaie se entrevistó con Carrero Blanco entre finales de 1972 e inicios de 1973, con el fin de concertar una audiencia con el mismo Franco, quien autorizó a los italianos a desarrollar labores políticas en el país. El 12 de septiembre de 1973, un día después del golpe de Estado de Pinochet en Chile, Delle Chiaie volvió a reunirse con el vicepresidente del gobierno español. Les acompañaría Borghese, acusado en Italia de planificar un golpe de Estado que fue cancelado a última hora en diciembre de 1970. Los dos italianos se comprometieron a colaborar con el Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno (SECED), que les proporcionaría protección e infraestructura. Era el inicio de una bonita amistad a la que se sumaría el Partido Español Nacional Socialista (PENS) creado a fines de 1969 bajo los auspicios de los servicios secretos de Carrero Blanco y el enigmático Servicio de Coordinación, Organización y Enñace (SCOE), grupo policial paralelo afincado en la Dirección General de Seguridad franquista que estaba dirigido por Roberto Conesa y su mano derecha, Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño.

La viuda Teresa Rilo estaba, por tanto, en lo cierto. Su testimonio lo escribió en la obra Cherid, un sicario en las cloacas del Estado, que firma conjuntamente con la periodista Ana María Pascual y que fue publicado en abril de 2019. Rilo pensaba que su marido y el resto de sus 'amigos' trabajan junto a la Policía. Y eso no podía ser malo. Pero se equivocaba. Podía ser terrorífico. De hecho, era lo más parecido a una película de terror, odio y muerte. El testimonio de Rilo sitúa a Delle Chiaie en España desde, aproximadamente, 1970. El fascista italiano era reclamado por las autoridades italianas por su posible participación en el golpe de Estado fallido de 1970 en Italia protagonizado por el mencionado Borghese. También, entre otros, por el atentado de Piazza Fontana en 1969, donde murieron 17 personas. Era el líder y fundador, además, de la organización Avanguardia Nazionale tras una escisión del Movimiento Social Italiano. Pero las autoridades españolas le dieron cobijo. Su trabajo era realizar operaciones provocativas al servicio de varias facciones extremistas del régimen franquista.

La primera vez que hubo evidencia documental e incontestable de la presencia de Delle Chiaie actuando en territorio español fue en los sucesos de Montejurra. Era el 6 de mayo de 1976 y se celebraba la primera concentración masiva de los carlistas con Franco muerto. Los carlistas, cuyo legítimo heredero era Carlos Hugo Borbón-Parma, habían girado hacía posiciones socialistas y junto al PCE, entre otros, participaba de la Junta Democrática. Carlos Hugo era una opción diferente para una futura monarquía parlamentaria sin el rey Juan Carlos, heredero de Franco. Acudieron al monte 10.000 simpatizantes de Carlos Hugo. Por contra, su hermano menor, Sixto, rechazaba los postulados socialistas, se mantenía en el tradicional Dios, patria, rey y aquel día fue a Montejurra acompañado de los ultraderechistas con la inestimable ayuda de un sector de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que, por ejemplo, reservaron la habitación de hotel donde se quedaron los fascistas. El grupo había viajado un día antes que el resto. Había tomado posiciones y cuando llegó el momento dado provocaron los enfrentamientos con los partidarios de Carlos Hugo. Pero la situación se fue de las manos. Uno de ellos sacó una pistola y disparó. Murieron dos simpatizantes de Victor Hugo.

"Detrás de Montejurra estaba la mano de parte de los servicios secretos españoles de la época. Hay quien afirma, incluso, que también estaba la mano de Manuel Fraga, que en aquel momento era el ministro de Gobernación. Lo que sí queda claro es que la intención de aquel ataque era eliminar al carlismo como una posible opción de futuro. Lo que transmitió aquel suceso a la ciudadanía española es que el carlismo era un avispero, con facciones enfrentadas que se matan a tiros. Recordaba demasiado a la Guerra Civil", explica a Público el periodista y director adjunto de La Vanguardia Enric Juliana.

La Justicia, de hecho, nunca inició una investigación rigurosa, los únicos tres detenidos fueron puestos en libertad meses después con la Ley de Amnistía de 1977 y el ministro Manuel Fraga se limitó a señalar que se trataba de una fatídica lucha fratricida. Sin embargo, algo salió mal. Hubo fotos que mostraban al grupo de los agresores. También muchas voces que comenzaron a señalar la presencia de italianos y argentinos fascistas en el grupo de Sixto. La periodista de Cuadernos para el Dialogo entonces y directora de El País en la actualidad Soledad Gallego comenzó junto a José Luis Martínez una investigación para averiguar si eran ciertos estos rumores.

"Nos fuimos a Pamplona a investigar el asunto. Conseguimos una fuente que nos dijo que algunos de ellos tenían relación con una pizzería de Madrid que se llamaba L´appuntamento. Así que volvimos a Madrid y alquilamos una habitación en una pensión que había frente a la pizzería, muy cerca de Plaza de España. Pusimos una cámara en el balcón y fotografiamos a todo el que entraba y salía. Después, fuimos a Roma y un periodista italiano, de la revista Panorama, nos confirmó que, entre ellos, estaba Delle Chiaie y otros muchos fascistas italianos que supuestamente estaban huidos y en paradero desconocido. Es decir, la Policía española decía que no sabía dónde estaban pero nosotros los fotografiamos entrando y saliendo tranquilamente de una pizzería que estaba en el centro de Madrid. Es evidente que debían tener protección. Al día siguiente de publicar la información, la pizzería se cerró. Nunca más abrió", recuerda Soledad Gallego para Público.

La investigación de Gallego y Martínez tuvo dos consecuencias. Una, el Ministerio de Gobernación les ofreció escolta policial por las amenazas recibidas por un grupo de fascistas italianos "muy peligrosos" y cuya amenaza era creíble para la Policía. Los periodistas la rechazaron. "Una parte de la Policía protegía a estos fascistas italianos, mientras que otra parte se ofrecía a protegernos de los fascistas italianos", detalla Gallego. La segunda consecuencia fue el fin de la verdadera casa de los fascistas italianos en Madrid. La pizzería L' appuntamento era el centro de la vida de los fascistas italianos y ahora había quedado al descubierto gracias al trabajo de Martínez y Gallego. 

Una pizzería, centro de oscuros negocios

Teresa Rilo habla largo y tendido de las reuniones y encuentros que se producían en esta pizzería, el hogar "de una gran familia donde mandaba el capo Delle Chiae". Explica que el objetivo del negocio era "blanquear el dinero que se obtenía por la venta de armas o por cualquier otra actividad ilícita" llevada a cabo por los hombres del italiano, al que describe "como líder indiscutible de la Internacional Negra", es decir, de la Internacional fascista, una "amplia red de terroristas fascistas" que cooperan entre sí por un objetivo común: acabar con el comunismo y que celebró al menos una cumbre en Barcelona. Por aquella pizzería, además, Teresa Rilo vio desfilar y mantener encuentros a los policías Roberto Conesa y su mano derecha Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño. También a Isidro y José Luis, dos abogados de Fuerza Nueva; y al líder de los Guerrilleros de Cristo Rey, Mariano Sánchez-Covisa.

Los contactos y conexiones de Delle Chiae con policías españoles, como Conesa o Billy el Niño son de sobra conocidos. Los confirman periodistas como Enric Juliana, Gregorio Morán o Ana María Pascual. También los ojos de Teresa Rilo. "Se ha ido a la tumba sabiendo cosas de la matanza de Atocha. Ha quedado para la historia que el atentado lo organizó un grupo ultra vinculado al sindicato de Transportes, pero puede que tuviese algo más", subraya el periodista Enric Juliana. La también periodista e investigadora Ana María Pascual va un poco más lejos. Afirma que Carlos Cicuttini, un fascista italiano del equipo de Delle Chiaie, fue el cuarto pistolero del salvaje atentado contra los abogados laboralistas. "Se conoce su participación directa en el atentado por un informe de los servicios secretos italianos filtrado a la prensa en 1990", narra a este periódico.

Lo que Delle Chiaie sabía o no sabía de la matanza de Atocha, no obstante, se lo ha llevado a la tumba. Antes, había soltado alguna pista. En 1987, cuando estaba detenido en Bolonia, afirmó a El País que la matanza de los abogados laboralistas fue instigada por determinados sectores de la policía española que frecuentaban la pizzería L´appuntamento, una acusación que implicaba a Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, y a Conesa. Pero, misteriosamente, nadie en España abrió una investigación para indagar qué sabía y qué no sabía este terrorista italiano sobre las cloacas españolas. "Trabajaron mucho juntos. Billy el Niño y Conesa tenían vínculos con este grupo de italianos y tenían una vida muy agitada por la noche en clubs de alterne", apunta Gregorio Morán, que señala que poco después de los atentados de Atocha los italianos comienzan a abandonar España. Ya no era segura para ellos. Otros sectores de la Policía querían poner punto y final a esta infame historia. 

El abrazo con Pinochet

Pero a Delle Chiaie y al resto de fascistas italianos nunca les faltó trabajo. En los días posteriores al funeral de Franco el italiano tuvo oportunidad de encontrarse con el dictador chileno Augusto Pinochet, que había acudido al mismo. El encuentro ha sido recogido por el Doctor en Historia Mario Amorós, que acaba de publicar la biografía más completa del dictador chileno. Se vieron en el Hotel Ritz de Madrid. Un año antes se habían visto en Santiago de Chile. "Según la declaración a la justicia italiana de Vincenzo Vinciguerra, miembro también de Avanguardia Nazionale, Pinochet saludó a Delle Chiaie con un abrazo y estas palabras: 'El viejo no se nos quiso morir'", escribe Amorós. Se referían a Bernardo Leighton, opositor al régimen y miembro del Partido Demócrata Cristiano, que fue ametrallado por fascistas italianos en Roma.

Así, con España en plena transición hacia la democracia, Delle Chiaie y los suyos continuaron trabajando para las dictaduras del Cono Sur. A veces, incluso antes de que se diera el golpe de Estado, para crear las condiciones de violencia propicias para imponer una dictadura. Eran los años del Plan Cóndor, responsables de seis servicios policiales de dictaduras sudamericanas  (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Brasil) acordaron colaborar con el objetivo último de eliminar actividades subversivas en la zona. Es decir, acabar con toda oposición. "De este modo se practicaron numerosas detenciones y traslados ilegales, amén de no pocos atentados", describe González Calleja. Todo ello con el apoyo de la CIA, tal y como se pudo comprobar tras la desclasificación de documentos de la agencia norteamericana en noviembre del año 2000. Después de Chile, llegaría Argentina, también a Bolivia. Pero las dictaduras fueron acabando y se iban acabando los lugares donde huir.

"A comienzo de la década de los 80, en el periodo de crisis de las dictaduras del Cono Sur, la actividad política de los neofascistas italianos sufrió un proceso de inversión hacia la delincuencia común. Un ejemplo elocuente lo representa Delle Chiaie, que según algunas fuentes actuó como intermediario entre la mafia siciliana y los productores de cocaína de Bolivia", prosigue González. En este país, Delle Chiaie obtuvo un papel importante como 'consejero' político del dictador Luis García Meza. De hecho, él y sus hombres formaron 'Los novios de la muerte', una formación paramilitar dependiente del Ministerio del Interior e influida por el criminal de guerra nazi Klaus Barbie. El grupo, además de para el Gobierno, también trabajó para el narco Roberto Suárez, descrito como el rey de la coca.

Pero la dictadura boliviana también cayó. Delle Chiaie buscó refugio en Venezuela. Después en Miami y, de allí, en Caracas. Y siguió viajando. La Policía italiana le seguía los talones por múltiples atentados en Italia en la década de los 60. Finalmente, el 27 de marzo de 1987 fue detenido en la capital venezolana. "Fue una agente de Policía quien lo inmovilizó con una llave y detuvo. Después de toda una vida considerando a las mujeres como poco más que un florero, la Policía consiguió pararle los pies gracias a una mujer", detalla Ana María Pascual. Pero no sirvió para mucho. Tras dos años en prisión preventiva y nueve procesos judiciales en su contra, Delle Chiaie quedó en libertad el 20 de febrero de 1989. Constituyó la Lega Nazional Popolare, que fue disuelta poco después tras su fracaso electoral. 

Un producto de la Guerra Fría y de los restos del fascismo

La figura de Delle Chiaie y del resto de neofascistas italianos, sin embargo, no se puede entender bien sin comprender el contexto histórico, el agitado panorama político en Italia. Por una parte, una República italiana asentada sobre la base del antifascismo y con una izquierda socialista y comunista fuerte con posibilidades de ganar las elecciones. Ante esta situación, una parte de los servicios secretos con el apoyo de la CIA conspiraron para sembrar el terror y realizar atentados de 'falsa bandera' para atribuirlos a la extrema izquierda. Un informe del Congreso americano reveló que 100 millones de dólares de la época fueron a parar a Italia para apoyar a la Democracia Cristiana, pero también a los servicios secretos, cuyos jefes mantenían lazos con el neofascismo. "Tampoco hay que perder de vista la importancia de las Brigadas Rojas, un grupo de actividad terrorista de extrema izquierda", matiza Juliana.

Por otro lado, está el factor de la Guerra Fría y la lucha contra el comunismo. Fue en este contexto internacional en el que estos grupúsculos fascistas entraron en comunión con servicios secretos de países occidentales, algunos democráticos, como Italia, y otros bajo dictaduras de extrema derecha, como España o Portugal, dictaduras latinoamericanas y la ayuda exterior de secciones de la CIA. El origen de este extraño matrimonio de servicios secretos, CIA y grupos fascistas se pueden situar en la conocida como Operación Gladio, que tal y como explica Juliana, era una red secreta que trabajaba bajo la hipótesis continúa de que los comunistas preparan un golpe en los países de Occidente para hacerse con el poder. "La red debía servir de apoyo para luchar contra el comunismo y dar respuesta en caso de amenaza o golpe. Y hay serias sospechas de que Delle Chiaie formaba parte de esta red", explica el director adjunto de La Vanguardia.

La red Gladio, según relata González Calleja en su investigación, había sido creada oficialmente en noviembre de 1956 bajo el doble patronazgo de la OTAN y la CIA. Su objetivo era estar preparados para una eventual invasión de la URSS a los países occidentales, pero con la estabilización de la Guerra Fría en los 60 desvió sus objetivos al entorpecimiento de la actividad política legal de los partidos comunistas y a apoyar las tramas del terrorismo neofascista con la aquiescencia o tolerancia de algunas agencias estatales de seguridad. La red fue disuelta el 23 de noviembre de 1990 tras la caída del comunismo. Pero, antes, en 1970 la doctrina del Estado Mayor americano ya reflejaba en el Field Manual la prescripción de intervenciones clandestinas en países extranjeros, a través de atentados que debían atribuirse a grupos izquierdistas con el objetivo de "desestabilizar para estabilizar".

Así, es en el marco de esta red Gladio con países que no estaban en la OTAN, como España, donde cabe encuadrar los encuentros de Delle Chiaie con Carrero Blanco en España. Pero estos y otros muchos asuntos están todavía por investigar a la espera de que España abra, como ya ha hecho Estados Unidos, sus archivos para los investigadores.

Delle Chiaie, sin embargo, murió este pasado martes. A los 82 años. Murió de viejo. Nunca tuvo que dar explicaciones por su papel en España. Por su papel en Latinoamerica. Por el dolor. Por el terror. "Me dio rabia enterarme de su muerte. Una vez más constatamos que el muro de impunidad levantado en la transición deja impunes a criminales repugnantes como este".






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