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miércoles, 7 de agosto de 2019

Contubernio Contra sus Víctimas

Danilo Albin da seguimiento al tema de los homenajes que tanto lo franquistas como la Falange llevan a cabo rutinariamente a lo largo y ancho de la geografía del estado español con este otro artículo dado a conocer en su medio habitual, Público:


El Gobierno en funciones asegura que reformará la ley para impedir los recibimientos a presos de ETA. Sin embargo, asociaciones memorialistas advierten que no ocurre lo mismo con los mítines de apología de la dictadura. 

Danilo Albin

Jokin de Carlos lleva unos cuantos años haciéndose una pregunta que incluye dos interrogantes: por qué y hasta cuándo. Este representante de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36) no entiende cómo puede ser posible que aún hoy se permitan homenajes a la dictadura franquista, la misma que asesinó a los familiares de quienes le acompañan en el día a día de ese colectivo memorialista.

Hay otro detalle que estos días le duele especialmente: el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha asegurado a través de su delegado en el País Vasco, Jesús Loza, que impulsará una reforma legal para impedir los homenajes a ex presos de ETA. El anuncio llegó tras la polémica levantada por los recibimientos u “ongi etorris” (bienvenidas) efectuados a dos ex reclusos en sus respectivos municipios.

En concreto, el Ejecutivo en funciones plantea impulsar una reforma de la Ley de Reconocimiento y Protección a las Víctimas del Terrorismo de 2011, lo que podría implicar multas a aquellos ayuntamientos que permitan la celebración de homenajes públicos a presos de ETA. La Fiscalía de la Audiencia Nacional también ha anunciado que investigará los recibimientos a ex reclusos.

Sin embargo, no ha habido ninguna mención o iniciativa ante actos como el celebrado el pasado 18 de julio en las calles de Santander, donde tuvo lugar una procesión con simbología franquista que acabó con un mitin en el que distintos oradores hicieron apología del franquismo.

Algunos días después hubo un homenaje al falangista Onésimo Redondo en el Cementerio del Carmen de Valladolid, mientras que el 17 de agosto habrá un acto ultraderechista por los “Caídos de La Garrofa” (Almería). La agenda franquista del mes de agosto se cerrará con otro acto similar en Aguilar de Campóo (Palencia). Son solo algunos ejemplos de un largo listado de eventos caracterizados por los discursos a favor de la dictadura.

“Esos actos son un auténtico horror y una auténtica patada a la democracia: se está homenajeando a responsables de miles de muertos y de muchos años de represión”, afirma por su parte el portavoz de AFFNA-36, quien considera que se trata de “un auténtico escándalo y una mancha en la ética de este país”.

“Aberración”

El representante de la Plataforma Vasca Contra los Crímenes del Franquismo e integrante del Grupo de Memoria Histórica del sindicato CNT, Luis Fuentes, sostiene que estos homenajes “suponen un doble castigo” y una “aberración” para los familiares de las víctimas de la dictadura. “No se cuestionan estos homenajes, sino solamente el tema de los presos. Si decimos que las víctimas son todas iguales, lo son para todo”, subraya.

En ese contexto, Juan Mari Zulaika, ex preso de la cárcel concordataria de Zamora e integrante del colectivo memorialista Goldatu, advierte que se trata de una “discriminación absoluta” hacia quienes sufrieron esos crímenes, al tiempo que critica el “diferente trato” que reciben las víctimas de ETA y de la dictadura franquista.

“Delitos de odio”

José Luis Muga, abogado y miembro de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, apunta que los homenajes franquistas no solo constituyen una afrenta a las víctimas de ese régimen. “Lo que es mucho peor –continúa-, no suponen la vulneración de ninguna norma jurídica”.

En tal sentido, Muga recuerda precisamente que un grupo de colectivos memorialistas solicitó la modificación del Código Penal para que esos actos de exaltación del régimen “queden expresamente incluidos como delitos de odio”. Sin embargo, ese reclamo, que llegó al Congreso a través una ley integral de víctimas del franquismo presentada por IU en junio del año pasado, no prosperó.

“Por lo tanto, a día de hoy sólo tendríamos una posible interpretación de los delitos de odio para que se incluyeran de facto los homenajes franquistas, aunque para eso deberían ser los fiscales o jueces de instrucción quienes tuviesen interés por abrir investigaciones y procesos penales. Como bien se sabe, hasta ahora ni uno solo lo ha hecho”, subraya el abogado.






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miércoles, 12 de junio de 2019

Ayuntamientos Contra la Impunidad Franquista

Desde Público traemos a ustedes esta actualización de la lucha en contra de la impunidad franquista que libra el pueblo vasco:


Las corporaciones de Andoain, Eibar y Bergara presentarán sendas denuncias por casos de asesinatos y torturas. Figuran entre ellos tres condenados en el Proceso de Burgos, así como dos víctimas del Batallón Vasco Español. 

Danilo Albin

Así, en un juzgado y junto a las víctimas, los gobiernos municipales que han trabajado para sacar adelante estas querellas dedicarán su última acción de la legislatura –el sábado se conforman las nuevas corporaciones- a la memoria de quienes sufrieron la muerte y la tortura. Es, en el fondo, un acto cargado de simbolismo, pero también un reclamo de verdad, justicia y reparación para quienes padecieron estos crímenes.

“Son medidas de última hora adoptadas por los gobiernos municipales cesantes, antes de que se formen los nuevos y, aunque muy apurados de tiempo, consideramos que los actos son muy importantes para consolidar la implicación de las instituciones en la lucha contra la impunidad y garantizarla en el futuro”, señaló el colectivo memorialista Goldatu en una nota de prensa.

En tal sentido, el papel de los grupos de memoria histórica ha sido clave a la hora de impulsar estas denuncias. “Aquí hicimos un informe sobre las vulneraciones de derechos humanos desde el 16 de agosto de 1936, hasta finales de los setenta. Hemos incluido a torturados, muertos, heridos y exiliados”, señaló a Público Xabier Lasa, integrante del grupo de memoria histórica Oroituz de Andoain.

No en vano, en la querella que se formalizará este miércoles se personarán trece denunciantes, entre las cuales hay algunas víctimas de torturas por parte de la Guardia Civil en el ya desaparecido cuartel de Andoain. “Aquello fue un pequeño Intxaurrondo”, comenta Lasa. Asimismo, entre los querellantes también estará un familiar de José Ramón Ansa, el joven de esa localidad guipuzcoana que fue asesinado por el Batallón Vasco Español (BVE) en mayo de 1979.

Torturado por Melitón Manzanas

En el caso de Eibar, la demanda incluirá los casos de Mario Onaindia, Jon Etxabe y Enrique Gesalaga, quienes fueron juzgados en el Proceso de Burgos. "También aparecerá el testimonio de la viuda de Imanol Azpiur, un vecino de Eibar que en 1961 fue brutalmente torturado por el comisario Melitón Manzanas", adelantó a Público Josu Ibargutxi, integrante de Eibarko Memoria Taldea y de la Plataforma Vasca Contra los Crímenes del Franquismo. Además, se denunciará el caso de Roberto Pérez Jáuregui, un joven que murió por disparos de la Policía en diciembre de 1970, durante una manifestación contra el Proceso de Burgos.

Según ha podido confirmar Público, en la denuncia que formulará el ayuntamiento de Bergara –prevista para el viernes en los juzgados de esa localidad- también figuran al menos dos víctimas de torturas en los años sesenta y setenta, así como una víctima no mortal de un atentado del BVE.

"Junto a ellos se incluirán testimonios de víctimas de la represión franquista", relataron desde la asociación Intxorta 1937 Kultur Elkartea. Entre esas víctimas hay seis personas fusiladas, cuatro desaparecidos, una presa y un exiliado -el último alcalde de Bergara antes de la dictadura, Víctor Ignacio Zubizarreta-.

De esta manera, los ayuntamientos de Andoain, Eibar y Bergara –gobernados durante la última legislatura por EH Bildu, PSE y PNV respectivamente- se suman al listado de corporaciones que han llevado los crímenes franquistas a los juzgados. Entre ellos se encuentran Arrasate, Elgeta y Pamplona, cuyas demandas ya fueron inadmitidas por los tribunales.






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domingo, 22 de julio de 2018

“Ilunpe Hontan Bizi Gara Erdi Hilak”

Fernando Grande-Marlaska puede decir lo que quiera con respecto a la tortura pues la realidad es una, el régimen al que tan fielmente sirve ha recurrido a este particularmente efectivo método de terrorismo de estado desde un principio.

Como muestra, este hito que nos relata Danilo Albin desde las páginas de Público:


Este domingo se cumple medio siglo de la apertura de la única prisión del mundo destinada a sacerdotes. Allí fueron encerrados los religiosos que se oponían al régimen. Muchos de ellos fueron torturados en comisaría. La Iglesia nunca reconoció su sufrimiento.

Danilo Albin

Ilunpe hontan bizi gara erdi hilak” (“En esta oscuridad vivimos medio muertos”). El bertsolari y ex sacerdote vasco Xabier Amuriza hubiese preferido no tener que escribir nunca aquella frase, pero hubo una época en la que su destino estuvo directamente en manos del demonio. Las puertas del infierno se abrieron formalmente hace 50 años: este domingo se cumple medio siglo de la inauguración de la cárcel concordataria de Zamora, única prisión del mundo destinada a curas “rojo-separatistas”.

“Aquello fue un apartheid. Así, como suena. Fue, además, el símbolo del pacto entre la Iglesia y el Estado franquista”, comenta a Público Juan Mari Zulaika, otro de los vascos encerrados detrás de aquellos muros. En efecto, la prisión abierta en Zamora fue la venganza del nacionalcatolicisimo contra sus “ovejas negras”. O rojas. Una venganza impulsada por el franquismo y bendecida por las instituciones eclesiásticas, fielmente alineadas con los principios del régimen. Amuriza lo resumiría con otra frase lapidaria: “Maldita cárcel ésta. Todavía estamos sanos de la cabeza, pero sobran motivos para enloquecer”. “No en vano, fue una de las peores cárceles de la dictadura”, apunta Zulaika.

“Paradójicamente, el régimen de Franco, que tanto poder había concedido a la Iglesia, acabó sus días persiguiendo sacerdotes. Los más díscolos fueron a parar a un penal, la cárcel concordataria de Zamora, reservada especialmente para el clero”, señala el historiador Francisco Fernández Hoyos en un trabajo titulado “La cárcel concordataria de Zamora: una prisión para curas en la España franquista”. “Ni siquiera países oficialmente ateos como los del bloque comunista, anticlericales por definición, llegaron a tanto”, subraya el experto.

En efecto, las autoridades eclesiásticas españolas bendijeron la creación de la cárcel concordataria, fruto de los acuerdos establecidos en el Concordato entre El Vaticano y el Estado franquista. “No habiendo obtenido resultado favorable para obtener una casa eclesiástica para que los sacerdotes sancionados cumplan el arresto (conforme al art. 16 del Concordato vigente) damos nuestra conformidad para que puedan cumplir al arresto supletorio en una Penitenciaría del Estado, con tal de que estén en locales distintos a los de los seglares. Aceptamos cumplan arresto en la penitenciaria de Zamora”, escribió en 1968 el obispo de Bizkaia, Pablo Gurpide, en una carta dirigida al gobernador civil. A partir de ese preciso instante, el destino de los curas que no comulgaban con la dictadura estaba marcado.

Torturados

El primer sacerdote que pisó el pabellón de religiosos fue el vizcaíno Alberto Gabigakagogeaskoa, quien había sido condenado a seis meses de cárcel y 10 mil pesetas de multa por haber denunciado en un sermón que en las cárceles de Euskal Herria “se tortura con frecuencia”. Luego llegarían otros curas vascos y de distintos puntos del Estado, también perseguidos y castigados por oponerse al régimen en las más variadas formas. Muchos fueron torturados. “La detención empezaba en los cuarteles, donde la tortura campaba a sus anchas”, relata Zulaika. Era el camino al infierno.

“Toda la noche se pasaron golpeándonos a patadas, culatazos, hasta dejarnos marcados a los dos de la cintura para abajo”, describió Felipe Izaguirre, quien había sido detenido junto a otro cura obrero en la localidad de Eibar en junio de 1968, tras las movilizaciones desatadas por la muerte del militante de ETA Txabi Etxebarrieta en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Otro de los presos en Zamora, Martín Orbe Monasterio, fue llevado primero a la comisaría bilbaína de Indautxu, donde conoció el variado catálogo de vejámenes que la Policía aplicaba a los opositores de la dictadura. “Las hay de muchos tipos: primero fuertes golpes en cualquier parte del cuerpo; por fuertes que sean, entre golpe y golpe, el preso recobra fuerzas y no canta”, puede leerse en su testimonio.

Fuga y motín

Hay otros datos esclarecedores. De los 53 religiosos antifranquistas que fueron encerrados en Zamora, “21 sufrieron juicios sumarísimos y otros diez fueron llevados ante los Tribunales de Orden Público”, destaca este ex sacerdote, hoy militante del movimiento memorialista Goldatu. El castigo continuaría después en el interior de aquel presidio, donde el frío extremo, la repugnante comida y el férreo control sobre los presos formaban parte de la vida cotidiana.

De ahí que quisieran escapar. En 1971, varios presos llegaron a excavar un túnel de 15 metros con cucharas. Sin embargo, el plan fue descubierto por los carceleros. Dos años más tarde, los presos se amotinaron para exigir que les trasladaran a otra cárcel. “Los sacerdotes encarcelados en la prisión concordataria de Zamora, viendo que son inútiles todos los medios legales y las gestiones hechas oralmente y por escrito, nos hemos visto obligados a quemar y destrozar por nuestra cuenta esta vergonzosa cárcel, puesta por la Iglesia y por el Estado en favor de sus intereses y en contra de nuestras convicciones más profundas”, decían los presos en una nota. La protesta se saldó con 75 días de encierro en celdas de castigo.

Ni justicia, ni perdón

El último preso que salió de aquella prisión fue Julen Kalzada, quien recuperó la libertad en 1976. Actualmente, la vieja prisión de Zamora está abandonada. Vivió su momento de gloria comercial hace algunos años, cuando el cineasta Daniel Monzón optó por estas instalaciones para rodar allí Celda 211. En cambio, nada se sabe sobre los carceleros: para los funcionarios del régimen franquista hubo, al igual que para todos los demás integrantes de la dictadura, absoluta impunidad. Tampoco ha habido novedades desde los altares: la Iglesia jamás pidió perdón por su siniestro papel en esta historia.

“Extrañamente, este colectivo tampoco ha tenido aún el reconocimiento del actual Gobierno Vasco: sus decretos por la Paz y la Convivencia silencian este capítulo de la represión”, lamenta Zulaika, quien califica esta actitud como “incomprensible”.

En ese contexto, las víctimas que pasaron por aquel presidio siguen buscando justicia. Como aquí no la encontraban, han tenido que hacerlo a miles de kilómetros: actualmente, los testimonios de 16 curas vascos encarcelados en Zamora forman parte de la querella formulada en Argentina contra los crímenes de la dictadura franquista. 50 años después de la apertura de aquel presidio, sus víctimas siguen peleando contra el olvido.






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martes, 10 de noviembre de 2015

El Alzheimer Vascongado

Por conducto de Gara traemos a ustedes este impactante llamado a no olvidar a las víctimas de la tortura a manos de las fuerzas represivas del régimen español:


Xabier Onaindia | Torturado

Cuando una persona pierde su memoria por padecer un Alzheimer sufre con frecuencia un proceso de despersonalización, por lo que se percibe como extraña a sí misma y separada de su mundo. Cuando un pueblo pierde su memoria también se separa de su mundo y se desliza hacia la desaparición, porque la memoria es la argamasa que mantiene su singularidad.

Por eso tienen tanto valor los testimonios que dan tanto personas anónimas como profesionales reconocidos. Pinceladas de color valientes, como quienes se han plantado ante la patochada de «La victoria de la libertad», un panegírico a la Policía española que silencia sus asesinatos y torturas; o Goldatu, que apoyado en la jueza argentina Servini de Cubria persigue los crímenes del franquismo; o Ahaztuak que pone cara y voz a los olvidados; o el Dr. Paco Etxeberria y su grupo.

Yo fui torturado durante nueve días en la comisaría de Indautxu. Me hicieron lo que ningún animal es capaz de hacer a otro de su especie. Rompieron en mi cabeza decenas de listines de teléfono, me hicieron «el quirófano» por horas y me dieron decenas de descargas eléctricas. Pero sobreviví. Otros murieron. Desde entonces siempre he pensado como Sánchez Ferlosio, que «los que consideran el asesinato como un daño mayor que la tortura tienen mentalidad de agente de seguros». Y añado, son unos bocas que no saben de lo que hablan; yo prefiero morir que sufrir otros nueve días como aquellos.

Tuve suerte, pues entonces no íbamos a la Audiencia Nacional y me llevaron ante un juez, Juan Alberto Belloch, que quizá quiso hacer méritos con el PSOE y al verme destrozado pidió un informe al forense, González Pinto, que había sido profesor mío en la facultad, al que agarré de la bata y conté lo que me habían hecho. Se personaron en la querella el Colegio de Médicos y el de Abogados presidido por el senador Bidarte y fue tal el escándalo que no quedó otra que dar una mínima condena, y dos policías de los más de quince que se turnaban fueron condenados gracias a la pericia y constancia de Txema Montero.

Era la primera condena por torturas desde la República y creíamos haber conseguido romper el cerrojo de la impunidad y más cuando la sentencia fue ratificada por el Supremo. Pero el sistema tiene muchos resortes, y varios años después descubrimos que a Salvador Cano lo habían ascendido a comisario jefe en Murcia y que Manuel Abonjo había sido expulsado del cuerpo por un asunto de prostitución y máquinas tragaperras, pero ninguno había sido inhabilitado por 10 años como ordenaba la sentencia. En los Estados de Derecho no sé, pero en los policiales la maquinaria de la impunidad funciona sin que nadie le de cuerda.

De las instituciones no he recibido ninguna reparación. Somos un estorbo en sus planes. Solo una misión canadiense de Amnistía Internacional me investigó hace 35 años, y hace 4 la jueza Manuela Carmena me entrevistó, sin que sepa en que ha quedado su interés. A ambos, mi más sincera gratitud.

Si escribo esto no es porque mi caso sea singular, pues en Euskal Herria la tortura ha sido sistemática. Porque es el sistema quien la aplica para combatir la disidencia, y por el número de afectados. Hace años con el TAT cuantificamos que desde que aprobaron la Constitución en el 78 habían detenido 35.000 personas y 5.500 habían denunciado torturas. Y ante estas escandalosas cifras la pregunta que a cualquiera se le ocurre es: ¿cómo es que aquí no pasa nada? ¿Cómo han puesto sordina y nos han invisibilizado si somos miles? ¿A qué juegan Jonan Fernández y Ezenarro? De momento, me callo lo que pienso sobre su función.

Dice Pierre Nora que la Memoria Histórica es el «esfuerzo consciente de los grupos humanos para entroncar con su pasado tratándolo con especial respeto». Tenemos que preguntarnos si estamos haciendo como pueblo ese esfuerzo consciente. Si la respuesta es no, corremos el riesgo de que la verdad oficial nos imponga el pensamiento único y aunque no pueden cambiar la historia porque los datos son incuestionables, nos cambien la memoria. Nos cambien el relato y la percepción de lo sucedido. Ahí están invirtiendo su esfuerzo y si no andamos listos, Melitón Manzanas terminará siendo un héroe y Amedo un luchador por la democracia, porque como dijo el corrupto Roldan «la tortura es necesaria para salvar vidas».

Para reconstruir la memoria no basta con investigar. Es necesario el activismo social. Tenemos que ser capaces de juntarnos, reconocernos, censarnos, acariciarnos, de airear dónde, cómo y a cuántos, de verbalizarlo y el que no pueda por el dolor, que reciba al menos un abrazo. De hablar del pasado pero sobre todo, de qué podemos hacer para acabar con esta impunidad .

Nos lo debemos a nosotros, pero también a los que murieron por la tortura y a nuestro Pueblo, porque si no escribimos nuestra historia otros lo harán por nosotros.






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jueves, 17 de septiembre de 2015

Rumbo al 40 Aniversario del Gudari Eguna

En Naiz se ha publicado este artículo que reseña la convocatoria para asistir a Zarautz a conmemorar el 40 aniversario de los hechos que llevarían a la designación del Gudari Eguna los días 27 de septiembre de cada año:


Asociaciones memorialistas y familiares de Jon Paredes ‘Txiki’ y Angel Otaegi han convocado un acto político bajo el lema ‘Txiki y Otaegi 1975-2015; egia bide, askatasuna amets’. Tendrá lugar el día en que se cumplen 40 años de sus fusilamientos, el 27 de setiembre, a las 13.00 en el frontón Aritzbatalde de Zarautz.

Maider Iantzi

Los familiares de Jon Paredes ‘Txiki’ y Angel Otaegi y las asociaciones memorialistas Intxorta 1937, Goldatu, Ahaztuak y Egiari Zor han querido hacer un llamamiento a los políticos vascos: «No dejéis pasar otros 40 años en vano». En su opinión, esta es la clave para solucionar el conflicto y todas las consecuencias del mismo: «Todas las verdades, todos los derechos y todos los esfuerzos para recorrer el camino de las soluciones hasta el final».

Mertxe Urtuzaga, prima de Otaegi, y Josu Ibargutxi, miembro de Goldatu, han hecho estas declaraciones en la presentación del acto político en recuerdo a ‘Txiki’ y Otaegi. Han invitado a todos a acudir el 27 de setiembre, a las 13.00, al frontón Aritzbatalde de Zarautz.

También en Bruselas

Además de este homenaje, se celebrará otro la semana que viene en Bruselas, dentro de las Jornadas sobre justicia universal y memoria histórica organizadas por un grupo de eurodiputados, entre otros Josu Juaristi (EH Bildu-GUE/NGL) e Izaskun Bilbao (PNV-ALDE).

El acto en recuerdo a los últimos fusilados por el franquismo será el martes, 22, a las 19.00 en el Centro Federico García Lorca (47/49 rue des Foulons, Bruselas). Tomarán parte, entre otros, María Antonia Oliver (Plataforma de Catalunya y Baleares de CEAQUA) y Pablo Mayoral (Asociación de ex presos franquistas La Comuna).

Junto a los hermanos de ‘Txiki’ y representantes de Intxorta y Egiari Zor, Urtuzaga e Ibargutxi han recordado que cuando fusilaron a los dos jóvenes vascos, junto con tres miembros del FRAP –Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz– hace 40 años, en 1975, Euskal Herria y también el Estado español se encontraban en una encrucijada política cuyo desenlace marcaría las próximas décadas. «La disyuntiva era: emprender una reforma cosmética del régimen franquista o bien, caminar hacia una verdadera ruptura política». Hoy en día, consideran que volvemos a estar ante la misma opción: «Hacer una mera reforma de aquella reforma, o abordar de una vez por todas un verdadero proceso de democratización».

Es más, creen que estamos ante una «inmejorable oportunidad» para culminar «aquello que el régimen franquista impidió en su día: lograr entre todos y todas construir un verdadero escenario de paz y democracia para Euskal Herria».

El reto de la libertad

Familiares y portavoces de asociaciones memorialistas han incidido en que no se puede entender el escenario político actual sin entender el contexto político de hace 40 años y sus consecuencias: «No se puede entender la Euskal Herria de hoy sin conocer la verdad sobre estos fusilamientos. Del mismo modo en que no se puede entender la militancia de ‘Txiki’ y Otaegi sin ser conscientes de las dramáticas heridas que dejó el alzamiento franquista del 36».

En ese sentido, han remarcado que «la posibilidad real de superar por fin el conflicto exige soluciones políticas, conjugar la verdad y la memoria colectiva con la libertad para conseguir que todos los compromisos pasados y presentes confluyan en un mismo cauce». A su parecer, ese es «el verdadero reto de la libertad, el que conjuga el respeto a todos los derechos de todas las personas, y establece la voluntad popular como único límite de la acción política y social».







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sábado, 28 de septiembre de 2013

Desaparecidos Vascos Desde 1936

Cuando hablamos de la hipocresía y la infamia implícitas en el victimismo españolista... hablamos de esto que nos reporta Gara:


Desde los más de 8.700 desaparecidos en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba hasta casos recientes como el de Jon Anza, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzosas recabó ayer los testimonios de víctimas de estos crímenes. Tras una semana de visita en el Estado español, los expertos realizarán un informe para la comisión de DDHH.

Alberto Pradilla

Desde los más de 8.700 desaparecidos en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia tras el golpe de Estado fascista de 1936 hasta casos más recientes, como el de Jon Anza. Representantes del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias recabaron ayer de primera mano los testimonios de víctimas de estos crímenes ocurridos en Euskal Herria. Los encuentros se enmarcan dentro de una visita iniciada el lunes, que les ha llevado a recorrer diversos puntos del Estado español como Madrid, Catalunya o Andalucía, donde han recibido información de instituciones como el Gobierno español, asociaciones de Derechos Humanos o víctimas. Todos los casos, según fuentes conocedoras, han mantenido un común denominador: la ausencia de investigación y la impunidad de los responsables del franquismo. Un fenómeno que, en Euskal Herria, se extiende hasta la actualidad, tal y como quedó patente en la reunión mantenida con 40 representantes de asociaciones. Está previsto que los miembros del grupo de trabajo presenten sus primeras conclusiones en una rueda de prensa que tendrá lugar en Madrid el lunes. A partir de ahí, el grupo podría realizar recomendaciones sobre casos concretos o situaciones generales, ante el Estado y la ONU.

La obstrucción del Gobierno español ha sido una de las constantes durante todo el viaje. Según pudo saber GARA de fuentes conocedoras de los encuentros, representantes del Ejecutivo que dirige Mariano Rajoy llegaron a justificar el freno impuesto a las investigaciones desde la llegada al poder del PP ante la «falta de demanda». Es decir, que Moncloa argumentaba que no se abrían más fosas de desaparecidos y que se habían suprimido las ayudas (ni en 2012 ni en 2013 se ha dotado una sola partida) porque no había familias que lo solicitasen. Un argumento que choca directamente con los testimonios de la sociedad civil y las víctimas que el grupo ha podido recabar.

Esta falta de voluntad de Madrid fue abordada también en los encuentros de ayer en Gasteiz, en las que participó Ariel Dulitzky, miembro del grupo de la ONU. Tiene gran importancia, ya que en noviembre está prevista una reunión en la institución internacional que trate específicamente sobre los casos de desapariciones forzosas. Y parece claro que el Gobierno español no está dispuesto a realizar una revisión sobre su historia. El primero de los argumentos que utiliza es el de las fechas. Según su versión, la ONU no fue fundada hasta el 24 de octubre de 1945, por lo que no tendría sentido que investigase casos anteriores a su existencia. Un planteamiento que, hasta el momento, los miembros del grupo han aceptado pero que, según han trasladado durante toda la semana a varios de sus interlocutores, podrían replantearse. Como segundo refugio, Madrid esgrime la Ley de Amnistía de 1977. Una norma que le sirve para evitar buscar los cuerpos, determinar qué ocurrió o juzgar a los culpables. Tampoco se puede olvidar que no fue hasta 2010 cuando el Ejecutivo español hizo suya la convención internacional.

Instituciones y víctimas

Quizás el hecho que más ha diferenciado las sesiones vascas de las desarrolladas en otros puntos del Estado es la persistencia de casos que llegan hasta la actualidad. Por la mañana, Julen Arzuaga, diputado de EH Bildu, abogó por una interpretación «extensiva» del concepto de desaparecido que abarque también los miles de casos de detención incomunicada. Como ejemplo citó el caso de Gurutze Iantzi, de cuya muerte en la comisaría de Tres Cantos, en Madrid, cuando se encontraba arrestada, se han cumplido 20 años. «Hasta el momento de su fallecimiento ni familia ni abogados sabían dónde se encontraba», recordó. Previamente, el experto de la ONU se había encontrado con representantes del Gobierno de Lakua, que hicieron hincapié en las políticas de memoria histórica, así como con otras instituciones como el el presidente del TSJPV, el Fiscal Superior de Justicia del País Vasco y el Ararteko.

Por la tarde, Dulitzky se reunió con representantes de diversas asociaciones como Goldatu, Intxorta 1937, Lau Haizetara, SOS Niños Robados, Euskal Memoria, Egiari Zor y Giza Eskubideen Behatokia. Entre los 40 participantes, más de la mitad eran familiares de desaparecidos, tanto durante el golpe fascista como en la guerra que provocó, posterior represión y hasta la etapa actual. Según relataron participantes en el encuentro, la impunidad volvió a ser uno de los temas abordados. Hasta el momento, no se ha abierto ni una causa judicial por desapariciones ocurridas durante la dictadura. Ya en la época contemporánea, el único procedimiento abierto fue por el secuestro y muerte de Lasa y Zabala, en el que culpables como el coronel Enrique Rodríguez Galindo no llegaron a cumplir ni cinco años de una condena de más de 80.

Ahora, después de recabar los testimonios, el grupo elaborará un informe que será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Los letrados de la causa argentina acusan a Ruz de incumplir la ley

Los abogados que representan a las víctimas del franquismo personadas en la causa argentina censuraron ayer la decisión del juez Pablo Ruz de no detener a los dos torturadores que todavía siguen vivos y que son reclamados por la magistrada María Servini. «Procedía que, una vez comunicadas a las autoridades españolas las órdenes de detención, por parte de la Policía se detuviera a los imputados y en un plazo no superior a 24 horas se los pusiera a disposición del juez instructor de la Audiencia Nacional que se encontraba de guardia», señalaron los letrados a través de un comunicado. En lugar de cumplir con la orden de arresto, Ruz se plegó a la opinión de la Fiscalía, que el pasado lunes emitió un informe rechazando la posibilidad de las detenciones. Para los abogados, esto contradice las normas vigentes en estos casos, tanto el Tratado bilateral de Extradición y Asistencia Judicial en materia penal, suscrito entre el Estado español y Argentina como la ley española de extradición pasiva. Según el primer texto, en casos como el de Juan Antonio González Pacheco, alias «Billy el Niño», y el exguardia civil Jesús Muñecas Aguilar, cabría aplicar el artículo 24.4, que obligaría a Madrid a proceder con el arresto. «La juez argentina cumplió escrupulosamente» la normativa, indicaron los letrados, que mostraron su extrañeza ante la «transgresión de la ley» realizada por Ruz. Pese a todo, los representantes de las víctimas mostraron su confianza en que, cuando la petición de entrega llegue, la Audiencia «adopte cualquiera de las dos decisiones que en derecho corresponden: el enjuiciamiento de los imputados o su extradición a Argentina».






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martes, 1 de enero de 2013

Interrogante


Iniciamos el año compartiendo este texto de nuestro amigo Iñaki Egaña:

¿Qué hacer?
Iñaki Egaña
No aspiro a ser  pretencioso con semejante título. También intentaré no parecerlo. Únicamente  deseo aportar una ligera reflexión a un año que se presenta quizás con menor  impulso que el superado. Alguien marcó con un círculo rojo el 2012, como un año  especial. Lo fue pero, probablemente, no colmó las expectativas que habíamos  puesto en él. Por eso abordamos 2013 con otro tiento. Vamos  aprendiendo.
No se fue 2012  hartando el horizonte previsto. Quizás porque llevamos muchos años esperando  para abrir de par en par la puerta a la esperanza.
Cualquier destello nos anima  a concebir ilusiones, como no podría ser de otra manera, mientras que el sonido  de los cerrojos nos colma de  zozobra.
La semana pasada,  quiero traerlo a mis notas, en el acto organizado conjuntamente por Goldatu y  Euskal Memoria sobre el Proceso de Burgos, la familia de Roberto Pérez Jáuregui,  muerto por la policía en las protestas por la farsa franquista, leyó un texto en  recuerdo del fallecido: "ha valido la pena, a pesar de que, en nuestro caso, el  precio pagado haya sido tan  alto".
Esa es precisamente  la esperanza y la decepción, que va y vuelve, que se apega a nuestra epidermis  con ardor. No puedo menos de arrimarme a tiempos pasados, muy cercanos, hace  apenas cinco años cuando la brújula no dejaba de balancearse. Es difícil  reflexionar con frialdad cuando las salidas están copadas, cuando la inercia se  ha adueñado del escenario. Pero en política se exige efectividad, pragmatismo. Y  lo hubo.
Es cierto que el  pragmatismo está reñido con la utopía. Pero necesitamos de ambos. En esta pugna  entre lo posible y lo imposible, hemos mantenido el barco de la contienda, con  la cabeza bien alta, por cierto. A un precio, como decía la familia de Pérez  Jáuregui, muy alto. Esa debe de ser la tarea más urgente. Descargar el coste  humano de un proyecto que sigue  adelante.
En un proceso  unilateral, como el actual, los pasos en esa dirección son inciertos. Pero  nuestro compromiso debe crecer. ¿En qué dirección?, me preguntarán cuando se ha  hecho de todo y hemos sido capaces de llenar Bilbo en la mayor concentración  vasca del siglo XXI. Aunque la audacia es un arma de doble filo, audaces  deberemos ser para mover a un paquidermo como el español y a otro como el  francés que se escuda cómodamente en el de  Madrid.
Se dirá, asimismo,  que hace cinco años, cuando comenzó el viraje a la nave, el pragmatismo venció a  la utopía. El tiempo marcará interpretaciones. 
Creo que la utopía sigue vigente,  intacta en  la versión que más nos atrae.
Por la que luchamos. Y aunque a veces  confundamos utopía con sueño, es saludable sorprender a la  apatía.
Por eso, los nuevos  espacios arrancados, tanto al enemigo como al adversario, deben de ser pugna  permanente entre ambas cuestiones. Se pueden gestionar presupuestos, ordenar  carreteras, conceder ayudas al desarrollo desde una óptica revolucionaria.  Porque revolucionario es el proyecto que pone en entredicho un sistema  centenario como el que nos atenaza. En la medida que su objetivo sea  tumbarlo.
Hace poco más de  40 años que una generación de oro, tomando un poco de aquí, otro poco de allá,  lustrando nuestro pasado más digno y arrojando a la basura el más vergonzoso, se  atrevió a modificar en una apuesta que parecía tan osada como la de los  iluminados medievales. Pero funcionó, a pesar de los augurios. Y a pesar del  enemigo.
Txabi Etxebarrieta  fue quien firmó aquella frase que decía que todos debemos dar un poco para que  unos pocos no lo tengan que dar todo. No quiero, sin embargo, recostarme en su  reflexión, obvia por otro lado, sino en la de su hermano José Antonio, en un  artículo que publicó en la revista Zutik, órgano de ETA. "¿Qué tenemos que  hacer?". Y si clásicos como Lenin y Mao Zedong, al margen de otros que no  acierto ahora a recordar, se hicieron la misma pregunta, y la contestaron, por  supuesto, Etxebarrieta cayó en la misma tentación. Y créanme si les digo que sus  reflexiones tendrían hoy  vigencia.
Previamente partía  de una constatación que se me hace familiar al oído a pesar del tiempo  transcurrido. 
Permítanme la cita: "Nos hallamos en una posición totalmente  particular, estamos rodeados de enemigos y no hay ninguna fuerza interesada en  apoyarnos. Incluso algunos, que puedan creer en que algunos movimientos de  izquierda puedan ayudarnos, no deben olvidar que estas fuerzas están mucho más  interesadas en colocar a amigos suyos en Madrid y París, y aun en el caso más  favorable no pasarían de ayudas morales. Nosotros somos los kurdos de Europa,  con el inmenso lastre de la industria y la banca  capitalistas".
No somos  kurdos, pero algo de ello hay. Con el salto del tiempo, de generaciones y, sobre  todo, con el cambio en la línea táctica de abordar políticamente la reversión  histórica al conflicto, la cuestión vasca y la kurda se distancian. Sin embargo,  el enemigo sigue siendo del tamaño del kurdo, unos estados con una tradición  heladora, capaz de matar por honor, de justificar por dinero y de exterminar, al  menos históricamente, por un pedazo de tierra.
Tenemos un pasado, lejano y  cercano, que no podemos evitar y que, al margen de su interpretación, nos ha  agrandado como país. Nadie ha reivindicado una arcadia feliz, un paraíso  terrenal, sino un mundo más justo, solidario y especialmente propio. En esa  aldea global en la que nos hemos convertido, la especificidad y la defensa de lo  nuestro, en el sentido más amplio, tiene que ser  prioridad.
De ese pasado,  vuelvo a reseñar que lejano y cercano, que nos ha moldeado como somos incluso  políticamente, debemos mantener una de las piezas fundamentales de cohesión: la  honestidad. Es el gran aporte de la izquierda abertzale a la historia de los  últimos 50 años, en medio de sus dos muros de contención naturales, el  jelkidismo (PNV) y el socialismo  (PSOE).
Sin teoría  revolucionaria no hay movimiento revolucionario. Lo escribió Lenin pero lo pudo  haber dicho Perogrullo. También dijo aquello de la vanguardia y el partido, algo  que quizás hoy se tambalea. Es una de las claves para el futuro. Desterrar de la  teoría revolucionaria clásica lo  inservible. 
Algo que, y no  quiero ser cansino con las citas de José Antonio Etxebarrieta, ya avanzó en el  texto narrado: "Nosotros, (en referencia a ETA) solamente somos un núcleo  concienciado del pueblo, nacido de él y en él. Nuestra tarea es una y sólo una:  dar conciencia al pueblo de sus necesidades, enseñarle quiénes son sus enemigos,  para que él haga su  revolución".
Esta  construcción teórica, aunque pueda resultar paradójica, debe tener un respaldo  práctico. La entrada en instituciones de cualquier tipo permite hacer otro tipo  de política. Y se debe de hacer. Pero siempre con las perspectivas expuestas. La  disputa ideológica, a veces no nos damos cuenta de ello, se encuentra como el  oxígeno, en todos y cada uno de los apartados de la  vida.
Una circunstancia  descuidada en los últimos tiempos. La lucha armada ha servido para agudizar  posturas, para llevar a los extremos amigos y enemigos.
Sin ella, las estancias  se hacen permeables y, en ese nuevo escenario, la sociedad televisiva, la  desidia, el individualismo, tienen un caldo de cultivo más extenso. Con un nivel  propio semejante al de 2012, la pelea ideológica tiene un futuro, desde  posiciones rupturistas, muy negro. Y perdón por la  expresión.
2013 será un año  sorprendente, como todos. Nuestra fuerza política y los movimientos de enemigos  y adversarios, los segundos susceptibles de aliarse a un proyecto de  emancipación, marcarán su desarrollo. Llegarán, como siempre, momentos de mayor  ilusión y, también, de desasosiego. Nunca hay, sin embargo, un punto y final,  una consecución de esos logros marcados ayer o hace cien  años.
Quiero, en esta línea,  concluir con una nueva cita, la tercera de este artículo. Quizás las comillas me  pierdan el fondo del escrito, pero deseo traer aquella reflexión que dejó Che  Guevara a sus hijos, ese testamento apresurado: "Recuerden que la Revolución es  lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean  siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra  cualquiera en cualquier parte del mundo".



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domingo, 29 de julio de 2012

Manifiesto Contra el Franquismo

Les compartimos este manifiesto publicado en la página de La Comuna/Presos del franquismo:


RaulGB
Los abajo firmantes somos un grupo de organizaciones que nos hemos agrupado en la “Plataforma Vasca para la Querella contra los Crímenes del Franquismo”.  Nuestras Organizaciones vienen trabajando desde hace años en el campo de la recuperación de la Memoria Histórica de lo que supuso el franquismo, y por la Verdad, la Justicia y la Reparación de los crímenes que perpetró en Euskal Herria.

Piedra angular de ello ha sido y es la denuncia de la impunidad de todos sus responsables; impunidad consagrada tanto por la “Ley de Amnistía” de 1977, verdadera ley de punto final, como por la no depuración de los aparatos del Estado durante la llamada Transición.
Dentro de las diversas líneas de trabajo que se vienen desarrollando (búsqueda de fosas y exhumación de restos de los asesinados, homenajes, charlas-denuncia, recopilación de datos históricos, publicaciones divulgativas, etc.), las denuncias que se presentaban sobre los cuarenta años de dictadura, reiteradas por personalidades y organismos internacionales, se han venido topando una y otra vez con el mismo muro que el Tribunal Supremo español utiliza para estrellarse cualquier intento: la mencionada Ley de Amnistía de 1977, que exime de cualquier culpa a los franquistas.
Y sin embargo, la posibilidad de arremeter jurídicamente contra el franquismo y los franquistas supervivientes es real y se ha concretado en la Querella 4591/10, que lleva adelante la juez María Servini de Cubría, titular del Juzgado Nº1 de Buenos Aires, República Argentina.
Basándose en los principios de justicia universal contra crímenes de genocidio y lesa humanidad, imprescriptibles, la mencionada magistrada lleva adelante un proceso contra el franquismo que abarca desde la sublevación militar de 1936 hasta el cambio formal de régimen en 1977. Esa querella se está engrosando con cientos de querellantes particulares y organizaciones de diversa índole, tanto argentinas como del Estado Español y de Euskal Herria.
Cabe reseñar que el pasado mes de abril se desplazaron hasta Buenos Aires cuatro expresos del franquismo y la hija de un sindicalista asesinado en la década de los sesenta. Además de presentar sus propias querellas, llevaban las de sus organizaciones de expresos y represaliados (La Comuna, de ámbito estatal, y Goldatu, de Euskal Herria) y una cuarentena de querellas de otros compañeros y compañeras, entre las que se encontraban la de la familia de Salvador Puig Antich (asesinado a garrote vil en marzo de 1974), la de la familia de Humberto Baena (fusilado en 1975 con otros dos compañeros del FRAP, y Txiki y Otaegi, de ETA), la de la familia de Andoni Arrizabalaga (brutalmente torturado e indultado de la pena de muerte en 1969), la de Enrique Gesalaga, herido a bocajarro en el momento de su detención y condenado en el Proceso de Burgos (1970), y la de Germán Rodríguez, asesinado por la policía en Pamplona en plenas fiestas de San Fermín de 1978.
La bola de nieve, todavía pequeña, ha empezado a rodar y es importante que lo siga haciendo, pues ella puede y debe suponer el primer resquebrajamiento del muro de continuidad y de impunidad de los franquistas.
La historia de los últimos años, con la aberración de la Ley de Partidos y la teoría de que “todo es ETA”, está salpicada del cierre de medios de comunicación (EGIN, EGUNKARIA, radios), de encarcelamiento de militantes de la cultura, de ilegalización de organizaciones políticas y sociales y condenas a sus miembros, de prohibiciones de candidaturas, enjuiciando y encarcelando a sus promotores…
Esta marea llegó al paroxismo con el enjuiciamiento del propio lehendakari Ibarretxe junto a miembros del partido socialista y de la izquierda abertzale que todos recordamos, o las condenas últimas de los sujetos más activos (como Otegi y Rafa Díaz, por ejemplo) en la consecución del giro político que se ha venido dando en el seno de la corriente abertzale de izquierda desde antes de la propia declaración del cese de la violencia de ETA.
Tamaña locura represiva no se entiende si no recordamos algo que ya hemos señalado en párrafos anteriores: que la Transición supuso el paso de todo el aparato judicial y represivo del franquismo a la naciente democracia, con la asunción por el stablishmentpolítico español de una Constitución  que consagraba, en lo fundamental, muchos de los principios franquistas, y no exigía responsabilidad alguna por cuarenta años de férrea y criminal dictadura golpista.
Tenemos delante la posibilidad de asestar un golpe muy importante al inmovilismo descrito utilizando esta querella como ariete de la denuncia popular y de la exigencia de JUSTICIA, VERDAD Y REPARACIÓN. Ahora podemos sentar en el banquillo a todo el franquismo, y procesar a quienes de ellos viven aun incluso con prebendas, ascensos y posiciones sociales privilegiadas a pesar de los crímenes y delitos en los que colaboraron o cometieron durante el mantenimiento de aquella infame dictadura.
Por ello, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales de Euskal Herria  para que se sumen a esta campaña denunciando todo el período franquista y sus consecuencias, aún visibles y palpables; para que manifiesten su solidaridad con los querellantes, y animen a hacerlo a todos sus afiliados. Tenemos que conseguir enterrar con una gran marea de querellas y denuncias los restos físicos, ideológicos y políticos del franquismo, tenemos que conseguir acabar con el nudo gordiano del “atado y bien atado” que nos dejó el dictador y que tan celosamente mantiene la actual monarquía borbónica.
Animamos, por tanto, a toda la ciudadanía en general, y a todas sus organizaciones sindicales, de partido, sociales e institucionales a unirse a esta campaña de reivindicación de la dignidad y de la justicia para el ser humano y para Euskal Herria. Para ello basta con contactar con cualquiera de las Organizaciones integrantes de la Plataforma.
Euskal Herria, Julio de 2012
Frankismoaren Krimenen Aurkako Kereilaren Euskal Plataforma
Plataforma Vasca para la Querella contra los Crímenes del Franquismo

-Altafaylla Kultur Taldea. (www.altaffaylla.com)
-CNT Euskal Herria. -Durango 1936 Kultur Elkartea.
-Euskal Memoria Fundazioa. (www.euskalmemoria.com)
-Eusko Lurra Fundazioa. -Egiari Zor Fundazioa. (www.egiarizor.org)
-Garraxika Taldea. (www.turrune.wordpress.com)
-Gernika Batzordea. (www.gernika2012.net)
-Goldatu Elkartea. (www.goldatu.org) Oficina Virtual para la Querella
-Intxorta 1937 Kultur Elkartea. (www.intxorta.org)
-Lau Haizetara Gogoan Elkartea. (www.lau-haizetara-gogoan.blogspot.com)
-Martxoak 3 Elkartea. (www.martxoak3.org)
-Oroituz.
-Sare Antifaxista. (sare.antifaxista@gmail.com)



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sábado, 28 de enero de 2012

Contra la Ley de Punto Final


De vez en cuando los militantes de la derecha borbónico franquista les da por iniciar decimonónicos debates con sus comparsas de la izquierda borbónico franquista con respecto a la "amnistía" de 1977, los unos le reclaman a los otros el haber liberado a enemigos de la democracia y la Constitución. Es tragicómico tener que presenciar la puesta en escena pues unos y otros saben que la manoseada amnistía no fue mas que un mecanismo para asegurar total impunidad para los franquistas de antes, del momento y de las futuras generaciones.

Es por eso que se hace tan necesario que haya voces que se alcen contra tanta hipocresía, por eso les traemos esta nota publicada en Gara:

En la presentación han exigido la derogación de la Ley de Amnistía de 1977 porque "los verdaderos amnistiados fueron los franquistas".
En la presentación de esta nueva asociación han estado presentes medio centenar de presos y represaliados del franquismo, entre ellos el histórico Perico Solabarria, a quien han felicitado por su 82 cumpleaños, y han explicado que están contra la Ley de Amnistía porque es "una ley de punto final totalmente camuflada", ya que, "aunque es cierto que salimos excarcelados unos 800 presos, fue una ley fundamentalmente para ellos, les eximía de cualquier responsabilidad de esos 40 años de dictadura".
"Ellos se amnistiaron a sí mismos y al individuo que dirigió aquellas negociaciones, Fraga, hoy se le alaba como el gran defensor de la democracia", ha denunciado Josu Ibargutxi, que ha ejercido de portavoz.
Goldatu tiene previsto, según ha explicado Ibargutxi, "reunir a los miles y miles de represaliados, encarcelados, torturados, detenidos y exiliados que se dieron en Euskal Herria durante los años 60 y 70, que todavía son capaces de testimoniar personalmente todo lo que les hicieron a sus familias y a ellos".
"Queremos que se recoja la historia de los que estamos vivos, que se haga una base de datos y demos entre todos un impulso a toda esta lucha", ha insistido Ibargutxi, para hacer un llamamiento "a todo aquel que fue represaliado, da igual de qué partido o tendencia ideológica sea, con que fuera contrario a la dictadura vale, para que se ponga en contacto con nosotros".
Según ha subrayado, "los objetivos de aquella época no han caducado, fuimos combatientes por la libertad de este país y por todas las libertades plenas y hoy queremos estar junto con los actuales luchadores por una Euskal Herria libre, solidaria y justa".
Ibargutxi ha destacado que "más del 20% de los cerca de 9.000 condenados solo por el Tribunal de Orden Público desde el año 1963 a 1977 son de Euskal Herria, lo que quiere decir que Euskal Herria aportó mucho a la lucha contra la dictadura franquista".
Por su parte, Sabin Arana, otro de los representantes de la asociación, ha denunciado la existencia de "un tejemaneje entre las fuerzas mayoritarias de la izquierda entonces y los continuadores del régimen para pasar con impunidad de un estado dictatorial a un estado entrecomillas democrático" porque "aquellos que nos torturaron, siguieron escalando puestos".
Arana ha insistido en que el objetivo de la asociación es "continuar nuestra lucha de entonces por la libertad, contra la impunidad y por una sociedad vasca libre y más justa".
En ese sentido, ha asegurado que Goldatu, aunque su "función fundamental sea denunciar la impunidad de los franquistas", no está al margen de la actualidad en Euskal Herria y, por ello, ha denunciado la actual política penitenciaria "tan dura, negativa y denunciable como la que sufrimos nosotros".
"Eso también queremos que acabe y en eso estaremos de acuerdo con la lucha que se plantee para lograrlo", ha afirmado, para añadir que la asociación nace con la voluntad de "confluencia con aquellas fuerzas que estén contra ese tipo de aspectos limitadores de las libertades".

Para mayor información favor de consultar la página de Goldatu.



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