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sábado, 7 de diciembre de 2019

Egaña | La Teoría de la Aguja Hipodérmica

Ya que estamos en el tema de la manipulación mediática que mejor que este texto dado a conocer por Iñaki Egaña en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

Hace unos cuantos años, 33 concretamente, el cantante donostiarra Imanol Larzabal participó en un concierto en homenaje a Yoyes, una militante de ETA a la que mató la propia organización. Alguien, probablemente después de una noche alcohólica, pintó con rotulador en el portal de la vivienda de Imanol en Intxaurrondo, un mensaje amenazante: “Traidor, vas a morir”. La frase malamente pintarrajeada no la vio nadie, lo que no significa que no existiera. Pero adquirió tonalidad cuando un medio español la aireó a los cuatro vientos.

Y con aquel punto de partida, aquella mini-pintada, fuera de contexto y de las centenares que se repetían en todos los sentidos en ese año, tuvo una trascendencia espectacular. Imanol relató en un medio madrileño que sabía a ciencia cierta, porque así se lo habían hecho llegar, que ETA no tenía que ver con el grafiti y que la organización armada no atentaría contra él. Que no temía por su vida, porque se lo habían confirmado. Pero era lo de menos.

Imanol se convirtió, para la prensa madrileña, de villano en héroe. Y había sido villano porque poco antes había sido imputado en la fuga de Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia de la cárcel de Martutene, después de un concierto en el que participó con unos abultados bafles en los que se escondieron los presos para salir al exterior.

Tras la pintada y el eco mediático inducido, algunos cantautores organizaron en Donostia un festival titulado “Todos contra el miedo”. El Estado profundo vio la oportunidad de atraer a un sector tradicionalmente contestatario para enfrentar a la disidencia vasca y elevó el tono. Basta Ya se hizo cargo de otras movilizaciones, sustituyendo a los primeros compañeros de Imanol, y españolizó el mensaje.

Larzabal, abrumado y sin tiempo a ser consciente del bucle en el que había sido insertado, siguió la ola y fue absorbido por el tsunami ultra. Se “exilió”, en España, con un eco extraordinario. Pasaron los meses, y su gesta desapareció de los noticieros. Olvidado por unos y por otros, falleció en Orihuela, creo recordar que con apenas 56 años, una población en la que hoy PP y Vox conforman mayoría absoluta.

Fue una manipulación de manual. Hoy, el recuerdo artístico de Imanol ha sido rescatado por su entorno y sus amigos de militancia anteriores a los sucesos narrados. Un tema delicado, pero necesario también. No me atrevería a decir que Imanol fue un “tonto útil” porque ya era mayor de edad y sabía lo que hacía. Pero hay maneras de ser manipulado sin que uno llegue a percibirlo.

A este tipo de manipulaciones, ampliamente debatidas durante décadas, y sin consensos entre sociólogos, psicólogos y politólogos sobre su naturaleza, se les ha denominado con el nombre de “aguja hipodérmica” o “bala mágica”. Con la historia resumida de Imanol Larzabal la habrán intuido. Se trata de crear un estímulo, irrelevante la mayoría de las veces, y a través de los medios, lanzar una campaña de grandes dimensiones hacia los receptores, en su mayoría pasivos, para que reaccionen, modifiquen su opinión aún sin formar, o reciban los primeros mensajes de un tema que desconocen.

Es una información a las masas, a las que desean recibir un mensaje en determinada dirección, o a las más fácilmente manipulables. La Guerra de los Mundos de H. G. Wells que fue llevada a la radio, simulando en vivo la transmisión de una invasión marciana, es uno de los ejemplos palmarios de cómo las masas pueden ser manipuladas con estímulos apropiados. Los medios utilizados por Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania nazi, se llevan las exclusivas, pero la realidad es que la práctica está mucho más extendida que lo que se manifiesta a través de la historia.

Una realidad que desciframos cada día quienes estamos al corriente de los movimientos y estrategias políticas. Manipulaciones que en la mayoría de los casos nos parecen zafias, mal estructuradas, con emisores dudosos y con mensajes fraudulentos. Pero no hay que infravalorarlas a pesar de su débil construcción y de su relato inverosímil.

Los ejemplos se agolpan a miles. Una coalición internacional liderada por Washington invadió Iraq, desoló el país y mató a cientos de miles de civiles. La aguja hipodérmica que penetró en las masas fue la del peligro que generaban los iraquíes que habían construido y escondido “armas de destrucción masiva”. Falso, pero eficiente.

Las agujas hipodérmicas que han insertado en la opinión pública española los dirigentes de ese Estado español que se tambalea hoy en su naturaleza tanto física como simbólica, han provocado un determinado estado de opinión del que hoy algunos de aquellos promotores se lamentan. Lamentan los éxitos electorales de Vox, cuando fueron ellos los que abrieron las puertas para crear un determinado estado de opinión favorable a intereses espurios. No supieron marcar una impronta propia y acabaron devorados por los mismos fantasmas endémicos de la España cañí.

Lo más trágico de estas “balas mágicas” reside en el hecho de que su trascendencia no es sólo política o judicial, sino que siempre deja poso. El conjunto de la sociedad queda contaminado. Si el fraude a una concesión del RGI por un migrante es aireado de manera planificada, la opinión pública tragará con el mensaje de que los migrantes defraudan.

Si un hombre es agredido, en legítima defensa o no, por una mujer, su caso llega a las portadas y es expandido extraordinariamente, el mensaje que se transmite es evidente. Con que un par de jueces avalen ambas situaciones, la realidad habrá sido desvirtuada y nos encontraremos con un escenario virtual.

Las agujas hipodérmicas, las manipulaciones con estímulos irrelevantes, siguen a la orden del día. En la cercanía, Catalunya y Altsasu nos han dejado varios ejemplos notorios. En la lejanía, sucesos secundarios en Bolivia, Chile o Venezuela, intentan desviar la atención de una realidad obcecada: el poder de una minoría que busca mantener a las masas alejadas de su responsabilidad histórica.






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sábado, 30 de noviembre de 2019

Rodríguez Elogia a Otegi

Tal como han dicho en redes sociales, José Luis Rodríguez está desatado: defiende la legalidad y legitimidad del gobierno del venezolano Nicolás Maduro, llama al golpe de estado en Bolivia por su nombre y ahora... elogia a Arnaldo Otegi.

Aquí nos lo cuenta Naiz:


El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha contado en Antena 3 cómo vivió el cese definitivo de la actividad armada de ETA y la reunión que mantuvo con Arnaldo Otegi en el caserío Txillarre de Elgoibar en 2018. Su contribución, ha dicho, fue «decisiva para que pudiéramos ver el final de la violencia. Es un hecho objetivo».

José Luis Rodríguez Zapatero ha sido entrevistado en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3, donde le han preguntado cómo se gestó la reunión que mantuvo con Arnaldo Otegi en otoño de 2018 en el emblemático caserío Txillarre de Elgoibar, donde se produjeron los contactos entre el dirigente abertzale y Jesús Eguiguren y que desembocaron en un proceso de negociación.

Para el expresidente español, el encuentro «fue un momento muy trascendental», ya que él «había pensado muchas  veces en lo que Otegi estaba haciendo, en lo que había hecho...».

A su juicio, la contribución del político de Elgoibar «para que pudiéramos ver el final de la violencia fue decisiva. Esto es así, es un hecho objetivo, luego cada uno puede tener la opinión que tiene de Arnaldo Otegi, pero si sé que para la historia, para la verdad, él fue un político decisivo».

Durante aquellas «casi seis horas» en las que estuvieron reunidos hicieron «un repaso de todo lo que había pasado en los últimos años, incluso hablamos abiertamente de los orígenes de ETA, de cómo había sido la trayectoria...»

Según ha contado, Zapatero transmitió a Otegi que «aún tenían un recorrido importante por hacer en asumir la culpa, en sentirse mucho más cerca del dolor de las víctimas, del daño causado. Él me escuchó y creo que intentaba tomar nota».

También ha afeado la actitud de otros partidos con respecto a la izquierda abertzale, al recordar que «todos» los partidos políticos señalaban que cuando ETA «dejara las armas, jugarían en el juego democrático» y que «esa fue la promesa democrática». «Por tanto creo que es falso y dañino para la democracia, dijimos eso y lo pensamos».

«No lo reconocen porque piensan que es un mérito del PSOE, pero todos estamos muy satisfechos de verles en las instituciones y no apoyando o con las pistolas matando», ha añadido. «Esa es la realidad».

Sobre posibles nuevos encuentros con el coordinador general de EH Bildu, ha dicho que «seguramente volveré a hablar, es bueno dialogar».







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Egaña | Matrimonios de Conveniencia

A Iñaki Egaña no se le escapa una, tal como nos deja ver con este escrito dado a conocer en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

La deriva de la península carpetovetónica nos ha llevado a contemplar los amaneceres y atardeceres más extravagantes de los últimos tiempos. Entre ellos, el desarrollo de una fibra política ratonera, la desfachatez de una pléyade de fanáticos que se llaman demócratas y, por su fuera poco, la elevación a la categoría divina de la unidad de un territorio que los romanos describieron como colmado de conejos. La gloria de este esperpento se completa con una parafernalia real, la de un rey que ha superado la leyenda de su padre, hoy emérito.

España no tiene remedio. O el remedio que sanaría su enfermiza naturaleza pasa por la efectividad de un cirujano que sajara sus cuartos traseros y delanteros, los deshuesara y aventara con un potente ventilador hacia las aguas atlánticas y mediterráneas. En balsas de piedra como las que alquimió el ya fallecido escritor portugués José Saramago.

Recién aterrizado en Loiu, después de un viaje transoceánico, me sorprendió el anuncio, precisamente para este sábado, de una conferencia con el tema del orgullo hispano como centro de la intervención de tres ponentes de renombre. Llegaba de las Américas, donde lo español cultural y social está cayendo en picado. Acaban de arrojar en Santiago de Chile la estatua del conquistador Pedro Valdivia al asfalto, habían comparado con el mismo demonio a Francisco Pizarro en Lima y Cristóbal Colón, icono de la fundación imperial, era vapuleado aquí y allá. Desde San Francisco a Temuco.

Por eso, tuve la impresión, al recibir la notificación de la conferencia, que España retrocedía a pasos agigantados, menguaba en su expansión, y centraba su orgullo patrio en asentar su discurso en la periferia de su territorio, destinada, más pronto que tarde, a desgajarse siguiendo la fabulación del citado Saramago.

La conferencia en cuestión maridaba a un guardia civil, a un analista político de pedigrí jeltzale y a un juez del Tribunal Constitucional apartado de su cargo por conducir borracho. El benemérito es Manuel Sánchez Corbí, el antiguo jeltzale Joseba Arregi y el juez, hoy consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Enrique López.

La organización del encuentro está a cargo de la asociación Esteban de Garibay. ¿Saben algo de ella? Se lo cuento. Nacieron a comienzos de este año de 2019, como copia de la ultra Sociedad Civil Catalana, recogiendo los rescoldos de otros tres grupos: Basta Ya, Foro de Ermua y Fundación para la Libertad. ¿Nombres? Su presidente es Carlos Urquijo, el antiguo custodio de la presencia española en la CAV. Y entre sus afiliados María San Gil, Edurne Uriarte, Fernando Savater, Iñaki Arteta… Un granado elenco de extraordinarios activistas españoles unidos por el lema de la asociación de Urquijo: “la defensa de la libertad, el amor al País Vasco y a Navarra y la pasión por España, y la adhesión a los valores recogidos en la Constitución del 78″.

Esta presentación de gala en Bilbao ha concitado un matrimonio a tres, de esos llamados de conveniencia. La cita sorprende por lo viejuno del mensaje. Como si se tratara de un país colonizado, los mamporreros de la colonia (Corbí y López) se asociación al Tío Tom de turno (Arregi), para presentar su candidatura nacional. El dios Yaveh eligió este pedazo de tierra para manifestar sus deseos nacionales, ya que los religiosos hacía tiempo que estaban copados por su hijo, en la lejana Palestina.

Sánchez Corbí es un guardia civil que torturó a Kepa Urra hace décadas y fue condenado y recondenado en recurso por ello. Una de las excepciones del sistema, cuando la evidencia es, valga la redundancia, evidente. Kepa Urra, sin embargo, cumplió una condena de 22 años a pesar de haber sido torturado probadamente e inculparse por las torturas.

El torturador Corbí fue, según la sentencia, expulsado de la Guardia Civil, pero aquello no sucedió. El Gobierno de Aznar lo indultó y gracias a su impunidad ascendió hasta las más altas cotas; director de la UCO, la Unidad de Inteligencia de la Guardia Civil. Un enfrentamiento con Grande-Marlaska a cuenta de los fondos reservados, le relevó del puesto para configurarlo como jefe del Seprose, el servicio de seguridad de la Guardia Civil. Lo recordarán como autor de una historia de su Cuerpo, en la que se plagiaban capítulos de la enciclopedia “Euskal Herria y la Libertad” que dirigió Luis Nuñez, antiguo periodista de Egin.

De Enrique López López, militante del PP y apartado de la Gurtel por esa razón, no hay mucho que escribir. En 2014, siendo miembro del Tribunal Constitucional, fue detenido por saltarse un semáforo en rojo. En el control consiguiente de alcoholemia quintuplicó la tasa permitida. Fue “rebajado” del Constitucional a la Audiencia Nacional, cuando en otro lugar su carrera judicial y política habría concluido. Condenó al rapero Valtonyc a prisión y hace unos meses fue nombrado consejero de Interior y Justicia en la Comunidad de Madrid con el apoyo del PP, Ciudadanos y Vox.

El ex jeltzale Joseba Arregi, el tercero de este matrimonio de conveniencia, es el paradigma de quien cruza el Rubicón y se convierte en más papista que el papa. Necesita citar a Nietzsche o Cicerón para criticar a los no nacionalistas españoles (desde el PNV a ETA), se muestra solidario con algunas propuestas de Vox, en especial con sus críticas al feminismo y aconseja a la izquierda abertzale pasar por el confesionario y el psiquiatra.

Un portento “intelectual”, teólogo de formación, que recorre escenarios peninsulares por su condición de euskaldun-español, como un icono excepcional, un mono de feria, de la “penetración” hispana en territorio enemigo. Delegado de Covite, la asociación de Consuelo Ordoñez, Joseba Arregi Aranburu arrastra un gran trauma: su nombre y primer apellido coinciden con el de dos etarras: Joseba Arregi Izagirre, muerto por torturas en 1981, y Joseba Arregi Erostarbe, 27 años en prisión a seis aún de su excarcelación.






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martes, 26 de noviembre de 2019

Un Torturador Visitará Bilbo

Un día más en la Españistán Una Bajo el Sol y todo tan normal.

Tan normal como que un torturador indultado se acerque a Bilbo.

Y no se trata de cualquier torturador no, se trata de uno que se dedicó a hostigar a los catalanes tras el referendum del 1° de octubre de 2017.

Pero es que además, acude invitado por un individuo que durante su lapso como Delegado del Gobierno en la CAV se dedicó a violentar el día a día de la sociedad vasca insistiendo en ilegalizar y criminalizar cualquier actividad en favor de la autodeterminación, especialmente las encausadas a mostrar solidaridad para con el colectivo de represaliados políticos.

Y encima de todo, estará en Bilbo para hablar de ETA, la organización antifascista que ha concluido ya con los componentes de desarme y desmovilización dentro de su proceso de DDR. O sea, vienen a revivir al espantapájaros para así alimentar el crecimiento de la extrema derecha en el estado español.

Lean ustedes por favor lo que Danilo Albin denuncia desde las páginas de Público:


La asociación creada por el conservador Carlos Urquijo ofrecerá una conferencia sobre ETA en la que estará Manuel Sánchez Corbí, uno de los responsables de las torturas sufridas por Kepa Urra en 1992. Aznar lo indultó y Rajoy lo ascendió.

Danilo Albin

Cabeza, cara, párpados, nariz, espalda, estómago, cadera, brazos y piernas. Prácticamente no hubo rincón del cuerpo de Kepa Urra que no fuera alcanzado por los golpes que recibió en un descampado, poco después de ser detenido por la Guardia Civil durante una redada contra presuntos miembros del “Comando Bizkaia” de ETA en enero de 1992. Uno de los tres guardias civiles condenados por aquella sesión de torturas estará el sábado en Bilbao para hablar, precisamente, de ETA.

Se trata del coronel Manuel Sánchez Corbí, un experimentado mando de la lucha antiterrorista que logró ser ascendido pese a haber sido condenado (y luego indultado) por los malos tratos infligidos a Urra. El veterano integrante de la Benemérita ha sido invitado por la asociación Esteban de Garibay, un think-tank conservador creado por el ex delegado del Gobierno del PP en Euskadi, Carlos Urquijo.

La conferencia, titulada “¿Hemos acabado con ETA?”, se celebrará en la selectísima sociedad La Bilbaína, donde también estarán presentes Enrique López López, Consejero de Justicia, Interior y Víctimas de la Comunidad de Madrid, y Joseba Arregui, ex consejero de Cultura del Gobierno Vasco.

De todos ellos, Sánchez Corbí es el único que puede presumir de haber realizado tareas antiterroristas en el terreno. Una de esas tareas, precisamente, le valió una condena.

"Arrastrado por el suelo"

“El autor alega que, en el curso de su traslado al cuartel de la Guardia Civil, los guardias civiles lo condujeron hacia un terreno amplio, donde le hicieron sufrir graves malos tratos”. Así comienza uno de los párrafos del dictamen del Comité Contra la Tortura de la ONU en mayo de 2005, cuando analizó el caso de Urra. “Fue desnudado, esposado, arrastrado por el suelo y golpeado. Indica que después de seis horas de interrogatorio, tuvo que ser llevado al hospital, ya que su pulso era muy alto, no hablaba, estaba sin fuerzas y en estado inconsciente; su boca y su nariz sangraban”, relata.

Sobre este mismo caso, Amnistía Internacional documentó en un informe sobre torturas que “en el hospital estuvo presente constantemente un pequeño destacamento de la Guardia Civil”. “El 30 de enero, a las ocho y media de la tarde, según los registros del hospital, Urra Guridi pidió socorro. Una enfermera que entró en su habitación, encontró en ella a dos guardias civiles armados. El paciente tenía sangre en la boca”, destacó AI.

En noviembre de 1997, la Audiencia Provincial de Bizkaia condenó a tres guardias civiles por el delito de torturas. Las penas para cada uno de ellos fueron de cuatro años, dos meses y un día de prisión, así como seis años y un día de inhabilitación en cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la suspensión de sus funciones durante el tiempo de la pena de prisión, además del pago de una indemnización de medio millón de pesetas al denunciante. Entre los guardias civiles condenados estaba Sánchez Corbí.

En septiembre de 1998, el Tribunal Supremo decidió rebajar las condenas a un año de cárcel, alegando –tal como recordaba el Comité Contra la Tortura de la ONU en su resolución– que “los guardias civiles agredieron al autor con el objeto de obtener una confesión sobre sus actividades y las identidades de otros individuos”.

“Mientras estaba pendiente el recurso de apelación ante el Tribunal Supremo, uno de los guardias continuó ejerciendo sus labores en territorio francés como responsable de la coordinación antiterrorista con las fuerzas de seguridad francesas e inició, con autorización del Ministerio del Interior, un curso para acceder al grado de Comandante de la Guardia Civil”, destacaba el comité de la ONU.

Indulto y ascenso

En julio de 1999, el Gobierno de Aznar concedió los indultos a los tres guardias civiles, “suspendiéndoles de todo cargo público durante un mes y un día. “A pesar de la suspensión, el Ministerio del Interior mantuvo en activo a uno de los guardias civiles en un puesto de alta responsabilidad. Los indultos fueron otorgados por el Rey mediante decretos que fueron publicados en el Boletín Oficial de leyes de España”, señalaba el órgano de Naciones Unidas.

En efecto, Sánchez Corbí siguió ascendiendo en la Guardia Civil. En 2015 fue designado jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) por el Gobierno de Rajoy. Su suerte cambió en el verano de 2018, cuando el ministro de Interior del Ejecutivo socialista, Fernando Grande Marlaska, ordenó su cese por “falta de confianza”. Quien sí confía en él es el ex delegado del Gobierno del PP, Carlos Urquijo, quien este sábado le esperará en la puerta de La Bilbaína para darle la bienvenida. Una vez dentro, hablarán de ETA. 






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Mikel Zabalza a 34 Años


Aquí lo que nos comparte inSurGente:


Cuando el 26 de noviembre de 1985 fue detenido Mikel Zabaltza por miembros de la Guardia Civil, gobernaba el PSOE, el ministro de Interior era José Barrionuevo (después sería condenado por el caso de los GAL) y el presidente del Gobierno “socialista” Felipe González, el señor X, también de los GAL, que nunca fue llamado ni condenado por eso que llaman Justicia.

Mikel Zabaltza fue detenido junto a otros compañeros (la pareja de Mikel y su primo). Pero estos dos fueron puestos en libertad y a Zabaltza ya solo se le vio veinte días más tarde convertido en cadáver y flotando sobre las aguas del río Bidasoa. También fue detenido aquel día Ion Arretxe.

La versión oficial aseguraba que Mikel Zabaltza se había dado a la fuga. Pero, aunque el Gobierno “socialista” siempre lo negó, lo cierto es que el detenido fue torturado de tal manera que acabó muriendo como consecuencia de la misma.

Intentando hacer ver que en la supuesta huida se había ahogado colocaron su cadáver sobre las aguas del citado río. Y apareció pero, como hemos dicho, su cadáver.

Ayer cientos de personas recordaron ayer a Mikel Zabalza frente a su casa natal en la fábrica de armas de Orbaizeta. Como cada año desde su desaparición y su asesinato hace 34 años, familiares, amigos y vecinos volvieron a reclamar “verdad, justicia y reparación”, y especialmente “garantías de que algo así no vuelva a suceder para sanar heridas profundas como la de Mikel”. Unai Landa, en nombre de la plataforma Mikel Zabalza Gogoan, incidió durante su intervención en el acto en la necesidad de ahondar en la búsqueda de la convivencia. “Hemos escuchado muchas veces la palabra convivencia, preciosa palabra, pero llena con matices subjetivos. Para algunos y algunas la convivencia se basa en la venganza, para otros y otras en la relación entre la verdad y la justicia. En nuestro caso, estamos en este segundo grupo y a pesar de que se hayan hecho esfuerzos para conseguir la convivencia, desgraciadamente, todavía estamos lejos de la verdad y la justicia”, reclamó.

Testimonio de torturas de Ion Arretxe, detenido el mismo día

«La madrugada del 26 de Noviembre de 1985 fuimos detenidos, cada uno en su casa, Mikel Zabaltza, su novia, su primo, y yo.

Aunque yo no los conocía de nada, ni siquiera de vista, la Guardia Civil nos detuvo bajo la acusación de pertenecer al mismo comando de ETA militar.

La mañana del día anterior, ETA había matado cerca del Puerto de Pasajes a dos soldados de la Comandancia de Marina. Y por la noche, en la misma zona, a un guardia civil.

Por aquel entonces yo tenía 21 años y era estudiante de Bellas Artes en la Universidad del País Vasco.

Como cada noche, estaba durmiendo en casa de mis padres, un piso de un barrio obrero de Rentería, donde vivía con ellos y con otros cinco hermanos, todos más jóvenes que yo.

A las 3 de la madrugada tiraron abajo la puerta de casa, y entre gritos, insultos, y órdenes confusas, me sacaron de la cama, me invitaron a vestirme, y me ordenaron que les acompañara.

No sé a dónde me llevaban. Pero a Intxaurrondo, que está a cinco o seis kilómetros de Rentería, hacía tiempo que teníamos que haber llegado.

Cambiaron nuestro turismo por un todoterreno y, llegados a un punto, dejamos la carretera y cogimos una pista de montaña. El coche traqueteaba y yo temblaba de miedo.

Me sacaron del vehículo. Había un grupo de gente con linternas y luces frontales esperándonos en el monte. Aunque la capucha que me cubría la cabeza no me permitía ver del todo, dejaba pasar algo de luz a través de su tupida tela.

Me embutieron en dos sacos de plástico duro, de los que se usan para sacar escombros, que estaban abiertos por los dos lados. Uno de cintura para abajo, como si fuera un faldón. Y el otro por arriba, como una camisa de fuerza.

Me envolvieron con cinta de embalar, como a una momia, cuidando que mis manos quedaran libres entre los dos sacos.

Me tumbaron boca abajo. Yo me retorcía como un cocodrilo atrapado en una trampa y lanzaba coletazos a diestro y siniestro. Ellos reían.

<<Pegadme un tiro, pero no me dejéis morir aquí!>>, gritaba enloquecido porque pensaba que me iban a abandonar a mi suerte en aquel lugar tan siniestro y tan frío. <<Primero nos aclaras unas dudas, y luego ya te mataremos>>, dijo uno de ellos. Y también: <<Grita, grita… Que aquí no se oyen ni los gritos ni los tiros>>.

Me arrastraron por el barro hasta la orilla de un río.

<<¿Tú ya sabes lo que es esto, no? Pues cuando quieras hablar, sacas la cabeza>>. Y sin darme tiempo a nada, me agarró fuerte de los pelos y me metió la cabeza en el agua.

Yo hacía fuerza hacia arriba, para escapar de la muerte. Pero ellos se habían echado sobre mí y me empujaban con rabia contra las piedras del fondo. Cuando les parecía, me tiraban del pelo y de la capucha, y me sacaban del agua.

<<¿Dónde están las armas y los explosivos? ¿Quiénes son los otros del comando?>> Yo cogía todo el aire que podía y gritaba como un desesperado: <<¡Yo no soy de ETA! ¡No soy de ETA!>>. Y otra vez adentro.

Las veinte primeras aguadillas aún tenía fuerzas para gritar. Después, sólo para vomitar. Y al final, no tenía fuerzas para nada. Me incorporaron un momento para que uno de ellos me mirara, en plan muy técnico y profesional, las uñas de las manos. Según supe después, su amoratamiento les indicaba el grado de mi asfixia y si podían seguir torturándome. <<¡Tú mataste al guardia del otro día!>> Y otra vez al agua.

En aquel trance, lo único que podía mover eran mi imaginación y mi pensamiento. Sentía las neuronas girar dentro del cráneo. <<Este horror tiene que acabar alguna vez… Tal vez con la muerte>>, pensaba yo.

El cerebro, con la falta de oxígeno, se había ido esponjando, aumentando de tamaño como un bizcocho en el horno. Todavía había sitio, cada vez menos, para que girasen mis neuronas y mis atropellados pensamientos. Pero la masa encefálica se había dilatado de tal manera que ocupaba casi toda la cavidad craneal. Las neuronas no tenían sitio para moverse y, poco a poco, se iban deteniendo.

Y yo, feliz. Con la sonrisa estúpida de los ahogados. Y yo feliz porque sentía que ya había muerto.

Me sacaron del agua. El aire de la noche me devolvió a la vida.

Me arrancaron la capucha, vomité todo el agua que había tragado y me desmayé.

Llegamos a Intxaurrondo con las primeras luces del día. Me llevaban a rastras. Yo iba medio muerto, de miedo y de frío, con los pantalones empapados y enredados en los tobillos.

El guardia civil de la puerta dijo: <<¡Joder, cómo le traéis a éste!>>

Me desnudaron, me pincharon varias inyecciones para reanimarme y me comunicaron oficialmente la aplicación de la Ley Antiterrorista.

<<¿Tú sabes de qué va esta ley?>>, me preguntó uno que se jactaba de pertenecer al GAL. <<Estos son tus derechos>>, dijo mientras me enseñaba el protocolo que se lee a los detenidos. <<Pero como te hemos aplicado la Ley Antiterrorista…>>, rompió el papel, ris, ras. <<A partir de ahora, ya no tienes ninguno. ¿Alguna duda?>>

Con papel de periódico me hicieron un cucurucho muy grande y me lo encasquetaron en la cabeza.

Alguien importante entró en la estancia. Lo noté enseguida. Tal vez por el silencio que se produjo a su alrededor, o por la manera servil con la que le recibieron.

Se puso frente a mí… Me quitó el capirote…

<<¿Tú sabes quién soy yo?>>, me preguntó. <<Sí. Usted es Galindo>>.

<<¿Me estáis haciendo algún seguimiento los de tu comando, o qué?>>

<<No, nada de eso>>. <<Entonces, ¿por qué me conoces?>>

<<Lo conozco de verlo en la tele…>>

Me agarró de los huevos y me los retorció.

<<Aquí te hemos traído para que nos cuentes cosas… Así que no nos hagas perder el tiempo y vete hablando, chaval… porque si no, te retorceré los cojones hasta reventártelos>>.

Me apretó los testículos y me dejó doblado. Volvió a colocarme el cucurucho y se marchó.

Así fue como conocí en persona al tantas veces laureado comandante Galindo.

Los tres días que pasé en el cuartel de Intxaurrondo no estuve en ningún calabozo.

Me tuvieron en un piso, sentado en una silla, sin poder dormir. Por la noche, un guardia me zarandeaba y me echaba agua en la cara cada vez que me vencía el sueño. Desde donde yo estaba, oía la televisión de los otros pisos y a los hijos de los guardias bajando por la escalera camino del colegio. Y en mitad de un interrogatorio, podía aparecer la mujer de uno de ellos para resolver cualquier cuestión doméstica.

Con las manos esposadas a la espalda, me cubrían la cabeza con bolsas de plástico hasta que perdía el conocimiento.

También probé el agua en la bañera de aquel piso, esta vez envuelto en una manta y embalado como un fardo con la misma cinta adhesiva que usaron en el monte.

Me trasladaron a Madrid, a la Dirección General de la Guardia Civil en la calle Guzmán el Bueno. Aquello no era Intxaurrondo, pero tampoco fue una fiesta de pijamas. Aquí como allá todo se resolvía a base de golpes, insultos y agua.

Al cabo de unos días yo noté que pasaba algo raro. Se les veía muy nerviosos, sobre todo a los jefazos. Trataban de ser muy amables conmigo, demasiado. E incluso me ofrecieron varios millones de pesetas a cambio de mi silencio.

Cuando se cumplió el plazo de la detención -la ley Antiterrorista permitía un máximo de diez días de incomunicación, sin abogado y sin médico- pasé por la Audiencia Nacional y quedé en libertad sin cargos.

Pero como la fiscal anunció su intención de recurrir mi sentencia, tuve que pasar tres días en la cárcel de Carabanchel. Tres días que me podía haber ahorrado porque, finalmente, no presentó el recurso.

Fue en Carabanchel donde los demás presos me enseñaron la noticia que era portada en todos los periódicos: la desaparición de Mikel Zabaltza. Un joven al que habían detenido a la vez que nosotros, bajo la acusación de pertenecer al mismo comando, y del que la Guardia Civil decía -y con ellos el ministro Barrionuevo y el Gobierno de Felipe González al completo-, que en la misma madrugada de su detención, cuando dos guardias le acompañaban junto al río Bidasoa, al zulo donde escondía las armas, aprovechó un descuido de sus guardianes y, a pesar de estar esposado, se lanzó al agua con la intención de alcanzar la otra orilla y escapar a Francia. Entonces lo entendí todo.

Nada más salir de aquel infierno denunciamos en el juzgado las torturas a las que habíamos sido sometidos.

Y, como era de esperar, después de veinte días de infructuosa búsqueda, la Guardia Civil encontró el cadáver de Mikel Zabaltza flotando en uno de los recodos del río que más se habían rastreado.

Yo nunca vi a Zabaltza, así que no voy a ser tan osado como para asegurar lo que le pasó. Pero me imagino, y no es mucho imaginar, que la misma noche de nuestra detención lo condujeron al mismo lugar siniestro y sombrío que a mí, lo interrogaron metiéndole la cabeza en el mismo río, y se les fue de las manos.

El tiempo fue pasando y con él los jueces, uno detrás de otro, hasta que al final se archivó el caso.

Al cabo de los años, los guardias civiles que más activamente intervinieron en nuestros interrogatorios -incluido el mismísimo Galindo-, fueron juzgados y encarcelados por secuestrar, torturar hasta la muerte, y enterrar después en cal viva a Lasa y Zabala.

Algún día la Justicia se quitará la venda de los ojos y verá con horror las atrocidades que se cometieron sobre el joven Mikel Zabaltza, torturado, asesinado, desaparecido y calumniado bajo los auspicios de leyes democráticas.

Ese mismo día la palabra Intxaurrondo, que en euskera significa nogal, evocará en todos nosotros el recuerdo de un tranquilo y popular barrio de Donostia.

Pero eso, será algún día.»








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jueves, 21 de noviembre de 2019

París Cede en el Caso Pla

Tenemos muy bien entendido que en el estado español no existe la división de poderes y que tanto el legislativo como el judicial están sujetos a los caprichos del ejecutivo. Lo que nos preocupa es que sean las instituciones de un estado vecino y soberano las que también se muestren sumisas ante el ejecutivo español. Solo así se puede entender la decisión adoptada en el caso de David Pla.

Aquí lo que nos informa Naiz:


El Tribunal de Apelación de París ha dado a conocer esta tarde su decisión en relación a la euroorden remitida por la Audiencia Nacional contra David Pla. El tribunal ha aceptado la demanda, aunque la defensa recurrirá en casación la orden de entrega. Hasta completarse ese trámite no se podrá ejecutar la entrega de quien fuera interlucutor de ETA para la resolución.

Maite Ubiria

El Tribunal de Apelación de París ha dado luz verde esta tarde a la euroorden cursada por la Audiencia Nacional española.

En una audiencia que apenas se ha prolongado unos minutos, el tribunal, pese a estimar en parte algunos de los argumentos planteados por la defensa, ha considerado que «al no haberse juzgado los hechos» corresponde a las autoridades judiciales españolas, «que disponen de más elementos» abordar el análisis de los mismos.

La defensa de Pla, en libertad bajo control judicial desde abril pasado, y afincado en Hendaia (Lapurdi), puede recurrir la decisión. El recurso de presentará en próximos días y se espera que la Corte de Casación –que solo puede emitir juicio de forma– se pronuncie en el plazo máximo de tres meses.

Durante la precedente vista por la euroorden, la letrada Xantiana Cachenaut puso en evidencia diversas fallas de ese mandato, que lleva la firma del ex ministro español de Justicia y hoy ministro de Interior en funciones Fernando Grande-Marlaska.

De este modo expuso que la petición de entrega se basa en hechos que llevaron a la Policía francesa a detener a Pla en 2010 para ponerle luego en libertad sin llegar a abrirle causa judicial.

A ello se suma la circunstancia de que, por dos veces, la Policía gala expresara por escrito que Pla no pudo participar en la cita clandestina en las Landas que se le atribuye, ya que en esas fechas se encontraba, siempre según las mismas fuentes, en París.

Hechos ocurridos en el Estado francés

Sin embargo, la abogada ha considerado que «lo más escandaloso de la decisión de hoy es que el tribunal da absoluta prioridad a los jueces españoles para juzgar en relación a hechos que se han producido en territorio francés».

Cachenaut aportó durante la vista jurisprudencia de hasta cinco tribunales franceses que en el pasado, y siempre en dosieres que afectaban a militantes vascos, se acogieron al principio facultativo de no ceder a otro Estado a personas acusadas de hechos ocurridos en territorio francés.

El tribunal ha recordado que ese no es un criterio obligatorio sino facultativo por lo que ha optado por dar luz verde a la entrega al Estado español a quien ejerciera desde 2011 como interlocutor de ETA, jugando, por tanto, un papel clave en el periodo que llevó al desarme y posterior desaparición de la organización armada vasca.

EH Bildu y EH Bai, en París

Una delegación de EH Bildu (Julen Arzuaga) y EH Bai (Jokin Etxebarria) se ha desplazado a París con motivo del juicio. Tras conocer esa decisión han denunciado ante los medios que han acudido a la sede del tribunal parisino que «esa decisión de la Justicia francesa debe interpretarse en parámetros politicos, de obstrucción al proceso de paz, de la misma forma que la detención de David Pla y Sorzabal fue un ataque a ese proceso, y en concreto al desarme de ETA».

Tras señalar que esa decisión, «como las adoptadas por los tribunales en casos de presos como Xistor Haranburu o Lorentxa Beyrie». va en contra de la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca, han reiterado que «EH Bildu y EH Bai harán frente a esas decisiones, con toda la firmeza que exige la situación, y seguirán trabajando para construir soluciones».





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500 Portadas

Gara ha publicado este reportaje acerca de la más reciente iniciativa para recaudar fondos y así costear el expolio perpetrado por el régimen borbónico franquista, ese que demanda libertades democráticas en otros lares:


El nuevo libro editado por GARA para hacer frente al expolio pone su acento en el periodismo: una recopilación de 500 primeras páginas de los diarios “Egin”, “Euskadi Información” y GARA, un impactante relato visual de cuatro décadas en Euskal Herria.

F. Munarriz

Cuarenta y dos años de prensa independiente y más de 15.000 portadas son la base de la que ha partido el nuevo libro editado por este diario, que verá la luz este fin de semana en los puntos de venta habituales. La imposibilidad de abarcar la totalidad de ese gran fondo de memoria periodística y colectiva ha obligado a hacer una exhaustiva selección de las primeras páginas hasta el resultado final del presente volumen: “500 azal/portadas. 1977-2019. Egin-Euskadi Información-Gara”. Cuatro décadas de periodismo independiente a través de esas actas diarias de la actualidad que son las portadas de los periódicos.

El libro, en encuadernación rústica, consta de 512 páginas y un formato de 21x27 cm, que permite reproducir a un tamaño razonable a toda página las portadas seleccionadas, de modo que, además de titulares y fotografías, se pueden leer las informaciones secundarias. El precio de venta será, en todas sus modalidades –incluida la de las suscripciones– de 25 euros. El proyecto forma parte de las iniciativas para hacer frente al pago de la deuda de “Egin” con la Seguridad Social de más de 3 millones de euros injustamente endosada a GARA, que condiciona su viabilidad económica y su propia existencia. Quedan pendientes tres pagos hasta la primavera de 2021.

Este apremio tiene su origen en un auto dictado en el año 2000 por el juez Baltasar Garzón, que argumentó «sucesión ideológica» entre las empresas editoras de “Egin” y de GARA, un aspecto que ni siquiera está contemplado en el Código Penal, pero que fue asumido en 2003 por la Tesorería General de la Seguridad Social para endosar a Baigorri Argitaletxe S.A., editora de GARA, las consecuencias de la clausura de “Egin” ordenada por el citado juez. El Tribunal Supremo español declaró en 2009 «ilícito» el cierre y la incautación de bienes de aquel diario.

Relato visual de la historia reciente

El libro mantiene el orden cronológico de las portadas. Abre la colección la primera página del número uno de “Egin”, del 29 de setiembre de 1977, para culminar con la referida a la condena a casi 100 años de prisión contra los responsables independentistas catalanes del 15 de octubre de 2019.

A lo largo de 42 años, las portadas ofrecen un variado relato visual y periodístico de los acontecimientos que encadenaron una historia de tensiones políticas, conflicto violento y violación de derechos democráticos, pero también de intentos por superar las fases más dramáticas, los acuerdos fallidos y las mil caras de la creación cultural y los logros deportivos de un país que muestra ante el mundo su cara más vitalista.

Por imperativo de espacio, se ha optado por realizar una selección que recogiera un abanico completo y variado de temas, fenómenos y acontecimientos que refleje la riqueza de este periodo histórico y el latido de la sociedad vasca. Por ello, han quedado en la hemeroteca algunas portadas que, a buen seguro, están grabadas en la memoria de épocas pretéritas. No están todas las que fueron, pero si son todas las que están.

Durante los primeros años, “Egin” da cuenta de los numerosos ataques de grupos parapoliciales, entonces llamados también «incontrolados», contra la población civil, así como de las agresiones y muertes provocadas también por agentes uniformados. El diario de Hernani era una pantalla de la realidad que se ocultaba en otros medios. De ahí la crudeza de algunas de sus portadas y la soledad y valentía con que tuvo que realizar muchas de las denuncias de la sociedad a través de la información y el periodismo.

La existencia de la tortura queda patente desde el comienzo de la selección. Ha sido una de las constantes de los tres medios y las cuatro décadas. Es imposible recoger todas las portadas que han abierto con este tema por razones obvias, pero queda de manifiesto que esta expresión de violencia ha perdurado prácticamente hasta la actualidad y con implicación de los diferentes cuerpos policiales y otros estamentos.

La acción armada de ETA marca otra de las líneas en la historia de estas cuatro décadas, como también lo hacen los intentos de negociación con el Estado que no fructificaron o la decisión de poner fin y su disolución. También las tensiones y diferencias estratégicas y de accionar entre las diferentes ramas y otros grupos armados.

No faltan titulares y fotos sobre la represión y la violencia del Estado en lo que se conoció como «guerra sucia», con su etapa más álgida del GAL, los atentados, las desapariciones y, finalmente, la impunidad de sus ejecutores y sus responsables políticos.

La situación de los presos vascos es otro de los hilos argumentales de esta narración histórica, con pasajes estremecedores como el corte masivo de venas de los presos políticos vascos en la cárcel de Soria en marzo de 1979, las huelgas de hambre, la dispersión, las agresiones, las muertes o las consecuencias padecidas por familiares y allegados. Resulta revelador, en este caso, la complicidad del principal partido vasco en el alargamiento de las políticas de excepción contra los prisioneros. Las ilegalizaciones, las redadas policiales y los macrojuicios contra movimientos ciudadanos ligados a la izquierda abertzale, o incluso empresas y entidades culturales, acaparan también titulares que no vieron la luz en otros medios.

Tampoco faltan las noticias de conflictos laborales, sociales y medioambientales, ni las expresiones más amables de las conquistas ciudadanas, culturales y deportivas. En la montaña, en el fútbol o en el ciclismo, por citar unas disciplinas.

De la Guerra Fría al mundo multipolar

La selección de las referencias internacionales es fruto también de la época abarcada, que comienza en la Guerra Fría, con la tensión entre ambos bloques y revoluciones y dictaduras por doquier, hasta la caída del muro de Berlín y la descomposición de la URSS, para dar paso a un mundo multipolar con nuevas expresiones de totalitarismo y también de otras experiencias emancipadoras, o la resolución de conflictos mediante acuerdos de paz. En ese contexto, no faltan las invasiones y guerras emprendidas por los sucesivos presidentes estadounidenses, así como, en los últimos años, los atentados brutales del yihadismo contra población civil en diferentes continentes.

En palabras tomadas de la presentación del libro, «son 42 años de primeras páginas que hilvanan, a modo de fedatarias públicas, el hilo de la historia reciente de Euskal Herria y del planeta. Quinientas portadas –muchas sobrecogedoras, otras impactantes; las más, reveladoras de la tenacidad de este país– que nos recuerdan lo que hemos vivido, lo que hemos padecido, lo que hemos disfrutado. Lo que somos. Con un ingrediente común en tres etapas y medios diferentes: hechas desde el periodismo».

En definitiva, un volumen que será, para los más veteranos, una oportunidad de recordar aquello que nos conmovió; y para los más jóvenes, una ocasión para explorar de manera directa y amena de dónde venimos.










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martes, 19 de noviembre de 2019

Fechas Clave para Urrutikoetxea

Naiz trae a nosotros información acerca de la complicada situación que enfrenta el respresaliado político vasco Josu Urrutikoetxea ante la  insistencia por parte de Madrid de castigarlo ejemplarmente por la gran afrenta de haber estado involucrado en el proceso de DDR de ETA.

Lean ustedes:


Después de que el pasado 16 de octubre la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París acordara una suspensión de la vista, esta instancia judicial ha analizado en la tarde de este miércoles las cuatro demandas presentadas por la Justicia española contra el histórico dirigente de ETA. El fallo sobre las dos euroórdenes se conocerá el 18 de diciembre, y el tribunal anuncia para el 8 de enero la decisión relativas a las dos demandas de extradición.

Maite Ubiria

La sala de instrucción del Tribunal de Apelación ha iniciado en la tarde de este miércoles el análisis del procedimiento sobre las causas que, a instancia de las autoridades judiciales españolas, se siguen en París contra Josu Urrutikoetxea, detenido el 16 de mayo en los Alpes franceses y recluido desde entonces en la parisina prisión de la Santé.

El tribunal resolverá el 18 de diciembre sobre las dos euroórdenes y el 8 de enero sobre las demandas de extradición. En todo caso serán decisiones provisionales ante las quecabe recurso, lo que aaugura un proceso largo.

Urrutikoetxea tiene 68 años de edad, y su estado de salud delicado, según han venido denunciando tanto Etxerat como la familia, se ha agravado por las negligencias médicas, que llevaron a retrasar una intervención quirúrgica urgente, por la que al final fue operado, en setiembre.

Ese mismo mes, la petición de la defensa de excarcelar a Urrutikoetxea fue rechazada, por lo que el preso ha debido enfrentar un complicado postoperatorio en prisión.

Condenas y acusaciones

Sin obviar la significación que las autoridades españolas dan a su figura, y las presiones de todo tipo consiguientes, Urrutikoetxea se enfrenta a un proceso judicial complejo.

Globalmente ese procedimiento tiene por base, además de las condenas por rebeldía que le fueran impuestas en el Estado francés, y que la defensa de Urrutikoetxea ha recurrido -lo que obliga a la repetición del juicio desde el principio-, un total de cuatro demandas de entrega presentadas por la Audiencia Nacional española.

Las causas francesas por las que París condenó a Urrutikoetxea en 2010 y en 2017 tienen prioridad, lo que, de salida, llevaría a descartar una entrega del militante de Ugao hasta que no se complete ese proceso, más aún si el tribunal se reafirmara en la condena.

La defensa de Urrutikoetxea afronta esas causas con algunos elementos a favor. Entre ellos, el principal se deriva del contexto temporal y político.

Los letrados Laurent Pasquet-Marinacce y Laure Heinich cuentan con que tal proceso permita a Urrutikoetxea explicarse en un tribunal sobre su papel en relación al proceso de resolución, toda vez que, sin ir más lejos, la condena que debe revisarse en primer lugar, la emitida en 2017, remite a la presencia del histórico dirigente de ETA en Noruega.

Efectivamente, esa condena incluye un periodo -2011-2013- en que una delegación de la organización armada ya desaparecida esperó, sin éxito, a abrir un proceso de negociación con el Estado español. Hasta que fuera desmantelada esa esfera de diálogo, la delegación de ETA mantuvo diversas reuniones con representantes del ámbito internacional, aunque también con un enviado que se encargó de dar puntual información a Madrid.

Dos euroórdenes y dos demandas de extradición

En todo caso, la vista de hoy ha tenido otro sentido, como es el examen de procedimiento sobre las dos euroórdenes dictadas contra Urrutikoetxea, a priori sin entrar en el fondo. Y de las dos demandas de extradición, que permiten un análisis de contenido.

La primera de esas demandas de extradición se refiere a su imputación por el atentado mortal que costó la vida al directivo de la empresa Michelin Luis María Hergueta el 25 de junio de 1980. Esa acción armada fue reivindicada por ETA (pm).

En su demanda, Madrid no especifica esa circunstancia, pese a que en diferentes informes, publicaciones de prensa de la época e incluso desde entidades dedicadas a la memoria de las víctimas de ETA se ha señalado que el atentado fue cometido por los «polimilis» y también es profusa la documentación -gran parte de ella basada en informes policiales- sobre la adscripción en esa época de Urrutikoetxea a ETA-militar.

La segunda causa se refiere al ataque con coche bomba el 12 de diciembre de 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en el que murieron once personas.

El Tribunal Supremo español absolvió por esos hechos a Urrutikoetxea, que había recibido una condena de 10 años, lo que llevó a su excarcelación en 2000.

Aduciendo que en el momento de cometerse ese atentado Urrutikoetxea era integrante de la dirección de ETA, la Guardia Civil elaboró un informe que sentó la base para una nueva imputación por los mismos hechos por los que fue absuelto por falta de pruebas.

Una causa sin presos y otra por crímenes de lesa humanidad

A esas demandas de extradición -en el momento de producirse los hechos no existía el mecanismo de la orden de entrega europea- se suman sendas euroórdenes, una por crímenes de lesa humanidad y la otra relativa al caso de las «herriko tabernak».

Son esas causas recientes por las que ha arrancado la vista. Urrutikoetxea ha rechazado las mismas, y la Fiscalía ha secundado la entrega. El tribunal dará a conocer su decisión, susceptible de ser recurrida, el próximo 18 de diciembre.

Tras el fallo del Supremo español que rebajó las condenas, no hay nadie en prisión por el caso de las «herriko tabernak». Por lo que respecta a la acusación de crimen de lesa humanidad, cabe señalar que los tribunales españoles sostienen la demanda de entrega basada en esa excepcional acusación en relación el atentado en el aeropuerto de Barajas, en 2006, en el que perdieron la vida dos ciudadanos latinoamericanos.

El delito de lesa humanidad, que es imprescriptible, evoca los procesos contra los crímenes de la dictadura argentina, causante de la muerte y desaparición de decenas de miles de personas.

La última condena conocida en base a esa calificación -más concretamete por crímenes de guerra y de lesa humanidad- fue emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya contra exjefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo (FPLC) Bosco Ntaganda.

Según se recoge en la sentencia, los jueces le consideraron culpable de todos los crímenes por los que fue juzgado, entre los que estaban el alistamiento de niños soldados, permitir abusos sexuales a menores de edad, asesinatos, y ordenar ataques contra la población civil de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, entre los años 2002 y 2003.






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sábado, 16 de noviembre de 2019

Egaña | Manzanas y Palomo

Desde el muro de Iñaki Egaña en Facebook traemos a ustedes este texto en el que queda bien claro el tema de la utilización de la tortura como pieza fundamental en la estrategia de terrorismo de estado implementado por Madrid en Euskal Herria:

Manzanas y Palomo
Iñaki Egaña

Hay una frivolización de la tortura, como si fuera un delito menor, alejado de los grandes crímenes y entendible en situaciones enconadas. Hay una banalización que la encuadra en un delito ajeno a la marcha democrática y la etiqueta como si se tratara de una excepción que confirma la regla de la inmaculada concepción.

Hay un manto sobre la tortura porque para que la misma se haya prolongado sistemáticamente durante tantas décadas, ha hecho falta la coparticipación, el apoyo explícito o implícito, de decenas de actores paralelos, desde agentes políticos a medios periodísticos. El secretario general de Amnesty Internacional señaló hace unos años que cuando un Gobierno permite su uso, “nadie está a salvo”. Muchos han sido los torturadores y quienes les han jaleado.

Y hoy, siglo XXI, con una supuesta profundización en el ejercicio de los derechos humanos, con esa pulcritud que nos lleva a afirmar que la ética forma parte de la ecuación política, la cuestión de la tortura sigue siendo una asignatura pendiente. Alguna institución, como el Gobierno de Gasteiz, ha realizado un informe, de gran valor simbólico sin duda, pero sin visos de continuidad. Con el agravante de que las terribles conclusiones de ese informe elaborado por el IVAC no van a tener consecuencias.

Es más, seguimos observando que conocidos torturadores siguen teniendo reconocimiento y apoyo corporativo, tanto desde instituciones españolas como vascas. Dos ejemplos para ilustrar la afirmación. El primero el de Melitón Manzanas, muerto por ETA en 1968. En 2001, 33 años después de su muerte, el Gobierno español le concedió una condecoración a título póstumo, la medalla al Mérito Civil. Esta condecoración fue considerada indigna por sus víctimas que alimentaron una asociación con el objeto de denunciar públicamente el premio.

De Melitón Manzanas no hay mucho que describir. Pero tiene mucha carga simbólica el que su nombre se haya estampado en la sede gubernamental donostiarra (comisaría de policía) a modo de homenaje, donde precisamente ejercía su labor. En los meses simultáneos a su muerte, Mertxe Antxeta, Javier Escalada, José Mari Quesada, Vicente Lertxundi y Antonio Goñi fallecieron a consecuencia de torturas. Cuatro de ellos en Donostia, donde por cierto no existe placa o referencia a cualquiera de ellos.

Pero sí, en cambio, una placa en honor del subinspector Antonio Palomo Pérez, también muerto en atentado como Manzanas, esta vez en 1976. Una placa que ha generado debate por tratarse de un atentado preconstitucional, amnistiado, de la época franquista y que ahora ha sido recuperado por la alcaldía donostiarra generando un enfado notorio entre las víctimas precisamente de la dictadura.

Antonio Palomo acompañaba en escolta a Juan María Araluce Villar. Su nombre aparece en diversos informes sobre la tortura conservados en el Archivo de los Benedictinos de Lazkao. Sé de buena tinta que alguna de sus víctimas ha escrito al alcalde donostiarra indignada por el tratamiento honorifico recibido por el comisario. Como en el caso de Araluce Villar, por comparación. Por mostrar una falsa equidistancia. No ha recibido respuesta alguna.

Hemos llegado a un punto donde la época franquista se equipara con la posterior. Y eso es un escándalo de gran magnitud, porque se hace el juego precisamente al franquismo, y por extensión a sus sucesores. En cierta ocasión, reunido con responsables gubernamentales autonómicos, les comenté que era sencillo ponerse de acuerdo en una lectura histórica, contextual y memorialística hasta 1978. Pequé de ingenuidad, porque tampoco esa sencilla lectura común es posible. Por la sencilla razón que incluso esos años son utilizados para enfrentar los proyectos revolucionarios de entonces, incluidos los de la izquierda abertzale, con el presente y el futuro político.

¿Se imaginan que los torturadores de Lauaxeta, Aitzol o Zugazabeitia fueron homenajeados? Yo tampoco. Pero hay, sin embargo, un ejercicio inmoral. Si las víctimas de esos torturadores no tienen que ver con los partidos históricos prohibidos por el franquismo (me refiero al PNV, PSOE o PCE), la lectura es distinta. Cuando las víctimas fueron de LKI, ETA, CAA, EMK, EGI, ORT… parece como si sus derechos descendieran, como si su proyecto de revolución social les hiciera acreedores de desgracias, como si sus verdugos únicamente cumplieran su papel. Como me dijo en cierta ocasión un vecino franquista: “ellos se lo buscaron”.

Y así se están validando versiones inverosímiles, se están dando por buenos los oficios policiales, se banaliza la tortura, se ahonda en la impunidad histórica y se asea el pasado, es decir, la dictadura y la sistemática conculcación de derechos humanos. En esta banalización, hace poco tuve ocasión de leer el informe del Gobierno vasco sobre la desaparición en marzo de 1973 de tres agentes de aduanas gallegos en Donibane Lohizune (José Fouz, Jorge García y Fernando Quiroga).

La fuente única de este informe, plagado de mentiras, era un famoso periodista llamado Alfredo Semprún que en las décadas de 1960 y 1970, fabulaba sus crónicas sobre Euskal Herria como si se encontrara en “El corazón de las tinieblas”. La credibilidad de Semprún, para el PNV de 1970 era cero. Al parecer, para el equipo de Jonan Fernández de 2019, es máxima. Y ese cambio, del blanco al negro, tiene como razón la reflexión anterior. Toda vale para denostar al adversario político, aunque provenga del enemigo político.

El uso permanente y continuado del pasado para atizar al adversario político (realizado por PNV, PSOE y PP) está creando este tipo de aberraciones. Y, al parecer, aún no hemos tocado fondo. Hay, evidentemente, muchas responsabilidades a repartir, muchos huecos que cubrir en la investigación. Pero hay otra serie de verdades que están asentadas hace tiempo: la tortura ha sido sistemática, los torturadores son la antítesis de la democracia y el franquismo fue una dictadura. Esas son las primeras tablas para medir el pasado.






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viernes, 15 de noviembre de 2019

Urrutikoetxea Aguarda Fallo

El represaliado político vasco Josu Urrutikoetxea continúa  con su vida en suspenso mientras París trabaja en resolver el galimatías pseudo-jurídico que le ha endilgado París. Y es que el tema no se sostiene, tal como nos informan en este artículo dado a conocer por Gara:


La defensa de Josu Urrutikoetxea solicitó que queden sin efecto, por prescripción y defectos documentales, las demandas de extradición cursadas por Madrid. Pidió también la nulidad de dos euroórdenes. Con varias demandas de información suplementaria –a cargo de la defensa y apoyadas por el fiscal– sobre la mesa, el Tribunal de Apelación de París se pronunciará sobre las euroórdenes el 18 de diciembre y el 8 de enero sobre las causas de extradición.

M. Ubiria

La sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París fijó una nueva vista para el 18 de diciembre en la que dará a conocer su decisión sobre las dos euroórdenes, una por crímenes de lesa humanidad y la segunda por el llamado caso de las «herriko tabernak» presentadas por Madrid contra Josu Urrutikoetxea. En la vista, el fiscal terminó asumiendo las demandas de aclaraciones a cargo de la defensa, por lo que no se descarta que ese día solicite un complemento de información a Madrid.

Mientras, en el caso de las dos demandas de extradición, referidas a atentados cometidos por ETA hace más de treinta años, el tribunal parisino se pronunciará el 8 de enero de 2020. Las dudas sobre pruebas documentales, de una parte, y sobre la prescripción, de otra, fueron puestas de manifiesto por la defensa de Urrutikoetxea.

El histórico dirigente de ETA, que fue detenido el pasado 16 de mayo en la localidad alpina de Sallanches se encuentra recluido en la cárcel de La Santé. Su estado de salud motivó una demanda de excarcelación que fue rechazada el 12 de setiembre, pese a que tras su detención la Justicia gala había emitido un primer fallo favorable a liberar, a la espera de juicio, al preso vizcaino, de 68 años de edad.

Cuatro causas

La vista celebrada ayer tarde se abrió con el análisis de las dos euroórdenes, una sustentada en el caso «herriko tabernak» por el que, tras decidir el Tribunal Supremo español rebajar las condenas, no hay ningún ciudadano vasco en prisión. Y la segunda, por delito de lesa humanidad, y referida al atentado cometido por ETA en el aeropuerto de Barajas, en 2006, en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos.

El tribunal se pronunciará el 8 de enero, aunque ello no implica el cierre de la causa, ya que cabe presentar recurso.

La defensa remarcó el objetivo político de las causas destacando que «España quiere la entrega por lo que representa Urrutikoetxea, busca un trofeo». En una de las demandas de extradición se imputa a Urrutikoetxea la muerte del dirigente de Michelin Luis María Hergueta (junio de 1980), que fue reivindicada por ETA (pm) cuando es cosa publicada que, tras la escisión, Urrutikoetxea se encuadró en ETA militar. La segunda demanda afecta al atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza (diciembre de 1987), acción por la que el Supremo exculpó al militante de Ugao en 2000.

Aspiazu y Arzalluz no mataron al juez Lidón

La Audiencia Nacional española absolvió ayer a los presos vascos Garikoitz Aspiazu y Asier Arzalluz de la muerte del juez José María Lidón en atentado de ETA, ocurrida en Getxo en 2001. El tribunal especial español decidió que no hay pruebas para condenar a Aspiazu, ni tampoco a Arzalluz. Contra este último el fiscal había retirado ya su acusación, no así la acusación particular.

La sentencia remarca «el déficit del que adolecen los informes de inteligencia de la Ertzaintza y de la Comisaría General de Información [de la Policía española], así como la pericial de inteligencia», con los que estima no cabe acreditar que ambos fueran los autores. Los dos presos negaron durante el juicio haber cometido el atentado.

La familia Lidón (concretamente un hijo y la esposa del magistrado) señaló expresamente a Aspiazu, afirmando que lo habían reconocido al verlo en televisión una década después de ocurrido el atentado. Y también mantuvo hasta el final la acusación contra Arzalluz incluso después de que la Fiscalía la retirase en pleno juicio aceptando que no había pruebas en su contra.






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jueves, 14 de noviembre de 2019

Absuelven a Aspiazu y a Arzalluz

Verlo para creerlo.

Lo que ustedes están por leer ha sucedido en muy pocas ocasiones en el estado español en lo que a la estrategia punitiva en la ZEN atañe.

Aquí lo que nos da a conocer Público:


La Audiencia también absuelve al etarra Asier Arzalluz del asesinato cometido el 7 de noviembre de 2001, al considerar que no hay pruebas suficientes para considerarles autores de los disparos.

La Audiencia Nacional ha absuelto al exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, y al también etarra Asier Arzalluz del asesinato del juez José María Lidón, cometido el 7 de noviembre de 2001, al considerar que no hay pruebas suficientes para considerarles autores de los disparos.

Los magistrados de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal entienden que en el juicio no se practicó "prueba suficiente" como para enervar la presunción de inocencia de los dos etarras. Para Txeroki, la Fiscalía pedía 30 años de cárcel, mientras que durante la vista oral retiró la acusación respecto a Arzalluz. La acusación popular, que ejercía la familia de la víctima, solicitaba 30 años para cada uno.

La absolución, explica el tribunal, es "consecuencia de la aplicación recta e imparcial" de la normativa contenida en la Constitución, el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y aunque no obvia que la víctima era un "compañero", pues era magistrado, esto no se puede ver empañado por sentimientos de "compasión o venganza".

Juicio justo y con garantías

"La absolución es fruto del imperio de la ley atendiendo los legítimos derechos de las víctimas y necesariamente los de los procesados a un juicio justo, contradictorio, con plenitud de garantías y a la presunción de inocencia", explica la sentencia.

"Es esta justicia que atiende a las víctimas y respeta los derechos que nuestro sistema de Derecho otorga a los acusados lo que ha permitido, permite y permitirá luchar efectivamente junto con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado contra la lacra del terrorismo no sólo en el ámbito nacional, sino que se extienda de forma globalizada", añaden los magistrados.

Después de analizar toda la prueba, la sentencia recalca el déficit del que adolecen los informes de inteligencia de la Ertzaintza y de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, así como la pericial de inteligencia, como para acreditar la autoría de los dos etarras.

En lo que se refiere a los testimonios que ofrecieron durante el juicio tanto la viuda de Lidón como su hijo Iñigo, en los que aseguraron que habían identificado a Txeroki como el presunto asesino años después del crimen y tras verle en televisión, la Sala no considera fiables ni uno ni otro.

Es más, el tribunal ha incluido en la sentencia las comparecencias prestadas anteriormente por la viuda y el hijo en las que no pudieron identificar a los autores del atentado, declaraciones prestadas en 2001, dos días después del asesinato, en 2002 y posteriormente en los juicios celebrados por estos hechos.

No le reconocieron hasta al menos 2008

Tanto la viuda como el hijo del magistrado declararon primero en comisaría y tres meses después del asesinato en sede judicial que no habían podido identificar a los responsables. En dos ocasiones habían participado además como testigos en juicios a personas del mismo comando de ETA, en 2005 y 2008, y tampoco dieron más detalles que la primera escueta descripción con contradicciones en los matices.

Según sus testimonios, madre e hijo reconocieron a Txeroki como el más alto de los dos cuando años después le vieron bajar de un avión en un Telediario. Ambos coincidieron en que fue un momento de shock. Cenaban juntos viendo la televisión y ahí, al verle de cuerpo entero y en las fotografías que ilustraban la información, se miraron y se dijeron: "Sí, es él". Sin embargo, difieren en las fechas en que ocurrió: ella cree que fue en el año 2008 y él sostiene que en 2011.

"La valoración en conciencia de la prueba por el tribunal no es incompatible con que los testigos crean que Garikoitz Aspiazu Rubina fuera uno de los autores, cuando el reconocimiento es tan tardío, de una persona públicamente conocida, sobre la que la Policía sospecha como hipótesis de trabajo, y se tardan seis o tres años en comunicar a la autoridad judicial que se le ha reconocido por imágenes de televisión, no viniendo avalada o corroborada por ninguna otra prueba", explica la sentencia.

Para el tribunal que preside el magistrado Alfonso Guevara, "la creencia subjetiva de las víctimas no transforma necesariamente su testimonio en creíble o fiable en orden a enervar el derecho constitucional de presunción de inocencia".






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