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martes, 11 de febrero de 2020

Eguzki | Vertedero de Zaldibar

Con la intención de aportar más información a nuestros lectores con respecto a lo sucedido en el vertedero de Zaldibar traemos a ustedes este comunicado por parte del colectivo ambientalista Eguzki:


Desde el Grupo Ecologista y Antinuclear Eguzki, creemos que, tras haber transcurrido tres días desde que la basura se viniera abajo en el vertedero Verter Recycling, es momento de hacer un análisis de lo que ha pasado y lo que no ha pasado.

En primer lugar, es imperativo mostrar nuestra solidaridad con la situación que están padeciendo las dos familias de los empleados desaparecido, con la búsqueda suspendida por dos veces, sin información oficial, sin conocer cuáles son las opciones de sus allegados… Es desolador. Desde aquí trasladamos nuestro pesar a familiares y amigos de las víctimas del derrumbe.

Por otra parte, queremos llamar la atención en el tratamiento de las palabras, para no utilizar eufemismos como siniestro o accidente, o desprendimiento, que podrían dejar la sensación de suceso casual, pues nos encontramos con indicios de mala gestión, riesgos y consecuencias de esa gestión del vertedero. Sin acusar directamente a nadie, parece que no ha sido inevitable y, por lo tanto, las consecuencias son muchas más que el corte de carretera y recuperación de cuerpos de los dos fallecidos.

Desde Eguzki no hemos hecho una reflexión pública sobre lo que está sucediendo en Zaldibar (salvo pregunta expresa de algún medio), vista la casi nula información que se está aportando desde la administración para un análisis certero de la situación, ya que otras personas y asociaciones ya estaban expresado todo lo que nosotr@s podíamos comunicar. No queremos precipitarnos ni expresar sospechas, pero sí podemos trasladar hechos y una denuncia pública sobre lo acontecido, desde el punto de vista ecologista, ambiental y de gestión de residuos.

La no información y sus consecuencias

Todos los hechos acaecidos desde el derrumbe están rodeados de un halo opaco que ha tenido sus consecuencias tanto en la gestión de la situación como en la gestión informativa.

El interés de las administraciones por controlar toda la información sobre el suceso ha provocado una situación de no información  o desinformación imperdonable y escandalosa que ha generado graves consecuencias (además de la situación de las familias afectadas antes citada).

En primer lugar, en la gestión del desescombro, al trabajar l@s miembros del rescate, periodistas y demás en un vertedero en el que hay RTPs (Residuos Tóxicos y Peligrosos), como es el amianto, sin las medidas de seguridad y protección oportunas.

Dato (el del amianto) que, según informaciones periodísticas, fue proporcionado por un empleado a un técnico de OSALAN. Y el Gobierno Vasco o/y el Departamento de Medio Ambiente, ¿cuándo pensaban informar y actuar?

En la situación que están padeciendo los vecinos de la zona, que no son informados puntualmente de las circunstancias que están viviendo sobre riesgo de derrumbe, de contaminación y demás hechos relevantes. Ese es trabajo del Gobierno Vasco, es su obligación.

Lo mismo ocurrió con el incendio en la parte alta del vertedero. La no información generó equívocos por su origen y aún siembra dudas sobre su toxicidad o peligrosidad.

En resumidas cuentas, el Gobierno Vasco está obligado y por tanto debería informar puntual y correctamente de los hechos más relevantes que están sucediendo y sus consecuencias, no ya solo a los familiares de afectados y a los vecinos de Eitzaga, también a los más de 50.000 habitantes que viven muy cerca del vertedero, que están pendientes de lo que ocurra.

Vertederos: gestión opaca y muy poco control

La gestión de vertederos es una de esas cuestiones de la economía que, aun siendo necesaria, es muy poco clara.

Nada más ocurrir el derrumbe y hurgar un poco en la historia del vertedero Veter Recycling, empiezan a salir sentencias y situaciones que demuestran una gestión deficiente.

Según sentencia TSJPV de 2015, una empresa que estaba siendo investigada y juzgada, afirmó haber llevado PCBs (productos RTP) al vertedero sito en Zaldibar.

El Gobierno Vasco tampoco dice nada de por qué no tiró del hilo ante dicha sentencia, investigó y, en su caso, sancionó a la empresa de la familia Barinaga.

El informe que presentó (según ha informado el Departamento de Medio Ambiente) la empresa como respuesta a los requerimientos por faltas graves tras la inspección del Gobierno Vasco, deja entrever la dudosa capacidad estructural del vertedero, por lo que ve necesario reforzarlo, aunque afirma que “es estable con la configuración actual”.

Sobre el informe del Gobierno Vasco, decir que, si Ekologistak Martxan no hubiese hecho pública la existencia de la inspección, quizás aún no hubiéramos tenido conocimiento del mismo.

Ahora escuchamos con desazón y rabia que va a multar al vertedero por residuos no autorizados.  Y su estabilidad, ¿aún no se pone en duda?

Pero el Gobierno Vasco no muestra su informe. No dice nada de análisis de los materiales vertidos, si tiene o no conocimiento de la cantidad de productos no autorizados que se ha vertido, por qué el ritmo de llenado del vertedero era  tan elevado (el doble del plan establecido). El Gobierno Vasco se parapeta en la poca información ofrecida para evitar dar más datos.

Tampoco ofrece explicaciones  sobre el origen del incendio. Un vertedero que solo fuera de inertes no debería incendiarse. Por tanto, ¿hay más productos calificados como RTP?  ¿Cuáles? ¿En qué cantidad? ¿Pueden suponer riesgo para la salud?

No aclara cómo va a gestionar los residuos y el amianto que se vayan a extraer. Si hay que llevarse todo el amianto (si se puede), son más de 12.000 toneladas.

Se han llevado residuos y tierra a una antigua cantera. ¿Y si no sabemos la cantidad y tipo de RTPs vertidos es una solución adecuada?

La experiencia nos demuestra que el de Zaldibar no es un caso aislado- En los vertederos, probablemente sí se hagan los controles mínimos establecidos, pero dudamos mucho de que sean las necesarias y suficientes, por lo que es hora de pedir transparencia, buena gestión con el fin de publicar datos, planes, informes, contratos, así como  proyectos, de su estado y gestión, para cumplir con la información pública y transparencia, con el control social público, y la defensa el interés general como objetivo. De esta forma se podrán adoptando las medidas de cautela y preventivas ante riesgos sobre las personas, la salud, o el medio ambiente.

La información y gestión pública transparente relacionada con el medio ambiente debe suponer valorar el interés general y las personas lo primero. En este caso, el resultado dramático conlleva una política de falta de información, transparencia y reconocimiento de mala gestión, sin asumir ni las circunstancias de las causas ni los efectos y responsabilidades.

Por todo ello, desde Eguzki consideramos

Que se debe revisar toda la política de residuos, ofrecer información, transparencia y responsabilidad en su gestión para evitar otras situaciones similares, así como que se asuma en este caso de Zaldibar todas las responsabilidades que correspondan.

La gestión de residuos no puede suponer una gestión delegada, sino contratación bajo dirección pública, en defensa del medio ambiente y una política conforme a las directrices europeas, reduciendo en la medida de lo posible los residuos. Es hora de revisar todos y cada uno de los planes y proyectos con el fin de trasladar a la sociedad de forma transparente la información, gestión y medidas sobre la gestión que se viene produciendo.

La defensa del medio ambiente, y en especial, de los residuos, no puede valorarse con criterios economicistas, ni de ahorro, sino de gestión responsable, con criterios ambientales y públicos. Además, viendo lo sucedido con el  amianto, debemos de exigir un plan de examen y desarrollo de medidas tanto preventivas como reactivas ante aquellos supuestos en los que se produzcan riesgos sobre las personas, la salud o el medio ambiente.

Desde Eguzki consideramos que, además de transmitir a las familias y población toda la información oportuna, se debe reconocer la falta de medidas en la gestión de este vertedero por parte de los representantes públicos, así como establecer un espacio de información pública de todos los planes, contratos y proyectos de residuos, así como las medidas de su control y seguridad, para retornar  a una gestión segura de aquellos residuos que se produzcan.






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lunes, 3 de junio de 2019

Gladys a Cuatro Décadas

Gladys del Estal estará por siempre presente en el imaginario de lucha y resistencia del pueblo vasco.

Gara trae a nosotros este reportaje en este aniversario de su tan prematura muerte:


El 3 de junio de 1979, hace exactamente 40 años, la joven ecologista de 23 años Gladys del Estal Ferreño recibió un disparo en la nuca realizado por el guardia civil José Martínez Salas. Él fue condecorado; ella nunca fue reconocida como víctima del Estado.

Ibai Azparren

Son las cuatro de la mañana del 28 de marzo de 1979 en Three Mile Island, una isla situada en el río Susquehanna, cerca de Harrisburg, estado de Pensilvania, en el noreste de Estados Unidos. Un fallo en el circuito secundario de la planta nuclear provoca el considerado más grave de los accidentes nucleares civiles, de categoría 5 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (INES), solo por detrás de Chernobil, ocurrido siete años después, y el de Fukushima, en 2011. No podemos demostrar que el aleteo de una mariposa en Brasil pueda producir un tornado en Texas, pero sí que la fusión parcial del núcleo que sufrió el reactor TMI-2 de la central de Harrisburg incidió indirectamente en lo ocurrido a 6.000 km de distancia, concretamente en el destino fatal de la ecologista Gladys del Estal, de 23 años, muerta por el tiro disparado a bocajarro por el guardia civil José Martínez Salas el 3 de junio de aquel año en Tutera, en la jornada internacional de acción contra la energía nuclear.

Harrisburg fue una de las causas subyacentes de la activación del movimiento antinuclear en Europa, pero en el Estado español ya llevaba años gestándose como punta de lanza del ecologismo, en oposición al plan energético de 1975, que pretendía impulsar la construcción de 25 centrales nucleares, de las que cuatro se levantarían en Euskal Herria: Lemoiz, Ispater, Deba y Tutera. «Se acuerda realizar manifestaciones descentralizadas en Europa», recuerda el ecologista Sabino Ormazabal. Sin embargo, en el caso de Tutera, a la protesta antinuclear organizada por los Comités Antinucleares de Euskadi y la Asamblea para la Defensa del Medio Ambiente de la Ribera (ADMAR), se incorpora la lucha contra el polígono de tiro, ubicado en las Bardenas desde el año 1951. «Aquel domingo era un día reivindicativo, se hizo un llamamiento para acudir a Soto de Vergara, donde se iba a construir la central», explica Ormazabal, que recuerda perfectamente lo que rezaba el cartel: «Zentral nuklearrik ez/Fuera yankis de las Bardenas».

Erribera era vanguardia de la lucha ecologista y aquel día autobuses de toda Euskal Herria partían hacia su capital, uno de ellos organizado por Gladys del Estal. Natural de Caracas, llegó al mundo en 1956, veinte años después de que sus padres se exiliaran de la guerra de 1936. Su padre, Enrique del Estal, se alistó en Euzko Gudarostea para después acabar por iniciativa propia en el batallón socialista Meabe. Tras conocer el horror de los campos de concentración, decidió marcharse a Caracas, donde conoció a Eugenia Ferreño, expatriada perseguida por figurar en la lista de donantes para el sostenimiento del diario comunista ‘‘Euzkadi Roja’’. Ambos decidieron volver a Donostia en 1960, al barrio de Egia, cuando Gladys del Estal tenía cuatro años. «Era comprometida allí donde estuviese, con cierta tendencia al sarcasmo que caracteriza a las personas serias», recuerda Rafa Aldai. Conoció a Del Estal en una escuela para adultos, de iniciativa social, donde ambos daban clases de matemáticas. Él estudiaba física y ella química; él militaba en el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), y ella en el colectivo ecologista de Egia. «En ambos sectores estaba vigente la lucha antinuclear y la acción no violenta», remarca.

Sentada fatídica

Los actos, cuyo inicio estaba previsto para las once de la mañana, comenzaron con un retraso de más de dos horas. Efectivos de la Guardia Civil habían establecido controles en los accesos a Tutera, que iba a acoger la llegada de unas 6.000 personas. «En vez de dejar que los autobuses entraran, nos hicieron dar la vuelta y desviarnos al otro lado del Ebro, a 50 kilómetros», explica Ormazabal. Las primeras elecciones municipales tras la muerte de Franco se habían celebrado el 3 de abril, y varios consistorios de Erribera habían pedido el desmantelamiento del polígono de tiro y la paralización de la central nuclear. Al mismo tiempo, el todavía Consejo General Vasco trabajaba en un informe sobre el accidente de Harrisburg, y el parlamentario de Euzkadiko Ezkerra Javier Olaverri iba a dar una charla a las cuatro de la tarde. Sobre las cuatro y cuarto, recuerda Ormazabal, un autobús y tres range rovers de la Policía, que fugazmente había mudado del gris al azul, hicieron acto de presencia en el Prado. Según relatan las crónicas, el teniente alcalde Antonio Bueno, el presidente de ADMAR, Facundo Salcedo, y otras personas acudieron a dialogar con el teniente que mandaba el contingente policial. Sin embargo, el mando ordenó cargar contra los concentrados. «No había sitio donde esconderse, era una explanada y la gente estaba con sus familias», rememora Ormazabal. La Policía impidió la entrada a Tutera y ordenó a los concentrados volver a los autobuses. Ormazabal recapitula y menciona cómo un grupo de personas se sentó «en forma de protesta, en un puente que estaba entre el Prado y el autobús; escuché cómo quitaban el seguro de sus armas». Se trataba de tres guardias civiles, según explica Aldai, que estaba presente en la sentada. «Teníamos un protocolo de acción pero vimos cómo se acercaban con actitud agresiva», especifica. A partir de ahí, no está del todo claro cómo sucedieron los hechos; pero Ormazabal recuerda que un agente, Martínez Salas, «fue a pegar a Gladys y acabó pegándole un tiro en la nuca». El cuerpo de la joven quedó tendido en la calle. «La dejaron ahí muerta en el suelo. Llegó muerta al hospital», añade Ormazabal.

La indignación generada por estos hechos se extendió por toda Euskal Herria y las protestas fueron numerosas. El Ayuntamiento de Tutera, en un pleno de urgencia, realizó un llamamiento a la desobediencia civil ante las fuerzas policiales y a una huelga general de dos días. «La rabia era total, queríamos denunciar la situación. En Egia, la Policía ocupó el barrio, entraba a cortar toda rebeldía», recuerda Aldai.

En medio de las barricadas, las detenciones, las manifestaciones y los actos de solidaridad que se extendieron por toda Europa, el Gobierno Civil, a cuyo frente se encontraba Eduardo Mejide, hizo pública su versión: «Un manifestaste agarró por detrás tirando con fuerza de la metralleta (...), tratando de arrebatársela. En el forcejeo se produjo un disparo del arma que alcanzó a Gladys del Estal Ferreño».

En diciembre de 1981, un juzgado de Iruñea condenó a 18 meses de prisión a Martínez Salas y el 15 de enero de 1984 el Tribunal Supremo ratificó la sentencia como responsable de un delito de «imprudencia temeraria con resultado de muerte». Un ecologista mallorquín fue condenado en aquellos años a un año de prisión por el ‘delito’ de colgar una pancarta en protesta por la muerte de la joven ecologista.

Del Estal nunca sería reconocida como víctima, mientras que su verdugo fue condecorado con la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil en 1982 y, diez años más tarde, se le otorgó otra cruz al mérito militar. En enero, el Gobierno de Nafarroa no pudo llevar a buen término el reconocimiento institucional a Del Estal y a otras víctimas como víctimas del Estado porque la ley navarra de memoria fue recurrida por el PP y anulada posteriormente por el Tribunal Constitucional.

En el 40 aniversario de su muerte, la plataforma ‘Gladys del Estal gogoan’ ha realizado varios actos en memoria de aquella luchadora por la vida convertida en símbolo. «Aprovechamos para recavar y recordar lo que pasó. Por otro lado, queremos dejar patente que las reivindicaciones que se hacían entonces siguen vigentes», subraya Aldai.

Concurrido acto en Donostia

Más de 500 personas participaron ayer en el homenaje celebrado en Egia en memoria de la joven activista, organizado por el grupo ecologista y antinuclear Eguzki y Gladys Gogoan Ekimena. Una marcha en bicicleta recorrió las calles de Donostia antes del acto, en el que se realizó una ofrenda floral, unida a danzas, canciones y reivindicación.






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domingo, 2 de junio de 2019

Felipe González Premió a Asesino

En vísperas del 40 aniversario del asesinato de la joven medioambientalista vasca Gladys del Estal, crimen que ha permanecido impune, traemos a ustedes este artículo de Público:


Se cumplen 40 años del asesinato de la joven ecologista en Tutera. El responsable de su muerte fue condenado a 18 meses de cárcel. En 1982 y 1992 recibió condecoraciones oficiales. El ex ministro Corcuera defendió su “rehabilitación".

Danilo Albin

“Dicen los que lo vieron / que maltratándote estaban / y un ruido se filtró en el aire / y un río de tu sangre te bañaba”. Los versos son de Avance, un grupo de rock español. Fueron escritos a finales del 1979. La sangre era de Gladys del Estal, una joven ecologista que murió ese año “por defender el sol, el agua y la libertad”, como rezaba el monolito que pusieron en su memoria en Tudela (Navarra), lugar del crimen. El ruido filtrado correspondía, quizás, al disparo que la mató. De todo ello se cumplen ahora cuarenta años.

Aquel 3 de junio de 1979, Gladys tenía 23 años. Llevaba en Donostia desde 1960, cuando abandonó Caracas junto a sus padres –Eugeni y Enrique, ambos donostiarras y ambos exiliados de la dictadura franquista- y se instaló en la capital guipuzcoana. Allí estudió Informática, lo que le dio acceso a trabajar como programadora en una pequeña empresa.

Pero el 3 de junio todo se detuvo. El tiempo se rompió para Gladys y la vida se destrozó para Eugeni y Enrique, que tuvieron que llorar la muerte de lo que más querían. 48 horas antes del 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, el movimiento ecologista se había movilizado en la localidad navarra de Tudela, en el marco de la Jornada Internacional contra la Energía Nuclear.

La elección de ese municipio por parte de los Comités Antinucleares de Euskadi y la Asamblea para la Defensa del Medio Ambiente de la Ribera –organizadores de la movilización- no fue casual. El Plan Energético Nacional del Gobierno de Adolfo Suárez incluía la instalación de una central nuclear en esa localidad. Además, cerca de allí estaba –y sigue estando- el polígono de tiro militar de las Bardenas. De esta manera, la protesta ecologista adquiría también un carácter antimilitarista.

La jornada había transcurrido sin grandes sobresaltos. Sin embargo, las cosas se complicaron después del mediodía. “La gente acababa de comer y estaban a punto de reiniciarse las intervenciones en el quiosco cuando llegaron cuatro furgonetas y un autobús de la Policía Armada”, relata Martín Anso, portavoz de Eguzki, el colectivo ecologista vasco que desde hace varios años lucha para que esos hechos no se olviden.

Ahí empezó la tensión. “Los organizadores y algunos cargos electos trataron de dialogar con los mandos, pero fue inútil –señala Anso-. Con la excusa de que alguien había gritado ‘alde hemendik!’ (Fuera de aquí), los policías comenzaron a disparar pelotas de goma y botes de humo y la jornada antinuclear quedó abortada”.

En ese momento, la gente comenzó a retirarse hacia los autobuses. “El tráfico estaba atascado y, en aquellas circunstancias, algunas personas, entre ellas Gladys, se sentaron en el suelo, junto al puente del Ebro, para protestar de manera absolutamente pacífica contra aquel abuso”, señala. En ese momento, un grupo de guardias civiles se dirigió hacia los manifestantes. “El guardia José Martínez Salas, con un subfusil Z-70 en sus manos, se dirigió a Gladys amenazándola para que se levantase del suelo. Entonces se escuchó un disparo y Gladys se derrumbó. Una bala le había atravesado la cabeza de parte a parte, de atrás hacia adelante”, afirma Anso.

La versión oficial de la Guardia Civil era diametralmente opuesta. En un comunicado enviado a la prensa, la Benemérita aseguraba que “sobre las 17.30 horas cruzaron el puente un grupo numeroso de personas (la mayoría jóvenes) y cortaron la circulación, atravesando un vehículo, y se sentaron en la calzada, todo ello junto a la zona de estacionamiento”. Así empezaba la versión exculpatoria que luego asumirían los tribunales.

Según ese relato, “se formó el natural colapso en la circulación, por lo que la fuerza que se encontraba en el estacionamiento regulando el tráfico “un manifestante agarró por detrás, tirando con fuerza de la metralleta que, colgada del hombro, portaba uno de los guardias, tratando de arrebatársela. El guardia sujetó el arma, echándose hacia delante para contrarrestar el tirón, llegando casi a perder el equilibrio; en el forcejeo se produjo un disparo del arma, que alcanzó a Gladys del Estal, que se encontraba enfrente, la que resultó herida mortalmente en la cabeza, falleciendo al ser trasladada a un centro asistencial”.

Juicio y medalla

El guardia civil José Martínez Salas fue llevado a juicio un par de años más tarde. El 14 de diciembre de 1981, la Audiencia de Pamplona le condenó a 18 de meses de prisión como “autor responsable de un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte”. Se fijaba además una indemnización de dos millones de pesetas a los padres de la víctima. “No hay constancia de que llegase a pisar la cárcel”, advierte Anso.

La revista Argia, que se edita íntegramente en euskera, publicó el pasado 31 de marzo un extenso reportaje del periodista Urko Apaolaza, quien desveló un detalle estremecedor: Martínez Salas no sólo recibió una condena menor, sino que dos meses y medio después del juicio fue condecorado por el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo con la Cruz del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco. Posteriormente, en 1992 –entonces bajo el Ejecutivo de Felipe González- recibiría un nuevo premio: la Cruz del Mérito Militar.

José Luis Corcuera, ministro de Interior en aquel Gobierno del PSOE, justificó y defendió ese premio en el Congreso. Lo hizo el 4 de marzo de 1993 ante las preguntas del diputado de Izquierda Unida Antonio Romero, quien quería saber por qué motivos el Estado había premiado al autor de ese crimen. Según consta en el acta de aquella sesión, Corcuera defendió que el guardia civil “se encuentra rehabilitado del delito de imprudencia temeraria, con resultado de muerte, después de haber cumplido la condena que le fue impuesta por los jueces”. “Cumplida la condena en la prisión correspondiente y reintegrado al servicio, observó una conducta intachable, habiendo obtenido la cancelación de antecedentes, conforme a lo dispuesto en el artículo 118 del Código Penal, desde el año 1987”, apuntó.

“Por tanto, esta persona es actualmente un miembro más del Cuerpo de la Guardia Civil con los mismos derechos y deberes que el resto de los integrantes del Cuerpo, y entre esos derechos figura el de poder acceder a las recompensas a las que se haga acreedor”, remarcó el ministro.

Sin respuesta

Gladys del Estal, en cambio, no recibió jamás ningún reconocimiento por parte del Estado. Hace ya 15 años, cuando se cumplió un cuarto de siglo de su asesinato, el ayuntamiento de Tudela solicitó al Congreso que fuese oficialmente reconocida como víctima de la violencia policial. “No ha habido respuesta”, lamenta Martín Anso desde el colectivo Eguzki. A su juicio, se trata de algo “vergonzoso”.

En ese contexto, desde este sábado se realizarán distintos actos de homenaje en Donostia y Tudela para recordar a la joven asesinada hace ahora cuarenta años. Uno de los actos más especiales tendrá lugar el lunes en la Facultad de Informática donde estudió Gladys. Allí se inaugurará una sala que, a partir de ese momento, llevará su nombre. Cuatro décadas después, la batalla contra el olvido continúa.






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sábado, 23 de febrero de 2019

Eguzki Denuncia a Indumetal Recycling

Leímos por ahí que habían impedido la presencia de la activista ecológica sueca Greta Thunberg en el Parlamento Europeo.

¿Será que Europa quiera ocultar pecadillos como el expuesto por Eguzki y del cual nos habla Naiz?

Vean y juzguen:


Fernando Salegi y Begoña Rodríguez | Eguzki Bizkaia

Años llevamos reivindicando desde Eguzki que no queremos una Euskal Herria que fuese el vertedero de Europa. Cosa bien distinta es promover iniciativas de reciclaje y/o economía circular desde la Administración.

Por eso, la investigación abierta por la Fiscalía de Medio Ambiente, en colaboración con Europol y agentes de SEPRONA, por prácticas ilegales de residuos peligrosos a la empresa de Erandio, Indumetal Recycling –cuya actividad declarada es reciclaje de los RAEEs, ósea Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, sobre todo televisores y ordenadores de tubo (no de pantalla plana), así como pilas y baterías–, debiera ser motivo de especial atención y preocupación para todas las administraciones, desde la UE hasta la Diputación de Bizkaia pasando por los Gobiernos vasco y estatal, que le han concedido, junto a su filial Recypilas, a lo largo de estos años cientos de miles de euros en ayudas bajo distintos conceptos de innovación, I+d+i y medioambientales.

Es más, debieran ser las primeras en personarse en caso de abrirse causa judicial a raíz de esta investigación para recuperar el dinero público concedido, si se dictamina finalmente que el proceder de esta empresa era contrario a los criterios para otorgar dichas ayudas y subvenciones; e igualmente, llegados a ese punto, debiera promover una revisión profunda de sus procedimientos de control una vez concedidas esas cuantías de dinero público.

Indumetal Recycling, que tiene su origen en la antigua Industrias Reunidas Minero-Metalúrgicas cerrada en la dictadura franquista precisamente por contaminación, vuelve a la actividad en 1984 de la mano de personas vinculadas a importantes familias de Neguri, que vieron oportunidad de negocio en el entonces incipiente tema de la gestión de residuos y en el concepto apenas conocido de economía circular. Hoy cuenta con plantas en Madrid, Andalucía y Cataluña, además de Euskadi. Algunas de ellas en sociedad con FCC y Endesa.

Ahora la sensibilidad medio ambiental y la condición de empresa innovadora de esta firma, presidida desde 2008 por Ignacio María Echeberria Monteberria muy conocido en los círculos del PNV al que representó en las Cortes Generales en los años 80 primero por Gipuzkoa y luego por Bizkaia, está algo más que bajo sospecha, y con ello las propias Administraciones, sus sistemas de control y sus criterios para la concesión y renovación de licencias, de subvenciones, etc.

El hecho investigado, a raíz de una denuncia anónima, es la discordancia entre las cantidades de residuos peligrosos declaradas en ciertos tipos de RAEE y los porcentajes de material recuperado, presuntamente muy inferiores. Lo que dirigió las sospechas de la fiscalía a que el material resultante de ese machacado sin descontaminar era vendido por la empresa a fundiciones, por lo que el negocio sería doble: cobrar por una gestión no realizada y cobrar por la venta de producto como material para fundir.

En este relato, los incumplimientos de las obligaciones derivadas de su licencia de actividad comenzaban con la descarga en la planta de Erandio de los aparatos desde los camiones por el método de volcado, provocando su rotura e incrementando el riesgo de desprendimiento de sustancias peligrosas; luego con la trituración sin cuidado alguno en el patio de la planta sin realizar la separación de los materiales para su posterior reutilización, y finalmente no retirarse las sustancias peligrosas para la salud y el medio ambiente, como metales pesados y electrolitos, altamente contaminantes (plomo, cadmio, cobre, zinc o fósforo).

Para cerrar esta trama de contaminación, la empresa investigada podría haber estado vertiendo residuos procedentes de lixiviados y moliendas a la ría de Asua que está próxima o al alcantarillado y poniendo en riesgo la salud de sus trabajadores por no contar con las medidas adecuadas de protección.

Y en este contexto, entraban en Erandio residuos de Alemania, Francia, Portugal e Italia (aproximadamente 2.000 toneladas al año) con componentes altamente contaminantes, pero también muy importantes en el esquema de la economía circular (recuperación, reparación, reutilización y reciclaje –4R–), uno de los pilares del quehacer y sentir de los colectivos ecologistas.

Por ello, desde Eguzki insistimos: es necesaria una profunda revisión y autocrítica del proceder de las administraciones, porque lo que también está en juego es la confianza de la ciudadanía en que un cambio de hábitos en su vida cotidiana de separación de residuos y correcto depósito realmente sirve para algo. De no actuar la administración con la debida contundencia, ¿de qué servirán todas sus campañas de sensibilización medio ambiental?

Y si esto no convence, recordar que en el pasado y en protesta por los altos índices de contaminación el pueblo de Erandio protagonizó importantes movilizaciones y pagó un alto precio por ello: la vida de dos vecinos por disparos de la Policía Nacional. En respeto a su memoria.







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lunes, 29 de octubre de 2018

Erraustegia Gelditu

Y continúa el asunto de la incineradora de Zubieta.

Aquí les traemos este reporte de Gara acerca de la masiva manifestación en Donostia:


La lucha contra la incineradora que se está construyendo en Zubieta tomó ayer las calles de Donostia. Según la organización, alrededor de 10.000 personas participaron en la manifestación convocada por 15 asociaciones –entre ellas sindicados, movimientos sociales y grupos ecologistas– bajo el lema «¡Parad la incineradora!». Destacaron las proclamas a favor «de las alternativas a la incineradora» y del «respeto a la voluntad del pueblo».

Maddi Txintxurreta

Las obras de la planta incineradora de Zubieta avanzan y su fachada viste ya de color verde, pero miles de personas salieron ayer a la calle en Donostia para exigir la «escisión del contrato» de la macro-infraestructura, asegurando que «estamos a tiempo de parar la incineradora». Erraustegiaren Aurkako Mugimendua, GuraSOS, Gipuzkoa Zutik, Grupo de Estudio Incineradora y Salud (GEIS), Ernai, No + Precariedad, Eguzki, Greenpeace y los sindicatos ELA, LAB, Hiru, ESK, EHNE, CCOO y Steilas fueron los que llamaron a la protesta.

Después de que el estudio de la plataforma GuraSOS haya demostrado esta semana que la incineradora estará sobredimensionada por lo menos en un 110% y tras saberse que la junta de GHK –en su mayoría compuesta por integrantes del PNV y el PSE– se reunirá mañana para decidir si recurre la sentencia que exculpa a quienes pararon el primer proyecto de la incineradora, Donostia acogió ayer la manifestación «más multitudinaria y diversa de las últimas» que se han llevado a cabo contra la incineradora, según la organización.

Las pancartas con los lemas «¡Parad la incineradora!», «hay alternativa» y «la incineradora no es economía circular» salieron a las 17.00 desde la Plaza Centenario a la cabeza de la manifestación, seguidas, según apuntó la organización, por alrededor de 10.000 personas.

Entre ellas había gente de todas las edades y rincones de Gipuzkoa, preocupadas por el daño económico, ecológico y social que podría causar la instalación, y de acuerdo con que existen alternativas.

La movilización pasó entre aplausos por la calle Easo, y siguió por la Avenida de la Libertad y la calle Okendo, para entrar en el Boulevard coreando reclamas como «no a la incineradora, ni en Zubieta ni en ningún sitio» o «sí a la información, no a la manipulación». La manifestación llegó al final del recorrido hacia las 18.00, y allí, delante del Ayuntamiento, la organización felicitó a las miles de personas que participaron en la movilización: «Hemos conseguido una manifestación multitudinaria y diversa».

«No faltan razones»

Todos lo convocantes compartieron el objetivo final de «parar la incineradora y escindir el contrato», y después, cada uno de ellos expuso sus motivos para ello, ya que, aseguraron, «no faltan razones».

Erraustegiaren Aurkako Mugimendua remarcó que en «muchos pueblos de Gipuzkoa ya han demostrado que hay alternativas» a incinerar los residuos, y que en la base de estas está «la recogida selectiva». Por ello, y porque «el contrato que durará 35 años endeudará Gipuzkoa», afirmó que «volveremos a cerrar la incineradora que se nos quiere imponer».

GuraSOS, por su parte, dijo que «nunca es demasiado tarde para una Gipuzkoa más saludable y democrática», y abogó por «proteger a nuestros hijos e hijas, el bienestar de la ciudadanía y el futuro de Gipuzkoa».

GEIS apuntó también que «hay modos más saludables de gestionar los residuos», y apeló a la gente congregada diciendo que «prescindir de la incineradora está en nuestras manos».

Ernai, por su parte, expresó que «ni quieren ni necesitan» la incineradora que hace «el negocio de los corruptos».

Los sindicatos hicieron una proclama conjunta y denunciaron que «se está privatizando el dinero de las trabajadoras y los trabajadores en beneficio de los bancos y contra la ciudadanía», y aclararon que «la incineradora es contraria a los principios de la economía circular».

«Porque detrás de todo esto huele a podrido, porque la incineradora es el símbolo de la mafia del Régimen Vasco, y porque en vez de cambiar el clima, preferimos cambiar el sistema. ¡Paremos la incineradora!», reclamó Gipuzkoa Zutik. Criticó también «la actitud» de Markel Olano y José Ignacio Asensio contra Ainhoa Intxaurrandieta e Iñaki Errazkin, y apostilló: «Se lo debemos a Iñaki y a Ainhoa».

En cuanto a las asociaciones ecologistas Greenpeace y Eguzki, destacaron el daño «económico y ambiental» que provocaría la instalación.

Finalmente, la plataforma No + Precariedad dijo que la incineradora es un «obstáculo» para el modelo de reciclaje que impulsa Europa.

La organización pidió a las autoridades políticas que se valoren todas las alternativas posibles y que se respete «la voluntad del pueblo», ya que no admitirán ninguna «imposición».

Terminaron recordando las 18 incineradoras que se han conseguido parar este año, con un mensaje claro: «es posible».





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martes, 8 de agosto de 2017

Cuatro Ríos de la CAV en Peligro

Desde las páginas de Noticias de Gipuzkoa les traemos esta alerta por parte de Eguzki:


El 19 de julio el vertido se localizó en el Zadorra, en Salvatierra (Álava)

El grupo ecologista Eguzki ha denunciado que en apenas diez días se han producido cuatro vertidos a ríos de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, lo que supone una "marca de récord".

El colectivo advierte de la posibilidad de que haya más vertidos de los que no ha tenido conocimiento ya sea porque la ciudadanía no denuncia porque lo ve "como un hecho habitual" o porque las instituciones "no dan a conocer" las denuncias que le llegan.

Según sus datos, en la segunda quincena de julio han ocurrido cuatro vertidos en Euskadi. El primero tuvo lugar el 18 de julio en la ría del Nervión y causó que en la zona del puente de Deusto de Bilbao pudiera verse "una gran mancha de aceite", cuyo origen Eguzki desconoce.

El colectivo ha afeado al Ayuntamiento de Bilbao, a la Agencia Vasca del Agua Ura y al Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, que no hayan "dado ninguna explicación" sobre el suceso y ha llamado a "hacer una reflexión" sobre el estado de la salubridad de la ría porque este vertido se suma al contagio de leptospirosis de tres participantes en el triatlón de mayo.

El 19 de julio el vertido se localizó en el Zadorra, en Salvatierra (Álava), al producirse una avería en la bomba de entrada a la depuradora que motivó que el río recibiera "el agua sucia, sin ningún tipo de tratamiento".

Eguzki ha demandado en una nota la construcción urgente de una nueva depuradora en esta localidad dado que la actual "acarrea deficiencias desde hace años".

El tercer vertido tuvo lugar el día 21 en Llodio (Álava), a la altura del barrio de Areta, donde aparecieron peces muertos por falta de oxígeno.

El cuarto vertido se produjo en Gipuzkoa, en el río Amezketa y en el municipio con el mismo nombre el 28 de julio. El río apareció "teñido de un color rojo espectacular" debido a un vertido con origen en la papelera del pueblo.

Eguzki ha considerado que estos vertidos se deben a varias causas como que "los trabajos de saneamiento van muy atrasados", que hay infraestructuras "obsoletas", así como a la "falta de celo y control, y dejadez de la Administración y las empresas".

Para revertir la situación el grupo ecologista ha pedido que las inversiones de saneamiento "se pongan en marcha", que "se cuiden y mantengan correctamente las infraestructuras en marcha" y que las instituciones y empresas actúen con "total transparencia" y "no se oculte información a la ciudadanía".





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domingo, 26 de marzo de 2017

Donostia Marcha contra la Incineradora

Ya son años de lucha por parte de sectores de la sociedad gipuzkoana en contra de la obsesión por parte de los jeltzales de instalar una incineradora de residuos sólidos en esa herrialde.

Ayer las calles de Donostia se han abarrotado de personas que se han congregado para exigir una alternativa al manejo de la basura.

Aquí les compartimos esta nota publicada en Naiz:


Unas 4.000 personas han salido a la calle esta tarde en Donostia para decir alto y claro: «Ez, ez, ez, errausketarik ez! Badaukagu alternatiba!». Familias con niños, jubilados, ecologistas, jóvenes... han desafiado al mal tiempo para pedir de nuevo las autoridades y partidos que gobiernan la Diputación: «¡Parad el proyecto! ¡No hagáis oídos sordos al clamor de la ciudadanía!».

@gara_miantzi

El tiempo adverso invitaba a quedarse en casa, pero minutos antes de las 17.00 los alrededores del estadio de Anoeta se han ido llenando de gente. De la boca del topo de las 16.48 han salido numerosas familias y cuadrillas, paraguas en mano, dispuestos a completar el recorrido hasta el Boulevard.

¡Qué sorpresa se han llevado los más pequeños al ver un grupo de caballos! Estos han encabezado la marcha, junto con el sonido del cuerno. Después venía la pancarta principal, con el lema "Alternatiba dagoelako erraustegirik ez", y detrás, miles de personas. Según iba avanzando la manifestación se han sumado más personas que esperaban en las aceras. Además de donostiarras, había gente de diversos pueblos de Gipuzkoa. Según el recuento de NAIZ, se reunieron en total unas 4.000 ciudadanas y ciudadanos.

Crisis sanitaria

Durante todo el camino ha reinado el buen humor. Se veían muchas pancartas (de Eguzki, que también llevaba máscaras; de Tolosaldea, que reclamaba una sanidad pública de calidad; de Duintasuna, que reivindicaba que los jubilados tampoco quieren la incineradora...). Y se escuchaba un único grito: «Bai, badaukagu alternatiba! Ez, ez, ez, errausketarik ez!».

Cuando la cabeza de la marcha a llegado al Boulevar, a la cola le faltaba un buen cacho, por lo que se han entretenido danzando distintas coreografías, con la ayuda de un animador. Así, han convertido los paraguas en elementos artísticos.

En el mensaje final, leído en euskara y en castellano, han señalado que no aceptarán una incineradora que «perjudicará la salud, el medio ambiente, el empleo y las finanzas públicas de toda la ciudadanía de Gipuzkoa ¡hasta 2051!».

Han recordado también que vivimos en tiempos de profundas crisis: económica, política, ecológica, social, humanitaria... Y sanitaria, con cánceres, enfermedades congénitas y de todo tipo. «Con todo lo que sabemos ya de las consecuencias de la contaminación, ¿cómo vamos a permitir ahora la incineradora?».

Lo llevan proclamando muchos años y se han felicitado porque aún no existe la incineradora. «Además, hace años que en Gipuzkoa funciona una alternativa mejor, más limpia, saludable y barata en más de la mitad de los municipios del herrialde. Con una recogida selectiva aprovechamos, compostamos y reciclamos gran parte de los residuos. Y podemos tratar el resto sin incinerarlo».

Han defendido que todos los municipios pueden y deben entrar en esta vía. «Sabemos cómo gestionar mejor nuestros residuos: hagámoslo», han reivindicado en un Boulevard abarrotado.






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viernes, 27 de noviembre de 2015

De Zubieta a París

Se acerca la cumbre climática en la capital gala y desde Eguzki nos hacen llegar esta reflexión a través de las páginas de Gara:


Martin Anso | Eguzki

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de París se plantea como la más decisiva celebrada jamás en este ámbito, pues, tras el fracaso del Protocolo de Kioto, los estados han de adquirir ineludiblemente compromisos para garantizar que el incremento de la temperatura media del planeta no supere los 2º C antes de fin de siglo, límite a partir del cual se considera que el cambio climático acarrearía consecuencias catastróficas.

Por eso los miembros de Eguzki, como los ecologistas de todo el mundo, tendremos estos días la vista puesta en París. Pero, fieles al lema «piensa globalmente, actúa localmente», no dejaremos de mirar a nuestro alrededor, para comprobar las conexiones de los grandes problemas, en este caso la amenaza del cambio climático, en nuestro entorno más inmediato. Y es así como la mirada se nos va casi sin querer hasta los Altos de Zubieta, donde la Diputación está de nuevo dispuesta a construir una incineradora de basuras. Se trata, sin duda, de la peor aportación que puede hacer Gipuzkoa al cambio climático en los próximos años. Los datos hablan por sí solos...

Zabalgarbi, la incineradora de Bizkaia, quemó el año pasado 223.340 toneladas de basura y emitió a la atmósfera 235.000 toneladas de CO2, además de otros gases de efecto invernadero y muchas más sustancias contaminantes. Son datos facilitados por la propia empresa al Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes; por tanto, oficiales (los reales son, sin duda, más abultados), que otorgan a Zabalgarbi el «honor» de figurar entre las cinco instalaciones más contaminantes de Euskal Herria, en un ranking encabezado por Petronor y la central térmica Bahía de Bizkaia.

La incineradora de Zubieta estaba proyectada para quemar 260.000 toneladas de basura anuales. Evidentemente, estaba sobredimensionada, lo que han tenido que reconocer sus promotores. Pero, mientras la redimensionan, parece obligado seguir utilizando esa referencia de 260.000 toneladas. Extrapolando mediante una simple regla de tres los datos de Zabalgarbi, la incineradora de Zubieta emitiría anualmente 273.573 toneladas de CO2, lo que la incluiría a la lista de las cinco instalaciones más contaminantes de Euskal Herria. Desde luego, encabezaría el ranking en Gipuzkoa.

Es decir, la incineradora de Zubieta, además de ser perjudicial para la salud de las personas y del medio ambiente, para la economía circular y la sostenibilidad, es también la peor contribución que Gipuzkoa puede hacer al cambio climático en los próximos años.

Cuando estos días mires a París, hazlo desde los Altos de Zubieta.






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sábado, 4 de julio de 2015

Gladys por Siempre

El pueblo vasco preserva una relación muy especial con el espacio geográfico en el que se encuentra.

Es su Ama Lur. 

La joven vasca Gladys del Estal lo entendía así y eso la convirtió en enemiga del régimen español que recién había cambiado de piel.

En la página del Periódico Diagonal se ha publicado esta remembranza de Gladys:


El movimiento antinuclear vasco se vio sacudido por el brutal asesinato de la joven Gladys del Estal a manos de un guardia civil en 1979.

Martin Anso

El 3 de junio se cumplieron 36 años desde que el guardia civil José Martínez Salas mató de un disparo en la cabeza a la ecologista donostiarra Gladys del Estal. El hecho tuvo lugar en Tudela, a donde la joven había acudido para participar en la Jornada Internacional contra la Energía Nuclear.

No es un aniversario redondo, de los que acaban en cero o cinco, pero no por ello la organización Eguzki, surgida en 1987, fruto de la confluencia de los Comités Antinucleares de Euskadi con otros grupos, ha permitido que la fecha pase desapercibida, y, para ello, ha organizado un año más un acto de recuerdo en Donos­tia. Tampoco en Tudela ha faltado un homenaje, coincidiendo con una nueva edición de la marcha contra el polígono de las Bardenas.

Sabino Ormazabal, veterano mili­tante de los Comités Antinu­cleares, recuerda bien el contexto en el que se produjo la muerte de Gladys: “En marzo de 1979 había tenido lugar el accidente de la central de Harris­burg, uno de esos accidentes, con fusión parcial del núcleo incluida, que la industria insistía en calificar como imposibles, y que luego se han repetido con efectos devastadores en Chernobil y Fukushima. Ante la gravedad de los hechos, organizaciones de todo el mundo se reunieron en Suiza y decidieron declarar el Día del Medio Ambiente de ese año como Jornada Internacional contra la Energía Nuclear, tanto en su faceta civil como militar”.

Este último matiz es importante, porque es el que explica que Gladys se encontrara aquel día en Tudela. Y es que los Comités Antinucleares habían decidido centralizar aquella jornada en la capital de la Ribera, ya que, por una parte, estaba afectada por uno de los cuatro proyectos de centrales que amenazaban entonces el país (los otros eran los de Lemoiz, Deba e Ispaster, todos en la costa) y, por otra, por el campo de tiro militar de las Bardenas.

Aquel 3 de junio, miles de personas se concentraron en Tudela dispuestas a participar en una jornada festivo-reivindicativa, que contaba con autorización gubernativa. Una de aquellas personas era Gladys, de 23 años. Había llegado desde el donostiarra barrio de Egia en uno de los autobuses que ella misma había organizado. Porque Gladys era miembro del Grupo Ecologista de Egia. Sus amigas la recuerdan siempre activa: trabajaba como programadora informática, estu­diaba Quí­mi­cas, impartía educación ambiental a un grupo de chavales... “En fin, no paraba”.

Sin que a día de hoy se sepa exactamente por orden de quién o por qué, aquella jornada se tornó en tragedia. Los concentrados se hallaban junto al Ebro, disfrutando todavía de la comida al aire libre, cuando un mando de la Policía Armada les dio tres minutos para disolverse. Inmediatamente comenzaron los pelotazos y los botes de humo. La gente empezó a replegarse hacia el lugar donde habían aparcado los autobuses. En medio del caos provocado por la intervención policial, algunas personas, entre ellas Gladys, se sentaron en la calzada. “Un grupo de guardias civiles llegó abriéndose paso a culatazos –recuerda Fito Rodríguez, testigo de los hechos–. Uno de ellos, armado con una metralleta, se acercó a Gladys por detrás y sonó un disparo. Mientras les gritaba ‘¡estáis locos!, ¡estáis locos!’, la cogí entre los brazos. La sangre manaba a borbotones. En medio del caos y los golpes, una mujer que iba en coche paró. Metimos dentro a Gladys, como pudimos, y la llevamos al centro de salud. Pero ya era demasiado tarde”.

La versión oficial afirmaba que Gladys había forcejeado con el guardia para arrebatarle el arma y ésta se había disparado fortuitamente. Insistía también en la nacionalidad venezolana de la víctima. “No es más que un detalle de aquella tragedia –concede Rosa Estela, amiga de Gladys–, pero todavía me enerva recordarlo. Sus padres, Enrique y Eugeni, eran donostiarras que, como consecuencia de la guerra, habían terminado en Venezuela (Enrique había sido miliciano del batallón Meabe de las Juventudes Socialistas). Allí nació Gladys y, siendo aún una niña, la familia había regresado a Donostia. Pero los medios del régimen insis­tían en que era venezolana, como si quisieran dar a entender que era una ‘infiltrada’ pagada por el oro de Moscú o vaya usted a saber qué”.

La ola de repulsa por la muerte de Gladys fue inmensa, y la represión, feroz. Fue por aquellos días cuando, en el marco de una asamblea popular en Egia, se decidió rebautizar con el nombre de Gladys Enea el parque del barrio. El Ayuntamiento nunca ha aceptado oficialmente el cambio, pero, en atención a aquella decisión asamblearia, son muchos los donostiarras que hoy día denominan al parque Gladys Enea, y el primer acto de los homenajes en memoria de Gladys suele consistir precisamente en cambiar, siquiera simbólicamente, el nombre del parque.

Condenas menores

Tras aquellas trágicas jornadas de junio de 1979, vino un juicio que se saldó con una condena de 18 meses de prisión menor, por imprudencia, para el guardia José Martínez Salas, que, en la práctica, no llegó a pisar la cárcel. El episodio ni siquiera debió de empañar demasiado su hoja de servicios, pues unos años después fue condecorado en un acto que tuvo lugar precisamente en las Bardenas. Fito Rodríguez lo tiene claro: “¿Im­punidad? Toda. ¿Que si hay víctimas de primera y de segunda? Y de tercera y de cuarta y hasta de ínfima categoría, como Gladys”.

Desde aquel día de junio de 1979, los ojos del puente sobre el Ebro que fueron testigos de la muerte de Gladys han visto pasar mucha agua río abajo. El país ha cambiado y, con él, aquel pujante movimiento antinuclear que marcó una época. Pero no por ello las cuestiones que genéricamente cabe calificar como ambientales han dejado de estar en primerísima línea de la actualidad política y social vasca. Tras la paralización de Lemoiz, llegaron luchas tan notorias como la de la autovía del Leitzaran o el pantano de Itoiz, arropadas por un sinfín de iniciativas que no por haber alcanzado menor eco han dejado de ser fundamentales en la evolución del movimiento ecologista vasco, y en las que la memoria de Gladys no ha estado nunca del todo ausente. Al respecto, Arantza de Ocio, miembro de Eguzki, advierte: “Nosotros no rendimos culto a Gladys como si de una santa laica se tratase. Lo que hacemos es recordarla porque fue una de nosotros y nosotras y porque no debemos permitir que algo así se olvide. Pero sobre todo la recordamos porque las razones que la llevaron a Tudela aquel fatídico día siguen vigentes en las luchas actuales, ya sea contra la reapertura de Garoña, contra el TAV o contra el fracking. Nuestro recuerdo de Gladys no está anclado en el pasado, sino en el presente y, sobre todo, en el futuro, pues, como solemos repetir, no en vano la mataron por defender el agua, el sol y la libertad. ¿Y quién puede poner en duda que son valores de futuro que debemos preservar?”.







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jueves, 28 de mayo de 2015

Persiste la Amenaza de Garoña

Por correo electrónico desde Eguzki nos suenan la alarma con respecto a la central nuclear de Garoña:

Amenazan con abrir Garoña el año que viene

Hace dos años, un 24 de mayo de 2013, el Consejo de Seguridad nuclear emitió un pronunciamiento favorable respecto a la solicitud de la central de Garoña para que el Gobierno le conceda un año de plazo más en el que pueda pedir una renovación de su licencia de operación. Mediante criterios y votos de afamados representantes políticos, valoró las argumentaciones y presiones políticas, haciendo seguidismo del criterio gubernamental del PP, para permitir la solicitud y licencia de prórroga de actividad.

A la espera de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acabe de estudiar este expediente y se pronuncie sobre el futuro de la central, el Ministerio de Industria da por descontado su reenganche a la red eléctrica el próximo año según el informe de sostenibilidad ambiental de la planificación del sector eléctrico 2015-2020 publicado la pasada semana por el Ministerio de Industria.

El texto firmado por la Secretaria de Estado de Energía subraya que «se mantiene la potencia actual, con la salvedad de la puesta en servicio de Santa María de Garoña, que reanuda su funcionamiento en 2016». El departamento que dirige José Manuel Soria da así por válida la reapertura de la instalación tras 29 meses parada.

Este mes de mayo de 2015 el propio CSN ha comunicado a sus propietarios por escrito que deberán materializar inversiones que podrían superar los 100 millones de euros. Además de todo ello, Nuclenor tiene pendiente la resolución del recurso interpuesto ante la decisión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de imponerle en julio de 2014 una multa de 18,4 millones de euros por detener su reactor en diciembre de 2012 «sin autorización», así como el recurso contra la decisión de la Confederación Hidrográfica del Ebro de exigirle medidas que refuercen la refrigeración del agua que toma del río Ebro.

Pero no estamos ante un asunto contable ni de un órgano de seguridad, sino teatro de apariencia de consultiva a un órgano de "seguridad" que actúa en todo momento bajo criterios e intereses políticos y empresariales.

En junio 2009 el CSN emitió un informe favorable a su funcionamiento hasta 2019, sin gran desembolso económico, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero desoyó aquel informe, que indicaba que Garoña se encontraba en condiciones de seguridad adecuadas para seguir operando hasta 2019, limitó la autorización de explotación de Garoña a cuatro años y fijó su cese definitivo en julio de 2013; pero se debate su posible reapertura según el gobierno de Rajoy.

Por lo tanto, desde Eguzki ratificamos la denuncia que venimos realizando años y años de falta de legitimidad de este órgano, por no ser independiente, ni valorativo, ni de "seguridad" defendiendo intereses del lobby nuclear y del gobierno español.

Riesgos que no han sido ni van a ser valorados, aplicando una imposición a la voluntad popular, y una actuación que supone una amenaza a las vidas de cerca un millón de personas, en vez de priorizar la seguridad y las medidas de prevención. El propio ministro de Industria, José Manuel Soria, dijo que era una "buena noticia" que los propietarios de Garoña (las compañías eléctricas Endesa e Iberdrola) hubieran pedido un nuevo plazo para poder alargar su vida útil y ratificó Rajoy la semana pasada en plena campaña en Burgos.

La propia Unión Europea ha reconocido que no se garantiza la seguridad ni con las pruebas del CSN, y en este caso, sin que es hayan sometido a medidas adecuadas según las revisiones y exigencias europeas, deben llevar a una deslegitimación social, política e institucional para su funcionamiento.

Ambas claves anulan cualquier discurso pro nuclear o intento de prolongar la vida de Garoña, tanto del lobby pro nuclear como el gobierno de Mariano Rajoy, así como supone poner cada vez más en jaque la seguridad de más de un millón de personas de su entorno, así como contra las comprobaciones y meditadas palabras de una institución europea.

Para Eguzki, no hay criterios económicos, ecológicos ni democráticos que avalen la reapertura de la central nuclear de Garoña. Eguzki exige un fuerte y decidido liderazgo a favor del cierre inmediato y definitivo de Garoña, respetando la voluntad popular, en una apuesta por otro modelo de economía sostenible y de energía segura y saludable, basada en el ahorro, consumo responsable, apuesta por el aprovechamiento local y comunitario de los recursos.
                                                     

                                                             NUKLEARRIK EZ!!!    

                                               GAROÑA ITXI ORAIN eta BETIKO!!!






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lunes, 23 de febrero de 2015

Fraudulenta Moratoria Nuclear

La plataforma medioambiental Eguzki nos ha hecho llegar esta denuncia por correo electrónico:

Eguzki denuncia que las eléctricas sigan cobrando a los ciudadanos la moratoria nuclear

Eguzki ha presentado recurso de alzada contra la reciente resolución de la Dirección General de Política Energética del Ministerio de Industria por la que se determina que Iberdrola, Sevillana de Electricidad y Endesa cobrarán 68 millones de euros correspondientes a la anualidad de 2014 de las indemnizaciones derivadas de la moratoria nuclear decretada por el Gobierno español en 1983, que afectó a las centrales de Lemoiz, Valdecaballeros y Trillo II. La resolución establece también que aún restan otros 184 millones para que la deuda se considere saldada.

En el recurso, Eguzki hace notar que, entre 1996 y 2015, la moratoria supuso un desembolso de 5.750 millones, que salieron de los bolsillos de los ciudadanos a través del recibo de la luz. Esta escandalosa cantidad cubre con creces cualquier perjuicio que se hubiera podido causar a las empresas, por lo que nuestra organización reclama al Ministerio que deje sin efecto las compensaciones establecidas tanto para la anualidad de 2014 como para las siguientes, por entender que los consumidores deben dejar de soportar su pago a través de una tarifa eléctrica abusiva, máxime ante el número de personas y familias existente en situación de pobreza energética.

En opinión de Eguzki, estas indemnizaciones, en realidad, nunca han sido legítimas, pues fueron las empresas las que, a pesar de la fortísima oposición ciudadana –particularmente en el caso de la central de Lemoiz–, se empeñaron en un programa de nuclearización faraónico que no se sustentaba en la demanda real de energía. Luego no pudieron hacer frente a los costes financieros de semejante apuesta y, de hecho, la moratoria ha sido interpretada con frecuencia como un rescate encubierto de las eléctricas por parte del Estado, a cuenta de los bolsillos de los consumidores.

Lo curioso del caso es que, a pesar de haber pagado esa millonada, las instalaciones de Lemoiz ni siquiera están en manos de una institución pública, sino que siguen siendo propiedad de Iberdrola, que periódicamente lanza algún globo sonda sobre su posible reutilización para tal o cual proyecto.

Manifestación por el cierre de la central de Garoña

Eguzki no quiere desaprovechar la ocasión para denunciar que la vetusta central nuclear de Garoña, que está a punto de cumplir 44 años, siga representando una amenaza, pues se pretende alargar su vida útil hasta 2031, nada menos.

El caso es que, bien por la moratoria, por la prórroga o por lo que sea, las eléctricas siempre ganan, por supuesto, con la inestimable complicidad de los gobiernos de turno. ¡Cómo no pensar que algo tiene que ver con esto la política de puertas giratorias!

Algunas de estas reflexiones llevaremos en la cabeza los miembros de Eguzki a la manifestación que, convocada por Araba sin Garoña, partirá el 28 de febrero, a las 19.00 horas, de la Plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz, y a la que animamos a acudir a la ciudadanía.

Eguzki, febrero de 2015






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miércoles, 2 de julio de 2014

La Suciedad Bilbaína

No, no se sientan insultados estimados habitantes de la bella capital de Bizkaia. 

Con esta nota que nos han enviado nuestros amigos de Eguzki Taldea Ekologista no intentamos decir que Bilbo es una ciudad sucia, no, al contrario, lo que queremos denunciar es la suciedad con la que el PNV y sus aliados del PPSOE gestionan el asunto del manejo de deshechos.

Lean ustedes:


Bilbao incinerará 94.000.000 kilos de basura al año

Bilbao produce 116.000.000 kilos de basura al año, y solo envía a reciclar el 19%. El 81% restante de los residuos acaba en los vertederos.

El Ayuntamiento de Bilbao debe tomar decisiones valientes en el tema de las basuras: extender el compostaje a toda la ciudad, impulsar políticas para aumentar el reciclaje, promover programas de educación ambiental en materia de residuos, etc.

Pero por desgracia, el Gobierno Municipal (PNV) con apoyo del PP y la abstención del PSOE ha optado por otro camino; el 26 de junio decidió incinerar 94.000.000 kilos de basuras, o lo que es lo mismo, el 81 % de lo que se produce en la Villa.

En Bizkaia tenemos un problema. Existe una incineradora, Zabalgarbi, a la que hay que dar de comer todos los días, porque los/as dueños/as de esta empresa de carácter semipúblico (65% accionariado privado y el 35% accionariado público) quieren ganar dinero a toda costa. Así, desde ahora en adelante, Bilbao nutrirá los hambrientos hornos de esta incineradora. Además de los impactos directos derivados de su actividad, esta incineradora genera 48.000.000 kilos de escorias y cenizas tóxicas anualmente. Éstas, son repartidas por los vertederos de Bizkaia, tales como el de Zalla, cuyo Ayuntamiento ha solicitado el cierre del mismo por los perjuicios que trae al municipio.

En el mundo existen grandes ciudades (por ejemplo; San Francisco, Bruselas o Milán) que han rechazado la incineración y han implantado sistemas de recogida personalizada de residuos, con gran éxito y unas tasas de reciclaje envidiables.

Estas ciudades podrían ser un buen ejemplo para Bilbao. Pero, aquí, el problema radica en la falta de voluntad política y que los intereses económicos elitistas imponen la incineración como eje central de la gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU) en Bizkaia.

Este es el estilo del PNV: quemar recursos naturales, hacer ganar dinero a unos pocos inversores privados y llenar Bizkaia de residuos tóxicos.


 ¡Sí, al reciclaje! ¡No, a la incineración!


Bizkaian, 2014ko uztailaren 2an

EGUZKI Talde Ekologista
Tf.688662532  eguzki.eguzki@gmail.com
http://www.eguzki.org





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viernes, 30 de mayo de 2014

Gladys a 35 Años

Eguzki nos ha hecho saber por correo electrónico su intención de conmemorar el 35 aniversario del asesinato de la activista medioambiental Gladys del Estal:

Homenaje a Gladys, en el 35 aniversario de su muerte

El 3 de junio se cumplirán 35 años desde que el guardia civil José Martínez Salas mató en Tudela, de un disparo en la cabeza, a Gladys del Estal. Con tal motivo, el próximo domingo, día 1, Eguzki ha organizado un acto en memoria de la ecologista donostiarra, que, como de costumbre, tendrá lugar en Gladys Enea. La cita es a las 12, en la puerta del parque, desde donde subiremos hasta la pradera, donde, ante el monolito de Gladys, depositaremos unas flores.

¿Por qué insistir, 35 años después, en recordar a Gladys? Ante todo, porque fue nuestra amiga, nuestra compañera, y no la vamos a olvidar nunca. Pero hay más razones…

Creemos que la sociedad no debería olvidar cómo la mataron, así como no debería olvidar que aquel acto quedó impune. La Audiencia de Pamplona consideró la muerte de Glayds como fruto de un caso de imprudencia temeraria por parte del guardia y le impuso la pena mínima: 18 meses de prisión menor. José Martínez Salas ni siquiera ingresó en la cárcel. En realidad, ni siquiera hay constancia de que aquella acción supusiera un borrón en su expediente, puesto que siguió en la Guardia Civil y, en 1992, fue condecorado con la Cruz del Mérito Militar. En los últimos tiempos, mucho se ha hablado de las víctimas, de todas las víctimas, incluidas las producidas por la violencia del Estado. Pero, hoy por hoy, Gladys sigue formando parte del grupo de víctimas de segunda o de tercera, pues carece del debido reconocimiento.

Por otra parte, Como hemos manifestado en más de una ocasión, nosotros no rendimos culto a Gladys como si se tratara de una especie de santa laica. Lo que hacemos es recordarla, porque fue nuestra compañera, como queda dicho, y también porque su lucha sigue siendo nuestra lucha. Y es que Gladys no estaba aquel 3 de junio de 1979 en Tudela por casualidad, sino que había acudido a una concentración antinuclear. Gracias a ella y a otros muchos, Euskal Herria cerró la puerta a la amenaza nuclear, representada por los proyectos de centrales de Deba, Ispaster, Tudela y Lemoiz. Sin embargo, esa amenaza ha seguido colándose por la ventana a través de Garoña, “la central de las mil grietas”. Una central que, desgraciamente, sigue estando de rabiosa actualidad, pues Nuclenor (Iberdrola y Endesa a partes iguales) han solicitado una nueva licencia de actividad, después de que el Gobierno haya modificado ad hoc toda la normativa legal que lo impedía. ¿Es malicioso pensar que existe una realción efecto-causa entre la disposición de los gobernantes a plegarse a todos los requerimientos de las eléctricas y el hecho de que, concluido su mandato, terminen entrando en nómina de estas?

Bien, pues también tendremos en cuenta estas cosas el domingo, en el homenaje a Gladys.

Eguzki, mayo de 2014






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