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sábado, 13 de diciembre de 2025

EHU Investigará Muerte de Unamuno

La hipótesis ya tiene largo aliento.

Ahora se lo toman con la seriedad requerida.

Y es que desde aquel «venceréis, pero no convenceréis» pareciese que su suerte estaba echada.

Nos referimos a las circunstancias alrededor de la muerte del intelectual vasco más conocido alrededor del mundo, Miguel de Unamuno.

Lean lo que se ha publicado en Naiz:


¿Los franquistas mataron a Unamuno? Un estudio, con apoyo de EHU, intenta esclarecerlo

Investigadores de EHU participarán en un estudio impulsado por la Universidad de Salamanca para determinar si los franquistas mataron a Miguel de Unamuno durante su arresto domiciliario el 31 de diciembre de 1936.

¿Los franquistas mataron a Unamuno? A esa pregunta que se viene formulando desde el 31 de diciembre de 1936 va a intentar dar respuesta un estudio que cuenta con el apoyo de EHU.

Así lo ha anunciado este viernes la universidad, que ha especificado en un comunicado que un grupo de docentes de varios de sus departamentos ha decidido impulsar una iniciativa de apoyo a la investigación interdisciplinar de la Universidad de Salamanca (USAL) para el esclarecimiento de la muerte del escritor y filósofo vasco.

En el mismo participan, entre otros, el catedrático de Literatura Jon Kortazar y el catedrático de Derecho Penal Jon Mirena Landa, junto a Aranzadi Zientzia Elkartea, de la que forman parte la antropóloga forense Lourdes Herrasti e investigadores del Instituto de Medicina Legal. En total, son once participantes de las principales disciplinas académicas relacionadas.

Indicios de criminalidad

Los coordinadores del grupo de apoyo, David Hoyos y Jon Bernat Zubiri, han señalado que «los diferentes indicios de criminalidad en torno a la muerte de Unamuno, en su propia casa y en extrañas circunstancias, interpelan a EHU a participar en la investigación que está promoviendo la USAL y que debe contar con todos los medios necesarios para esclarecer lo que sucedió aquella noche entre el falangista Bartolomé Aragón y un Don Miguel que no había tenido ningún síntoma de indisposición y que había manifestado en varias ocasiones que estaba amenazado de muerte y deseaba escapar del arresto domiciliario al que estaba sometido».

En ese sentido, Aranzadi Zientzia Elkartea se compromete a aportar los recursos necesarios para el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon la muerte de Unamuno, familiar de su fundador, Telesforo Aranzadi.

En la presentación institucional del encuentro, que ha tenido lugar en Bizkaia Aretoa, el rector de EHU, Joxerramon Bengoetxea, ha recalcado «el componente histórico del proyecto», poniendo en valor la colaboración establecida entre ambas universidades, así como con agentes de gran relevancia en la materia. Asimismo, ha trasladado al grupo de trabajo «la disposición y el compromiso institucional de EHU para apoyar esa labor e impulsar su continuidad».

Arresto domiciliario y amenazas
 
Por su parte, el director del Master de Conducta Criminal de la USAL, Francisco Javier de Santiago, y la psicolingüista Maria Montfragüe han recordado durante la reunión con el rector y el Gobierno de Lakua las circunstancias en las que sucedieron los hechos en los dos últimos meses de vida de Unamuno.

Fue un momento en el que confluyeron «el arresto domiciliario al que estaba sometido, las amenazas de autoridades del régimen y las circunstancias más que sospechosas de su muerte, además de la apropiación que hicieron del cadáver los falangistas y un entierro tan precipitado, dadas las fechas que eran».

La sospechosa muerte del escritor y filósofo vasco coincidió en el tiempo con otro luctuoso suceso. La madrugada del 1 de enero de 1937, fueron fusilados en las tapias del cementerio de Salamanca 11 personas del Ayuntamiento de Béjar, entre las que se encontraban el alcalde, el secretario y varios concejales.

«Les sacaron de madrugada y les pasearon por la Plaza Mayor antes de la ejecución para que vieran la ‘juerga’ de Nochevieja y de allí los llevaron a la tapia donde los ejecutaron», se ha recordado.




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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Lakua Pisoteó a Sobrevivientes de Gernika

Unos se dicen nacionalistas vascos, otros, insisten en que son socialistas y obreros españoles.

La realidad es que tanto unos como otros son lacayos de La Zarzuela, politiqueros de tercera funcionales al franquismo en su derivación borbónica.

Solo así se puede entender esto ocurrido durante la profanación con su sola presencia de Felipe Borbón y Grecia a la memoria de las víctimas del régimen del que él es heredero y que se denuncia en Naiz:


Acusan a Lakua de acallar a una víctima en el acto de Gernika

Monika Aperribai ha denunciado que los organizadores del homenaje a las víctimas del bombardeo de Gernika trataron de acallar a su padre, un superviviente del ataque fascista que «no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón».

El pasado 28 de noviembre, el cementerio de Zallo acogió un homenaje a los supervivientes del Bombardeo de Gernika. Un acto al que acudieron el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, que realizó una petición de perdón ante el brutal crimen fascista, y el monarca español, Felipe de Borbón, que se limitó a guardar silencio, inmóvil a unos metros. 

Allí estaba Emilio Aperribay, un superviviente del ataque al que los organizadores del evento, entre ellos el Gobierno de Lakua y el Ayuntamiento de Gernika, trataron de acallar, tal como ha denunciado su hija Monika Aperribai en una carta publicada en NAIZ. 

«Lo que hicieron con un hombre nonagenario no tiene ninguna justificación», ha destacado, haciendo hincapié en que su padre cuenta «con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos».

Ha señalado que en el acto solo había tres supervivientes, dos mujeres y su padre; «y hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió». «Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años», ha apuntado.

Y ha censurado que «esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo. Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie».

«A Emilio se le ninguneó, se le arrinconó», ha señalado, y ha criticó que el viernes «quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles. Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas».

«A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma. Qué poca humanidad, qué poca moral», ha subrayado antes de advertir de que «Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón». 

«Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente. Que fueran conscientes de que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad».


Aquí la carta íntegra:


Homenaje a los supervivientes Bombardeo de Gernika 

Monika Aperribai

El viernes pasado, 28 de noviembre del presente, en el cementerio de Zallo (Gernika) se homenajeaba a los supervivientes del Bombardeo de la Villa.

La presencia del presidente de la República Federal de Alemania, D. Frank-Walter Steinmeier, fue un hecho muy significativo.

Iba a renovar el gesto que en 1997 tuvo su homólogo Roman Herzog, al pedir perdón por la masacre que la Legión Cóndor de la Alemania nazi realizó sobre Gernika el 26 de abril de 1937.

También apareció por allí, con cara de póquer y sin despegar los labios, el hijo del emérito y heredero del franquismo.

No sabemos a qué vino..., ¿a provocar? ¿A ver qué pasaba? ¿A lavar la imagen de la monarquía? ¿A pasearse? 

En fin, sin más.

El caso es que la organización del evento, entre ellos el Goberno Vasco y el Ayuntamiento, cometieron una gran torpeza y una gran falta de educación y respeto. Lo que hicieron con un hombre nonagenario, Emilio Aperribay, superviviente del bombardeo de Gernika, no tiene ninguna justificación.

Una víctima de aquel cruel ataque con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos.

En el acto solo había tres supervivientes, hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió. Dos mujeres encantadoras y Emilio.

Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años.

Este mensaje se lo hizo llegar, finalmente, al presidente Alemán, el cónsul de Alemania, Michael John Voss, que se portó como un señor desde el comienzo de las gestiones y al que estamos muy agradecidos.

Y esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo.

Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie.

Es más, en el cementerio, además de haber cantidad de gente, también había unos quince jóvenes, algunos eran alemanes y otros euskaldunes que pertenecían a un grupo de intercambio cultural.

Es decir, se había decidido invitar a personas más importantes que a los pocos supervivientes que se quedaron fuera.

Pues así fue, en este caso, a Emilio se le ninguneó, se le arrinconó.

Quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles.

Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas. 

A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma.

Qué poca humanidad, qué poca moral.

Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente.

Que fueran conscientes que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad.

Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón. 

 

 

 

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jueves, 27 de noviembre de 2025

EH Bildu Dice No a Felipe Borbón

Desde este blog de la diáspora vasca y para la diáspora vasca opinamos que no hay mejor escenario en el mundo para que Felipe VI abdique que Gernika.

Ahora bien, si no va a abdicar, por lo menos que aproveche el momento para pedir perdón al pueblo vasco por todos los crímenes de lesa humanidad cometidos por el españolismo en general y el  españolismo franquista en particular.

Mientras tanto, hacemos saber que celebramos la decisión por parte de EH Bildu de no legitimar la presencia del heredero político del quien ordenase el bombardeo de la villa y el acribillamiento de sus habitantes.

Aquí lo publicado por Naiz al respecto:


EH Bildu no participará en el acto de Gernika al considerar «hiriente» la presencia del Borbón

Aunque ha celebrado la presencia del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, EH Bildu ha criticado la presencia en Gernika de Felipe de Borbón, al que consideran «jefe de un Estado reinstaurado por Franco». Por todo ello, la formación no acudirá a los actos previstos en Gernika.

EH Bildu ha anunciado que no estará presente en la visita que el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, realizará este viernes a Gernika para rendir homenaje a las víctimas del bombardeo del 26 de abril de 1937, debido a la presencia junto al mandatario germano del rey español Felipe de Borbón.

Si bien la formación soberanista ha celebrado el gesto del presidente alemán, ya que «es un paso en la buena dirección y estas muestras de cercanía hacia las víctimas del bombardeo son bienvenidas en nuestro país», también ha denunciado que el Estado español «sigue sin asumir la responsabilidad que le corresponde respecto al bombardeo de Gernika».

En este sentido, ha calificado como «hiriente» la presencia de Felipe de Borbón en el acto de este viernes. «Quienes bombardearon Gernika contribuyeron a construir el régimen franquista, que a su vez reinstauró la monarquía borbónica de la que el rey Felipe VI es heredero», ha criticado.

«El pueblo de Gernika fue bombardeado en 1937 por la Legión Cóndor alemana, en connivencia con el régimen franquista y con el beneplácito de Francisco Franco, el dictador que murió hace cincuenta años en su cama y que dejó todo “atado y bien atado”. Las heridas de aquel bombardeo –que tenía como objetivo último la humillación del pueblo vasco y atacar su corazón simbólico– siguen aún abiertas», ha expresado EH Bildu en un comunicado.

Para la formación, la asunción de responsabilidades y el perdón siguen siendo «un ejercicio pendiente por parte del Estado español, que intenta ocultar sus propias responsabilidades»: «El rey Felipe VI tiene la oportunidad de pedir perdón al pueblo de Gernika; no hacerlo supone seguir huyendo de sus responsabilidades como jefe de un Estado reinstaurado por Franco».

Por todo ello, EH Bildu no estará presente en dicho acto y reitera que la monarquía española «no es bienvenida en Gernika, símbolo de nuestras libertades nacionales, de la paz mundial y referencia internacional de la lucha antifascista». 

 

 


 

 

 

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¿Honrar o Profanar?

Felipe Borbón, conocido alrededor del mundo como Rey Felipe VI de España, es heredero político del dictador genocida Francisco Franco por línea directa de su padre, Juan Carlos Borbón, conocido  como Juan Carlos I.

También presume de linaje nazi por conducto de su madre, Sofía de Grecia.

Y resulta ser que - en un hecho que tiene muy molesto al vasco colaboracionista Alberto Alonso, Director del Instituto Gogora - en cuestión de horas se presentará en Gernika, supuestamente para honrar a las victimas del españolismo en su vertiente franquista.

De lo anterior nos habla este artículo en Público:


Un acto impulsado por Alemania en Gernika arrastra al rey a homenajear por primera vez a víctimas de Franco

Felipe VI y Frank-Walter Steinmeier, jefe del Estado de la República Federal, organizan una visita a la localidad vasca sin citar al dictador español y a Hitler, cuya aviación bombardeó y destruyó la ciudad en 1937.

Juan Oliver

La Corona española participará este viernes activa y explícitamente y por primera vez un acto de restauración de la memoria democrática por los crímenes del franquismo, cuando Felipe VI acompañe el próximo viernes al presidente de la República Federal de Alemania (RFA), Frank-Walter Steinmeier, en el homenaje que éste ha impulsado en Gernika-Lumo (Bizkaia) para recordar a las víctimas del bombardero nazi de la ciudad el 26 de abril de 1937.

En las respectivas convocatorias de la Casa Real y de la presidencia alemana, sin embargo, se obvia cualquier referencia a Francisco Franco y a Adolf Hitler, los dos dictadores fascistas responsables de aquella matanza que causó miles de muertos y heridos entre la población civil, cuyo horror captó Pablo Picasso en su obra más conocida, que lleva precisamente el nombre de la localidad.

Frank-Walter Steinmeier, que ocupa la jefatura del Estado en Alemania con una responsabilidad institucional equiparable a la que la Constitución Española reserva a la figura del monarca, aterrizó el pasado miércoles en Madrid en compañía de su pareja, para dar comienzo a un viaje oficial de tres días que incluye, entre otros eventos, reuniones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con Felipe VI. El rey y la reina lo recibieron en Madrid y le dieron audiencia en el palacio de la Zarzuela, cenarán con él este jueves en El Pardo y lo acompañarán el viernes en la ofrenda floral en el cementerio de Zallo de Gernika-Lumo y en una visita posterior al Museo de la Paz de la villa.

La Legión Cóndor

El centro, ubicado en la Plaza de los Fueros y que alberga también un archivo documental y bibliográfico, exhibe contenidos destinados a difundir la memoria del bombardeo de 1937 a manos de la Legión Cóndor –la fuerza aérea con la que Hitler apoyó a Franco–, así como la de las víctimas de la guerra civil y de la represión fascista en Euskadi durante la contienda y la dictadura.

Es la primera vez que un presidente de la RFA visita Gernika, aunque no la primera en la que Stenmaier pide perdón por los crímenes nazis en otros países –lo hizo en Polonia, Grecia y Austria en memoria del exterminio judío–. Sin embargo, el comunicado institucional sobre la visita difundido por la presidencia alemana no hace alusión al carácter fascista del ataque sobre Gernika acordado por Hitler y Franco, a quienes ni siquiera cita, y se limita a explicar que el presidente de la RFA "conmemorará la historia compartida y el papel de Alemania en la guerra civil española".

En cuanto a la monarquía, Felipe de Borbón había asistido a algunos actos de recuerdo a exiliados del franquismo y a funerales y exequias religiosas, y ha participado este año en los aniversarios de la liberación de los campos de exterminio de Auschwitz (Polonia) y Mauthausen (Austria), donde murieron republicanos españoles a manos de los nazis. Sin embargo, nunca antes había acudido a un homenaje expreso a víctimas de Franco, ni ha condenado formalmente la dictadura.

Alabanzas de Juan Carlos de Borbón a Franco

Tampoco lo hizo su padre, Juan Carlos de Borbón, quien recientemente ha alabado la figura de Franco y su supuesta intención aperturista, y quien sólo visitó Gernika en 1981, cuando fue abucheado e interrumpido cuando daba un discurso en la Casa de Juntas en su primer viaje oficial a Euskadi como jefe del Estado tras la muerte del dictador. En noviembre de ese mismo año, visitó oficialmente la sala del Casón del Buen Retiro de Madrid donde se exponía el cuadro de Picasso, que había sido devuelto a España dos meses antes.

En su discurso del pasado viernes en el acto de conmemoración de la coronación de su padre, Felipe VI tampoco tuvo palabras de recuerdo para las víctimas del franquismo, aunque sí para las de "la violencia terrorista y extremista", a las que definió como "caídos por la democracia, la libertad y el Estado de derecho" que "nunca deben estar ausentes de nuestra memoria colectiva".

En el comunicado con el que la Casa Real ha anunciado la visita de Steinmeier a Gernika, la Zarzuela también ha evitado explicitar que el rey estará con él, y se limita a anotar que se trata de un homenaje del presidente de la RFA a las víctimas del bombardeo", sin citar tampoco a Franco, ni a Hiteler ni al fascismo.

Pradales y Esteban

En el acto de la localidad vasca sí estará el lehendakari, Imanol Pradales, que recibirá antes a Stenmaier en la sede del Gobierno Vasco, junto a representantes de otros partidos políticos y de asociaciones de memoria. Fuentes del PNV han confirmado a Público que el presidente de la formación de Pradales, Aitor Esteban, acudirá también al homenaje y hará declaraciones a los medios.

Público se ha dirigido a la Casa Real para preguntar si la asistencia de Felipe VI al acto de Gernika supone un cambio en la política de la Corona con respecto al reconocimiento de las víctimas del franquismo, pero al cierre de este artículo no había obtenido respuesta. Este diario también se dirigió sin éxito al Ministerio de Asuntos Exteriores para saber cuándo supo el Gobierno de la propuesta alemana para celebrar el homenaje.

Por otro lado, el Bloque Nacionalista Galego anunció este miércoles que no participará en la sesión plenaria conjunta de las Cortes Generales prevista para este jueves con motivo de la visita de Estado de Steinmeier, a quien acusa de haber mantenido una postura "favorable a las políticas de exterminio y genocidio llevadas a cabo por el Estado de Israel". El BNG explica que Steinmeier visitó el país para expresar su apoyo al "Gobierno sionista de Netanyahu" en mayo de 2025, en uno de los momentos más duros de la masacre israelí en Gaza.

 

 

 

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martes, 18 de noviembre de 2025

La Saña del Franquismo

Les recomendamos ampliamente la lectura de este reportaje acerca de los desmanes del españolismo en su vertiente franquista, mismo que ha sido redactado con un tono poco usual para el medio de comunicación en el que se ha publicado. 
 
Nos referimos a Deia.

Lean ustedes:


Euskadi, castigada con saña por Franco desde el golpe militar al fin de sus días

Desde el bombardeo de Gernika hasta los fusilamientos de Txiki y Otaegi, el tirano actuó sin piedad contra el pueblo vasco

Joseba Fonseca

La célebre frase de “España, antes roja que rota” se le atribuye a José Calvo Sotelo. El por entonces líder de Renovación Española, partido que defendía una monarquía autoritaria, la pronunció el 5 de diciembre de 1935, durante en una sesión parlamentaria, en la que expresaba su temor por el auge de nacionalismos como el vasco y el catalán. Unos meses después, el 13 de julio de 1936, el dirigente derechista fue asesinado por un militante socialista llamado Luis Cuenca. Aquel suceso hizo que Francisco Franco, reacio inicialmente a sumarse a la rebelión militar que desde hacía tiempo se fraguaba para acabar con la República, decidiera sumarse a ella, desencadenando los acontecimientos que culminaron con la sublevación del 18 de julio que dio inicio a la Guerra Civil. Y pese a que esta fue concebida como una cruzada contra los rojos, a Franco, al igual que a su paisano, el también gallego Calvo Sotelo, le inquietaba más el avance de lo que él daba en llamar los “separatismos”, cuyo “fomento libre” situaba entre las causas que desembocaron en el levantamiento armado. Por ello, desde el primer momento, castigó duramente a Euskadi, donde a la acción del pujante movimiento obrero se sumaban las aspiraciones de un nacionalismo con gran implantación social e institucional. Una inquina que se prolongó hasta el final de sus días.

Ya desde la Guerra Civil se pudo comprobar la saña con la que Franco castigó a la resistencia vasca. El máximo exponente de ello es, sin duda, el bombardeo de Gernika. La villa carecía de relevancia estratégica en el plano militar en aquel momento, más allá de la presencia de soldados que se retiraban ante el avance franquista para preparar la defensa de Bilbao. Por tanto, su elección como escenario de la masacre que Picasso inmortalizaría en su monumental cuadro respondía exclusivamente a su fuerte componente simbólico como cuna de las libertades vascas, representadas por el Árbol de Gernika. 

Dos días antes de aquel fatídico 26 de abril de 1937, el bando sublevado advertía en un comunicado emitido por radio: “Franco se dispone a propinar un fuerte golpe contra el que es inútil cualquier resistencia. ¡Vascos! Rendíos ahora y se os perdonará la vida”. Lo que nadie podía imaginarse es que un infierno de fuego caería precisamente sobre la villa foral en un lunes de mercado, día en el que acogía a numerosas personas procedentes de los pueblos cercanos. Y es que Gernika fue también el escenario escogido por la Legión Cóndor alemana que apoyaba a Franco para el primer ensayo de guerra total. Fue la primera ciudad destruida sistemáticamente, un precedente de lo que luego ocurriría en la Segunda Guerra Mundial. Se utilizaron más de 30 toneladas de bombas, las primeras de ellas rompedoras, para destruir los edificios. Después cayeron otras incendiarias, para asegurarse de que la devastación fuera total. Como remate a tal muestra de sadismo, los cazas se lanzaron a un vuelo casi a ras de suelo para ametrallar a todo superviviente que intentar huir.

Por si no fuera suficiente, en un alarde más de bajeza moral, el bando franquista proclamó que el incendio de Gernika fue provocado por las fuerzas republicanas. Pero la verdad imperó gracias, en buena parte, al testimonio de George Steer. La crónica que el corresponsal británico realizó para The Times y New York Times permitió que el mundo conociera lo que realmente lo que allí sucedió, desmontando la falacia de los golpistas.

Hubo en la Guerra Civil otros importantes bombardeos sobre objetivos civiles, como el de Durango, perpetrado unas semanas antes –el 31 de marzo de 1937–y que causó también en torno a 250 muertes, o del Otxandio, cometido el 22 de julio de ese mismo año, pocos días después de que cayera Bilbao ante las tropas insurgentes, en el que fallecieron algo más de 80 personas, entre civiles y militares. Acciones también sangrientas e indiscriminadas, pero que nunca alcanzaron la repercusión que, por su simbolismo, adquirió la destrucción de la villa de Gernika.

El pueblo de las viudas 

Bizkaia, al ser el último territorio en ceder ante el empuje del ejército de Franco, pagó un alto precio por ello. Pero no fue el único. Todos los herrialdes sufrieron el azote de los sublevados, incluso los que cayeron rápidamente, como es el caso de Nafarroa. Allí, la represión contra todo aquel que apoyara a la República fue brutal y tiene como emblema lo ocurrido en Sartaguda. Allí, en la localidad ubicada en la Merindad de Estella, fueron asesinados 84 hombres, de los cuales estaban casados 65, dejando huérfanos de padre a 135 criaturas. Por ello, se le dio a conocer como el pueblo de las viudas. Por aquel entonces, Sartaguda contaba con una población de en torno a 1.200 habitantes. Las primeras detenciones se produjeron a los dos días de estallar la Guerra Civil y las ejecuciones extrajudiciales realizadas por escuadrones de falangistas y requetés se extendieron hasta bien entrado el otoño. La tasa de 67’6 asesinados por cada 1.000 habitantes la convirtió de largo en la población navarra con un mayor índice de represaliados.

Además de las pérdida de vidas humanas, del encarcelamiento que durante años padecieron muchos luchadores del bando republicano y del exilio al que se vieron condenadas miles de personas, entre ellas los célebres niños de la Guerra que se criaron en países como Bélgica, Reino Unido o la Unión Soviética, Euskadi también fue víctima de un castigo político una vez Franco se alzó con el poder. El dictador estableció diferencias y reprendió la resistencia exhibida en Bizkaia y Gipuzkoa, declarándolas como “provincias traidoras” y privándolas de su régimen foral y del Concierto Económico. En cambio, se mantuvieron en Araba y Nafarroa como premio a su rápido alineamiento con los golpistas.

A partir de ahí, vendrían cuatro décadas en los que Euskal Herria sufriría una férrea y constante represión en todos los ámbitos. Se sucedieron los estados de excepción, muchos vinculados a protestas convocadas por los movimientos obreros. Bizkaia fue escenario de la primera gran huelga general del franquismo en mayo de 1947, centrada fundamental en la siderurgia de la Margen Izquierda. Con los años, las movilizaciones fueron ganando en frecuencia e intensidad, alcanzando uno de sus puntos álgidos con la Huelga de bandas, la más larga de la dictadura. Aquel conflicto laboral en la fábrica Laminación de Bandas en Frío de Etxebarri duró 163 días, de noviembre de 1966 a mayo del 67 y levantó una ola de solidaridad, con paros en otras empresas como La Naval y Euskalduna y manifestaciones duramente reprimidas por la Policía Armada.

Proceso de Burgos

El franquismo se encaminaba a su final, pero no estaba dispuesto a aflojar la presión. La actividad armada de ETA llevó a que la endureciera, abriendo en 1970 un Consejo de Guerra a 16 activistas, seis de los cuales fueron condenados a muerte. Entre ellos estaban figuras que, finalizada la dictadura, tendrían un papel destacado en la política vasca, como Mario Onaindia, Teo Uriarte o Jokin Gorostidi. Lejos de ser una muestra de fortaleza del régimen, el Proceso de Burgos marcó el principio de su fin. Aquel juicio despertó una inusitada reacción popular que derivó en una presión internacional, con marchas de protesta contra la España franquista en muchos países europeos. Ello obligó al dictador a conmutar las penas capitales por prisión.

Por aquel entonces Franco ya sufría de forma evidente los efectos del Parkinson, pero ni siquiera en los últimos días de vida aparcó su crueldad. Gravemente enfermo y apenas dos meses antes de su fallecimiento, firmó sus últimas sentencias de muerte. Entre los cinco ejecutados se encontraban dos militantes vascos de ETApm, Juan Paredes Manot Txiki y Ángel Otaegi, fusilados el 27 de septiembre de 1975. Aquellas muertes, que tanta indignación popular provocaron, avanzaron la propia defunción de un régimen que, de principio a fin, tuvo a Euskadi como objetivo prioritario de su brutal represión. 

 

 

 

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lunes, 3 de noviembre de 2025

Éxodo de los 'Niños de la Guerra'

En el portal de Público se están dando a conocer reportajes acerca de la Revolución Española (mal llamada Guerra Civil) y en la edición de hoy se ha mencionado a las infancias de la Generación Gernika.

Aquí la información:


El éxodo de los 'niños de la guerra' ante el horror y el hambre

Ana Martínez Rus, historiadora y profesora de la Universidad Complutense, es la autora del tercer capítulo de la serie en el que narra el exilio de los menores tras el golpe de estado militar.

Ana Martínez Rus

Los civiles y, en particular, los niños fueron las principales víctimas de la Guerra Civil Española. Desde el principio fue prioritario para los gobiernos de la República alejarlos de la primera línea de fuego para evitar las secuelas físicas y psicológicas. 

Aparte de las colonias en el Levante español se organizaron evacuaciones fuera de España en las que participaron varios países y organizaciones internacionales de ayuda humanitaria bajo el lema: Salvad a los niños de España. Fueron los primeros exiliados del conflicto armado. En Europa, Francia fue el país que más niños españoles acogió con cerca de 20.000 menores, mientras que a Bélgica llegaron en torno a 5.000 niños y a Inglaterra alrededor de 4.000; cerca de 3.000 a la Unión Soviética; y Suiza acogió unos 800 niños. Fuera de Europa, México recibió 455 menores, los llamados Niños de Morelia.

Las imágenes de las 288 cintas que la Corporación Hearst grabó durante la Guerra Civil para los noticiarios de los cines de Estados Unidos son de gran calidad y tras su digitalización en la Universidad de California, cuentan con una extraordinaria nitidez. Estas grabaciones son inéditas en España ya que solo las vieron los ciudadanos que acudían a los cines propiedad de Hearst, representan un documento excepcional y una fuente de primera magnitud sobre el sufrimiento del pueblo español y las consecuencias de la contienda en la población.

Exilio y separación de las familias

La infancia sufrió las consecuencias de los bombardeos que provocaron la evacuación a lugares menos expuestos y más salubres, aunque conllevó la separación de las familias, cambios en la educación y una vida cotidiana marcada por la escasez, el miedo y el sufrimiento. El primer destino fue la costa mediterránea, pero meses después los bombardeos eran constantes y el territorio español ya no era seguro para garantizar la vida de esos pequeños, optando por la salida al extranjero. 

Madrid tiene el triste récord de ser la primera ciudad europea donde la población civil fue bombardeada sistemáticamente. Tras el fracaso del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 en Madrid la conquista de la capital se convirtió en un objetivo prioritario para el bando sublevado. La ciudad fue asediada desde el norte por las tropas del general Mola y por el sudoeste por las del general Franco. Los intentos del ejército rebelde por tomar la capital fueron frenados por la defensa llevada a cabo por los madrileños, quienes, apoyados por los voluntarios de las Brigadas Internacionales, acuñaron lemas como el famoso Madrid será la tumba del fascismo o ¡No pasarán!, que tenía su origen en la batalla de Verdún de la Gran Guerra.  

Contra todo pronóstico, Madrid rechazó el avance de los rebeldes hasta prácticamente el final de la contienda, convirtiéndose así en un símbolo de resistencia internacional. Pero pagó un alto precio ya que cuando el ataque frontal a la capital se detuvo en Ciudad Universitaria gracias a la resistencia republicana, el ejército rebelde realizó bombardeos masivos y precisos cuyos objetivos no eran militares, sino civiles. Estos ataques fueron efectuados por los aliados de la Alemania nazi y la Italia fascista. Durante el mes de noviembre de 1936, Madrid se convirtió en la primera capital del mundo en la que las fuerzas aéreas fascistas italianas y nazis alemanas experimentaron la estrategia del terror aéreo sobre la población civil. 

En el documental se ve una colonia infantil en Madrid en septiembre de 1936 visitada por el diputado comunista francés y vicepresidente de la Asamblea francesa, Jacques Duclos, según la descripción, pero también podría ser perfectamente el pedagogo Lorenzo Luzuriaga ya que se parecen bastante. También se identifica perfectamente a Victoria Kent, responsable de la creación de guarderías y refugios para niños al inicio de la contienda. En junio de 1937 fue nombrada secretaria de la embajada de España en París del gobierno de la República para el cuidado de las evacuaciones de refugiados, especialmente los niños, a medida que caían los frentes republicanos. Entre sus tareas estaba la de buscarles asilo en Francia.

Lejárraga acompaña a los niños evacuados

Otra diputada republicana, María Lejárraga, fue destinada a Bruselas para ocuparse de los niños evacuados. En las imágenes se observan bebés y niños de corta edad en cunas bajo la atenta mirada de enfermeras, así como de otros niños de más edad bañándose en una piscina entre risas y levantando el puño. Esas primeras colonias abiertas en la capital, instaladas en colegios y otros edificios públicos, perseguían recoger a los huérfanos hambrientos y desorientados que recorrían sus calles. Constancia de la Mora y Concha Prieto también trabajaron en orfanatos y refugios seguros en Madrid para los niños huérfanos desde la Junta de Protección de Menores antes de trasladarse con ellos a Alicante. En Valencia también se organizaron numerosas colonias para niños como las que dirigieron Ángel Llorca y Justa Freire.  

El Ministerio de Instrucción Pública creó el Comité de Refugiados con la misión de evacuar a la población civil de los frentes de guerra hacia otras zonas. La Junta de Menores, establecida el 17 de octubre de 1936, inició una campaña de evacuación de la población infantil hacia ciudades menos castigadas y aún bajo control republicano. El objetivo era trasladar al mayor número posible de niños para alejarlos de la guerra y de la escasez de alimentos, que tantas víctimas habían causado en los primeros meses. Se establecieron en colonias escolares o bien en familias de acogida a través de las corporaciones municipales de destino. La otra opción fue la evacuación al extranjero, tras el agravamiento de la situación militar y el peligro que corrían los niños.

Posteriormente otras ciudades de la zona republicana como Bilbao sufrieron intensos bombardeos con los mismos fines de atemorizar a la población civil para conseguir la rendición. Así vemos en las imágenes a mujeres, ancianos y niños correr despavoridos hacia los diferentes refugios de la ciudad vasca o de las afueras. Muchas mujeres mientras están en el refugio dan el biberón a los niños o hacen labores como tejer lana. También se distingue a la ciudadanía rebuscando entre los escombros tras los bombardeos para ver si podían reaprovechar algunos enseres, así como hombres y mujeres cavando trincheras, y llevando cestas de escombros. 

La evacuación a Francia en barcos

La intensificación de los bombardeos impulsó la salida de los niños a Francia en diferentes barcos. En la grabación podemos observar la triste despedida de los padres en el muelle antes de embarcar, donde muchos progenitores lloran y se secan las lágrimas mientras agitan los pañuelos. Era lógica la angustia que se refleja en los rostros tras separarse de sus pequeños ante la incertidumbre de cuándo volverían a verlos. Muchos niños mayores llevan de la mano o en brazos a sus hermanos más pequeños. Las niñas tienen lazos o diademas en la cabeza y los niños pequeñas chapelas. Además, portan hatillos, pequeñas maletas y mantas. También van muy abrigados por el tiempo y porque era otra manera de llevar el mayor número de prendas para el viaje y la estancia. Igualmente se puede apreciar la marcha de personas ancianas y de bebés con sus madres. En la travesía les acompañan maestros, enfermeras y sacerdotes. Una vez que llegaron a Biarritz en el desembarco se aprecia cómo llevan una tarjeta identificativa colgada al cuello, y son recibidos en una amplia sala donde se les reparte un plato de comida antes de pasar a vacunarlos. A pesar del desarraigo muchos sonríen y posan para la cámara que los filma, aunque también se observan miradas perdidas y serias, incluso se ven a niños con heridas en la cabeza. El buque Habana fue el primero en zarpar que llevó niños a Francia y al Reino Unido. Algunos de los que llegaron a Francia fueron posteriormente trasladados a la Unión Soviética.

En enero de 1937 el Gobierno Vasco hizo un llamamiento para que las familias inscribieran a sus hijos de entre 5 y 12 años para que fueran evacuados lejos del conflicto.  La evacuación de la población más vulnerable se inició en marzo de 1937 con destino a Francia, siendo los puertos más utilizados los de Ondarroa y Bermeo (Bizkaia). 

En la primavera de 1937, después de los bombardeos de las ciudades de Durango y Gernika, las autoridades vascas aceleraron las gestiones con Reino Unido, Francia, Bélgica, México y la Unión Soviética para poner a salvo al mayor número de niños, acordando la acogida de los niños como refugiados en sus respectivos países.

Las evacuaciones más masivas de niños vascos se realizaron desde el puerto de Santurtzi (Bizkaia), desde donde partieron un total de 17 expediciones en las que fueron trasladados gran parte de los casi 38.000 niños evacuados durante la guerra. La primera expedición con destino a Francia partió del puerto de Santurce el 6 de mayo de 1937 y los refugiados viajaron a bordo de dos de los barcos más utilizados para este tipo de traslados, el vapor Habana y el yate Goizeko Izarra, propiedad de Ramón de la Sota, empresario vinculado al PNV. Asimismo, salieron más de mil niños asturianos, cántabros y vascos desde el puerto de El Musel en Gijón en septiembre de 1937 con destino a la Unión Soviética. 

La mayoría de estos niños volvieron tras la contienda, siempre que fueran reclamados por sus padres. Algunos no regresaron porque nadie los reclamó ya que los progenitores habían muerto o estaban en la cárcel.  Tampoco volvieron los que se marcharon a la Unión Soviética, que además tuvieron que padecer las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Muchos fueron repatriados en 1956 y 1957 junto con los veteranos de la División Azul.

 

 

 

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sábado, 1 de noviembre de 2025

Una Gernika Devastada

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este reportaje acerca del material cinematográfico que esta proporcionando una nueva mirada al conflicto armado que por siniestras razones es conocido como Guerra Civil Española cuando, a todas luces, se trató de una auténtica revolución en contra del fascismo.

Adelante con la lectura:


El día en que el Árbol de Gernika amaneció bajo la bandera enemiga: las imágenes inéditas del horror

El 28 de abril de 1937, las tropas del general Mola entran en una Gernika devastada. Un día después, llegan los camarógrafos que trabajan para los noticiarios de todo el mundo. Raymond Méjat, de Hearst Metrotone News, filma las imágenes del noticiario de un minuto que se emite el 12 de mayo en cines de EEUU: 'Fall of Durango and Guernica, Spain'.

Juan Carlos Ortiz

La noche del 26 de abril de 1937, el corresponsal de guerra británico George L. Steer se encuentra cenando en el hotel Torrontegi de Bilbao cuando llegan noticias de que una población cercana arde en llamas tras un bombardeo. Steer está junto a Noel Monks, del periódico inglés Daily Express, Christopher Holme, de la agencia Reuters, y Mathieu Corman, del diario parisino Ce Soir. Los cuatro dejan los cubiertos sobre la mesa, pillan un automóvil y se ponen a toda prisa camino de Gernika, a poco más de 40 kilómetros. George L. Steer nunca había estado en el infierno, pero esa madrugada tiene la oportunidad de apuntar en su libreta todo lo que le cuentan quienes lo han vivido por unas horas. Nada está claro en aquellas calles aún humeantes. Regresa al día siguiente. Recaba más testimonios. Observa. Reúne más datos. Los fascistas ya han activado su máquina del fango culpando al bando republicano del ataque. Los cuatro corresponsales envían por télex sus crónicas con toda la información que han podido recoger, pero solo una pasa a la historia. 

El 28 de abril, The Times y The New York Times publican en primera página la crónica de Steer: "Gernika, el pueblo más antiguo de los vascos y centro de su tradición cultural, fue totalmente destruido ayer por la tarde por los bombardeos aéreos de las tropas insurgentes –comienza el texto–. El bombardeo de esta ciudad desprovista de defensas y muy alejada de las líneas ocupadas precisó tres horas y cuarto, durante las cuales una poderosa flota de aeroplanos consistente en tres tipos de aparatos alemanes, bombarderos Junkers y Heinkel y cazas Heinkel, no cesó la descarga sobre la ciudad de bombas que pesaban hasta 1.000 lb y, se calcula, más de 3.000 proyectiles incendiarios de aluminio de dos libras".

Ese 28 de abril, las tropas del general Mola entran en una Gernika devastada. Un día después, llegan los camarógrafos que trabajan para los newsreels (los noticiarios que se emiten en los cines antes de las películas), como Hearst Metrotone News, Pathé News o Gaumont Actualités. Allí está el cámara francés Raymond Méjat, que trabaja para la Hearst desde el bando golpista. Su trabajo se emite en el noticiario del 12 de mayo bajo el título Fall of Durango and Guernica, Spain. 

Esta es una de las películas que forman parte de la colección que la Corporación Hearst donó a la Universidad de California [pincha aquí], en los que se basa la serie La Guerra Civil como nunca la habías visto. Vemos el paisaje devastado de las dos ciudades –Durango es la primera localidad bombardeada por la Legión Cóndor–, mujeres y niños intentando recuperar enseres de sus hogares, soldados circulando con sus vehículos por las calles… y el árbol viejo de Gernika en su templete custodiado por dos requetés –voluntarios carlistas que actuaron como milicia paramilitar– cubierto con la bandera rojigualda.

Estos últimos fotogramas tienen su intrahistoria. Mola había distribuido entre su prensa afín fotografías de sus soldados protegiendo el roble como prueba de que el bombardeo no era obra de la aviación nazi. Y allí estaban los requetés, aliados de primera hora del bando golpista y primos lejanos de los nacionalistas vascos, custodiando el árbol sagrado de Euskal Herria para la cámara de la Hearst Metrotone News.

Santiago de Pablo Contreras es, además de catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, el mayor experto en todo lo que rodea al cine de la guerra civil en el País Vasco. En 2004, estuvo en la Universidad de California visionando las películas de Hearst Metrotone News. Todavía no estaban restauradas, tampoco representaban ningún hallazgo especial a estas alturas, pero quedó impresionado por el contenido de las imágenes. "Poseen un gran valor documental e histórico", nos explica el también autor de El bombardeo de Gernika: información y propaganda en el cine de la Guerra Civil. De Pablo subraya que los noticiarios de la Hearst tienen "un tono neutral, recogen el sufrimiento de la población, las ciudades destruidas, pero sin mojarse… en realidad si escuchas la locución no sabes exactamente qué ha pasado". Los noticiarios norteamericanos no son muy diferentes a los de la Gaumont o Pathé que se emiten en Europa. Se limitan a describir los horrores de la guerra sin contaminar el patio de butacas con cuestiones políticas.

Las películas se envían sin montar a la Hearst y 15 días después ya se proyectan en los cines de EEUU. "Había una gran interés en la guerra civil española", destaca el experto, "como lo puede haber hoy en la guerra de Ucrania". Las imágenes de ciudades destruidas por los bombardeos como Irún, Durango o Gernika causan gran impresión fuera de España. Era la guerra casi en directo por primera vez en la historia. "Entendían que estaban ante un conflicto mundial, de hecho la prensa local de EEUU prestaba mucha atención a la guerra", explica Santiago de Pablo.

La Hearst tenía dos camarógrafos en el frente vasco: Raymond Méjat, en el bando nacional y del que ya hemos hablado, y Robert Petiot, en las filas republicanas con Bilbao como centro de operaciones. Méjat no era un camarógrafo cualquiera. En 1934 filmó junto a su hermano el asesinato del rey de Yugoslavia en Marsella a manos de un nacionalista macedonio. Fue el primer magnicidio de la historia recogido por una cámara de cine. La presencia de Hearst Metrotone News en el frente vasco tiene su propia historia. El Gobierno del lehendakari Aguirre constata que necesita al cine como instrumento de propaganda para su causa. En febrero de 1937, se encarga esa misión a Nemesio Sobrevila, cineasta bilbaíno. Es complicado conseguir cámaras, material y sobre todo operadores, por lo que Sobrevila recurre a la Hearst. Comienzan así a realizarse los primeros documentales. El camarógrafo elegido es Robert Petiot.

Los nacionalistas vascos se encuentran en una posición extraña: aliados de primera hora de la República pero católicos y de derechas. Estamos en el Oasis vasco, que dura hasta junio del 37. Bizkaia, donde no triunfa el golpe, permanece ajena a la convulsión social y el clima anticlerical que se viven en el bando republicano. Las primeras películas llegan a destacar incluso la religiosidad del pueblo vasco. Pero luego vienen muchas más. Es así como de rebote el material rodado en Euskadi comienza a aparecer en los noticiarios norteamericanos. Robert Petiot, por ejemplo, filma entre el 6 de mayo y el 15 de junio de 1937 la salida de los niños de la guerra desde el puerto de Bilbao. Estas imágenes dan la vuelta al mundo y son incluidas en noticiarios de otras productoras. Y es que, ante la gran demanda informativa, los fotogramas acaban siendo distribuidos en múltiples plataformas. Las películas son incluso utilizadas hasta en los noticiarios nazis de la UFA. El bombardeo de Gernika no es entonces obra de la Legión Cóndor, claro.

El tono antifascista de las crónicas de George L. Steer lleva a The Times a deshacerse de sus servicios. El periodista no solo describe los horrores de la guerra, sino que señala a los culpables y se pone del lado de las víctimas. Buena parte de las élites británicas están entonces fascinadas ante el ascenso del fascismo en el continente y el editor del diario, Geoffrey Dawson, no es una excepción. Steer coge la maleta horas antes de que las tropas de Mola entren en Bilbao. Dicen que llegó a encabezar la lista de las 2.600 británicos que la Gestapo quería liquidar una vez que Hitler cruzara el Canal. Dicen también que cuando falleció a los 35 años en un accidente de tráfico en Birmania portaba el reloj que le había regalado el lehendakari Aguirre. Antes había publicado un libro de referencia sobre la guerra civil: El árbol de Guernica: un ensayo sobre la guerra moderna. Dicen que Picasso leyó detenidamente su crónica antes de ponerse a pintar, pero esa es otra historia.

 

 

 

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sábado, 4 de octubre de 2025

Egaña | Dos Años que Estremecieron al Mundo

Nos acercamos al segundo aniversario de la acción que llevó la barbarie sionistas a cotas que en realidad no deberían de sorprender a nadie.

De la pluma de nuestro amigo Iñaki Egaña traemos a ustedes este recuento de lo que hemos estado siendo testigos:


Dos años que estremecieron al mundo

Iñaki Egaña

El 7 de octubre de hace dos años, cuando se cumplían 50 años exactos del Yon Kipur (la guerra que enfrentó a Egipto y Siria con Israel por recuperar el Sinaí y los Altos de Golán), el brazo militar de Hamás, el partido que había ganado las últimas elecciones en Gaza por mayoría absoluta, lanzó una ofensiva contra diversas ciudades israelíes. Paradójicamente, Tel Aviv había apoyado y fomentado en sus inicios a Hamas porque rivalizaba con la OLP de Yasser Arafat que acababa de apoyar la primera Intifada, la de las piedras contra fusiles. Tras unas acciones de señuelo, los comandos de Hamas y otros grupos palestinos penetraron, aquel día de octubre de 2023, en territorio judío, mataron a más de un millar de personas (entre ellos 373 soldados y policías) y secuestraron a otras 251, de las que 105 fueron intercambiadas por presos palestinos en noviembre pasado.

Es poco creíble que la inteligencia occidental, incluida la israelí, no tuviera conocimiento de los preparativos de Hamas, por lo que la tesis de “laissez faire” para luego desencadenar una ofensiva de castigo y luego genocida con el objetivo de hacer valer el mantra religioso-político del Eretz Yisra`el Hašlemah (Gran Israel), tiene credibilidad. También la tesis de subestimar al contrario -basada en la superioridad técnica y supremacista- ha sido una constante en los análisis de Occidente. Una posibilidad y la otra, no han condicionado la respuesta de Israel que ha destruido por completo a Gaza, ha matado a decenas de miles de sus habitantes, los ha desplazado y avocado a una hambruna letal. Frente a los ojos del planeta, replicando lo que fueron las conquistas coloniales de Europa sobre el resto del mundo. Con la diferencia de que entonces no había ni televisión, ni Internet.

En tiempo real, asimismo, hemos asistido al bombardeo por parte de Israel de Siria, Yemen, Líbano, Irán, Qatar… y Gaza y Cisjordania. Y el genocidio no está dirigido únicamente por Netanyahu. Desde 1948, año que Gran Bretaña cedió su colonia a Israel, la Palestina histórica ha recibido 7,2 millones de judíos. En ese periodo, un millón de palestinos detenidos y, únicamente en 2023, se produjeron 12.161 ataques de colonos israelíes contra palestinos. La Nakba, la limpieza étnica continuada, ha generado que la mayoría del pueblo palestino viva fuera de su tierra. Otra paradoja, mientras después de la Segunda Guerra mundial se produjeron descolonizaciones masivas a lo largo del planeta (1945-1962), tras conflictos que provocaron centenares de miles de muertos, Occidente colonizó Palestina, manteniendo el estatus hasta la actualidad.

Y esa colonización no ha concluido. Los esquemas de la misma son los que provocaron la devastación por Occidente de América, Asia, Australia y África en tiempos pasados: el despojo de sus recursos para elevar el nivel de vida de Europa, más tarde también el de su alter ego EEUU. Mandan las grandes corporaciones, los multimillonarios y sus empresas, cuyos negocios son el quid de genocidios, razias y expolios. En esta era digital, Gianis Varufakis ha implantado el término de “tecnofeudalismo, frente a otros como neoliberalismo, neofascismo o capitalismo salvaje, y focaliza en el concepto “feudalismo” muchas de las características de la época medieval. Los grandes señores feudales, regidos por criterios xenófobos, racistas y supremacistas (replicados por el nazismo) comparten espacio con esos que concentran en pocas manos poder y capital.

Estos dos años que han estremecido al mundo no han sido salpicados únicamente por las atrocidades cometidas por Israel. En EEUU, la segunda legislatura de Donald Trump ha puesto al descubierto todas las costuras de un sistema contaminado que no tiene remedio. Continuista de las políticas en el exterior de Joe Biden, su impronta avanza con amenazas de guerra en el Caribe y sobre todo, en el negacionismo absoluto de los males que aquejan a nuestra civilización. En ese “mirar para adentro”, la autocracia que citó en campaña, ha legalizado las mordidas a través de los aranceles, está cambiando el sistema electoral para perpetuarse y criminalizando a la izquierda, incluso a la de Biden, que le abrió las puertas interiores y exteriores. Sus alianzas, en este revolcón, no han sido únicamente las de Milei en Argentina o Meloni en Italia sino que han ido más allá. Macron en París, proveniente de la Banca Rotchill, Merz en Alemania, ex directivo de fondo buitre BlackRock, Starmer en Reino Unido, Mark Rutte, ex Unilever, secretario general de la OTAN y Ursula von der Leyen, antigua ministra de Defensa y hoy presidenta de la Comisión Europea, forman el repóquer de halcones belicistas que aspiran a “revitalizar” la economía europea a través de la guerra. Mostrando una sumisión extrema a los poderes económicos de Washington que se refleja en su complicidad en el apoyo a Israel o en la negación de la diplomacia en el conflicto Federación rusa-Ucrania.

Y en casa mientras, siguiendo esta sumisión a los poderes económicos internacionales, se ha asentado el modo “Josu Jon”, el de aquel chantaje del consejero delegado de Repsol para retirar el impuesto a las petroleras, so pena de boicotear la transición energética. Esta semana, Eider Mendoza, gobernando Gipuzkoa con los votos de PNV, PSE y PP, ha tirado de la fórmula “Josu Jon”, para afirmar que eso del boicot a Israel está bien, excepto para la CAF. Y que de realizarse, la empresa cerraría o cambiaría de aires. No estamos gobernados por políticos, sino por consejos de administración de corporaciones multinacionales.

Por otro lado, estos dos años terribles han sido continuidad para una parte importante de la humanidad. Para ella, no son un par, sino décadas. Malnutrición, falta de agua, insalubridad… acaparan a una parte de la humanidad, mientras la otra busca refugio en centros de salud porque no saben qué hacer con su tiempo libre. De Sudán han sido desplazadas 12 millones de personas desde ese 2023. Menos de lo que nos cuesta un café, es el ingreso que tienen más de 700 millones de hombres y mujeres del planeta para vivir cada día.






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sábado, 26 de abril de 2025

Aniversario 88 del Bombardeo de Gernika

Desde Naiz traemos a ustedes la crónica de la conmemoración del bombardo a Gernika aquel 26 de abril de 1937:


Gernika recuerda el «atroz» bombardeo de 1937 e insta a Italia a admitir su responsabilidad

Con motivo del 88 aniversario del bombardeo fascista que destruyó Gernika, el alcalde de la villa, José María Gorroño, ha instado al Estado italiano a reconocer su participación en aquella «atroz» masacre y «responsabilizarse» así de sus actos. La memoria, principal protagonista en la localidad.

En el marco de los actos para conmemorar el 88 aniversario del bombardeo de Gernika este sábado se ha celebrado la entrega de los Premios por la Paz y la Reconciliación que, en esta edición, han recaído en el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Desarrollada en el Frontón Jai Alai, la cita ha sido organizada por el Ayuntamiento en el transcurso de la conmemoración con motivo del 88 aniversario del bombardeo de la localidad, acaecido el 26 de abril de 1937.

El alcalde de la localidad, José María Gorroño, ha instado al Estado italiano a reconocer su participación en el «atroz bombardeo» de 1937 y «responsabilizarse» así de sus actos.

Asimismo, ha pedido «alzar la voz en memoria de quienes murieron» en 1937. «No al olvido, no a la repetición», ha reclamado.

La entrega de galardones ha contado con la asistencia, entre otros, del alto representante de la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas (Unaoc), Miguel Ángel Moratinos, así como de la delegada del Gobierno en la CAV, Marisol Garmendia, y de las consejeras vascas Ibone Bengoetxea y María Jesús San José y parlamentarios de distintos partidos.

Ausencia de Zapatero y Guterres

Finalmente, el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, cuya presencia estaba anunciada por los organizadores, no ha podido asistir a la cita por enfermedad.

Tampoco ha podido recoger personalmente el galardón António Guterres al haber asistido al funeral del papa Francisco en el Vaticano. En nombre de quien también fuera primer ministro de Portugal ha recogido el premio Miguel Ángel Moratinos.

El alto representante de Unaoc ha leído varias citas de Guterres en las que ha reclamado la paz como «premio supremo para toda la humanidad».

Equipo Argentino de Antropología Forense

Por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense, nacido en 1984 con el objetivo de esclarecer las desapariciones forzadas de la dictadura argentina (1976-1983), ha sido su directora, Mercedes Salado, la encargada de recibir el galardón.

En su intervención, ha recordado a las víctimas de la represión y «el cierre perverso de fronteras», y ha incidido en que el derecho a la verdad «nunca debió ser negado».

Por su parte, Gorroño ha instado a Italia a reconocer su participación en el «atroz bombardeo» y «responsabilizarse de sus actos».

Creados en 2025, los Premios Gernika han contado entre sus galardonados durante los últimos años al expresidente de Uruguay, José Mujica, o el premio Nobel por la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Violín de Hiroshima

Como avance a los actos conmemorativos del bombardeo que se celebran este sábado, el Árbol de Gernika ha sido testigo esta mañana de un recital muy especial. La joven música japonesa Rino Yoshimoto ha interpretado dos canciones con el violín que sobrevivió a la bomba nuclear que hace 80 años impactó en la ciudad de Hiroshima.
 
La presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui Biteri; el responsable de la ONG Kids' Guernica, Minoru Watanabe, e integrantes de la Mesa de la Cámara vizcaína, han escuchado los dos temas que la joven prodigio ha interpretado bajo la sombra del roble. Se trata de ‘El cant dels ocells y uno de los himnos antibelicistas más famosos de Japón como es el ‘What the dead man left behind’.

La joven violinista japonesa, con solo 21 años de edad, ha cautivado al público de todo el mundo desde su precoz debut en solitario en 2019 en el Carnegie Hall de Nueva York y en el Musikverein de Viena. Con un amplísimo y sorprendente repertorio ya ha actuado con orquestas en Japón, Austria, Bulgaria, Grecia, EEUU e Italia.
 
Sirenas

A las 15.45, se ha escuchado el toque de sirena con el que cada año se rememora el momento en que se produjo el bombardeo sobre la villa. En Pasileku, ha sido activada por representantes del pueblo palestino, mientras que en Astra, los protagonistas han sido los miembros de la Coordinadora Vasca para la Memoria de la Deportación.

En nombre de estos últimos, invitados por Lobak –proyecto cultural impulsado por los nietos de los supervivientes del bombardeo–, Anton Gandarias ha agradecido que hayan contado con ellos para un día como hoy.

«Gernika es uno de los ejemplos más notables de los abusos sufridos por el pueblo vasco, uno de los puntos de partida de un camino represivo», ha declarado el presidente de la asociación y sobrino del deportado Angel Lekuona.

Ofrenda y responso

Porteriormente, y bajo la lluvia, que ha hecho su aparición, se ha llevado a cabo, en el cementerio de Zallo, el responso y ofrenda floral a los fallecidos en aquel ataque al municipio. Numerosos representantes institucionales han acudido a los actos, junto a familiares de las víctimas y supervivientes, así como vecinos de la localidad vizcaina.

La representación institucional ha estado encabezada, además de por el alcalde de Gernika, por la vicelehendakari Ibone Bengoetxea, la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, la presidenta del Parlamento de Gasteiz, Bakartxo Tejeria, la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui, la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, la delegada del Gobierno español en la CAV, Marisol Garmendi, o el ya citado Miguel Ángel Moratinos.

También han acudido al homenaje representantes de los partidos políticos vascos.

En el cementerio no ha estado lehendakari Imanol Pradales, quien ha recordado este día en la red social Linkedin. Ha destacado que, 88 años después, sigue de actualidad «el choque entre el autoritarismo y la democracia», por lo que ha advertido de que todavía es necesario defender «firmemente» los principios de la «paz, la tolerancia y la dignidad humana».

Gaza y Ucrania

Durante el acto, se ha dado lectura a un texto en el que se ha recordado la «destrucción total» de Gernika por las bombas de la Legión Cóndor y de la Aviación Legionaria, y se ha aludido a «otras ciudades en Ucrania, Gaza» y en otras partes del mundo «donde hay miles de víctimas inocentes producidas por las guerras».

«Estas flores que ofrecemos hoy desde Gernika, no son solo para recordar y poner en el centro a nuestras víctimas, sino también para recordar a esos otros Gernika del siglo XXI, esos pueblos y ciudades y esas personas inocentes que fallecen cada día bajo el sinsentido de todas las bombas y el terror», han añadido.

Además, han advertido de que «el diablo de la guerra y de la sinrazón no descansa» porque «pasa el tiempo y de vez en cuando vuelve a asomarse al mundo, para asustar, matar y destruir». Han lamentado que «estos últimos días» se han vuelto a escuchar «mensajes preocupantes sobre el rearme, la militarización, con la excusa de la seguridad y metiendo miedo en el cuerpo».

«Debemos hacer frente a este discurso con la no violencia, la paz y mucho diálogo, no con más políticas armamentísticas y de guerra que fomenten el sufrimiento de las personas. No nos queda más que seguir realizando un trabajo incansable a favor de la paz», han concluido.

Tras hacer sonar las campanas de la Iglesia de San Juan, como lo hicieron hace 37 años, los asistentes han depositado ramos de flores en recuerdo a las personas fallecidas durante el bombardeo y después han cerrado la ofrenda con un aplauso a los supervivientes, precedida de un aurresku de honor.

Ya por la noche, la tradicional marcha con velas recorrió las calles de la localidad.




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sábado, 5 de abril de 2025

Egaña | Tiempos Excepcionales

Con el virtuosismo al que nos tiene acostumbrados, Iñaki Egaña nos esboza la situación actual en la que se encuentra metida la humanidad en general, colocando la infaltable pieza vasca en ese auténtico rompecabezas.

Adelante con la lectura:


Tiempos Excepcionales

Iñaki Egaña

Somos espectadores de una época brutal, en la que todos los códigos que han abrazado a la humanidad desde tiempos remotos y cercanos se están derrumbado a gran velocidad. Asistimos a los mismos, en la mayoría de los casos, con pasividad, sin ser conscientes de que el mundo que crearon nuestros antepasados se encuentra en proceso de demolición y que ese nuevo escenario planetario que se abre, lleno de incógnitas decíamos hace bien poco, va enseñando sus pautas turbulentas, permitiendo, en medio de la incertidumbre, describir qué tipo de sociedad, política, cultural, relacional, económica y humana está llegando. Esta pasividad se ve hinchada por una sensación generalizada de que esa transformación radical es externa a nuestra condición, que nuestras bases son sólidas y que el revolcón únicamente afectará a los escenarios más vulnerables, descartando que nadie está a salvo del cambio y que éste afectara a espacios ajenos al marco vasco. Pero la vulnerabilidad, con distintos niveles, nos atrapa al conjunto de la humanidad. Como espectadores, también somos actores porque ya somos distintos a cómo lo éramos hace décadas y porque somos participes de políticas globalizadoras impuestas por las instituciones o estados a los que pertenecemos: Occidente, Unión Europea, España, Francia, CAV, CFN o EHE (Euskal Hirigune Elkartea). Con el añadido de que la masa crítica de Euskal Herria es irrelevante en el tablero mundial.
Esa inconsciencia nos hace infravalorar la excepcionalidad de los sucesos que han sobrevenido recientemente y están ocurriendo en tiempo real. Punto de partida y a modo de ejemplo, el fin definitivo de los equilibrios tras la Segunda Guerra mundial que moldearon un mundo bipolar hasta la caída del Muro de Berlín. Junto a esa constancia, la desaparición del socialismo real (URSS), la transformación del socialismo popular en socialismo de mercado (China), la permuta del capitalismo industrial en financiero y más adelante en tecno feudalismo, el desmantelamiento del estado de bienestar, la muerte lenta del neoliberalismo… Francis Fukuyama vaticinó el fin de la historia y justamente sucede lo contrario. La crisis subprime de 2008 y la de la Covid en 2020 avanzaron los cambios políticos. La tecnología (internet, redes, genética, robótica, Inteligencia Artificial) nos transformaron a los humanos, particularmente en las relaciones y naturaleza propia.

En este magma, se han producido recientemente otros acontecimientos de gran magnitud. El golpe de Estado en la mayor economía mundial (asalto al Capitolio) y en la segunda economía americana (Bolsonaro). En Rumanía la Unión Europea anula unas elecciones porque el candidato triunfador no entraba en sus planes. En Palestina, los sionistas israelíes desarrollan una guerra étnica y de exterminio, tomando a los civiles como principal objetivo. EEUU bombardea a los hutíes en Yemen y alienta la guerra en Siria, Irak y Líbano. Erdogan encarcela a su principal opositor antes de las elecciones. En la República del Congo, el exterminio se traslada a la mayoría de la población para extraer el coltán de nuestras baterías… The New York Times revelaba recientemente que en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, las decisiones técnicas y estratégicas de la guerra se tomaban desde un centro de la OTAN en Wiesbaden (Alemania), dirigido por militares norteamericanos. ¿Se imaginan que la Rusia de Putin lo hubiera atacado con misiles? Hemos estado más cerca de la Tercera guerra mundial que en la llamada crisis de los misiles de octubre de 1962, donde las casualidades impidieron una guerra nuclear. Y, sin embargo, aquella de hace más de medio siglo ha inundado bibliotecas y hemerotecas y a la actual apenas le hemos dado relevancia. La resignación ha llegado a niveles preocupantes. El “no va conmigo” es general, al menos en Occidente.
El ascenso autoritario y su extensión económica ha generado la máxima de que no importa reducir emisiones de combustibles fósiles, de dióxido de carbono, sino seguir la razón del capitalismo, ganar en la competencia a cualquier precio, incluida la salud y la viabilidad del planeta. Los niños muertos en los conflictos han pasado a ser números, los beneficios los mide un algoritmo. Las lógicas de las ideologías del siglo XX han saltado por los aires. El mundo tiene recursos infinitos, y quien contradice este argumento es el comunista que dibujó Hitler. Concluyó con Trump y su equipo, la globalización económica. Educación, salud, cooperación, libertad de expresión, derechos humanos, estados de derecho, van circulando hacia el estudio del pasado. Occidente también contra Occidente, sustituyendo al clásico Norte contra Sur. Capitalismo y colonialismo salvaje.
El calentamiento global, principal reto de la humanidad en el siglo XXI, ha sido descartado de las nuevas agendas totalitarias. A pesar de que los macrodatos asustan. El año pasado rompió techos desde que hay registros en temperaturas, tanto en tierra firme como en los océanos. El ascenso del nivel del mar asustó, los glaciares, Groenlandia y la Antártida se derriten. Los gases de efecto invernadero alcanzan cotas impensables hace años. Las enfermedades crónicas y muertes por contaminación se disparan. No sólo se baten récords, sino que registran proporciones insólitas.
¿Y Euskal Herria? Somos Occidente, queramos o no, y aunque con una disidencia destacable, parte de un formato político. Democracias liberales en periodo, al parecer, de extinción. Paradójicamente, quién lo diría hace unas décadas, en la defensa, al menos, de sus valores originales. Ventanas abiertas en periodo de incertidumbres. ¿Es así? Las políticas tradicionales no tienen sentido. Ante semejantes retos, alianzas, estrategias definidas y, por encima de todo, ese axioma que nos hizo ser como somos. Solidaridad con los marginados por el sistema y espíritu de transformación. ¿Lo lograremos? El camino emprendido pondrá a cada uno, a cada pueblo, en su lugar frente a la historia.

 

 

 

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lunes, 24 de febrero de 2025

Entrevista a Xabier Irujo

Desde el 8 de octubre de 2023 el mundo entero ha sido testigo de la operación genocida a gran escala montada por el ente sionista en contra del pueblo palestino, con su matarife en jefe Benjamin Netanyahu burlándose del proceso en su contra, apareciendo muy orondo junto a Donald Trump.

Pues bien, para tener una idea más clara de lo que es un genocidio traemos a ustedes esta entrevista publicada en la sección 7K de Naiz:


«Si no se imparte genocidio en las escuelas, los repetiremos»

Xabier Irujo | Historiador y escritor | Experto en genocidio e investigador del Holocausto, Xabier Irujo no duda de que Israel está cometiendo una campaña de genocidio en Gaza, pero apunta a la responsabilidad de Europa tanto en aquel exterminio como en lo que ocurre hoy en Palestina, y advierte del riesgo de repetición mientras no se imparta genocidio, que no significa solo matar gente, en las escuelas.

Mirari Isasi

Xabier Irujo (Caracas, 1967) es hijo de cinco exilios familiares. Doctor en Historia y Filosofía, director del Centro de Estudios Vascos de Nevada y catedrático de Estudios sobre Genocidio, presentó en enero en Bilbo “La mecánica del exterminio” (Ed. Crítica), en el que ha invertido veinte años para desentrañar la maquinaria nazi de exterminio, tan «eficaz» que en los últimos tres años mató a 12.000 personas al día. Una estrategia «cocinada» en Europa que le lleva a afirmar que criticar a EEUU desde aquí es «un poco ilegítimo», porque «ahora Europa es mucho más peligrosa que EEUU» con el avance de una extrema derecha que «ha dado gobiernos fascistas y neonazis».

Se ha escrito tanto sobre el Holocausto... ¿No está ya todo contado? ¿Qué aporta su libro?

No se ha contado todo, y en algunos casos se ha desfigurado. A partir del juicio a Adolf Eichmann en 1961, tiene lugar una eclosión de la literatura del Holocausto. Se ha escrito mucho, pero conforme nos separamos de un hecho histórico, nos separamos de las fuentes primarias. Yo he hecho un ejercicio de aproximación, con documentación primaria y entrevistas a los supervivientes. Hay tópicos que se repiten y acaban distorsionando la historia. El diablo está en el detalle y el libro lo que hace es detallar mucho todos los procesos de exterminio.

¿Qué quiere decir con la «mecánica» del exterminio? ¿Se refiere a la optimización de las ejecuciones, a la evolución de ese sistema para matar más rápido, más barato y con menos afectación para los verdugos?

Existe una mecánica cuya lógica subyacente es una cadena de montaje cuyo producto es la muerte. Es un mecanismo que funciona con una lógica de optimización basada en tres ejes: que el proceso sea lo más efectivo posible, es decir, que la mayor parte de las personas que entran en esa cadena mueran; que sea lo más rápido posible; y que sea con el menor coste, aunque luego se dieron cuenta de que el sistema podía resultar incluso rentable. Era una red de 44.000 centros de reclusión, en los cuales llegó a haber un mínimo de 40 millones de personas, de las que al menos 17 millones murieron. Diecisiete millones de víctimas mortales en 12 años, 1,4 millones al año o más de 3.000 al día. Pero en abril del 42, el 85% de las víctimas mortales finales seguían vivas, lo que significa que esta maquinaria de exterminio llegó a ser tan efectiva como para asesinar a 12.000 personas al día durante tres años.

Usted habla de desenfoque de la narrativa. ¿A qué se refiere?

Cuando hablamos del Holocausto tendemos a ver ciertos iconos: los trenes, las cámaras de gas, las literas, los alambres de púas... Los trenes eran un medio eficaz de exterminio, no eran un medio de transporte para llevar a las víctimas a los campos de concentración. La inmensa mayoría fueron a pie y, en muchísimos casos, ya estaban ahí, porque los centros de reclusión -y los guetos (más de mil)- se establecían en las zonas donde ya había población, fundamentalmente judía. Los trenes se empiezan a generalizar a partir de 1941. No tiene sentido meter en un tren a una persona que está en un gueto, que ha perdido el 30% de su masa corporal y está a punto de morir para trasladarla a un campo de concentración con el objetivo de matarla por inhalación de gas venenoso. Se metía a la gente desnuda y apiñada en los vagones en pleno invierno. El viaje tardaba cinco o seis días y en esas condiciones, sin agua ni alimento, suponía la muerte segura.

¿Hay algo que le haya sorprendido por su crueldad tras entrevistar a supervivientes?

No era crueldad porque no buscaban eso, sino que el sistema fuera eficaz. Fueron crueles porque fueron eficaces, aunque eso no les exime. El canibalismo, la administración de los cuerpos...

¿Qué quiere decir con la administración de los cuerpos?

Nos preguntamos por qué esas personas trabajaban en los campos. Todos eran voluntarios. Eran hombres de entre 17 y 23 años que lo hacían por interés y porque la alternativa era ir al frente soviético, donde la tasa de mortalidad a partir de 1943 era del 85%. Quienes trabajaban en un campo comían bien, no pasaban frío, tenían alcohol a su disposición, las violaciones eran habituales y, desde su lógica, se estaban haciendo de oro. Los prisioneros que llegaban de los guetos no llevaban nada, pero los que salían de sus casas, en muchos casos, llevaban pequeñas cosas de mucho valor como diamantes, oro, joyas... que metían en bolsas pequeñas y se las tragaban o escondían en el recto, la vagina o la boca. Tras las ejecuciones, los prisioneros tenían que abrir los cuerpos en canal para buscar los objetos de valor. Era tal la cantidad que, junto a las mesas forenses, había pequeñas fundiciones para el oro y la plata. Había toneladas.

El canibalismo tiene relación con otro método de ejecución muy eficaz, el hambre.

La lógica cambia a partir de junio del 41, con el inicio de la Operación Barbarroja, la invasión nazi de la URSS. En seis meses se ponen en marcha las unidades de acción y a principios del 42 se había exterminado a unas 230.000 personas, la mayoría civiles. Entonces irrumpe un personaje siniestro, Herbert Backe, secretario de Estado de Alimentación y Agricultura, que arguye que, basándose en su sistema, tanto el Ejército como las SS habían sido capaces de exterminar en el mismo período a más de dos millones de personas, la mayor parte prisioneros de guerra soviéticos. Estas personas eran asesinadas enviándolas a campos abiertos y colocándolas en una especie de hondonada con una alambrada. En una o dos noches estaban prácticamente congeladas, sin fuerzas para escapar y morían en días. Otra de las distorsiones se refiere a las cámaras de gas, que mataron a entre dos y tres millones de personas, entre el 12% y el 15%, mientras que el 85% murió, fundamentalmente, ejecutado por hambre y frío. Es un método mucho más efectivo.

¿Qué papel jugó el sistema educativo nazi en niños y adolescentes?

El padre del sistema de educación pública como tal es Bertrand de Barère, en el contexto del terror en la revolución francesa. Se adelanta a su tiempo porque no solo es el padre de la educación pública, también de la revolución industrial, no relacionada con la producción de cualquier cosa en cadena, sino con la creación en cadena de ciudadanos patrióticos franceses. Es la imposición de la lengua francesa, la cultura francesa, los valores franceses en las aulas y, por supuesto, conlleva la prohibición de hablar en euskara. El ministro de Educación alemán, Bernhard Rust, lo pone en práctica de forma mucho más brutal y efectiva. Es la base del sistema, los nazis quieren que ellos se conviertan en soldados y ellas, en madres. El nazismo no estaba interesado en las familias, buscaba madres. Lo que hacen es darles a los críos lo que quieren, juegan con la psicología.

Usted pone un ejemplo.

Imagínate que llevas a un grupo de chicos de entre 16 y 18 años a un submarino, por ejemplo, a hacer extraescolares. Los mantienes ahí dos o tres meses sin que vean a nadie y dándoles educación sexual, que es básicamente pornografía. Lo mismo se hace con ellas en otro lugar aislado, donde se les da clase, entre otras materias, de educación sexual para hablarles de chicos y de lo patriótico que es tener hijos. Después, se mete a todos en un lugar sin vigilancia. Cuando el régimen hacía algo sin vigilancia o se mostraba flexible, quería decir que esa opción era peor que la norma. Tenemos datos de 1936, cuando metieron a 3.000 adolescentes en un lugar así y en una semana hubo 900 embarazos. Cuando una joven es preguntada por el padre, responde: “Será alguno de los 15 chicos con los que he estado”. Era un sistema obligatorio. Eran la materia prima.

Se sigue emocionando cuando habla de Mk, aquel niño de 8 años que ahora es su amigo.

Sí. Su historia es la peor que he conocido, una historia de terror en el peor campo de concentración imaginable. Todo no lo cuento, él no quiere. Cuenta una anécdota de cuando estaba trabajando para un alemán que lo cogió de un campo como mano de obra esclava. El ritual era que estuviera de pie, quieto, cuando soltaba a dos pastores alemanes para que le mordieran. Me enseñó las heridas, tiene toda la entrepierna deshecha. Y no podía llorar porque si no lo entregaban al campo de concentración. Al poco tiempo, uno de los perros, que ya le conocía, le dejó de morder. Al volver un día del trabajo al establo donde dormía en el suelo con los animales, se encontró al perro abierto en canal. El alemán le dijo: «Esto lo he hecho porque no ha mordido a un judío». Me contó que pasó toda la noche llorando porque había perdido a su único amigo. Era un crío de 7 o 9 años cuyo único amigo era un perro que un día no le quiso morder. Cuando pregunto a los supervivientes si alguien les ayudó, les pasó comida o abrigo, me dicen que nadie les ayudó. Nunca.

¿Al hablar del Holocausto no se olvida de la represión y exterminio de otras minorías no judías?

Se persiguió a minorías y oposición política de todos los colores, pero el odio y el programa nacionalsocialista se fundamenta principalmente en el odio al judío. El Holocausto es un pico más en una historia de más de 2.000 años de antisemitismo europeo.

Insiste en la responsabilidad de Alemania y de Europa en el Holocausto, y también en la situación actual en Oriente Medio.

Hay un vínculo histórico entre lo que ocurrió y lo que está ocurriendo. Se habla de nazis y judíos, pero ni todos los colaboradores eran nazis ni todas las víctimas eran judías. La mayor parte de los verdugos y de las víctimas eran europeas. No se menciona nunca que fue una campaña de genocidio que se gesta, una vez más, en una de las potencias europeas que llevaban más de 500 años cometiendo atrocidades por todo el mundo: colonialismo, explotación, imperialismo, genocidio, esclavitud, etc. Este es un caso más en esa larga cadena de vergüenzas que tiene Europa a sus espaldas. Decimos que [Donald] Trump es un horror -yo estoy en sus antípodas-, pero criticar desde Europa a EEUU es un poco ilegítimo, como mínimo. Aquí tenemos casos de extrema derecha terribles. Hitler, Franco y Mussolini eran europeos.

Palestina era un mandato británico, Siria era un mandato francés y Afganistán es resultado de siglos de imperialismo británico y de otros colores... Europa tiene muchísima responsabilidad en lo que está pasando. Cuando un partido europeo genera esa ola de violencia sin precedentes por el número de muertos, cuando se estaba aplicando en Palestina una política colonial como aquella... todo eso genera un odio visceral. Y de eso es hijo, entre otros movimientos, el sionismo, aunque tiene ramas incluso opuestas al Estado de Israel.

Tras el Holocausto, aunque son europeos, muchos quieren irse a Palestina, que consideran una especie de paraíso. Se crea el Irgún, un grupo sionista extremadamente violento de extrema derecha y con ingredientes religiosos, que es el peor cóctel ideológico que ha dado la humanidad. Se da en todas las religiones, Myanmar, Sudán... La religión ha dado lugar a este tipo de expresiones a menudo, y Netanyahu es un heredero directo.

La violencia genera violencia y esta fue originariamente generada, cocinada en Europa. Lo mismo cuando hablamos de Palestina. Hay grupos como Hamas, de la extrema que sea, pero edulcorada con ese toque de fanatismo religioso. No se puede decir que el pueblo palestino sea Hamas ni que el pueblo judío sea Netanyahu, y a veces tendemos a culpar al pueblo judío con mayor facilidad que al pueblo europeo.

¿Es un genocidio lo que está ocurriendo en Palestina?

Lo que está ocurriendo en Gaza son crímenes de guerra y es una campaña de genocidio. Pero también lo que está ocurriendo en Cisjordania, el apartheid. Evacuar a personas de su propio territorio, establecer un sistema de educación público de un solo color en el que no se imparten clases en la lengua del lugar... Estamos ante un hecho de genocidio.

Creo sinceramente que veremos un Estado palestino independiente y un Estado israelí independiente, como estoy convencido de que veremos una república vasca independiente. ¿Cuándo? En esta generación o en la siguiente. Nunca se sabe. No es una utopía, eso sí nos ha enseñado la historia. Pero cuando se dan estos casos, la independencia de Ucrania, de los países bálticos, de Croacia... la pregunta es siempre la misma: ¿para llegar aquí todo este sufrimiento, esta sangre, estas guerras, tantos siglos de persecución y de represión contra lenguas, contra culturas, contra pueblos enteros?

¿Realmente lo cree?

Por supuesto que es difícil. ¿Quién podía pensar en 1943 que diez años después iba a haber un Estado de Israel cuando ni siquiera la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial estaba clara? Era difícil ver un Estado de Israel y, sin embargo, surge, aunque surge del odio y eso no conduce a buen puerto. El Estado de Israel, como está concebido a día de hoy, no funciona. Palestina tiene que ser un Estado, pero es difícil saber cuándo y en qué condiciones.

¿Cómo es posible que Israel esté cometiendo genocidio en Palestina? ¿Cómo ha pasado de víctima a verdugo?

Lamentablemente, una de las cosas que vemos en estudios de genocidios es que es muy fácil y recurrente. Es tan difícil evitar una campaña de genocidio como crear un mundo en el que las personas no se enamoren. Pues un mundo sin ese odio visceral basado en un patrón nacional, en la identidad colectiva, es imposible. Ahora, son impulsos que se pueden domesticar. Hemos escuchado o leído cosas como “se han dado casos de violación en Gaza”. Eso es absurdo. En todos los casos, eso es parte integral de lo que es una guerra.

Cuando se presentó la denuncia en el Tribunal Internacional también se habló de «hechos que podrían ser constitutivos de genocidio» porque parece que es muy difícil demostrar un genocidio.

No necesariamente. Yo estoy absolutamente en contra de una Convención de Genocidio tal cual está ahora plasmada. No solo yo, sino [Raphael] Lemkin, la persona que estuvo en el comité que creó la Convención de Genocidio en Naciones Unidas. Es inaplicable y una caricatura de lo que es el genocidio. No contempla, por ejemplo, la prohibición de una lengua, que es la base del sistema genocida. Una campaña de genocidio no supone matar gente, sino exterminar a un grupo humano como tal. ¿Qué hace de los vascos un grupo humano? Su lengua, fundamentalmente, su cultura, su música, sus tradiciones, su arte culinario... Todo eso hay que destruir. Y, obviamente, hay que matar gente. Esto no está contemplado en la Convención.

Entonces ¿qué diferencia hay entre crímenes contra la humanidad y genocidio?

El genocidio, de entrada, es un crimen contra la humanidad. Es muy difícil demostrar en una corte de Justicia que el objetivo de [Benjamin] Netanyahu es exterminar al pueblo palestino como tal, a no ser que él lo admita. Por eso es una convención que no vale para nada. Al contrario, sirve para que se intente juzgar a alguien y no se pueda, y después vengan los negacionistas a decir, “lo veis, si ni siquiera La Haya considera esto un genocidio”. Es terrible.

Es difícil negar lo que está ocurriendo en Gaza porque vemos imágenes en directo. Los alemanes entonces decían no saber lo que estaba sucediendo. ¿Era posible desconocerlo?

Era imposible. Hablamos de 44.000 centros de reclusión, con cientos de prisioneros. Algunos estuvieron en funcionamiento tres meses, pero otros duraron 12 años y eran masivos. Auschwitz era una red de 40 centros. Una de las principales fuentes de financiación era el alquiler de mano de obra a fábricas, y esos prisioneros salían y entraban a diario de los campos con sus uniformes y en las condiciones en las que estaban. Hablamos de más de 40 millones de personas. Además, tenían unas necesidades importantes de madera, agua, alimentos, productos químicos y demás para alimentar una industria... y todo venía de fuera. Los soldados que liberaron los campos dijeron que el olor se percibía a 40 millas; es imposible que los alemanes no notaran ese olor y no vieran las columnas de humo de los crematorios. Pero, además, el régimen no lo ocultaba para imponer el terror.

¿Y fuera de Alemania y de los territorios ocupados?

Por supuesto que sí. En ese caso no soy tan crítico, hay que ponerse en la situación. El mando aliado occidental y soviético era perfectamente conocedor de lo que está ocurriendo, había fotografías aéreas y demás. Pero ¿qué podían hacer? ¿Bombardear los campos? No tenía mucho sentido, y llegaron a la conclusión de que el objetivo debía ser terminar la guerra. E hicieron un esfuerzo importante para que así fuera.

Los genocidios son recurrentes. ¿Hemos aprendido algo de la historia?

Hemos aprendido, pero no se generaliza el conocimiento. Si no hay cátedras de genocidio, si no se imparte, no el Holocausto, sino genocidio en las escuelas, si la gente no tiene ni idea de lo que es una guerra o un bombardeo, seguiremos cometiéndolos, los repetiremos. La ficción no ayuda. En las películas vemos que, a quien le pegan un tiro, muere en el acto, que la guerra es honorable... Pero las armas no matan de forma inmediata, hay que dar exactamente en el corazón o en el cerebro.

¿Cómo sería Europa si hubiera vencido el nazismo? ¿Qué opina del avance de la extrema derecha sobre todo en los Estados que sufrieron regímenes totalitarios?

La situación sería terrible. Ahora Europa es mucho más peligrosa que EEUU. Aquí hay mucho más combustible y, para que se dé una campaña de genocidio, solo hace falta una chispa, que puede ser una crisis mundial, regional o local. Es lo que ha ocurrido en Palestina. Había odio visceral en ambos extremos, palestino y judío. La extrema derecha en EEUU ha dado lugar a Trump, pero en Europa ha dado gobiernos fascistas o neonazis. Las campañas de algo similar a genocidio y masacres que han ocurrido en EEUU, como la esclavitud, no son ni la sombra de lo que ha cosechado Europa. Los grupos de extrema derecha están absolutamente orgullosos de este pasado, porque Europa ha conquistado continentes enteros. No nos podemos tomar a broma lo que está ocurriendo.

¿Con qué le gustaría que se quedara el lector tras leer su libro?

El objetivo del libro es dar a conocer en detalle qué significa, en el caso del Holocausto, el genocidio, el sistema de ejecución, la propia guerra. Hacerlo con el máximo detalle para que la gente cuando vea que se están produciendo fusilamientos en Ucrania entienda lo que eso significa. Lo mismo que procuré hacer con el libro “Gernika. 26 de abril de 1937”, para que se sepa qué significa morir en un bombardeo, que en absoluto es como en las películas. Para evitar que ocurra algo parecido, para posicionar a cualquier persona en contra de estas atrocidades.




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