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viernes, 29 de noviembre de 2019

Un Turrón Vasco-Mexicano

Se acercan ya las festividades del Solsticio de Invierno con sus característicos aromas y sabores... y desde el ámbito de la gastronomía vasca -con la etiqueta Kurlansky grabada por todo lo alto- les compartimos este artículo dado a conocer en el portal de la Cadena Ser:


El manjar típico bilbaíno en busca de ser el mejor dulce navideño de España

Raquel Abete y Iñigo Fernández de Lucio

En Bilbao la Navidad sabe a Soconusco, pero ¿dónde tiene en verdad su origen esta exquisitez? El descubrimiento del turrón Soconusco se atribuye al aventurero vizcaíno Iñigo Urrutia, quien viajó al Nuevo Mundo a principios del siglo XVII en busca de tesoros y buena fortuna. En su travesía Urrutia llegó a Chiapas (México) y, a falta de metales preciosos, dio con lo que los indígenas llamaban “el árbol de la vida”, que en realidad era el árbol del cacao. Concretamente ocurrió en Santa Ana de Soconusco, de ahí el nombre de este manjar navideño.

Una vez finalizado el viaje, este vasco regresó a Bilbao y comenzó a investigar con ese cacao y sus posibles mezclas, ya que su familia regentaba una confitería ubicada en lo que ahora denominamos el Casco Viejo. Tras diferentes intentos, la familia logró dar con la receta del turrón.

Pero, ¿cómo es el Soconusco?

El turrón vizcaíno se distingue por un aspecto tricolor originado por la combinación de pralinés en tres capas. En primer lugar se elabora el praliné blanco, mezclando almendras, azúcar, manteca de cacao y la cobertura de leche. A continuación se hace la capa de chocolate tostado con almendras, manteca de cacao, leche condensada y trufa. Por último se pegan las dos capas con una cobertura de chocolate rebajada con un 50 por ciento de manteca de cacao y se forra todo el conjunto con esta mezcla de trufa y se finaliza con la cobertura brillante de chocolate.
Mmmm, no me suena

Eso puede ser porque resulta que se trata de un postre navideño cuya producción hasta hace poco no pasaba de anecdótica. La receta parecía haberse olvidado entre los reposteros vascos; sin embargo, el impulso hace unos años del Gremio de Pasteleros lo volvió a convertir en uno de los productos más demandados en la época navideña.

Una delicatesen que, con el tiempo, en la mayoría de las pastelerías han euskaldunizado como Sokonusko. Sin embargo, Soconusco no es sino la deformación del nombre 'xoco- nochko’, que significa “lugar donde hay tunas agrias” en lengua náhuatl.
Entonces, ¿cómo se prepara?

El primer día se elabora un praliné con almendra cruda y azúcar, con el fin de obtener un praliné de color muy claro al que posteriormente se le añade chocolate blanco. Como resultado tenemos una mezcla casi blanca que vertemos en el molde, golpeando este ligeramente para compactarla y que no queden burbujas en el interior de la pasta. Así tenemos el primer color. Lo dejaremos endurecer hasta el día siguiente en una zona fresca del obrador.

El segundo día hacemos un praliné con almendra ligeramente tostada y azúcar y le añadimos chocolate con leche, consiguiendo un tono más oscuro que el anterior. Lo vertemos justo encima del praliné claro ya endurecido, procediendo como con el anterior. Así obtenemos el segundo color, que dejamos endurecer como el primer praliné.

El tercer día y último hacemos un tercer praliné, esta vez con azúcar y la almendra más tostada, y le añadimos chocolate negro, procediendo luego como en las anteriores ocasiones para añadir la última capa más oscura. Se alisa por la parte superior y se deja reposar.

En resumen, se trata de un dulce cuya producción sigue siendo completamente artesanal, y a excepción del amasado inicial, los pasteleros llevan a cabo a mano todo el proceso del que surge el turrón.






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sábado, 10 de marzo de 2018

La Presencia del Náhuatl

Les traemos este importante reportaje acerca del estado de salud que guarda el náhuatl, la lengua originaria del corazón geográfico de lo que hoy en día es México. Llega a nosotros por conducto de DesInformémonos:


Omar Páramo / Francisco Medina

En México hay dos millones 563 mil hablantes de náhuatl, casi tantos como los del gallego y el doble de los que tiene el vasco (o euskera), por hacer un comparativo con dos de las lenguas cooficiales de España, lo que nos da una idea de la importancia de este idioma por su distribución y permanencia, aunque si hurgamos en nuestro vocabulario rápido aparecerán palabras como papalote, achicopalar, achichinque, agüitarse o chocolate, lo que hace evidente que todos los mexicanos nos expresamos —en mayor o menor medida— en esta lengua indígena, argumentaron José del Val Blanco, Alberto Vital y Rodrigo Martínez Baracs.

Reunidos en El Colegio Nacional para conmemorar los 70 años de Carlos Montemayor, los académicos decidieron que la mejor manera de festejar su recuerdo era presentar la tercera edición de una obra en la que el humanista depositó mucho esfuerzo y cuya segunda edición fue de los últimos trabajos que alcanzó a publicar: el Diccionario del náhuatl en el español de México.

“Se trata de un ejemplar con una importancia singular porque marca un momento en que ha habido una especie de inflexión de nuestro país como una nación multicultural y plurilingüe”, señaló Del Val Blanco, quien esta ocasión, más que como director del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM, fue a reconocer que él, en 2003, instó a Montemayor a escribir esta obra a fin de hacer un diagnóstico de cómo este idioma se abría paso en el siglo XXI.

“Y se trata de una obra concluida en tiempo récord, tres años, algo insólito para un diccionario, lapso en el que el filólogo, ayudado de un pequeño equipo de colaboradores, planeó las partes constitutivas del ejemplar, criterios y normas de trabajo, además de consultar una gran cantidad de fuentes. La primera edición del este título fue de 443 páginas y apareció en 2007”, señaló Martínez Baracs, profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

A decir del académico, este diccionario, a diferencia de los comunes, puede ser leído de corrido o saltando de entrada a entrada, al estilo de Rayuela de Julio Cortázar, pues cada entrada aporta datos que no se quedan en el academismo, y todos dan destellos reveladores sobre cómo se ha ido conformando la cultura mexicana.

“Todos en el país, y en gran parte de Estados Unidos, utilizamos una gran cantidad de nombres propios, verbos y expresiones tomadas directamente de la lengua náhuatl sin saber el significado. Llegan a Zacatepec y no saben qué significa ‘en el cerro del zacate’; ignoran que Tlalpan es ‘sobre la tierra’; que Tepito viene de teocalli–tepiton, pequeño templo, y que México significa ‘en el ombligo de la Luna’”.

Para Martínez Baracs, la mayor enseñanza dejada por Montemayor con este texto es que este tipo de estudios rebasan en mucho el marco de la lingüística, pues atañen ámbitos culturales e históricos presentes en nuestras vidas y que es urgente rescatar, sacar a flote, recordar y conmemorar.

“¿Cuánto tiempo se viene insistiendo que, junto a las etimologías griegas y latinas, se enseñe en las escuelas las raíces nahuas, mayas y de otras lenguas indígenas? Es momento de hacerlo”.

La huella náhuatl en la UNAM

Por su parte el coordinador de Humanidades de la UNAM, Alberto Vital —en un texto leído por el escritor Alfredo Barrios, pues le fue imposible asistir a la cita— señaló que el aumento en las entradas del Diccionario del náhuatl en el español de México en esta tercera edición es considerable: tiene 600 más que en la segunda, además de un incremento en el número de frases.

“Este diccionario es para gente de habla hispana que busca sus orígenes, quiere revalorar su pasado precolombino y se asume como mestizo, porque este libro es precisamente una reivindicación de nuestro mestizaje, incluyendo el aspecto lingüístico”, subrayó.

Al recordar a Montemayor, Vital lo describió como un hombre casi renacentista que lo mismo sobresalía en su faceta de literato, que como académico, traductor, tenor (llegó a grabar cinco discos) y un políglota que lo mismo estudió hebreo, griego clásico, latín, francés, portugués, italiano e inglés, que maya, zapoteco, guaraní y totonaca.

Y su labor con el náhuatl, en especial, dejó huella en la Universidad Nacional, pues su trabajo abrió puertas para que el día de hoy, en la UNAM, se impartan clases de este idioma en los institutos de Investigaciones Filológicas e Históricas, así como en la recién creada Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT).

Para Vital, se podría hablar horas del trabajo de Montemayor en este ámbito, pero a manera de conclusión prefirió recordarlo con algo que el homenajeado solía decir y que consignó en uno de sus escritos:

“Una de las grandes riquezas de México es su diversidad de lenguas. Una riqueza que debemos cuidar porque son el alma de todos los pueblos de México. Debemos cantar en todas ellas, escribir en todas ellas, pensar en todas ellas. Las lenguas tienen un mismo fin: despertar la conciencia de los pueblos. La lengua conduce a los pueblos hacia un mismo destino”.


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Lenguas indígenas en México - UNAM Global

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viernes, 15 de diciembre de 2017

México Tiene una Opción

Desoyendo a la ONU, algo que aprendieron de la administración corporativa estadounidense, los senadores y diputados priistas han procedido a mayoritear la así llamada Ley de Seguridad Interior, no pública... interior... en México.

Se dice que dicha acción obedece a la posibilidad de que la protesta social se generalice en México de consumarse un fraude electoral en contra del socialdemócrata Andrés Manuel Lópes Obrador, candidato por parte de la coalición Morena (centro izquierda), el Partido del Trabajo (izquierda ornamental) y el Partido Encuentro Social (resquicio legaloide aprovechado por la ortodoxia juedo-cristiana para minar al estado laico).

Pero para la izquierda militante en México, que no se deja engañar por la falsa promesa que ofrece Morena dentro de las restricciones que tiene la democracia representativa en un sistema político plagado por la corrupción.

¿Cuál el dicha opción?

Se las presentamos mediante este artículo publicado por DesInformémonos:


Mara Kaufman

En medio de los múltiples huracanes que azotan América del Norte y el Caribe, los incendios en el Oeste de Estados Unidos, los grandes terremotos de septiembre y una oleada de abandono y oportunismo en torno a la ayuda de emergencia y rescate, una tormenta completamente diferente se forma en México. El anticapitalista Concejo Indígena de Gobierno y su vocera María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy), una mujer náhuatl que busca la postulación como candidata independiente en las próximas elecciones presidenciales de 2018, acaban de iniciar un recorrido nacional por México, que empezó en el sureste estado de Chiapas, un bastión de gobierno autónomo y una inspiración para el mundo: el territorio zapatista.

El Concejo Indígena de Gobierno (CIG) es una iniciativa del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), creada a través de una consulta aprobada por 523 comunidades en 25 estados de México. El CIG propone gobernar el país colectivamente de acuerdo con los siete principios del Mandar Obedeciendo del CNI/EZLN. El CIG está conformado por 42 pueblos indígenas –la mayoría de los pueblos originarios del país– y propone organizar el autogobierno, la salud, la educación y la autodefensa de las comunidades indígenas y no indígenas en México.

El recorrido del CIG y su campaña presidencial, como ha afirmado reiteradamente el CNI, no busca ganar votos, sino aprovechar la coyuntura electoral para denunciar a toda la clase política y al sistema capitalista que representan, al que responsabiliza de la devastadora violencia en el país, el desmoronamiento de las instituciones, la destrucción ambiental y el fortalecimiento del crimen organizado, factores que hoy en día predominan en México.

Según Mario Luna, delegado del CNI de la Tribu Yaqui, esta campaña pretende entrar en el ámbito de las elecciones –que se ha convertido en una “negociación interna entre los partidos políticos”– con el objetivo de promover la autoorganización comunitaria, basada en la asamblea, por todo el país. La elección que el CNI quiere presentarle al pueblo mexicano, entonces, no es entre diferentes candidatos, sino entre formas enteramente diferentes de gobernar.

Del 14 al 19 de octubre de este año, una caravana de docenas de vehículos que transportaba a Marichuy, 156 concejales del CIG y varios centenares de delegados del CNI, atravesó las montañas de Chiapas, donde fueron recibidos por decenas de miles de zapatistas y no-zapatistas en los cinco caracoles del territorio zapatista.

La importancia histórica de la presentación de la primera mujer indígena candidata a la presidencia de México sólo fue igualada por la deslumbrante serie de discursos pronunciados por las mujeres indígenas de todos los niveles de la autoridad zapatista: mujeres representantes de las Juntas de Buen Gobierno, mujeres autoridades regionales del Ejército Zapatista, y mujeres del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, que dirige al ejército, una amplia y poderosa demostración del liderazgo de las mujeres en las entidades militares y civiles zapatistas en un lugar donde hace apenas unas décadas, las mujeres y los hombres indígenas trabajaron como esclavos en condiciones de peonaje permanente para los grandes terratenientes en todo el estado.

¿Un giro electoral?

El CNI, formado en 1996 como resultado de la convergencia de los pueblos indígenas de todo el país en torno a las demandas del levantamiento zapatista de 1994, es el primer organismo indígena organizado y representativo a nivel nacional, totalmente independiente del estado y de las fuerzas partidarias .

Las profundas raíces comunitarias y el proceso de organización autónoma del CNI contrastan radicalmente con la manipulación y el clientelismo que caracterizan el sometimiento de los pueblos indígenas a los intereses del Estado mexicano. Por lo tanto, la radical independencia política del CNI lo vuelve una presencia extremadamente inconveniente para la clase política mexicana. Por esta razón, ha sido blanco frecuente de silenciamiento y mentiras, y esta nueva iniciativa no ha sido la excepción.

De hecho, frecuentemente cuando se ha mencionado al Concejo Indígena de Gobierno, ha sido para condenar o felicitar al EZLN por supuestamente haber dejado su política de autonomía y haberse unido al campo electoral. Es más, por mucho tiempo, gran parte de la clase política mexicana se dedicaron a divulgar la idea de que el EZLN se había derrumbado debido a un liderazgo defectuoso (inevitablemente atribuido al entonces Subcomandante Insurgente Marcos, hoy SupGaleano) o que se desvaneció en la irrelevancia debido al aislamiento en sus remotos bastiones comunitarios.

Sin embargo, el CIG y su recorrido en las últimas semanas no dejaron a vista un EZLN cansado y obsoleto, como algunas fuentes desesperadamente quisieran, sino una amplia gama de florecientes instituciones comunitarias y cuerpos autónomos que mostraban, incluso a simple vista, la profundidad de la organización zapatista a través de varias generaciones, múltiples idiomas, y varios contextos geográficos articulados juntos, a gran escala y dirigidos por asambleas, constituyendo así un orden social comunitario con una capacidad organizativa sin precedentes.

Más específicamente, cada parada en territorio zapatista reveló clínicas de salud autónomas atendidas por promotores de salud capacitados y con equipo médico, sistemas escolares autónomos que educaron a los jóvenes que ahora dirigen sus propios equipos de comunicación, órganos de gobierno, cooperativas de producción, decenas de miles de hectáreas de tierras productivas trabajadas colectivamente para proveer sustento para cientos de miles de personas en todo el territorio zapatista, infraestructura de transporte independiente y miles de milicianos del ejército zapatista que proporcionaron anillos de seguridad alrededor del CIG y de su vocera en cada paso.

Cabe destacar que fueron hombres zapatistas quienes sirvieron a los visitantes platos de caldo humeante y tortillas hechas a mano; fueron ellos también quienes organizaron el alojamiento, distribuyeron las cobijas y lavaron los trastes para el siguiente autobús que llegaba lleno de delegados hambrientos –mientras pasaba esto, Marichuy, las concejalas del CIG y las mujeres autoridades del EZLN se dirigían a la multitud desde el templete.

Como era de esperar, la clase política mexicana en realidad ni se cree sus propias mentiras sobre el EZLN. Al contrario, parece que les da pánico la posibilidad de que esta forma de autoemancipación colectiva gane influencia y crezca en el resto de México. Como evidencia de este temor, vale notar que la iniciativa del CIG tuvo una cobertura mediática casi nula en los medios de paga. Es más, quienes intentaban cubrir el recorrido del CIG por Chiapas se vieron obstaculizados por el hecho de que, a medida que la caravana avanzaba por regiones del estado que normalmente tienen servicios de comunicación estables, el servicio de internet, la señal de los celulares, e incluso los teléfonos fijos se caían por completo y notablemente no regresaban hasta que la caravana saliera de la región, haciendo que la cobertura oportuna de estos eventos fuera casi imposible. Además de este bloqueo comunicacional, la clase política ha hecho todo lo posible para inhibir la recolección de las más de 860.000 firmas ciudadanas requeridas por ley para que un candidato independiente aparezca en las boletas. La aplicación para teléfonos celulares desarrollada por el Instituto Nacional Electoral (INE) para este propósito ha probado no funcionar de manera adecuada, excepto en dispositivos de alta gama con nuevos sistemas operativos que cuestan mucho más que las ganancias mensuales de la mayoría de la población mexicana.

En un país que carece de un servicio de internet adecuado en gran parte del territorio nacional, la aplicación misma, como denunció Marichuy el 18 de octubre , tarda horas en descargarse y una vez instalada puede tomar hasta 16 horas registrar una sola firma (lejos de los 4 minutos y 30 segundos que debe tomar según el INE). Hay muchos ejemplos más, todos los cuales apuntan a una enorme energía gastada en subvertir el alcance de una organización y forma de gobierno anticapitalista –cuya existencia, sin embargo, la clase política sigue negando.

La descomposición de México y la urgente necesidad de una alternativa

En mayo de este año el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos nombró a México como el segundo país más mortífero del mundo, superando la violencia de zonas de guerra como Yemen y Afganistán y siguiendo solo a Siria en número de muertos. Gran parte de la violencia en México se atribuye a la guerra contra el narcotráfico lanzada por el entonces presidente de México en el 2006, Felipe Calderón. Sin embargo, no debemos perder de vista que el número de muertos (más de 200.000) y desaparecidos (30.000 según estimaciones oficiales) y la total impunidad de estos crímenes (alrededor del 98%) demuestran que esta guerra responde a un problema aún más profundo y deja al desnudo la complicidad del Estado –cuando no su participación directa– en la violencia.

Por ejemplo, tendríamos que tomar en cuenta que cerca del 90% de la tierra productiva en México ha sido concesionada a mineras extranjeras o compañías madereras. La violencia paramilitar y la represión del Estado que acompañan a esta ola extractivista para “limpiar” las tierras de su población han resultado en la migración forzada o el desplazamiento interno de millones de personas.

Es en este contexto que comunidades indígenas por todo el país han establecido sistemas de autogobierno y unidades de autodefensa comunitarias, expulsando de esta manera a los cárteles de drogas y a los partidos políticos de sus comunidades y ciudade s, incluyendo (pero no limitado) a Cherán (Michoacán), a Santa María Ostula (Michoacán), a una red extensa de policías comunitarias en el estado de Guerrero, a los pueblos zapatistas en Chiapas cuyo territorio sigue siendo impenetrable para el narcocontrol, y ahora, a cientos de comunidades más que participan en el CNI que han declarado su intención de desmontar la malla de coordinación entre el extractivismo, el narcotráfico, los partidos políticos, y el estado mexicano.

De hecho, prácticamente los únicos lugares en el país que no están invadidos por la violencia, el narcotráfico, la extorsión y la complicidad entre los partidos políticos y los cárteles son estos sitios de autogobierno autónomo donde hay un tejido social intacto o reconstruido y mecanismos de autodefensa comunitaria que han prevenido que estas fuerzas se apoderen de sus comunidades. No debemos entender a estos experimentos de autogobierno como reductos exteriores a la cruda realidad del capitalismo mafia que representa el gobierno de México, sino como alternativas proposicionales para todo el país buscando promover procesos democráticos y la participación civil masiva.

Es decir, es en el contexto del colapso social generalizado que podemos dar sentido a la insistencia del CNI de que la propuesta del Concejo Indígena de Gobierno es para todo México, no sólo para los pueblos indígenas, y han invitado a personas no indígenas a unirse a esta iniciativa. En palabras de Marichuy :

Por eso dijimos, los pueblos indígenas del Congreso Nacional Indígena y nuestros hermanos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que ya no estamos de acuerdo, que vamos a luchar y vamos a pelear por todos, no solamente por los pueblos indígenas, vamos a luchar por todo el mundo y vamos a caminar este país con nuestros pasos y nuestras voces, y todo lo que escuchamos y que vamos a seguir escuchando es algo que está viviéndose en nuestras comunidades, que están viviendo los barrios, colonias, en todo México. Es hora de que esa voz se escuche, es hora de que esos pasos caminen juntos. Juntos con nuestros hermanos del campo y la ciudad.

¿No hay ya un candidato presidencial de izquierda en México?

Como es normal en las perspectivas electoreras, el candidato establecido como el “mal menor” se comercializa como la única opción viable para detener a la derecha reaccionaria. Ese título, en este caso, le pertenece al fundador del partido político MORENA, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien ya ha sido tres veces candidato presidencial por el PRD (víctima de fraude en las elecciones presidenciales en 2006, y posiblemente en 2012).

AMLO ha prometido de manera insistente mantener la “estabilidad macroeconómica” y proteger los intereses del capital privado mientras propone “la reducción de la pobreza”. ¿No es esta la típica fórmula para aplicar la austeridad neoliberal detrás de una simulación de la cascara de lo que alguna vez fue la izquierda? Es decir, ¿no podríamos ver en está formula algo así como el planteamiento de un “liberalismo social” (Salinas de Gortari) para el siglo XXI? Frente a esto nos deberíamos preguntar ¿cómo es que hemos llegado al punto en que un proyecto que tiene como propósito explícito mejor el bienestar del capitalismo (“la estabilidad macroeconómica”) hoy se pueda presentar como “de izquierda”?

En cambio, el EZLN y el CNI entienden que dada la dinámica de la crisis del capitalismo contemporáneo, aceptar la lógica del “mal menor” significaría aceptar la continua desintegración de México y la desaparición de sus pueblos y comunidades. Reconocen a sí que la sociedad mexicana y el mundo entero no tienen hoy más opción que enfrentar directamente al capitalismo y a todas sus devastadoras consecuencias.

Un Concejo Indígena de Gobierno para el mundo

A medida que los fracasos de las fuerzas electoreras “progresistas” se acumulan por todo el mundo –Syriza en Grecia, Podemos en España, el PT en Brasil, el Peronismo renaciente en Argentina, sólo por nombrar algunas–, nos debe quedar claro que lo que enfrentamos hoy no es solamente una batalla en contra de la derecha reaccionaria que implementa políticas xenófobas y protege la estructura de clases, cosa que podría ser contrarrestada por una izquierda progresista dedicada a las políticas de inclusión y redistribución. Más bien, el momento actual indica que a donde vamos todos juntos es a lo más profundo de la crisis capitalista y a la desintegración del sistema en sí, condiciones económicas globales cada vez más inestables, niveles de desigualdad que se disparan, la búsqueda de chivos expiatorios y una alarmante y acelerada destrucción ambiental.

En estas condiciones, el problema no es la voluntad de ningún político individual o de un partido: todo tipo de cárteles acompañan el colapso sistémico y cualquier clase política bajo el sistema capitalista que colapsa simplemente se convierte en otro cartel. Hay pocos lugares en el mundo como México donde no sólo la disolución de este sistema es tan claro, sino donde también ya hay alternativas que vienen desarrollándose desde hace años (¡siglos!) a través de las prácticas de toma de decisión colectiva y autogobierno. Entonces, es por esto la insistencia del Concejo Indígena de Gobierno que la única alternativa no es la implantación de otra clase política, sino la eliminación de la clase política en su conjunto. Es esto que hace que esta iniciativa sea no sólo la única posibilidad viable organizada para la supervivencia de las comunidades indígenas en México, sino también un especie de brújula que sirva para que todos nosotros podamos salir del desastre que representa el capitalismo actual.

Pero para esto, primero nos tendremos que convencer, como lo ha hecho el CIG, de que nadie nos salvará de las ruinas, excepto nosotr@s mism@s. Como lo explica la Comandanta Miriam del EZLN:

Pero ni pensemos, compañeras, que con el Concejo Indígena de Gobierno ni con nuestra vocera, no vamos a pensar que ellos nos va a salvar. Nosotros, cada uno de nosotros tenemos que salvarnos, compañeras, porque si no hacemos nada, nuestra vocera tampoco nos va a salvar, porque no es ese que manda pues, es el pueblo que tiene que dar la fuerza a nuestra vocera, es el pueblo que manda y nuestra vocera y nuestro Concejo de Gobierno, tiene que obedecer al pueblo.







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jueves, 13 de julio de 2017

"Paquitas y Paquitos"

Por medio del Diario Vasco nos llega este artículo acerca de este novedoso vehículo para el rescate y normalización de los idiomas de los pueblos originarios de México:


La tecnología se disfraza en México de muñecas con rasgos y vestimentas indígenas capaces de hablar lenguas prehispánicas, como el náhuatl, totonaco o purépecha, para acercar a los niños a sus lenguas autóctonas.

Investigadores y alumnos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) diseñaron una colección de "Paquitas" o "Paquitos" para el aprendizaje de idiomas nativos entre niñas y niños de comunidades indígenas.

"Se trata de juguetes tangibles, manipulables por los niños, robots que hablan", explica a Efe Frida Villavicencio, investigadora del Laboratorio de Lengua y Cultura Víctor Franco del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en México.

Tras dos años de trabajo, el grupo de investigadores logró el desarrollo de seis prototipos, de los cuales cuatro "llamamos monolingües", que son propiedad del CIESAS y hablan una lengua según su vestimenta", señala Angélica Muñoz, investigadora de Ciencias Computacionales del INAOE.

Uno habla náhuatl, otro wixárika, uno más totonaco y el cuarto purépecha y portan "su traje tradicional", precisa.

Además, cuentan con dos muñecos políglotas que, en función de la vestimenta hablan una u otra lengua, esto gracias a sensores en las prendas.

"Paquitos" y "Paquitas" nacen con rasgos y vestimenta indígena como un modelo de identificación social para los menores.

"Es importante que lo niños vean reflejadas sus tradiciones, su manera de vestir, además de su manera de hablar, para que sea más fácil la apropiación de este juguete", dice a Efe Aurelio López, también del INAOE.

En una búsqueda en mercados y tiendas de juguetes, los investigadores no hallaron muñecos que se asemejaran a las características del niño mexicano.

"Decidimos ir sobre algo hecho especialmente para nosotros y encontramos una artesana en Puebla que hace unos muñequitos, ella los diseña y los viste", explica Muñoz.

Así surge el "Paquito" de Cuetzalan, que habla náhuatl, la "Paquita" purépecha y la niña que habla totonaco, entre otros. Cada uno con su atuendo tradicional.

Debajo de la vestimenta hay un robot con sensores, lectores y un módulo para grabar y reproducir audio. "Tienen bocina, reproductor de audio escondido en su cuerpo y en su ropa sensores", detalla Muñoz.

Los sensores reaccionan a movimientos de distintas partes del cuerpo, como la cabeza, la boca, el ojo, el pie o la espalda.

Los "paquitos" van dirigidos a niños de entre 2 y 4 años con varios tipos de juegos. Al ser encendidos, los muñecos saludan y comienzan a interactuar.

En un juego más sencillo, los pequeños robots van diciendo las partes del cuerpo que el niño presiona; en otro más complejo, es el niño quien debe tocar la parte del cuerpo que señala el muñeco.

"En la versión pasiva, el robot se enciende, saluda y queda en espera de que se le activen sus sensores; una vez se activa su sensor, por ejemplo, la mano, entonces pronuncia esa parte de su cuerpo", explica López.

El proyecto, denominado "Desarrollo de tangibles educativos y robots pedagógicos para el aprendizaje y revalorización de lenguas indígenas mexicanas", está en fase de evaluación y pruebas en la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Además, ha sido presentado a diversas instituciones educativas en el estado de Puebla, mostrando "gran aceptación" por parte de los niños.

Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, en México se hablan 68 lenguas originarias, colocándose como uno de los países con mayor riqueza lingüística del mundo.

"Cada lengua es una manifestación de cómo opera el cerebro humano, no solo es cuestión de folclorismo, sino de preservar conocimientos humanos", López.

En la actualidad, estas lenguas corren el riesgo de desaparecer ante un uso cada vez menor entre la población. Por ello, los expertos destacan la necesidad de preservar las lenguas indígenas a través de políticas públicas que fomenten el bilingüismo.

Una política educativa podría impulsar un bilingüismo hacia adentro, con el fomento de lenguas indígenas, pero también hacia afuera, es decir, "abrirnos a otras lenguas que dotan a los niños de otras capacidades en su razonamiento", resalta López.

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"Paquitas", muñecas con rasgos indígenas capaces de hablar lenguas prehispánicas





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domingo, 5 de marzo de 2017

Paramilitares Ejecutan a Niño en Chiapas

Urgente, hacemos de su conocimiento esta información que nos han hecho llegar desde el Comité Cerezo:


AU-01-Chiapas/FNLS-04 de marzo de 2017

Lic. Enrique Peña Nieto
Presidente de la República

Miguel Ángel Osorio Chong
Secretario de Gobernación

Manuel Velazco Coello
Gobernador del Estado de Chiapas

Juan Carlos Gómez Aranda
Secretario de Gobierno del Estado de Chiapas

Raciel López Salazar
Procurador General de Justicia de Chiapas

Dr. Raúl Plascencia Villanueva
Presidente de la CNDH

Juan Oscar Trinidad Palacios
Presidente de la CEDH

Jan Jarab
Representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU

Zeid Ra’ad Al Hussein
Alto Comisionado para los derechos Humanos de la ONU

Paulo Abrao
Secretario Ejecutivo de la CIDH

El Comité Cerezo México con domicilio, para oír y recibir comunicaciones, ubicado en calle Volcán Kirishima L. 6 Mz. 4, Colonia El Mirador III Secc. Delegación Tlalpan. CP 14449, con número telefónico 55 5655 9465 y correo electrónico: comitecerezo@nodo50.org, el Comité Popular de Derechos Humanos del FNLS en Chiapas, y la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) solicitan su intervención urgente ante la:

Ejecución Extrajudicial del niño Humberto Morales Santiz de 13 años de edad, integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Chiapas.

Hechos

Según la información enviada por el Comité Popular de Derechos Humanos del FNLS en Chiapas:

El niño Humberto Morales Sántiz se dirigió a las 14:00 horas en dirección a las tierras de labranza de sus compañeros porque en los alrededores de éstas se abastecen de leña, el cual es el combustible para uso doméstico en la preparación de sus alimentos.

A las 17:00 horas lo papás se preocuparon porque se hacía tarde y Humberto Morales Sántiz no regresaba, lo que provocó que a esa hora su padre y otro integrante del FNLS se dirigieran a su búsqueda sin dar con su paradero.

Fue con la solidaridad de los compañeros del ejido que a las 20 horas encuentran al niño sin vida a un costado de la leña con un impacto de bala en la cabeza.

Mientras se buscaba al niño, los policías que responden al Mando Único ubicados ilegalmente en las tierras de El Carrizal realizaban movimientos en ese lugar y mantuvieron prendidas sus torretas.

Antecedentes

Recordamos las Acciones Urgentes emitidas por el Comité Cerezo México donde han estado involucradas las autoridades estatales y federales y el grupo paramilitar “Los Petules” en Chiapas en violaciones a los derechos humanos contra integrantes del FNLS.

AU-02-Chiapas/FNLS—23/marzo/2016 Desaparición forzada del indígena Fidencio Gómez Sántiz (integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo) en Ocosingo, Chiapas.

Front Line Defenders: Historia del caso: Fidencio Gómez Sántiz

AU-01-Chiapas/OCEZ-FNLS—13/enero/2016 sobre el intento de ejecución extrajudicial contra menor de edad de la Organización Campesina Emiliano Zapata – Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (OCEZ-FNLS) en Cuxuljá, Ocosingo, Chiapas.

AU-06-DF/-FNLS—07/noviembre/2015 donde denunciamos el Intento de ejecución extrajudicial en el DF contra Matías Flores, indígena Náhuatl del Comité de Derechos Humanos de las Huastecas y Sierra Oriental (CODHHSO); Jesús Hernández Reyes y Rubicél Hernández García indígena Nahuatl, comisionados del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) para denunciar la ejecución extrajudicial de Héctor Sántiz López en Chiapas.

AU-05-Chiapas/OCEZ-FNLS—02/noviembre/2015 en la que se denuncia la Ejecución extrajudicial de Héctor Sántiz López y riesgo de nuevas ejecuciones extrajudiciales en contra del dirigente Ramiro Sántiz López, familiares y miembros de la Organización Campesina Emiliano Zapata – Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (OCEZ-FNLS) en El Carrizal. Así mismo por estos hechos fue emitida una Acción Urgente en noviembre de 2015 por la organización internacional Frontline Defenders.

Por lo anterior, el Comité Cerezo México y el Comité Popular de DH del FNLS en Chiapas solicitan al gobierno mexicano:

~ Realizar una investigación inmediata, exhaustiva e imparcial sobre los hechos descritos, y que los resultados de la investigación se hagan públicos y que los responsables de esos hechos comparezcan ante la justicia.

~ Tomar de manera inmediata las medidas apropiadas para garantizar la seguridad e integridad física y psicológica de los padres de Humberto Morales Sántiz y de todos los integrantes del FNLS en la comunidad del Carrizalillo, municipio de Ocosingo, Chiapas.

~ Desmantelar al grupo paramilitar “Los Petules”, investigar y sancionar a los agentes estatales y federales responsables de crear, financiar, entrenar y/o proteger a los paramilitares de dicho grupo.

~ De manera general, conformar sus acciones a lo dispuesto por los Pactos y Convenciones Internacionales de derechos humanos firmados y ratificados por México.

A los organismos nacionales internacionales de protección de los derechos humanos que:

~ En la medida de sus atribuciones externen al Gobierno Mexicano su preocupación ante la gravedad de estos hechos e insten al gobierno mexicano a que atienda las peticiones planteadas.

Atentamente, por las organizaciones
Francisco Cerezo Contreras
Coordinador del Comité Cerezo México





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martes, 18 de octubre de 2016

La Candidata Presidencial Indígena

Ahí está el mensaje, en el ante-penúltimo párrafo del comunicado titulado "Que retiemble en sus centros la Tierra".

Y la tierra, por lo menos en lo que respecta a México, se ha movido.

Una mujer.

Indígena.

Candidata a la presidencia de la República.

¡Sacrilegio!

Les invitamos a leer este análisis publicado en La Jornada:

El EZLN, el CNI y las elecciones

Luis Hernández Navarro

El EZLN y el CNI acordaron consultar, con pueblos y comunidades, la postulación de una mujer indígena como candidata a la Presidencia de la República en los comicios de 2018. La decisión ha levantado una enorme polémica. Unos ven en la determinación un giro de 180 grados en su línea de acción. Otros, su ingreso a la política. Algunos más, una maniobra en la formación de una coalición anti-Andrés Manuel López Obrador.

Estas tres opiniones son, además de equivocadas, prejuiciosas. Están basadas en la desinformación y en un esquema analítico que tiene como punto de partida: quien no está conmigo, está contra mí. Estos puntos de vista desconocen la historia y la trayectoria política, tanto del EZLN como de las organizaciones indígenas que forman parte del CNI.

Desde que el EZLN emergió a la vida pública no ha sido una fuerza abstencionista. No ha llamado a la abstención ni al boicot electoral, sino a organizarse y luchar. Y, al menos en una ocasión, promovió el voto por un candidato.

En los comicios presidenciales del 21 de agosto de 1994, llamó a votar contra el PRI, como parte de su lucha contra el sistema de partido de Estado y del presidencialismo. Es más, el 15 de mayo de ese año, en Guadalupe Tepeyac, las bases zapatistas y el subcomandante Marcos recibieron al candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, y a su comitiva. Los rebeldes los saludaron y reconocieron que el entonces candidato los había escuchado con atención y respeto. De paso, criticaron al sol azteca.

Unos cuantos días después, mediante la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, convocaron a "una Convención Nacional Democrática de la que emane un gobierno provisional o de transición, sea mediante la renuncia del Ejecutivo federal o mediante la vía electoral". Este proceso –señalaron entonces– debería desembocar en la redacción de una nueva Carta Magna y en la realización de nuevas elecciones.

Al poco tiempo, el EZLN se sumó a la postulación del periodista Amado Avendaño como candidato de la sociedad civil a la gubernatura de Chiapas. Y, a raíz del fraude electoral que abortó su triunfo, lo reconoció como gobernador en rebeldía y lo trató como tal.

A finales de 2005 los zapatistas llamaron a organizar un gran movimiento nacional para transformar las relaciones sociales, elaborar un programa nacional de lucha y crear una nueva constitución política. En este marco, impulsaron la otra campaña, una iniciativa de política popular desde abajo y a la izquierda, independiente de los partidos políticos con registro, de corte anticapitalista.

Aunque la otra campaña nunca llamó a abstenerse ni a boicotear las elecciones, criticó acremente a los candidatos de los tres principales partidos políticos, incluido Andrés Manuel López Obrador. Cerca ya de las elecciones del 2 de julio de 2006, pasada ya la represión a San Salvador Atenco (3 y 4 de mayo de ese año) que cambió la dinámica de esta iniciativa política, en un acto en el cine Revolución de la Ciudad de México, el subcomandante Marcos se opuso personalmente a cuestionar a quienes pensaban sufragar. "El que quiera votar, que vote", dijo allí.

A los zapatistas se les quiso responsabilizar del resultado final de los comicios de 2006 e incluso del fraude que le arrebató el triunfo en las urnas a Andrés Manuel López Obrador. Hace unos días, el dirigente de Morena denunció que en aquellas jornadas, el EZLN y la iglesia progresista habían orientado a no votar por él (cosa que nunca sucedió), ayudando indirectamente a robarle las elecciones. Desde entonces, el debate ha sido amargo e intenso. No ha dejado de serlo a pesar de que han transcurrido más de 10 años.

Durante años, la posición de los zapatistas no varió. Así lo refrendó el subcomandante Moisés, en el comunicado titulado "Sobre las elecciones: organizarse", con fecha de abril de 2015. Allí advierte: “En estos días, como de por sí cada que hay esa cosa que llaman ‘proceso electoral’, escuchamos y miramos que salen con que el EZLN llama a la abstención, o sea que el EZLN dice que no hay que votar. Eso y otras tonterías dicen”.

Más adelante aclara la postura rebelde sobre la coyuntura electoral de ese año: "Como zapatistas que somos no llamamos a no votar ni tampoco a votar. Como zapatistas que somos lo que hacemos, cada que se puede, es decirle a la gente que se organice para resistir, para luchar, para tener lo que se necesita".

El reciente documento conjunto del EZLN y el CNI, "Retiemble en sus centros la tierra", representa un cambio de posición de los rebeldes. Pero no de 180 grados, porque nunca han sido abstencionistas.

Allí se llama a incursionar en una nueva forma de acción, que tiene como eje central la participación directa en la coyuntura electoral, como una forma de resistencia, organización y lucha. De colocar a los indígenas y a su problemática en el centro de la agenda política nacional. De hacer visibles las agresiones contra los pueblos originarios. De construir el poder de los de abajo. La decisión no significa el ingreso del EZLN a la lucha política. Los zapatistas siempre han estado allí. Nunca han dejado de hacer política desde que irrumpieron en la vida pública levantándose en armas en 1994. Se puede o no estar de acuerdo en la política que han hecho, pero reducir participación política a acción electoral en una coyuntura es una tontería.

Lo mismo puede decirse de las organizaciones que integran el CNI. La movilización de los purépechas de Cherán (una experiencia clave en el nuevo curso de la lucha indígena) por el reconocimiento de su autogobierno y autonomía es esencialmente política. También la experiencia de autodefensa náhuatl de Ostula, o la defensa de la comunidad otomí Xochicuautla de su territorio y recursos naturales.

Nadie tiene el monopolio de la representación política de la izquierda mexicana. Esa representación se gana día a día en la lucha. Acusar a los zapatistas y al CNI de hacerle el juego al gobierno porque pretenden participar electoralmente en 2018, al margen de los partidos políticos, es una muestra de prepotencia e intolerancia. A final de cuentas, será la sociedad mexicana en lo general y los pueblos indios en particular, los que decidirán si este camino es o no útil para transformar el país.






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lunes, 10 de octubre de 2016

El "Descubrimiento" Ayer y Hoy

En vísperas de la fecha más negra en el calendario de la Pacha Mama, les compartimos este artículo publicado en la página de Contralínea:

Cuentan que en 1492, el 12 de octubre de ese año, cuando para la tripulación de tres carabelas llamadas la Niña, la Pinta y la Santa María era el día de la Virgen del Pilar, y luego de 70 días de haberse embarcado con más incertidumbres que certezas, a punto del motín, uno de los vigías divisó tierra firme.

A saber cómo realmente fue el suceso. Pero la historia oficial, cargada de romanticismo, dice que fue un tal Rodrigo de Triana, apostado en el atalaya de la Pinta, quien gritó la famosa frase: “¡Tierra a la vista!”. Supuestamente eran las 2 de la madrugada del día 36 de navegación ininterrumpida a través del Atlántico. La empresa comandada por el capitán Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón, prestigiados marineros y constructores de embarcaciones, había zarpado el 3 de agosto del antiguo Puerto de Palos de la Frontera, en Andalucía, España; pero atracó en las Islas Canarias donde se realizaron reparaciones a una de las naves. Reanudó el 6 de septiembre la travesía que, creían, los llevaría a la India o a las tierras del Gran Kan, es decir, al Continente Asiático.

La leyenda continúa con que, una vez rebasados los cálculos y las previsiones de Colón, la tripulación de más de 90 marineros amenazaba con sublevarse, asesinar a los capitanes y escapar de la muerte a la que la conducían unos aventureros necios. El avistamiento de una de las islas que hoy constituyen las Bahamas –y que los habitantes de entonces llamaban Guanahani– habría no sólo calmado los ánimos de toda la marinería sino que la llenó de júbilo.

El feliz relato del “Encuentro de Dos Mundos” concluye cuando el pueblo taíno recibe con alegría y en paz a los extranjeros, los alimenta y les da cobijo, según reconocieron los propios españoles en sus escritos. Por impulso de los hispanistas en América, desde el siglo XIX se celebra este acontecimiento como el Día de la Raza (Hispana) en todos los países del “nuevo” Continente, así como en España, donde incluso es el día de su fiesta nacional…

Para nada puede minimizarse el suceso: marcó el devenir histórico de toda la humanidad. Las sociedades de uno y otro lado no volvieron a ser las mismas. Tampoco puede regatearse el arrojo, la tenacidad y el espíritu aventurero de Colón y compañía.

Pero tampoco puede dejarse de ver como lo que fue: el inicio de un aniquilamiento físico y cultural de un número indeterminado de pueblos; de genocidio, saqueo y despojo que continúa hasta nuestros días.

Hoy, y desde hace siglos, el pueblo taíno no existe. Esa cultura del primer contacto y que tan amable se portó con quienes casi inmediatamente se convertirían en sus amos, fue arrasada de la faz de la Tierra.

Los taínos no fueron los únicos exterminados. Ni siquiera los historiadores logran ponerse de acuerdo para calcular el número de pueblos y personas que habitaban a principios del siglo XVI el Continente que hoy llamamos América. Se calcula que para esa época, de Norte a Sur, alrededor de 50 millones personas hablaban más de 2 mil lenguas con sus respectivas variantes dialectales, que podrían sumar más de 5 mil sistemas de comunicación.

Para el siglo XIX el genocidio ya iba muy avanzado pero subsistían más de 400 lenguas indígenas en el hemisferio norte y casi 500 en el sur. Con sus variantes sumaban alrededor de 2 mil. Hoy subsisten menos de la mitad. Muchas están en franca extinción y no sobrevivirán a la generación siguiente. Hay lenguas que siguen apareciendo en los atlas de idiomas, pero sólo son habladas por dos, siete, 40 o 70 personas. Desafortunadamente poco se podrá hacer para que sobrevivan. Y con cada lengua que se pierde, se pierde toda una manera de concebir al ser humano, el mundo, el cosmos. Para la humanidad, es un quebranto irreparable.

De hecho, de todas las lenguas indígenas que subsisten en el Continente sólo seis gozan de relativa salud y vitalidad: el quechua, que es hablado por aproximadamente 13 millones de personas; el guaraní, por 11 millones; el náhuatl, por 4 millones; el aymara, por 2 millones 500 mil; el maya, por 1 millón, y el mapuche, por poco menos de 400 mil personas.

Según datos de 1995, presentados por el lingüista alemán Klaus Zimmermann, sólo dos naciones del Continente reconocían que más de la mitad de su población era indígena: Bolivia, con el 59.7 por ciento de total de sus habitantes, y Guatemala, con el 59.2. México aparecía con el 7.5 por ciento.

Particularmente en este país, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), reconoce que, agrupados en 11 familias lingüísticas, se hablan 68 idiomas originarios con sus respectivas variantes dialectales.

Como decíamos, varios de estos idiomas sólo son hablados por algunos viejos que, en número, no rebasan los 10 hablantes. La pérdida de idiomas sólo es un reflejo pálido de la agresión física, el exterminio y el despojo que hoy llevan a cabo contra los indígenas los actuales conquistadores: mineras, gobernantes, narcotraficantes y toda clase de embaucadores que si no convencen con discursos y migajas, están prestos a usar las armas.

Al 12 de Octubre, en México, se le sigue llamando Día de la Raza, con el apelativo de “Hispanoamericana”. Supuestamente se celebra el mestizaje nacido de la fusión de “dos” culturas. Otras naciones lo han reconceptualizado y renombrado: en Venezuela es el Día de la Resistencia Indígena; en Argentina, del Respeto a la Diversidad Cultural; en Costa Rica, de las Culturas; en República Dominica, del Encuentro y la Diversidad Cultural; en Ecuador, de la Interculturalidad y Plurinacionalidad…

Nombrar a los pueblos y lenguas que en México resisten, a 524 años, es apenas un sencillo homenaje: Akateko, Amuzgo, Awakateko, Ayapaneco, Cora, Cucapá, Cuicateco, Chatino, Chichimeco Jonaz, Chinanteco, Chocholteco, Chontal de Oaxaca, Chontal de Tabasco, Chuj ch’ol, Guarijío, Huasteco, Huave, Huichol, Ixcateco, Ixil, Jakalteko, Kaqchikel, Kickapoo, Kiliwa, Kumiai, Ku’ahl, K’iche’, Lacandón, Mam, Matlatzinca, Maya, Mayo, Mazahua, Mazateco, Mixe, Mixteco, Náhuatl, Oluteco, Otomí, Paipai, Pame, Pápago, Pima, Popoloca, Popoluca de la Sierra, Qato’k, Q’anjob’al, Q’eqchí’, Sayulteco, Seri, Tarahumara, Tarasco, Teko, Tepehua, Tepehuano del Norte, Tepehuano del Sur, Texistepequeño, Tlahuica, Tlapaneco, Tojolabal, Totonaco, Triqui, Tseltal, Tsotsil, Yaqui, Zapoteco, Zoque.

¿Sabrán los despojadores y sus protectores que la agresión que sufren los indígenas de hoy ya hace retumbar huehues y teponaxtles; y crece el rumor que clama otra vez: “¡Axcan quema: tehuatl, nehuatl!”?





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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Sincretismo Gastronómico Vasco-Mexicano

Se acercan las festividades del Solsticio de Invierno y por suerte nos han compartido el siguiente reportaje por medio de Facebook, el mismo ha sido publicado en la página denominada Global Voices, aquí lo tienen:

Diciembre es un mes que para muchas culturas alrededor del mundo representa la parte final del año y con ello, una serie de celebraciones entre las que destacan la Nochebuena, la Navidad y el Año Nuevo.  Dichas celebraciones son tradicionalmente compartidas entre la familia y en no pocos casos alrededor de una mesa, por lo que en esta ocasión centraremos nuestra atención en dos platillos que se sirven en el centro de México para dar sabor a estas fiestas.

Si bien un porcentaje considerable de las familias mexicanas ha adoptado la costumbre de comer pavo en esas fechas por la influencia de culturas como la estadounidense en las que ese platillo es elemental en las cenas del Día de Acción de Gracias y Navidad, son muchos en la región central del país (la capital, el estado de México, Puebla y Querétaro) los que prefieren los elementos insignia de la cocina navideña nacional: los romeritos y el bacalao a la Vizcaína.

Los romeritos ―que no deben ser confundidos con la especia llamada romero― son hierbas comestibles que se acompañan con mole y en algunas ocasiones con “tortitas” o croquetas de camarón seco. Ahora, el mole es un platillo complejo con muchas presentaciones y variantes, de manera que su explicación ameritaría una pieza a parte.  Baste con mencionar que es una salsa o gravy preparada con chiles y especias que cuando es elaborada con la receta original, suma alrededor de un centenar de ingredientes.

El portal oficial México Produce explica así el término “romeritos”:
Los romeritos o Suaeda torreyana son un quelite, esta palabra deriva del náhuatl quilitl, que significa “hierba comestible o verdura”. En México este término es usado para referirse a los tallos tiernos, retoños o brotes de una planta que son comestibles, por ejemplo: los quintoniles, el epazote, el pápalo, la verdolaga, el huauzontle, los berros, los romeritos, entre otros.

Sobre su utilización como platillo de ocasión, el portal agrega:
Se pueden comprar en los mercados populares por kilo o en grandes manojos y, a diferencia de los otros quelites, no se come crudo.

Esta hierba se convierte en el centro de atención de la cena navideña cuando, acompañada de mole, nopales, papas y tortitas de camarón, se transforma en el tradicional revoltijo.

Paulina, para el blog Curiosidades de Cocina abunda así en la explicación de este guiso:
Los romeritos son muy comunes en la cocina de la Ciudad de México y estados circunvecinos. A diferencia de los otros quelites, no se come crudo: siempre se cuece primero en agua, se escurre y luego se añade a salsas o guisos. Cuando le dan este hervor reduce mucho su volumen.

Como les mencioné ya, es muy típico comerlo en las festividades de navidad, año nuevo y cuaresma, uno de los guisos más importantes hechos de este quelite es el revoltijo, que es un platillo con mole, nopalitos y tortitas de camarón.
Y de los romeritos damos paso al bacalao a la Vizcaína, un elemento que ha encontrado la forma de cruzar el Océano Atlántico desde el país vasco, en España, para establecer una variante que forma parte de la gastronomía mexicana. Como su nombre lo indica, está hecho esencialmente de bacalao en salazón ―pescado desecado mediante sal― en caldillo de tomate, usualmente acompañado de aceitunas, chiles y especias.  Se acostumbra no sólo en la cena formal de las Navidades y Año Nuevo, sino al día siguiente también, en lo que se conoce como “recalentado”.

El autor del blog Los Sabores de México, sobre el bacalao a la Vizcaína, ha comentado:
Les aseguro y les garantizo que esta es una de las recetas de bacalao estilo México o nuestra versión mexicana del bacalao a la Vizcaína, de las más ricas que probarán en su vida, y lo digo con esa seguridad porque en mi familia se ha hecho desde generaciones y es la receta que mi abuelas, tías y mamá han hecho por años y años.  Les recomiendo que lo hagan unos días antes para que el día que lo sirvan sepa mucho mejor, este es uno de esos platillos que entre más se recalienta es mucho más rico su sabor.

En el portal del instituto gastronómico ASPIC se puede leer más sobre el origen de esta delicia tradicional:
El bacalao a la vizcaína, es un platillo que como los romeritos, el pavo y la pierna no puede faltar en las cenas de Navidad y Año Nuevo.  Si bien es parte del menú navideño, este platillo fue creado en el siglo XVI, cuando los cristianos practicaban la costumbre de ayunar los días viernes y sábado santo, como preparación para el día de la resurrección, poco a poco su fama y exquisitez lo trajeron a la mesa de los mexicanos.  Se volvió tradición porque antes, en la mayoría de los casos, no había posibilidad de hacer un buen pescado fresco, fue donde la gente empezó a agarrarse para tenerlos en conserva y la mejor manera de hacer esto es a la vizcaína o entomatado.

Pero ¿cuál es la preparación a la Vizcaína?  La misma fuente aclara:
La salsa vizcaína se prepara con cebolla, ajo, pimiento morrón, jitomate, aceitunas, tomillo y laurel. Lo más importante de esto son los chiles güeros que ya vienen avinagrados, esto es para darle carácter y mejor sabor a la salsa a la vizcaína.  Para prepararlo se debe remojar el pescado en agua desde el día anterior, para después desmenuzarlo en trozos pequeños y separar todas las espinas.

Esta fue sólo una mirada a dos ejemplares de la cocina mexicana que se sirven en las mesas en la época decembrina.  En el pasado hemos explorado elementos como los chiles en nogada que ocupan las mesas en otra temporada.  Invitamos a nuestros lectores a que en la sección de comentarios compartan con nosotros los platillos que en sus localidades se acostumbran para acompañar estas fechas.



Y bueno, a nosotros nos corresponde facilitarles la receta del Bacalao a la Vizcaína como se prepara en Euskal Herria:

Bacalao a la Vizcaína
Ingredientes para 4/6 personas:
* 8 trozos de lomo de bacalao desalado preferiblemente de bacaladas que pesen alrededor de 1500 gr. cada una (desalarlo durante 48 horas, cambiando el agua tres veces)
* 3 dl. de aceite de oliva
* 5 dientes de ajo
* 700 gr de cebollas rojas
* 700 gr. de tomates
* 3 pimientos morrones
* 3 pimientos choriceros secos
* dos rebanadas de pan tostado
El bacalao a la vizcaína es uno de los grandes platos del País Vasco y aunque la receta lleva tomate y podría a simple vista parecer una receta de bacalao con tomate, el toque diferencial lo aportan los pimientos choriceros.

Preparación (Tiempo de realización 1 hora):

1. Desalar previamente el bacalao. Escamar, quitar las espinas y secar con un paño limpio.

2. Poner en una cazuela o sartén un decilitro de aceite y dos dientes de ajo pelados y partidos por la mitad. Llevar a fuego lento. Cuando empiecen a tomar color los ajos se retiran. Se añade a ese aceite todas las cebollas peladas y cortadas en juliana, menos una. Una vez frita y dorada la cebolla ( alrededor de 20 minutos a fuego suave) se añade la mitad de los tomates, pelados, sin pepitas y picados. Se deja sofreír despacio todo el conjunto.

3. En otra sartén se frie una cebolla pequeña bien picada, luego se agregan el resto de los tomates, cortados en trozos grandes, los pimientos morrones, los choriceros previamente remojados en agua y las rebanaditas de pan tostado, se deja cocer y cuando esté todo tierno se pasa el conjunto por el pasapurés. La salsa resultante se agrega al tomate y a la cebolla que anteriormente hemos preparado y se mezcla todo.
4. Se pone una cazuela o sartén a fuego medio con el 1/4 de litro de aceite y 3 dientes de ajo cortados a láminas. Cuando empiezan a dorarse se retiran los ajos y se introducen los lomos de bacalao con la piel hacia arriba. Es conveniente que el bacalao esté muy seco, si tiene algo de agua el aceite empezará a saltar. Puede también enharinarlos ligeramente. Cuando empiezan a encogerse, les da la vuelta, siempre teniendo en cuenta, se deben cocer, pero no freír. No los haga demasiado, porque terminarán de hacerse con la salsa.

5. En una cazuela de barro o en una fuente de porcelana que resista al fuego, pone una capa de salsa en el fondo, sobre ella coloca los lomos de bacalao y los cubre con la salsa restante. Lo lleva al fuego durante 5 a 8 minutos moviendo la cazuela constantemente de forma rotatoria o en vaivén y sin brusquedades. Antes de servirlo lo deja reposar unos 10 minutos.



Por cierto, ante un comentario bastante discriminatorio y ofensivo por parte de una vasco peninsular nosotros queremos agregar como vascos de la diáspora, nacidos en América o bien hijos o nietos de quienes migraron a este continente, que ambos platillos son deliciosos y se pueden disfrutar por lo que son. Compararlos es un ejercicio en futilidad pues son tan diferentes que intentarlo sería como comparar una Cola de Langosta Thermidor con una Ensalada de Espinacas con aderezo caliente de miel y mostaza.




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martes, 26 de mayo de 2015

Ayotzinapa: a 8 Meses

Hoy se cumple el octavo mes de la brutal acción represiva por parte de diferentes instituciones armadas del estado mexicano en contra de los estudiantes de la Normal Rural "Raúl Isidro Burgos".

Ocho meses del asesinato de tres normalistas, un niño futbolista, una ama de casa y un conductor de autobus.

Ocho meses de que Aldo Gutiérrez Solano cayese en coma tras ser herido de bala en la cabeza.

Ocho meses de la desaparición forzada de 43 jóvenes cuyo sueño era llevar educación a los más desfavorecidos.

En recuerdo de ellos y exigiendo la presentación con vida de los 43, les presentamos este texto publicado en Rebelión:






Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá…

Eduardo Galeano



Nada es casualidad. El país que protagonizó la primera gran revolución del siglo XX, revolución hecha en defensa de la tierra; el primer país de América Latina en el que, a pesar del robo electoral, la izquierda ganó unas elecciones presidenciales en mitad de la larga noche neoliberal; el país que un año después, en 1989, parió un instrumento político para disputar el poder electoral (mucho antes de que en Venezuela surgiera el Movimiento V República o en Bolivia el MAS-IPSP); el país donde en 1994 hubo un alzamiento indígena y guerrillero para decir basta al neoliberalismo y sus instrumentos, los tratados de libre comercio; ese país que tiene la desgracia de estar tan cerca de los Estados Unidos, convirtiéndose de facto en su frontera sur, transita hoy en el furgón de cola del cambio de época en America Latina y el Caribe.

La izquierda vive hoy de derrota en derrota en la democracia tutelada en que se ha convertido México. No solo el sistema de cómputo electoral se “cayó” aquella noche del 6 de julio de 1988, sino que la llegada al poder de Salinas de Gortari, redujo las esperanzas de derrotar un sistema que al contrario de lo que muchas veces se especula, no ha producido un Estado fallido sino un engranaje perfectamente diseñado para ponerse al servicio de unas elites políticas y económicas. Ese engranaje tiene grietas (muchas por abajo en forma de permanentes conflictos sociales, ambientales o en el ámbito educativo) que de vez en cuando se ensanchan, como cuando en 2006 López Obrador derrotó en las urnas al régimen del PRIAN; pero de nuevo lo que en cualquier otro país hubiese sido suficiente para que la izquierda gobernase, ganar las elecciones mediante la vía electoral, en México se demostró insuficiente.

A pesar de algunas explosiones movilizadoras en los últimos años, la última de ellas del #YoSoy132, movilizaciones que proviniendo de universidades privadas y mediante el uso de las redes sociales llegaron a amplios sectores de la juventud mexicana, no se ha podido hilvanar una continuidad entre movilización y ruptura.

Pero si esas grietas (que hasta el momento el sistema ha podido asumir) no se ensanchan, este trata de recomponerse y reducirlas. México camina de la democracia tutelada a la democracia administrada1 en el que la entrega parcial de soberanía se ha consumado mediante el Pacto por México (firmado también por la corriente Nueva Izquierda que domina el PRD), la reforma energética y la reciente ley que permite a agentes estadounidenses portar armas de manera legal en suelo mexicano.

Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror

Esta democracia administrada nace en la medida en que México no sufrió, al contrario que muchos países de la región, la imposición de un régimen militar. El PRI gobernó México durante la mayor parte del siglo XX mediante una dictadura institucional en el que se conjugaba el consenso y la coerción, pero la falta de una dictadura militar generó la imposibilidad de una transición, una revolución democrática y cultural que dejara atrás el régimen anterior.

Fue en los 12 años de gobiernos panistas (2000-2012) de Vicente Fox y sobre todo Felipe Calderón, donde el consenso que comenzó a romperse en 19682 se quiebra definitivamente y México se sumerge de lleno en una crisis de legitimidad, representación política y seguridad.

La criminalización de la protesta, algo habitual durante la pax social priista, sufrió una vuelta de tuerca bajo la excusa de la guerra contra el narcotráfico, y el capital no encontró otra forma de desarrollar una nueva etapa del neoliberalismo que mediante la doctrina del shock, respaldada por un Estado que garantiza la impunidad. Luis Hernández, basándose en diferentes estudios de grupos de Derechos Humanos, calcula3 que en los últimos 8 años y bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico, 120.000 personas han sido asesinadas, al mismo tiempo que desaparecían a otras 30.000. De Acteal a Tlatlaya, pasando por Atenco, en México se ha fraguado una reactualización del Plan Cóndor que aterrorizó Sudamérica en la década de los 80.

Pero el mismo 2014 en que sucedía la matanza de 22 jóvenes a manos del ejército en Tlatlaya, el terror adoptaba en Ayotzinapa una forma superior. El lugar de las tortugas, según su denominación en náhuatl, pasó a convertirse en el lugar de las torturas, donde se produjo un crimen de lesa humanidad al mismo nivel que los cometidos por los nazis durante el holocausto.

En Ayotzinapa se concentran las peores esencias de un Estado-no-fallido; policía, corrupción y militarismo sumados a la alianza entre la clase política local y el narco. Pero el problema no es ninguna de las anteriores por sí misma, sino la conjunción de todas ellas pasadas por la thermomix del capitalismo, que produce horrores como el secuestro, tortura y desaparición de los 43 compañeros normalistas.

Ayotzinapa, como nos recuerda el EZLN, es una grieta en el sistema. Ayotzinapa supone una anomalía incluso para el horror cotidiano al que estamos acostumbrados en México, anomalía que debe ser utilizada como impulso para articular y cohesionar políticamente a un pueblo frente a las elites políticas y económicas que prefieren ver como se desangra el país que ver reducida su tasa de ganancia. Ese mismo pueblo que se echó a las calles semana tras semana y mes tras mes, pero en forma de multitud, protagonizando marchas multitudinarias donde no se podían identificar organizaciones o líderes de referencia, solo miles y miles de personas marchando.

Tan solo los padres de los normalistas emergieron como única figura legítima y catalizadora del descontento y la rabia. “Fue el Estado” representa el horizonte de interpelación, la posibilidad de transformar la rabia en un movimiento organizado en primer lugar, y en la posibilidad de recuperar un proyecto de nación desde y para las clases populares.

¿Y la izquierda?

La izquierda, la institucional al menos, no está y no sabemos si se la espera. Ningún partido político de la izquierda mexicana pudo tener ningún protagonismo en las marchas de protesta pues de una forma u otra, y en grados diferentes, los principales partidos tenían algún tipo de vínculo con lo sucedido, por acción u omisión. De hecho es significativo que ninguna formación política de la izquierda mexicana haya querido enarbolar la bandera de Ayotzinapa, manteniendo un perfil bajo ante la masacre, pues no cuentan con la legitimidad para representarles ni de los padres ni de la gente que marcha en las calles.

El 8 de junio tocará hacer el recuento de daños tras las elecciones de medio término, y es muy posible que encontremos una izquierda inmersa en la peor crisis de las últimas décadas, con un PRD que no termina de morir (a pesar de que el proyecto histórico ya lo enterraron los chuchos tras la firma del Pacto por México, las elecciones internas y su implicación en los sucesos de Iguala) y un Morena que no termina de nacer (las encuestas le sitúan en torno al 10-12% de intención de voto sin poder arrastrar gran porcentaje del voto cautivo y corporativo que mantiene el PRD, aunque sí sumando el voto de izquierda más ideologizado).

Elecciones que ganará, con un porcentaje superior al 30%, el PRI. Las encuestas le otorgan a todas las “izquierdas” (Morena-PT-MC-PRD) un porcentaje también de en torno al 30%, único dato esperanzador que puede permitir pensar en impulsar algún tipo de confluencia de cara a las presidenciales de 2018.

Dice Luis Humberto Méndez y Berrueta4 que legitimado o no, el poder en México siempre se ha ejercido, en lo esencial, fuera de la legalidad. En México hoy se ha roto de manera definitiva el vínculo entre legalidad y legitimidad. Ayotzinapa implica el punto de quiebre, y una ventana de oportunidad para construir un proyecto desde abajo, desde las mayorías populares, que interpele el poder establecido todavía bajo un aparente manto de legalidad, y construya un proyecto nacional-popular que luche contra la corrupción y la crisis de legitimidad, representación política y seguridad que vive México.

En memoria de Julio Cesar Mondragón y los 43 normalistas; con todo el cariño y amor para sus familiares

Gracias a Luis Hernández Navarro por la revisión crítica del texto





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jueves, 5 de marzo de 2015

YouTube: Korrika 19 | Maya y Euskera

Durante la edición 19 de la Korrika está llegará a Cancún, hermanando a dos lenguas en resistencia en contra de la homogeneizante globalización, proyectando la solidaridad que caracteriza a la diáspora vasca internacionalista presente en muchos lugares del orbe.

Les presentamos el video promocional:


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Acá más información acerca de las razones detrás de la celebración de esta actividad solidaria y reivindicativa:


Korrika 19
Encuentro Maya – Euskera
Cancún México 2015


Se dice que el lenguaje es mucho más que un conjunto de palabras, que reducirlo a una serie de reglas ortográficas, sintácticas y gramaticales es de hecho reducirlo a su esqueleto, robándole cuerpo y espíritu.
A través de sus respectivos lenguajes los pueblos del mundo han encontrado un vehículo muy propio para expresar su cotidianeidad, su quehacer cultural, sus más bellas expresiones artísticas, su identidad, su historia.
Durante siglos, gracias al relativo aislamiento, cada pueblo del mundo desarrolló su lenguaje al punto que este se convirtió en receptáculo de su continuo tiempo-espacio, conjuntando su pasado, su presente y su futuro en plena coexistencia con su entorno físico.
Diferentes procesos globalizadores convirtieron a ciertos lenguajes en letales depredadores de otros lenguajes. A lomo de caballo del conquistador se imponían a los pueblos sojuzgados característica identitarias y culturales que les eran ajenas.
La peor de las veces a través de la violencia más brutal, la mejor de las veces a través de la convivencia forzosa, la diversidad lingüística de nuestro planeta decreció paulatinamente. A partir del desarrollo tecnológico alcanzado en tiempos recientes el ritmo se incrementó y hoy somos testigos de lo que puede ser considerado un acelerado exterminio cultural y lingüístico alrededor de nuestro planeta.
Aquí, en nuestra propia ciudad, Cancún, no somos ajenos a la lucha de un idioma local por sobrevivir ante el embate que representa la llegada de lenguas extranjeras que suman a la presión ya de por sí ejercida por nuestro lenguaje “oficial”, irónico pues el propio nombre del destino turístico es una palabra que pertenece a dicho idioma, el maya.
El estado mexicano ha mostrado poco interés con respecto a la salvaguarda de los idiomas de los pueblos originarios de nuestro país. Ninguneados, discriminados, invisibilizados, tanto los lenguajes como sus hablantes han visto sus ámbitos propios cada vez más reducidos. Las 62 lenguas originarias de nuestro país que aún se hablan están en peligro de extinción. Dos de ellas, el náhuatl y el maya, tienen más oportunidades de sobrevivir, pero si no se hace algo al respecto no es cuestión de preguntarse si desaparecerán sino de preguntarse cuándo.
Es en este contexto que el Proyecto Cultural Tzolk’in propone presentar ante la sociedad quintanarroense una iniciativa muy particular en lo que respecta al rescate, fortalecimiento y normalización de un idioma en resistencia; la Korrika.
La Korrika es una carrera de relevos que se lleva a cabo cada dos años en Euskal Herria, el País Vasco. Se trata de una iniciativa popular destinada a recabar fondos para las escuelas en las que los adultos pueden aprender el idioma local, el euskera. De esta forma, se busca complementar el aprendizaje del idioma que se lleva a cabo para los niños, adolescentes y jóvenes en las ikastolas, el sistema escolar en el que las materias son impartidas en euskera, el idioma vasco.
Así pues, la Korrika es una de las tantas iniciativas que ha llevado el pueblo vasco para el rescate de su idioma, una lengua milenaria a la que le ha tocado compartir espacio geográfico con dos gigantes lingüísticos, el castellano y el francés.
Del rescate, llevado a cabo desde principios del siglo XX se pasó al fortalecimiento a partir de los años 60. Una vez logrado este objetivo, hoy el pueblo vasco se encuentra a sí mismo comprometido con el último proceso, el más importante, para así asegurar que su lengua no esté siempre a la defensiva o en constante resistencia, ese proceso es la normalización.
Como parte de ese proceso de normalización se ha optado por la internacionalización, llevar la experiencia del euskera a otros rincones del planeta, de tal manera que es establezcan diálogos con otros idiomas en un esfuerzo por llevar a cabo un sano ejercicio de retroalimentación. Mostrar los resultados logrados, aprender de las iniciativas que otros han intentado.
Así pues, desde hace tres ediciones, la Korrika también se corre en los países que cuentan con la presencia de descendientes de vascos. Tal es el caso de Argentina, México, Chile, Uruguay, Inglaterra y Australia. El año pasado, durante la edición 18, se corrió en favor del euskera en lugares tan lejanos como China.
El ejemplo ha prendido en otros países y en Irlanda, ya se corre una versión de la Korrika para mejorar las condiciones del gaélico irlandés, idioma que compite con la lingua franca de nuestro siglo, el inglés.
Es por eso que para el próximo año proponemos llevar a cabo la Korrika 19 aquí en Cancún, con la intención de enlazar dos idiomas hermanados por la lucha por encontrar espacios de desarrollo en la aldea global. En el proyecto están involucrados individuos y colectivos interesados en la preservación de la diversidad cultural de nuestro planeta, como la profesora de euskera en la UNAM y Amnistía Internacional, organización que defiende el derecho humano que tienen los pueblos originarios a vivir su cultura plenamente.
Hoy, te invitamos a ti.
Esta vez vamos a correr por esa hermosa lengua, el maya.




Para mayor información recurrir a la página en Facebook del evento: Korrika 19 Cancún | Euskera y Maya.




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