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domingo, 28 de diciembre de 2025

Lanzan el Festival Aske

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la reseña del primer festival de música Aske, mismo que toma el testigo del festival solidario Hatortxu Rock.

Lean ustedes:


El primer festival Aske pone la banda sonora a una Euskal Herria libre

El festival Aske, que cubre el hueco dejado por Hatortxu, ha arrancado este sábado en Atarrabia gracias a un enorme auzolan solidario. Por sus tres escenarios pasarán quince grupos a lo largo de la tarde, la noche y la madrugada. Miles de jóvenes se han acercado desde primera hora hasta las carpas.

Aritz Intxusta

Largas colas esperaban turno para recoger su pulsera y entrar al recinto desde que se han abierto las puertas de Aske en Atarrabia a las 16.00 horas. El festival ocupa el espacio, también físicamente, que dejó Hatortxu después de que el veterano jaialdi solidario cerrara su ciclo en julio pasado. 

Por los tres escenarios han comenzado a darse el relevo quince grupos que harán que la música no cese hasta las 6.30 del domingo. En la declaración de intenciones de Aske ya avanzaban que pretenden «crear la banda sonora de una Euskal Herria libre: euskaldun, feminista, anticapitalista, solidaria… Nuestro pueblo y nuestra gente han sido duramente golpeadas durante décadas. Ahora es el momento de construir ese pueblo y esa sociedad». 

Los artistas que toman parte del festival son Merina Gris, Neomak, Hazas & Jagoba, Bisaiak Streetwise, Sustrai Berriak, Dodosound, The Clayton, Chulería, Joder!, Gozategi, Janus Lester, Marte Lasarte, Juantxo Skalari & La rude band, Kaparrak y Nafarroa 1512.

Los tres escenarios están distribuidos en dos carpas gigantes, donde se han incluido también un txoko morea de prevención y denuncia de la violencia machista, barras y espacios de venta de camisetas y merchandising tanto del propio Aske como de las bandas que participan en él. Además, hay una cantina en la que se prepara comida para los asistentes. 

Todo ello sale de nuevo adelante gracias a un gigantesco auzolan en el que han participado, según indica la organización, más de 400 personas cubriendo turnos en barra, seguridad, cocinas. A los que hay que sumar a toda la organización, en la que se han implicado más de 230 personas. 

A primera hora, el perfil de los asistentes era muy joven y evidenciaba cierto relevo generacional. Maddi, de 16 años, cubría el espacio antipánico del escenario principal. Con su talkie y un peto morado, ha explicado a NAIZ que el último Hatortxu, para ella, fue también el primero. 

«Hatortxu me impresionó. Cuando supe que se celebraba Aske tuve claro que quería venir y que quería colaborar. Nos hemos apuntado seis amigas, que tenemos turno desde las cuatro hasta las diez», explica esta estudiante del instituto Eunate. 

C., demasiado tímida para que aparezca su nombre, estaba a esa hora en las cocinas. «Hemos venido toda la familia», ha comentado mientras señalaba al resto de compañeros que preparaban bocadillos en las planchas.

No se libra nadie, hasta uno de los músicos de Nafarroa 1512 se ha apuntado al auzolan y lo han asignado al backstage para atender al resto de artistas que llegan. 

Un estreno y una despedida de gira

En lo puramente musical, hay que subrayar dos elementos importantes. Para Neomak su presencia en Aske se convierte en el primer concierto de su nuevo disco, el segundo de su carrera, ‘Lazturak Orbain’. 

En el otro extremo se encuentra Marte Lasarte, cuya presencia en Aske supondrá el punto final de su gira. 

«Todo ha empezado realmente bien, gracias también al tiempo. Nos ha llovido durante el montaje, pero ahora nos ha dado un respiro», explica Garazi Castaño, del equipo de comunicación de Aske. 

«Estamos viendo mucha gente joven por aquí y esto responde también a nuestro objetivo. Aske mira a la realidad actual y quiere conectar también a las nuevas generaciones con el conflicto nacional. Sabemos que, a partir de ahora, llegan generaciones que nunca pisaron un Hatortxu y para las que Aske será el referente», ha asegurado Castaño.

«¡Queremos que vengan y queremos que hagan también su txanda, eh!», ha remarcado esta portavoz de la organización. 

Un festival comprometido con las sanciones a Israel

Uno de los retos más complejos del festival ha sido cumplir con los compromisos del boicot a Israel. Ningún otro festival del panorama estatal ha llegado tan lejos. NAIZ ha logrado atrapar a Maider, responsable de barras, mientras corría por detrás de la carpa con su pinganillo. 

«Piénsalo bien, decir que cumplimos con el BDZ [siglas en euskara de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel] es una afirmación muy seria. No lo podíamos proclamar a la ligera», comenta Maider. 

«Tuvimos que estudiar bien cómo se podía lograr un boicot total en barras. Debíamos buscar alternativas para todo, tanto para las bebidas como para los proveedores. Obviamente, ni Cocacola ni Pepsi, que copan casi todo, podían estar. Y nosotros somos un festival grande, complejo de abastecer», asegura la responsable. 

Finalmente, lo han logrado. «Los refrescos, al final, se resolvieron pronto. Con los alcoholes había que mirarlos uno por uno. En las ginebras, por ejemplo, Seagrams tiene vínculos sionistas pero Tanqueray no. Así hemos ido, uno por uno, escogiendo», afirma Maider.

«Con el patxaran lo hemos tenido más fácil», confiesa.

Despliegue contra las agresiones sexistas

Además de incluir un espacio específico para apoyar a cualquier víctima de agresión machista y la distribución de voluntarios con peto morado en distintos lugares del recinto, el festival tiene un protocolo y ha difundido en su material de propaganda pautas de actuación junto a los teléfonos de referencia, incluido uno interno 660 344 692 y el del equipo de Atención Integral del Gobierno 848 463 850, que está activo las 24 horas del día. Se ha enviado un correo con esta información a todas las personas que compraron la entrada. 

La pauta de actuación difundida pasa, en primer lugar, por respetar la decisión de la persona sobre si quiere o no pedir ayuda. Esto también afecta a las personas que ven una situación de este tipo, tienen que respetar la decisión de la víctima. 

En la información facilitada a todos los asistentes, además, se recuerdan otros comportamientos machistas como el de «ocupar todo el espacio» o «justificar el comportamiento de tu amigo». 

Un festival para un pueblo libre

«Libertad es una palabra que durante décadas ha tenido la centralidad de la lucha de nuestro pueblo», han asegurado en el acto político central. Así, han recordado y se han reivindicado como herederos de luchas históricas como la del movimiento euskaltzale, la ocupación de la Iglesia de San Francisco en Zaramaga, o la pelea para conseguir verdad y justicia para la muerte de Mikel Zabalza.

Los responsables del festival han reivindicado que «este es un pueblo regido por valores transformadores y hoy, en esta carpa se puede ver todo eso: Aske es alegre, rebelde, euskaldun, anticapitalista y feminista. Refugio de quienes queremos ser libres».

El futuro que prevén es complicado, pero no resulta inevitable. «Nos han nublado la posibilidad de soñar y creer en un futuro, como si viviéramos en un presente sin esperanza. Queremos anticiparnos a la embestida del fascismo, porque si Euskal Herria va a ser libre, es porque es antifascista».

Quienes han tomado el relevo con Aske han recordado «a todos los miembros que durante años han estado organizando Hatortxu Rock: ¡Gracias de corazón, emprendemos el futuro con fuerza!».

Aske ha recordado además que, aunque la dispersión terminó, la realidad es que han surgido nuevas necesidades por lo que el compromiso no ha acabado. Y han emplazado a los asistentes a tomar parte el día 10 de enero en la manifestación de Bilbo.

En ese acto han participado los bertsolaris Ekhiñe Zapiain y Xabat Illarregi. Este último, nuevo txapeldun de Nafarroa.

La lectura ha corrido a cargo de Nerea Eugi y Oihan Ekiza, miembros de la organización. Entre gritos de «Independentzia» y gritos obvaciones del público ha finalizado el acto. A continuación, el grupo Merina Gris ha tomado el relevo sobre el escenario.




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domingo, 23 de noviembre de 2025

Comprometerse «Contra el Fascismo»

Desde Naiz les compartimos la valoración que Arkaitz Rodríguez hace de la manifestación Askatasun Haizea ocurrida ayer por las calles de Bilbo:


Arkaitz Rodriguez llama al resto de fuerzas a comprometerse «contra el fascismo»

Tras mostrarse «muy contento» con la manifestación de ayer en Bilbo, el secretario de Acción Política de EH Bildu, Arkaitz Rodríguez, ha hecho este domingo un llamamiento al resto de fuerzas a comprometerse «contra el fascismo».

A comprometerse «contra el fascismo» ha hecho un llamamiento este domingo el secretario de Acción Política de EH Bildu, Arkaitz Rodríguez, tras el éxito de la manifestación celebrada ayer en Bilbo.

Rodríguez ha realizado declaraciones ante los medios este domingo en Donostia, donde ha afirmado que en la manifestación se constató que «este país es un país movilizado, comprometido y con profundos valores antifascistas».

Así, ha trasladado que desde EH Bildu se muestran «muy contentos» con el resultado porque «Euskal Herria ha vuelto a estar a la altura». «Ayer se volvió a constatar que este país es un país movilizado, comprometido y con profundos valores antifascistas», ha añadido.

Pactos en la dirección contraria

Respecto al «momento histórico» actual, al que ha calificado de «grave», ha expresado que «PP-Vox es una alianza residual en este país afortunadamente, a la cual no se le debería dejar ningún resquicio de protagonismo, ni cuota de poder».

«Asistimos atónitos y preocupados a cómo el PNV y el PSE pretenden alcanzar acuerdos con el PP. Este país no se lo merece, como es la designación del Ararteko», ha manifestado, para añadir que se trata de pactos «que van dirección contraria al mandato democrático y a los valores hegemónicos en este pueblo».

En ese sentido, ha reiterado que su formación «adoptará los compromisos que sean necesarios" para evitar que "el fascismo, ese bloque reaccionario, alcance el poder». «EH Bildu es garantía y espacio de encuentro para todas aquellas personas que nos encontramos en el punto de mira del fascismo: nacionalistas-abertzales, euskaltzales, feministas», ha concluido.




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domingo, 16 de noviembre de 2025

‘Euskal Herria Askatasun Haizea’

Emulando a las valientes palabras por parte de Dolores Ibarruri, EH Bildu ha llevado a cabo una rueda de prensa para repetirle al fascismo, tan consentido por el entramado institucional del estado español, que en Euskal Herria... no pasarán.

Aquí lo que nos informa Naiz:


EH Bildu llama a manifestarse en Bilbo «para decir a los fascistas que no pasarán»

EH Bildu ha llamado a la ciudadanía a manifestarse el próximo sábado en Bilbo para «decir a los fascistas que aquí hay un pueblo digno y que no pasarán», y ha añadido que la única forma «de hacerles frente, es tomar partido y luchar, salir a la calle, defender lo que es nuestro».

El diputado en el Congreso de Madrid Oskar Matute ha comparecido ante los medios en la capital vizcaina para hacer un llamamiento a la manifestación que, bajo el lema ‘Euskal Herria Askatasun Haizea’, partirá a las 17.30 desde La Casilla, porque «el franquismo que nunca murió vuelve a amenazar derechos y libertades».

«Euskal Herria siempre ha estado a la altura, lo estuvo hace 50 años cuando lo dejaron todo atado y bien atado», ha remarcado, para añadir que «es necesario no cejar, no retroceder y no caer en la equidistancia y mucho menos dejarse condicionar por las presiones reaccionarias y xenófobas de la extrema derecha», lo que para él sería «irresponsable y un error con consecuencias incalculables».

En este contexto, ha explicado el parlamentario de EH Bildu, «la única forma de hacerles frente es tomar partido y salir a la calle a defender lo que es nuestro, y demostrar que somos más quienes queremos avanzar que quienes nos empujan a retroceder».

Así, ha invitado «a las clases populares y a las gentes de este país, a las feministas, a los trabajadores, euskaltzales, jóvenes y mayores» para que se manifiesten y «decir a los fascistas que aquí hay un pueblo digno y que no pasarán. La nación vasca es viento de libertad».




sábado, 15 de noviembre de 2025

El Feminismo y la Tortura

El feminismo burgués por fin comienza a ver en dirección de las represaliadas políticas vascas.

Solamente les tomó catorce años desde la Declaración de Aiete y siete años desde que culminase el Proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción de ETA en Kanbo.

Pero como dice el dicho, más vale tarde que nunca.

Esto es lo que nos reporta Naiz en el caso de la tortura sufrida por la víctima de terrorismo de estado Iratxe Sorzabal:


Colectivos feministas apoyan a Iratxe Sorzabal y denuncian la «tortura sexista»

Diversos colectivos feministas, sociales y sindicales han denunciado este jueves la tortura ejercida durante años en Euskal Herria y han expresado su apoyo a Iratxe Sorzabal, que ha solicitado reabrir su caso tras el reconocimiento judicial de que sus autoinculpaciones fueron obtenidas bajo tortura.

Ibai Azparren

Euskal Herriko Bilgune Feminista, junto a una decena de agentes feministas, sociales y sindicales, ha comparecido este viernes en la librería Katakrak, en Iruñea, para denunciar la «tortura sexista» ejercida durante años en Euskal Herria y mostrar así su apoyo a Iratxe Sorzabal, después de que la  presa vasca haya solicitado reabrir su caso de torturas tras el reconocimiento judicial obtenido este año.

La comparecencia se produce tras la decisión de Sorzabal de interponer una denuncia para que se investigue a los agentes responsables de las torturas que sufrió en 2001 en dependencias policiales españolas. Una sentencia de la Audiencia Nacional española, dictada mayo, declaró nulas sus autoinculpaciones al considerar acreditado que fueron obtenidas bajo tortura y absolvió a Sorzabal. Según recuerdan los colectivos convocantes, era la primera vez que un tribunal español reconocía de forma tan explícita torturas en un caso relacionado con militancia política.

A juicio de las organizaciones feministas, resulta «inadmisible» que, reconocido judicialmente el uso de métodos de tortura, no se haya abierto ninguna investigación penal para depurar responsabilidades. De esta manera, han citado a Naciones Unidas para recordar que los delitos de tortura no prescriben porque «los efectos de la tortura son permanentes y, por tanto, el delito que los motivó también lo es».

En la declaración, las portavoces han afirmado que la violencia machista «tiene un sinfín de caras» y situado la tortura ejercida por cuerpos policiales españoles y franceses «bajo el paraguas de la violencia machista». Así, han criticado la «negación y tergiversación» de ambos Estados respecto a estas denuncias y asegurado que la tortura se aplicó «sistemáticamente contra las mujeres acosadas por motivos políticos».

«Control político y patriarcal»

Las portavoces han denunciado que la tortura contra mujeres y militantes independentistas de izquierdas ha sido una «estrategia de control político y patriarcal» y que las mujeres presas políticas vascas sufren una «doble violencia»: por ser mujeres y por su militancia.

De este modo, han descrito las formas de tortura ejercidas durante periodos de incomunicación, como «amenazas de agresiones sexuales, interrogatorios desnudos, tocamientos, cuestionamiento de la orientación sexual, violaciones, torturas psicológicas, burlas y vejaciones o menosprecios sufridos como militantes políticas».

De acuerdo con estos colectivos, estas agresiones tienen como objetivo «reforzar la discriminación sexual, base del patriarcado, y afectan directamente a la integridad física y psicológica de las mujeres».

«La tortura es una manifestación más de la violencia machista contra las mujeres, apoyada durante años por los estados», han subrayado, algo que tiene que ver con «el sentido patriarcal de la justicia», manifestado en procesos, detenciones, condenas y en los propios juicios.

«Alejar a las mujeres de la participación política»

Para Bilgune Feminista y el resto de colectivos, la tortura se utiliza como herramienta para alejar a las mujeres de la participación sociopolítica. En el independentismo de izquierda, han proseguido, las mujeres han adquirido «un compromiso político», y esta participación ha sido sancionada «específica y especialmente en el caso de las mujeres militantes».

De esta manera, han recordado que las declaraciones realizadas bajo tortura han servido de prueba en numerosos juicios, lo que ha alargado los procesos en la mayoría de los casos. «Al fin y al cabo, esa también es otra forma de aplicar la tortura. Lejos de ser un fantasma del pasado, hoy en día las consecuencias de la tortura siguen siendo bastante evidentes en Euskal Herria, y por sus declaraciones bajo tortura siguen en prisión varios presas políticas vascas», han indicado.

Los colectivos han reclamado que las mujeres que han sufrido «torturas políticas sexuales» sean tenidas en cuenta en la lucha por la paz y la justicia, y han destacado la necesidad de avanzar hacia la verdad, la justicia y la reparación.

Además, han subrayado que es necesario que el movimiento feminista incorpore esta cuestión en la construcción de una memoria colectiva y en el futuro de Euskal Herria. «Las consecuencias que nos deja la tortura son muy variadas y tenemos que disponer de los medios y condiciones para combatirlas y posibilitar los procesos de recuperación. Politizando estos procesos y entendiéndolos como aportaciones políticas», han sentenciado.

Entre los colectivos firmantes figuran Euskal Herriko Bilgune Feminista, Euskal Herriko Gazte feministak, Indarkeria sexistaren aurkako emakumeon paltaforma (Iruñea), Emakumeon Mundu Martxa, Steilas, LAB, ESK, ELA, Torturatuen sareak y Egia Zor.




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lunes, 10 de noviembre de 2025

La Pasionaria y el Antifascismo

Continuamos con la cobertura que Público está haciendo del material fílmico de la Revolución Española centrándonos en lo que respecta a Euskal Herria con este recuento acerca de las acciones de Dolores Ibarruri Gómez, nacida en Bizkaia, conocida en la lucha de izquierda como La Pasionaria.

Adelante con la lectura:


Pasionaria, madre del antifascismo

Durante la Guerra de España, Dolores se convirtió en emblema de la defensa republicana. La ‘Juana de Arco comunista’, tal y como es presentada en una película de la Corporación Hearst, pide en una visita a Francia apoyo militar para la República.

Noelia Adánez

De negro siempre. El negro evoca modestia, severidad, luto. Dolores, mujer, camarada y madre, carga consigo una estudiada iconografía. Se sabe imagen y sabe que las palabras que pronuncia cobran una fuerza mayor porque es de su persona de la que emanan. 

Está esperando. Dolores se impacienta y juega a deshacer un ramito de florecillas silvestres que, antes de tomar asiento, le habrá regalado un camarada. Dolores está muy cansada. 

“La lucha por el pueblo español es la lucha por la paz, es la lucha por la libertad, es la lucha por la democracia”. Todo es lucha en la vida de Dolores Ibárruri, Pasionaria.

Cuando durante la guerra de España Dolores Ibárruri viaja a Francia para pedir apoyo militar, para demandar un respaldo activo a la República española, el personaje Pasionaria tiene ya más de tres lustros de vida. En 1918, Dolores firma su primer artículo con ese seudónimo. Lo titula “La hipocresía religiosa” y se publica durante la Semana Santa en El Minero de Vizcaya. 

La hija de minero hubiera querido ser maestra y como no pudo, siguió leyendo por su cuenta. En la Casa del Pueblo de Muskiz leyó prensa obrera y con toda seguridad obras de referencia como el Manifiesto Comunista. Quién sabe si también se asomó con timidez y reverencia a algunas páginas de El Capital. 

La lucha de Dolores

Aquellas lecturas y aquellas experiencias, contribuyeron a decantar la lucha de Dolores hacia el comunismo como una vía distinta al anarquismo y al socialismo en el que ella, junto a quien era su marido desde 1916, había comenzado a militar.

Dolores y Julián Ruíz participaron en la fundación del PCE en 1921, pero Dolores se trasladó sola a Madrid diez años después para trabajar en la redacción de Mundo Obrero. Por el camino, se quedó el padre de sus hijos, de quien se separó, y provisionalmente, Rubén y Amaya. De los seis hijos que Dolores parió murieron cuatro. Alguna tuvo que ser enterrada en un féretro improvisado en un cajón de conservas. Cuatro criaturas muertas y un quinto, Rubén, que perdió la vida con 22 años, en 1942 en la batalla de Stalingrado, el mismo año en el que Dolores es nombrada secretaria general del PCE. Entonces, su pelo oscuro se emblanqueció.

Pasionaria recibió condolencias de multitud de personas, algunas anónimas y otras conocidas. En respuesta a la carta de uno de los principales dirigentes de la Komintern, la hija de mineros, la vizcaína recia acostumbrada a las mayores privaciones y los peores sufrimientos, la camarada que ha conocido la cárcel, la crudeza de la guerra y la desgracia del exilio, se quiebra:

“La muerte de Rubén es el golpe más doloroso que podía recibir. Y aunque hago esfuerzos por sobreponerme, el dolor es más fuerte que mi voluntad. ¡Mi hijo era mi ilusión y ya no le tengo! Parece como si con él se hubiera ido la fuerza que me hacía vivir”.

Pero Dolores continuó viviendo cuarenta y siete años más: otra vida entera. Murió en 1989, tres días después de la caída del Muro de Berlín. Su exilio había terminado en 1977 cuando volvimos a ver “a Dolores caminar por las calles de Madrid”, como cantó Ana Belén.

Su regreso se convirtió en uno más de los tantos capítulos que jalonaron el relato amable de la Transición como un proceso de reconciliación nacional, bajo el que se ocultaron el coste humano y político del exilio, de la represión y de la violencia desatada por el franquismo, un régimen inclemente de vocación totalitaria. Durante el exilio, Pasionaria asumió la crítica a Stalin, dimitió como secretaria de su partido para pasar a detentar un cargo honorífico como presidenta en 1960 y, aunque se alineó con la ortodoxia de Moscú, fue tajante en la condena a la invasión de Checoslovaquia en 1968.

Radio España Independiente

En la Unión Soviética Dolores se encargó de poner en marcha Radio España Independiente, Estación Pirenaica y, como parte de este proyecto, escribió los diálogos de una sección titulada “Ventana a ventana” en la que dos vecinas comentaban la realidad política española sin censura. La Pirenaica fue la voz de la resistencia antifranquista, que los comunistas lograron mantener con vida hasta 1977. Secciones como aquella en la que dos comadres conversaban, antecedieron importantes iniciativas de signo marcadamente feminista, como la que dirigía Pilar Aragón (Josefina López Sanmartín) -la Elena Francis del antifranquismo- quien locutaba la “Página de la mujer”.

La voz de “la Pili”, que oficiaba de amiga en su respuesta a las cartas que recibía, a diferencia de Elena Francis, que siempre respondía desde la posición tutelar propia de una “madre”, imprimió en los españoles que escuchaban La Pirenaica, una huella tan profunda como la que había dejado el “¡No pasarán!” que Dolores Ibárruri pronunció por Unión Radio el 19 de julio de 1936. La “madre” del antifranquismo en España estaba en las antípodas de la “madre” Francis; era caudal político, palabra que emplazaba al combate, igualitarismo democrático, libertad y resistencia.

Durante la Guerra de España Dolores se convirtió en emblema de la defensa republicana. Ya se había significado como diputada, pero tras el golpe, el Partido Comunista llevará a cabo un esfuerzo consciente y constante para convertirla en un símbolo que el tiempo elevará a la categoría de mito.

Dolores se comprometió activamente con los milicianos y soldados republicanos, de quienes intentó estar tan cerca como le permitieron las circunstancias. Su fortaleza moral y su proximidad comenzaron a dotarla de un aura casi taumatúrgica. En el Partido recibían cartas de gentes que le solicitaban su intercesión para la resolución de toda clase de problemas. Sus viajes y sus esfuerzos para conseguir el apoyo internacional a la causa republicana, hicieron que su figura alcanzara una proyección aún mayor.

Sus llamamientos a la unidad de todos los republicanos, su defensa de la democracia frente a los golpistas y al fascismo, eran también una interpelación a la comunidad internacional para evitar lo que terminó ocurriendo: España se convirtió en el ensayo general de la Segunda Guerra Mundial. En su célebre discurso de septiembre de 1936, pronunciado en el Velódromo de invierno de París, Dolores dice:

“Y sin ninguna vacilación, unidos en el mismo sentimiento y con la misma decisión de cerrar el paso al fascismo y defender la República y la democracia, comunistas, socialistas, republicanos, anarcosindicalistas y nacionalistas vascos, nos lanzamos a la lucha dispuestos a toda clase de sacrificios, porque no ignorábamos lo que el fascismo representa y de lo que es capaz la reacción española. (...) Consciente de lo que nuestra lucha significa, el pueblo español prefiere morir de pie a vivir de rodillas.

Al lado de los rebeldes, apoyándolos en su agresión contra la República y contra el pueblo, participan fuerzas fascistas extranjeras, cuyos aviones bombardean las abiertas ciudades españolas.”.

Dolores se desgañita: “Y no olvidéis, y que nadie olvide, que si hoy nos toca a nosotros resistir a la agresión fascista, la lucha no termina en España. Hoy somos nosotros; pero si se deja que el pueblo español sea aplastado, seréis vosotros, será toda Europa la que se verá obligada a hacer frente a la agresión y a la guerra.”

El discurso del Velódromo de invierno es trágicamente premonitorio de lo que ocurrió entre 1939 y 1945. La inacción de Francia y del Reino Unido, la insuficiencia de la ayuda soviética y la intervención de Alemania e Italia en favor del bando sublevado, marcan el curso de los acontecimientos. Cuando las fuerzas republicanas pierdan la guerra de España, el destino de Europa habrá quedado al albur del fascismo.

Ochenta años después de concluída la Segunda Guerra Mundial, la ofensiva ultra, la antidemocracia y la reacción vuelven a amenazar la convivencia y los frágiles consensos que en las últimas décadas han dejado espacio a los discursos de izquierdas. Ahora, como entonces, la justicia social es menos una realidad que una conjetura; ahora, como entonces, las mujeres estamos destinadas a jugar un papel determinante en la contención de la reacción ultra. No pasarán. 

 

 

 

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domingo, 12 de octubre de 2025

La Muy Hispana Ertzaintza

La Ertzaintza, ese cuerpo policíaco supuestamente vasco pero más español que la cabra de la Legión, ha vuelto a las andadas al reprimir desmesuradamente a los vecinos de Gasteiz que protestaban en contra de la presencia de la Falange en esa localidad con motivo del 12 de octubre.

Lean lo que nos reporta Naiz:


Cargas de la Ertzaintza y 19 detenciones en las protestas contra Falange en Gasteiz

La Ertzaintza ha cargado en Gasteiz contra quienes protestaban por un acto que Falange Española ha celebrado en la Plaza de la Provincia. Un total de 19 personas han sido detenidas, acusadas de desórdenes públicos. Seguridad de Lakua tilda a los antifascistas de «fascistas vascos».

Nerea Goti

La Ertzaintza ha cargado a mediodía de este domingo contra quienes protestaban por un acto de Falange Española en la Plaza de la Provincia de Gasteiz. La anunciada concentración en redes ha reunido a un pequeño grupo de unas cincuenta personas con banderas españolas, que han lanzado consignas a través de un megáfono y han entonado el ‘Cara al sol’.

Numerosas personas se han congregado en las inmediaciones para denunciar la presencia de este grupo fascista el 12 de octubre, festividad nacional española.

La tensión ha comenzado antes del inicio del acto, en el que se han producido cargas de la Ertzaintza contra los antifascistas. Varias personas han sido trasladadas en ambulancia, según han recogido imágenes de televisión.

La Plaza de la Provincia ha sido blindada por un fuerte dispositivo policial, que impedía que quienes protestaban por la presencia de los falangistas pudieran acercarse. Tampoco se ha dejado a los medios traspasar el cordón policial cercano a la plaza de la Virgen Blanca, aunque sí han estado abiertos puntos como el cantón de San Roque.

A cada intervención de los falangistas, los congregados han respondido coreando consignas como ‘Alde hemendik, utzi bakean’ o ‘Gora Gasteiz antifaxista’. En varios momentos han entonado también el ‘Eusko Gudariak’ y ‘Que se vayan’.

Finalizado el acto, en varios puntos de la ciudad se han colocado barricadas de fuego, que han sido apagadas por efectivos de los bomberos.

El Departamento de Seguridad del Gobierno de Lakua ha informado a Efe de que son 19 las personas detenidas, a las que se acusa de «desórdenes públicos» por el lanzamiento de objetos. El primero en ser puesto en libertad ha sido el menor arrestado y, horas después, han sido los otros 18 los que salieron a la calle, aunque deberán comparecer ante la autoridad judicial cuando sean citados. Por la tarde ha habido movilizaciones de denuncia ante dependencias policiales.

Todos los arrestados son al parecer antifascistas vascos. Los ultras españoles han podido salir de la ciudad arropados por la Ertzaintza pese a que vecinos de Gasteiz han denunciado que les han golpeado con palos y lanzado gas pimienta. Esto ha ocurrido en la zona del parking en que habían dejado sus vehículos, donde los miembros de Falange han sido increpados también.

Para Interior, «fascistas vascos»

El Departamento de Seguridad ha agravado la polémica por la tarde acusando a los antifascistas de ser realmente «fascistas vascos».

El viceconsejero de Seguridad del Gobierno de Lakua, Ricardo Ituarte, ha condenado lo ocurrido y ha dicho que «son hechos muy graves que atentan contra la convivencia y que no tienen cabida en nuestra sociedad»

Ha lamentado que una concentración convocada «por un grupo de personas fascistas», en alusión a la de Falange Española, «se ha encontrado con lo que buscaba: la respuesta de los fascistas vascos», que «han atacado directamente a los agentes de la Ertzaintza que estaban velando por el orden y la seguridad de la ciudadanía».

«No vamos a tolerar este tipo de hechos que nos recuerdan a tiempos pasados», ha advertido el viceconsejero, quien ha puesto en valor el trabajo de los ertzainas que, «pese a los ataques recibidos, han mostrado, una vez más, su profesionalidad y han trabajado para devolver el orden a las calles de Vitoria-Gasteiz».

Gasteizko Herri Mugimendua: «Los fascistas no son bienvenidos ni lo serán nunca»

Al hilo de la celebración de la festividad, también conocida como ‘Día de la Hispanidad’, el movimiento popular de la ciudad ha realizado este domingo una concentración en la que ha llamado a «organizar una Gasteiz anticolonial» frente «a la ola reaccionaria y fascista».

En un comunicado leído al final de la movilización, en la plaza del Arca, han señalado que la de hoy es una celebración que alaba el proyecto español imperialista e impone un único relato de lo sucedido, cuando «mediante los procesos colonizadores impusieron la cultura, la lengua y la religión españolas, masacrando al pueblo, las costumbres, los saberes y la cultura, construyendo así las bases del privilegio europeo». 

Se han referido también al acto fascista en Gasteiz, sobre el que han recordado que «tiene como base la negación de Euskal Herria como nación». «La Falange viene a defender la unidad de España y no es casual que en pleno auge fascista grupos españolistas y fascistas lleven a cabo actos aquí, en Euskal Herria», han resaltado.

Según han señalado, las nuevas prácticas colonialistas adoptan formas muy diferentes y la ola reaccionaria que recorre el mundo se deja sentir también Gasteiz, con «múltiples caras», sea en forma de posturas contra el feminismo o ataques a personas racializadas y migradas o en mensajes contra la emigración.  

Gasteizko Herri Mugimendua ha subrayado que «solo desde la soberanía de los pueblos empiezan los proyectos liberadores y emancipadores y de su mano se abren oportunidades para construir futuros más habitables». 

«Estamos hablando de una Gasteiz plural, que será euskaldun, antirracista, anticolonial y feminista», han agregado para lanzar un último mensaje «a los que hoy están en la Plaza de la Provincia y a todos los demás fascistas: los fascistas no son bienvenidos ni lo serán nunca». 

Garmendia: «La Guardia Civil seguirá en Euskadi»

En el acto organizado por la Guardia Civil este domingo en el cuartel de Sansomendi en Gasteiz, con motivo de la festividad española de la Virgen del Pilar, ha estado la delegada del Gobierno español en la CAV, Marisol Garmendia. Desde allí ha destacado la labor de la Guardia Civil y ha manifestado que frente «al que se vayan de algunos» ella defiende «alto y claro ¡qué se queden!».

Garmendia ha hecho hincapié en la «importancia» de la presencia de la Guardia Civil en Euskal Herria, por su «aportación a la seguridad de los vascos» y su contribución a la construcción de una sociedad «democrática y plural».

Ha subrayado la necesidad de seguir construyendo «una Euskadi y una España democráticas, en paz y libertad» que, según ha dicho, la Guardia Civil ha contribuido a conseguir y consolidar «con sangre, dolor y lágrimas».  

Ha reprochado a los «nacionalistas intolerantes» que «no acepten la pluralidad de la sociedad vasca» ni las «formas de ser y sentirse vascos que no sean las suyas propias». 

«Vivimos la dictadura franquista y vivimos la dictadura terrorista de ETA. La Constitución, el Estado de derecho y la democracia vencieron a ambas. Y no vamos a consentir que, ahora, después de todo lo sufrido, el odio, la intolerancia nacionalista y la violencia vuelvan a condicionar nuestras vidas y a coartar nuestra libertad y nuestra democracia», ha asegurado.

Garmendia ha reconocido el «constante esfuerzo» de la Guardia Civil por servir a la sociedad en las situaciones más difíciles, entre las que ha recordado la Dana que afectó el pasado año a la Comunidad Valenciana.

Protesta de Ernai en Iruñea: «No somos españoles»

La organización juvenil Ernai ha realizado una protesta en la plaza del Ayuntamiento, desde el que ha resaltado que la fiesta española del día de la Hispanidad no es motivo de celebración en Euskal Herria sino la expresión de una imposición. «Nosotros no tenemos hoy nada que celebrar», han subrayado.

En Iruñea Guardia Civil ha celebrado un acto en el que el coronel jefe de la Guardia Civil en Navarra, José Miguel Barbero, ha agradecido la presencia de representantes del Gobierno de Nafarroa, parlamentarios, diputados, senadores y miembros del Ejército, la Policía Nacional, la Gendarmería francesa y la Policía Foral, entre otros.

Desde allí, la delegada del Gobierno español en Nafarroa, Alicia Echeverría, ha alertado sobre discursos de odio relacionados con la inmigración y «actitudes muy peligrosas que estigmatizan a un colectivo sin razones justificadas»

Echeverría ha destacado que la criminalidad no ha aumentado en el Estado español por la llegada de personas migrantes y tampoco son extranjeros quienes más delitos comenten.

 

 

 

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«Nada que Celebrar»

La izquierda vasca vuelve a dejar constancia de su postura frente a la fiesta nacional española: no hay absolutamente nada que celebrar.

Con ello, el pueblo vasco se pone en sintonía con los pueblos de América que han resignificado el 12 de octubre, distanciándose de celebraciones que van desde lo cínico y hasta lo anodino, como el Día de la Raza o el Encuentro de Dos Culturas.

Aquí lo que nos informa Naiz:


EH Bildu destaca que Euskal Herria «no tiene nada que celebrar» el 12 de octubre

«Este no es un día de encuentro ni de mestizaje, sino de opresión, colonialismo y negación de los pueblos», ha destacado Arkaitz Rodríguez, secretario de Acción Política de EH Bildu, en un comunicado en el que subraya que Euskal Herria «no tiene nada que celebrar» el 12 de octubre.

El secretario de Acción Política de EH Bildu, Arkaitz Rodríguez, ha afirmado en el Día de la Hispanidad que Euskal Herria no tiene «nada que celebrar». «Este no es un día de encuentro ni de mestizaje, sino de opresión, colonialismo y negación de los pueblos. Lo que conmemora el Estado español es un proyecto nacional de carácter supremacista que niega la existencia de otras naciones como la vasca y desprecia nuestras lenguas, culturas e identidades», ha denunciado.

En un comunicado, Rodríguez ha reivindicado un «proyecto vasco abierto, frente al proyecto retrógrado español», y ha hecho un llamamiento a llenar las calles de Bilbo el próximo 22 de noviembre en favor de «una república vasca de libres e iguales».

Frente a ese modelo «impuesto y uniformador», ha reclamado «una Euskal Herria libre, inclusiva y diversa; un proyecto nacional que afirma con claridad que vasca o vasco es toda persona que vive y trabaja en este país; un país que se quiere solidario, abierto y respetuoso con el resto de pueblos, lenguas y culturas del mundo». «Frente a una monarquía corrupta y autoritaria, reivindicamos una república vasca de personas libres e iguales», ha insistido.

Cita el 22 de noviembre en Bilbo

Por ello, ha subrayado que el próximo 22 de noviembre en Bilbo «decenas de miles de abertzales, socialistas, independentistas, feministas y euskaltzales van a movilizarse para dejar claro que hay una mayoría que apuesta por un futuro democrático, justo y libre. Para decir que no somos ni franceses ni españoles: somos vascas y vascos, y estamos profundamente orgullosas y orgullosos de serlo».

Asimismo, ha apuntado que en esa fecha van a mandar un mensaje «muy claro» a los que «amenazan con laminar el autogobierno, identidad e instituciones». «Ni pudisteis, ni podéis, ni podréis. Euskal Herria es y va a seguir siendo viento de libertad. No ha habido, no hay y no va a haber quien nos pare», ha aseverado.

«Llenaremos la calle Autonomía para reivindicar un país solidario, feminista, abierto, euskaldun, socialista, independentista y respetuoso con el resto de pueblos, lenguas y culturas del mundo», ha concluido.




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lunes, 9 de junio de 2025

Esparza Zabalegi | Cancionero y Conflicto Vasco

Hacia mucho que no compartíamos un texto de nuestro amigo Jose Mari Esparza Zabalegi, así que con mucho gusto les compartimos este texto centrado en la producción musical vasca que proveyó con una cinta sonora a las décadas detrás de la pesada cortina de mentiras y tergiversaciones que Madrid tendió - con ayuda externa, claro está - alrededor de Euskal Herria.

Disfruten la lectura:


Cancionero y conflicto vasco

Jose Mari Esparza Zabalegi

En la última publicación de Euskal Memoria, Euskal Kantu Errebeldea, se pueden leer y escuchar las melodías de casi 700 canciones reivindicativas vascas. Sin embargo, el libro solo es una seleccionada punta de iceberg, que oculta un corpus de miles de canciones que alguna vez estudiarán los historiadores, sociólogos y politólogos para intentar explicar el conflicto vasco de estos últimos 70 años. En el prólogo escribí que el cancionero de un pueblo es algo así como una cartilla sanitaria, que indica su salud física y espiritual, y refleja sus altibajos históricos. En pueblos insumisos y cantarines como el nuestro, la política y la denuncia social aparecen en su lírica y esta se convierte en compañera inseparable de sus luchas. Que pregunten a Iparragirre la que se armó, durante más de un siglo, con el Gernikako Arbola.

Quede claro que el libro es un brevísimo resumen. Hay una enciclopedia digital esperando recoger algún día todo lo producido en esta etapa de nuestra historia que tiene en 1959, año de fundación de ETA, el principal referente. Aquella explosión musical ha tenido continuación hasta la actualidad y ha contribuido como pocas cosas a la politización, conciencia y radicalización de amplios sectores de nuestra juventud. 

Este fenómeno no ha pasado desapercibido para los analistas españoles que comprueban con estupor cómo los rebeldes vascos han hegemonizado prácticamente todo ese mundo, llevando dos generaciones a una visión del conflicto vasco radicalmente opuesto al discurso oficial. En general, para nuestro cancionero, el vasco es un pueblo oprimido y dividido por España y Francia; que repudia la policía represora y torturadora; con una lengua que ama; hermanado con el resto de pueblos oprimidos del mundo; profundamente ecologista, feminista, anticapitalista y antimilitarista, lo que no impide apoyar, en muchos casos abiertamente, incluso a quienes tomaron las armas por la liberación nacional y social. Para el cancionero, terrorista es el Estado y sus secuaces. En este lado, con los matices que se quiera, son gudaris, paisanos armados. Y como tal se les glosa en cientos de canciones.

En sentido contrario, entre miles de canciones creadas o cantadas durante estos años, no hay una, una sola que sepamos, que alabe la Transición; que aplauda a las fuerzas de ocupación; que vea respetable la Monarquía o el orden constitucional… ¿Cómo puede haber tanta disociación entre el relato político oficial y la realidad popular que llena nuestra discografía, nuestras plazas, frontones y gaztetxes? ¿Qué tiene que ver lo que dice la clase política y la mayoría de los medios de comunicación, con lo que escucha y canta la juventud vasca?

No es de extrañar que ciertos analistas se tiren de los pelos al ver el nulo interés de nuestros cantantes (¡qué decir de nuestros bertsolaris!) por sus dogmas sagrados. Uno de los más viscerales, David Mota, doctor en Historia Contemporánea por la UPV, sostiene que bajo la etiqueta de rock radical vasco “hubo grupos de diferentes inclinaciones políticas (nacionalistas radicales, ácratas, nihilistas, anarquistas) que fueron fagocitados bajo el paraguas de las actividades de Herri Batasuna y sus campañas alegres y combativas como el Martxa eta Borroka (…). Las diferencias ideológicas entre los grupos no diluye el hecho de que todas sus canciones tuvieran un alto contenido violento, provocativo e hiriente, contrarias al Estado de Derecho y sus instituciones”.

La culpa de esta tendencia, a decir de estos analistas, la tuvo Ez dok hamairu y sus émulos. Cantautores como Imanol, Urko o Pantxoa eta Peio dedicaron algunas de sus canciones a narrar el conflicto y ensalzar las figuras de determinados miembros de ETA. “No cabe duda –insiste David Mota– de que el rock radikal vasco ha jugado un papel clave en la ecuación que explica la cultura de violencia en la que vivió la sociedad vasca, especialmente la juventud, entre las décadas de 1970 y la del 2000”. Estas sesudas tesis de nuestros analistas acaban lamentando que no haya una sola canción de un grupo vasco en la que se haga referencia explícita a las víctimas de ETA. “En este tipo de música las víctimas del terrorismo de ETA han sido y son invisibles”. Lo cual es absolutamente cierto. 

Entonces cabe preguntarse: ¿cómo es posible que, en Euskal Herria, la marca España, con todo su ideario, poderío mediático y montaje institucional, no tenga a nadie, lo que se dice nadie, que le cante? Nada, ni un zortziko, un blues, un rock, un pasodoble al menos… ¿Y qué sería este país si todos sus creadores, hoy armados solo de voz y guitarras, tuvieran permiso y medios para hacer gran cine, series, programas de televisión o Melitoniuns, como lo tienen, a espuertas, los de la parte oficial del relato?

“Pueblo que canta no muere”, decían las joteras de Larraga. Al analizar estos últimos 70 años del conflicto vasco, los historiadores sinceros no podrán soslayar el testimonio rotundo de nuestro cancionero popular. Con él se entiende cómo pudo un pueblo pequeño resistir heroicamente a la continuidad del franquismo, a la ocupación militar y mediática, al discurso unidireccional.

Cuentan los cronistas de la esclavitud que los negreros temían las noches de palenque, de tambores y cantos en su lengua de los esclavos cimarrones. Era su espacio de libertad, sus raíces en el pasado, su esperanza en el futuro. Mientras la Euskal Herria cimarrona siga cultivando su cancionero, sus dominadores tampoco podrán dormir tranquilos. 




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lunes, 2 de junio de 2025

Derechización de la Juventud

Durante décadas criminalizaron la lucha a favor de los derechos.

Pero no fue solo represión al estilo Orwelliano, también leyeron a Huxley, resultado de lo cual, atiborraron a los jóvenes de productos de fácil consumo, los acostumbraron a la gratificación instantánea, a la caducidad programada, a la comida chatarra y a la cultura chatarra.

Los desmovilizaron lo mismo con fácil acceso a narcóticos que imponiendo la indefensión aprendida que se deriva del individualismo a rajatabla.

Y el resultado tangible de todo ello nos los describe este artículo en Naiz:


Jóvenes y extrema derecha: una generación, dos mundos

Los hombres siempre votan más a la extrema derecha, pero la decantación de muchos jóvenes por opciones ultras ha abierto una brecha inédita entre varones y mujeres menores de 30 años. El fenómeno, al que no es ajeno Euskal Herria, obliga a indagar en las causas y a preocuparse por las consecuencias.

Beñat Zaldua

Hay dos brechas que explican, en parte, el polvorín político en el que estamos metidos en el Norte global, también en Euskal Herria, por mucho que el auge de la extrema derecha se deje notar aquí electoralmente con menor intensidad. La primera es de género y no es nueva: los hombres votan más a la derecha que las mujeres. La segunda fue más difícil verla venir: los jóvenes votan cada vez más a la extrema derecha. Del cruce de estas dos variables sale un futuro complejo y peligroso: la brecha entre el sentido del voto de los hombres y las mujeres jóvenes nunca había sido tan grande.

Siendo esto patente en la mayoría de parlamentos europeos, mirar a los hemiciclos de Gasteiz y de Iruñea ofrece una imagen tranquilizadora. La realidad es más compleja, como lo deja ver la última edición de Naziometroa, según el cual dos de cada tres vascos cree que las actitudes reaccionarias han aumentado.

Es posible que la política vasca tenga ingredientes que otros países no tienen para hacer frente a la extrema derecha, pero esto no significa que esté libre del peligro. Sirven como ejemplo las últimas elecciones del Estado francés en Ipar Euskal Herria, donde el Nuevo Frente Popular se impuso en las legislativas, pero solo después de ganar Le Pen las europeas.

En Hego Euskal Herria, que el voto a Vox sea residual no quiere decir que las posiciones autoritarias no se estén expandiendo. La percepción apuntada por Naziometroa tiene su reflejo en otros trabajos demoscópicos como el estudio sobre cultura democrática publicado por Lakua en julio del año pasado. La media dice que para el 78%, «la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno». Pero como se ve en el gráfico, entre los hombres de 18 y 29 años, el apoyo a esta afirmación baja hasta el 62%, mientras que entre las mujeres de la misma edad llega al 74%.

 


 


Por contra, el 14% de los hombres jóvenes considera que «en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático», un porcentaje que baja al 1% en el caso de las mujeres de la misma edad. La brecha está ahí.

La tendencia es general

Estos datos coinciden, en términos generales, con una tendencia común en los países del Norte Global. Cada territorio tiene sus dinámicas propias, pero en prácticamente todos se puede hablar de un aumento de la brecha de voto juvenil. La media que sale de las encuestas de probabilidad de voto ante las elecciones europeas, recogida en el gráfico a continuación, muestra cómo se ha disparado esa brecha entre los jóvenes en los últimos años.

 


 


El gráfico, elaborado a partir de la base de datos del European Election Studies, proviene de un artículo académico publicado por seis investigadores de cuatro universidades europeas en el ‘‘Journal of European Public Policy’’. Toni Rodon, de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, es uno de los autores de este trabajo que, además de mostrar las evidencias generalizadas sobre el fenómeno de la brecha de género en el voto joven, la comparan con datos de los últimos 35 años para concluir que, más que una fiebre pasajera, podemos estar ante un fenómeno generacional con consecuencias preocupantes.

«En algunos lugares, como en Alemania o el Estado español, esta brecha es más alta. En Francia, Italia y Hungría, por ejemplo, es más pequeña, pero el patrón se repite», explica Rodon. Las diferentes intensidades nos recuerdan que hablamos de tendencias globales que en cada lugar adquieren pliegues propios del contexto particular: «En algunos países, como Alemania, esta brecha se produce sobre todo porque los hombres jóvenes son más antiinmigración, pero en el Estado español, aunque existe ese componente, no es tan importante, es más importante esa visión más clásica sobre la rebaja de impuestos y la reducción del tamaño del estado, además del tema nacional, claro».

Las causas y las consecuencias

Aunque el estudio no entra en las causas del fenómeno, Rodon diferencia dos grandes explicaciones. En primer lugar, están las causas económicas: «Los hombres jóvenes se van antes de la escuela, su nivel educativo es más bajo y su sueldo también, tienen peores trabajos. Eso está asociado a estar cabreado e insatisfecho, y a abrazar más rápido a la extrema derecha». Es algo que ocurre de forma muy visible en Alemania o Inglaterra.

En segundo lugar, hay que hablar de las cuestiones culturales: «Aquí está el tema de la inmigración, pero también las políticas antifeministas. En el Estado español, por ejemplo, los jóvenes son más contrarios a las políticas de igualdad, tienen una mayor probabilidad de decir que el feminismo ha ido demasiado lejos».

Como hipótesis, hay un punto en el que se cruzan estas cuestiones materiales y culturales, ayudando a explicar por qué se concentra en los hombres este auge de la extrema derecha: ellos intuyen que van a vivir peor que sus padres. Ellas, quizá, vivan mejor que sus madres.

El capítulo de las consecuencias de este fenómeno está lleno de incógnitas, según subraya el propio Rodon, que no obstante, lanza dos hipótesis y media: «Hay una opción optimista y otra pesimista, y luego está la realidad, que se situará en algún punto entre las dos».

Acabamos con sus palabras: «La opción optimista dice que esta gente es joven y que con el paso del tiempo estas actitudes reaccionarias acabarán desapareciendo. Puede ser, pero yo tengo mis dudas, porque por lo que sabemos en ciencia política y sociológica, cuando aprendes una cosa de adolescente, luego cambias, pero no cambias tanto. Es una mochila que vas arrastrando. Por contra, la opción negativa es que estas actitudes se consoliden y que, por un reemplazo generacional, con la desaparición paulatina de la generación boomer que ahora se está jubilando, estos hombres jóvenes de hoy y sus actitudes antidemocráticas pasen a ser el electorado mayoritario».

 

 

 

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viernes, 18 de abril de 2025

La Réplica en Berriozar

Los españolazos y sus colaboradores navarricos se niegan a ponerse en sintonía con el proceso de resolución del conflicto en Euskal Herria.

De eso y de la respuesta por parte de la juventud vasca nos habla este reportaje de Naiz acerca de lo ocurrido en Berriozar:


La juventud independentista responde en Berriozar a la campaña de UPN y la AN

Una manifestación ha dado réplica en Berriozar a los obstáculos impuestos por la Audiencia Nacional tras una insistente campaña de la derecha navarra y española. ‘Gazteon eskutik independentziara’ ha reivindicado la libertad de expresión, en este Día Internacional de los Presos Políticos.

Aritz Intxusta

La campaña de la derecha navarra y española contra los actos previstos en Berriozar este 17 de abril, Día Internacional de los Presos Políticos, ha tenido finalmente efecto bumerán. Una potente manifestación ha lanzado un mensaje rotundo por la libertad de expresión y una reafirmación: «Trabajaremos por un futuro libre sean cuales sean los obstáculos».

Esta movilización ha marcado la primera jornada de ‘Gazteon eskutik independentziara’, que había comenzado cinco horas antes con un chupinazo festivo. La acampada se prolongará hasta la mañana del domingo con todo tipo de actividades: políticas, pedagógicas, musicales...

Los obstáculos denunciados en la movilización se desataron hace semanas, en forma de intento de criminalización de una mesa redonda con exprisioneros vascos, irlandeses y kurdos, en el contexto de esta gazte topaketa y en coincidencia con el día internacional. Tras presiones en redes sociales y mociones en el Parlamento navarro y el Ayuntamiento de Berriozar, UPN terminó llevando la cuestión a la Audiencia Nacional, que anunció medidas de control. Llegados a este punto, Ernai apreció que «no está garantizada la seguridad de la organización y de algunos de sus miembros» y optó por dar «un paso adelante» con esta movilización en lugar de la charla.

La manifestación ha reunido realmente a gente de todas las edades, muchas de ellas con ikurriñas y banderas navarras. También había banderas galegas con la estrella roja en el centro, enseñas palestinas y esteladas catalanas. En el mensaje final, Ernai ha remarcado esta unidad de acción: «Nos hemos levantado, unido y movilizado. Porque somos eslabón del proceso de liberación nacional. Somos parte del proceso de liberación vasco y las y los jóvenes estamos preparadas para tomar el relevo de esta lucha».

«Hemos elegido el camino independentista porque soñamos con otro tipo de pueblo. Somos jóvenes independentistas porque creemos que es posible construir un pueblo diferente. Está en manos de la juventud construir un pueblo igualitario. Frente a los valores reaccionarios, construir pueblo desde el feminismo, el ecologismo y el antirracismo», han enumerado. Y han proseguido: «Necesitamos construir un pueblo libre para poder vivir en euskara, para poder transmitir nuestra lengua, cultura e historia. Y especialmente necesitamos un pueblo propio porque sabemos que los estados español y francés no tienen ninguna alternativa para nosotros. Es más, no tienen más que prohibiciones».

«Lo suyo es la prohibición y la violencia; lo nuestro, la libertad», han concluido. Al inicio de su mensaje, Ernai había cargado contra el afán de la «derecha reaccionaria» por «obstaculizar y detener» esta iniciativa, hasta el punto de movilizar al tribunal especial español. Lo considera, además de una vulneración de la libertad de expresión, «un ataque contra el proceso de resolución del conflicto».

A lo largo de la protesta se han coreado diferentes lemas, como "Euskal gazteria, aurrera!",  "Independentzia" o "Ez gaituzue geldituko!".

La marcha ha transcurrido a paso lento, muy tranquila, y sin apenas presencia policial más allá de los agentes de la Policía Municipal de Berriozar que iban cortando las calles al tráfico con sus motos para que los manifestantes pudieran completar el recorrido.

La ausencia de policías después de la labor realizada por medios españoles calentando el encuentro ha dado pie a una anécdota curiosa. En un momento determinado, se ha coreado también "Zuek, faxistak, zarete terroristak!", a pesar de que aparentemente no había nadie (acaso algún infiltrado) para encajar la acusación.

Además, esos medios de comunicación que habían cargado contra el encuentro de jóvenes de Ernai tampoco han acudido a cubrir la manifestación ni a realizar preguntas a los portavoces.

Antes de comenzar la marcha, responsables de la organización conversaban sobre la enorme diferencia entre la tensión generada en periódicos y redes sociales con la realidad del topagune. «Llevamos meses trabajando en esto. Pensando cómo hacer para que llegara gente de todas partes, pero las últimas semanas hemos estado aquí, en Berriozar», explicaba una de ellas.

«Lo que nos hemos encontrado en el pueblo son vecinos preguntando que qué hacíamos, que qué tal, interesándose por quiénes somos. Los que han hablado tanto no se han pasado por aquí porque no quieren ver esa realidad», remachaba otra.

Más allá de esa polémica y del acto de censura, la valoración que se hacía es que la zona para la acampada se había llenado y que apenas quedaba sitio ya para los que lleguen los días siguientes, aunque sí quedaba espacio en la zona pensada para las caravanas.

Había satisfacción también por la respuesta a las charlas que se habían celebrado durante la jornada, estaban contentas porque la sesión de zumba había funcionado bien para animar el arranque y, sobre todo, porque la previsión del tiempo era muy incierta y finalmente se les había quedado un día perfecto para disfrutar los conciertos.





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jueves, 27 de febrero de 2025

Un Panfleto Propagandístico

Nos vamos dando cuenta que a Luis Tosar le gusta eso de aparecer en películas en donde se machaca a militantes del independentismo vasco.

Pero bueno, agradecemos a Resumen Latinoamericano haber publicado este crítica que se hace a una película que desde su primer momento quedaba claro su anacronismo y su pueril objetivo de hacer ver el proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción de ETA como un tema puramente policial. Pero el despropósito va mucho más allá y pasa por el tema de los miembros de las fuerzas represivas del estado que son incrustados en los diferentes movimientos sociales.

Aquí lo que se denuncia:


«La infiltrada», premios, falsas casualidades y guerra cultural

El Estado usa a ETA y un guion enterrado más de diez años para que la cultura limpie la figura de los policías infiltrados en movimientos sociales.

Colectivos de personas afectadas por infiltraciones policiales

El pasado 11 de octubre, un día antes del despliegue militar y policial más grande del Estado que celebra el genocidio americano, se estrenó en los cines la película La infiltrada. Su argumento gira alrededor de la historia de cómo una policía nacional, formada, como todos los policías, en Ávila, se infiltró en ETA en los años 90.

Esta película está producida por María Luisa Gutiérrez, socia fundadora de Bowfinger International Pictures, y, según ella, aborda enseñar “las cloacas de ETA”, esas que el gobierno estatal siempre saca a relucir cuando le interesa y que sigue usando para justificar sus prácticas represivas. En palabras de Gutiérrez, todo surge durante una cena en su casa cuando una persona responsable de la policía nacional le cuenta el caso en primera persona.

Sin embargo, poco habla de las cloacas del Estado que cada vez están más expuestas, aunque se nieguen a reconocerlo. La película intenta sintonizar el público con la figura del policía infiltrado, enseñando los debates internos de la infiltrada y poniéndola en el papel de víctima de su propia infiltración. Creyente ferviente de la causa, hecho que le imposibilita poner límites, acaba quedando atrapada en su propia tela de araña. Todo ello explicado sin prestar ningún tipo de atención a las personas a quien engaña y manipula, que pasan a ser tan solo parte de un decorado caricaturesco y, en todo caso, el mal menor.

Las guionistas son Amèlia Mora, autora del guion de la película infantil Copito de Nieve (2011), y la propia directora Arantxa Echevarría, autora también de Carmen y Lola (2018) y Chinas (2023), ambas criticadas desde colectivos racializados, por fomentar la creación de imaginarios y la consolidación de estereotipos sexistas y racistas, aunque como guionista y directora Echevarría es vista como “feminista”. La documentación de la película corre a cargo de Pablo Muñoz, “periodista” del ABC, condecorado con la medalla de plata al Mérito Social Penitenciario, la Cruz al Mérito Policial con distintivo blanco y Premio de la Fundación Policía en la modalidad de periodismo escrito.

La productora explica, en varias entrevistas, que este proyecto no es nuevo, que llevaba más de diez años intentando encontrar financiación. ¿Casualidad que la encuentre en septiembre de 2023? Justo después de que se revele que Marc, Dani, Ramón, Mavi, María, Sergio, Lucía, Carlos y Marian se habían pasado años infiltrados en nuestras vidas. De repente ese proyecto aparcado viene de lujo como arma de guerra cultural. Es entonces cuando acabará siendo financiada por el ICAA, organismo adscrito a la Secretaría de Estado de Cultura, que le concedió una ayuda de 1.200.000 millones de euros en septiembre de 2023. También contó con la participación de CREA SGR, entidad financiera privada supervisada por el Banco de España, creando un nuevo relato para ensalzar la figura policial en un momento de horas bajas y cuestionamiento público.

Nada en esta película nos parece casual, por eso, una vez más, decidimos no quedarnos calladas. No solo queremos señalar que el momento no nos parece casualidad, sino que la propia película hace pequeños guiños hacia la actualidad, explicando las diferencias entre un agente encubierto y un policía infiltrado. Y desvinculando según qué operaciones y formas de sus mandos jerárquicos. ¿Será este un modo de limpiar la sombra del señor ministro?

Cabe puntualizar, también, que el hecho de elegir la historia de una policía permite teñir el film de color lila y hacerlo pasar por una reivindicación feminista retratando una época, no tan distinta a la actual, en que las mujeres tenían que luchar su presencialidad.

Argumento lícito, pero cogido por los pelos, que permite edulcorar y limpiar lo que la película busca que interioricemos: la justificación a toda costa de las infiltraciones policiales y la tortura. Porque sí, la infiltración y las prácticas que conlleva son tortura. La manipulación, el engaño y todo el daño psicológico que generan, así como los, poco nombrados en el film, maltratos, también físicos perpetrados por los cuerpos policiales en las comisarias son tortura.

Llevamos dos años y medio denunciando infiltraciones en movimientos sociales, dos años donde hemos visto cómo el Estado no teme saltarse ninguna línea roja. Movimientos por el derecho a la vivienda, asambleas libertarias, vecinales, luchas por el territorio, feministas, antirracistas, ecologistas, independentistas, sindicatos y un largo desfilar de gente que intenta luchar por un mundo un poco más digno en el que vivir  han sido objetivo de un plan de Estado para investigar las disidencias. No han dudado en meter gente en nuestras asambleas, pero tampoco en hacerlo en nuestras casas, nuestras familias, nuestras camas y nuestras vidas. Y mientras las personas afectadas pedimos respuestas se estrena una película que vanagloria el papel del policía infiltrado, dando a esta figura una importancia que la eleva a héroe.

Así pues, mientras el Ministerio de Interior sigue sin dar respuesta a todas nuestras preguntas, la justicia sigue sin admitir nuestras querellas y se nos niega cualquier explicación o investigación sobre los hechos, nosotras seguimos destapando infiltrados en nuestros entornos. Una vez más, la maquinaria del poder pone al entramado cultural en marcha para poder crear un discurso de necesidad social o falsa seguridad, usando a ETA, que permitan edulcorar métodos que son tortura.

Ahora es temporada de premios en el mundo del cine; han sido los Gaudí, los Feroz, los Forqué y este último fin de semana, los Goya. De repente, tenemos a personas nominadas y galardonadas por todas partes dando entrevistas. Algunas se han hecho más virales que otras, como la de Carolina Yuste en Carne Cruda. En ella la actriz afirmaba que “como sociedad no nos podemos permitir usar el dolor, la herida de toda una sociedad y las víctimas, como armas arrojadizas y para sacar rédito”, añadiendo que se debe “usar el arte para generar diálogo, para reconstruir”. Al escuchar sus palabras, solo nos apetece usar sus mismas declaraciones para decirle: “Oye, Carol, ¿nos podemos tomar un café en un bar y hablar de cómo mercantilizas una historia y la describes desde el feminismo obviando la violencia estatal que algunas hemos sufrido?”.

Queremos pensar que las guionistas, directora, actrices, no entienden las relaciones que nosotras señalamos y denunciamos, pero queremos ir más allá. Al final ellas solo son una muestra más de una despolitización y falta de discurso crítico generalizado. No se puede hablar de infiltraciones en ETA o en movimientos sociales y diferenciarlas. Al final las infiltraciones parten de la base de que las personas afectadas somos meros objetos y eso pasaba en los 90 y pasa ahora. La historia nos cuenta cómo las infiltraciones en movimientos sociales sirvieron de entrenamiento para infiltrados que luego se trasladaron a Euskal Herria. Casos como el de Ángel Andrés Ferreiro nos demuestran como no hay líneas entre infiltraciones. Ángel estuvo infiltrado en movimientos libertarios en Barcelona, fue trasladado a Euskal Herria, más o menos en la misma época en la que se basa la película, y en un permiso mató a su pareja Mayca, quedando todo tapado por el Estado en pro de su seguridad, sin preocuparse de los “daños colaterales”.

La misma Carolina Yuste, al recoger su premio a mejor actriz por este papel, habla de las heridas, de recoger aquello que nos hace daño para intentar sanar, de no usar la herida y el dolor de tantísima gente para sacar rédito político, hablando de respeto y amor. Al final todo esto revictimiza y vuelve a objetizarnos a las personas que hemos tenido cerca a un infiltrado. Al final esta película saca rédito de nuestro dolor, de nuestra herida, sin ningún respeto ni amor. Respeto y amor que sí tenemos la suerte de haber encontrado entre nosotras y por ello, juntas, decidimos no callar, escribir sobre este hecho, intentando huir, una vez más del papel de víctimas. Conocemos de cerca la incertidumbre, el miedo, la impotencia, el dolor y la rabia que generan las infiltraciones.

La aparición de un Goya “ex aequo” en el último momento para poder nombrarla mejor película junto con otra, algo insólito, nos hace pensar que hasta podemos inventar nuevos premios para que la sociedad siga hablando de esta película. Y, de esta forma, el Estado a través de la cultura siga lavando los platos sucios. En vez de dar respuestas claras, que vayan más allá de acogerse a la ley franquista de secretos oficiales.

En definitiva, tenemos claro que esta película es solo un panfleto propagandístico que busca justificar la existencia de estos agentes en un momento en que ETA ya es historia, pero que sigue sirviendo como coletilla para ensalzar la nación y justificar las prácticas represivas del Estado. Al intentar hacer de la cultura y el feminismo un arma para dar otro aire, cambiar el foco, La infiltrada únicamente demuestra que ni la directora, ni las guionistas, ni la actriz, pretendidamente feministas, no han entendido nada.




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sábado, 17 de agosto de 2024

El Txupinazo de Itziar

La actriz vasca Itziar Ituño, a pesar del gran éxito alcanzado por la serie televisiva 'La Casa de Papel', ha estado bajo constante asedio del más rancio lawfare españolista.

Afortunadamente, en Euskal Herria se le quiere y se le respeta, como lo muestra el que haya sido elegida para dar el pistoletazo de salida a la Aste Nagusia de Bilbo.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Itziar Ituño inaugura la fiesta apelando al alma del Bilbo abierto, solidario y libre

Pese al nudo en el estómago, Itziar Ituño ha demostrado ser una mujer valiente. Desde el Arriaga ha lanzado un pregón reivindicativo ante un Arenal atestado, en el que ha querido recordar a Bilbo que es como Marijaia: una ciudad solidaria, obrera y feminista. Y, con un irrintzi, ya es Aste Nagusia.

Amaia Ereñaga

Ya está. Llegó por fin. Aquí está Aste Nagusia, con sus días y noches de fiesta, juergas, resacas, encuentros, enamoramientos, enfados, música, mucho ruido, risas y hasta lloros. Hay de todo, porque aquí se desarrolla el teatro del mundo, concentrado en nueve días y desplegado en el escenario de la vieja Bilbo. Una ciudad que recibe con los brazos abiertos, como la desmadrada Marijaia, a quien venga, venga como venga –aquí no hay uniformidad de vestimenta, cada uno va del color que quiera–, siempre que sea con buenas intenciones.

A ese espíritu abierto, solidario y libre ha apelado Itziar Ituño, nuestra actriz más internacional, con trabajos como ‘La casa de papel’ o ‘Intimidad’, en el emocionante y reivindicativo pregón que ha lanzado este viernes ante un abarrotado Arenal. Ha habido emoción, mucha, pero es que de emociones reales se nutren las buenas historias. Y también las buenas fiestas.

Marijaia ha asomado al balcón del Teatro Arriaga y ha estallado el txupin que ha lanzado la comparsera de Txinbotarrak Nagore Ugarte. La euforia ya reina en Bilbo, ha comenzado Aste Nagusia. Y la cantante Aiora Renteria ha entregado la makila a la nueva pregonera, Itziar Ituño.

Todo preparado para empezar

El primer día de esta Aste Nagusia venía precedido por elementos tan dispares como el habitual runrún de los haters en las redes sociales contra Itziar Ituño –¿y a quién le importa lo que digan?–, la visión de los aledaños del museo Guggenheim llenos de visitantes extranjeros –el alcalde, Juan Mari Aburto, ya ha avisado de que, nuevamente, esta será la Aste Nagusia más multitudinaria; cada año esto va a más, muy a la bilbaina– y las críticas a la dura actuación, días atrás, de la Policía Municipal contra los manteros.

De hecho, la presencia policial en el Arenal y la plaza Arriaga antes al txupin llamaba la atención; parecía que había más agentes que nunca. Algunos, sorprendentemente, se habían dedicado previamente a quitar pancartas a favor de Palestina en el Casco Viejo.

Con las txosnas preparadas para la batalla y ‘vestidas’ de mensajes muy reivindicativos, muchos de ellos criticando el genocidio que está llevando a cabo Israel en Gaza –por cierto, que se ven también por aquí y por allá muchos ‘ojos’ de Hugo Chávez con el lema ‘no pasarán’; pintadas de apoyo a la lucha bolivariana–, ha arrancado a media tarde la kalejira de las comparsas desde San Antón.

Mientras que los comparseros han ido recorriendo el Casco Viejo en una especie de desordenadamente ordenada serpiente –es uno de los actos más divertidos del inicio de la fiesta–, el Arenal se ha ido vaciando de turistas algo despistados y llenándose de gente que iba tomando posiciones.

Bajo los ojos de Kepa Junkera

Al interior del teatro Arriaga, el corazón desde donde se bombea Aste Nagusia con el lanzamiento del txupin, han ido llegando las autoridades, los invitados y los representantes de las comparsas, flanqueando a la pregonera y la txupinera: una Itziar Ituño que señalaba su estómago cada vez que cruzaba la mirada con la también actriz Itziar Lazkano –pregonera esta en 2022, comentaba que «luego sales al balcón y, con toda la cantidad de la gente que está esperando y las ganas que tiene de txupin, te vienes arriba»– y una Nagore Ugarte, txupinera y comparsera de Txinbotarrak, que muchas veces ha agarrado la mano a Ituño y no ha podido evitar, a ratos, las lágrimas.

Ambas emocionadas... y asfixiadas de calor en sus elegantes trajes, con guantes incorporados, en una tarde marcada por ese especial bochorno que suele preceder a lluvia.

Kepa Junkera contemplando la plaza desde el foyer del Arriaga ha sido una de las imágenes de la jornada, con su ‘Badator Marijaia’ cantado por toda esa gente, mucha de ella embadurnada de harina, dispuesta a celebrar la fiesta... Y, entre esa marea de gente, la amplia presencia de banderas de Palestina, además de alguna venezolana.

Una declaración de intenciones

La otra imagen del día ha sido la de Ituño, Ugarte y Marijaia en el balcón del Arriaga, presidiendo la fiesta. Con «los pies temblando, el corazón galopando, emocionada hasta los huesos», Itziar Ituño ha leído su discurso íntegramente en euskara. Un texto en el que ha querido reconocer el trabajo de las comparsas «trabajando todo el año por amor al arte» y ha reconocido que dijo que sí al órdago que se le lanzó, al nombrarla pregonera de Aste Nagusia, con valentía: «Es un lujo poder hablar en un mundo repleto de censura y exclusión. Con honor, acepto el desafío. ¡Y que venga lo que venga!», ha exclamado, a modo de declaración de intenciones, entre los aplausos del respetable.

Más: «Soy Itziar. Mujer, actriz, persona, pero no personaje. Basauritarra, nacida en Solokoetxe. Por parte de padre, vizcaina. Por parte de madre, navarra. Euskaldunberri orgullosa, gracias a AEK. Siempre de la clase trabajadora. Feminista total. Las Once de Basauri eran de mi barrio, y desde el alma de esas once mujeres este es un aviso importante: ¡No aceptaremos ningún ataque sexista, ni en Aste Nagusia ni en ningún lugar!».

Ituño ha aprovechado para hablar. De mucho. Lo ha hecho en contra de los ataques a las txosnas de Lizarra, y a favor, sobre todo, del respeto al diferente –«Aquí hay sitio para todos, las fiestas son de todas. Y el mundo también»–, así como de la libertad de expresión. «Porque calladas no estamos más bonitas», ha recordado.

«Hablaremos alto y claro. Y a los cuatro vientos, sin miedo, para reivindicar lo que es justo, cueste lo que cueste», ha añadido. Y otro mensaje al respetable: «Los artistas también tenemos todo el derecho a tener una opinión, como todos los demás. Como dijo Mercedes Sosa, ‘por ser artistas no tenemos la patente de ser idiotas’. El arte siempre ha sido revolucionario, motor de cambio. Bailad, amad, y cantemos libres, no nos callemos. Que si se calla el cantor, calla la vida».

La actriz ha apelado al ‘alma’ de Bilbo, una ciudad «orgullosa, noble», que se está poniendo «muy moderna, pero todavía lleva el olor a fábrica pegado a la piel –ha continuado–. Bilbo, trabajadora infatigable, eres la hija de miles de trabajadores, abre los brazos a quienes desde lejos vienen a trabajar, recíbelos con cariño. Ellos también son tu porvenir, el nuestro. Alarga los brazos a los que, entre nosotros, y por diferentes razones, están lejos».

Un Bilbo euskaldun y solidario con situaciones como las que sufre Gaza, ha querido añadir también. Por cierto, luego Ituño ha lucido un pañuelo solidario con Palestina sobre el azul oficial.

Y con un irrintzi lanzado junto con la txupinera, ha explotado después el txupin. Y la fiesta.




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sábado, 24 de diciembre de 2022

Nuestro Olentzero

Se celebran las festividades del Solsticio de Invierno alrededor del mundo y Euskal Herria no es la excepción. Pero hay una diferencia; un carbonero que le da su toque especial a estas fechas... Olentzero.

Ya en años anteriores hemos compartido con ustedes acerca de este tan peculiar personaje, pero este año traemos a ustedes estos apuntes desde las páginas de El Diario.

Disfruten la lectura:


Olentzero, el carbonero vasco con regalos que ha frenado la expansión de Papá Noel

Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra fomentan una tradición propia a la que se va sumando también un personaje femenino, Mari Domingi, que compite en desfiles con las cabalgatas de los Reyes Magos

Iker Rioja Andueza

En 2018, en las tierras vascas al otro lado de la frontera de Francia, una persona disfrazada del tradicional Père Noël (Papá Noel o Santa Claus) se enfrentó en un combate real con otra, vestida de Olentzero. Aunque 'El Diario Vasco' recogió la fotografía del singular evento, ninguna crónica aclara si el carbonero vasco se impuso con las manos al viejo hombre de Laponia. Pero, peleas aparte, la realidad es que en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa o Navarra -en menor medida en Iparralde- no se ha producido la paulatina conquista del hombre con el traje del color de la marca de refrescos, que ya se ha convertido en un personaje más en la Navidad en España. Olentzero -y desde hace unos años también su acompañante, Mari Domingi- tiene aquí las competencias casi exclusivas para traer regalos el 25 de diciembre y algunas ciudades le organizan desfiles equiparables en participantes y asistentes a las cabalgatas de los Reyes Magos.

En el belén monumental que ocupa todo el parque de La Florida en Vitoria, Olentzero y Mari Domingi son dos más junto a Herodes, los pastores o Melchor, Gaspar y Baltasar. Y en el del Ayuntamiento de Pamplona, de hecho, el hombre de la txapela está sentado justo al lado de sus majestades de Oriente. En los eventos callejeros y coros, los villancicos dedicados al carbonero suenan en bucle. Hasta en el partido de Euroliga del Baskonia se le cantaron dos canciones. En las ventanas y hogares aparecen representaciones de este personaje por doquier. Algunos comercios, desde los bazares hasta las grandes superficies, llenan baldas con figurillas o las venden de chocolate.

 Los orígenes de esta tradición son dispares, aunque encuentran su punto en común en la coincidencia de su llegada con el solsticio de invierno. Aunque hay incluso discrepancias con el nombre (hay formas como Olentzaro u Onentzaro, entre otras), se apunta a su vinculación con una época nueva y buena, es decir, al alargamiento progresivo de los días con más luz. Eso sí, el etnógrafo y antropólogo José María Satrústegui, en una publicación de 1988, recordaba también que algunos estudiosos no descartaban que la parte 'Olen' pudiese ser una adaptación de 'Noel' en otro orden. En cuanto a Mari Domingi, es un constructo más moderno para lograr también una representación femenina, aunque ha ido evolucionando de una pareja del carbonero a una compañía que emerge en la Navidad en pie de igualdad.

Navarra, y en particular el norte más euskaldun, fue un reducto para mantener y extender esa tradición. “Olentzero es una fiesta ancestral, la celebración del solsticio de invierno. Unos muchachos se juntaban, hacían un muñeco, cantaban y recogían dinero para una merienda. En Navarra ha permanecido siempre en la zona de Lesaka, pero también en Sara (Iparralde) u Oiartzun (Gipuzkoa). Incluso en la época de Francisco Franco”, señala Xabier Martínez de Álava, presidente de la Asociación Olentzero de Pamplona, la que organiza en la pasacalles en Nochebuena, una tradición que se retoma en 2022 después de dos años de parón por la COVID-19. Fue en 1956 cuando Olentzero llegó a Pamplona. “Ahora ya casi todos los pueblos de Navarra lo celebran. Es una tradición. ¿Papá Noel? Pues muy bien. Es anglosajón. La realidad es que aquí, como en todos los pueblos con bosques, hay un personaje de Navidad, sea en Alemania, en Asturias o en Catalunya. Lo que anuncia es que viene la luz, que hay días más largos. Además, ahora, trae juguetes, pero eso ya no era la tradición”, abunda.

    Escuchamos la palabra regalo y nos vamos a lo material, pero el regalo de Olentzero era la luz, el carbón para calentar la casa.

Coincide en el análisis Mikel Epalza, que encarna al Olentzero de Vitoria: “Decimos 'Eguberri on!' para desear feliz Navidad en euskera y quiere decir 'buenos días nuevos'. Hace alusión al solsticio de invierno, a que ha pasado el día más corto y la noche más larga. Ane Pedruzo, la mujer bajo los ropajes de Mari Domingi, recuerda que originalmente Olentzero no era una hombre, ni un carbonero ni un personaje. ”Era el último tronco que se echaba al fuego“, explica, vinculándolo a la costumbre catalana del Tió. ”Escuchamos la palabra 'regalo' y nos vamos a lo material, pero el regalo de Olentzero era la luz, el carbón para calentar la casa“, asegura esta pareja antes de subirse este sábado a sus carrozas con 400 acompañantes -más séquito que el de los Reyes Magos- y que ofrecerán al término del desfile unas palabras a los más pequeños de la capital vasca desde la balconada de San Miguel, en la plaza de la Virgen Blanca, el mismo lugar donde se inician las fiestas de Vitoria o celebran sus éxitos los clubes deportivos.

 “En Pamplona, 70.000 ó 75.000 personas salen a la calle a nuestro paso”, explica Martínez de Álava, que matiza que el formato del recorrido es diferente porque lo que se hace es portar un muñeco y no encarnar a los personajes, como en las cabalgatas de los Reyes Magos. “Tomamos un pote, vemos pasar a Olentzero y, luego, a cenar. Estos dos años que no ha habido y se veía esa tristeza en la plaza del Castillo. Hay que recuperar este año esa tradición de vestirse de caseros”, apunta la cabeza visible de la asociación que promueve esta festividad.

En Donostia, 551 personas conforman la comitiva de esta cabalgata. En Bilbao ya este viernes se ha realizado el desfile por calles como la Gran Vía de Don Diego López de Haro y hasta el Teatro Arriaga. Este sábado Olentzero y Mari Domingi harán una recepción oficial para recoger las cartas de los pequeños. Porque, sí, como a los Reyes Magos es tradicional también expresar por cauces epistolares las peticiones. En Vitoria, en el belén monumental, ha aparecido un cesto lleno de misivas. Incluso en el dolmen de La Hechicera, en la Rioja Alavesa, hay un buzón en el medio de la nada con bastante correspondencia.

    Aludir a un personaje que viene del monte... Desde un punto de vista antropológico, vivir en la liminalidad no creas que estaba bien visto. Era gente poco recomendable para estar con niños.

Pero la tradición pervive también en pueblos más pequeños. En Mungia se puede visitar la casa del Olentzero. Es recordada la visita oficial que le giró en 2021 por estas fechas el lehendakari, Iñigo Urkullu, quien mantuvo un encuentro con el carbonero. Eso sí, ambos portaban mascarillas. Le pidió “salud, bienestar y felicidad” para toda la población. En Sangüesa conmemoran ahora medio siglo desde el primer Olentzero y el primero en Iparralde tuvo lugar dos años después, en 1974.

 En Ordizia, en Gipuzkoa, “todos los niños y niñas menores de nueve años reciben una carta personalizada de Olentzero y Mari Domingi”, explican desde el Ayuntamiento. “Para escribir las cartas personalizadas se convoca a los voluntarios de los centros escolares, que durante una tarde se reúnen junto con los responsables del Ayuntamiento para realizar la tarea de escribir a mano cada nombre. Por supuesto, anteriomente se hace el trabajo de recabar información para que lleguen de manera correcta”, indican en esta localidad del Goierri de unos 10.000 habitantes. “El 24 suele ser un día muy especial, sin duda”, añaden. Los niños hacen de galtzagorri o duende tradicional vasco y los hay que aprovechan para confirmar su crecimiento haciendo entrega a los personajes de sus chupetes ya innecesarios. Decenas de colegios, hospitales o residencias organizan visitas y entregas de regalos. “Puedes llegar a dar mucha satisfacción a mucha gente”, confirman desde la asociación pamplonesa.

    Ahora ya casi todos los pueblos de Navarra lo celebran. Es una tradición. ¿Papá Noel? Pues muy bien. Es anglosajón.

Casi como cualquier tradición, el tiempo la ha ido perfeccionando. La canción más cantada sobre Olentzero define su fisonomía más clásica de hombre gordo o al menos glotón y vincula su aparición desde las montañas al nacimiento de Jesús. Admite Epalza, el carbonero en Vitoria, que viste como a finales del siglo XIX o principios del XX. Ello casa poco con los atuendos que porta Mari Domingi. Hay un cuadro de 1607 llamado 'Boda en Begoña' de Francisco de Mendieta en el que aparecen varias mujeres con ropajes muy similares, particularmente con su mismo tocado blanco de forma cónica y curva. “A Joxe Miel Barandiaran [uno de los referentes del estudio de las tradiciones vascas] le agradaba que se hubiese recuperado el cuento del carbonero. Pero aludir a un personaje que viene del monte... Desde un punto de vista antropológico, vivir en la liminalidad no creas que estaba bien visto. Era gente poco recomendable para estar con niños. Toda la imaginería europea es de cuentos en ese sentido, como Hansel y Gretel. En cuanto a Mari Domingi, me parece que ese tocado, que era usado para identificar el estado de una mujer, quién era soltera o pura, por ejemplo, es lesivo para los intereses feministas. Es del siglo XVII y no casa para nada con esa txapela de Olentzero del siglo XIX”, indica el profesor de Deusto Jesús Prieto Mendaza, que ha hecho del análisis de fiestas locales y tradiciones, particularmente en Vitoria, una de sus especialidades.

Pedruzo, la Mari Domingi vitoriana, explica que esta figura fue impulsada desde el movimiento feminista de Donostia para mostrar referentes femeninos también en tanto en cuanto un personaje sin adscripción como Olentzero había sido representado como varón. Ella forma parte de una suerte de red de Mari Domingis que buscan unificar el sentido del personaje, que surge de una referencia en otra canción popular. La define como “sabia”, que tiene un papel “digno” y en pie de igualdad con el de su acompañante, que no pareja o subordinada. “Tiene que estar presente también la parte femenina”, abunda.

    En Pamplona, en 1976, los 'grises' cargaron contra el desfile de Nochebuena y, en 2005, el norte navarro, la Guardia Civil 'secuestró' una figura del carbonero

En Pamplona, en cambio, no forma parte del desfile. “Hay una canción en la que se hablaba de la mujer. Pero Olentzero no es un personaje, es una entelequia. No es una persona concreta. Es una festividad. Es el tiempo de lo bueno. También hubo un momento en el que se hablaba de un pájaro que daba vueltas alrededor de las casas para ver cómo se portaban los niños. ¿De dónde salía? El Olentzero de Pamplona no saca a Mari Domingi. No lo hemos hecho nunca. No me parece mal que se haga en otros lugares, la sociedad va por ahí, pero la tradición no era así”, indica Martínez de Álava.

Prieto Mendaza añade que no se puede ocultar el “sentido político” que, en ocasiones, ha adquirido esta tradición. En la edición de 2022 de la revista 'Olentzero' se alude a la celebración de 1976 en Pamplona. Aquel año, a la comitiva se le unieron unos obreros de la construcción en huelga que adaptaban los villancicos a sus reivindicaciones laborales. Y brotó una ikurriña, todavía ilegal solamente 13 meses después de la muerte del dictador. La Policía Armada, todavía de gris, cargó y buscó también llevarse al carbonero. Uno de los cuatro portadores, según narra la revista, lo ocultó con una tela y corrió a refugiarse al colegio de los Jesuitas, donde salvó la figura. Otros años se hacían coincidir reivindicaciones a favor de los presos de ETA. “Nos comprometían. Pero eso ya pasó”, cuenta Martínez de Álava. Más cerca en el tiempo, fue sonado cómo, a las dos de la madrugada de la Nochebuena de 2005, dos agentes de la Guardia Civil 'secuestraron' y montaron en un Nissan Patrol la figura del Olentzero de Areso, en el norte de Navarra. Fueron expedientados después de que los vecinos pudieran apuntar la matrícula del vehículo oficial.

Este 25 de diciembre, miles de niños despertarán con regalos con el sello de Olentzero y cada vez más de Mari Domingi. Su deseo para este año: “Juntarnos, estar en buena compañía. Y no estar tan enfrascados en los móviles. Dejadlo en el cajón un rato. Salid a conocer la madre tierra”.



Nosotros, por nuestra parte, les compartimos el Olentzeo y la Mari Domingi de Tasio con su solicitud de siempre, la vuelta a casa de todos los presos políticos vascos:

 

 


 

 

 

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