Se cumplen 4 meses de la fatídica noche en la que toda la descomposición y corrupción del estado mexicano se abalanzaran sobre docenas de jóvenes de las áreas más marginadas de México quienes, a contracorriete de la indeferencia que domina a la mayoría de la población había decidido destinar sus vidas a la noble tarea de llevar educación a quienes se les ha negado todo, a quienes se les sigue negando todo.
Políticos y mandos tanto de la policía como del ejército hicieron un cálculo siniestro, había que mandar un aviso, había que hacer callar de una vez por todas a quienes durante años han señalado con firmeza todo lo que está mal en México y en el mundo, a quienes han tenido el valor y la entereza para trabajar en contra del genocida neoliberalismo, a quienes a diario trabajan para tejer redes de cooperación y solidaridad entre los más desfavorecidos para así enfrentar dignamente a quienes enloquecidos por su avaricia han convertido todo en mercancía.
Aquella noche sangrienta en Iguala seis personas perdieron la vida, tres normalistas, un jugador de futbol (casi un niño todavía), un conductor de autobus y una ama de casa. El modus operandi dejó en claro que en las emboscadas participaron miembros de la policía y el ejército, y peor aún, paramilitares.
La gente tardó en reaccionar, para el 2 de octubre de 2015 durante la conmemoración de la matanza de estudiantes en Tlatelolco hayá en 1968 muy pocos fueron los que mencionaron Ayotzinapa.
Pero de pronto, como en un despertar colectivo, inflamados los corazones por una digna rabia, el pueblo de México se levantó y marchó por las calles y plazas de todo el territorio exigiendo justicia. Los ecos de sus demandas comenzaron
a reverberar por el mundo entero, la
solidaridad internacionalista no se hizo esperar.
Los medios de comunicación, siempre al servicio del gran capital, han querido tergiversar los hechos, han buscado hacer ver mal a quienes se manifiestan, han repetido ad nauseum las mentiras volcadas por los funcionarios públicos corruptos e ineptos. El presidente de Estados Unidos,
el asesino serial Barack Obama, ha respaldado al presidente Enrique Peña Nieto, también
lo ha hecho descaradamente la monarquía bananera española. La Unión Europea, tan expedita al momento de condenar a Muamar Gadafi, a Bashar al Asad o a Mahmud Ahmadineyad, han guardado cómplice silencio
con respecto al gobierno mexicano y su desaseado manejo de la crisis. Incluso
Malala, la adolescente aupada al Olimpo de los defensores de la educación no supo como responder ante la situación, mostrándose como un producto más de la mercadotecnia de Occidente.
Cuatro meses después seguimos en las calles, seguimos exigiendo justicia, seguimos demandando una revolución de conciencias que libere a todos los seres humanos de las cadenas impuestas por el brutal sistema económico que nos convierte en esclavos.
Por ellos, seguimos en pie de lucha... y no vamos a parar.
Por ellos:
Asesinados
Julio César Mondragón Fontes
Daniel Solís Gallardo
Julio César Ramírez Nava
Alexander Mora Venancio
David Josue García Evangelista
Víctor Manuel Lugo Ortiz
Blanca Montiel Sánchez
Heridos
Enrique Hernández Carranza
Norma Angélica Rendón Chávez
Hermenegildo Morales Cortés
Fátima Viridiana Bahena Peña
Alfredo Ramírez García
Luis Ángel Torreblanca
Francisco Xavier Medina Bello
Félix Pérez Pérez
Pedro Rentería Lujano
Facundo Serrano Urióstegui
Jorge León Saénz
Carlos Adame Flores
Aldo Gutiérrez Solano (de gravedad)
Édgar Andrés Vargas (de gravedad)
Fernando Marín Benítez
Jonathan Maldonado
Daniel Galeana Rentería
Miguel Ángel Espino Honorato
Carlos Gerardo Tinoco
Leonel Fons Noyola
Andrés Daniel Martínez Hernández
Erick Santiago López
Gregorio Jaimes Reyna
Valentín Ponce de León Brito
Desaparecidos
Abel García Hernández
Abelardo Vázquez Peniten
Adán Abrajan de la Cruz
Antonio Santana Maestro
Benjamín Ascencio Bautista
Bernardo Flores Alcaraz
Carlos Iván Ramírez Villarreal
Carlos Lorenzo Hernández Muñoz
César Manuel González Hernández
Christian Alfonso Rodríguez Telumbre
Christian Tomas Colón Garnica
Cutberto Ortíz Ramos
Dorian González Parral
Emiliano Alen Gaspar de la Cruz
Everardo Rodríguez Bello
Felipe Arnulfo Rosas
Giovanni Galindes Guerrero
Israel Caballero Sánchez
Israel Jacinto Lugardo
Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa
Jonas Trujillo González
Jorge Álvarez Nava
Jorge Aníbal Cruz Mendoza
Jorge Antonio Tizapa Legideño
Jorge Luis González Parral
José Ángel Campos Cantor
José Ángel Navarrete González
José Eduardo Bartolo Tlatempa
José Luís Luna Torres
Joshvani Guerrero de la Cruz
Julio César López Patolzin
Leonel Castro Abarca
Luis Ángel Abarca Carrillo
Luis Ángel Francisco Arzola
Magdaleno Rubén Lauro Villegas
Marcial Pablo Baranda
Marco Antonio Gómez Molina
Martín Getsemany Sánchez García
Mauricio Ortega Valerio
Miguel Ángel Hernández Martínez
Miguel Ángel Mendoza Zacarías
Saúl Bruno García
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