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martes, 6 de septiembre de 2016

Un Viento Septentrional Solidario

Se acerca la Diada y el pueblo catalán tomará una vez más las calles y plazas para hacer ver su sueño soberanistas, en ese sentido, les compartimos este texto publicado en Gara:

Ziertzoa, mestral

Iñaki Uriarte | Arquitecto
El magistral Atlas catalán editado en 1375, referencia mundial de la época, es una preciosa obra por su dibujo y precisa por la exactitud de su mapas realizados por los mejores geógrafos y cartógrafos de su tiempo, los mallorquines Abraham y Jafuda Cresques, que se encuentra en la Bibliotéque National de France. En una de sus páginas contiene la imagen de una Rosa de los Vientos.

En esta encrucijada geográfica que agrupa a los cuatro puntos cardinales y sus respectivas bisectrices señalando diferentes vientos figura el mestral, en catalán, (ziertzoa o bagurrina en euskera, cierzo en español y mistral en francés) una corriente de aire frío, seco y violento procedente del noroeste que en su interpretación en los Països Catalans discurre a lo largo del Ebro.

Pues bien, el nombre de este soplo de la naturaleza, mestral, como metáfora podría dar lugar a la creación en Euskal Herria de una corriente social de lectura, interpretación y apoyo a las inquietudes, reivindicaciones y logros de la nueva realidad política catalana en su proceso de afirmación internacional como un nuevo Estado soberano europeo.

Dicho de otro modo, la necesidad de un núcleo permanente de relación social, ajeno a los partidos políticos, constituido por relevantes personalidades vascas en los ámbitos jurídicos, económicos, comerciales, universitarios, culturales, artísticos, mediáticos, deportivos, etc. que en contacto fluido con la experiencia catalana fuese capaz de convertir la admiración, ansia y entusiasmo colectivo vasco en una unidad de acción imparable hacia el único destino acorde a nuestra idiosincrasia que como pueblo singular tenemos, la independencia. Un futuro alcanzable, mejor y realizable. Inexcusablemente debemos ser protagonistas activos de nuestro futuro. En la actualidad percibimos la realidad que responde a un estímulo vital del pueblo catalán pleno de luminosidad. Alentado por una identidad indiscutible consolidada a través de su fecunda biografía en un reconocido contexto europeo desde hace siglos, un pueblo se encuentra a sí mismo cuando contempla y comprende su historia, y que percibe como su tiempo se va conquistando, que está llegando su día y hora.

Es una sensación de confianza absoluta que supera ya abrumadoramente a los signos iniciales de utopía, ilusión y esperanza. La autoestima de una sociedad, fundamental acto de conciencia colectiva, apela a la convicción y le dota de un poder legítimo con una fuera moral indestructible. El optimismo por la propia patria, algo más que un sentimiento, por su naturaleza progresiva es una necesidad vital pausadamente inexcusable, imparable que ya no admite retroceso. La condición propia plenamente europea de Catalunya es innegable y equiparable a la de otras naciones recientes. La clase política no puede ser sorda a este cántico colectivo, debe obedecer este refrendado mandato popular.

La partitura ya está escrita; sigue la pauta de un clamor colectivo que desde hace tiempo se oye con fuerza y aprecia con nitidez en el amplio auditorio universal y sus tiempos son tan lógicos como rotundos: Preludio fantasía, Andante moderato, Largo e lento, Vivace, Allegro molto apasionato, y Finale maestoso.

Solo falta interpretarla y que la comunidad europea la escuche sin interferencias, ni extraños y ajenos ruidos españoles que la perturben y la asimile feliz y finalmente como propia con sus matices peculiares. Su audición posee un tiempo de reverberación que hará que en Euskal Herria su composición, ritmo y tonalidad nos resulten tan entrañables como impulsivos, tan vitales como anhelantes.

Es por tanto preciso que el pueblo vasco, mostremos nuestra identificación con el procés catalá en forma inequívoca y en todas sus variadas expresiones. Cuanto mayormente nos interesemos e impliquemos en su propósito independentista más cerca estaremos de coordinar nuestras aspiraciones para que el siguiente Estado europeo sea, como heredero del Reyno de Nabarra, Euskal Herria.

En este preámbulo histórico conviene recordar inapelables y universales sentencias estimulantes de quienes vivieron situaciones semejantes. Así, proclamaba Nelson Mandela (1918-2013) «Siempre parece imposible hasta que se hace». Consecuentemente una nueva era se acerca, porque triste sino el de un pueblo que no elige libre su destino. Alex Salmond el prestigioso político escocés lo resalta acertadamente en su exitoso libro “The dream shall never die” (El sueño nunca morirá)

Observando el procés parece oportuno vincularlo con la profecía del emprendedor cura cooperativista Jose Mª Arizmendiarrieta (1915-1976) «Hacer pensando y pensar haciendo, todo pensamiento que no se traduce en palabra no es pensamiento válido y toda palabra que no se traduce en acción no es palabra válida.»

Si el Cant deis ocells de Pau Casals (1876-1973) es universalmente reconocido como un mensaje musical pacifista y de libertad, alguien algún día compondrá el Cant de l'estelada, una apoteósica y apasionante sinfonía coral alusiva a la autodeterminación de los pueblos del mundo. La estrella que pronto se integrará en el azul del firmamento europeo expresado en su bandera comunitaria.

Reflexiones anotadas en la espera del amanecer del 1 de marzo de 2016 cuando los primeros rayos de sol fundieron los barrotes de la represión de la prisión de Logroño y Arnaldo Otegi salió, libre rodeado con las personas de su pueblo y de otros solidarios como intelectuales y políticos catalanes. El PNV miserablemente se ha escondido en su cautiverio y desaparecido de la escena, el independentismo le aterroriza, lo suyo es españolear, embaucar, manipular y embolsar.

Recordemos que de un modo directo Ibarretxe y Otegi han lamentado públicamente la indiferencia con la que las instituciones e intelectualidad de Euskal Herria ha contemplado el difícil pero exitoso proceso reivindicativo catalán. La próxima Diada del 11 de septiembre, este año en domingo, es una óptima ocasión para que el pueblo vasco mostremos pública y explícitamente nuestro apoyo a la independencia de Catalunya.






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domingo, 11 de diciembre de 2011

Los Mapas de Nabarra

Les compartimos este texto publicado en Noticias de Navarra, mismo que complementa el de José Mari Esparza que hemos publicado hace unas horas:


Tomás Urzainqui Mina
Los mapas de la nación propia son dignos del debido respeto y cobran si cabe más influencia en una cultura de la imagen. Navarra, por su larga historia política, goza de una rica y variada representación cartográfica desarrollada durante más de mil años. Sin embargo, la buscada indefinición sobre todo lo que se refiere a la realidad colectiva tiene su origen en el proceso continuado de conquistas y subordinación que padece la sociedad navarra. Las manifestaciones de ello son tanto la ocultación a la ciudadanía de los reconocimientos internacionales de la existencia de la Nabarra Osoa como la derivada práctica negacionista inducida en el seno de la sociedad navarra dominada.
La cartografía histórica refleja fundamentalmente la plasmación gráfica de las demarcaciones políticas nacionales y estatales. Según cual sea la nacionalidad del autor del mapa, en muchas ocasiones no suele tener el mismo resultado. Quien a menudo manipulará la realidad y tenderá a extender al máximo a su propia nación en detrimento de las vecinas. De ahí la importancia de estos mapas, que aunque realizados por terceros, se veían obligados aún con limitaciones a reflejar la realidad territorial de cada momento, de los que nos han dejado un valioso testimonio. Así, los mapas de Europa en las distintas épocas históricas confeccionados con fines didácticos en las universidades inglesas, italianas, portuguesas, alemanas, españolas o francesas son de cierta fiabilidad sobre la existencia política de la nación navarra. Los mapas geográficos, étnicos, lingüísticos y culturales se reducen a los dos últimos siglos, mientras que los mapas de intencionalidad política, militar y comercial se remontan a más de dos mil años.
El mapamundi de Saint Sever recoge el espacio político de Wasconia, gobernado por el rey Sancho III el Mayor, en el conjunto de las naciones europeas vecinas. Entre, de un lado, la muga del Garona y del otro, la muga con los Astures. Es el territorio que los reyes de Navarra quisieron defender y recuperar tras las invasiones. Los reyes de Pamplona, o de Navarra, son sucesores de los duques de Vasconia. La centralidad, legitimidad y territorialidad de los vascones estaba y está en torno a la ciudad de Pamplona-Iruña. Fueron una continuidad, tanto en las gentes, como en el territorio y en su gobierno. La elevación del ducado vascón a reino de Pamplona-Navarra supuso la consolidación y homologación internacional del Estado soberano de los vascos.
No es una mera cuestión de nombres (Vasconia, Wasconia, Gasconia, Navarra, País Vasco, Euskal Herria) sino que se trata de diferentes contenidos. Cada uno de esos nombres hace referencia a diversos significados. Así, resumiendo, la evolución política de Vasconia o Wasconia a Navarra se produjo de forma lenta y no traumática. Tanto es así que en las fuentes documentales del siglo XI todavía se seguía llamando Vasconia y vascones, compartiendo el nombre con pamploneses, Navarra y navarros. Antes de que España y Francia culminaran sus conquistas y ocupaciones del Reino de Navarra, en 1512 y 1620, la existencia de mapas y representaciones cartográficas tanto de Vasconia como del Reino de Pamplona y de Navarra es numerosa, así su reflejo en los antiguos mapamundis de época romana y tardo antigua, a los que hay que añadir los portulanos con finalidad de ayudar al tráfico marítimo y mercantil donde figura el Reino de Navarra por poseer puertos de mar. A lo largo del siglo XVI todavía se recoge en la cartografía la unidad política de la Navarra plena, reflejando como unidad los Estados pirenáicos del Reino de Navarra. También es imprescindible tener en cuenta la numerosa cartografía política de la historiografía europea donde figura siempre el Reino de Navarra entre el resto de los reinos europeos.
Es una manipulación sustituir lo que dicen los títulos de los mapas originales, políticos, o militares, de los siglos XVI al XIX inclusive. Así los nombres que figuran en los mapas originales, con muy grandes letras mayúsculas, indicando Reino de Navarra, Royaume de la Navarre, Navarra, Navarre, reflejando a menudo al conjunto del territorio nacional de la Nabarra Osoa, y en algunos de ellos señalando con letras más pequeñas los nombres de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa o de provincias vascongadas, dejando constancia de que, de alguna manera, son dependencias del Reino o Estado europeo de Navarra. Todos esos mapas constatan la situación política de la época en que se confeccionaron, pues ya se habían desgajado violentamente, tras las conquistas, partes del territorio nacional navarro.
De la comunidad se evolucionó hasta la sociedad con Estado, pero como consecuencia de las conquistas se minorizó la sociedad conquistada que sufrió un proceso de primitivización y regresión hacia la comunidad. De ahí que la independencia implica la recuperación de la sociedad soberana y de su Estado. Lo contrario sería quedarse en el parámetro de la comunidad cuando éste es un estadio anterior al del Estado y la nación. Euskal Herria tiene un significado, comúnmente aceptado por la filología, como el país del euskara. Suplantar u oponer, en clara impostura, dichas representaciones de la realidad política por la denominación lingüística y comunitaria (Euskal Herria), resulta una conducta inadmisible. Es muy doloroso para los ciudadanos de este país y contraproducente para la defensa de los derechos de esta sociedad que se esté confundiendo voluntariamente la larga y asentada realidad política de los vascos que es Navarra, ocultándola y falsificándola.
Es justo que las conquistas -absoluta y radicalmente contrarias a todos los derechos y a la legalidad internacional y por lo tanto radicalmente nulas- no tengan ni el más mínimo reconocimiento en los mapas y cartografías. A lo sumo habría que constatar en los mapas que se confeccionen las sucesivas fechas en que comenzó la ocupación y la partición de las distintas porciones del territorio nacional y estatal navarro. La publicación de libros, como La Navarra marítima y Navarra sin fronteras impuestas o la Vasconia de Krutwig, que facilitaron la comprensión de la unidad política y nacional de la Nabarra Osoa, no terminó de agradar a algunos que no se atrevieron a manifestar públicamente su actitud negativa, sino que prefirieron la labor de zapa en la que continúan.
Una cosa es confeccionar ahora un mapa del país del euskera, o Euskal Herria, y otra muy diferente recoger los mapas del siglo IX al XIX y no señalar suficientemente que se hicieron para reflejar la realidad política de cada momento histórico con el Reino de Navarra y a partir del siglo XVI con las dependencias vascongadas como provincias, o nombrándolas con menor relieve que a Navarra, por ser esta la denominación del Reino o Estado por antonomasia. Lo inadmisible, por afectar a la verdad histórica y política de los vascos, es minimizar, aún llevados por un mal entendido patriotismo, la realidad del Estado navarro reconocida y reflejada internacionalmente.



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Cartografía y Territorialidad

Ya en noviembre habíamos publicado algo con respecto al nuevo libro de José Mari Esparza con respecto a la recopilación cartográfica de mapas que muestran el territorio donde han estado asentados los vascones y que hoy conocemos como Nabarra.

Pues bien, les presentamos este texto publicado en El Blog de Roge (con enlace a un video):


El editor José Mari Esparza comenzó a recopilar documentación sobre la cartografía de Euskal Herria a través de los siglos. Quería averiguar el testimonio histórico en los mapas. Se hizo la pregunta: “¿Qué ha ocurrido para que, fundamentalmente a partir del año 2000, la más mínima alusión a la territorialidad de los vascos se convierta en cuestión de Estado y sea perseguida como no lo fue en anteriores dictaduras? De esta manera se le acumuló un ingente material consultado en archivos y cartotecas que ahora se recopila  en un volumen con el título de “Mapas para una nación. Euskal Herria en la cartografía y en los territorios históricos”.
 
En el libro de José Mari Esparza podemos leer: “Vasconia aparece por vez primera en el mapa de Ptolomeo del sigo II y de nuevo en el Mapamundi de Sait Sever en el siglo XI, pero hasta el siglo XVII no comienzan a aparecer mapas precisos de nuestro territorio, el primero de Gipuzkoa, de Cornelis de Jode (1593), y varios del Reyno de Navarra, generalmente abarcando otros territorios vascos limítrofes, como la Baja Navarra, Rioja, o Laburdi. En 1600, se publica en Ámsterdam, en 1635 “Navarra et Biscaia et Guipuzcoa, Cantabriae Veteris parts”, de G. Blev. En 1652 todavía se editan mapas de Navarra con las seis Merindades como el titulado “Royaume de Navarre difuifé en Six Merindades”.
En el siglo XVIII se le llama Cantabria, otros, como hiciera Cervantes, llamaban Bizcaya a todo el país; los cartógrafos franceses y flamencos optaron por “Bizcaya y Reino de Navarra”.
La expresión de “nación vasca”, asegura José Mari Esparza: “estuvo en otros siglos muy extendida, más ligada a la etnia, a la lengua y al territorio. La primera referencia a la nación vasca la da Fredegario en el siglo VII cuando habla de Wasconum nationem.
En el libro se reproducen 127 mapas originales. Se acompaña de un DVD.
José Mari Esparza es editor de Txalaparta, editorial con sede en Tafalla que en 2012 cumplirá 25 años de trayectoria.
José Mari Esparza estuvo en el programa de Radio Euskadi “La Casa de la Palabra” el viernes 2 de diciembre de 2011.
Puedes escuchar el programa.


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