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lunes, 13 de julio de 2026

1936: La Batalla por Donostia

Se acerca el 18 de julio y en el estado español se vive un clima de tensión política muy similar al de 1936, con una derecha envalentonada dispuesta a reventar el gobierno de Pedro Sánchez a toda costa.

Ante este escenario, conviene recordar lo ocurrido hace noventa años y lo hacemos por conducto de este magnífico reportaje publicado en Naiz:


Crónica de una victoria popular sobre el fascismo

En 1936, el Ejército español se levantó contra la República con éxito desigual. En Euskal Herria, en Gasteiz e Iruñea se impuso el fascismo sin piedad y con terribles consecuencias: solo en Nafarroa hubo 3.000 fusilados y sin frente de guerra. En Bilbo no se atrevieron a intentarlo. Esperaban que Donostia, antigua ciudad vacacional de la realeza, cayese como fruta madura, algo que no ocurrió con tal facilidad.

Josetxo Otegi Arrugaeta 

Se equivocaron. Donostia se convirtió en campo de batalla que hizo realidad el “¡No pasarán!”. Surgieron muchos nombres propios; siendo imposible recordarlos a todos, no podemos dejar de mencionar a los anarquistas Manuel Chiapuso, Felix Likiniano, Kasilda Hernáez; al comunista Jesús Larrañaga; al abertzale Mario Salegi; al comandante Augusto Pérez Garmendia; al jelkide Manuel Irujo; al socialista Miguel Amilibia… Fueron artesanos de aquella victoria, no exclusivamente donostiarra. Hubo combatientes de Arrasate, Eibar, Hernani, Errenteria, Bergara, Pasaia, Bilbo y alaveses y navarros que habían huido de la represión, sin olvidar a los asturianos, galegos y tantos otros…

Contra todo pronóstico, resistieron con firmeza al fascismo y lo vencieron. Este año se cumplirán 90 años de aquellos acontecimientos que conoceremos de cerca a continuación.

18 de julio, sábado: confusión 

El Ejército español se rebeló en África. “El Diario Vasco” publicó en su portada una curiosa noticia: «Hoy hará buen tiempo». Proporcionaba así la señal para el alzamiento a quienes esperaban la orden. Circularon mil rumores y reinó la confusión. Sin pérdida de tiempo, las organizaciones de izquierda empezaron a organizar a su gente, por si acaso. Bernardino Vega, trabajador de Telégrafos, retuvo un telegrama: lo enviaba desde Iruñea el general Mola al gobernador militar de Gipuzkoa, León Carrasco: Mola le ordenaba que declarase el Estado de Guerra. Bernardino entregó el telegrama a las autoridades. Sin saberlo, ganó un tiempo muy valioso pero, por ello, los franquistas lo fusilaron después en 1938.

Aquella confusión afectó también al PNV, cuya dirección debatía qué hacer en Donostia. Desautorizó a Manuel Irujo, que públicamente ya se pronunció contra el levantamiento, y se decidió la neutralidad del PNV, que se daría a conocer al día siguiente en “El Día”. Sin embargo, tanto Irujo como (José) Lekaroz, director del periódico, decidieron por su cuenta no hacerlo, pues aquella postura era inviable. Desde entonces, Irujo se esforzó en convencer a sus colegas del apoyo a la República.

19 de julio, domingo: tensión y organización

Las inquietantes noticias que llegaban aumentaron la tensión. Hacia las 04:00, el gobernador militar Carrasco convocó en la Comandancia Militar (calle Ijentea, actual Palacio Goikoa) a los tenientes coroneles De la Brena y Vallespín. Estos se dirigieron desde el cuartel de Loiola escoltados por dos vehículos blindados y varios camiones con soldados. En Alde Zaharra la gente estaba alerta. Allí tenían sus sedes PSOE, UGT, PCE, PNV y ANV. Al llegar al Boulevard, dispararon contra el convoy militar, matando a un soldado. Los militares colocaron frente a la Comandancia Militar dos ametralladoras y dos cañones, «por seguridad».

Nadie dormía. De madrugada, un coche amarillo ocupado por fascistas recorría la ciudad tiroteando a los grupos de trabajadores organizados (milicianos) que encontraba. Proliferaron francotiradores aislados, disparando desde las casas a los milicianos. Las armerías fueron asaltadas (por ejemplo, en la calle Hondarribia) y se improvisaron talleres para fabricar armas (los anarquistas fabricaron granadas en Oria y cócteles molotov en Trintxerpe).

El gobernador civil, Jesús Artola, convocó al gobernador militar Carrasco al Gobierno Civil (calle Okendo). Debido a la nula confianza que inspiraron sus respuestas, Carrasco quedó retenido. Ante la gravedad de la situación, se organizó una Junta de Autoridades, formada por el gobernador civil, los cinco diputados a Cortes por Gipuzkoa (los jelkides Manuel Irujo, Rafael Pikabea, Juan Antonio Irazusta y Jose María Lasarte, y el socialista Miguel Amilibia), así como el comandante Pérez Garmendia, uno de los escasos militares leales, que apareció por puro azar. La Junta organizó una columna para liberar Gasteiz. Cientos de voluntarios respondieron a la llamada.

En Egia, en la carretera que conduce a Loiola, se levantó una gran barricada con el material de la fábrica de ladrillos (actualmente el nº 5 de la calle Egia). En Gros, el mencionado coche amarillo fascista apareció a la altura del hospital, que se ubicaba en la actual avenida de Navarra, y los milicianos lo tirotearon. La gran incógnita eran los cuarteles de Loiola. Los anarquistas instalaron un puesto de observación en la casa del cura del hospital de la Misericordia en el alto de Zorroaga. Por la noche, los militares detuvieron a siete vecinos del barrio en los alrededores del cuartel: no querían testigos. Los encerraron durante ocho días, incomunicados, sin luz y apenas comida.

20 de julio, miércoles: dudas y preparativos

Los militares no se movieron. No sabían qué hacer. Todos esperaban. En las calles no se veían fuerzas policiales, solo grupos de milicianos. La Junta de Autoridades solicitó a Loiola la participación de artilleros en la columna que partiría a Gasteiz. El teniente coronel Vallespín llamó por teléfono al Gobierno Civil asumiendo unilateralmente el cargo de Gobernador Militar, y amenazó con bombardear Donostia si el gobernador civil no lo confirmaba en el cargo. Ante esto, el gobernador civil y otras autoridades se fueron a Eibar. Los que se quedaron en Donostia, dejaron el Gobierno Civil y se trasladaron a la Diputación (Plaza de Gipuzkoa) como medida de seguridad.

21 de julio, martes: comienza la partida

A las 10:00 de la mañana, la columna que liberaría Gasteiz se alineó para salir por la carretera general en el Antiguo. Esperaron en vano a los militares de Loiola. La columna la formaban miembros de las milicias populares, guardias civiles repúblicanos, carabineros y mikeletes, en total unas 500 personas. El comandante del Ejército Augusto Pérez Garmendia la encabezaba (destinado en Oviedo, el alzamiento lo sorprendió de vacaciones en Biarritz. Se presentó en el gobierno civil de Gipuzkoa, y comprobada su lealtad, le pidieron que se quedara). La columna se armaría en Eibar, donde se reuniría con una columna de Bilbo, para después dirigirse a Gasteiz por Arrasate.

Hacia el mediodía, el gobernador militar Carrasco fue liberado. Fue al Hotel María Cristina, llamó a la Unión Radio y anunció al locutor que se declaraba el Estado de Guerra. Después, Carrasco marchó al cuartel de Loiola. Los milicianos, sin tardar, tomaron la Unión Radio San Sebastián (en la avenida de la Libertad), interrumpiendo la emisión del comunicado de Carrasco.

Hacia las 17:00, dirigidos por el capitán de la Guardia Civil Adolfo Cazorla, un grupo de falangistas, guardias civiles y guardias de asalto dispararon contra un conjunto de gente y carabineros republicanos reunidos delante del Hotel María Cristina. Mataron a dos personas, tomaron rehenes y se hicieron fuertes en el hotel. Mientras, el Círculo Easonense de la calle Ijentea (actualmente debajo está la pastelería Oiartzun), la Comandancia Militar y la Comandancia de Marina (actual Hotel Lasala Plaza) ya estaban en manos de los sublevados. En el Casino (actual Ayuntamiento) se parapetaron otros soldados, guardias civiles y falangistas.

En Gros, un grupo de francotiradores tomaron el Hotel Príncipe de Saboya y el frontón Urumea. Ambos edificios permitían dominar las calles Ramón Mª Lili, Usandizaga y Agirre Miramon, y mantenían bajo su fuego el puente del Kursaal. Muy cerca de allí, otro grupo tomó el edificio de La Equitativa, desde allí controlaban el puente de Santa Catalina (paso entre Gros, Egia y el Centro).

Las autoridades republicanas de Donostia ordenaron que volviese la columna que partió hacia Gasteiz. Se encontraba en Arrasate, reforzada con gentes de Eibar, Arrasate y una columna de Bilbo (dirigida por el teniente de Asalto Justo Rodríguez). Entrarían de vuelta en Donostia por distintos sitios, unos en tren, otros en camión.

22 de julio, miércoles: la jornada clave

En la noche del 21 al 22, los militares salieron del cuartel de Loiola por fases. Primero establecieron un perímetro defensivo alrededor del edificio para protegerlo de cualquier ataque. En Egia, 100 soldados dirigidos por un capitán tomaron los caseríos que se encontraban a 150 metros del cementerio de Polloe (actualmente, calle Gabriel Aresti), ya que desde ellos se dominan los cuarteles de Loiola. Además, se apoderaron del convento de las Hermanas de los Pobres en Aldakonea. Entre aquellos soldados había tiradores de élite que causaron numerosos muertos entre los milicianos.

Los caseríos de Egia (Lorenziene Aundi y Txiki, Udaraberri, Etxetxo, Zamarra, Igola, Sibilia Haundi, Otxoki…) formaron un frente de guerra. Todos sufrieron daños materiales y el saqueo de los soldados. La situación estratégica del caserío Txurkoene motivó duros combates por su posesión. Su fachada y muros laterales fueron acribillados a tiros, y en la pared oeste un cañonazo del cuartel de Loiola hizo un gran agujero. En el hoy desaparecido caserío Moskotegi, los militares mataron al joven Miguel Alkiza y robaron a sus residentes. En Sibilia Txiki (hoy desaparecido), al encontrarse atrapado entre dos fuegos sus 22 habitantes -entre ellos 14 niños-, pasaron tres días refugiados en la cocina de la planta baja.

Los militares también tomaron el monte Ametzagaña, detrás del cuartel, donde posicionaron dos cañones de 155 mm y varias ametralladoras. Como les cortaron el suministro de agua, los militares obtuvieron allí el agua necesaria. También en esa zona, los soldados tomaron el asilo de Uba para protegerse de posibles ataques desde Martutene.

En el barrio de Gros, el miliciano Ceferino Rey murió a manos de francotiradores a la altura del nº 10 de la calle Miracruz. No lejos de allí, los milicianos hostigaban a los fascistas situados en el Hotel Príncipe de Saboya y el frontón Urumea. Les atacaron con botellas incendiarias, quemando las oficinas y el bar del frontón. En la esquina de la calle Iztueta y el paseo de Francia (los jardines de la Estación del Norte), los militares colocaron una ametralladora con la que, además de matar a varios milicianos, impedían el paso de todo vehículo entre Gros y Egia.

El momento decisivo

Hacia las 04:00 de la mañana salió una columna del cuartel de Loiola, dirigiéndose por la orilla del Urumea hacia el centro de la ciudad (el barrio Amara Berri no existía). Los milicianos les dispararon desde la otra orilla. Creyendo que les disparaban desde el caserío Beroiz-enea (actualmente desaparecido, estaba en el recinto actual del campus de Deusto), los soldados les dispararon dos cañonazos y 125 balas, destrozándolo e hiriendo a sus residentes.

Al llegar al barrio de Amara, la columna se dividió. Una parte siguió por el paseo Árbol de Gernika y llegó sin problemas hasta el Hotel María Cristina. Pero la columna que entró en la calle Urbieta chocó con una firme resistencia a la altura de la calle Larramendi, donde tenía su sede (sobre el actual bar El Nido) el sindicato anarquista CNT, que organizó su defensa: cerraron por ambos lados la calle Larramendi con barricadas, se atrincheraron en el convento del Corazón de Jesús situado enfrente y en las Escuelas Públicas de la calle Urbieta. También colocaron vigías en los tejados de las calles Moraza, Urbieta y Larramendi, con explosivos artesanales y botellas incendiarias.

Eran las 04:30 cuando los militares se adentraron en la calle Urbieta. Cerca de la calle Moraza, los milicianos abrieron fuego. Los soldados, al no poder avanzar, entraron en grupos en varios edificios, como el Hotel Correo (esquina de calle Urbieta con calle Larramendi). También intentaron rodear la calle Larramendi por la calle Prim, pero fue en vano. Entonces, la tropa retrocedió hasta la plaza Centenario: desde allí, y desde el portal nº 42 de la calle Urbieta, bombardearon con morteros las barricadas de la calle Larramendi. Con un vehículo blindado ametrallaron los portales donde estaban los milicianos, que utilizaban colchones confiscados en las casas para protegerse. Los militares obligaron a varias personas a retirar las barricadas y a sacar a sus heridos de lugares peligrosos. Dentro de algunas casas hubo combates.

La CNT se estaba quedando sin municiones. Algunos milicianos fueron en un camión blindado improvisado al cuartel de la Guardia Civil de Ondarreta en busca de armas. En el cuartel, que estaba vacío, consiguieron unas cajas de granadas. Tan pronto como entraron en la calle Urbieta, los militares lo alcanzaron con fuego de mortero, destruyendo el camión, pero se salvaron las granadas, y con ellas contuvieron nuevos ataques fascistas.

Pero esas granadas también se acabaron. La situación era dramática. Entonces se produjo un giro inesperado: hacia las 09:00 de la mañana, entró en Amara un tren lleno de milicianos bien armados proveniente de Eibar. Estos no sabían qué encontrarían, pero reaccionaron rápidamente. Bajaron del tren y dispararon sobre los soldados, atrapándolos por la retaguardia por sorpresa. Los militares intentaron repelerlos en la calle Moraza, pero tuvieron que huir a Loiola, abandonando sus armas pesadas.

Dos columnas milicianas más, también procedentes de Eibar, aparecieron por Aldapeta cantando “La Internacional” y por la actual avenida Zumalakarregi en el Antiguo. Los milicianos de la CNT habían resistido durante cinco horas en un combate tan desigual como decisivo para el fracaso del alzamiento fascista en Donostia. El comandante Augusto Pérez Garmendia, al llegar a Donostia, ayudado por el comandante García Larrea, estableció su cuartel general en el nº 47 de la calle Easo.

Paralelamente, los sublevados lograron sabotear unas horas las instalaciones de la antena de la Unión Radio San Sebastián en el monte Igeldo. Los milicianos repararon las averías. Los militares dispararon entonces a la antena con un cañón de 155 mm desde Ametzagaña. No la alcanzaron de lleno por poco.

¿Qué sucedía en Alde Zaharra? Aquella mañana, unos 100 milicianos atacaron la Comandancia de Marina. Tras una breve lucha, la tomaron, pero no sin sufrir bajas. Condujeron a los oficiales de Marina capturados a la sede del UGT (nº 28 de la calle 31 de Agosto). Acto seguido, varios milicianos (entre ellos el abertzale Mario Salegi), armados en su mayoría con pistolas, atacaron el Club Náutico, al cual se acercaron protegiéndose tras un muro; corriendo y disparando a las ventanas, entraron por la planta baja y continuaron la lucha en el interior, apresando a varios guardias civiles. Poco después, se llevaron en txalupas a los prisioneros y a los heridos por las escaleras traseras del Club Náutico hasta el puerto, evitando los disparos del Casino.

Este constituía una posición muy difícil. Se habían realizado varios intentos para tomarlo, sin éxito. Los sublevados tenían tres ametralladoras pesadas apuntando al Boulevard, a la calle Mayor y a la zona del Club Náutico. Además, el Casino estaba rodeado de una valla de hierro, un obstáculo importante.

Aquella misma mañana, en Pasaia, los arrantzales del sindicato Avance Marino tomaron por sorpresa el Torpedero nº3. Obligaron al teniente de navío, Amador González-Posada, a llevarlo hasta Donostia, para ayudar en la lucha contra los fascistas. El militante de ANV José Placer Martínez de Lecea, gasteiztarra, se puso al timón. Hacia el mediodía, el Torpedero nº3 entró en la bahía de la Concha, disparando al Casino. No provocó grandes daños, sus cañones eran de pequeño calibre (47 mm), aunque debilitó la moral de sus ocupantes. Los cañones de 155 mm que los militares tenían en Ametzagaña abrieron fuego contra el torpedero sin alcanzarlo, pero forzándolo a salir de la bahía. El torpedero se situó en la Zurriola y bombardeó el Hotel María Cristina, causando escasos daños, pero desgastando la moral de los sublevados.

Otra columna procedente de Eibar (entre ellos 35 guardias civiles republicanos dirigidos por el comandante García Ezkurra) entró corriendo en el Boulevard por las calles Elkano y Garibai. Cubriéndose tras los árboles, se acercaron al Casino en medio de un violento tiroteo. Otros milicianos se les sumaron en el ataque por las bocacalles de Alde Zaharra. Ayudándose para alcanzar las ventanas, entraron en el Casino. Tras una lucha cuerpo a cuerpo, lo tomaron. Acto seguido, atacaron la Comandancia Militar, que se rindió inmediatamente.

El siguiente objetivo sería el Hotel María Cristina. Se emplearon todos los medios al alcance para someterlo: lo tirotearon (desde el Teatro Victoria Eugenia y alrededores), se utilizó un mortero capturado en Amara y se intentó incendiar el hotel empleando una bomba de los bomberos para lanzar el combustible (el conductor del camión cisterna murió en el tiroteo). Los fascistas colocaron rehenes en las ventanas del hotel para impedir los disparos milicianos. Varios rehenes murieron así, como Anastasio Carro, atrapados entre dos fuegos .

23 de julio, jueves: punto de inflexión

Por la mañana, los militares intentaron un nuevo ataque desde Loiola, pero el puente que une Loiola y Egia estaba prácticamente derruido por los explosivos de los milicianos, frustrando la ofensiva.

Paralelamente, los milicianos atacaron la ametralladora de la calle Iztueta (Gros) con un cañón de montaña desde el final de la calle Iparragirre, causando heridos en la posición. Finalmente, un miliciano lanzó dos bombas de mano por encima de la valla de los jardines y acabó con la ametralladora. Cerca de allí, quince milicianos atacaron a los atrincherados en La Equitativa. Colocaron un cañón enfrente, por detrás de un surtidor de gasolina cercano, mientras les disparaban desde el edificio. Los milicianos, sufriendo cuatro muertos, solo acertaron de lleno un cañonazo y tuvieron que retroceder. Al otro lado del río, hacia el anochecer, los sublevados del Hotel María Cristina se rindieron, al ver que no recibirían ayuda exterior. Los milicianos hicieron cientos de prisioneros. Viendo esto, bajo la presión de los milicianos, los sublevados abandonaron inadvertidamente La Equitativa, el Hotel Príncipe de Saboya y el frontón Urumea. No lejos de allí, tras un duro tiroteo, los militares se retiraron del convento de las Hermanas de los Pobres del alto de Aldakonea (Egia).

24 de julio, viernes: comienza el sitio de los cuarteles

Los militares se replegaron al cuartel, abandonando la posición de Ametzagaña, que fue inmediatamente ocupada por los milicianos. Comenzó el asedio de los cuarteles de Loiola. Los milicianos también tomaron posiciones en torno al asilo de Uba. Desde allí disparaban contra los cuatro obuses emplazados en el patio del cuartel apuntando a los fuertes de San Marko (Errenteria) y Txoritokieta (Astigarraga), en manos republicanas, impidiendo que los utilizaran. Era una situación paradójica en la que los sitiados estaban mejor armados que los sitiadores. Los milicianos emplearon todo medio a su alcance: bombardearon el cuartel con una avioneta civil pilotada por el concejal de Gasteiz Sebastián San Vicente, pero con escaso resultado.

Por otra parte, se clausuró “El Diario Vasco” (nº 37 de la calle Garibai) por orden gubernativa y su imprenta fue confiscada por complicidad con el alzamiento fascista. En su rotativa se comenzó a imprimir el periódico “Frente Popular”, publicado diariamente hasta la caída de Donostia en manos fascistas (13 de septiembre).

25 de julio, sábado / 26 de julio, domingo: asedio

Continuó el asedio. Se volvió a bombardear el cuartel: el sábado, con una avioneta civil, y el domingo, con un trimotor republicano procedente de Madrid. Además de causar heridos y daños importantes, debilitó mucho la voluntad de lucha de los soldados.

27 de julio, lunes: asedio

Los milicianos acarrearon un obús de 275 mm desde el fuerte de Guadalupe (Hondarribia). Lo colocaron en el alto de Amara. El primer disparo cayó delante del cuartel; el segundo, pasó por encima; el tercero y el cuarto, dentro. Muchos soldados desertaron. Ignacio Aramendi, soldado que estaba preso en el cuartel, fue enviado por los oficiales a la Diputación con una carta con las condiciones para su rendición.

28 de julio, martes: victoria popular

Tras varias negociaciones, los militares se rindieron oficialmente en el puente de Urdinzu, delante de los cuarteles, quedando completamente vencido el alzamiento fascista en Donostia. Lo hicieron ante una representación de la Junta de Autoridades, pues temían a los milicianos y buscaban la protección de una autoridad oficial. Los diputados Rafael Pikabea (PNV), Juan Antonio Irazusta (PNV), Miguel Amilibia (PSOE), Jose María Lasarte (PNV) y Manuel Irujo (PNV), además del comandante Augusto Pérez Garmendia y Jesús Larrañaga (PCE), representaron en este acto al pueblo.

Mientras, los milicianos anarquistas entraban en el cuartel por el puente de Espartxo (en la parte posterior) y se apoderaron de la mayoría de fusiles. Aquello produjo una crisis entre las fuerzas antifascistas, pero no fue a más. La CNT siempre puso aquellas armas al servicio de la lucha contra los sublevados. Los prisioneros capturados en Loiola fueron trasladados a la Diputación bajo fuerte escolta. Las banderas de los regimientos de artillería e ingenieros fueron colocadas en el balcón principal de la Diputación. Fue una victoria tan cara como efímera: duró hasta el 13 de septiembre. Pero fue, sin duda, una gran victoria popular, que merece ser recordada y celebrada.




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sábado, 13 de diciembre de 2025

Estévez | Orígenes del Nacionalismo en Euskal Herria

Para quienes confunden el derecho a la autodeterminación de los pueblos, en nuestro caso, a la de las naciones históricas, con el entramado ideológico que construyen los imperialismos con el único fin de justificar su supremacismo identitario impuesto mau militari dentro de fronteras artificiales trazadas en mapas a modo, les compartimos este texto publicado en Noticias de Gipuzkoa:


Orígenes del nacionalismo en Euskal Herria

Con motivo de la edición por Nabarralde de este libro he realizado varias presentaciones, cuyo texto resumo

Xosé Estévez

Con motivo de la edición por Nabarralde de este libro he realizado varias presentaciones, cuyo texto resumo. Nací, casi en la agonía de la Edad Media, en una pequeña villa del sur de la provincia de Lugo, Quiroga, perteneciente a la nación gallega.

Si el poeta germánico Rilke afirmaba que la patria está en la infancia y el escritor portugués Pessoa aseveraba que se situaba en la lengua, no niego que ambas afirmaciones alimentaron mis raíces infantiles. Manifestaba el poeta Ovidio: “No sé por qué dulce encanto la tierra natal a todos nos cautiva y nos impide olvidarla”. Mi niñez transcurrió bajo la sombra de la estricta educación del nacionalcatolicismo y de la severa autocracia del Perenne vigía de occidente, que blandía flamígera espada contra los enemigos de España: la famosa confabulación judeo-masónica-comunista-separatista. 

 En los recantos sedimentarios de la memoria se halla siempre la reafirmación de la lengua como elemento fundamental de la identidad galaica, a pesar de las acusaciones de paletismo y de haber sufrido en determinada época el clásico complejo del colonizado, que tan bien describe Albert Memmi en El retrato del colonizado. Decía Séneca: “Nadie ama su patria porque es grande, sino porque es la suya”. El que pierde sus raíces, pierde su identidad y sin ella no se puede andar por el mundo, digan lo que digan los cosmopolitas de salón. Algunos afirman que el nacionalismo se cura viajando. Puedo asegurar por experiencia particular que tal afirmación no es cierta. Yo tomé conciencia plena de mi identidad nacional en territorio extranjero, concretamente en el predio de la señora Ayuso Entzun. La querencia a la propia nación no es una herida, es una mansa caricia en forma de beso, que no se cura con la hiel del odio, sino con la miel del amor. Si no la sientes, la patria no existe.

Hacia 1965 ingresé en las filas del nacionalismo y entré en contacto con vascos, estudiantes en la ciudad del oso y el madroño. Conocí a una bella donostiarra de ojos verde-esmeralda, estudiante de Económicas en la capital del Reino, y por obligado imperativo del trabajo y el dulce yugo del amor recalé en Euskal Herria en 1973.

Reconozco que al nacimiento de este estudio ha contribuido la infusión en mi ADN de un doble amor, a mi patria originaria, Galiza, y a la adoptiva, Euskal Herria. La riqueza del mundo se halla en la variedad de pueblos como el mosaico en la multiplicidad de teselas y desde la ventana de una pequeña nación se puede observar la belleza del universo.

Si alguien dijo que no se podía servir a dos señores, seguramente no se equivocó. Pero no tuvo en cuenta que un verdadero patriota de una nación oprimida puede ser seducido por dos amores: apreciar cumplidamente su patria primigenia y prendarse de la prohijada acogedora. Amar lo propio nunca implica despreciar lo ajeno. El bertsolari, Xabier Amuritza manifiesta con meridiana claridad este doble sentimiento en una estrofa que me dedicó con motivo del ingreso en la RSBAP: 

Galizan sustraiak,
adarrak Euskadin;
Zuhaitz bikainagorik
ez ziteken egin.


Estoy sumamente agradecido a Euskal Herria, porque me regaló sustento, trabajo, cariño y familia y afianzó mi personalidad patriótica. Por eso, me declaro: gallego de nación, vasco de adopción, galeuzcano por convicción, solidario por vocación, español por imposición, social-cristiano de la liberación, humanista de corazón, desobediente a la sumisión, insumiso a la dominación, rebelde a la coerción, priscilianista por devoción, franciscanista por veneración, santiaguista por obligación y ucraniano-palestino por compasión. La compasión-padecer es hoy un valor revolucionario.

Cuando este gallego, consciente de su identidad nacional, sentó sus posaderas en la lujuriosa geografía vasca, procuró por todos los medios posibles en aquella época estudiar los orígenes y razones de la intensa conciencia nacional entre los habitantes de Euskal Herria, no sin disimular ciertas dosis de sana envidia y verdadera admiración. Pasado más de medio siglo, he logrado mínimamente atisbarlas. Como consecuencia de esa larga inmersión nació precisamente este libro, que surgió, por tanto, de un alarde de sincero afecto y de un desfile de asombrosa fascinación. Supone un homenaje a esta hermosa nación, que acogió hospitalariamente a emigrantes de otros pueblos.

En realidad esta obra es fruto de dilatados años de lecturas, de escrituras múltiples, de pesquisas varias y de una larga experiencia de impartición en aulas. He procurado dotarla de lógica cohesión cabal, de adecuada contextualización remota y próxima, de engarzada y escalonada secuencialidad cronológica y de interdependiente tensión dialéctica, siguiendo una metodología a caballo entre el marxismo heterodoxo inglés y la Escuela francesa de los Annales. Cualquier lance histórico es nieto de antecedentes lejanos, hijo de precedentes próximos y el parto final, a veces con cesárea, se produce a impulsos de un precipitante, en muchos casos anecdótico. En relación al nacionalismo vasco sólo puede comprenderse en una concreta tesitura, que denunciaba el navarro Hermilio de Oloriz (1854-1919), en La cuestión Foral, libro publicado en 1893, con estas palabras: “Es en extremo doloroso ver a un pueblo tomar lo ajeno por propio y lo propio por ajeno, actuando indiferente ante la pérdida de su personalidad”.

El pasado hay que interrogarlo, nunca negarlo, matarlo o enterrarlo. Por desgracia, alarmantes neofascismos, claros negacionismos, incuestionables genocidios y groseras invocaciones a sepelios en fosas amenizan el panorama cotidiano actual. Esta frase de Cicerón se puede trasladar al ámbito colectivo: “Si ignoras lo que ocurrió antes de que tú nacieras, siempre serás un niño”. La memoria es un pequeño paraíso que se agiganta con el tiempo y late con fuerza en el corazón.

Este invierno me proporcionó la oportunidad de revisar el tema, reflexionar sobre él, releer lo escrito, dotarlo de coherencia sistemática, incorporar hipótesis e incluir algunas aportaciones más o menos novedosas, especialmente referentes a la relación fuerismo-nacionalismo, a ciertas y desconocidas contribuciones de la diáspora y a la Gamazada. Previamente me atreví a incluir con más bien divulgativo, unas breves nociones, que creía pertinentes, sobre conceptos como nación y nacionalismo.

El nacionalismo no afloró de la nada, no nació por generación espontánea, ni descendió como el maná en el desierto, sino que transitó mansamente y eclosionó más agitadamente mediante un dilatado y, a veces conflictivo proceso, surgido inicialmente de un substrato previo de conciencia privativa y diferenciada. De este generoso sedimento aventaría El fuerismo, que suministró el bagaje ideológico y los argumentos identitarios, incorporados por el nacionalismo a su código esencial. También La Gamazada (1893-94). Ésta fue el auténtico ariete impulsor que precipitó la emersión del nacionalismo en Euskal Herria, por lo que el viejo reino se situaría como vanguardia instigadora del movimiento, aunque en la trayectoria posterior permanecería en los márgenes durante algún tiempo. El fuerismo y su decisiva influencia en el acervo identitario del nacionalismo, así como La Gamazada, como eficaz acelerador, quizás sean las aportaciones más novedosas, aunque también alisté una contribución inesperada. Me refiero a propuestas anteriores y/o coetáneas al Aranismo, elaboradas en la diáspora americana por vascos emigrados o exiliados, alguna de ellas tan original, totalmente laica, como la del masón Florencio de Basaldúa, radicado en Argentina, indicada por Óscar Álvarez.

Tampoco me olvidé de ideólogos prenacionales como Aita  Larramendi y otros más próximos como Agustín Chaho. No silencié, por supuesto, las proclamas reciamente fueristas de Sociedades Culturales, tales como la bilbaina Sociedad Euskalerria o la navarra Asociación Euskara. Recordé los manifiestos filoindependentistas en las carlistadas, la declaración de república independiente a cargo de las autoridades guipuzcoanas durante la Guerra de la Convención en 1794 y la propuesta de Estado Vasco (Nueva Fenicia) de los hermanos Garat entre 1803-1811. No ignoré en el primer nacionalismo la presencia de figuras heterodoxas, que se salieron del guion ortodoxo sabiniano, entre los que sobresalió Elías de Gallastegi Gudari, para algunos un claro precedente del nacionalismo revolucionario de los años 60.

Termino mis reflexiones sin desvelar más interioridades del libro, pues se enfadaría y me acusaría de violar en exceso su intimidad. La modestia me retrae de animarles a su lectura y la vanidad me incita a decirles que disfrutarán de ella.

Leer es vivir dos veces. Y, sobre todo para los que estamos en la prórroga y sin penaltis, se agradece, aunque, en ocasiones, vivir siempre también cansa. Decía el poeta catalán Joan Margarit: “El pasado aguarda por nosotros mañana”. 

 

 

 

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martes, 9 de diciembre de 2025

Garantizar el Plurilingüismo

Aquí una de las razones por las que se debe tener presencia en las instituciones de la metrópoli, nos guste o no nos guste.

Generar y garantizar espacios para el euskera y las demás lenguas que se se hablan en las naciones históricas ya es en sí una muy buena razón.

Aquí lo que nos reporta Naiz:


La mayoría de la investidura de Sánchez apoya garantizar el plurilingüismo en el Estado español

Los grupos políticos que lograron la investidura de Pedro Sánchez han apoyado que se tramite la proposición de Ley Orgánica que garantiza el plurilingüismo de la ciudadanía ante las instituciones del Estado español. El PSOE, a quien se han dirigido los proponentes, ha votado a favor: 174 a 170.

Agustin Goikoetxea

Catalán, euskara, gallego, asturiano y aragonés se han escuchado este martes a la tarde en el Congreso de los Diputados en el debate de la toma en consideración de la proposición de Ley Orgánica de garantía del plurilingüismo de la ciudadanía ante las instituciones del Estado español que han promovido EH Bildu, PNV, ERC, BNG, Compromís e integrantes de Sumar como los Comuns y Més per Mallorca, todos ellos socios de investidura del Gobierno de Pedro Sánchez, que con el apoyo del PSOE la han sacado adelante. La votación ha sido 174 a favor y 170 en contra.

La presentación de la iniciativa ha corrido a cargo de Francesc-Marc Álvaro, de ERC, que ha calificado el proyecto de ley de «histórico» y que supone la reforma de hasta quince normas estatales, con lo que se pretende «eliminar los desajustes provocados por la simetría del modelo lingüístico español y por la escasa presencia y promoción de la diversidad linguística en el ámbito estatal».

El republicano catalán ha incidido en que se trata de que la ciudadanía disfrute de unos derechos lingüísticos efectivos y no solo declarativos. Álvaro ha recordado al PSOE que fue un «compromiso» que asumió en el momento de arrancar la presente legislatura, «al igual que el de promover la institucionalización del catalán en la Unión Europea, que todavía está pendiente». «No valen excusas», ha dicho dirigiéndose al partido de Pedro Sánchez.

«Llega tarde»

«Sabemos que esta normalización llega tarde. Como en tantas cosas, la democracia española tiene muchos deberes pendientes, desgraciadamente», ha lamentado. «Existe una inercia y una obstrucción de determinados partidos y sectores que son los mismos que quieren una España centralista, monolingüe y monocultural», ha añadido.

La respuesta furibunda ha llegado primero desde Vox, por boca del diputado mallorquín Jorge Campos, y en el cierre del debate por parte de Marta González, del PP. El resto de intervenciones han sido a favor. La votación final 174 votos a favor y 170 en contra.

Aizpurua (EH Bildu) ante «la ofensiva política y judicial»

Desde EH Bildu, su portavoz, Mertxe Aizpurua, ha resaltado la importancia de la iniciativa. «Lo es porque ante la ofensiva generalizada politica y judicial que está sufriendo nuestra lengua anulando el euskara de los criterios de contrataciones públicas, es totalmente necesario aumentar la protección jurídica de nuestra lengua», ha explicado.

«Es tremendo que cada vez que hablemos de la cuestión de la lengua debamos recurrir a cuestiones básicas una y otra vez. Tan básicas como que el servicio público y el conocimiento de las lenguas oficiales es una obligación esencial en todo el mundo», ha remarcado.

Aizpurua ha comentado que en vez de proteger el derecho de las personas hablantes a poder hablar en su lengua oficial con la Administración, «lo que está ocurriendo es que quienes no quieren conocer la lengua propia de ese territorio resulta que tienen derecho a que quienes quieren hablarla, quienes quieran trabajar, soñar, vivir en esa lengua no tengan derecho a hacerlo. Este es el resumen. El derecho al no derecho de los demás».

Con su proposición, ha dicho, buscan «un refugio necesario y adecuado para el euskara, «y establecer unas medidas que contribuyan a equilibrar la asimetría estructural que hoy en día existe entre el castellano y el euskara».

En otro momento de su intervención, la portavoz de EH Bildu se ha fijado en la situación judicial del euskara, «porque me parece determinante, las medidas que la sociolinguística y la comunidad científica plantean para garantizar la supervivencia de las lenguas minorizadas como es el euskara son incompatibles con la interpretación y lectura que hacen los tribunales españoles sobre lo que pueden o no pueden hacer las instituciones vascas en este terreno».

Ha insistido en la persecución judicial «muy acusada, muy evidente», hacia el euskara, que entiende que busca erosionar la base de los derechos lingüísticos.

Ha lamentado las «posiciones tibias cuando no totalmente contrarias a los derechos lingüísticos de la ciudadanía», citando expresamente al PSOE, «que desde aquí y en el plano enunciativo se muestran favorables al euskara, pero en la realidad, allí en Euskal Herria, socavan las bases mínimas que deberían respetar con posicionamientos claramente contrarios al respeto y protección del euskara».

Esa actitud la ha extendido a «los sindicatos estatalistas, sindicatos muy progresistas en ciertas materias pero terriblemente reaccionarios en cuanto hablamos del euskara». «Sindicatos –ha proseguido– que promueven el hostigamiento a los derechos lingüísticos parapetados tras el aparato judicial, ese mismo aparato judicial al que tanto critican en ciertas cuestiones, pero al que recurren sistemáticamente para cercenar los derechos lingüísticos de vascos y vascas».

Aizpurua ha denunciado la ofensiva contra el euskara sustentada en sentencias judiciales que, «gota a gota, van eliminando la lengua de los requisitos en ofertas públicas de empleo, pero en su base, además de una euskarafobia galopante, también hay una concepción tan errónea como extendida de lo que es la función pública».

Agirretxea (PNV): «El Estado tiene que dar la vuelta»

Por su parte, el jeltzale Joseba Agirretxea ha sostenido que el Estado español tiene que «dar la vuelta» a la situación que viven otras lenguas oficiales distintas al castellano.

«Esta demanda es lingüistica, es sociológica y es cultural, pero, en cambio, el no, la negativa es política. Los derechos lingüísticos son derechos de los ciudadanos. No respetar estos derechos es, por tanto, discriminar», ha denunciado.

Agirretxea se ha preguntado si los diferentes poderes del Estado aceptarán el cambio que proponen. «Si la negativa se produce en nombre de España y del castellano, España tiene un gran problema», ha enfatizado el diputado del PNV.

 

 

 

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jueves, 20 de noviembre de 2025

Del Infierno al Milagro

El irresponsable pensamiento metafísico de una gran mayoría de los españoles y uno que otro vasco despistado ha quedado plasmado en las declaraciones que Pedro Sánchez ha realizado con respecto al estado español posterior a la muerte del dictador Francisco Franco hace exactamente diez lustros.

Para Pedro y quienes piensan como él, las estructuras del franquismo simplemente se diluyeron en el éter, permitiendo el "milagro de una democracia plena".

Esto y más puede usted leer en este artículo de Naiz:


Romper con la monarquía o defender «un milagro», reacciones en este 20-N

El 50 aniversario de la muerte de Franco ha generado diversas reacciones en el arco político, con formaciones que han exigido romper con «la herencia» de la dictadura que representa la monarquía española o con Pedro Sánchez llamando a defender «el milagro de la democracia».

El arco político ha reaccionado ante el 50 aniversario de la muerte del dictador con formaciones exigiendo romper con «la herencia» de ese régimen totalitario que representa la monarquía española y con Pedro Sánchez llamando a defender «el milagro de la democracia».

Las más críticas han sido EH Bildu, ERC y BNG, que han exigido esa ruptura con la monarquía parlamentaria por sus vínculos con el franquismo para avanzar «hacia un futuro de auténtica libertad y democracia», a la vez que han criticado los «actos oficiales» del Gobierno español que buscan «blanquear el pasado y legitimar en el presente una institución anacrónica».

«Reafirmamos nuestra voluntad de construir repúblicas libres, democráticas y justas, donde la soberanía resida realmente en la ciudadanía», han afirmado en una declaración conjunta.

Para EH Bildu, ERC y BNG, que no participarán en ningún acto institucional coincidiendo con la fecha, la monarquía española «no nació de la voluntad popular ni del ejercicio libre y democrático de la ciudadanía», sino de «una decisión impuesta por el dictador Francisco Franco», que designó a Juan Carlos de Borbón como su sucesor «a título de rey».

Designación «a dedo»

Esta designación «a dedo», según han criticado, se llevó a cabo «sin consulta ni legitimidad democrática» y «marcó la recuperación de una institución anacrónica, hereditaria y vitalicia, incompatible con principios democráticos esenciales».

EH Bildu, ERC y BNG han señalado que la monarquía ha funcionado desde la muerte de Franco «como pilar fundamental para la continuidad de las estructuras de poder del régimen franquista» y «como mecanismo de preservación de la unidad del Estado frente a los derechos nacionales y sociales de nuestros pueblos».

«Cinco décadas después, la monarquía española sigue siendo un estamento que no responde a los valores republicanos de libertad, igualdad y democracia que tanto los ciudadanos y ciudadanas de nuestras naciones como las mayorías sociales del Estado anhelan», han apuntado.

Al mismo tiempo, han indicado que «el mantenimiento de la estructura heredada del franquismo constata que no habrá verdadera democracia mientras la Jefatura del Estado no sea elegida por el pueblo y se niegue el derecho a decidir de las naciones catalana, vasca y galega»

En el mismo sentido se ha expresado Podemos, que ha criticado que la monarquía «fue la heredera política» del franquismo, cuyo «legado sigue presente también en grandes fortunas, medios y cúpulas judiciales».

Su secretaria general, Ione Belarra, ha asegurado a través de la red social X que el «franquismo nunca murió porque sus crímenes nunca fueron juzgados» y, ante los 50 años de la muerte del dictador, van a empujar «con más fuerza» para que en el Estado español se instaure una república como modelo de Jefatura del Estado.

El PNV denuncia «velos intencionados»

El PNV ha denunciado lo que considera han sido «olvidos y velos intencionados» producidos tras la muerte del dictador al no haberse producido una «ruptura».

En rueda de prensa en Bilbo con motivo del aniversario, el presidente jeltzale, Aitor Esteban, y la portavoz en el Congreso español, Maribel Vaquero, han recordado a las víctimas y las décadas de «lucha por traer las libertades, la democracia y el autogobierno».

En este sentido, Esteban ha advertido de que, tras la muerte del dictador, se dio una transición que ha impedido cambiar «estructuralmente» algunas cuestiones.

«Ha habido muchas cosas que no se han tocado y un sustrato que se ha mantenido. Una historia que se ha contado y de la que ahora descaradamente sacan pecho tras el sufrimiento que trajeron», ha descrito en referencia a Vox.

Y ha censurado que continúe en vigor la Ley de Secretos Oficiales, de 1968, cuya reforma lleva planteando el PNV en el Congreso desde 2016.

Por su parte, el parlamentario de Sumar, Jon Hernández, ha recordado a «los miles de hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura» y que durante cuatro décadas «se sacrificaron» para que el Estado español disfrute «hoy de libertades y de una democracia limitada».

A su llegada al pleno del Parlamento de Gasteiz, Hernández ha recordado que gracias a estos ciudadanos, es posible «que hoy se pueda discutir sobre cuestiones políticas» en instituciones como la Cámara vasca. «Hoy tenemos libertades y democracia limitada gracias a todas esas personas que lucharon contra la dictadura», ha subrayado.

Sánchez: «Una historia casi única»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha recordado el aniversario haciendo un llamamiento a «defender la democracia española», que califica de «casi un milagro», ante quienes considera que «idealizan» regímenes autoritarios y sienten nostalgia del franquismo.

Según ha escrito en un artículo en ‘El diario’, el paso de una dictadura «represiva» a la democracia «plena» fue, afirma, «una historia de éxito casi única», una «excepcionalidad» que hizo que «España pasase de ser un país pobre y aislado a uno próspero e integrado en el mundo».

«Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido. De entre casi cien países con más de diez millones de habitantes, solo cuatro han seguido un camino similar en los últimos cincuenta años. Una excepcionalidad que no podemos permitirnos olvidar», ha recalcado.

Aunque dice que es justo reconocer a quienes «desde posiciones de responsabilidad tuvieron la visión política y el espíritu de concordia necesarios para encauzar una democracia aun frágil», pide no olvidarse de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes que conquistaron los derechos.

«La democracia no cayó del cielo, no nació de una coincidencia feliz ni de un consenso súbito entre élites convencidas de que el cambio era inevitable», sino que fue «el pueblo español el que tiró hacia adelante en los momentos de duda» y «arrancó» los derechos que posteriormente se plasmaron en la Constitución.




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martes, 18 de febrero de 2025

Ritos Carnavalescos Vascos

Desde el portal de La Vanguardia traemos a ustedes este reportaje acerca de los carnavales que se llevan a cabo en distintos puntos de la geografía vasca así como la importancia de su rescate y los peligros que pueden llegar a enfrentar en el futuro.

Aquí el texto:


La segunda vida de los carnavales rurales vascos

Las mascaradas invernales, comunes a otros rituales a lo largo y ancho de Europa, llegaron a desaparecer y se han recuperado con gran éxito

Ander Goyoaga

En la Europa de los viajeros románticos, especialmente durante el siglo XIX, el territorio vasco se convirtió en un lugar predilecto para antropólogos, lingüístas e intelectuales europeos, interesados en la cultura, las tradiciones y la lengua de los vascos. Victor Hugo, Wilhelm von Humboldt, Louis Lucien Bonaparte descubrieron una cultura que les resultó sorprendente y, en el caso de los dos últimos, dedicaron años a su estudio.

Sus visiones eran casi siempre elogiosas hacia los vascos y su cultura, a veces incluso apologéticas, aunque poco halagüeñas en torno a su futuro. Para muestra, el extenso artículo que el geógrafo francés Élisée Reclus publicó en 1867. “Los vascos, un pueblo que se va”, titulaba. Pronosticaba una inminente desaparición del euskera, en cuestión de pocos años, y también de la mayor parte de sus tradiciones.

Su pronóstico ha estado lejos de cumplirse, aunque a mediados del pasado siglo muchas de aquellas tradiciones que fascinaron a aquellos viajeros estuvieron a punto de correr esa suerte. Los carnavales rurales son un buen ejemplo, tanto de práctica desaparición como de una vigorosa recuperación, hasta el punto de que morir de éxito es hoy su principal peligro.

Un siglo después de la predicción de Élisée Reclus, en febrero de 1964, el antropólogo e historiador Julio Caro Baroja visitó Lantz con la intención de revivir su carnaval, que había dejado de festejarse tras la Guerra Civil. Había conseguido una autorización gubernamental para revivirlo y grabarlo a través de un operador del No-Do. Pero el panorama era desolador.

La única persona capaz de tocar con el txistu las melodías tradicionales estaba de luto, y los mayores tenían poca fe en que los jóvenes fueran a ser capaces de “llevar adelante todo el ritual carnavalesco”. El resultado final, sin embargo, fue más que digno, como demuestra el vídeo grabado por el No-Do que aún se puede consultar en las redes sociales. Y aunque el objetivo no era el de favorecer una recuperación duradera de los carnavales rurales perdidos o en vías de desaparecer, lo cierto es que en Lantz ocurriría algo que después se llegaría a generalizar.

Aitor Ventureira es escritor e investigador en etnografía y subraya la recuperación como un fenómeno característico de los carnavales rurales del entorno cultural vasco, un proceso que se dio tras el franquismo y que estuvo vinculado a otras dinámicas de revitalización como el impulso a la cultura y lengua vasca.

“Quizá lo más peculiar en el caso de estas mascaradas invernales vascas, comunes a las que se celebran en toda Europa, es que su revitalización comenzó antes que en otros sitios y que se han reivindicado de manera más decidida. El esfuerzo que se está haciendo ahora en Cantabria o en Galicia se realizó ya desde los años 70, y eso ha permitido incluso recuperar carnavales rurales que se habían perdido y hacerlo de manera fiel”, explica.

Así, personajes y elementos como Miel Otxin y Ziripot, en Lantz, los joaldunak de Ituren y Zubieta, los zamaltzain de Zuberoa o el hartza (oso) que anima los festejos en Arizkun o Markina-Xemein, se han convertido en elementos muy conocidos, incluso representativos, de la cultura popular en la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés. Y eso que algunos de estos festejos, como los carnavales de Lantz o Zalduondo, llegaron a desaparecer por completo.

A la hora de explicar el origen de estos carnavales, Ventureira subraya que conviene diferenciarlos de los carnavales de tipo urbano, más vinculados con la religión, las saturnales romanas y los desfases previos a la Cuaresma. Y lleva el origen de estas mascaradas invernales de tipo rural hasta el neolítico.

“Tienen su origen en un tiempo en el que las comunidades están mucho más ligadas a la naturaleza y en el que ritualizan todo. Estas mascaradas son rituales de tránsito que simbolizan un despertar de la naturaleza. El invierno era una época oscura, en la que la naturaleza está dormida. En el momento de las mascaradas, en cambio, el sol empieza a ganar terreno”, explica.

Ventureira, además, las vincula con un contexto europeo común: “Europa está interconectada desde el neolítico. Y la motivación de despertar a la tierra y ahuyentar a los malos espíritus era la misma en el sur de Portugal que en los Balcanes”.

Así se explica que el hartza de los carnavales de Markina, Arizkun, Alsasua o Ituren sea un elemento común a carnavales que se celebran en todo Europa o que los joaldunak de Ituren o Zubieta se parezcan a los zamarracos de Cantabria y a otros portadores de cencerros que se pueden ver en Bulgaria.

Curiosamente, estos joaldunak se han convertido en una suerte de tótem de la cultura vasca, presente en competiciones deportivas, fiestas populares o incluso en manifestaciones de carácter reivindicativo. Las vistosas mascaradas de Zuberoa y algunos de sus elementos también han trascendido su espacio natural. Y Miel Otxin, símbolo de “los vicios y del mal”, en opinión de Caro Baroja, se ha convertido en un disfraz popular entre los escolares del entorno cultural vasco.

Ahí, algunos ven el riesgo de que los carnavales puedan desnaturalizarse, olvidando su sentido primigenio y el significado de los elementos que los conforman. “Existe el peligro de que se desvirtúe su esencia. Está bien que aparezcan personajes ligados a estas mascaradas en otros festejos, a través de los grupos de danzas, pero siempre que se explique bien cuál es su origen. Lo mismo ocurre con la transmisión a los niños. Es importante que se les enseñen estas tradiciones, pero sin que se desvirtúe lo que son”, explica Aitor Ventureira.

El otro gran peligro es el de la masificación, especialmente en algunos lugares a los que ya han llegado las agencias, las visitas guiadas y la invasión de los selfies. “He visto imágenes del carnaval de Ituren celebrado entre seis personas, y hoy, en cambio, apenas hay espacio para los joaldunak”, añade.

Es decir, el riesgo de morir de éxito es hoy la principal amenaza a la que se enfrentan estos festejos rescatados del rincón de la historia y hoy capaces de reunir a miles de personas gracias a su carácter genuino.




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miércoles, 8 de enero de 2025

Zetak y el Telón

Desde las páginas de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes este reportaje acerca del fenómeno musical vasco del momento, Zetak.

Adelante con la lectura:


Así se explica el éxito de Zetak fuera de Euskal Herria: acabando con el "telón de las txapelas"

Un experto musical analiza el "muro invisible" que limita la proyección de los artistas euskaldunes fuera de nuestro territorio

Eder García

Zetak está viviendo uno de sus momentos más destacados en la música.

El grupo liderado por Pello Reparaz vivió sus dos conciertos más especiales el pasado fin de semana en Iruña con el espectáculo Mitoaroa, y el éxito fue tan arrollador que el show ofrecido también llegará a Donostia los próximos días 5, 6 y 7 de septiembre.

La banda de música electrónica ha roto cualquier tipo de techo existente en lo que se refiere a la venta de entradas en Donostia, ya que ha colgado el cartel de sold out en sus dos primeras fechas, y todo apunta a que ocurrirá lo mismo en su tercer concierto. En total unas 40.000 personas vibrarán con la música de la formación navarra en Illumbe.

Aunque en los últimos meses varios grupos de música euskaldun están ofreciendo o anunciando conciertos masivos, como ETS, Gatibu o Esne Beltza, el caso de Zetak es diferente, ya que no se trata de un concierto de despedida.

El fenómeno Zetak

Zetak, que acumula casi 300.000 oyentes mensuales en Spotify, no ha parado de crecer desde su creación en 2019.

La combinación de música electrónica con elementos de la tradición vasca, como en su último álbum, Aaztiyen (2023), que fusiona mitología y música tradicional con sintetizadores, han llevado al grupo navarro a lo más alto de la escena musical vasca.

Tras un verano lleno de conciertos masivos, consiguieron congregar a 24.000 personas en Iruña en pasado fin de semana y han arrasado en ventas de cara a su concierto en Donostia.

Pocos grupos euskaldunes han conseguido convertirse en un fenómeno de masas en Euskal Herria con tan pocos años de trayectoria.

El comunicador gallego Noel Turbulencia ha analizado este fenómeno en un hilo en la red social X. "A pesar de este éxito, es posible que no hayas oído hablar de ellos si no estás conectado a la escena cultural vasca. ¿Por qué? Porque muchos artistas vascos se encuentran con un muro invisible que limita la proyección de su arte fuera de su territorio", lamenta.

Asimismo, explica que en la música gallega se vive una situación parecida: "En Galicia pasa un poco lo mismo y algunos utilizamos el concepto de 'Telón de Grelos' para describirlo, como aquel telón de bambú o de hierro que bloqueaba la información hacia dentro o hacia fuera de China y Rusia. Aquí a lo mejor podríamos hablar de un 'Telón de Txapelas'".

Como factor determinante, Noel Turbulencia señala la barrera lingüística: "Aunque el euskera está lleno de belleza y fuerza expresiva, es una lengua minoritaria fuera de Euskal Herria, lo que a veces limita su alcance a públicos más amplios. Y complicada para iniciarse en ella de cero".

Asimismo, el "enfoque local" también es un aspecto a tener en cuenta, ya que los artistas vascos "suelen nutrirse de su entorno y dirigirse a él", algo que "fortalece su identidad y beneficia su crecimiento regional, pero también puede reforzar el 'telón' que los separa del resto".

Euskal Herria, al igual que Galicia, Catalunya o Andalucía, tiene una identidad cultural muy marcada, y esto puede hacer que su música se perciba como "de nicho".

Los esfuerzos de la sociedad vasca por preservar su cultura también es algo a tener en cuenta: "Son comunidades con un circuito de salas, conciertos y festivales que consiguen que estas propuestas vivan de su música enmarcadas únicamente en su zona. Un circuito cerrado que se retroalimenta y que demuestra la solidez de estas propuestas".

En relación al término 'telón de txapelas' el comunicador gallego destaca que los esfuerzos por romperlo no los ha inventado Zetak: "Berri Txarrak es el ejemplo más icónico. El trío de rock alternativo demostró, en 2019 con su gira despedida, todo lo que había significado para el rock alternativo de este país".

Tercer disco

En sus seis años de trayectoria, Zetak ha lanzado tres discos al mercado. Actualmente están inmersos en la gira de su tercer disco, Aaztiyen, un álbum creado en la localidad navarra de Arbizu, de donde es el propio Reparaz, y que busca reflexionar sobre la identidad vasca desde los caminos de la electrónica, como es habitual en Zetak.

En este trabajo, el grupo mezcla instrumentos tradicionales vascos, con formas contemporáneas.

Trayectoria de Reparaz

Pello Reparaz adquirió una gran fama en el grupo Vendetta. Preguntado por el fin del grupo recientemente en una entrevista en Gaztea, el navarro explicó por qué llegó a su final la actividad del popular grupo.

El vocalista de la extinta formación aseguró que es una pregunta que le hacen muchos periodistas, y achacó la disolución del grupo a motivos artísticos: "Algunos querían ir por un sitio y otros por otro, y cada uno tiene que hacer lo que le pida el instinto".

En esa misma dirección, Reparaz señaló que la música que él hace ahora con Zetak no tiene nada que ver con Vendetta.

"Era el momento de coger caminos artísticos diferentes", sentenció el artista, que aseguró que su relación con el resto de integrantes de Vendetta es muy buena.


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viernes, 27 de septiembre de 2024

Colonialismo Sociata

Resulta que Pedro Sánchez ha decidido mostrarle al mundo que el papel que él mismo desempeña en el tinglado político del estado español es motivo ornato y que quien realmente manda es la persona que ocupa un cargo impuesto a los españoles por el mismísimo dictador Francisco Franco; Felipe Borbón, alias Felipe VI.

Pero no está solo, su fiel vasco colonizado Francisco López ha demostrado que no están muy enterados en el PSOE que México es una república independiente desde hace doscientos años, por lo que eso de no invitar monarcas a la investidura de su presidenta es consustancial a su marco político.

Lean ustedes lo que ha publicado Milenio al respecto:


Critica PSOE viaje de diputados vascos, gallegos y catalanes a investidura de Sheinbaum

Los diputados que viajarán a México pertenecen a partidos nacionalistas, independentistas y republicanos.

José Antonio López

El portavoz del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Congreso, Patxi López, criticó el viaje a México que harán algunos diputados nacionalistas e independentistas para asistir a la toma de posesión de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, pese a que el rey Felipe VI no fue invitado y por lo que Gobierno español acordó no enviar a ninguno de sus representantes.

“Personalmente no me gusta, porque hay una posición oficial del Gobierno de España que creo que es muy coherente. No se puede rechazar la presencia del jefe del Estado. Y entonces el Gobierno actúa en consecuencia”, declaró el ex jefe del Gobierno Vasco.

Invitados a la toma de posesión

Pese a que la vicepresidenta del Gobierno y líder del partido de izquierda Sumar, Yolanda Díaz, canceló su viaje a México, otros miembros de esta fuerza política como Ada Colau y el diputado argentino Gerardo Pisarello. De hecho, Colau, exalcaldesa de Barcelona ya se encuentra en la Ciudad de México para asistir a la toma de posesión de Sheinbaum el próximo 1 de octubre.

Otros diputados que viajarán a la capital mexicana son el coportavoz del partido de izquierda Podemos, Javier Sánchez Serna; del partido independentista Bildu, Jon Iñarritu, y Ana Pontó del Bloque Nacionalista Gallego.

Las autoridades mexicanas no invitaron al rey para la toma de posesión de Sheinbaum, por lo que el Ministerio de Exteriores emitió un breve comunicado en el que señaló que el Gobierno consideraba el hecho como “inaceptable”, por lo que decidió no participar en la ceremonia a ningún nivel.

El argentino Pisarello, un crítico constante de la monarquía española, y aplaudió la decisión del Gobierno de México de no invitar al rey Felipe tras haber actuado con “arrogancia” y “enorme torpeza diplomática”.

Ayer, desde Nueva York, el presidente de España, Pedro Sánchez, calificó de “inaceptable” e “inexplicable” que se excluyera del acto a Felipe VI, y señaló que su Ejecutivo había manifestado al Gobierno mexicano “la ausencia de cualquier representante del Gobierno de España en señal de protesta” por ese desplante al jefe del Estado.

Roses entre México y España

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió en marzo de 2019 una carta a Felipe VI reclamando que “el Estado español admita su responsabilidad histórica” por las ofensas cometidas durante la conquista y “ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan”, una petición que nunca obtuvo respuesta por parte de la Casa Real.

Sin embargo, el Ministerio de Exteriores emitió un comunicado en el que rechazó “con toda firmeza” la carta enviada por López Obrador. Además, lamentó “profundamente que se haya hecho pública” la misiva al rey.

https://www.milenio.com/politica/pedro-sanchez-critica-al-gobierno-mexicano





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domingo, 15 de septiembre de 2024

Guía Medieval Vascófoba

Este artículo de El Diario Vasco revisita al tatarabuelo de todos los vascófobos, Aymeric Picaud.

Adelante con la lectura:


La guía turística que describía a vascos y navarros del siglo XII como invasores escoceses «innobles y desleales»

El Códice Calixtino, datado en 1137, dedica varias páginas a una descripción llamativa de los habitantes de Navarra, cuyas costumbres califica como «bárbaras» y a los que considera descendientes de los invasores escoceses

Jesús Falcón

Antes de la era de internet e incluso de la imprenta, el conocimiento se difundía a través de libros manuscritos o códices que aunaban el saber de la época y tomaban forma pacientemente a través de las manos y las plumas de los monjes. Así podemos saber hoy en día cómo se veía el mundo en la Edad Media e incluso cómo nos veían a los vascos en una de las primeras guías turísticas de la historia, pese a su obvia falta de neutralidad.

El Códex Calixtinus o Códice Calixtino, manuscrito iluminado del siglo XII, constituye una pieza fundamental para comprender la historia y la cultura de la peregrinación a Santiago de Compostela. Esta obra es considerada como la guía más antigua del Camino de Santiago, ofreciendo una visión detallada de la ruta, sus tradiciones y su significado religioso... aunque en vista de la descripción que realiza de los vascos y navarros, la objetividad es más que dudosa. Entre sus secciones se incluye el 'Liber Sacti Iacobi', una guía para los peregrinos que se detiene a explicar cómo eran los pobladores que se encontró al cruzar el Bidasoa con una descripción que aún asombra hoy en día.

Los expertos consideran que este libro pudo ser obra de varios autores. Entre textos litúrgicos, narraciones de milagros de santos y piezas musicales hay consenso en pensar que fue el monje francés Aymeric Picaud quien dedicó unas páginas a recordar su paso por el reino de Navarra y a difundir su visión de estas tierras.., o a compilar lo que le contaron otros viajeros. Queda claro el interés especial del autor en explayarse sobre este área geográfica no solo por sus palabras sino por el espacio que le dedica, ya que ocupa tres cuartas partes del capítulo dejando muy poco espacio al resto de pueblos que conoció.

Antes de entrar en la descripción, hay que tener en cuenta que el autor habla tanto de navarros (los habitantes del reino de Navarra) como de vascos (los pobladores de lo que ahora conocemos como Iparralde). Este mapa del año 1134 elaborado por Nabarlur nos permite ver más claro cómo era la división de la época, ya que el autor considera a las actuales Bizkaia y Álava como comarcas de Navarra:

Volviendo al códice, entre referencias al paisaje y s la lengua, el autor se detiene ampliamente en describir a los habitantes de la zona con una clara intención de ridiculizarlos desde el principio. «Son feroces y la tierra en que moran es feroz, silvestre y bárbara: la ferocidad de sus caras y los gruñidos de su bárbara lengua aterrorizan el corazón de quienes los ven», comienza el texto. A partir de ahí no queda duda de que alguien no trató bien a este pionero del turismo a juzgar por el mal recuerdo que tiene de vascos / navarros. Según recuerda, nada más pisar estas tierras se encontró con unos malvados portazgueros (oficiales encargados de cobrar peajes de paso). «Saliendo al camino a los peregrinos con dos o tres dardos cobran por la fuerza injustos tributos. Y si algún viajero se niega a darles los dineros que les han pedido, le pagan con los dardos y le quitan el censo, insultándole y registrándole hasta las calzas».

Está claro que el peregrino y escritor no empezó con buen pie su paso bajo los Pirineos (y que las críticas a los peajes son centenarias), así que no se ahorra su rabia a partir de ese momento y también se queja de algo que nos parece muy moderno, el hecho de que se cobre más a los viajeros que llegan de fuera que a los autóctonos, mencionando para ello a quienes observó dicha conducta, como barqueros y sacerdotes.

También recuerda el paso por los montes del norte de Navarra, donde «los impíos navarros y vascos solían no solo robar a los peregrinos sino también cabalgarlos como asnos y matarlos». Más adelante se detiene en descripciones físicas: «Los navarros y los vascos son muy semejantes en cuanto a comidas, trajes, y lengua, pero los vascos son algo más blancos de rostro que los navarros. Estos se visten con paños negros y cortos hasta las rodillas solamente, a la manera de los escoceses, y usan un calzado que llaman albarcas, hechas de cuero con pelo, sin curtir, atadas al pie con correas, que sólo resguardan la planta del pie, dejando desnudo el resto».

El autor del centenario texto aún tiene más que añadir sobre su mala experiencia: «Comen, beben y visten puercamente. Pues toda la familia de una casa navarra, tanto el siervo como el señor, lo mismo la sierva que la señora, suelen comer todo el alimento mezclado al mismo tiempo en una cazuela, no con cuchara, sino con las manos, y suelen beber por un vaso. Si los vieras comer, los tomarías por perros o cerdos comiendo. Y si los oyeses hablar, te recordarían el ladrido de los perros, pues su lengua es completamente bárbara».

Al menos hay que agradecerle que rescate del olvido el euskera de la época y nos recuerde algunas palabras: «A Dios le llaman urcia, a la Madre de Dios, andrea Maria, al pan, orgui, al vino, ardum, a la carne, aragui, al pescado, araign, a la casa, echea, al dueño de la casa, iaona, a la señora, andrea, a la iglesia, elicera, al presbítero, belaterra, al trigo, gari, al agua, uric,..».

Así mismo reconoce la singularidad de un pueblo «bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de ser», pero no en sentido positivo. «Un pueblo colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto innoble, depravado, perverso, pérfido, desleal y falso, lujurioso, borracho, en toda suerte de violencias ducho, feroz, silvestre, malvado y réprobo, impío y áspero, cruel y pendenciero, falto de cualquier virtud y diestro en todos los vicios e iniquidades; parecido en maldad a los getas y sarracenos, y enemigo de nuestro pueblo galo en todo». En ese supuesto odio a los galos se extiende aún más: «Por sólo un dinero mata un navarro o un vasco, si puede, a un francés».

Qué vería este monje para dejar escrito sobre las costumbres de vascos y navarros tantas lindezas: «En algunas de sus comarcas, sobretodo en Vizcaya y Alava, el hombre y la mujer navarros se muestran mutuamente sus vergüenzas mientras se calientan. También usan los navarros de las bestias en impuros ayuntamientos. Pues se dice que el navarro cuelga un candado en las ancas de su mula y de su yegua, para que nadie se le acerque, sino él mismo. También besa lujuriosamente el sexo de la mujer y de la mula. Por lo cual, los navarros han de ser censurados por todos los discretos».

Algunas de las cualidades más valiosas en la Edad Media eran las desplegadas en batallas y en iglesias y ahí sí que salimos mejor parados.... en parte. «Se les considera buenos en batalla campal, malos en el asalto de castillos, justos en el pago de diezmos y asiduos en las ofrendas a los altares. Pues cada día al ir los navarros a la iglesia, hacen una ofrenda a Dios, o de pan, vino o trigo, o de algún otro producto. Siempre que un navarro o un vasco va de camino se cuelga del cuello un cuerno como los cazadores y lleva en las manos, según costumbre, dos o tres dardos que llaman azconas (...) Y cuando estando escondido en lugares apartados o solitarios para robar, desea llamar silenciosamente a sus compañeros, o canta a la manera del búho, o aúlla igual que un lobo». ¿Serían irrintzis?

Curiosamente el monje peregrino se hace eco de teorías que había en la época sobre el origen de los vascos, que sitúa en Escocia. La teoría resumida es que Julio César trajo a escoceses para «someter a los hispanos», que posteriormente fueron rechazados por los castellanos «hasta los montes costeros que hay entre Nájera, Pamplona y Baiona» en donde se dedicaron a matar a todos los varones «a cuyas mujeres raptaron y en las que engendraron hijos que después fueron llamados navarros por sus sucesores». De ahí concluye que el término navarro «equivale a no verdadero, es decir, engendrado de estirpe no verdadera o de prosapia no legítima».

Testimonio de una época

El valor del Códice Calixtinus, pese a sus inexactitudes, tiene un valor incalculable y refleja el auge de la cultura románica, la importancia de Santiago de Compostela como centro religioso y cultural, y la influencia de las peregrinaciones en la Europa medieval. Aunque su autoría se atribuye tradicionalmente a Aymeric Picaud, clérigo francés, su identidad sigue siendo objeto de debate entre los especialistas. El manuscrito, realizado bajo el papado de Calixto II (1119-1124), ha sido objeto de numerosas copias y estudios a lo largo de los siglos, y ha sufrido diversos avatares, incluyendo robos y pérdidas. Actualmente, se conserva en la Catedral de Santiago de Compostela, bajo rigurosas medidas de seguridad.

El robo más famoso ocurrió en verano de 2011, cuando un electricista que trabajaba en la Catedral de Santiago de Compostela se lo llevó y lo escondió durante un año en su garaje como venganza contra los responsables del templo por su despido tras 25 años trabajando en el mismo. Tras su puesta en libertad provisional en 2013 en espera del juicio, finalmente fue condenado a ocho años y dos meses de cárcel, sin embargo en 2019 quedó en libertad por padecer una enfermedad incurable y falleció poco después.




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viernes, 13 de septiembre de 2024

Aupa!

Desde El Diario Vasco traemos a ustedes una de esas particularidades que encuentra uno en redes sociales, una que se refiere al euskera y, en específico, a la forma tan particular que tenemos los vascos al vernos y saludarnos.

Aquí la información:


La palabra en euskera que distingue a Euskadi en el mapa de España y que está dando que hablar en redes sociales

Una curiosa representación geográfica recoge los términos más utilizados en cada provincia a la hora de dar la bienvenida a los demás, y en el País Vasco hay unanimidad: «Aupa»

I.G.

Euskadi es un territorio con una tradición muy arraigada, una cultura muy rica y una lengua tan antigua y particular como el euskera. Es por ello que el País Vasco se ha convertido en uno de los destinos preferentes de los turistas, que no dudan en acercarse a localidades como San Sebastián, Zarautz, Hondarribia, Bilbao o Vitoria-Gasteiz para disfrutar del ambiente festivo de sus calles y de un entorno natural y gastronómico único.

Lo que no escapa a nadie es la forma tan característica que hay de saludarse en Euskadi… y en otras provincias y comunidades autónomas de España. Y es este el motivo de que esté circulando por internet un curioso mapa, informal a todas luces, que recoge los términos más utilizados en cada provincia a la hora de dar la bienvenida a alguien. El mensaje difundido por X (antigua Twitter) está dando mucho que hablar y son muchos los internautas que están debatiendo sobre la forma más característica de dar la bienvenida a alguien en sus respectivos territorios.

En Euskadi, el mapa huye de términos tan característicos en euskera como los clásicos 'Kaixo', 'Egun on' o 'Arratsalde on', y más aún de otros más formales en castellano como 'Hola' o 'Buenos días'. La palabra elegida para hacer referencia a cómo se dirige la gente hacia los demás es la de 'Aupa'. Eso sí, lo hace añadiendo una tilde inexistente en euskera y obviando otras interjecciones más informales como 'Epa', 'Iepa' o 'Aupi'. Sea como fuere, este término en euskera no sólo lo sitúa en Gipuzkoa sino que lo extiende también a comunidades como Bizkaia y Álava, e incluso a Navarra y La Rioja.

Esta curiosa e informal representación de España aúna también los términos más utilizados en el resto de comunidades autónomas. Así, en Madrid la expresión más común para dirigirse a los demás es la de 'Tronco', mientras que en toda Cataluña predomina la de 'Nen'. En la Comunidad Valenciana la palabra más típica es la de 'Nano', mientras que en Extremadura 'Chacho' es una interjección de lo más habitual. 'Illo' en Andalucía, 'Neno' en Galicia o 'Co' en Aragón son otros de los términos más usados en el día a día.




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lunes, 19 de agosto de 2024

La Calle de Fraga

De acuerdo con el relato vigente del españolismo, Manuel Fraga Iribarne es uno de esos valientes que guió al estado español por el camino de la democratización.

Es parte del lavado de rostro que se le hizo al régimen tras la muerte del genocida Francisco Franco, lavado de rostro necesario para dar legitimidad a la continuidad bajo Juan Carlos Borbón - y hoy bajo su hijo Felipe -.

Leamos lo que de Fraga nos informa este artículo de Naiz:


Fraga, de «la calle es mía» a Euskal Herria es «algo mío»

A Manuel Fraga se le atribuye una frase que resume a la perfección el ordeno y mando franquista: «La calle es mía». Años después, el 18 de agosto de 1983, ya como líder de AP, afirmó que Euskal Herria es «algo suyo» y propuso ilegalizar HB. Una idea que daba cuenta de su talante democrático.

Ion Salgado

«Fraga Iribarne dice que el País Vasco es ‘algo suyo’». Así rezaba el titular de EGIN el 19 de agosto de 1983, a colación de las declaraciones realizadas el día anterior por el líder de Alianza Popular, germen del PP, que ya en aquel entonces abogaba por ilegalizar HB. Las palabras utilizadas traen a la memoria otra frase celebre atribuida al político franquista: «La calle es mía».

3 de Marzo

Dicha expresión, que la derecha española se empeña en vincular a una leyenda urbana, se remonta a 1976, un año marcado a sangre y fuego en la historia de Euskal Herria. Fraga ocupaba en aquel entonces el cargo de ministro de Gobernación en el Ejecutivo de Arias Navarro y era el responsable de los policías que mataron a cinco trabajadores del 3 de marzo en el barrio gasteiztarra de Zaramaga.

El 6 de marzo, sin ápice de autocrítica, culpó «íntegramente» de lo ocurrido a «los que siguen echando la gente a la calle con mensajes de un tipo o de otro». «No se van a tolerar planteamientos anarquistas o utópicos. Que este triste ejemplo sirva de gran lección a todos los españoles en los próximos meses», manifestó el ministro, al que también se le atribuye un papel destacado en la llamada ‘Operación Reconquista’, que se saldó con dos muertos en Montejurra en mayo de 1976.

Montejurra

Documentos hechos públicos el año pasado por el Partido Carlista confirman que el Estado español reventó la cita tradicionalista de Montejurra por ser contraria a Juan Carlos de Borbón. La intervención ultra fue planteada por el gobernador civil de Nafarroa, José Ruiz de Gordoa, con el respaldo de Fraga, que ante la opinión pública definió lo sucedido como «una pelea entre hermanos».

Sin embargo, tal como reveló GARA el 26 de febrero de 2023, un tradicionalista movilizado desde Sevilla reconoció a varios de los jóvenes que participaban en el sangriento sabotaje mientras introducían «un auténtico arsenal de armas con pasmosa tranquilidad» en un coche. Un año después comprobó que esos jóvenes formaban parte de la escolta personal de Fraga. Otros testimonios confirmaron que Rodolfo Almirón, exmiembro de la Triple A, fue guardaespaldas de Fraga y estuvo aquel día en Montejurra.

Regreso a Gasteiz

Puede que el propio Almirón, u otro de los integrantes del séquito de guardaespaldas, regresase con Fraga a Gasteiz el 14 de marzo de 1983. Acudió para participar en un acto de AP, y fue recibido al grito de «¡Asesino!» por cientos de personas que le esperaban en la calle General Álava, frente al antiguo Cine Astoria.

Veinte años después de avalar la ejecución de Julián Grimau (PCE) durante su etapa como ministro franquista de Información y Turismo, el líder de la derecha española se presentó con apariencia de demócrata ante quienes protestaban contra su presencia. No dudó en sonreír y saludar a los congregados, lo que encendió los ánimos.

Tal como narró ‘Egin’, «tras la entrada de Fraga en el cine continuaron los gritos, a la vez que aumentaba la tensión y el nerviosismo entre los miembros de la escolta y de un reducido grupo de seguidores derechistas, los cuales ‘elegantemente’ vestidos hacían gestos despectivos a los manifestantes desde la puerta de entrada al local». Es más, uno de los guardaespaldas respondió a los gritos con un «toque de pito», en sentido literal.

«Los manifestantes retaron entonces a dicha persona a que cruzara la acera, cosa que efectivamente realizó, aumentándose considerablemente la crispación, a la vez que se le dirigían gritos de ‘mercenario’. Fue entonces cuando, desabrochándose uno de los botones del chaleco, dejó entrever su pistola, llegando en un momento a hacer ademar de sacarla. Lejos de aterrorizar a los concentrados, este gesto no hizo sino encrespar todavía más sus ánimos y, de esta forma, sin retroceder, comenzaron a llamarle ‘pistolero’», recoge la crónica.

Y una columna firmada por J. Abiraneta da cuenta de la «salida a la americana» de Fraga, «a lo gánster de Chicago, con chirridos y acelerones de los coches blindados y los guardaespaldas amenazantes apuntando con sus pipas desde las portezuelas entreabiertas».

De Madrid a la Xunta

Tras dos debacles electorales, Fraga dejó el liderato de AP, formación que volvió a presidir en 1989, ya bajo las siglas del PP, para ceder posteriormente el testigo a José María Aznar. De aquel entonces queda la frase «ni tutelas ni tutías».

En el año 90 llegó a la presidencia de la Xunta, donde permaneció hasta 2005, cuando perdió la mayoría absoluta, arrastrado por la marea negra del Prestige.

Su figura se vio envuelta en diferentes polémicas hasta su muerte en 2012.  Sobre Franco aseguró que fue «un gran hombre», «el mayor y más representativo de los españoles del siglo XX» y «uno de los mayores gobernantes que hemos tenido en nuestra historia».

Aseveró que «la legalización del Partido Comunista es un verdadero golpe de Estado», y consideró la homosexualidad una «anomalía». Dejó claro su rechazo al condón, cerrando filas con el Vaticano, y se negó a condenar las dictaduras de Pinochet y Videla. «Yo sólo pido perdón ante Dios y mi confesor».

Nuestro columnista Fede de los Ríos recordó los crímenes vinculados a la figura de Fraga, desde Grimau al 3 de Marzo, pasando por Montejurra o la ejecución a garrote vil de Salvador Puig i Antich, en un artículo publicado en GARA.

«Han tardado, pero esta vez las campanadas a morts sonaron para Don Manuel. Como su admirado Caudillo, gracias a la ‘Transición’, también murió en la cama. Todo había quedado ‘atado y bien atado’. Pide el arzobispo, al final de su homilía, que con el patrocinio del Apóstol Santiago y con la intercesión de la Virgen María, el Señor lo acoja en el banquete del reino de los cielos. Yo, rogaría a nuestra memoria que los recuerdos persigan, a él y a los suyos, hasta el fin de la Historia».

 

 

 

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