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martes, 9 de marzo de 2021

Agur eta Ohore Pepe

Desde Naiz traemos a ustedes el texto que Ramón Sola ha dedicado a Pepe Rei en el día de su despedida.

Lean:


Fallece Pepe Rei, azote de Intxaurrondo desde ‘Egin’ y represaliado por ello

Pepe Rei ha fallecido este martes a los 73 años, después de una larga convalecencia por el accidente de tráfico que sufrió en 2002. Atrás queda una trayectoria como periodista de investigación en ‘Egin’ y otros medios que le puso en el punto de mira de los poderes españoles, sobre todo Intxaurrondo.

Ramón Sola

Aunque un gravísimo accidente de tráfico lo retiró de la profesión hace casi dos décadas, la estela de Pepe Rei, fallecido este martes en Donostia, sigue muy presente en el periodismo vasco y especialmente entre la comunidad de ‘Egin’, el medio en que despuntó en el área de investigación.

Fue también esa implicación profesional la que le colocó desde los 80 hasta entrado el siglo XXI en la diana de los poderes españoles y también vascongados, con constantes detenciones y querellas por su labor.

La primera embestida fue el registro de su despacho en la sede de ‘Egin’ en Hernani en 1994, liderado por el entonces consejero de Interior Juan María Atutxa, y la persecución llegó hasta 2007 con una condena por «calumnias» a Enrique Rodríguez Galindo, jefe del acuartelamiento de Intxaurrondo.

Su denuncia desde las páginas de 'Egin' de lo que ocurría en el cuartel durante los años 80 y 90 fue incesante, incidiendo en las actividades delictivas que generaba más allá de la tortura. Denuncias todas ellas que, pese a las trabas políticas, policiales y judiciales, se han ido confirmando con el paso de los años.

Eran los tiempos del Informe Navajas, elaborado por el entonces fiscal jefe de Gipuzkoa señalando los nexos con el narcotráfico, y que fue inmediatamente sepultado. Las detenciones de Rei llegaron incluso a noticia principal de portada en ‘Abc’.

Trayectoria intensa y variada

La labor de Pepe Rei se había iniciado en otros medios como ‘Interviú’ y se prolongaría luego en ‘Ardi Beltza’, publicación que sería cerrada por orden judicial al igual que antes ‘Egin’.

Antes que eso, a su llegada a Euskal Herria participó en el intento fallido de “La Voz de Euskadi”, proyecto impulsado por los antiguos trabajadores de “La Voz de España” y de “Unidad” de Donostia en 1983, tras el cierre tres años antes de estos diarios. Pepe Rei fue su director, aunque el proyecto no cuajó.

En la segunda mitad de esa misma década, Rei, tras un breve paso como colaborar en "Punto y Hora", entró a formar parte de la redacción de “Egin”, en un momento de ampliación del proyecto.

Se hizo cargo de la sección de Deportes, cuya oferta amplió notablemente. Al poco tiempo comenzó de nuevo a hacer trabajos de investigación, que llevaron después a la creación en aquel diario de un equipo de investigación formalmente constituido, cuya labor se prolongó hasta el cierre del periódico en 1998.

Pepe Rei participó activamente en la gran reforma producida en “Egin” en 1992, con Jabier Salutregi como nuevo director. Un rediseño total del periódico y la inclusión del color fueron dos de los aspectos más visibles, aunque la gran revolución se produjo en la redacción con un fortalecimiento de las diferentes áreas, entre ellas investigación.

Marcado por los graves problemas que acarreaban lacras como el tráfico de drogas o la corrupción, Pepe Rei era un profesional incansable y apasionado, que suscitaba el cariño y la admiración de sus colaboradores.

En 2001 Pepe Rei sería encarcelado durante cinco meses, aunque quedó absuelto finalmente de todas las imputaciones dirigidas por la Audiencia Nacional, que intentó reiteradamente ligarle con ETA.

A sus artículos añadió libros como ‘La red Galindo’ o ‘La cloaca vasca’, que forzosamente utilizaban un tono de ficción para reflejar hechos reales y así poder soslayar los embates judiciales.

También publicó ‘Alcalá 20-N’ junto a Edurne San Martín, sobre el atentado mortal contra el diputado de HB y excompañero suyo en "Egin", Josu Muguruza.

Un gallego abertzale

Aunque gallego de nacimiento (Barbantes, Ourense, 1947) y muy orgulloso de serlo, Pepe Rei encontró en Euskal Herria su acomodo natural, en lo político y en lo profesional. Aprendió euskara.

Un accidente de coche en agosto de 2002 cerca de Donostia le dejó postrado e incapacitado para la labor periodística, aunque en ocasiones puntuales hizo alguna aparición pública como para llevar el testigo de Korrika y nunca dejó de recibir cariño y admiración por su ejercicio periodístico.

Ha fallecido casi dos décadas después, también en la capital guipuzcoana, este mediodía. La familia ha confirmado a NAIZ que en los últimos tiempos se había complicado mucho su salud, aunque no esperaban un desenlace tan rápido.

En principio se baraja una despedida de carácter íntimo, aunque en las redes sociales rápidamente han proliferado las muestras de condolencia y tampoco se descarta alguna iniciativa más amplia.

La reacción en redes no se ha hecho esperar:

 



Tasio lo ha recordado con esta viñeta:

 






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sábado, 2 de febrero de 2019

Cronopiando | Si No Fuera la Justicia

Con respecto a todo el asunto de la campaña represiva por parte del régimen español en contra del periodismo vasco les compartimos este Cronopiando de nuestro amigo Koldo:

Koldo Campos Sagaseta

Si no fuera la justicia

Si la justicia española no fuera una infame desvergüenza, y no es el caso, a estas horas ya el Estado español, con su justicia al frente, debiera estar pidiendo perdón a la sociedad vasca por haber cerrado ilegalmente medios de comunicación como Egin, Egunkaria o Ardi Beltza entre otros, y por haber torturado y condenado a penas de prisión a varios periodistas que, incluso, habiendo fallado el Tribunal Supremo a favor de los recursos de los condenados, siguieron en prisión… ¡siguieron en prisión!

Y si esta española justicia no fuera una cloaca, que tampoco es el caso, ya el Estado español debiera estar indemnizando a las víctimas de su prevaricación y restituyendo a los medios afectados los bienes requisados ilegalmente y que su incompetencia y desidia echó a perder.

Y sí, también es verdad, si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta.

Ingeniería judicial le llaman ellos. El Estado también pretende cobrarse con Gara la millonaria comisión de su delito y doblar a difunto por la voz más digna de la prensa vasca. (Aquí va el emoticono de la peineta).

Nada ha cambiado bajo la carpa el circo. Hasta los payasos siguen siendo los mismos.






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domingo, 13 de diciembre de 2015

Comunicado de Ahötsa.info Contra Ley Mordaza

Como les comentábamos en la publicación anterior, Ahötsa ha decidido actuar frente a las amenazas de Madrid.

Aquí tienen el comunicado completo publicado en su página:

Ahotsa presentará una demanda contra la 'ley mordaza' en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Tras las últimas amenazas recibidas a cuenta de la ley mordaza, AHOTSA va a demandar al Estado español ante el Tribunal de Estrasburgo por vulnerar el derecho a la información. La demanda es una iniciativa de la asociación de periodistas y juristas 'Defender a quien defiende', y también irá firmada por fotoperiodistas de Diagonal y La Directa

Tal y como avanzan hoy los diarios EL PAÍS y ARA, la asociación cultural Mintza, editora de AHOTSA, ha decidido denunciar al Estado español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo por la denuncia y las amenazas recibidas en este medio a cuenta de la ley mordaza.

La iniciativa, que será presentada este martes en una rueda de prensa en Barcelona, parte de la plataforma 'Defiende a quien defiende', que agrupa a periodistas y juristas de todo el Estado. Además de AHOTSA, también firmarán la demanda fotoperiodistas de DIAGONAL y LA DIRECTA.

La plataforma denunciante considera que la ley mordaza actúa en contra de tratados internacionales firmados y ratificados por el Estado español, así como el Convenio Europeo de Derechos Humanos o el Pacto Internacional de derechos civiles y políticos.

El objetivo último de la denuncia, por lo tanto, es conseguir la derogación de la ley. Y el momento elegido no es casual. En declaraciones a EL PAÍS, la plataforma 'Defender a quien defiende' define la demanda como un “litigio estratégico”, que busca situar la controversia “en el centro del debate electoral” y que los partidos se mojen. El objetivo es lograr la protección y defensa de las libertades de expresión, opinión, información, manifestación y reunión, “vulneradas” por parte del Gobierno. La ley mordaza “supone un punto de inflexión muy grave por lo que a los derechos humanos –en especial civiles y políticos- se refiere”, consideran los demandantes.

Amenazas contra AHOTSA

La demanda de AHOTSA se basa en las amenazas que hemos recibido por parte de la Delegada del Gobierno español en Navarra. A finales de septiembre, Carmen Alba envió una carta a la editora de este medio, en la que nos informaba que habíamos sido denunciados por la policía por una noticia publicada en los últimos sanfermines.

La noticia hacía referencia a la redada que realizó la Policía Nacional en el bar Ezpala el 11 de julio de este año. Y la Policía Nacional denunció a AHOTSA en la Delegación del Gobierno por “utilizar imágenes tomadas sin consentimiento de los actuantes y de las cuales se podría llegar a reconocer los agentes que en ellas figuran”.

Tras la denuncia, la Delegada del Gobierno resolvió advertir expresamente a AHOTSA que, en lo sucesivo, debíamos evitar este tipo de hechos, ya que podrían suponer una infracción grave en virtud de un artículo de la ley mordaza que castiga “el uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación”. La sanción oscila entre los 601 y los 30.000 euros.

Quieren evitar que difundamos imágenes de excesos policiales

En Ahotsa hemos grabado y difundido muchas imágenes de excesos policiales, y creemos que esta es la razón por la cual nos están amenazando con la Ley Mordaza: para que nos autocensuremos y dejemos de hacerlo. Además, vemos que hay un uso arbitrario de la ley, ya que se aplica para recortar derechos sólo a quienes la delegada del partido popular identifica como medios opositores.

Por lo tanto, hemos decidido demandar al Estado español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, porque creemos que con esta ley y estas amenazas se está vulnerando gravemente el derecho a la información, y no sólo el de nuestro medio de comunicación, sino el de toda la población, ya que establece un precedente que puede ser aplicado en otros casos, tanto medios de comunicación como personas individuales.

También queremos denunciar que en Euskal Herria llevamos décadas sufriendo mordazas, cierres de medios y encarcelamiento de periodistas. Egin, Egunkaria, Ardi Beltza, Apurtu.org, Ateak Ireki, Gazte Sarea… La lista de ataques a la libertad de expresión es insoportable para la democracia y las libertades.



Reiteramos nuestra solidaridac con Ahötsa y con todos los demás medios de comunicación que están siendo hostigados por Madrid.




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jueves, 28 de mayo de 2015

Entrevista a Jabier Salutregi

Para recordarle al mundo que no todos son Charlie, les compartimos esta entrevista publicada en Vice News:

Karlos Zurutuza
"Cerrar un periódico en cualquier Estado de la UE no cabe ni como hipótesis en la mente de ninguno de los ciudadanos europeos pero creo que sí en la de un español", asegura Jabier Salutregi a VICE News desde la prisión de Burgos, a 240 km al norte de Madrid.

Hasta 1998 Salutregi dirigía EGIN, un rotativo que recuerda como el "proyecto comunicativo de la izquierda independentista vasca que había aguantado todos los intentos, imaginables e inimaginables, de ahogarlo económicamente sin éxito". Sería durante el primer mandato del ex presidente español por el Partido Popular, José María Aznar [1996-2004], cuando el diario fuera cerrado definitivamente.

"Durante 20 años, desde la Transición — el proceso político desde fin del régimen franquista y la Constitución española de 1978 — el Estado no se había atrevido a cerrar EGIN, por lo que cobra lógica que Aznar exclamara a las pocas horas del cierre, y desde Turquía, aquello de "¿creían que no nos íbamos a atrever?", relata el preso.

Salutregi recuerda que fue el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, el encargado de activar el operativo al que bautizó como "Operación Persiana", dirigida contra organismos y empresas presuntamente relacionadas con el grupo armado ETA.

"Bajo la idea paranoide de que `todo es ETA´, peritos policiales llegaron incluso a inferir que Xirula-Mirula — un centro de educación musical para niños de hasta 11 años — pertenecía al `entorno´ de ETA", recuerda el preso. La clausura de su diario, añade, dio paso a un complejo episodio judicial.

"En su primera argumentación pública del cierre, Garzón afirmó que se trataba de cortar el flujo económico de EGIN a ETA. A los pocos días dijo que era al revés, que era ETA la que sostenía a EGIN. Ante la imposibilidad de mantener la acusación, Garzón cambió por completo y acusó a EGIN de `quiebra fraudulenta´, lo cual tampoco fue cierto como se demostró en la vista oral, 10 años después", asegura Salutregi, para quien el juez se comportó como un "fiel criado de Aznar".

Hubo que esperar hasta 2009 para que los tribunales resolvieran que la actividad de EGIN no era ilícita, pero debido al tiempo transcurrido no fue posible reabrir ni el periódico ni su radio. El Estado tampoco ha ofrecido compensación de ningún tipo a sus trabajadores y responsables.

"Cerrar un periódico y mantener libre a su director no se sostiene mientras que, lo contrario, sí. Aquí está el `quid´ de la cuestión", apunta Salutregi, cuya detención se produjo a los siete días del cierre. Hasta la vista oral, casi 10 años después, no se supo de qué se le acusaba.

Salutregi cumple una condena de siete años y seis meses por "pertenencia a banda armada" junto a otros cinco compañeros.

"Puntos negros"

La cifra de trabajadores de medios de prensa vascos encausados ascendería a 30 tras la clausura de la revista Ardi Beltza en 2001, y Egunkaria en 2003, el único periódico íntegramente publicado en euskera en aquella época.

Teresa Toda, compañera de redacción de Salutregi y subdirectora de EGIN quedó en libertad en noviembre de 2013 tras cumplir seis años de condena. Mientras se esfuerza por pasar página, Toda insiste en que fue víctima de un proceso "estrictamente político":

"Tú podías estar colaborando, o incluso ser participante o militante de ETA sin saberlo. Lo sabe el juez pero tú no", explicó Toda a VICE News. "En los miles de hojas de estos macrosumarios, no hay armas, no hay explosivos, no hay ningún persona que haya apoyado o haya tenido en casa una persona implicada con banda terrorista…", añade esta mujer de 65 años, que hoy dice estar "totalmente" desvinculada del periodismo.

Desde Reporteros sin Fronteras María Dolores Masana, ex presidenta y vocal de la Junta Directiva en España confirma a VICE News que el de Salutregi es el único caso en la Unión Europea en que se mantiene en prisión al director de un diario. Masana califica el cierre de los medios vascos de "puntos negros en la historia reciente de la libertad de expresión de nuestro país".

Por su parte, Borja Sémper, parlamentario del Partido Popular (PP) insiste en que España "es un país plenamente integrado en la Unión Europea y con un nivel de control y garantías procesales importante". El político conservador defiende la clausura de EGIN aduciendo que ETA era "un entramado muy complejo", matizando que titulares de dicho rotativo "sintonizaban" con el ideario de la organización armada.

"Puede sonar raro que haya periodistas en prisión en el año 2015 pero estoy convencido de que es algo ajustado a la ley", trasladó Sémper a VICE News.

Presión internacional

En octubre de 2011, ETA declaró el cese definitivo de su actividad armada, un gesto que había de impulsar un proceso de paz respaldado por diversos organismos internacionales, y que cuenta con la Comisión Internacional de Verificación para monitorear el proceso de desarme.

Personalidades como el ex secretario general de la ONU y premio Nobel de la Paz, Kofi Annan, o el ex Primer Ministro Británico Tony Blair también se han implicado en el proceso de paz. El pasado mes de marzo, Desmond Tutu era uno de los últimos en adherirse a una campaña por la liberación de Arnaldo Otegi, el líder de la izquierda independentista vasca, también en prisión.

En una entrevista concedida a este periodista el pasado año, Otegi aseguraba que tanto Madrid como París buscan "alargar y eternizar el escenario de la no solución de las consecuencias del conflicto porque saben y temen que, una vez agotada esa fase, el siguiente escenario será el de la reclamación o el ejercicio unilateral del derecho de autodeterminación".

Mientras la izquierda independentista vasca y el Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca buscan consensuar una "hoja de ruta" para el proceso de paz, Madrid insiste en que "ETA debe desaparecer sin esperar nada a cambio".

En Francia, sin embargo, parecen estar dándose pasos más significativos que en España. El próximo 11 de junio se celebrará en París una conferencia de paz en la Asamblea Nacional francesa respaldada por 14 diputados y senadores galos, entre los que se encuentran representantes del Partido Socialista francés y el conservador UMP.

"Todo vale"

"Estamos viviendo en una "dictablanda", o "democradura, bajo una serie de leyes que atornillan, cada vez más fuerte, los intentos reivindicativos, los logros políticos y las esperanzas judiciales", denuncia Salutregi desde Burgos.

"Si estamos de acuerdo con el `todo es ETA´ lo estaremos con el `todo vale´: con que la CIA torture en otros países de Occidente o que se persiga a Assange o a Snowden por descubrir que todos somos espiados; con que Occidente alimente guerras en Oriente, o que el FMI y el Banco Central detenten el poder sin que nadie les haya elegido. Europa tiembla bajo pancartas como la de `Je suis Charlie´ [Yo soy Charlie] sin darnos cuenta de que el miedo es la coartada perfecta para recortar, más y más, las libertades de la gente", acota tajante el preso.

Salutregi quedará en libertad el próximo 29 de octubre pero su excarcelación podría coincidir con el ingreso en prisión de Iraitz Salegi, otra periodista procesada tras cubrir un encuentro de jóvenes independentistas vascos, en abril de 2013.

Salegi, de 24 años, se enfrenta a 18 meses de prisión por "enaltecimiento del terrorismo", en un juicio que se celebrará este jueves.





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miércoles, 20 de mayo de 2015

Al Jazeera y el Asedio al Periodismo Vasco

Agradezcanos el periodismo ético.

Aquí lo que nos comparte Naiz:


Un artículo publicado en Al Jazeera, firmado por el periodista vasco Karlos Zurutuza y titulado «Acabando con los medios vascos de España», habla de los cierres de ‘Egin’, ‘Egunkaria’ y ‘Ardi Beltza’ y recoge las declaraciones de Jabier Salutregi –a quien presenta como el único director de un periódico encarcelado en la UE–, Martxelo Otamendi –exdirector de ‘Egunkaria’ y actual director de Berria– y Teresa Toda –subdirectora de Egin–.

Aimar Etxeberria

El reportaje publicado este pasado domingo, que está firmado por el periodista vasco Karlos Zurutuza, colaborador de GARA, comienza con unas declaraciones de Jabier Salutregi desde la prisión de Burgos, en la que está cumpliendo una pena de siete años de prisión por «pertenencia a banda armada».

Al Jazeera lo presenta como el único director de un periódico que está actualmente encarcelado en un país de la UE, y en el texto también se mencionan las declaraciones que realizó en julio de 1998 el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, quien se preguntó: «¿Alguien se cree que no nos atreveríamos a cerrar ‘Egin’?».

El artículo destaca de manera notable el tema de las torturas, y lo hace de la mano de Martxelo Otamendi, actual director de ‘Berria’. Recoge unas declaraciones de Otamendi, en las cuales explica las torturas padecidas durante los cinco días que estuvo incomunicado. Al respecto, se hace mención a la sentencia en octubre de 2012 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condenó al Estado español a abonar una indemnización de 24.000 euros al director de ‘Berria’.

La exsubdirectora de ‘Egin’ Teresa Toda –quien fue liberada en 2013 tras cumplir una pena de seis años de prisión– es la tercera protagonista del reportaje. En sus declaraciones, Toda afirma ser víctima de un proceso «puramente político», y subraya que uno no puede ser miembro de ETA «sin saberlo».

Por su parte, el director de Euskal PEN, Urtzi Urrutikoetxea, califica los cierres de ‘Egin’, ‘Egunkaria’ y ‘Ardi Beltza’ como «graves violaciones contra la libertad de expresión», y los sitúa dentro de una lógica «de guerra».

El artículo se completa con unas declaraciones de María Dolores Masana, quien forma parte de la asociación Reporteros Sin Fronteras. Masana critica con dureza la nueva Ley sobre Seguridad Ciudadana implantada por el Gobierno de Mariano Rajoy, y es replicada por el parlamentario en Gasteiz del PP Borja Sémper.







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jueves, 22 de enero de 2015

¿De qué Libertad Hablan?

Los hechos acaecidos en París en contra de la publicación fascistoide Charlie Hebdo han puesto de manifiesto la hipocresía con la que los estados europeos manejan la libertad de expresión, la libertad de prensa y la censura.

Ejemplo de ello, el régimen borbónico franquista y su asedio a los medios de comunicación que no se ciñen a sus dictados.

Dicho lo anterior, les compartimos este reportaje de Gara:


Los ataques de la semana pasada en París, que comenzaron en la revista satírica «Charlie Hebdo», han puesto en el punto de mira un debate en torno al humor, la libertad de expresión y a las consecuencias que pueden tener las palabras y los dibujos. En Euskal Herria, publicaciones como «La Gallina Vasca» y «TMEO» entienden que, pese a que les afecta, no van a cambiar «esa identidad provocadora» que es su seña.

Aitor Agirrezabal

El 8 de enero, un día después del ataque al «Charlie Hebdo» y tres días antes de la multitudinaria manifestación de París, el humorista Facu Díaz fue imputado por un 'gag' en el que interpretaba a un militante del PP anunciando, con un pasamontañas, la disolución del partido por corrupción. Más de un siglo antes, el 25 de noviembre de 1905, un grupo de oficiales asaltó la redacción de la revista satírica catalana «Cu-Cut» por haberse reído de los fracasos del Ejército español. Suma y sigue: en 1977 el conserje Joan Peñalver fue asesinado en el atentado fascista contra el irreverente «El Papus», en 2006 una bomba amenazó un espectáculo de Leo Bassi crítico con la iglesia católica y en 2007 secuestraron una portada de «El Jueves» en la que se mofaban de la monarquía. Todo esto sin pasar por alto el veto de Alberto Ruíz-Gallardón al humorista Pepe Rubianes después de aquel inolvidable «la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás».

Ninguno de estos antecedentes impidió a los representantes del Estado español, pasados y presentes, aparecer tras el ataque al «Charlie Hebdo» como principales defensores del derecho a la sátira, del mismo modo en que el cierre de «Egin», «Ardi Beltza» y «Egunkaria», entre otros muchos, tampoco les impidió presentarse como paladines de la libertad de expresión.

Sin olvidar que, más allá de los grandes titulares, «Charlie Hebdo» tampoco ha quedado exento de críticas que recuerdan que no ha sido tan insistente en las sátiras hacia otras religiones y apuntan a que la publicación podría haber incentivado el racismo y la xenofobia en alguna ocasión, el ataque contra la revista francesa ha puesto encima de la mesa el debate sobre los límites de la sátira, si es que los tiene.

Y es que este tipo de publicaciones basan su discurso en eso, en la provocación, la irreverencia como arma principal. La publicación vasca «TMEO», a las pocas horas de producirse el ataque contra la revista satírica francesa, publicó un tuit esclarecedor. «Nos cagamos en todos vuestros dioses». Y por primera vez en los casi 28 años de existencia de la publicación, el nuevo número ha ido a imprenta con una mascota distinta en la cabecera. En ella se verá un islamista armado que sujeta la revista «Charlie Hebdo» (habitualmente suele ser un policía con un «TMEO» entre las manos).

Uno de sus dibujantes, Santi Orue, aclara que valoraron la idea de llevar el ataque a portada, pero al final se decidieron por esta opción por la temporalidad de las noticias en la actualidad. Así amén de la cabecera, el nuevo número traerá varias referencias en el interior y la contraportada de la publicación. El ataque se produjo unas horas antes de cerrar el número, por lo que el protagonismo «no era eludible». Además, Orue, en declaraciones a GARA, habla del sentimiento que queda en el gremio tras el ataque: «Parece que somos un poco menos libres».

Querellas sin recorrido

La revista de Gasteiz ha recibido a lo largo de su recorrido varias querellas por injurias al jefe del Estado y a la Guardia Civil, sin que ninguna de ellas prosperase. Ataques a esa libertad de expresión que en las últimas semanas ha estado en boca de los mandatarios. También han tenido en el punto de mira a la Iglesia. «Hemos dado caña a la Iglesia, con las visitas del papa, por ejemplo, y pese a que hemos recibido el malestar de varios colectivos, no ha pasado de ahí». La religión no justifica lo sucedido en la redacción de la revista francesa, y es que las causas van mucho más allá de una caricatura de Mahoma.

La religión siempre ha tenido peso en la sociedad vasca y ha formado parte de la actualidad. Y si hablamos de actualidad, el conflicto que ha vivido Euskal Herria no ha pasado desapercibido para el humor, que no ha hecho del tema un tabú y no ha dudado en hacer humor a su costa. Así, Orue recuerda que no han faltado sus sátiras sobre la Guardia Civil, Manos Limpias o ETA. Y es que esta 'arma' se basa en eso; no dejar indiferente a nadie. Subraya que son gente que ha nacido y vivido los años 80 por lo que reírse de la historia de este pueblo es también «reírse de nosotros mismos».

Los ataques, evidentemente, no pasan desapercibidos, y menos al nivel y resultado de los sufridos por los trabajadores de «Charlie Hebdo», pero ello no cambiará las directrices de su trabajo. «Seguiremos con la misma línea. Puedes hacer chistes sobre el burka y sobre la semana santa. La única censura nos la ponemos nosotros mismos», sentencia Orue.

Dios es mujer, negra, lesbiana y budista

Tampoco «La Gallina Vasca» elude el tema en su último número, en cuya portada dan la `exclusiva': «Dios es una mujer, negra, lesbiana y además le va el budismo», a lo que la propia Diosa añade: «Ay cuando estos imbéciles se enteren de la verdad». Todo ello acompañado de un crespón negro junto a la inscripción «Je suis Charlie».

Muestra de cómo la libertad de expresión y la hipocresía caminaron de la mano por las calles de París, en la versión digital una viñeta relata la conversación entre dos Guardias Civiles que disparan pelotas de goma a un grupo de gente que trata de llegar a Ceuta. «Matar gente por unas caricaturas. ¡Hay que estar loco!», «Ya te digo Paco». Antonio Melendez, dibujante de «La Gallina Vasca», asegura en esta línea que el ataque en París «ha demostrado que hay víctimas de primera y de segunda», recordando el fallecimiento en febrero de 2014 de 15 personas en la costa entre Ceuta y Marruecos.

La publicación vasca nació hace cinco años y medio, y lo hizo con «Charlie Hebdo» como modelo de inspiración. Ahora, mediante la portada han querido mostrar su solidaridad con sus colegas, pero Melendez advierte de la utilización de estos actos: «Se ha utilizado para endurecer las normas de control policial. En nombre de la libertad de expresión coartan libertades vendiendo seguridad». Una libertad entrecomillada aquí: «Viviendo en Euskal Herria tienes una espada de Damocles continua. El yihadismo lo practica el Estado. No tenemos miedo a un ataque, sino a la `justicia'». Por ello, asegura que durante este recorrido han utilizado la autocensura como protección.

Es una de las diferencias en este tipo de publicaciones a un lado y otro de los Pirineos. El Estado francés cuenta con publicaciones satíricas que cumplen 100 años. «En el Estado español no estamos acostumbrados a pensar libremente, a lo que se debe sumar que sabemos que hay una línea roja que no se debe cruzar», añade Melendez. Una línea roja a modo de límite a la libertad de expresión. Una línea roja bien visible en Euskal Herria y que las reacciones posteriores al ataque al «Charlie Hebdo» amenazan con extender a todo tipo de libertades; precisamente en nombre de la libertad.






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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Entrevista a Txisco Espinosa

El ejemplo de quehacer periodístico legado por Pepe Rei a las futuras generaciones es invaluable. En ese tenor, les presentamos esta entrevista publicada en Rebelión:

“El verdadero periodismo de investigación es independiente y actúa de contrapoder”

Entrevista al periodista Txisco Espinosa, miembro de la "Asociación Cultural Pepe Rei"

Enric Llopis
“Como todos sabéis el periodismo siempre ha sido para mi más que una profesión o incluso un oficio, ha sido una de mis pasiones, uno de mis motores vitales. Siempre he creído en la fuerza de la palabra, en su capacidad como herramienta eficaz de la verdad y de la transparencia frente a la opacidad y el ocultamiento de quienes maquinan desde el poder en beneficio propio, de los opresores y de quienes no terminan de alimentar su insaciable red de codicia. La fuerza de la palabra puesta al servicio de los que no tienen voz, de los oprimidos, de los que quieren gritar por la libertad y por la justicia”.

Es una parte de la carta rubricada por Pepe Rei en la página web de la Asociación Cultural que lleva su nombre, impulsada en enero de 2013 para reivindicar la figura de este periodista y promover el periodismo de investigación y denuncia. Pepe Rei (Barbantes, 1947) removió la sentinas del poder y las cloacas del estado en medios como Egin (1988-1998), Ardi Beltza (2000-2001) y Kale Gorria (los dos primeros clausurados por orden de Baltasar Garzón). Ingresó cuatro veces en prisión y hasta cinco ministros pidieron públicamente su encarcelamiento, a lo que se sumó durante mucho tiempo la campaña de criminalización por parte de los medios de comunicación convencionales. Los libros de denuncia de Pepe Rei se revelaron como la extensión de sus investigaciones periodísticas. Destacan, entre otras publicaciones, “El caso Reace”, “Garzón, la otra cara”, “El periodista canalla”, “La cloaca vasca”, “La red Galindo” o “El Jesuita”. En 2002 sufrió un grave accidente de tráfico que le apartó del oficio.

El periodista Txisco Espinosa forma parte del equipo de periodistas de la Asociación Cultural Pepe Rei. En 1990 empezó a trabajar en Egin, primero en Deportes y después en la sección de Diseño, hasta la clausura del periódico el 15 de julio de 1998. Con un grupo de compañeros emprendió entonces una nueva etapa en Euskadi Información. En septiembre de 1999 Pepe Rei le llamó para trabajar en Ardi Beltza (2000-2001), y luego lo hizo en Kale Gorria (2001-2004).

-¿Cuál es la génesis de la Asociación Cultural Pepe Rei? ¿Con qué objetivos nace?

-La idea surge a finales de 2012, en una reunión con Pepe y Miren, su mujer, además de algunos compañeros que habían estado con él en Ardi Beltza y Kale Gorria. Y surge casi con la necesidad personal de reivindicar su figura. Pepe Rei tuvo un grave accidente de circulación en agosto de 2002 y se vio inhabilitado para el ejercicio del periodismo. Paralelamente, se produce un vacío -por lo menos en Euskal Herria- en el periodismo de investigación (el último número de Kale Gorria se publicó en 2004). A partir de entonces, este tipo de periodismo se limita a muy pocas informaciones, publicadas en su mayoría por Gara, aunque luego haya habido una mayor dinamización gracias a las redes sociales. La asociación nace en enero de 2013 para reivindicar no sólo la figura de Pepe Rei, sino la visión que él tenía del periodismo de investigación y de denuncia social. Y ello, desde un punto de vista editorial de izquierdas, abertzale e internacionalista.

-¿De qué equipo humano dispone la asociación?

-Actualmente hay un equipo directivo formado por seis personas. Además, contamos con una pequeña red de colaboradores (seis periodistas o personas que han ejercido la profesión), que en su mayoría fueron compañeros de Pepe Rei en distintos momentos de su vida profesional?

-La Asociación Cultural Pepe Rei impulsa trabajos de investigación y de denuncia social, a través sobre todo de libros y charlas. ¿Qué materiales habéis publicado?

-Hay una página web que se puso en marcha en octubre http://pepereielkartea.org/, en la que ya hemos colgado varios artículos de publicación propia, la mayoría de denuncia y pensamiento crítico. Hay, por ejemplo, un artículo de Carlos Aznárez sobre los “escraches” que le están haciendo a Garzón en Argentina y Chile, donde se relatan las conexiones de Garzón sobre todo con Kirchner. También un artículo de Ahoztar Zelaieta, que está preparando un libro sobre las actividades de “fontanería” del PNV en Brasil. El artículo, un adelanto del libro, trata sobre el grupo Bruesa, vinculado al PNV, al PP y a las “puertas giratorias”. Hemos sacado, asimismo, un artículo a cerca de la memoria histórica y torturas en Euskal Herria, en concreto, un documental de 43 minutos que realizó Ricard Salom titulado “120 horas. La tortura contra Euskal Herria”. Hace referencia a los cinco días de incomunicación que puede estar un detenido en los calabozos policiales. Recoge testimonios de detenidos, psicólogos y de abogados, entre otros.

-También se prepara el lanzamiento de un libro...

-El libro se titula “Pepe Rei Aurrerá”. La filosofía que subyace es reivindicar la figura de Pepe y, para ello, contamos con la colaboración de 16 autores que firman 14 artículos, y un prólogo a cargo del parlamentario de las CUP, David Fernández, quien trabajó en Ardi Beltza y Kale Gorria. Todos los artículos tienen el nexo de personas que han trabajado con Pepe, o que publican un artículo de denuncia social o pensamiento crítico. Tenemos previsto un estand en la feria de Durango -que se celebra entre el 4 y el 8 de diciembre- con el libro.

-Conociste a Pepe Rei y trabaste con él. ¿Qué te transmitía como persona en el trato cotidiano?

-Pepe era una persona muy obstinada, mucho. Además, era un gran utópico en todos los órdenes de su vida. Es también un gran romántico. Pepe transmitía una ilusión por el trabajo, que era también una ilusión por querer cambiar el mundo. Me enseñó que la utopía, más allá de conseguir objetivos que existan o no (eso es lo de menos), sirve como motor para seguir adelante, hacia un mundo mejor y más solidario. Pepe Rei veía ese mundo más solidario a través de la denuncia de los abusos de poder. Y eso es algo que tuvo muy claro desde muy joven. Pepe se solidarizaba con todo lo que estaba a su alrededor. Era muy obstinado. Eso era una virtud, pero también un problema. Siempre lo tenía todo muy claro. Si alguien le tenía que convencer de algo, había de ser alguien con mucho peso... Si no, no le convencías. Pero, por otro lado, empujaba el carro. Era una personalidad que arrastraba mucho. Y en el rigor informativo era perfeccionista.

-¿Qué aprendiste de Pepe Rei en el ámbito profesional?

-Pepe nos enseñó a toda una generación la pasión por el periodismo incondicional. Igual que otros periodistas de su generación, como Rafa Castellano, Carlos Aznárez, Teresa Toda y Javier Salutregui. Nos enseñaron la pasión por el periodismo a horas completas, y siempre teniendo mucha fe en el oficio como herramienta para movilizar a una sociedad cada vez más adormecida. Y ser capaz de dar voz a los sin voz. Pepe Rei tenía una metodología muy concreta y que le funcionaba muy bien dentro del trabajo de investigación. Consistía en, además de tener sus fuentes propias, un sistema de fuentes “fijas” que permanecían independientemente de la información que se tratara.

-Hablabas del magisterio de una vieja generación de periodistas. ¿Cómo desarrollaban el oficio?

-El periodismo de “raza”, dedicado las 24 horas. Antes era mayoritaria pero hoy ya no lo es. Evidentemente no se dedicaban todo el día a buscar información y a escribir, pero cuando salían a la calle seguían siendo periodistas. Y tenían esa mentalidad. Yo creo que esto es algo que poco a poco se va perdiendo. Cada vez se tiende más al periodismo de “funcionario”. Llego al periódico, escribo lo mío, voy a la rueda de prensa o me dan determinada información... Además, cada vez se tiene más fácil a través de Internet y las redes sociales el acceso a mucha información sin moverse del sitio. Ésa búsqueda en la calle, esa dificultad que antes existía para recabar la información hacía que fueran periodistas de “raza”, que se dedicaban a ello sin dejar de ser periodistas nunca.

-¿Destacarías alguna lección o algún consejo especial en tu relación profesional con Pepe Rei?
-No rendirse ante un “muro”. Buscar siempre una vía alternativa, porque siempre había vías alternativas para llegar a una información. Y también una metodología basada en lo que él llamaba “capas de cebolla”, que es conocida dentro del periodismo de investigación pero que Pepe Rei aplicaba con un resultados notables. Consiste en que si estás investigando a una persona y buscas en su círculo más cercano, que aparentemente no tiene por qué ser objeto de investigación, pueden llevarte a otra persona que esté enlazada con el primero. Y el secreto de las fuentes.

-¿En qué sentido?

-Las fuentes no tienen por qué desvelarse. La ley protege al periodista en el caso de ser juzgado, pues queda exento de tener que revelarlas. Salvo cuando desvelándolas pueda evitarse un delito. Con esa excepción, el periodista está protegido por ley. Pepe Rei ha sido uno de los pocos profesionales que ha tenido que ejercer ese derecho, incluso aunque se le pudiera volver en contra. Pepe ha sido encarcelado cuatro veces, fue juzgado una vez por colaboración con ETA, y al equipo de investigación de Egin le saquearon los archivos de su despacho cuando la Ertzaina entró el 1 de diciembre de 1993 por orden judicial. Lo primero que denunció Pepe desde el hospital (le acababan de practicar una operación a corazón abierto) fue que se había violado el secreto de las fuentes. Porque entre la documentación que allí había se recogían nombres y apellidos de gente que le estaba suministrando información. Y, para Pepe, las fuentes han sido siempre sagradas. Como para cualquier periodista, pero él se ha visto en el trance de sentarse ante un tribunal y no declarar las fuentes.

-Por otra parte, ¿qué periodismo de investigación se practica hoy? ¿Puede darse tal nombre a lo que, por ejemplo, practica El Mundo?

-Hoy en día se le llama “periodismo de investigación” a muchas cosas. Los rumores no son periodismo de investigación. Éste se basa en hechos probados, concretos y que el periodista ha contrastado, no en rumores. Hecha esta criba hay que hacer otra, a mi modo de ver. El periodismo independiente frente al que obedece a intereses muy concretos. El Mundo se autoproclama como un rotativo que practica mucho el periodismo de investigación. Y sí lo hace, pero obedeciendo en realidad a otros intereses. Es decir, no se investiga todo un arco de desmanes o de corruptelas que suceden en la clase política o en ámbitos financieros. Investigan lo que les interesa a ellos. Por ejemplo, El Mundo nunca va a investigar al PP, sí al PSOE. Y si investiga al PP es porque encontramos diferentes “sensibilidades”.

-¿Cómo entiendes el periodismo de investigación?

-Es un periodismo independiente, que no obedece a poderes y se sitúa en el contrapoder. Es la contrainformación. Sin obedecer a ningún interés y publicando los hechos con independencia de quién los protagonice. El periodista, en cuanto al código deontológico, ha de tener en cuenta dos cosas: el deber de informar a la opinión pública. Y proporcionarle cualquier tipo de información, no una sí pero otra la guardo en el cajón en función de otros intereses; además, las herramientas hay que utilizarlas con rigor para dar veracidad a la información (contrastar, consultar con varias fuentes, que sean fiables...). Que no suceda algo muy típico. De repente, tienes una fuente que te está proporcionando una información porque le interesa, o por el interés en derribar a otra persona. Con esas cosas hay que tener mucho cuidado. Es una fuente parcial, y en algunos casos puede incluso ser una información totalmente manipulada. Todo hay que contrastarlo.

-¿Hay tiempo y paciencia actualmente para un periodismo de estas características?

-Son muy importantes el tiempo y la paciencia, sobre todo en dos sentidos. Primero, para no sacar demasiado deprisa una información y equivocarse; también para poder trabajar y elaborar bien las informaciones. En segundo lugar, para trabajar también la información que no se ha publicado. Un tema bastante concreto normalmente tiene ramificaciones. De esa “foto” inicial, poco a poco vas descubriendo un “puzle” en el que se desarrolla un “panorama” entero. No lo puedes publicar todo a la vez. Hay que ir contrastando y tener mucha paciencia. De hecho, es muy típico publicar la información en episodios. Esto mucha gente lo entiende como algo puramente comercial.

-¿El rigor y la militancia son compatibles en el periodismo de investigación?

-Por supuesto. En el periodismo de investigación lo importante es contrastar los hechos y los datos. A partir de ahí, si estos son graves se reduce la necesidad de interpretación. Cuando presentas una factura de Bárcenas o un documento sobre dinero cobrado por Rodríguez Galindo, tampoco hace falta decir mucho más. Tú estás informando de ello y la opinión pública entiende que es un ladrón. En el periodismo de investigación la interpretación viene dada por los hechos. La parte militante está enlazada con la contrainformación. Tener muy claro dónde estás, que eres independiente, que no obedeces a intereses, que no vas a dejarte sobornar por dinero... Estás haciendo periodismo.

-Otro eterno problema: la objetividad en el periodismo

-El periodista no sólo no es objetivo sino que, además, no tiene por qué serlo. El periodista se ubica ante una realidad y la objetividad no existe. En el momento en que el periodista aplica su filtro, ya está siendo subjetivo. Sentada esa base, ha de saber dónde está y no ceder ante las presiones que vienen del poder. Además, puede parecer que el periodista de investigación crea la información, pero no, la información existe y se busca. Como en todo periodismo, pero en el de investigación es más difícil.

-Por último, trabajaste en Egin, Ardi Beltza y Kale Gorria. ¿Qué te queda de todo aquello?

-Me queda el recuerdo de una época muy intensa en Euskal Herria. De hacer en aquella época prácticamente “periodismo de guerra”. De haber estado en una trinchera y aprender mucho. Desde una trinchera se aprende muchísimo. También me queda el recuerdo de la gran solidaridad que había entre compañeros y de cómo el trabajo en equipo -una de las cosas que Pepe también reivindicaba- es absolutamente fundamental. No se puede hacer nada solo. Tampoco se puede hacer nada en equipo si sólo existe una relación jerárquica. A lo mejor esta ha de existir -alguien que coordine todo el trabajo- pero ha de haber un sentimiento de solidaridad mutua.





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viernes, 6 de diciembre de 2013

Evidencian a Garzón en Argentina

Baltasar Garzón pensó que se podía pasear por el mundo entero haciéndose pasar por gran defensor de los derechos humanos.

Estaba y está muy equivocado.

Para muestra, este texto que nos hacen llegar nuestros camaradas de EHL Argentina:

Baltasar Garzón: La impunidad premiada

Iniciativa Garzón en Argentina

La impunidad es antigua como la propia existencia. Siempre hubo impunes, mentirosos, falsarios, camaleones. Ni qué decir el mal que estas actitudes le han hecho a la vida política y social de cada una de las naciones del mundo. En general, detrás de un acto de impunidad, siempre se esconde el doble discurso que finalmente consigue cómplices para justificar esa acción vil.

En los últimos meses, un ex juez español de fama bien ganada en lo que hace a ignorar los derechos humanos de quienes se rebelaron contra el sistema de opresión impuesto por los respectivos gobiernos de derecha neoliberal en la península, se ha convertido casi en un "prócer" en el atribulado imaginario argentino. Baltasar Garzón, se llama quien carga sobre su conciencia el haber visto y oído en su siniestro juzgado de la muy franquista Audiencia Nacional madrileña, los cuerpos y las denuncias de centenares de jóvenes vascos, catalanes, gallegos y hasta árabes, marcados por la tortura, violados, destrozados. Sin embargo, jamás hizo un gesto para sancionar esa violencia policial, muy por el contrario, desoyó las súplicas y enterró a sus víctimas en oscuros calabozos por varios años.

Entre los castigados por este proceder, hay numerosos periodistas, siendo los más destacados, el director del diario Egin, Javier Salutregi (aún detenido), la redactora Teresa Toda (recuperó su libertad hace una semana después de seis años de prisión por escribir e informar), Fernando Alonso (todavía preso), los periodistas Oriol Malló y Eduard López, ambos trabajadores de los semanarios catalanes El Temp y El Punt respectivamente. Casi todos ellos denunciaron torturas que Garzón no hizo a lugar. No contento con esas detenciones, el ex juez comandó el operativo policial que cerró a perpetuidad el diario vasco "Egin", la radio del mismo nombre, las revistas "Ardi Beltza" y "Kale Gorria", estas dos últimas dirigidas por el periodista Pepe Rei (el Rodolfo Walsh del País Vasco, por sus aportes al periodismo de investigación y de lucha), a quien el ex juez persiguió hasta la saciedad, encarcelándolo en varias oportunidades. Tal fue esta obstinación, que Rei, desestabilizado por una nueva amenaza de prisión, se dio vuelta con su coche en una autopista, y ha quedado postrado en silla de ruedas de por vida.

Por esas raras cosas de la impunidad y también de la desmemoria, Garzón se ha hecho "célebre" aquí en la Argentina. Lo invitan a charlas, lo homenajean, le otorgan el DNI argentino, y en el colmo del desparpajo, esta semana la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), le concedió el Premio a la Libertad de Expresión. Parece un mal chiste, realmente. Es como entregarle a Netaniahu una escultura de la paloma de la paz. Sin embargo, esto sucede en medio de una borrachera de  indiferencia, que de no existir, permitiría preguntar: ¿qué se obtiene con tanto culto a Garzón? ¿Quiénes han diagramado estos operativos político-mediáticos de blanqueo casi provocador de un personaje al que Organismos de Derechos Humanos internacionales y personalidades de esa área han puesto en sus listas como alguien que ignoró los mismos en varias oportunidades? ¿Cómo es posible que en un país en el que se ha padecido el Terrorismo de Estado en forma brutal, donde funcionarios judiciales muy parecidos al español (basta mencionar a los jueces Perriaux, Quiroga, Pons o al fiscal Romero Victorica?) enterraron en vida a miles de patriotas y revolucionarios de los 70, hoy se premie, se alabe, se le dé voz a Garzón? Allí está, para mayor bochorno un reportaje elogioso que esta misma semana le hacen al ex juez los integrantes de la revista villera La Garganta Poderosa, o las cientos de páginas que le han dedicado al ex juez sus amigos del diario Página 12. No vale la excusa de "yo no sabía nada", o aquello de que "a lo mejor están exagerando". No, cuando se trata de temas tan dolorosos como estos donde como telón de fondo hay luchadores torturados o encarcelados. En fin, Argentina es jauja para Garzón. Ha encontrado el sitio justo a la hora indicada, donde esconder su pasado y preparar su futuro (¿quizás asesorando en armar una ingeniería represiva contra la disidencia como la que ya hizo en España y en Colombia?). Todo ello, claro, en "defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión". 

Feo asunto este de la impunidad, doloroso y difícil de digerir. Más allá de esta evidencia, no todo el mundo come vidrio, y la reacción ante semejante despropósito de poner en un pedestal a quien no lo merece, comienza a brotar poco a poco, para demostrar que este fenómeno de alienación deliberada, como tantos otros, no va a durar toda la vida.







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martes, 4 de diciembre de 2012

9600+ Casos de Tortura

La nota que les compartimos a continuación ha sido publicada en la página de Periodismo Internacional Alternativo (PIA):



De acuerdo a una investigación con gran cantidad de datos y testimonios realizada por la fundación Euskal Memoria que verá la luz mañana, se calculan en 9.600 los casos de torturas a presos políticos vascos incomunicados en los últimos 50 años. En ese lapso de tiempo solo se emitieron 19 condenas por denuncias de torturas y vejaciones.
La investigación, titulada en euskera “Oso latza izan da”, aborda una de las realidades más oscuras del conflicto y casi nunca difundida en los medios de comunicación. La misma será presentada en formato de libro en la Feria de Durango y allí el público podrá entender quién la ha ejercido, cómo, a quién, cuándo, dónde, por qué, para qué más los testimonios de las víctimas.
En Euskal Memoria explican que la recopilación de datos y testimonios no fue una tarea fácil debido a que han sido pocos los organismos que se dedicaron a llevar registros sobre las torturas en Euskal Herría. Torturaren Aurkako Taldea (TAT) ha sido uno de los pocos que ha llevado una estadística de los casos de torturas contra militantes vascos.
Según datos publicados por el diario vasco GARA: “en los años 60 y 70 debe recurrirse a extrapolaciones a partir de los datos parciales aportados por diversas fuentes. Con ello se concluye que entre 1960 y 1977 se produjeron cerca de 10.000 detenciones políticas en Euskal Herria, de las que entre el 50% y el 70% incluyeron torturas. A partir de 1978 ya hay balances oficiales sobre arrestos que facilitan el cómputo. Se calcula que en los diez siguientes años se incomunicó a 7.370 vascos y en torno al 40% padecieron torturas, lo que supone 3.000 casos más que sumar a los 5.000-7.000 anteriores. TAT empieza a publicar informes en 1989 y permite aquilatar ya esta cifra. Así, Euskal Memoria explica que entre ese año y 2000 se recogen 900 casos, y que en este siglo actual son otros 733. En total, pues, entre 9.633 y 11.633″.
Para la fundación vasca, las cifras no sirven para “acotar el sufrimiento” pero “hace más relevante algo que no es reconocido” de una práctica violatoria de los derechos humanos que en el país vasco “adquiere además una dimensión colectiva”, en opinión del organismo.
“Tengo 58 años, soy ama y amama, pero como sucede cuando tienes un hijo, hasta que no vives esto no conoces su dimensión. Lo que me hicieron no se lo deseo a mi peor enemigo”, expresaba en el 2008 Mertxe Alcocer, uno de los miles de casos testimoniados en la investigación.
“Me dijeron que `tu hija mayor suele ir sola en patinete a la ikastola. Tu mujer va al gimnasio. Tiene tal talla de sujetador. ¿Qué va a hacer sola?”, relata Iñaki Igerategi reflejando a los niveles en que llegaba la tortura sobre los detenidos vascos.
“La barra”, “el quirófano”, “el potro”, “el misionero”, “la bañera”, “la bolsa”, “las flexiones”, “el suero de la verdad”, son algunos de los términos con los que se nombran algunas de las metodologías de tortura aplicadas por las fuerzas represivas españolas sobre los presos políticos de Euskal Herría.
Pero el estudio de Euskal Memoria no solo refleja las torturas y violaciones a los derechos humanos, sino que también deja expuesta la complicidad que durante décadas tuvieron los gobiernos, políticos, jueces, periodistas, abogados, fiscales, organismos internacionales, etc., con respecto a las violaciones a los derechos humanos de los militantes vascos.
Garzón, “el paladín de los derechos humanos”
Uno de los tantos jueces cómplices y encubridores de estos aberrantes casos de torturas es el reconocido juez Baltasar Garzón quién aparece a los ojos del mundo como un paladín de la libertad y los derechos humanos. Garzón ha llevado adelante una verdadera caza de brujas y una guerra sucia con el pretexto de combatir al “terrorismo” de ETA. Este mismo juez en realidad ha sido la punta de lanza de la política represiva del PSOE y el PP contra los militantes vascos y también catalanes.
En este sentido, Garzón es responsable de la prohibición de Batasuna, un partido político legal que representa al 11% de la población vasca. Pepe rei, periodista y director de la editorial Ardi Bertzale clausurada por Garzón, ha escrito un libro, “Garzón, la otra cara” (de Editorial Txalaparta), donde muestra la cara oculta y siniestra de este famoso juez. En el mismo, Rei, quien también estuvo en la cárcel por órdenes de Garzón, enumera más de doscientos casos de tortura perpetrada sobre miembros de la izquierda nacionalista vasca en las que Garzón está implicado llevando adelante procesos cargados de irregularidades y carentes de sustento legal.
Joaquín Navarro, magistrado español que fue durante años alguien muy cercano a Garzón, declaró en una entrevista al diario GARA que “es un juez que se inventa casi todo. Lo que ocurre es que está actuando respaldado por el poder político y por el Ministerio del Interior. Garzón se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgánicas y funcionales de diversos sectores con ETA”.
Lamentablemente, en algunos países como Argentina, se niega el pasado represor de este juez y se lo recibe con todos los honores otorgándole la residencia argentina por “su lucha por los derechos humanos y la libertad de expresión” como sucedió el mes pasado cuando fue recibido con loas por diferentes funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner. Sí, se trata del mismo juez que avaló torturas en Euskal Herría y Cataluña, el mismo que ordenó el cierre del diario Egin, uno de los de mayor tirada en el País Vasco, encarcelando periodistas y ocupando sus instalaciones con 300 policías. Garzón, el mismo que en su visita a la Argentina se llenó la boca hablando de las virtudes de la nueva ley de medios impulsada por el gobierno kirchnerista, clausuró y censuró diarios, revistas y publicaciones en Euskal Herría por acusarlas de “terroristas”. Sin embargo, en Argentina fue y es elogiado por el oficialismo y gran parte de la intelectualidad progresista.



Pero ya saben, el pijo Antonio Basagoiti, miembro del PP, partido político heredero directo del franquismo,  afirma que no hay problema de torturas, que desde Estrasburgo "lo que no dice es que se haya torturado", que lo único que se afirma es que había que haber investigado.



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viernes, 2 de noviembre de 2012

No en Nuestro Nombre Garzón

Nuestros amigos de Resumen Latinoamericano nos hacen llegar este texto de nuestro amigo Carlos Aznárez:

Garzón en Argentina: en nuestro nombre, no

Carlos Aznárez

Realmente sorprende la persistente desmemoria que sufren algunos funcionarios e integrantes de organismos de derechos humanos argentinos. En la última semana, Garzón fue recibido con todos los honores por el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Martín Sabbatella, luego, el ministro del Interior Florencio Randazzo, le entregó la residencia argentina y un DNI para que se sienta como un connacional más y siga con sus tareas de asesor de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados de la Nación, y por último, el ex juez fue invitado de honor en el Senado bonaerense, de una actividad en la que hizo de anfitrión el vicegobernador Gabriel Mariotto.

En todos estos escenarios, Garzón se lució ponderando la Ley de Medios, agradeciendo el ser residente argentino con plenos derechos y se jactó de todo lo que él ha hecho por los derechos humanos.

Sólo en "el mundo del revés", al decir de Eduardo Galeano, un ex juez que tiene sobre sus espaldas la pesada mochila de haber clausurado varios medios de comunicación en el País Vasco, puede jactarse de hablar, sin ruborizarse, de la Ley de medios, que aquí fue forjada con la movilización popular.

Baltasar Garzón, al que tanto se alaba por estas tierras, no sólo cerró "Egin, uno de los diarios de mayor circulación (más de 70 mil ejemplares) en el País Vasco y el Estado español, sino también una de las radios más escuchadas: "Egin irratia". Y lo hizo con violencia, ordenando la detención de varios de sus periodistas, entre ellos su director Xabier Salutregi y su vicedirectora, Teresa Toda. Ambos, después de 12 años de palizas, traslados, dispersión y todo tipo de atropellos, aún continúan en la cárcel. 

¿Cuál fue su delito? Muy simple:  defender la libertad de expresión y ejercer el periodismo de una manera similar a la que se refiere la Ley de Medios argentina que ahora el ex juez tanto elogia.  

Pero hay más: las instalaciones del matutino  fueron ocupadas por 300 agentes de la policía española, que haciendo uso de la impunidad concedida por Garzón, destrozaron el mobiliario, y robaron parte del voluminoso archivo, en el que se encontraba importante material sobre las andaduras de jefes policiales y cargos políticos vinculados al narcotráfico y los escuadrones de la muerte, que tanto aterrorizaron al pueblo vasco. Gobernaba España en esos momentos, nada menos que el ultraderechista José María Aznar, quien al ser informado sobre el cierre y atropello policial contra "Egin", declaró: "¿Creían que no nos íbamos a atrever?".

Garzón se caracterizó siempre por armar sumarios que luego con el tiempo son desechados por incorrectos o farsescos. Así fue como  hizo ejecutar la clausura de Egin en 1998 , y años después, en 2009  los Tribunales resolvieron contrariamente a la anterior resolución,  declarando que la actividad del diario no era ilícita, pero claro, debido al tiempo transcurrido no fue posible volver a reabrir ni el periódico ni la radio.

No contento con ello, tiempo después el juez la emprendió contra dos revistas de información general y amplia difusión en todo el Estado español. Se trata de  "Ardi Beltza" (Oveja Negra), a la que clausuró, y "Kale Gorría" (Calle Roja), a la que acorraló de tal forma, que tuvo que cerrar.  Las dos publicaciones estuvieron dirigidas por un excelente periodista, al que los latinoamericanos que tuvieron la suerte de compartir con él esas redacciones, denominaban "el Rodolfo Walsh" del País Vasco.  Se trata de Pepe Rei, quien,  inculcó a las nuevas generaciones de periodistas vascos la idea de investigar y contrastar la información,  y que logró reconocida fama por descubrir mil y un chanchullos de funcionarios corruptos, cargos policiales dedicados a armar grupos ilegales (tipo la Triple A), redes de prostitución y de trata, y desaparición de ciudadanos. Además, denunció valientemente las maniobras de la derecha de Aznar y compañía, contra los pueblos rebeldes latinoamericanos.

El colega Pepe Rei fue perseguido hasta el hartazgo por Garzón, quien lo envió a la cárcel en varias oportunidades, y allí sufrió el habitual maltrato al que eran sometidos la totalidad de los presos y presas vascas  condenados por Garzón. Pepe Rei, además de periodista es escritor, y el autor de un libro que debería  ser de consulta para aquellos que hoy le canta loas al juez represor: "Garzón, la otra cara" (de Editorial Txalaparta).

Garzón es un hombre que ha hecho del show mediático casi un oficio, y evidentemente le da buenos frutos. Lo paradójico es que quienes hoy lo elogian en Argentina, muchos de ellos militantes del campo popular, parecen no querer enterarse (porque a esta altura de la tecnología informática, sólo bastaría con poner su nombre en cualquier buscador) que es el mismo personaje que asesoró al ex presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez  y hoy lo hace con el presidente Santos. Sobre su relación con el primero, basta leer lo que declararon en febrero de este año numerosas comunidades indígenas del Cauca: "Nos duele que haya sido Baltasar Garzón quién haya avalado en un primer momento el proceso de reingeniería paramilitar, llamado desmovilización, por la seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez, afirmando que era un modelo de justicia". (ver declaración completa en: http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/bgarzon1.html=)

Garzón también fue duramente criticado por el diario mexicano La Jornada (en un artículo editorial de su directora Cármen Lira) tras haber intentado interrogar ilegalmente en una cárcel del DF a deportados vascos. Es la misma persona al que los revolucionarios venezolanos que apoyan al presidente Hugo Chávez, acusaron de injerencista por haber viajado en varias oportunidades a ese país para apoyar a la oposición. No son pocas las fotos y artículos de diarios fascistoides venezolanos en el que se ve a Garzón en amable tertulia con los ultra opositores Marcel Granier, cuando fungía de director de RCTV y Alberto Federico Ravell, ejecutivo del canal Globovisión. Tanto metió sus narices Garzón en Venezuela bolivariana, haciendo campaña contra la no renovación de licencia al canal gorila RCTV (“Cerrar un medio de comunicación no es el mejor sistema para garantizar la libertad de expresión”, declaró en su momento), que el ex vicepresidente chavista, Jorge Rodríguez le contestó que era un "payaso que nada tenía que hacer en la política soberana venezolana", mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, declaró que el juez era un "cobarde y mentiroso", que parecía obedecer instrucciones del gobierno español que apoyó el golpe de Estado en Venezuela en 2002.

No, Garzón no puede hablar de libertad de expresión, cuando durante toda su gestión lo que hizo fue entorpecerla y acosar policialmente a quienes la practicaban.

No, Garzón no puede hablar de derechos humanos, cuando es el culpable de que cientos de presos vascos estén pudriéndose en las cárceles españolas y francesas, a pesar de denunciar, ante el propio Juez, cuando ejercía de amo y señor del tribunal franquista denominado Audiencia Nacional, que habían sido brutalmente torturados, con métodos que no tienen nada que envidiarle a los que practicaron los militares argentinos en la ESMA o en cualquiera de los campos de exterminio. El juez escuchó una y otra vez, sin inmutarse, o lo que es peor apelando a un comportamiento altanero y megalómano, cómo decenas de jóvenes vascos, destruidos por la tortura, relataban ante él las inocultables sevicias a las que los habían sometido los policías y la Guardia Civil española. Quien esto escribe nunca va a olvidar, mientras cubría periodísticamente uno de los tantos juicios montados por Garzón contra la militancia vasca, el rostro desencajado de una jovencita que relataba ante el juez cómo la había violado con un palo de escoba. Garzón, como respuesta, bostezó y le dijo, "no invente más y declare lo que se le está preguntando".

Ayer mismo, una militante política vasca, Aurore Martín, fue detenida y trasladada por la policía a la Audiencia Nacional, para cumplir con una antigua instrucción del "derecho y humano" Garzón. Incluso destituído y acusado judicialmente, el ex juez sigue enviando jóvenes de la disidencia vasca a la cárcel.

No, Garzón no puede hablar de víctimas del Terrorismo de Estado, cuando él se constituyó en el mascarón de proa de la política represora aplicada por los gobiernos del PSOE y el PP, contra cualquier ciudadano o ciudadana del Estado español, pero sobre todo de Cataluña y el País Vasco, que ejerciera su derecho a la protesta y la rebeldía. Allí están para testimoniarlo los cientos de criminalizados, judicializados y encarcelados de organizaciones legales de la izquierda catalana, vasca, gallega y hasta madrileña, que han pasado por prisión. Allí está como documento audiovisual incontestable, la película "Operació Garzón. Contra l'independentisme catalá", que relata la razia represiva ordenada por el juez contra decenas de militantes catalanes durante las Olimpíadas de Barcelona en 1992. O las denuncias (perfectamente documentadas) de las luchadora valenciana por los derechos humanos, Empar Salvador, quien investigó junto con otros integrantes del Forum per la Memoria del País Valenciá, la existencia de miles de cadáveres de asesinados por el franquismo y enterrados en fosas comunes en Valencia. Empar acusa al juez Garzón de haber "cajoneado" y archivado las denuncias que le presentaron, y de esta manera provocar la paralización de lo que podría haberse convertido en un mega-juicio contra el genocidio franquista.

Se sabe que en esta campaña de ir desenmascarando a quien no es lo que dice ser, hay muchos ciudadanos del mundo que no aceptan el discurso y el show mediático al que permanentemente apela Garzón para situarse en la cresta de la ola y desde allí "blanquear"  su pasado represor e impartir doctrina de hombre bueno y sabio. Sin embargo, es doloroso observar a gente que se dice progresista hacer de claque al discurso sinuoso y poco consistente de Garzón. Todos ellos saben la verdad, incluso algunos, como Hebe de Bonafini que hoy abraza y reivindica al ex juez, visitó las cárceles vascas y escuchó a los presos relatar sobre las barbaridades judiciales impuestas por Garzón, y en varios diarios de Euskal Herria, ella misma denunció al juez como represor.  Hoy, parece que muchos y muchas han perdido la memoria, precisamente en un país donde se pelea por ella a cada instante.

No es menor lo que está ocurriendo. En aras de estrechar vínculos con una figura que se ha construido una "nueva personalidad" y que tiene amplia cobertura mediática internacional, se perdonan atrocidades cometidas contra militantes que no son distintos a nuestros 30.000, se desinforma constantemente y se aplaude lo que hasta ayer hubiera sido tipificado como colaboracionismo con el Terrorismo estatal.

Allá ellos y ellas con su conciencia. Quienes defendemos la causa del pueblo vasco y reivindicamos la libertad de expresión allí donde nos paremos, los que condenamos la persecución y encarcelamiento a periodistas vascos por expresar opinión contraria a los intereses del fascismo español, los que nunca le hemos sacado el cuerpo a la lucha del pueblo argentino por llevar a la cárcel a los genocidas de la dictadura cívico-militar, no nos callamos, y repudiamos el papel nefasto que ha jugado Baltasar Garzón, a quien ahora se otorga la residencia argentina, como si fuera un héroe de la Patria.

Pueden hacerlo alegremente y seguir colgando medallas en el pecho de quien no las merece, pero no en nuestro nombre.






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miércoles, 14 de abril de 2010

Una Mirada al Juez Clown

Hace unos días publicamos en otro foro una frase que rezaba así:
"Le deseamos a (Baltasar Garzón) el mismo tipo de 'justicia' que él le ha proporcionado a los independentistas vascos, desde los cinco días de incomunicación hasta la Doctrina Parot. Ni más, ni menos"
Un amigo de la izquierda mexicana reaccionó extrañado, comentando que muchos de sus conocidos se solidarizaban con Garzón. Le contestamos con un pormenorizado de las acciones que ha llevado a cabo Garzón en contra de individuos y colectivos vascos, acciones que lo colocan en el largo listado de represores que a lo largo de la historia se han caracterizado por cebarse en los activistas vascos, tanto los que luchan por la defensa de la cultura vasca (el euskara en específico) como los que defienden el derecho a la autodeterminación contemplado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU del cuál el estado español es signatario.

Pues bien, hoy en La Jornada se ha publicado esta editorial con respecto a Garzón:

El proceso por prevaricación que el Tribunal Supremo de España inició contra el juez Baltasar Garzón ha puesto al descubierto la honda fractura social que divide a España a 79 años de proclamada la II República Española, a 71 de concluida la guerra civil, y a 35 de la muerte de Francisco Franco. Ante el empeño del magistrado Luciano Varela de impedir a toda costa las investigaciones de Garzón en torno a los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo, diversas organizaciones sindicales y personalidades de izquierda se reunieron en el anfiteatro Santiago Ramón y Cajal de la Universidad Complutense de Madrid para repudiar el proceso, señalar que "juzgar al franquismo no es delito" y, en una escena un tanto insólita, desplegar una bandera republicana con la frase "Viva Garzón". Por añadidura, en el encuentro se acusó a los integrantes del Tribunal Supremo de haber sido cómplices de las torturas perpetradas durante la dictadura de Franco.

La polémica en torno al caso ha trasminado la vida política –de por sí judicializada a causa del caso Gürtel, una trama de corrupción en la que están implicados decenas de dirigentes del Partido Popular, opositor de derecha– y ha trascendido ampliamente las fronteras españolas: desde Argentina, y en apoyo al juez impugnado, dos abogados defensores de derechos humanos, Beinusz Smukler y Carlos Slepoy, anuncian el inicio de querellas legales debido a asesinatos cometidos por el fascismo español durante la guerra civil; en tanto, The Wall Street Journal y The New York Times polemizan, uno en contra y el segundo en favor, del magistrado de la Audiencia Nacional española.

El proceso contra Garzón pone en tela de juicio la institucionalidad emanada de la transición posfranquista y las cuentas pendientes de la democracia española: su omisión de un esclarecimiento histórico de los crímenes perpetrados por el antiguo régimen, la inclusión de corrientes fascistas en la vida democrática –como los propios jueces del Tribunal Supremo que ahora sientan a Garzón en el banquillo de los acusados– y la continuación, en plena democracia, de la brutalidad policial y represiva que caracterizó al franquismo.

Personaje lleno de contrastes y claroscuros, Baltasar Garzón es un protagonista emblemático de esa ambigüedad: sería necio desconocer el trascendente papel del magistrado en los avances internacionales de la justicia para casos de terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad, su participación centralísima en la detención de Augusto Pinochet en Londres en octubre de 1998, su contribución en el esclarecimiento y el castigo de las atrocidades cometidas por los dictadores militares argentinos, su oposición frontal a la participación del gobierno de José María Aznar en la devastación de Irak, encabezada en 2003 por el gobierno de George W. Bush, y su decisión de dar cauce a la investigación penal de los crímenes franquistas. Por esas actuaciones destacadas –y no son las únicas–, el juez español merece un reconocimiento histórico.

Pero esa trayectoria positiva tiene otras caras. La más deplorable es la del perseguidor implacable y arbitrario de la lengua y la cultura vascas en nombre de la lucha antiterrorista. Ahora que la justicia española ha reconocido que el juez Juan del Olmo cometió un atropello en 2003 al ordenar el cierre y la liquidación del diario Euskaldunon Egunkaria, único escrito íntegramente en euskera e injustamente acusado por el gobierno aznarista de ser una fachada de ETA, cabe recordar que, años antes, Garzón hizo otro tanto, y en forma igualmente injustificada, con las publicaciones Egin y Ardi beltza, y que incluso llegó a perseguir judicialmente al coro musical Euskaria, al que acusó de vínculos con la banda armada. En este contexto, se ha señalado que Garzón permitió torturas contra vascos acusados de terrorismo y que nunca atendió las denuncias correspondientes.

Una tercera faceta de Garzón es la del eterno conspirador político, ya contra el PSOE –partido del que fue candidato y funcionario en uno de sus gobiernos–, ya contra el PP. Las malogradas ambiciones políticas del magistrado lo llevaron, al parecer, a ser un factor de poder en las sombras, en el de por sí complejo panorama partidista de la España contemporánea.

A lo anterior debe sumarse la inmoderada afición del juez por los reflectores y los primeros planos mediáticos, lo que, con frecuencia, ha socavado sus propias causas y ha violentado el principio de que la justicia, para ser eficaz, debe ser discreta y ajena a personalismos.

Por lo demás, la causa iniciada por el Tribunal Supremo contra Garzón es una aberración que evidencia hasta qué punto el fascismo sigue vivo e incrustado en la moderna institucionalidad española.


Pues bien, nosotros decimos que Baltasar Garzón ha dedicado su carrera a fortalecer ese fascismo que sigue vivito y coleando en la "moderna institucionalidad " del estado español, y que uno cosecha lo que uno siembra.
Y para recordad la cobardía de este personaje baste recordar aquel reto que le lanzó al Subcomandante Marcos, mismo del cual se detractara cuando este último se lo aceptó.




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