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lunes, 9 de febrero de 2026

Segundo Grado para Garikoitz Aspiazu

Los españoles están un tanto cuanto sorprendidos de que el preso político vasco Garikoitz Aspiazu haya recurrido a la legislación española como parte de su reinserción a la sociedad.

Tanto él como decenas más podían haber accedido a dichas medidas contempladas por el andamiaje jurídico español de no ser porque contra ellos se han aplicado medidas de excepción, mismas que, paradójicamente, son los que los califican como presos políticos y no como presos comunes.

El caso es que dichas medidas les fueron negadas sistemáticamente, o han sido recurridas por las instancias del régimen tras haber sido concedidas. Lo anterior en detrimento del componente de Reinserción que forma parte del proceso de DDR de ETA.

Así que, establecido lo anterior, les compartimos la información provista por El País:


Txeroki sale de prisión en régimen de semilibertad tras el permiso concedido por el Gobierno vasco

El exjefe de ETA podrá salir de lunes a viernes, pero tendrá que volver a la cárcel para pasar las noches

El exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, ha salido este lunes, poco antes de las ocho de la mañana, de la prisión de Martutene, en San Sebastián, según ha informado Europa Press. Su salida tiene lugar después de que el Gobierno del País Vasco le concediera un permiso para estar de lunes a viernes fuera de la cárcel, aunque con la obligación de dormir en el centro penitenciario.

La autorización se produce a propuesta de la junta de tratamiento de la cárcel donostiarra, que planteó la aplicación a Txeroki del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Esta medida de semilibertad no supone alcanzar el tercer grado, sino que se trata de una fórmula intermedia de la que se han beneficiado otros condenados por terrorismo.

Las fuentes consultadas por EL PAÍS precisan que es una modalidad del segundo grado que se contempla para que los reclusos puedan preparar su incorporación a la sociedad a través de un trabajo en una empresa o de actividades de voluntariado.

Aunque el exjefe de ETA ya disfruta del permiso autorizado por el Gobierno vasco, la Fiscalía de la Audiencia Nacional tendrá que emitir un informe no vinculante sobre la medida. Finalmente, será el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de dicho tribunal el que deberá determinar si puede disfrutar o no del mencionado permiso. Si lo deniega, quedará sin efecto.

La medida de semilibertad tiene lugar después de que Txeroki fuera trasladado en 2024 desde la prisión francesa de Lannemezan al centro de reclusión de Martutene. En 2011, fue condenado a 377 años de prisión por la Audiencia Nacional; en Francia cumplía varias penas que suman más de 30 años.

En 2015 fue condenado por la Audiencia Nacional a nueve años de prisión por ordenar un atentado con coche bomba perpetrado el 26 de agosto de 2007 en Oropesa (Castellón). Tres años después, volvió a ser condenado en España a 18 años de prisión por intentar matar con un paquete bomba en enero de 2002 a la delegada de Antena 3 en el País Vasco María Luisa Guerrero.

El Gobierno vasco ha concedido 111 terceros grados a presos de ETA desde que en octubre de 2021 asumió la competencia de la gestión de las tres cárceles vascas, según una respuesta parlamentaria de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, la socialista María Jesús San José, a una pregunta de la única representante de Vox en la Cámara autonómica, Amaia Martínez. Según el recuento realizado en octubre pasado, en las prisiones vascas había 119 reclusos de la banda terrorista (104 hombres y 15 mujeres). El centro penitenciario acogía a 53 presos, la de Martutene 44 y la de Basauri (Bizkaia) 22.

 

 

 

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La Punta de Flecha en Urbasa

La singularidad del hallazgo no reside en el esqueleto del bisonte, sino en la punta de flecha que se ha encontrado junto con la osamenta.

Esto nos habla del grado de desarrollo social de quienes habitaban el área.

Adelante con lo que se nos informa desde las páginas de Naiz:


Hallado en Urbasa el esqueleto de un bisonte de hace 4.000 años con una punta de flecha

El hallazgo en Urbasa de un esqueleto de bisonte de hace 4.000 años con una punta de flecha de cobre alojada entre las costillas ha sido anunciado este lunes por el Gobierno de Nafarroa. En la sierra Arrafela también se han encontrado restos de un león de las cavernas.

El esqueleto de un bisonte de hace 4.000 años con una punta de flecha de cobre alojada entre las costillas ha sido hallado en el Parque Natural de Urbasa y Andia, concretamente en la sima Arrafela, según ha anunciado este lunes el Gobierno de Nafarroa.

El anuncio ha sido realizado por la lehendakari, María Chivite, y la consejera de Cultura, Rebeca Esnaola, quienes han explicado que se trata de un ejemplar casi completo de bisonte, datado por radiocarbono y que sitúa el contexto del hallazgo en el final del Calcolítico (hace unos 4.000 años).

Posiblemente se trate de un bisonte europeo, dato pendiente de confirmación por los análisis de ADN. En todo caso, han destacado que se trata de un descubrimiento único en la península Ibérica, ya que, de confirmarse que son restos de un bisonte europeo, se trataría de la primera evidencia de este tipo de animal.

La otra alternativa sería que perteneciese al llamado ‘Clado X’, que es conocido por estudios genéticos. Sin embargo, no se conoce la anatomía de los bisontes de este clado y si se confirmase que pertenece a este tipo, se dispondría, por primera vez, de un esqueleto completo perteneciente a esa especie.

Por su parte, la punta de flecha metálica que se recuperó entre las costillas y indicaría que pobladores calcolíticos de la zona intentaron cazar a este animal, que terminó precipitándose a la sima y muriendo.

Este nuevo descubrimiento indica que las poblaciones calcolíticas del herrialde interactuaron con más especies animales de las que se conocían hasta la fecha y abre la necesidad de revisar colecciones arqueológicas de estas cronologías para intentar detectar nuevos ejemplares que pudieron haber sido cazados por las poblaciones de agricultores y ganaderos de hace aproximadamente 4.000 años.

La investigación comenzó en 2024, después de que los investigadores confirmaran que los restos no eran de bóvido común. A partir de ese momento, comenzaron los trabajos en torno a los restos, cuya recuperación se produjo en octubre de 2025.

Restos de otros animales prehistóricos

En la misma intervención y en la misma sima han sido hallados restos de un león de las cavernas (Panthera spelaea), especie extinta hace aproximadamente 12.000 años, el tercero documentado en Nafarroa (después de los yacimientos de Abauntz y Koskobilo), y el que más restos ha aportado. Además, se han hallado restos de un gallo lira y otra rapaz, que amplían el conocimiento de la fauna de la Prehistoria de Nafarroa.

El fin de semana del 24 al 26 de octubre de 2025 se realizó la intervención paleontológica para recuperar un esqueleto casi completo, parcialmente articulado, del bisonte en la sima de Arrafela.

La intervención implicaba el uso de técnicas espeleológicas de descenso y ascenso en una cavidad de gran profundidad.

Hasta la fecha, se han llevado distintas labores de laboratorio: los huesos se han limpiado, se ha realizado un inventario preliminar y se ha comenzado con el estudio métrico del bisonte. Además, se han tomado muestras para el estudio genético y para el estudio de la dieta de este individuo. De esta manera, se ha puesto en marcha un estudio multidisciplinar para poder estudiar el detalle de estos restos fósiles excepcionales.

La intervención ha contado con la financiación de la Dirección General de Cultura–Institución Príncipe de Viana y el apoyo logístico del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente para el transporte de personal.

En la presentación del hallazgo, Chivite ha recordado «las sorpresas que nos está dando la arqueología» en los últimos años con hallazgos como el Hombre de Loizu, la Mano de Irulegi y ahora «este espectacular esqueleto de bisonte, increíblemente bien conservado».

Además, ha subrayado la importancia de dedicar recursos a este tipo de acciones, porque «conociendo la fauna de Navarra de hace 4.000 años, o de hace 12.000 en el caso del león de las cavernas, sabemos un poco más sobre el clima y sus cambios».

La lehendakari ha recordado uno de los proyectos «más ambiciosos» del Departamento de Cultura, que consiste en transformar las naves de REFENA en el Instituto de Patrimonio Cultural. Un centro integral dedicado al trabajo, almacenaje, consulta, investigación y exposición, «donde vestigios como este bisonte podrán encontrar el espacio necesario para ser expuestos y disfrutados por la ciudadanía», ha explicado.

Por su parte, la consejera Esnaola ha destacado que «este hallazgo vuelve a subrayar la relevancia del patrimonio paleontológico navarro, y se suma a otras intervenciones promovidas por la Dirección General de Cultura- Institución Príncipe de Viana, como son las realizadas en Lantz, en Loizu».

En la presentación también ha participado el vicerrector de Investigación de Euskal Herriko Unibertsitatea, Jon Umerez, y el director general de Cultura, Ignacio Apezteguía.

Los restos del bisonte, del león y de las aves se van a estudiar en los Fondos Arqueológicos de Cordovilla y en la EHU. Se han tomado muestras por parte de investigadores e investigadoras del equipo que viajarán a distintos laboratorios, para su análisis: Universidad de Viena en el caso del ADN antiguo y Universidad de Cantabria en el caso de isótopos para la paleo-dieta.

Reconstrucción 3D del cráneo

Se va a realizar una reconstrucción 3D del cráneo del bisonte a partir de los fragmentos preservados, coordinada por el paleontólogo navarro Mikel Arlegi, actualmente investigador Marie Curie en el Musée de l’Homme de Paris, con la ayuda de otros investigadores del equipo.

Para conocer mejor detalles de la muerte del animal se va a hacer un detallado estudio tafonómico por parte del arqueólogo Antonio Rodríguez-Hidalgo, que ha estudiado la caza de bisontes en distintos yacimientos, entre los que destaca el yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca.

El estudio de otros aspectos de la biología del animal, como la presencia de patologías, serán coordinados por Asier Gómez, y el estudio de la punta de flecha será coordinado por Jesús García Gazólaz.

El estudio del león es parte de la tesis doctoral de Alvar Manjón García, dirigida por Mónica Villalba, Asier Gómez y José Ángel Peña en la UPV/EHU.


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sábado, 7 de febrero de 2026

50 Años de la Nueva Cocina Vasca

Desde el portal de La Vanguardia traemos a ustedes este reportaje que hace honra el legado de la cocina vasca a la gastronomía mundial.

No les deseamos una buena lectura, les deseamos buen provecho:


50 años después, el legado más importante de la Nueva Cocina Vasca no es una receta

El movimiento impulsado en los años 70 transformó la gastronomía española al priorizar el producto, la colaboración entre cocineros y una nueva forma de entender la tradición culinaria

Iker Morán

“No nos sentamos a fundar nada. Todo aquello lo hicimos de una manera totalmente anárquica, sin saber lo que iba a suponer en el futuro.” Así recuerda Pedro Subijana los primeros pasos de lo que acabaría siendo la Nueva Cocina Vasca y que allanó el camino para el boom de la alta gastronomía española que vino después. El legado de este movimiento, que cumple este año su primer medio siglo de historia, sigue muy vivo, más allá de las dos o tres recetas que siempre se mencionan al recordarlo.

La revolución blanca de las perolas. Así bautizó el periodista Xavier Domingo de Cambio 16 lo que en 1976 pusieron en marcha Juan Mari Arzak, Subijana, Luis Irizar, Ramón Roseta o José Juan Castillo entre otros. “Era un momento de transición política, de ilusión por cambiar las cosas, pero también muy duro. Para la prensa fuimos algo positivo de lo que hablar y nos ayudaron mucho”, recuerda Subijana, el único de todo el grupo fundacional que sigue cada día en la cocina de su restaurante.

La historia es de sobra conocida. La “Iª Mesa Redonda sobre Gastronomía” organizada por Grupo Gourmets en Madrid a finales de 1976 permitió a Arzak y Subijana, entre otros, conocer a Paul Bocuse y entrar en contacto con la Nouvelle Cuisine francesa. Después le visitaron en su restaurante de Lyon, donde pasaron unos días. Subijana lo recuerda con claridad.

“Cuando volvimos a Donostia pensamos que estaba todo un poco desdibujado. Llamamos a colegas del entorno y nos juntábamos cada quince días en el restaurante. Cada uno intentaba hacerlo un poco mejor, y así empezamos a hacer cosas juntas. No teníamos conciencia de lo que iba a suponer aquello en el futuro. Eso solo se ve con el tiempo, mirando hacia atrás”.

Más allá del pastel de cabracho

“Aquella revolución gastronómica sigue muy presente como una forma de entender la cocina. Se asentaron valores que hoy parecen incuestionables: el cuidado extremo del producto, su tratamiento respetuoso, la búsqueda del sabor auténtico y el ensalzamiento de la materia prima por encima de artificios innecesarios”, apunta Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center.

Y es que medio siglo es suficiente tiempo atrás -que dice Subijana- como para valorar el legado e ir más allá de las recetas que todo el mundo conoce y repite cuando se habla de la Nueva Cocina Vasca. Sí, el pastel o pudín de cabracho de Arzak, versionado y popularizado, es la estrella. Hay muchas más, claro. Los crepes de txangurro, el pastel de verduras con salsa de setas.

O la lubina a la pimienta verde que durante 17 años estuvo en la carta de Akelarre y de la que Pedro Subijana confiesa que acabó un poco harto. Los cliente no, porque, de hecho, es un plato que se mantiene en Espazio Oteiza, situado junto a su restaurante y donde se sirven clásicos de la casa.

Pero sería un error intentar entender la influencia de esta Nueva Cocina Vasca como una sucesión de recetas. “La honestidad en el manejo del producto y la defensa de lo que somos es el gran legado”, defiende el chef guipuzcoano.

“No se trataba de romper con la tradición, sino de depurarla, de hacerla más clara, más elegante y más fiel al sabor original. Ese enfoque es quizá el “plato más icónico” que dejó aquella revolución”, remarcan desde el Basque Culinary Center.

De hecho, conceptos que ahora suenan tan actuales -y a veces manoseados- como cocina de producto, territorio o sostenibilidad ya eran parte de las ideas fundacionales de este movimiento. “El no desperdicio, la reutilización, el reciclaje… Todo eso lo teníamos metido en la cabeza. Guardábamos los restos orgánicos para los caseríos, reutilizábamos botellas…”, recuerda Subijana.

Dignificar la profesión

Lo que supuso esta revolución y cómo cambió la cocina de todo el país es parte del programa de formación del Grado en Gastronomía y Artes Culinarias del Basque. ¿Pero los jóvenes aspirantes a chef conocen la nueva cocina vasca? “Conocen realidad actual, pero no siempre el proceso que la hizo posible”, explica Aizeaga.

De nuevo, el tema trasciende de lo gastronómico. “Lo incluimos como parte del aprendizaje porque consideramos que es un ejemplo claro de la capacidad transformadora de cocineros y cocineras comprometidos con su entorno y su tiempo y demuestra que la gastronomía puede ser una herramienta de cambio cultural, social, incluso económico”, remarca el responsable de esta universidad vasca que se ha convertido en referencia mundial.

Subijana -que tuvo un programa de cocina durante muchos años en ETB, la televisión pública vasca- Arzak y Karlos Arguiñano, también parte de ese movimiento de la nueva cocina vasca, son seguramente tres los primeros cocineros del país en ser conocidos por el gran público.

Algo que ahora parece habitual, pero que en aquel momento era otro de los cambios que trajo consigo la Nueva Cocina Vasca. “También supuso la dignificación de la profesión. Antes se veía a los cocineros como gente de mala vida”, recuerda Subijana. El trabajo en equipo y la generosidad es, según el chef, otro de los puntos claves a la hora de repasar el legado que llega hasta nuestros días.

¿Ha eclipsado la revolución posterior gestada alrededor de El Bulli la importancia de la Nueva Cocina Vasca? Subijana da la vuelta al tema para, precisamente, destacar todo lo contrario como otra de las aportaciones de estos cocineros. ”Creo que pudo haber un choque de egos, pero ocurrió todo lo contrario. Hubo mucha generosidad. Juan Mari y yo íbamos juntos todos los años una semana a El Bulli, a estar con Ferran y con su equipo. No chocamos, colaboramos”.

Pero incluso antes, ese espíritu ya estaba ahí. “Después de las comidas hablábamos con los clientes y les explicábamos lo que queríamos hacer. Así, casi sin darnos cuenta, se creó una nueva forma de colaboración entre cocineros, de ayuda mutua, que no existía hasta entonces”, recuerda Subijana.

El tiempo, 50 años nada menos, aporta la perspectiva necesaria para entender que la cocina y la gastronomía tal y como la conocemos hoy en día se moldeó con las ideas de aquel grupo de jóvenes cocineros. Pese a ello, sorprende que en un país donde se publican cada semana libros de cocina que nadie espera ni quiere, no hay uno actual que recoja toda esta historia.

“Hay recetarios, pero muy poco análisis histórico. La memoria es muy frágil y si no se pone negro sobre blanco, se pierde”, concluye el chef, que asegura que se ha hablado muchas veces de hacer un documental, pero nadie se ha animado. Ojalá estos 50 años sean la excusa que hacía falta.

 

 

 

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jueves, 5 de febrero de 2026

Nueva Absolución a Iparragirre

Los medios de comunicación afines al régimen español acostumbran usar, a la fecha, una muletilla que oculta una verdad lacerante; los presos de ETA.

Dicha muletilla no solo es un atentado en contra de los principios propios del ejercicio periodístico, es también un atentado a la semántica. Lo anterior por una sencilla razón, su lectura indicaría que ETA mantiene a personas privadas de su libertad. Imposible, de entrada, porque ETA ya no existe.

¿Pero qué oculta la muletilla?

La calidad de preso político que se debe adjudicar a quienes, acusados de pertenencia a ETA o de coadyuvar con la organización antifascista hoy fuera de funciones, se encuentran privados de su libertad.

¿Y que les confiere esa calidad de presos políticos que el régimen español insiste en no utilizar?

Acciones como las emprendidas en contra de Marixol Iparragirre, la más reciente descrita a continuación en este artículo de Naiz:


La AN vuelve a absolver a Iparragirre por un caso que el Supremo insistió en juzgar de nuevo

El empecinamiento de los tribunales españoles en forzar condenas contra la presa vasca Marixol Iparragirre ha vuelto a quedar en evidencia. La AN la ha absuelto por falta de pruebas de un atentado en Oviedo del que ya había sido exculpada, pero que el Supremo insistió en juzgar otra vez.

La Audiencia Nacional (AN) ha absuelto nuevamente a la presa vasca Marixol Iparragirre de un atentado de ETA con granadas perpetrado el 21 de julio de 1997 contra una comisaría de Oviedo ante la falta de pruebas en su contra y al concluir que ya fue juzgada en el Estado francés por los mismos hechos.

En el fallo, al que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Penal afirma que «debe apreciarse la excepción de cosa juzgada europea». Y en paralelo, indica que «del análisis de la prueba relevante practicada en el acto del juicio no resulta la existencia de prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia».

La sentencia, fechada en diciembre de 2025, llega después de que el Tribunal Supremo ordenase en abril de 2023 redactar una nueva al alegar «importantes grietas de motivación» en la que fue dictada por la Audiencia Nacional en enero de 2021.

Entre medias, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) concluyó (en setiembre pasado) que Iparragirre no podía ser enjuiciada en el Estado español por los mismos hechos por los que ya fue condenada por los tribunales especiales de París, aunque dejó en manos de la Audiencia Nacional aclarar si se daba esta circunstancia en el caso.

La Sala de la AN, en un fallo ponencia del magistrado José Ricardo de Prada, analiza un informe de inteligencia que apuntaba a Iparragirre como responsable de ETA. Ese documento, indican los jueces, «no proporciona la corroboración externa cualificada que permitiría afirmar, con el grado de certeza exigible, que la acusada ordenó el atentado de Oviedo o entregó el material para su ejecución».

La sentencia deja claro que «el informe de inteligencia no puede operar como elemento sustitutivo de la corroboración que falta», puesto que «admitirlo equivaldría a invertir el orden lógico del razonamiento probatorio, haciendo descansar la condena en una elaboración policial que no puede superar, por sí sola, la ausencia de hechos-base probados con garantías».

La Fiscalía pidió condena

Cabe recordar que la Fiscalía pidió condenar a Marixol Iparragirre por tres «asesinatos en grado de tentativa», «estragos» y «lesiones» por este atentado contra la comisaría de Buenavista de Oviedo, que no causó víctimas mortales.

El Ministerio Público sostenía que la presa vasca entregó en una fecha indeterminada de 1997 a Kepa Arronategi y Eneko Gogeaskoetxea, integrantes del 'comando Katu', material explosivo, detonadores, temporizadores, granadas, dos pistolas y un subfusil «con indicación expresa de que las granadas fueran usadas de forma inmediata en la campaña de atentados» de ese verano.

Este era uno de los doce juicios a los que se enfrentaba Marixol Iparragirre en la Audiencia Nacional española, después de que las autoridades francesas la entregaran en 2019 tras cumplir allí casi 20 años de prisión.

 

 

 

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viernes, 30 de enero de 2026

Festival Musical por Palestina

Hace unas semanas, durante su concierto del 9 de enero de 2026 en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, Bad Bunny rindió un emotivo homenaje al cantautor y activista Víctor Jara, interpretando con mandolina su himno “El derecho de vivir en paz”. El gesto ocurrió precisamente en el histórico recinto, utilizado como centro de detención durante el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura.

Pues bien, pareciera ser que los máximos representantes del estilo musical caracterizado por su frivolidad de pronto, están tomando consciencia de lo que ocurre en las sociedades de las cuáles surgieron y a las cuáles les dieron la espalda en su obsesiva búsqueda de fama y dinero.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque ahora ha sido Rosalía quien, dejando de lado su papel protagónico en la embestida mediática en contra de los derechos sociales, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha subido al escenario a cantar en solidaridad con el pueblo palestino. En ello, Rosalía se ha colocado por encima del mismísmo Joan Manuel Serrat, rábido defensor del sionismo junto a Joaquín Sabina.

Hablamos de un escenario en el que se ha contado con la presencia del internacionalista vasco Fermin Muguruza.

Lean ustedes la reseña provista por Naiz:


Muguruza, Rosalía, Guardiola, Amaia, Llach... en un gran festival por Palestina en Barcelona

La cultura catalana se ha reunido este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona para reclamar el fin del genocidio y la libertad de Palestina en el concierto Manifest x Palestina, un acto protagonizado por figuras como Rosalía, Pep Guardiola, Bad Gyal, Amaia, Fermin Muguruza o Eduard Fernández.

La iniciativa Manifest x Palestina ha dado un nuevo aldabonazo internacional en favor de Palestina este jueves noche desde Barcelona con un gran festival que ha reunido a 20.000 personas y ha tenido participación vasca. Desde una plaza cualquiera del Mediterráneo escenificada en el pabellón de Montjuic, el actor Eduard Fernández ha abierto la velada con una conversación con el 'fixer' gazatí Kayed Hammad, quien se ha dedicado a relatar las condiciones penosas que hoy viven sus paisanos mientras se terminaba de llenar el lugar.

En cuanto han dado las 20:00 horas, Pep Guardiola ha tomado la palabra: «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado, que no demos un paso adelante. Es por eso que nos tenemos que implicar», ha exclamado el entrenador del Manchester City, antes de sentenciar que «todo esto va solo de humanidad, que es lo que está faltando hoy en Palestina».

Las primeras notas musicales han llegado en la voz de la cantante palestina Lina Makoul, quien ha insistido en que solo la creación lleva a la felicidad, justo antes de unirse a la chilena Ana Tijoux, en un giro del pop dulce y reivindicativo al rap sureño 'Somos Sur', repleto de demanda y rebeldía.

«Palestina está viva en cada padre, en cada madre y en cada niño; en cada canción y en cada grito de solidaridad. Por eso pido que sigáis clamando por Palestina», ha rogado a su vez Natalia Ahmad Abu-Sharar, parte de la comunidad Palestina de Catalunya, antes de que se materializara la conexión entre Euskadi, Cataluña y Palestina con Fermin Muguruza, 'Yalah Yalah, Ramallah' y la demanda de «Boicot a Israel».

Un prólogo, dos actos y un epílogo

Tras esto, el blues desértico de Tinariwen, atrapado entre turbantes y envuelto en puesta de sol, ha servido para dar visibilidad a los distintos conflictos en los que está inmerso hoy el pueblo tuareg, mientras que una performance de La fura Dels Baus ha servido como cierre de este prólogo.

El silencio del inicio del primer acto ha quedado roto por el violín de la madrileña Laura Pacios, acompañado por un ensamble a caballo entre el jazz y el flamenco, para que luego la navarra Amaia Romero, sola con su piano en el centro de la plaza mediterránea, dejara caer un velo de ternura en un pabellón salpicado de las estrellas que han formado los miles de linternas de los miles de teléfonos móviles de los miles de asistentes al son de 'Nadie podría hacerlo' y 'Tengo un pensamiento'.

Por su parte, las voces del catalán Xavi Sarrià y de la activista de origen sirio Salma Alhakim se han unido en 'HAYAT / VIDA / حياة', un grito a la vida y la libertad del pueblo palestino; igual que han hecho las de Guillem Gisbert, líder de Manel, y Mushkaa, hoy en silla de ruedas tras lesionarse la rodilla, en '1 CUMBIA AMB EL GUILLEM (1v1)', antes de cerrar el primer acto con un «Puta Israel».

La convicción pop de la palestino-jordana Zeyne ha abierto el segundo acto y ha arrancado uno de los «Free Palestine» más sonoros de la velada, al que ha seguido la dulce 'La symphonie des éclairs' de la francesa Zaho de Sagazan y la balada por el fin de la guerra de la noruega Aurora Aksnes.

Rosalía canta 'La perla' por sorpresa

En medio de la reivindicación ha llegado la sorpresa, cuando las pantallas del Sant Jordi han anunciado a Rosalía, lo que ha desatado que cientos de los sentados en las sillas dispuestas en la pista del pabellón se abalanzaran contra la primera fila.

La catalana, que había recibido críticas estos meses por no posicionarse sobre el genocidio, ha aparecido secundada por cinco músicos, entre guitarras y palmas, para cantar 'La perla' y agradecer a la organización del Manifest x Palestina la invitación al acto.

La irrupción de Rosalía ha servido como antesala al momento urbano de la velada, inaugurado por el 'Primark' de La Zowi y sublimado por Bad Gyal, que primero en solitario ha puesto en pie el Sant Jordi con su 'Fiebre', y luego, acompañada de Morad, ha tirado por 'Así soy'.

Por su parte, el cantante de La Florida, siempre identificado con la causa palestina, ha pedido al público ondear sus banderas entre los versos de ‘Soñar’, a la vez que reclamaba la libertad de la región.

Clamor por la libertad de Palestina

La calma, agradecida en la solemnidad de esta clase de actos, ha regresado con Clara Peya, quien, sentada al piano, ha guiado a Elisabet Casanovas, Laia Manzanares y Miki Esparbé mientras denunciaban los abusos sistemáticos de Israel, un discurso que ha dado entrada a Arab Barghouti, hijo de Marwan Barghouti, encarcelado desde hace 24 años.

Si hay un ejemplo en Cataluña de resistencia cultural, ese es sin duda la Nova Cançó, y Lluís Llach, uno de sus mayores exponentes, quien acompañado de Gemma Humet y Alguer Miquel ha entonado su combativa 'Abril 74'.

El epílogo que ha cerrado las más de tres horas y media de Manifest x Palestina ha comenzado con Oques Grasses sentados en un banco susurrando su preciosa 'La gent que estimo', en uno de los últimos actos en que se espera se pueda ver a la banda de Osona antes de su retiro.

Tras esto, y a demanda del activista (y colaborador de ‘7K’’ David Fernàndez, los cientos de miles de asistentes al Palau Sant Jordi han alzado las cartulinas que reposaban en sus asientos, creando así una bandera Palestina gigante, antes de que Anna Andreu con la 'Canción de Jinete' de Paco Ibáñez y el Ovidi Gran Cor con 'Diguem no' de Raimon pusieran punto y final a la velada cerca de la medianoche.

Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).




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lunes, 26 de enero de 2026

Lertxundi | Soberanía, Autodeterminación y Violencia Selectiva

Los jeltzales están muy molestos porque, según ellos, Sortu no desplegó la ikurriña en un acto reciente, mostrando solo la bandera navarra y el Arrano Belta, siendo lo anterior una mentira pues en todos sus actos la izquierda abertzale coloca las tres banderas en lugares bien visibles. 

Como lo dijimos anteriormente en este blog de la diáspora vasca y para la diáspora vasca, Euskal Herria tiene una historia de identidad y resistencia tan rica y tan profunda que a diferencia de otros pueblos buscando autodeterminación, el nuestro tiene banderas de las cuáles escoger.

También andan muy molestos los sociatas, quienes esgrimen como argumento que la izquierda abertzale no ha contribuido al avance de los derechos sociales y laborales de la clase trabajadora vasca, lo cual resulta falso pero no por lo que Eneko Andueza quiere dar a entender, sino por no ha sido solo el pueblo vasco el beneficiario del avance de dichos derechos, sino todos los pueblos del estado español, algo de lo que no pueden presumir los sociatas.

Así que, aclarado lo anterior, les presentamos este artículo de opinión publicado en la sección Iritzia de Naiz:


Soberanía, autodeterminación y violencia selectiva: una lectura nabarra del derecho de los pueblos 

Nestor Lertxundi

I. Nabarra y la confusión contemporánea

Existe una confusión profundamente arraigada en el lenguaje político y mediático cuando se habla de Nabarra. Para unos es una comunidad autónoma o una provincia española; para otros, una provincia más dentro de Euskal Herria. Ambas definiciones, sin embargo, comparten un mismo error de base: ninguna responde a lo que históricamente ha sido Nabarra.

Nabarra no nace como una provincia ni como una entidad cultural subordinada, sino como un Estado europeo con continuidad histórica, instituciones propias, derecho público y una proyección territorial definida durante siglos.

La desaparición de Nabarra del mapa político no fue el resultado de una decisión democrática ni de un proceso natural, sino de una ocupación progresiva y compartida por las monarquías española y francesa, con la legitimación ideológica del Vaticano, que fragmentó su territorio y anuló su soberanía.

El espacio histórico nabarro, documentado en fuentes medievales y modernas, se extendía desde Calatayud hasta Foix, desde Toulouse hasta las cercanías de Bordeaux, y alcanzaba el litoral occidental hasta Castro Urdiales. Reducir hoy Nabarra a una comunidad administrativa contemporánea es un ejercicio de amnesia histórica deliberada.

Nombrar correctamente a Nabarra no es un gesto identitario ni folclórico: es un acto de precisión histórica y de honestidad política.

II. Nabarra como sujeto político preestatal

Antes de la consolidación del Estado moderno centralizado, el espacio baskón-nabarro desarrolló formas de organización política basadas en la comunidad vecinal. El auzo no era únicamente una unidad social, sino una institución con significado jurídico y político. La auzokrazia (termino que surge dentro del paradigma nabarro en sustitución del conocidísimo democracia prostituido y corrompido), constituía un sistema de autogobierno en el que las decisiones fundamentales eran adoptadas por la comunidad, y los cargos −como el auzapeza− eran elegidos por los propios vecinos, sin mediación de poderes externos.

Este modelo no responde a una idealización romántica del pasado, sino a una constatación histórica: la soberanía no residía en un centro abstracto, sino en la comunidad organizada.

La ruptura de este sistema no se produce de forma natural, sino como consecuencia de procesos de imposición externa: la cristianización apostólica romana, la introducción de estructuras patriarcales jerárquicas y, posteriormente, la conquista militar y jurídica. A partir de ese momento, la fragmentación comunal se consolida también en el plano legal, desplazando la soberanía del auzo al aparato estatal.

Lejos de desaparecer, el sujeto político baskón se rearticula históricamente. Tras las invasiones visigodas y otros procesos de presión externa, emerge primero en el ámbito pirenaico, luego en el Reino de Iruñea y finalmente bajo el Reino de Nabarra. No se trata de fundaciones ex nihilo, sino de reconfiguraciones sucesivas de un mismo cuerpo político que conserva una lógica propia diferenciada del Estado moderno homogéneo.

III. Lengua, prohibición y poder

La primera prohibición conocida y documentada del uso del uskara en Nabarra ocurre en Huesca y data del año 1349. En ese año, el concejo o ayuntamiento de Huesca emitió unas ordenanzas municipales que prohibían a los intermediarios del mercado (los corredores o corredors) usar el uskara (llamado entonces basquenç) en las transacciones comerciales en el mercado de la ciudad, junto al árabe y al hebreo, imponiendo el uso del romance aragonés bajo multa de 30 sueldos si no se cumplía.

Esta ordenanza de 1349 es considerada la primera regulación explícita contra el uso de la lengua de Nabarra en un ámbito público documentado en la historia europea.

Este trabajo propone una lectura crítica de dicha paradoja desde un marco histórico y político específico: Nabarra, entendida no como una invención decimonónica ni como un residuo folclórico, sino como un sujeto político preexistente, dotado de formas propias de organización comunitaria, jurídica y territorial.

IV. Euskal Herria como espacio plural

A partir de este marco, se plantea una reflexión sobre Euskal Herria no como Estado homogéneo, sino como espacio lingüístico, cultural y político plural, históricamente compuesto por múltiples comunidades con denominaciones, instituciones y grados de autonomía diferenciados.

Euskal Herria ha sido frecuentemente reducida a un mapa etnográfico o administrativo, especialmente desde las clasificaciones lingüísticas del siglo XIX. Sin embargo, en términos históricos y filológicos, Euskal Herria designa ante todo la tierra del euskara, no un Estado unitario ni una nación homogénea. Esta distinción es fundamental para comprender la pluralidad interna del espacio vasco.

Las fuentes literarias y testimoniales muestran una diversidad de denominaciones territoriales que coexisten sin anularse: Gipuzkoa es nombrada como Euskel Herria, la Alta y Baja Nabarra como Uskal Herria, Lapurdi como Heskual Herria, Zuberoa como Üskal Herria. Estas denominaciones no son meras variantes dialectales, sino expresiones de comunidades políticas concretas insertas en un mismo continuo lingüístico.

Autores como Axular, al referirse a «Euskal herria da; Araba, Bizkaia, ipuzkoa... eta bertze aunitz gehiago», o expresiones populares como el bertso atribuido a Xempelar −gu gara Euskal Herriak− apuntan a una concepción plural del sujeto colectivo. Euskal Herria no aparece como un Uno indivisible, sino como una constelación de pueblos y territorios unidos por la lengua, pero no subsumidos en una soberanía nacional única.

Esta pluralidad entra en tensión con los proyectos nacionalistas modernos, que tienden a homogeneizar símbolos, relatos y fronteras. La identificación entre nación, Estado y símbolo produce una neutralización de la diversidad interna y una despolitización de las formas comunales históricas.

V. La autodeterminación como ficción jurídica y la violencia interna

El llamado «derecho de autodeterminación de los pueblos» se presenta habitualmente como un principio jurídico universal, pero en la práctica funciona como una falsedad puesta sobre el papel, un enunciado vacío destinado a contentar a no se sabe bien quién, sin voluntad real de aplicación coherente.

Si un pueblo pretende autodeterminarse de forma efectiva −da igual la vía concreta, porque el derecho a hacerlo es previo− y aplicar políticas sociales y económicas propias, necesariamente distintas de las de las supuestas «democracias» que lo mantienen sometido, entra de inmediato en una zona de conflicto real.

La experiencia histórica demuestra que la autodeterminación solo es tolerada cuando no altera las estructuras económicas, geopolíticas y de poder preexistentes. Un pueblo puede ser autorizado a independizarse si mantiene las mismas políticas esclavistas de su antiguo colono; pero si pretende salirse de la rueda, romper con el negocio y alterar los equilibrios materiales, será aplastado.

Por ello, la autodeterminación no se decide en el plano moral ni jurídico, sino en el plano de la correlación de fuerzas. Para autodeterminarse de verdad no basta con la razón ni con el derecho: se necesita capacidad material de defensa, un ejército potente y apoyos internacionales fuertes y leales, es decir, compañeros de lucha.

En ausencia de estos elementos, el derecho de autodeterminación queda reducido a una consigna retórica.

En este marco, el ejercicio histórico de la autodeterminación revela un patrón selectivo: Estados que acceden a la independencia invocando dicho derecho tienden, una vez constituidos, a negarlo a sus propias minorías internas. Esta contradicción no es accidental, sino estructural: el Estado moderno requiere homogeneidad territorial, lingüística y política para su funcionamiento.

VI. Experimento mental: autodeterminación y dominación interna

En este contexto, cabe plantear un experimento mental: supongamos que Nabarra reconoce la soberanía de un nuevo Estado de Euskal Herria. En el interior de este Estado recién creado, determinadas comunidades −por ejemplo, Roncal o Trebiñu− reclaman su propia autodeterminación o son objeto de represión por razones políticas, culturales o lingüísticas.

Si dicha represión deriva en crímenes de lesa humanidad contra población civil, la cuestión deja de ser territorial y pasa a ser ética y política.

El problema central no es la legitimidad inicial de la independencia, sino la conducta del nuevo Estado frente a sus comunidades. Cuando la autodeterminación se convierte en instrumento de dominación interna, pierde su carácter emancipador y reproduce las lógicas que pretendía superar.

VII. Soberanía, protección de civiles y límites del Estado

La soberanía estatal no puede ser entendida como un escudo absoluto frente a la responsabilidad política. La protección de la población civil constituye un límite material a la soberanía. Cuando un Estado no solo es incapaz de proteger a su población, sino que se convierte en agente de violencia sistemática, se rompe el fundamento mismo de su legitimidad.

Desde esta perspectiva, el papel de Nabarra no sería el de un poder intervencionista que niega la soberanía de Euskal Herria, sino el de un actor político que reconoce que la soberanía no puede ejercerse contra las personas. La prioridad no es la integridad territorial ni la coherencia simbólica del Estado, sino la vida, la dignidad y los derechos de las comunidades concretas.

Este enfoque desplaza el eje del debate: no se trata de decidir quién tiene razón histórica sobre un territorio, sino de establecer si un proyecto estatal puede justificarse cuando se sostiene sobre la violencia contra parte de su propia población.

Si hacemos un análisis de la autodeterminación selectiva muestra que la independencia, por sí sola, no garantiza ni la justicia ni la libertad. Sin estructuras políticas que reconozcan la pluralidad interna y sin límites efectivos al poder estatal, todo nuevo Estado corre el riesgo de convertirse en un nuevo opresor.

La soberanía, en última instancia, no puede situarse por encima de las personas. Allí donde un Estado −viejo o nuevo− ejerce violencia contra sus propias comunidades, pierde la legitimidad que dice defender. Desde esta premisa, la tradición política nabarra ofrece no una nostalgia del pasado, sino una herramienta crítica para repensar el futuro de los pueblos y sus derechos.

 

 

 

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Puente y Lugar de Memoria

El puente de Irun es uno de los puntos de encuentro entre Hegoalde e Iparralde, entre la Euskal Herria continental y la Euskal Herria peninsular.

Es también espacio en el que confluyen las metrópolis que mantienen su ocupación sobre el pueblo vasco.

Pues bien, ese puente es a partir de hoy, según nos informa Noticias de Gipuzkoa, un lugar de memoria.

Lean ustedes:


El Puente Avenida de Irun, declarado Lugar de Memoria Democrática

El viaducto que tras el golpe de estado de 1936 sirvió para muchos como puerta de libertad, es ahora reconocido como "símbolo de unión en tiempos de conflicto"

E.P. / N.G. 

El Puente Avenida de Irun, también conocido como Puente Internacional, ha sido oficialmente declarado Lugar de Memoria Democrática tras el acuerdo de 21 de enero de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y una vez se ha materializado su publicación este lunes en el BOE.

El Acuerdo de declaración de Lugar de Memoria Democrática se realiza de conformidad con lo establecido en la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, y en la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, según recoge el Boletín Oficial del Estado. 

Esta resolución, contra la que cabe recurso, conlleva que el espacio se inscriba con carácter definitivo en el Inventario de Lugares de Memoria Democrática.

Nuevas medidas en el puente

Por otra parte, establece una serie de medidas de protección y difusión, como impulsar la realización de recursos audiovisuales y digitales explicativos y la promoción de instalación de placas, paneles o distintivo memorial interpretativo por parte de la Administración General del Estado, así como de señalización de punto de reconocimiento de las víctimas con finalidad conmemorativa, de homenaje, didáctica y reparadora.

También se integrará el Puente Avenida, inaugurado en 1915, en los circuitos internacionales que respondan a situaciones de construcción de memoria democrática semejantes. 

"La puerta a la libertad"

Según señaló el Ayuntamiento de Irun en su solicitud, recogida por el BOE, "El Puente Avenida, construido para facilitar el paso a Hendaya, fue para los iruneses y para muchos de los que huían de la barbarie del golpe de estado de 1936 el lugar que abría la puerta a la libertad; el espacio en el que muchos exiliados y exiliadas iniciaban una dura andadura escapando de las fuerzas franquistas, como aquellos miles de iruneses e irunesas que escaparon, cruzándolo, del fuego que asoló la ciudad de Irun aquel 4 de septiembre de 1936". 

Símbolo de unión

"Esas imágenes de niños, adultos y personas mayores, cargando con colchones y bolsas donde llevaban las pertenencias que habían podido rápidamente coger de sus casas antes de escapar de las llamas resultan imborrables", añadió.

Además, en el acuerdo publicado en el BOE se explica que "este puente es un símbolo de cooperación franco-española y ha tenido un rol importante en la historia fronteriza de ambos países, sirviendo no solo como vía de comunicación, sino también como lugar de encuentros diplomáticos y símbolo de unión en tiempos de paz y de conflicto".





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miércoles, 21 de enero de 2026

«Euskal Erdia»

Regresamos a Naiz para continuar con el seguimiento al fallo por parte del Tribunal de Arbitraje Deportivo con respecto a la oficialidad de los equipos de pelota vasca en competiciones internacionales.
normativa solo permite un único cambio.

Aquí la información:


Mitxelena pide que se respete la oficialidad de la Federación Vasca y «que no haya más juicios»

Un día después de que la oficialidad de la Federación Vasca de Pelota quedara consolidada por una resolución del TAS, su presidente, Joxemari Mitxelena, ha pedido a la Federación Española respeto por el fallo jucidial: «Queremos jugar los partidos en la cancha, no en los tribunales».

Marcel Pena

El presidente de la Federación Vasca de Pelota, Joxemari Mitxelena, se ha mostrado satisfecho por la resolución del TAS que reconoce y consolida la incorporación del organismo que preside en la Federación Internacional de Pelota Vasca, al mismo tiempo que ha pedido a la Federación Española que respete este fallo. «Esperemos que vuelva la normalidad en los despachos y no haya más procesos judiciales, para que todos podamos ir de la mano por el bien de la pelota vasca», ha deseado.

En una rueda de prensa celebrada este miércoles en la sede de la Federación Vasca de Pelota en Abadiño, Mitxelena ha comparecido acompañado de Itsaso Zubizarreta, miembro de la junta directiva, y el abogado Juan Carlos Soto, «artífice» de esta victoria en los despachos, según ha declarado el presidente. En su turno de palabra, el letrado ha afirmó que «no existe ningún miedo» en el seno del organismo a que la oficialidad de la Vasca pueda ponerse en entredicho, ya que la resolución dictada por el TAS «es un laudo jurídicamente muy contundente».

Por ello, ambos se han mostrado confiados en que la resolución será firme. Por un lado, Mitxelena ha dicho que, incluso con un cambio de Gobierno en Madrid, no temen un nuevo proceso judicial. Por su parte, Soto ha recordado que el TAS está formado por árbitros de «altísimo nivel», que están acostumbrados a dirimir litigios en el mundo del fútbol, por lo que para llegar a esta decisión ha habido «mucho debate interno». «No sería inteligente meter el dedo en el ojo a la FIPV», ha manifestado sobre la posibilidad que la Española cuestionara su decisión.

«Hemos jugado el partido, lo hemos hecho bien y creo que el resultado se va a consolidar. Si alguien todavía tenía dudas, se ha confirmado que somos una nación deportiva», ha destacado el abogado. Así, ha valorado positivamente que, a partir de ahora, los pelotaris vascos tengan la posibilidad de decidir con qué selección jugar. Eso sí, Mitxelena ha apuntado que un jugador que haya jugado en la Selección española puede pasar a jugar con la Vasca, y viceversa, aunque la normativa solo permite un único cambio.

Nueva relación con la Española

Al inicio de su exposición, Mitxelena ha pedido respeto «como Federación independiente que somos, al mismo nivel que la misma Federación Española, la Francesa, la Argentina o la Mexicana», en alusión a la postura que pueda tomar a partir de ahora el organismo presidido por Javier Conde. «Durante un año hemos competido oficialmente en la cancha. Y no solo eso, sino que también hemos organizado torneos oficiales sin ningún problema. La única duda que ha habido ha sido en los despachos. Esperemos que vuelva la normalidad y no haya más procesos judiciales, para que todos podamos ir de la mano por el bien de la pelota vasca», ha reclamado.

En este sentido, ante el nuevo escenario que se planta entre ambas federaciones, ha avanzado que cada uno tendrá «su estructura competitiva y torneos oficiales». Sobre la posibilidad de que ambos calendarios se solapen, Mitxelena ha quitado hierro al asunto, explicando que pueden coincidir «con España, pero también con Francia, Argentina o México».

El presidente ha explicado que no existe ningún problema entre la Vasca y los miembros de la Federación Española, «ni con los pelotaris, ni con los directores técnicos, ni con los seleccionadores», si bien ha dejado un recado para su homólogo español: «Aquí el único que nos cerró la puerta el 29 de enero de 2025 fue el señor Conde, que prometió muchas cosas y luego ha hecho todo lo contrario. Espero que ahora no haga lo mismo. Yo estaré encantado de sentarme con él y jugar los partidos en la cancha, no en los tribunales».

En lo que respecta a la Federación Cubana –apelante en un primer momento junto a la Española y que posteriormente retiró su recurso–, ha dicho que actualmente la relación es «muy buena», como demuestran las reuniones mantenidas durante los últimos meses y el hecho de que la Selección caribeña viviera a Euskal Herria para jugar partidos en Bilbo y Barakaldo. «Creo que estuvieron muy a gusto, los tratamos bien y ahora mismo estamos contentos con ellos», ha revelado Mitxelena.

¿Selección de «Euskal erdia»?

Sobre la posible incorporación de pelotaris de Nafarroa y de Iparralde en la Euskal Selekzioa, Mitxelena ha explicado que podrán jugar en el caso de que hayan estado tres años de su vida empadronados en Araba, Bizkaia o Gipuzkoa, siempre y cuando tengan nacionalidad española, un «hándicap» en el caso de los jugadores de Ipar Euskal Herria. «He tenido que escuchar que si en lugar de Euskal Herria es ‘Euskal erdia’… Todos tienen la posibilidad, la puerta está abierta», ha afirmado el presidente.

En este sentido, ha apuntado que la propuesta original de la Federación Vasca era que pudieran formar parte de la Euskal Selekzioa cualquier pelotari de los siete herrialdes que así lo deseara. Sin embargo, en el caso francés, solo existe una única Federación para todo el Estado, por lo que negaron este punto. Sí que existió una negociación con la Federación Navarra, por la cual finalmente se estableció este periodo de tres años: «Pidieron a la Federación Internacional que fueran, como mínimo, cinco años, mientras que nosotros proponíamos que sólo fuera uno. Finalmente, acordamos un punto medio: tres años».

FIPV: «Se cierran 11 meses de calumnias»

La FIPV ha asegurado que el fallo del TAS en el que declina su jurisdicción para resolver la reclamación de la Federación Española contra el reconocimiento de la Vasca pone fin a 11 meses de calumnias e injuria.

«Tras 11 meses de calumnias e injurias por parte de distintos sectores, cerramos este capítulo con el convencimiento que la FIPV reafirma su compromiso con el respeto a sus Estatutos, con la autonomía del movimiento deportivo internacional, y con los valores de diálogo, inclusión, pluralidad y universalidad que caracterizan a la Pelota Vasca como deporte global», ha afirmado.

En un comunicado hecho público este miércoles, la FIPV ha reiterado que «continuará trabajando en favor del desarrollo y la unidad de la Pelota Vasca a nivel mundial, desde el respeto institucional y el marco normativo que rige a nuestra organización».

 

 

No se entiende la actitud mierdera por parte de la delegación cubana, pero bueno, no les alcanzó.

 

 

 

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domingo, 18 de enero de 2026

Exposición ‘Odisea 1937’

Desde las páginas de Deia traemos a ustedes información adicional acerca de 'La Roseraie', esa hazaña construida por el pueblo vasco mientras luchaba a muerte en contra del españolismo fascista.

Lean ustedes:


Una exposición para la memoria: ‘La Roseraie’

A raíz de la Guerra Civil, miles de hombres y mujeres de toda edad y condición se vieron abocados a una verdadera odisea que se prolongó durante años. Gracias a los fondos fotográficos y documentales de varias familias ha sido posible rescatar su memoria del olvido colectivo y recogerla en la exposición ‘Odisea 1937’

Aitor Miñambres y Mauro Saravia 

El golpe de estado del 18 de julio de 1936, llevado a cabo por militares y civiles contra el Gobierno de la República y que derivó en un conflicto bélico, irrumpió en la vida vasca de manera contundente y despiadada. En Nafarroa y Araba la sublevación tuvo éxito, mientras que en Gipuzkoa fue sofocada y en Bizkaia no llegó a producirse. En todo el territorio gubernamental hombres y mujeres se movilizaron para hacer frente a la insurgencia, bien en el frente de guerra o bien en el servicio de retaguardia. Durante ese verano Gipuzkoa caía en poder de los rebeldes que amenazaban con apoderarse también de Bizkaia. 

Con la creación del Gobierno de Euzkadi, el 7 de octubre de 1936, bajo la presidencia de José Antonio Aguirre, la organización de la defensa del territorio vasco experimentó un fuerte impulso: se militarizaron las milicias de voluntarios y se llamó a filas a los jóvenes aptos para la guerra; se dotó, dentro de una gran escasez, de armas y pertrechos a los gudaris y milicianos de los batallones vascos; y se decidió levantar un cinturón fortificado en torno a Bilbao para su defensa.

Por otra parte y a fin de atender a los heridos en combate, el Gobierno Vasco, a través de la Sanidad Militar, creó una efectiva red hospitalaria, consiguiendo salvar la vida de la mayoría de ellos.

La guerra arreció con más fuerza a partir del 31 de marzo de 1937, con la ofensiva enemiga sobre Bizkaia. Las tres semanas previstas por los franquistas para tomar Bilbao se convertirían en tres meses, culminando el 19 de junio de ese año. Para entonces, habían sido movilizados los hombres de 19 a 35 años, resultando heridos miles de ellos. Tal fue el caso del galdakaotarra Manuel Arrumbarrena, de 21 años, miembro del Batallón 9 Fulgencio Mateos y herido en Otxandio el 31 de marzo. Manuel fue trasladado al hospital de sangre habilitado en el edificio de la Sociedad El Sitio de Bilbao, donde la amputaron la parte inferior de la pierna izquierda y después, en mayo, fue enviado al Hospital de Valdecilla, en Santander, para continuar su tratamiento. Suerte parecida sufrió semanas más tarde el erandiotarra Federico González, también de 20 años, miembro del Batallón 48 Jean Jaures y herido en Artxanda el 15 de junio. Federico fue trasladado al Hospital de Basurto y, ante la caída inminente de Bilbao, fue evacuado al hospital habilitado en el Hotel Rhin de Santander para ser atendido del balazo que le había recorrido todo el antebrazo izquierdo. Para ellos, la odisea había comenzado.

Por su parte, las enfermeras de la Sanidad Militar vasca también lo daban todo en su puesto. La bilbaína Gotzone Aranzibia, recién titulada, tenía 18 años cuando comenzó a prestar servicio en el hospital de convalecencia Mentxaka de Leioa. Su odisea comenzó pocos días antes de la caída de Bilbao, cuando los heridos, sanitarios e instrumental fueron evacuados a Cantabria. Igual destino tuvo la enfermera bermeana Jone Bustinza, de 22 años y adscrita al hospital de convalecencia Lekumberri de Arrigorriaga, al ser evacuada con el resto del personal y pacientes a Carranza, primero, y al Hospital de Limpias después.

Mientras tanto, la guerra continuaba y la caída del frente norte se avecinaba inminente. Santander resistió solamente 12 días el embate del ejército franquista, cayendo el 26 de agosto. Previamente consiguieron dejar tierras cántabras las enfermeras vascas con 400 heridos, entre ellos Manuel Arrumbarrena, a bordo del mercante británico Bobi, que trasladó a estos refugiados hasta Francia. Por su parte, Federico González fue trasladado al hospital habilitado en la fábrica azucarera de Villaviciosa, Asturias. Con la liquidación del frente norte, Federico hubo de abandonar Gijón precariamente, en una pequeña lancha, siendo rescatados los tripulantes por un pesquero francés que les remolcó hasta Arcachon. El 13 de octubre de 1937 fue operado de su brazo herido en el barco hospital Habana, atracado en las cercanías de Burdeos. 

El 28 de junio de 1937 el Gobierno de Euzkadi en el exilio había alquilado el hotel La Roseraie de Bidarte para destinarlo a hospital y residencia para mutilados de guerra, bajo la dirección del doctor Gonzalo Aranguren. El centro disponía de la plantilla y medios necesarios para su cometido: 70 profesionales, 150 habitaciones, consultas, quirófanos y comedores. Dispuso de todas las especialidades médicas, desde cirugía general a odontología. Por sus instalaciones pasarían cerca de 800 soldados vascos, así como 850 civiles, hombres y mujeres. El centro también ofrecía cursos de formación profesional, desde ebanistería hasta electricidad, y de materias académicas como matemáticas y dibujo. Los pacientes internos tuvieron, así mismo, la posibilidad de ejercitar deportes como natación o pelota, a pesar de sus mutilaciones, ya que el centro disponía de piscina y frontón. También se formó una coral bajo la dirección de Gregorio Urbieta con 75 miembros. Así, a lo largo de los meses sucesivos, nuestros protagonistas permanecieron en La Roseraie: Gotzone y Jone como enfermeras, y Manuel y Federico como pacientes mutilados de guerra, pero no tardarían mucho en retomar su amargo periplo.

Con el final de la Guerra Civil, en abril de 1939, el Gobierno vasco dejó de tener entidad para regir La Roseraie, lo que llevó a tener que licenciar a numerosos heridos y hacerse cargo del centro la Liga Internacional de Amigos de los Vascos. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cinco meses después, muchos de estos hombres pasaron a trabajar para los franceses en las fábricas de armamento cercanas. Finalmente, con la derrota de Francia a manos de la Alemania nazi, en junio de 1940, estos hombres y mujeres exiliadas debieron tomar la decisión de qué camino seguir: los cuatro escogieron, como menor de los males, entregarse a la España franquista antes que arriesgarse a un futuro muy incierto. Manuel y Federico pasaron la muga por Irún y fueron internados en el campo de concentración de Miranda de Ebro, para ser puestos en libertad vigilada en julio de ese año. Por su parte, Gotzone y Jone retornaron a sus domicilios sin sufrir persecución física, pero sin poder ejercer su profesión de enfermeras por no ser personas afectas a la dictadura franquista. Tendría que pasar la larga noche del franquismo para, cuarenta años después, ver reconocidos sus derechos laborales ellas o su estatus de mutilados de guerra ellos. Esta larga peregrinación de dolor marcó para siempre la vida de nuestros cuatro protagonistas y de tantos miles como ellos.

La exposición

Odisea 1937 es una exposición fotográfica que propone un recorrido visual y documental en torno al Hospital de La Roseraie y a la experiencia de miles de heridos, mutilados y refugiados vascos que, procedentes de Euskadi peninsular, llegaron a Iparralde para ser atendidos y poder recuperarse de sus heridas.

El recorrido de la muestra se inicia a partir de la donación de fotografías y documentación al Museo Memorial del Cinturón de Hierro de Berango, realizada por el hijo del combatiente Federico González Santiago. Una vez ordenado el material, este mostraba el periplo de Federico como si se tratase de una odisea, de ahí el nombre de la exposición, en alusión a La Odisea de Homero y a sus 24 cantos. Así, se procede a mostrar 24 fotografías acompañadas de información que contextualiza los hechos.

Odisea 1937 cuenta con dos comisarios –los autores de este reportaje–, cuyos roles se dividen en dos ámbitos. Por un lado, el contexto histórico, que desglosa antecedentes, datos y acontecimientos que marcaron la época y, por otro lado, la edición y presentación de las imágenes fotográficas, planteadas de forma específica para hacer coincidir los hechos históricos a través de un recorrido visual prescindiendo de juicios de valor y siendo un testimonio fiel de lo ocurrido.

Categorización, tratamiento documental y construcción

En primer lugar, toda la documentación recopilada debe ser escaneada para poder apreciar sus detalles y leer correctamente su contenido, respondiendo a diversas tipologías: libros de familia, retratos individuales y familiares, fotografías de residentes heridos, cartas médicas y personales, certificados oficiales e imágenes del personal sanitario, tratándose en todos los casos de documentación original con un valor histórico incuestionable. 

Examinado el conjunto, se procede a su categorización, proceso en el que surgen diversas dificultades técnicas y documentales: tamaños dispares, postales de origen pictórico, reducidas dimensiones y formatos fotográficos de 6 × 10 cm que, junto al paso del tiempo y al deterioro del soporte, dificultan la lectura y reproducción.

La exposición vio la luz, por primera vez, el 22 de octubre de 2024 en el Photomuseum de Zarautz con un único fondo documental. Posteriormente itineró por Erandio y Lemoa, donde comenzaron a aparecer familiares vinculados al hospital que cedieron nuevas imágenes. Gracias a ello, Odisea 1937 adoptó su estructura final, expuesta en la sede de las Juntas Generales de Bizkaia el 4 de septiembre de 2025, organizada en tres fondos documentales diferenciados: Federico González, combatiente del Ejército vasco; Manuel Arrumbarrena, también combatiente; y Gotzone Arancibia, enfermera del Hospital de La Roseraie. Recientemente se ha incorporado el fondo de Jone Bustinza, también enfermera del mismo centro.

La muestra, además de las fotografías de sus protagonistas, se acompaña de diversos recursos visuales y documentales. Entre ellos destaca una línea de tiempo articulada mediante fotografías acompañadas de textos, donde cada imagen se vincula a un texto explicativo que contextualiza un suceso concreto dentro del panorama histórico europeo del momento. 

Los autores

Aitor Miñambres Amezaga (Bilbao, 1969) es Licenciado en Máquinas Navales y director del Museo Memorial del Cinturón de Hierro de Berango. Ha investigado y publicado numerosos trabajos sobre la Guerra Civil en Euskadi. Asimismo, ha impartido numerosas conferencias sobre la misma temática en varias localidades y jornadas.
    
Mauro Saravia (Viña del Mar, Chile, 1982) es periodista, fotógrafo y profesor del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao. Es especialista en memoria histórica y derechos humanos. Ha realizado diversas exposiciones a nivel estatal e internacional y su trabajo ha sido reconocido en numerosas ocasiones, siendo recientemente galardonado con el Fotopress, 44º Salón de Fotoperiodismo de Chile.

 

 

 

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sábado, 17 de enero de 2026

El Legado de Juan Crisóstomo Arriaga

Asier Robles ha llevado a cabo un muy interesante ejercicio de rescate histórico en la figura de Juan Crisóstomo Arriaga, el músico vasco en honor de quien el Teatro Arriaga toma su nombre.

Pues bien, según nos informa Robles, dicho teatro no es el único homenaje al talento musical de Arriaga.

Aquí les dejamos con la información al respecto:


El eco de Arriaga en las calles de Bilbo, 200 años después de su prematura muerte

Hace 200 años moría en París Juan Crisóstomo de Arriaga, un prodigio bilbaino al que una temprana muerte privó de una fulgurante carrera. Un teatro, una plaza, un conservatorio y diferentes esculturas mantienen hoy viva la memoria del joven genio.

Asier Robles

Su apellido da nombre al principal teatro de la villa pero, pese a ello, no es una persona demasiado conocida en Bilbo. Este sábado se cumplen 200 años del fallecimiento en París de Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola, un genio musical a quien una prematura muerte privó de desarrollar una carrera que muchos auguraban extraordinaria.

Para conmemorar su figura, este 17 de enero el Teatro Arriaga acoge el concierto de La Ritirata ‘Arriaga y el eco de su tiempo’. Y siguiendo ese mismo eco, con ayuda del libro ‘Paseos sonoros. Las huellas de la música clásica en Bilbao’ de Mercedes Albaina, en este reportaje recorremos las calles de la capital vizcaina en busca del rastro del joven músico.

Los orígenes de su apellido se remontan al caserío Arriaga en Errigoiti, de donde provenía su padre Juan Simón de Arriaga (1766-1836). Este se casó con la gernikarra María Rosa Catalina de Balzola (1767-1818) y se trasladaron juntos a Bilbo. Juan Crisóstomo fue el octavo de los nueve hijos que tuvieron y nació en pleno corazón de la villa.

En el número 12 de la calle Somera (o Goienkale) encontramos hasta tres placas que conmemoran su nacimiento el 27 de enero de 1806. La más antigua es una inscripción en piedra situada justo sobre el dintel del portal; las otras dos, de factura más reciente, fueron colocadas por el Ayuntamiento a un lado de la puerta. A pocos metros de allí, en la iglesia de los Santos Juanes, fue bautizado ese mismo día. Unos años más tarde, la familia se trasladó a otra casa en la calle Ronda.

Su amor por la música le vino desde muy pequeño, muy probablemente favorecido por el entorno familiar. Su padre, aunque comerciante, había sido organista en la Iglesia de Berriatua y uno de sus hermanos, Ramón Prudencio, era guitarrista y violinista. Diversos investigadores señalan, además, que el pequeño Arriaga fue alumno de Fausto Sanz, violinista de la Catedral de Santiago.

En los salones bilbainos

‘Juanito’, como era conocido, comenzó pronto a frecuentar tertulias y reuniones filarmónicas en salones privados, donde se daban cita algunos de los músicos más eruditos de la época. De hecho, en noviembre de 1817, con tan solo once años, plasma en un dibujo dedicado a la pianista Luisa de Torres y Urquijo una sesión musical en uno de esos salones. Albaina, en su libro, comenta que el salón dibujado podría ser la casa de Juana de Mazarredo y Moyua, en la que en aquella época se realizaban tertulias musicales y sociales, y que estaba situada en la actual calle Viuda de Epalza.

De ese mismo año es la primera obra conocida de Arriaga, ‘Nada y mucho’. Se trata de una composición pensada para ser interpretada en los salones donde el joven músico comenzó a darse a conocer.

En 1818 compuso su ‘Obertura op.1’, al año siguiente la ‘Marcha Militar para banda, op. 2’, junto a dos ‘Himnos Patrióticos, op. 3 y op. 4’, y una delicada ‘Romanza para pianoforte’. Pero la ambición de Arriaga iba más allá: entre 1819 y 1821 se lanzó a componer una ópera completa, ‘Los esclavos felices’, basada en un libreto de Luciano Francisco Comella. De esta última solo ha llegado a nuestros días la obertura y algunos números.

Viaje a París

Su talento musical era innegable, y Bilbo se le quedaba pequeño. Así, en septiembre de 1821, su padre decidió enviarlo a París para que continuase su formación. Ingresó en el École Royale de Musique et de Déclamation, más tarde llamada Conservatorio, donde tuvo como maestros a músicos de la talla de Pierre Baillot, François-Joseph Fétis y Luigi Cherubini, quienes quedaron impresionados por la precocidad y madurez de su talento. Durante sus últimos meses en Bilbo y los primeros en París compuso otra de sus mejores obras, esta vez de temática religiosa: ‘Stabat mater’.

En 1824, Arriaga fue nombrado profesor repetiteur de contrapunto y fuga de Fétis, siendo altamente valorado por alumnos y maestros. Entre sus obras de esta etapa parisina destacan: el arreglo para cuarteto de cuerda de las Variaciones sobre el tema de ‘La Húngara’, la Obertura Pastourelle (versión revisada de Los esclavos felices), los ‘Tres Estudios para Pianoforte’, los ‘Tres Cuartetos de Cuerda’ dedicados a su padre y la ‘Sinfonía para Gran Orquesta’ (1824-25).

La carrera de Arriaga ascendía meteóricamente, pero el 17 de enero de 1826, apenas diez días antes de cumplir 20 años de edad, la vida del joven compositor se apagó a causa de una dolencia pulmonar. Fue enterrado en una fosa común del Cimetière du Nord en Montmartre y 150 años más tarde se colocó una placa conmemorativa en el número 314 de la rue Saint-Honoré de la capital francesa, casa donde vivió.

Tras su muerte, un baúl con su violín y algunos manuscritos fue enviado a la casa de su padre en Bilbo y abandonado en un desván, olvidado durante décadas, hasta que en 1869 su sobrino-nieto Emiliano de Arriaga lo rescató y comenzó a recuperar su memoria.

Arriaga en la memoria colectiva

Fue a partir de ahí, medio siglo después de su fallecimiento, cuando Juan Crisóstomo comenzó a ser reconocido y a entrar con fuerza en la nomenclatura de su villa natal. En 1887 se creó la ‘Comisión Permanente de las obras del maestro Arriaga’ y en 1889 se colocó la placa con la inscripción ‘Plaza del Maestro Arriaga’ en el lugar donde se estaba reconstruyendo el Teatro de la Villa, bajo la dirección del arquitecto Joaquín de Rucoba. El edificio fue inaugurado en 31 de mayo de 1890 bajo el nombre oficial de ‘Nuevo Teatro de Bilbao’, aunque pronto se consolidó popularmente como Teatro Arriaga, en referencia a la plaza que lo acogía. Pocos años después, los gestores del teatro comenzaron a utilizar oficialmente el apellido del insigne compositor.

Hoy, en lo alto de la escalera principal, se exhibe un busto de Juan Crisóstomo Arriaga, obra de Tomás Fiat realizada en 1885.

En 1906, con motivo del primer centenario de su nacimiento, Bilbo organizó una gran celebración en honor al compositor. Como parte de los actos conmemorativos, se impulsó un proyecto para erigir un monumento en su memoria, aunque su inauguración no llegaría hasta 1933.

El monumento es una obra del escultor Franciasco Durrio (1868-1940), que optó por representar a Euterpe, la musa griega de la música, desnuda, suspendida casi en equilibrio sobre la punta de los pies y con el rostro alzado hacia el cielo, mientras de la lira que sostiene brota un hilo de agua que evoca las lágrimas por la temprana muerte de Arriaga.

En un primer momento, el monumento se erigió en el Parque de Doña Casilda, en la zona de la Pérgola, pero más tarde se decidió trasladarlo detrás del Museo de Bellas Artes.

Con la llegada del franquismo y la imposición de su moral conservadora, el monumento comenzó a ser cuestionado. En 1948, desde el diario ‘La Gaceta del Norte’ se promovió una campaña contra el monumento, al considerar que la desnudez de la musa «avivaba bajas pasiones». El Ayuntamiento terminó cediendo y la escultura de Euterpe fue retirada de su emplazamiento y trasladada a los almacenes del cercano museo. Para sustituirla, se encargó a Enrique Barros (1905-1990) la realización de una figura en similar actitud, sujetando también una lira, pero esta vez vestida.

Pero en 1975 la obra de Durrio fue restituida. Hasta hace unos años ha estado visible en el patio de una de las entradas del Museo de Bellas Artes, pero con la reciente remodelación del museo, ahora se encuentra semidesmontada en su interior como parte de una exposición. La pieza volverá a su estado original, pero no exenta de polémica, ya que se preve que se recoloque dentro de la pinacoteca, lo que algunos consideran una privatización del monumento. Este domingo se realizará una concentración a las 12.00 frente al museo.

Respecto a la obra que realizó Barros, actualmente puede verse en una fuente del Paseo Uribitarte, cerca del Puente Zubizuri. Y es conocida por algunos bajo el nombre de Fuente de Melpómene, musa de la tragedia en la mitología griega.

El Conservatorio de Música de Bilbo, fundado en 1920, adoptó oficialmente el nombre de Juan Crisóstomo de Arriaga en 1956, coincidiendo con el 150 aniversario del nacimiento del compositor. Con este gesto, la ciudad reforzaba el vínculo entre su principal institución de enseñanza musical y la figura del joven genio bilbaino, cuya memoria sigue ligada a la vida cultural de la villa. En 2007 inauguró en el barrio de Ibarrekolanda su nueva sede, en la fachada de la cual se puede leer ‘Conservatorio de Música Juan Crisóstomo de Arriaga’ y dentro hay un busto del ilustre compositor.


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jueves, 15 de enero de 2026

Acervo Argentino de la Diáspora Vasca

Somos un blog editado y publicado desde la diáspora vasca y para la diáspora vasca, por lo tanto, nos es muy grato compartir con ustedes esto que se ha publicado en el portal de Crónicas de la Emigración:


El Archivo de la Diáspora Vasca recibe las donaciones de la Editorial Ekin y del archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu

El Archivo de la Diáspora Vasca recibió, gracias a la colaboración de Lehendakaritza y el Departamento de Cultura, un envío proveniente desde Argentina, en la sede de Bilbao del Archivo Histórico de Euskadi. Se trata de 86 cajas con material donado por la Editorial Ekin y documentos que formaban el archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu.

Los 455 kilos de material recibidos pasarán a formar parte del Archivo de la Diáspora Vasca, donde serán catalogados y digitalizados, para ser puestos a disposición de todas aquellas personas que, por cuestiones de interés académico o personal, deseen conocer e investigar sobre la actuación de la diáspora vasca en el mundo.

“Es importante que como pueblo migrante tomemos verdadera dimensión de la importancia que estos fondos tienen para entender la aportación fundamental a nuestra historia que ha tenido la diáspora vasca. Estos documentos aportan información central para entender el pasado reciente de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, desde una visión más holística e internacional del pueblo vasco, en su paso por el siglo XX”, explicó la directora para la Comunidad Vasca, Ziortza Olano.

Los testimonios del exilio

En el caso de la editorial Ekin, se trata del segundo envío recibido en el Archivo de la Diáspora Vasca. Los documentos de la editorial Ekin incluyen fondos archivísticos de su fundador y director Andrés de Irujo Ollo, del Instituto Americano de Estudios Vascos, de Peio Mari Irujo Ollo-Tierra Vasca, entre otros.

“Esta documentación abarca algo más de ochenta años de la historia de personas que se preocupaban por su país, su identidad y su cultura. Es testigo del trabajo infatigable realizado por la comunidad vasca del exterior para hacer conocer aspectos de su lengua, cultura y acontecimientos de la vida de su pueblo. 

Documentos que evidencian la existencia de una verdadera red humana de intenciones que, desde muchas partes del mundo y continentes, de manera individual o a través de instituciones culturales, se comunicaban y concretaban una importante producción cultural. Sería difícil entender la evolución de la cultura vasca en el siglo XX sin tener esto en cuenta”, detalló una emocionada María Elena Etcheverry, responsable actual de la Editorial Ekin y viuda de Andrés de Irujo Ollo.

Fundada en 1942 por los exiliados Isaac López de Mendizabal y Andrés de Irujo Ollo, la editorial Ekin se convirtió en un verdadero faro cultural en momentos de oscuridad, al permitir la publicación de obras y autores en euskera y más de cien obras que reflejan una gran variedad de temas, desde historia y literatura hasta folclore o ensayo político. Entre su catálogo se puede encontrar la Biblioteca de Cultura Vasca, conocida como Colección Ekin, cuyo primer número fue ‘El genio de Navarra’, de Arturo Campión, y la colección del Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos.

Un pastor de almas y cuerpos

Los fondos recibidos también incluyen el archivo personal del padre Iñaki de Azpiazu, donado por el Secretariado Cristiano de Ayuda a las Cárceles, la institución fundada por el sacerdote vasco cuyo fin es ayudar a la reinserción social de personas liberadas. La institución todavía hoy acompaña a personas encarceladas y sus familias en el momento crítico de su liberación para lograr su efectiva reintegración en la sociedad y evitar así reincidencia.

Nacido en 1910, en Azpeitia, el padre Iñaki de Azpiazu tuvo una vida signada por el compromiso en la lucha contra las injusticias y una verdadera vocación de llevar la doctrina social de la iglesia a los hechos. Sus primeros pasos fueron colaborando con Solidaridad de Trabajadores Vascos, en 1934, lo que le obligó a exiliarse en cuanto el bando nacional tomó control del territorio vasco. Durante la segunda guerra, colaboró con el Comité Católico de Ayuda a los Refugiados, asistió espiritualmente a los milicianos concentrados en los ‘camps d’accueil’, a los niños exiliados; ayudó a salvar la vida de muchas víctimas de la Gestapo; y fue capellán del Batallón Gernika, que peleó en la liberación de Burdeos. Por su actuación, el Gobierno francés le otorgó La Gran Cruz de Guerra.

El exilio le llevó a las costas argentinas en 1947, donde viviría hasta el fin de sus días, en 1988, y se convirtió en el guía espiritual de la diáspora vasca. Creó la misa mensual de los vascos, visitó casi todas las euskal etxeak del país (la concentración de euskal etxeak más numerosa del mundo) y mantuvo una intensa actividad con las instituciones de la colectividad vasca de Buenos Aires. La comunidad vasco-argentina aún hoy le recuerda con mucho cariño como ‘Aita Iñaki’.

Allí también desarrolló su vocación de periodista, donde destacan sus actuaciones como corresponsal del diario porteño ‘El Correo de la Tarde’, en Israel, durante el juicio a Adolf Eichmann y en el Concilio Vaticano II. También colaboró con muchas publicaciones periódicas de la propia colectividad vasca.

Sin duda, fue fundamental su papel en ayudar en la reinserción de liberados. A su designación como capellán de una de las cárceles de Buenos Aires, le siguió su papel de capellán de Institutos Penales de la Nación, desde donde organizó la asistencia espiritual en todo el país. Esta experiencia fue el origen de la fundación de la Casa del Liberado y del posterior Secretariado de Ayuda Cristiana a las Cárceles.

 

 

 

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