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domingo, 3 de noviembre de 2019

Mujeres Kurdas como Botín de Guerra

La Vanguardia trae a nosotros un reportaje que pone totalmente al descubierto al régimen del genocida turco Recep Tayyip Erdoğan  con un agregado, su demencial misoginia.

Lean por favor:


Las fuerzas proturcas se ceban en las milicianas que frenaron al yihadismo

Catalina Gómez Ángel

La mujer va en brazos de un hombre joven cubierto con un pasamontañas y con un morral tipo militar en la espalda. Despeinada, se la ve perdida. Más tarde será identificada como Cicek Kobane. “Larga vida a Rojava, Rovava”, dice irónicamente el hombre que la carga, exultante, mientras otro hombre detrás la graba con su móvil. Otros intentan hacerse selfies con ella detrás, como si lo que llevarán con ellos fuera un trofeo de guerra. “¡Alahu akbar, Alahu akbar!”, gritan, para luego ponerla en el suelo, donde hace gestos de dolor. Tiene una pierna herida. “¿Habla árabe?”, pregunta uno de los combatientes, y otro hombre dice: “Ella habla de todo”.

Más adelante se oye otra voz que dice: “Hay que sacrificarla, hay que sacrificarla”. En otro vídeo está en el suelo, mirando a la pared, mientras un hombre habla a la cámara y otro hace la señal de la vitoria. Tienen un trofeo de guerra. Y muchos de estos hombres no pierden la oportunidad para publicar esta victoria en las redes sociales.

Estas imágenes, aunque siempre chocantes, no hubieran sido extrañas en tiempos en que las YPJ, la rama femenina de las milicias kurdas de Siria, las YPG, lideraban la batalla contra el Estado Islámico. Para entonces estas mujeres que conforman el 30% de estas fuerzas, siempre estuvieron presentes en el frente de batalla, y sus comandantes tuvieron a cargo muchas de las batallas más importantes. La de la ciudad de Raqa, por ejemplo.

Los cementerios donde yacen los 11.000 combatientes que murieron durante los años de esta guerra, incluido el de la ciudad de Qamishlo, donde descansan 800 de ellos, están llenos de mujeres que se enfrentaron a una ideología que las veía como su principal enemigo. 657 mujeres de las YPJ murieron en la lucha contra el Estado Islámico.

Quienes capturaron a Cicek Kobane fueron las milicias que forman parte del Ejército Libre de Siria en que se apoya Turquía en su incursión en el nordeste de Siria. Y no es la única mujer que han capturado ni el único atropello que han cometido. Días más tarde se les ve, en otro vídeo, en un coche con otra mujer en la parte de atrás, a la que también llevan prisionera. Mientras el conductor habla a la cámara, otro combatiente detrás le levanta la mano ante la mirada de rabia e indignación de la mujer, que como Cicek también era del enclave kurdo de Kobane. Hasta ahora se desconoce el paradero de ambas.

Pero aún más atroz fue el destino de la integrante de las YPJ Aziza Jalal y la política y activista por los derechos humanos Henrin Jalaf. El cuerpo de la primera fue maltratado y abusado después de morir en combate el pasado 21 de octubre. Y a Jalaf la asesinaron a sangre fría y su cuerpo fue abusado cuando transitaba con su equipo de seguridad por la M4, principal carretera del nordeste de Siria. El enviado de la ONU para Siria, James Jeffery, dijo días atrás que las milicias sirias habían cometido “crímenes de guerra”.

“Es la victoria de un hombre perdedor”, sentencia la portavoz de las YPJ, Nisrin Abdulah, que durante los años de la lucha contra el Estado Islámico fue testigo de cómo muchas de sus compañeras eran capturadas y sufrían abusos por esta organización. Pero cuando se creía que parte de este calvario había terminado, ahora vuelven a enfrentarse a una situación parecida. Para muchos en el nordeste de Siria la ideología que representan algunos de estos hombres no es diferente a la del Estado Islámico, al menos en lo que se refiere a las mujeres. E incluso se han señalado al menos 42 antiguos integrantes del EI se encuentran en estas milicias.

“Ellas son mujeres que han hecho una revolución, pero ellos –los milicianos– celebran su captura como si con eso hubieran liberado al mundo”, dice Nisrin, recordando que estamos en Oriente Medio. La tendencia de estos hombres es tratar extremadamente mal a las mujeres, lo que desde el punto de vista del islam y la cultura es “pecado”.

Nisrin intenta explicar lo que sucede al remitirse a años atrás, entre el 2012 y el 2013, cuando comenzó la llamada revolución de Rojava. Más allá de la creación de las milicias kurdas, que tenían el objetivo de defender a su población (luego pasaron a formar las Fuerzas Democráticas Sirias), el proyecto de gobierno y la sociedad que se puso en marcha en el nordeste del país ha sido considerado una revolución.

La ofensiva de Turquía movilizó a decenas de mujeres para unirse a las YPJ

“Las YPJ representan un sistema que lucha por la igualdad como principio, a nivel de nacionalidades, derechos humanos e igualdad de género”, añade Nisrin. En este proyecto las mujeres han ganado un espacio que era inimaginable antes de que comenzara lo que entonces se llamó la revolución siria en el 2011. No sólo engrosaron el ala femenina de las YPG, sino que pasaron a tener una participación protagonista en todas las esferas de la sociedad. Para empezar, se instauró un sistema de cogobierno donde en cada institución hay siempre una cabeza masculina y otra femenina. La educación también pasó a ser igualitaria.

“Hemos trabajado muy duro para llegar hasta aquí”, dice Samira Jalili, codirectora de la Media Luna Roja kurda, al hablar de un modelo que ha desafiado a una tradición conservadora donde la mujer estaba en un segundo plano y siempre bajo la órbita masculina. De esto también hablaba Mona, directora de la organización Zara, que desde el 2013 trabaja para dar apoyo a las mujeres que son víctimas de la violencia doméstica. Ella asegura que antes nunca las mujeres tuvieron la oportunidad de denunciar los abusos a los que estaban sometidas, que incluía ser la segunda o tercera esposa de un hombre. Hoy pueden hacerlo, tienen apoyo para enfrentarse a la ley.

“Antes del 2011 era un sueño poder tener el espacio que las mujeres tenemos ahora”, contaba Sebina, una joven cineasta. Como otras mujeres consultadas para este artículo, cree que los integrantes de milicias árabes proturcas se están cebando en ellas. “Es un acto de venganza”, afirma. Esta creencia parece generalizada en una región donde muchas mujeres, y hombres, creen que el avance de las mujeres en esta parte de siria es algo que molesta inmensamente a la ideología que defienden esos combatientes. “Representamos una cultura de libertad que amenaza su manera de pensar”, argumenta Nisrin.

Pero también es una venganza que se remite a los primeros años de esta guerra, cuando los kurdos se movilizaron para detener el avance de los integrantes del Ejército Libre Sirio y más tarde del Frente Al Nusra en la ciudad de Sere Kaniye –Ras al Ayn, para los árabes–, que en esta ocasión ha vuelto a ser el escenario de los enfrentamientos más duros entre ambas fuerzas. Sebina, que es original de Sere Kaniye, cuenta que el avance de estas tropas movilizó a decenas de mujeres en la ciudad a unirse a las YPJ. Más tarde se convertirían en comandantes que libraron muchas batallas. “Tristemente muchas de ellas han muerto”, recuerda esta mujer.

Pero ni la muerte ni las amenazas de caer en las manos de las milicias proturcas han impedido a las mujeres participar en lo que consideran la defensa de su territorio. Una de las mujeres que murió después de que Donald Trump diera luz verde a Turquía para entrar al territorio del nordeste de Siria, Haval Zin, lideró múltiples batallas contra el Estado Islámico, incluida la que se libró en la ciudad de Al Hol, donde hoy cientos de mujeres del desaparecido califato intentan mantener a flote una forma de vida que se opone diametralmente a la que defendía aquella mujer, también de Kobane, que alguna vez durante aquella batalla dijo no tener miedo a morir para defender a las mujeres de esa misma ideología que las amenaza de nuevo.






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viernes, 11 de octubre de 2019

El Infierno Regresó a Rojava

Desde La Vanguardia traemos a ustedes esta actualización de la incursión turca en Rojava:


“Creíamos que todo había terminado y ahora nos toca vivir esto de nuevo”, relatan los residentes de la población de Ras Al Ain, castigada por los ataques aéreos turcos

Catalina Gómez

“Estamos en pánico, pero hemos decidido quedarnos en Kobane”, contaba ayer a través del teléfono Destan, un kurdo de 28 años que vio su vida transformada desde el 2013, cuando una gran parte de la población que habita el noreste de Siria se sintió amenazada por el avance de diferentes grupos, primero algunas facciones del Ejército Libre de Siria y Al Nusra y después las fuerzas del Estado Islámico.

“Ya hemos sufrido mucho, creíamos que todo había terminado y ahora nos toca vivir esto de nuevo”, confesaba este joven que había encontrado trabajo en la población de Ras Al Ain, donde ayer el ejército turco lanzó fuertes ataques tanto aéreos como de artillería. En las imágenes que llegaban desde el lugar se podía ver a la población abandonando nuevamente la ciudad con los pocos enseres que podían cargar en sus coches.

Esta población ya había quedado desierta en el 2013, cuando se convirtió en el frente de batalla. “Lo que la gente olvida es que los kurdos no son los únicos habitantes de esta zona. Aquí vivimos árabes, asirios y turcomanos, y la gente ya no sabe a dónde ir, no sabe qué va a pasar con ellos y ni qué será de su futuro”, explicaba ayer por teléfono, antes del comienzo de la ofensiva, Nisrin Abdullah, comandante y portavoz del YPJ, la versión femenina de la facción kurda del YPG.

Nisrin recordaba que uno de los grandes temores de la población es que se repita lo sucedido en la población kurda de Afrin, provincia de Alepo, que dos años atrás vivió una situación similar. Las fuerzas turcas, con ayuda de grupos rebeldes cercanos a Ankara, tomaron el control de esa región: provocaron el desplazamiento de más de 100.000 personas y se les acusa de cometer decenas de atropellos que incluían desapariciones y asesinatos.

“Todos sabemos que buscan un cambio de población y por eso buscan traer a esta región al menos dos millones de refugiados sirios”, dice Nisrin, que recuerda que las SDF habían puesto más de 11.000 muertos en la lucha contra el Estado Islámico. “Y ahora la respuesta es esta”, precisaba la comandante, que presagiaba que esta guerra podría ser muy larga.

Dijwan, uno de tantos jóvenes kurdos que presta servicio militar en el YPG –como imponen las reglas impuestas por esta organización–, aseguraba desde una de las posiciones a lo largo de la frontera que no había otra opción que pelear contra las fuerzas turcas, sus grupos aliados y el Estado Islámico.

“Esto es una revancha. No quieren acabar con un grupo, quieren acabar con todos los kurdos”, aseguró este hombre de 25 años que cree que, si EE.UU.logra concertar una zona libre de aviación, las fuerzas terrestres turcas no podrán pasar a Siria.

“Pero todo es muy confuso”, escribió varias veces a través de mensajes en los que repetía los mismos clamores que una docena de personas más consultadas a través de aplicaciones móviles. “Tenemos miedo, no sabemos qué hacer”, repetían desde varias regiones del noreste de Siria, incluidas Qamishlo y Derek, que también fueron atacadas en la tarde de ayer.






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jueves, 19 de abril de 2018

Radiografía Actual del Kurdistán

Desde las páginas de Hala Bedi traemos a ustedes este extraordinario reportaje acerca de la situación actual que se vive en el Kurdistán bajo ocupación turca, con las inevitables comparaciones con el status quo en Euskal Herria.

Aquí lo tienen:


Aunque muchas y muchos de nosotros hayamos escuchado el término kurdo/a, y dicho pueblo sea conocido a nivel mundial mucho más que otros pueblos sin Estado, el kurdo es un pueblo negado en gran parte de los territorios en los que lleva siglos viviendo. Iñaki Etaio, miembro de la Delegación Vasca a Bakur elabora este extenso reportaje para Hala Bedi.

Como es bien sabido, este pueblo de más de 40 millones de personas (no existe un censo exacto, y muchas personas kurdas no tienen tampoco conciencia de serlo) se distribuye entre cuatro estados que lo niega como pueblo: Turquía, Siria, Irak e Irán. Si se puede hablar de elementos comunes a todos ellos habría que referirse a la histórica negación y la represión del pueblo kurdo, si bien con sus particularidades, que varían en función del gobierno de turno y de la correlación de fuerzas en cada lugar y en cada momento. Hoy en día existen situaciones muy dispares entre las zonas liberadas de Rojava (Oeste de Kurdistan), el Bashur (Kurdistan sur) bajo administración iraquí gobernado con gran autonomía por el clan Barzani, y las otras dos zonas bajo la férrea administración de los estados turco e iraní, denominadas en kurdo Bakur (norte) y Rojhilat (este), respectivamente. En cualquier caso, la resistencia y la lucha que históricamente ha desarrollado este pueblo por su reconocimiento y liberación es otra constante de los cuatro territorios citados que llega hasta nuestros días.

Visitar Bakur y hablar con multitud de personas y organizaciones políticas y sociales permite acercarse a esa realidad. Y la primera sensación que se tiene nada más llegar a Amed (en turco Diyarbakir), y que se reafirma constantemente con el transcurso de los días y de las conversaciones, formales e informales, es que el pueblo kurdo es un pueblo que no quieren que exista. Tal afirmación puede resultar obvia y sabida de antemano, más viajando desde Euskal Herria, otro pueblo cuya identidad y derechos continúan negados muchos siglos después. Precisamente este hecho hace que los intentos de invisibilización del pueblo kurdo no nos llamen tanto la atención, al menos en comparación con un/a, pongamos por caso, ciudadano/a solidario/a europeo/a tipo que se sorprende de la represión en Kurdistan y desconoce la práctica de la tortura y la existencia de centenares de presas/os políticas/os en varios estados de la UE. El hecho de ser vascas/os permite también encontrar gran número de similitudes en la situación de ambos pueblos, sin pretensión de comparar miméticamente dos pueblos con procesos diferentes y con una complejidad interna tan grande. Siendo conscientes de las diferencias entre la situación en la CAV, Nafarroa e Ipar Euskal Herria, podremos entender fácilmente la complejidad que supone estar divididas/os entre cuatro estados. En cualquier caso, “it ́s very similar” e “it ́s the same” son expresiones que hemos escuchado en reiteradas ocasiones al intercambiar descripciones de numerosos aspectos de ambos pueblos y, sobre todo, al describir las estrategias represivas utilizadas por los estados.

El estado de excepción que se mantiene desde julio de 2016, decretado tras el confuso intento de golpe militar, disminuye aún más las garantías de poder desarrollar actividades de tipo político o incluso cultural, si son críticas con el gobierno. Si bien la mayoría de las personas detenidas y procesadas en un primer momento (policías, académicos/as, periodistas, jueces…) supuestamente pertenecían al entorno de Fethullah Gülen, el contragolpe represivo ha sido aprovechado para aumentar aún más la presión sobre el movimiento kurdo, el verdadero enemigo de las ansias autócratas y centralistas de Erdogan.

Invisivilizadas/os en su territorio. Tras la cortina turca

En Turquía el término Kurdistan es un término tabú, que proyecta esa idea de tabú al pueblo mismo. Para referirse a este territorio hay que hablar del Este de Turquía, o del Este de Anatolia, para que no resulte sospechoso. Utilizar el término Kurdistan en el aeropuerto o en una instancia administrativa con un/a funcionario/a puede dar lugar a preguntas y recelos. Y qué decir si el/la interpelado/a es policía (el número de policías de paisano en calles y establecimientos probablemente sea mucho mayor que el de policías uniformados/as). Las preguntas sobre destino y objetivo de la visita pueden derivar en solicitar el pasaporte, fotografiarlo, y en el registro de bolsas y mochilas.

Circular en taxi por Şanliurfa boulevard según se llega del aeropuerto de Amed aporta el primer “golpe de realidad”: de todas las farolas de esta vía de varios kilómetros penden banderas turcas e imágenes de Erdogan. Lo primero que se viene a la cabeza frente a esta marea de banderas rojas con la media luna y la imagen de su particular caudillo en calles, edificios oficiales, escuelas… es lo hiriente que debe resultar para la mayor parte de la ciudadana kurda tener presente a cada paso el mensaje constante de “esto es Turquía”. Sin embargo, la propaganda del régimen turco que inunda todas las esquinas, la permanente presencia de policías con armas largas, vehículos blindados, cámaras y puntos de control, las cinco comisarías, el cuartes militar y las cinco cárceles dentro del perímetro urbano de Amed dan a entender que no debe estar tan claro que los y las habitantes de la capital de Bakur tengan tan asumida su nacionalidad turca…

Los intentos por barrer y/o asimilar los demás pueblos que habitan la península de Anatolia desde tiempos ancestrales han sido reiterados durante el Imperio otómano y, más recientemente, desde la constitución en 1923 del Estado turco por Mustafa Kemal, Atatürk. El genocidio perpetrado contra la población armenia entre 1915 y 1923, en el que murieron asesinadas o por hambre y enfermedades más de un millón de personas, es probablemente el hito más cruel de dicha política (genocidio, por cierto, negado todavía hoy por el Estado turco).

El intento por terminar con las nacionalidades minoritarias (si bien casi una de cada tres personas en el Estado turco es de origen kurdo) dentro del territorio estatal se extiende, al igual que sucede con otros muchos pueblos, a las manifestaciones culturales, idiomáticas y a la toponimia. Los nombres de los pueblos y lugares se muestran en idioma turco, y este es el idioma que se utiliza en exclusiva en los centros oficiales, administrativos, educativos, de salud… Todas las indicaciones están únicamente en turco, fácilmente reconocible por las abundantes diéresis utilizadas, y la ausencia en su alfabeto de las letras Q, W y X. El idioma kurdo también está excluido de la educación y de los medios de comunicación. Si bien durante el proceso de conversaciones de 2012-2015 entre el Partido de las y los trabajadores del Kurdistan (PKK) y el islamista partido gobernante AKP (Partido Justicia y Desarrollo) la permisividad hacia el idioma kurdo fue mayor, la ruptura de dicho proceso supuso que el kurdo fuera de nuevo un idioma proscrito. En muchos hogares de Bakur se mantiene el nexo con el idioma y cultura kurda a través de la señal digital de Sterk TV, con sede en Bruselas. Dicho canal supone una bocanada de aire fresco en una atmósfera asfixiante, donde el idioma kurdo queda restringido al ámbito privado. La imposibilidad de la enseñanza del idioma kurdo en la educación pública o privada limita su transmisión al ámbito doméstico, lo cual, tal y como nos comentaron algunas amigas kurdas, dificulta enormemente la transmisión de la escritura y su normalización. De hecho, algunas de las personas con quienes compartimos conversación nos indicaron que entienden y hablan kurdo, pero que no son capaces deescribirlo.

La persecución de la cultura kurda en el Estado turco ha llegado a situaciones un tanto surrealistas. Así, al visitar un patio interno que funciona como cafetería/tetería en el distrito de Sur, la parte más antigua de la ciudad, las chicas kurdas que lo regentan nos indicaron que, tras la ruptura del proceso de negociaciones citado, todos los centros culturales del distrito fueron cerrados por órdenes del gobierno. Su establecimiento, aunque con ambientación y música kurda, se libró de la clausura al no funcionar formalmente como un centro cultural. Al preguntarles sobre la posibilidad de publicar libros en kurdo, nos indican que, si bien no está recogido expresamente en la legislación no poder publicar en kurdo, las trabas y presiones del gobierno sobre las propias editoriales y distribuidoras hacen inviable dicha posibilidad.

Pero si algo resulta aún más llamativo en esta especie de paranoia antikurda es la prohibición de combinar los tres colores nacionales kurdos: amarillo, rojo y verde. En las abundantes tiendas de textiles presentes en los pueblos y ciudades de Bakur se pueden encontrar gran cantidad de pañuelos con diferentes combinaciones de colores. Sin embargo, ninguno combina los tres colores “sospechosos”. Nuestra búsqueda por encontrar dichos pañuelos clandestinos en algún establecimiento de Amed, Mardin, Tatvan o Van resultó, como cabía esperar, infructuosa. El pañuelo con los colores kurdos que trajimos escondido entre la ropa de vuelta a Euskal Herria, fue el regalado por las compañeras del movimiento de mujeres kurdas TJA. Una compañera internacionalista colombiana no lo pudo llevar de vuelta a su país, ya que varias policías se lo incautaron al dirigirse a la celebración del Newroz en Amed. Aunque a primera vista pudiera sonar a broma, la realidad es que mostrar juntos tres colores desata la ceguera represiva del régimen turco.

Años de plomo. Bajo la maza turca

Un retrato en la pared del salón de la casa de la madre y el padre de Ceylan muestra a un joven algo menor de cuarenta años sonriente, enfundado en traje de guerrillero sobre un fondo cubierto de vegetación. Rápidamente llega la explicación por parte de la madre de Ceylan. Su hermano fue combatiente del PKK y desapareció en una misión en el monte allá por el año 2000. No han vuelto a saber nada de él, y por mucho que han indagado y preguntado no han podido encontrar ninguna información. Tampoco desde la propia insurgencia han podido facilitar información a la familia, como suelen hacer en estos casos. Tal vez el dolor de no poder encontrar ninguna información sobre su hermano desaparecido fue lo que le llevó a participar junto a otras mujeres en labores de acompañamiento y apoyo a las familias de combatientes caídos/as. Cuando fallece un/a combatiente del PKK, llevan a cabo las duras gestiones de informar a la familia, recuperar el cuerpo, lavarlo y entregárselo. Son incontables los retratos de guerrilleros/as y militantes caídos/as presentes en multitud de hogares kurdos. Miles son también los testimonios similares tras más de tres décadas, con algunas interrupciones, de enfrentamiento armado abierto entre el PKK y el Estado turco; si bien la violencia y represión contra dicho pueblo viene de mucho más atrás.

Las aproximadamente 40.000 víctimas mortales del conflicto entre el pueblo kurdo de Bakur y el Estado turco nos da una idea de la magnitud del mismo. En cualquier caso, la mayor parte de esas víctimas son kurdas/os no combatientes asesinados por las Fuerzas Armadas Turcas, tal y como está sucediendo en Afrin.

En efecto, el Estado turco, para afrontar la guerra contra el PKK adoptó en los años 90 la táctica de “quitar el agua al pez”, también utilizada en otros lugares como Guatemala, Chechenia, Colombia o Perú. Para aislar y debilitar al pez (la insurgencia) se le quita el agua (el pueblo que nutre sus filas y le da apoyo). En resultado es conocido: masacres, ejecuciones sumarias, desapariciones y desplazamientos masivos de población. En el caso kurdo, según organizaciones defensoras de los derechos humanos, alrededor de 17.000 kurdos/as fueron desaparecidos/as, alrededor de 4.000 pueblos fueron vaciados de sus habitantes y unos 3 millones de kurdas/os desplazadas/os, empujadas/os a las ciudades alejadas de las montañas con presencia guerrillera. De estas/os últimas/os, alrededor de un millón permanecerían aún como desplazadas/os internas/os. De esta forma llegaron varios miles de expulsados a Amed, teniendo que ubicarse como pudieron en casas de familiares y conocidos, tal como algunos de ellos no describieron.

El estado de excepción que rige el país desde hace casi dos años otorga mayor poder a la policía y fuerzas armadas y disminuye las ya tenues garantías frente a los abusos policiales y militares. Si ya de por sí la policía turca no tenía excesivos problemas para apretar el gatillo en situaciones consideradas problemáticas, la ley marcial le faculta para disparar sin tener que justificarlo. La protesta social asociada a las reivindicaciones kurdas es, en estos momentos, poco menos que una quimera. Cuando, de forma un tanto ingenua, preguntamos a algunas de nuestras interlocutoras kurdas, si se habían realizado protestas por la invasión turca de Afrín, la respuesta fue que no es posible, que Erdogan había amenazado públicamente con actuar con todos los medios contra quienes osasen cuestionar la operación militar. Como hemos podido comprobar in situ, en el Estado turco no se obvia ni se oculta la operación de Afrín. Se publicita hasta la saciedad en todos los informativos como una gesta heroica, en la que un ejército desaloja a unos terroristas y devuelve la paz a una población que los recibe con los brazos abiertos (aunque, a tenor de las imágenes proyectadas por televisión, no han debido encontrar multitudes esperándoles al entrar en Afrín y se han tenido que conformar con mostrar imágenes de algún soldado sosteniendo entrañablemente a un niño pequeño en brazos). En este contexto militarista y ultranacionalista, que recuerda mucho al espíritu legionario, justificar la muerte de manifestantes “terroristas” que cuestionan las operaciones del gran ejército turco no resulta excesivamente embarazoso.

Entretanto, también en medio de estas ciudades donde la protesta está prohibida, miles de presos y presas políticas, muchos/as de ellos/as en prisión preventiva, malviven hacinados/as en cárceles insalubres, dispersados/as por el extenso territorio del Estado turco. La política de dispersión como política de Estado. Una vez más, es inevitable la comparación con la dispersión de los/as presos/as políticos/as vascos por las cárceles españolas y francesas, y la ruleta rusa de los viajes de las/os familiares.

Al mismo tiempo, el Estado turco sigue construyendo nuevas prisiones, vaticinio de un futuro igual o más duro, sabedor de que las tibias críticas de gobiernos e instituciones europeas a las múltiples y comprobadas violaciones de derechos humanos quedan en un segundo plano frente a los intercambios comerciales entre Turquía y esos mismos estados.

Ingeniería urbanística y poblacional. La ley de la excavadora

El desplazamiento de poblaciones con el objetivo de asegurar la ocupación de territorios no es un invento del régimen turco. Muchos otros proyectos expansionistas lo han practicado y lo siguen practicando, siendo probablemente la batustanización sionista de Palestina el ejemplo más evidente. El Estado turco lo aplicó a sangre y fuego en la década de los 90 con la política de aldeas arrasadas, y lo sigue aplicando bajo una apariencia algo diferente en la actualidad. En esta ocasión, dentro mismo de algunas ciudades kurdas.

Aunque el acceso está bloqueado, desde diversos puntos del distrito de Sur (núcleo antiguo de Amed, rodeado por una muralla datada de antes del siglo IV) se pueden observar todavía algunas casas a medio derruir y los vestigios de la brutal ofensiva desarrollada por el ejército turco contra el barrio entre diciembre de 2015 y marzo de 2016. A los intentos por resistir en la zona por parte de las milicias del PKK le siguió la destrucción del barrio por las fuerzas armadas y su posterior demolición. A las muertes de unos 65 milicianos/as, 65 soldados y 321 personas no armadas contabilizadas por diversos organismos, hay que sumar el desplazamiento forzado de más de 24.000 residentes. En marzo de 2016, apenas tres semanas tras el fin de los enfrentamientos, el gobierno expropió por la vía urgente la mayor parte del terreno de Sur, pasando a ser el Ministerio de Medio ambiente y Planificación urbana el nuevo propietario. Con la prácticamente única excepción de las mezquitas, todas las edificaciones fueron demolidas posteriormente. Algunas familias han recibido una compensación ridícula por la pérdida de su hogar y todos sus enseres, bajo el lapidario ofrecimiento de “o esto o nada”. Otras familias no fueron siquiera informadas de dicha posibilidad mientras que otras las rechazaron al verse obligadas a firmar un documento por el que se responsabilizaba al PKK de la destrucción de su hogar.

Apenas dos calles más allá de las vallas que limitan el acceso a la zona derruida nos reunimos en una cafetería. Varias jóvenes miembros de una plataforma creada para luchar contra el proceso de desplazamiento nos detallan la situación actual de esas miles de personas personas así como las motivaciones y planes futuros de las autoridades que, designadas por Ankara, gobiernan la ciudad. Unos hombres de otra mesa que disimuladamente nos fotografían con sus móviles nos dan a entender que no somos las únicas personas interesadas en este encuentro informal. Sur no era un barrio más, ni siquiera un barrio en el que milicianos/as del PKK se habían hecho fuertes. Van era un barrio que había recogido parte de las miles de personas a las que se había expulsado de pueblos y aldeas durante los años 90. La propia situación de necesaria solidaridad de sus habitantes, sumada a la militancia y/o apoyo al movimiento kurdo de gran parte de ellas/os, junto con una configuración urbana caracterizada por estrechas callejuelas, permitió que florecieran y se desarrollasen múltiples relaciones de apoyo, amistad y organización entre las vecinas y vecinos del barrio. Tal y como nos indican las compañeras kurdas, la toma y destrucción del barrio iba más allá de acabar con la resistencia armada urbana y buscaba deshacer todo ese tejido social autoorganizado así como despejar el terreno para la transformación urbanística del barrio.

Dos años después, el gobierno aún no ha hecho público el proyecto para el barrio. De momento, sólo se observa policía y excavadoras en esos terrenos desolados. Aunque por ley, las nuevas edificaciones debieran respetar el diseño arquitectónico kurdo original, sospechan, por lo comprobado en otras rehabilitaciones, que esto no será así. Intuyen que la fisonomía del barrio se asemejará a la de los barrios de la ciudad situados fuera de las murallas, con bloques de muchas alturas, zonas cerradas en el entorno de cada bloque y marcadas distancias entre bloques. Transitar los barrios de más reciente construcción en Amed transporta inevitablemente a los barrios gasteiztarras de Zabalgana o Salburua, donde el urbanismo de altos edificios y anchas calles parecen diseñados para alejar las relaciones humanas. Y la posible transformación urbanística de Sur hace volar la imaginación hasta Errekaleor.

El riesgo de la actividad política pública. En el filo de la navaja turca

Los encuentros con representantes del partido HDP (Partido Democrático de los Pueblos, que agrupa a partidos de izquierda de ámbito estatal y partidos kurdos, y con un 10% de votos en las últimas elecciones) y del DBP (Partido de las Regiones Democráticas, principal partido kurdo) nos trajeron a la memoria años recientes de la historia vasca. Y no era algo casual. Una simple búsqueda en google lleva a titulares como “La Justicia turca utiliza el ejemplo de Batasuna para ilegalizar el partido kurdo DTP” (consultar ediciones de periódicos como El País, El Mundo, ABC, Público… del 11-12 de diciembre de 2009). Las compañeras y compañeros kurdos nos explicaron cómo el partido político DTP fue ilegalizado en 2009 por sus supuestos nexos, como no, con el PKK, y cómo tuvieron que crear el DBP para concurrir a las siguientes elecciones. Posteriormente, en 2016, llegaría la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenando a Turquía por dicha decisión. Demasiado tarde.

La actividad política en el Estado turco tiene un riesgo evidente si no se alinea con las políticas ultranacionalistas e islamizantes del AKP. Y se le añade un componente de inseguridad adicional si se mezcla con la “cuestión” kurda. El aparato represivo turco, que atraviesa todos los poderes del Estado, pisó el acelerador en 2015-2016, en un contexto marcado por la ruptura de las conversaciones entre el PKK y el gobierno, por la pérdida de la mayoría absoluta del AKP y por el éxito electoral del HDP, sobrepasando el 10% de los sufragios. Paradójicamente, mientras los sectores progresistas del pueblo kurdo intentaban llevar a la práctica el concepto de confederalismo democrático formulado por Abdullah Öcalan, con una fuerte base en la municipalidad, en la participación directa y en el protagonismo de la mujer, la oferta del régimen turco fue la intervención de alcaldías y el encarcelamiento de sus co-alcaldes y co-alcaldesas. Los 28 ayuntamientos intervenidos por el gobierno de Ankara, los/as casi 200 co- alcaldes y co-alcaldesas y concejales/as encarcelados y los/as más de 300 dirigentes locales del HDP y DBP en prisión constituyen la muestra más palpable del riesgo de la política a nivel local en el Estado turco. Varias de las ciudades que hemos visitado, donde la vida urbana se desarrolla en aparente normalidad (la vida entre cuarteles y policías es ya parte de la rutina diaria…), tienen sus ayuntamientos gestionados por interventores designados por el gobierno turco. Tal es el caso de la capital de Bakur, Amed (algo más de 900.000 habitantes), o de las ciudades de Van (en torno a medio millón de habitantes) o Mardin (algo más de 200.000 habitantes, donde, además, la co-alcaldesa destituida, Februniye Akyol, fue la primera cristiana siria en ser elegida co-alcaldesa en todo el Estado). Las gigantescas banderas turcas que cuelgan de dichos ayuntamientos son la constante manifestación de la usurpación de la voluntad popular. Situaciones que, por un momento, nos trasladan de nuevo a Euskal Herria.

El cuadro de la represión de representantes populares y dirigentes políticos locales debe ser completado con más de 500 procesos judiciales abiertos contra diputados y otros dirigentes a nivel estatal, entre ellos Selahattin Demirtaş y Figen Yüksekdağ, co-presidentes y co-presidenta del partido HDP, encarcelados desde noviembre de 2016 bajo la socorrida acusación de colaboración con banda armada y propaganda a favor de organización terrorista.

Encarceladas o no, muchas son las personas que, relacionadas de una forma u otra con el movimiento político kurdo o con la izquierda turca, ven su vida personal y profesional afectada por los zarpazos del régimen de Erdogan. Tal es el caso de Feride, primera mujer en ejercer la abogacía en Amed, con la que pudimos compartir cena y conversación sobre la situación política apenas tres días tras su comparecencia en calidad de acusada en un juicio en Ankara. Una vez más, y ya son varios años, la vista se pospuso. Mientras tanto, ella no puede salir del país y encontrarse con su compañero, quien tiene prohibida la entrada al Estado turco. Una historia personal más entre tantas que recorren Kurdistan.

Periodismo en Kurdistan. Saltando sobre la tijera turca

Si la actividad política desde la izquierda y a favor del pueblo kurdo es una actividad de riesgo en el régimen turco, el desempeño como periodista crítico con el poder de Ankara también lo es. En un estado donde, al igual que en el Estado español, la mayor parte de los medios de comunicación no contrarían al gobierno sino en lo superficial, el periodismo independiente y comprometido, más si se lleva a cabo desde Kurdistan, lleva asociado una dosis de peligro.

La visita a la sede de Jin News en Diyarbakir nos proporcionó en apenas una hora una idea de las condiciones en las que tienen que realizar su trabajo las/os informadoras/es independientes. Jin News es un medio online creado en 2012 y gestionado únicamente por mujeres donde la perspectiva de género y la denuncia de la opresión contra las mujeres en sus diversas modalidades están especialmente presentes. Ello las hace también blanco de un régimen conservador y patriarcal que ve en la emancipación de la mujer un cuestionamiento evidente de su reaccionario proyecto. La sede del medio es un apartamento en un edificio de casi 20 plantas. Ninguna señal identificativa, indicaciones para que entrásemos y saliésemos con premura, y una puerta blindada con varios cierres contextualizan su trabajo diario. Según nos comentan, los años más duros fueron la década de los noventa, cuando la represión del régimen turco fue implacable contra todo lo que oliese a kurdo. Más de 20 periodistas fueron asesinados en ese período de represión abierta. Hoy en día, si bien la eliminación física de periodistas no es tan frecuente, la persecución a los medios, su ahogamiento económico o directamente su cierre, así como el procesamiento y encarcelamiento de periodistas son los procedimientos utilizados. Todo ello bajo una campaña de criminalización que cala en gran parte de la población turca. Realizar propaganda del terrorismo, acción penada con penas de entre tres y doce años de prisión, es la acusación más frecuente para intentar acallar el periodismo kurdo. Cuando les mencionamos los cierres de Egin, Egunkaria y Ardi Beltza, así como la persecución de periodistas y trabajadores/as de diversos medios vascos, nos indican que tenían conocimiento de ello.

En una pequeña sala donde no había sitio para sentarse todas/os, las compañeras periodistas también nos relataron cómo durante la ofensiva del ejército turco y las fuerzas yihadistas contra Afrin, alrededor de 200 periodistas fueron detenidos/as por informar sobre dichas operaciones. Se suele decir que en las guerras la primera víctima es la verdad. En este caso, el Estado turco tampoco quería testigos incómodos sobre el terreno arrasado. Sólo periodistas que fotografíen balcones con la bandera turca y soldados con un niño en brazos.

Otro de los hándicaps a los que tienen que hacer frente las profesionales de la información es la negación de credenciales como periodistas por parte de las instancias gubernamentales, lo cual dificulta enormemente el trabajo de nuevas personas que decidan incorporarse a la profesión. Según nos comentaron, el realizar labores periodísticas sin dicha acreditación suele suponer terminar en prisión, además de perder el material que se porte en ese momento. Junto a ello, otra preocupación mezclada con crítica: la escasa solidaridad recibida desde sus colegas de profesión europeas/os.

La presión contra la información y la censura del régimen turco llegan en ocasiones a límites que rayan lo ridículo. Cuando nos comentaron que el acceso a Wikipedia estaba bloqueado tuvimos que comprobarlo para cerciorarnos de que, efectivamente, era así. Si una web tan “peligrosa” como esa tenía el acceso impedido, lo mismo tendría que ocurrir con otras webs con contenidos más políticos. Ciertamente, el acceso a diversas web con contenidos sobre Kurdistan en diferentes idiomas también estaba bloqueado.

Tras la reunión mantenida con el grupo de periodistas fuimos testigos de nuevo de ese intento por acallar cualquier testimonio que contraríe la versión oficial o que, simplemente, quiera aportar una voz por la paz y el entendimiento. El encuentro con una decena de integrantes de Dayîkên Aşîtîyê (Mujeres por la paz) en casa de una de ellas fue realmente emotivo. Todas ellas habían perdido algún familiar en el conflicto. Con su pañuelo en la cabeza y con la serenidad y fuerza de su testimonio, recuerdan en gran medida a las madres y abuelas de la Plaza de Mayo. No en vano, han coincidido con ellas participando con Nora Cortiñas en el documental Pañuelos para la historia (2015). Tras una desesperada descripción de la brutal ofensiva contra Afrin y las victimas que estaba causando, llegó el aviso: una tanqueta de la policía junto con varios policías de paisano estaba apostados debajo de la casa. Tras una despedida apresurada bajamos rápidamente con las indicaciones de subir inmediatamente al minibús que nos estaba esperando. Pero fue en vano. Los policías habían ido expresamente en nuestra búsqueda y según nos acercamos al minibús comenzaron las preguntas cortas en inglés por parte de uno de ellos. Tras la mediación de una de las compañeras kurdas y tras fotografiar un policía con su móvil cada uno de los pasaportes, pudimos continuar. “Esto es algo habitual” nos comentan las compañeras. Ya nos habíamos dado cuenta de que era así. Tan habitual como la persecución y la censura.

La inhabilitación profesional. Otro engranaje para sacar de circulación voces discordantes

La policía de paisano también estaba presente en la entrada del edificio que alberga en una de sus plantas la sede en Amed de Eğitim Sen, el Sindicato de trabajadoras/es de la educación y la ciencia. Este sindicato es de ámbito estatal y se encuadra en el KESK, el principal sindicato de izquierda del Estado turco. Nada más entrar al apartamento con funciones de sede nos encontramos con los retratos de 20 profesores asesinados en la década de los 90. Según nos indican, asesinados por el terrorismo de Estado, desconociéndose aún quienes fueron las manos ejecutoras. Aunque la eliminación física de profesorado crítico no se práctica hoy en día, otras formas de represión continúan y se han intensificado estos dos últimos años.

Mientras tomábamos un té antes de comenzar la reunión, tuvimos ocasión de hablar unos minutos con uno de los profesores universitarios despedidos por haber firmado un manifiesto en enero de 2016. No sería el único que conoceríamos en esa situación. Tras la ruptura de las conversaciones entre el PKK y el gobierno turco, el ejército turco lanzó una ofensiva en todo Bakur que alcanzó de lleno a varias ciudades (Amed, Nusaybin, Cizre…), donde milicianos/as del PKK decidieron defender las zonas autogestionadas en dichos entornos urbanos. La salvaje ofensiva del ejército con armamento pesado destruyó barrios enteros, provocando la muerte de cientos de milicianos y otros/as habitantes de los mismos, en ocasiones enterrados/as en su propia casa, tras resistir muchos días sin agua, electricidad ni alimentos. Esta ofensiva motivó que más de 2.000 docentes e investigadores/as, tanto de la universidad como de enseñanza primaria y secundaria, firmaran un manifiesto titulado “No seremos parte de este crimen” en el que se criticaba la actuación del gobierno y el sufrimiento causado a la población civil.

La respuesta del gobierno de Erdogan fue rápida y especialmente virulenta. Les acusó de traición y de ser cómplices del PKK, indicando que dichos “pseudointelectuales” con doctorado no debían esperar trato distinto al de los “terroristas” a los que enfrentaba el ejército. En las semanas siguientes llegarían las primeras medidas punitivas: a los/as firmantes se les suspendió su contrato laboral. En 380 casos se les inhabilitó por decreto ley para poder ejercer la docencia, mientras que en otros centenares de casos “simplemente” se les despidió de su puesto de trabajo, se les suspendió de empleo durante varios meses o, en el caso de algunos/as investigadores/as, se canceló la financiación de sus proyectos. Tal es el caso de Behcet, doctor en bellas artes e investigador en la Universidad de Van (este de Bakur, muy cerca de Irán) que cometió el “error” de firmar el citado manifiesto y ahora está suspendido y en espera de juicio. Preguntado por la actitud de los rectorados de las universidades afectadas (más de 90 en todo el Estado turco), la respuesta no es nada alentadora: el 99% de los rectores/as obedecen servilmente al gobierno y el otro 1%, no alineado políticamente con él, actúa mirándose al ombligo, aplicando también en la práctica los dictados del gobierno. Asimismo, respecto a las perspectivas de continuar su carrera profesional al no estar inhabilitado por ley, nos indica que, aún en el caso de poder optar a ocupar otro puesto (los puestos vacantes tras las expulsiones han sido cubiertos ya por otras personas), el hueco que deja en el currículum todo ese tiempo sin contrato sin una razón académica convincente deja ver implícitamente las razones de ese parón e imposibilita reengancharse a la actividad investigadora en un Estado donde el gobierno ejerce un férreo control ideológico sobre todos los estamentos de la administración. Además de ello, las y los firmantes del manifiesto despedidas/os tienen prohibido abandonar el Estado turco (se les ha retirado el pasaporte), así como enviar a sus hijas/os a estudiar al extranjero.

La exclusión del sistema público suele hacerse extensiva al sistema de educación privado, que, además de estar en gran medida en manos de sectores religiosos ultraconservadores, recibe presiones políticas y económicas para no contratar a profesorado expulsado.

Ante esta situación, gran parte de estas/os trabajadoras tienen que abandonar la actividad académica y/o investigadora y dedicarse a otras actividades de iniciativa privada. Por ejemplo, Tuncay, profesor de educación primaria en Van despedido por firmar el manifiesto, nos cuenta que trabaja en una academia privada pero sin contrato. Las redes de solidaridad palian en cierta medida las consecuencias de las medidas de castigo gubernamentales, aunque siempre bajo la imprescindible discreción. Tal y como nos comentan, otras/os muchas/os docentes han tenido que recurrir a abrir pequeños negocios, como teterías, etc.

Si bien se ha aplicado de forma masiva a raíz de la publicación del referido manifiesto, la inhabilitación para ejercer en el sector público en el Estado turco por razones políticas es algo de vieja data. Tal es el caso de Yilman, veterano militante de Van despedido hace veinte años de su puesto de trabajo como profesor, que nos cuenta su situación y la de su pueblo mientras cenamos en el restaurante kebab de su primo. Éste abrió el negocio hace varios tras ser despedido por sus posicionamientos políticos del puesto de empleado municipal que ocupaba en el ayuntamiento.

Según los datos que nos proporciona Abbas, responsable sindical de la sección de Eğitim Sen en Amed, 11.300 profesoras/es han sido suspendidos de empleo en algún momento mientras que 1.565 están inhabilitadas/os de forma permanente para ejercer la enseñanza. El miedo a posicionarse de forma divergente frente a los dictados del gobierno silencia parte de las posibles voces críticas y la presión sobre los sindicatos independientes está causando mella. Abbas nos indica que el número de profesores/as afiliados/as a su sindicato ha disminuido un 40% fruto de la ofensiva autoritaria del gobernante AKP.

Islamización. Más minaretes para apuntalar un proyecto social retrógrado

En el campo de la educación también se libran otras luchas en Kurdistan. Una de ellas, como no podía ser de otra forma, es la del idioma. Si bien el idioma kurdo ha sido y es excluido de todas las esferas públicas y administrativas, durante los aproximadamente dos años que se mantuvieron las conversaciones entre el PKK y el gobierno, se disminuyó ligeramente la presión sobre la lengua kurda. La del idioma fue una de las peticiones que el PKK puso encima de la mesa. En ese momento se autorizó una muy limitada presencia de la enseñanza en idioma kurdo en las escuelas de algunas localidades con mayoría kurda. La ruptura de las conversaciones dejó en suspenso ese tímido avance. Sin embargo, no quedó simplemente en eso. Muchas/os docentes que habían impartido clase en kurdo recibieron la notificación de que serían trasladados a escuelas de otras localidades. Se calcula que en torno a mil docentes fueron removidas/os al oeste del Estado turco en 2017. Ceylan nos cuenta el caso de su hermano, destinado a una ciudad a cientos de kilómetros de Amed, donde vivía y trabajaba. Abbas también nos habla de esa situación a la que han tenido que hacer frente tantas y tantos docentes, muchas/os de ellas/os afiliadas/os del sindicato. Hay casos incluso de parejas en las que ambos/as ejercían de docente y han sido trasladados/as a diferentes destinos. También se refiere Abbas a la hostilidad a la que deben hacer frente en su nueva adscripción, poblaciones alejadas de Kurdistan con un fuerte sentimiento anti-kurdo a donde llegan con la etiqueta de “terroristas”. En el caso de 14 profesoras/es destinadas a una localidad del oeste turco llegaron incluso a recibir amenazas de muerte. El sindicato intenta atender y proteger a dichas/os profesoras/es a través de sus secciones locales, tarea nada fácil bajo una feroz estigmatización de lo kurdo.

Pero la educación turca es también un campo de batalla entre el laicismo y la islamización como política de Estado. Si bien el laicismo fue una de las banderas del proyecto kemalista, la oleada ultraconservadora, ultranacionalista y también islamizante del AKP está inundando prácticamente todas las esferas de la vida, incluida la educación. Si bien el Islam está presente en la región desde hace siglos y es la religión mayoritaria entre la población turca y kurda, existe un intento deliberado y no ocultado de que la religión musulmana tenga cada vez más presencia en la sociedad. Al pasar por cualquier ciudad de Bakur llama realmente la atención el gran número de mezquitas, muchas de ellas nuevas o en construcción, en ocasiones distantes apenas unos centenares de metros. Incluso al viajar por zonas rurales resultan llamativas las mezquitas en pequeños poblados en los que la mezquita no se llenaría ni aunque acudiese todo el pueblo a ella. Los minaretes que caracterizan el perfil urbano y los rezos por megafonía en varios momentos del día hacen omnipresente el Islam en todo el territorio del Estado, convirtiéndolo en una de sus señas de identidad. Esta instrumentalización de la religión por parte del gobierno ha hecho que algunos/as musulmanes/as hayan dejado de acudir a las mezquitas, como así nos lo reconocieron algunos/as compañeros/as kurdos musulmanes/as.

En el sistema educativo, la religión está presente en el mismo momento del acceso a la función docente. Abbas nos confirma los comentarios de días previos de otras personas sobre las pruebas de acceso a la función docente. Anteriormente se accedía mediante una prueba en la que se valoraban la formación y conocimientos relativos al puesto. Con el gobierno del AKP se incluyó una segunda prueba que consiste en una entrevista personal en la que el entrevistador incluye preguntas sobre vida personal, familiar y, ¡cómo no!, religiosa. Además de ello, se solicita información sobre la persona candidata en el entorno religioso correspondiente a su lugar de residencia. Ser musulmán practicante y llevar una vida en base a los preceptos conservadores propugnados por el gobierno facilita enormemente poder acceder al puesto. Lo contrario puede traducirse irremediablemente en la imposibilidad de conseguirlo. Por tanto, al proceso de purgas de profesorado incómodo ya descrito hay que sumar un sistema de selección basado en gran medida en criterios no académicos.

Abbas nos pregunta si nos importa que se encienda un cigarro. Nos explica que se pone nervioso cuando tiene que explicarnos el tema de los abusos a niñas y niños en algunas escuelas religiosas. A continuación, relata como el profesorado progresista y el sindicato están cada vez más preocupados por el aumento de abusos a menores en escuelas y residencias de estudiantes, así como por la cada vez mayor permisividad frente a ello por parte de profesorado religioso y por parte de diversos sectores sociales. En efecto, el mayor conservadurismo con base religiosa que se está imponiendo en el Estado turco está permitiendo que sectores ultraconservadores presenten estos casos (alrededor de 400 casos documentados en 2017, muchos de ellos incluyendo violaciones y algunos asesinato) como algo asumible y no sujeto a castigo. Son esos mismos sectores, incrustados en las estructuras mismas del Estado (como es el caso de la Dirección de Asuntos religiosos), los que propusieron recientemente disminuir la edad legal del matrimonio.

Recordar el pasado, escuchar el presente y prever el futuro de Kurdistan no mueve precisamente al optimismo, aunque la lucha y resistencia de este pueblo demuestra claramente que sigue vivo. Las experiencias que se están desarrollando en los territorios liberados de Rojava alimentan en gran medida la esperanza del pueblo kurdo y de otros muchos pueblos del mundo. Ellas/os mismas/os son conscientes de la potencialidad de lo que en los cantones de Afrin, Kobane y Cizire se está construyendo y defendiendo. El régimen turco también, y de ahí su furiosa respuesta en forma de bombardeos, tanques y yihadistas. Con base en el confederalismo democrático teorizado por Abdullah Öcalan, los territorios liberados por las YPG/YPJ y otras agrupaciones armadas de izquierda se han organizado ejerciendo un modelo de democracia directa que contrasta con los sistemas de sometimiento de poblaciones impuestos a unos pocos kilómetros de allí, ya sea por el Estado turco o por el ISIS y otros grupos islamistas. Los procesos de organización y de participación de las diferentes comunidades (kurda, asiria, árabe, yazidí, turcómana, …) puestos en marcha en Rojava apuestan por un modelo multiétnico en esa convulsa zona del mundo. El papel cada vez más protagónico de la mujer con base en la Jineologî, la ciencia de las mujeres, que coloca a éstas en el centro de la lucha contra el patriarcado, el capitalismo y el Estado, rompe con el papel al que tradicionalmente se las ha relegado. La inclusión de la ecología como uno de los pilares del confederalismo cuestiona la explotación de recursos y el desarrollismo que condena a los pueblos y la naturaleza. Las experiencias de Rojava, con sus dificultades y su todavía precaria estabilidad, irradian su luz hacia los demás territorios kurdos y muestran el potencial del pueblo cuando se libera del aparato estatal centralista y se organiza en base a sus necesidades.

Desde Bakur miran con esperanza a Rojava, y con rabía a Afrin. Viven también con rabía su día a día, en el que el rojo, verde y amarillo sólo se pueden combinar en los espacios privados. A pesar de ello, los permanentes intentos de los estados por tapar el resplandor del pueblo kurdo no pueden impedir que los destellos del sol situado en el centro de la bandera kurda sigan iluminando el camino. La sistemática represión y el profundo sufrimiento no han conseguido doblegar la voluntad de este abnegado pueblo. La clave nos la aporto de forma muy simple el veterano Yilman, al pedirle su opinión sobre la viabilidad de desarrollar el confederalismo democrático en Bakur. Nos contestó que, en las actuales circunstancias, no se puede implementar, ya que la participación política está impedida. Pero recalcó que el pueblo está deseoso de participar en política. No han conseguido apagar ese deseo. Y eso es una garantía de futuro.





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jueves, 4 de agosto de 2016

Feminismo Combatiente vs Fundamentalismo Religioso

Les traemos este reportaje acerca de las mujeres kurdas que se encuentran en la línea de batalla en contra del conglomerado CIA-Daesh, el mismo ha sido publicado en la página de United Explanations:

Cada parte de la vida de las mujeres que viven en los territorios dominados por el Estado Islámico está sometida por la oscuridad, e incluso su mirada es anulada tras la niqab, para una sociedad que de por sí vive sumida en las tinieblas. Ejecuciones aleatorias, castigos y torturas despiadadas forman parte de la realidad cotidiana de los habitantes que viven reprimidos por el yugo del terror y la barbarie impuesto por el grupo terrorista a través de su particular interpretación de la sharia —corpus del derecho islámico— y sus respectivas condenas a quienes incumplan alguno de los preceptos de la ley.

Ningún ciudadano escapa de esta amenaza constante, pero esta ansia por arrebatar toda libertad y esperanza se ensaña con un colectivo todavía más vapuleado: las mujeres. Además, en algunas ciudades, como Raqqa, el Estado Islámico cuenta con un grupo parapolicial llamado Al-Khansaa e integrado por mujeres —la mayoría extranjeras—, cuya misión es velar por el estricto cumplimiento del código de conducta por parte de sus congéneres. La abaya mal colocada, provocar ruido con la risa o pasear sin un tutor masculino son motivos suficientes para que la brigada femenina aplique torturas o latigazos a las mujeres que violan la ley.

Para que el mundo lo sepa

Sin embargo también hay quienes denuncian esta situación de cautiverio inalterable, aun arriesgándose a una condena de muerte. Es el caso de Om Omran y Om Mohammad (nombres ficticios), dos mujeres sirias que se atrevieron a grabar con cámaras ocultas la vida diaria en la ciudad de Raqqa.

En el vídeo, publicado por el periódico sueco Expressen, las mujeres muestran cómo la violencia y la intimidación se encuentran en cada esquina de la ciudad, donde cualquier acto puede ser motivo de ofensa para los combatientes del Estado Islámico que pasean libremente por sus calles con los fusiles en mano. También pueden verse detalles más íntimos como los rostros ocultos por la niqab de las mujeres que anuncian las cajas de tinte capilar o el miedo de un taxista por exponerse a una pena de treinta latigazos por llevar a una mujer sola.

«Estoy deseando quitarme la niqab y la oscuridad que nos oculta. No puedo esperar a vestir de la forma en que lo hacíamos en el pasado para poder salir a la calle sin tener miedo y sin ver armas o extranjeros con barbas y que intimidan”, relata una de las protagonistas. «Quiero vivir como me gusta. Comprar lo que me gusta. Quiero andar sola, libre, sin tener un guardia conmigo. Nada es más importante que la libertad».
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Las mujeres se deshacen de sus cadenas

Las opacas vestimentas son, quizá, el elemento que mejor simboliza la opresión absoluta que sufren estas mujeres. Tanto es así que las imágenes del fotoperiodista Jack Sashine se han convertido en un colosal grito por la libertad, la igualdad y la condena absoluta a un grupo decidido a mantener a toda una población sumida en el medievo.

Las fotografías muestran la llegada de varios refugiados sirios al Kurdistán occidental —o Rojava en kurdo— la zona de mayoría kurda al noroeste del país, controlada por las Unidades de Protección Popular (YPG). «Para mí estos son los momentos que marcan el inicio de la liberación de Tel Abyad», cuenta a Verne el fotógrafo que vive estas escenas a diario.

Las voces que tendrán que ser escuchadas

Precisamente en Cizîr (Rojava) un grupo de diez mujeres kurdas y árabes han creado JIN FM, la primera radio independiente femenina en Siria, en la que las voces hasta ahora silenciadas toman el protagonismo en un espacio eminentemente liderado por hombres, desafiando así las múltiples barreras sociales todavía existentes.

«Cuando abrimos era la primera vez que se escuchaba lo que piensa la mujer a través de su propia voz, hemos tenido una gran aceptación», comenta Sherin Ibrahim, fundadora de este proyecto y, además, de la escuela de periodismo dirigida exclusivamente por mujeres y de la que ya han salido tres promociones de alumnas.

Aunque reconocen no tener todavía «mucha experiencia para hablar de política», abordan temas sociales que se centran, sobre todo, en la familia y también en aspectos de salud, debido a la propagación de enfermedades por la guerra.

La labor de estas mujeres no se reduce a lo puramente informativo. Desde los micrófonos de JIN FM envían, cada día, la fuerza y la esperanza que miles de mujeres necesitan para creer que un futuro es posible. «Nosotras combatimos a los terroristas saliendo de casa», afirma la periodista.
Luchando desde el mimbar

La predicación religiosa es, sin duda, una vía excelente para combatir el extremismo y expandir una cosmovisión del Islam más moderada y rigurosa,  pero también este ha sido un espacio donde las voces femeninas apenas tenían cabida. Hasta ahora. En los últimos años, la cifra de jóvenes marroquíes que se enrolan en las filas del Estado Islámico ha aumentado considerablemente y lo que preocupa a los expertos es que puedan ejercer una influencia en otros jóvenes mayor que la de los propios imanes. «Reproducen patrones de violencia, tienen poca formación y son como un papel en blanco donde cualquiera puede escribir lo que quiera. No saben nada del Islam», afirma Mohammed Ben Aissa, presidente del Observatorio del Norte por los Derechos Humanos.

La incultura y la interpretación tergiversada de los textos sagrados son las claves a las que apunta Merième, una futura morchida —la versión femenina del imán—, como base del fanatismo. «Ignoran los principios del Islam, por eso les convencen tan rápido. El Islam es una religión de paz», afirma la joven.

Debido a los atentados en Casablanca de 2003, en los que murieron 45 personas, el Ministerio de Habous y Asuntos Religiosos consideró que debía reforzar el control de las mezquitas y de los imanes y competir con otros líderes de ideología salafista y wahabita. Fue en 2006 cuando se incorporó la figura de las morchidates con el objetivo de expandir una versión moderada del Islam y, además, poder llegar a un mayor número de mujeres.

No obstante, a pesar del gran avance social y religioso conseguido, siguen existiendo importantes diferencias entre los varones y las mujeres. Las morchidates no pueden dirigir la oración como lo hace un imán y tampoco tienen que aprender de memoria todo el Corán, sino solo la mitad puesto que su labor principal es educar en valores a las demás mujeres, pero también la prédica religiosa. «La solución contra el extremismo no solo es militar. Hay que educar y nuestro papel es la educación religiosa. La violencia es haram, haram, haram (pecado)», dice Hanane, también una joven morchida.
Brigadas de mujeres en primera línea de combate

Los soldados del Estado Islámico creen que si mueren en combate a manos de una mujer, sus almas irán directamente al infierno. Por eso, las combatientes kurdas de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) se han convertido en la peor pesadilla del grupo terrorista y son un símbolo para el movimiento feminista en todo el mundo.

No obstante, su historia y su lucha va mucho más allá del campo de batalla. «La nuestra es una lucha contra el colonialismo étnico y sexista», dice Nursel Kiliç, presidenta de la Fundación Internacional de Mujeres Libres y representante del Movimiento Europeo de Mujeres Kurdas. «No es solo una lucha de autodefensa, son mujeres que hacen una interrevolución feminista en el seno de la revolución kurda», afirma la portavoz.

Las mujeres kurdas cuentan con una larga historia de resistencia desde comienzos del siglo XX, pero fue en 2012, generaciones después, cuando un surtido grupo decidió organizarse voluntariamente en las YPJ (independientes de las YPG) para frenar el avance del Estado Islámico.

Fue en la batalla de Kobane, en 2015, cuando los medios de comunicación internacionales centraron su atención en estas combatientes kurdas, en buena medida debido a la solidaridad que obtuvieron de fuerzas feministas, anarquistas, comunistas y anticapitalistas en todo el mundo. Y, a su vez, este apoyo internacional puso de relieve que la batalla contra el Estado Islámico no es sino una parte del proyecto total de las mujeres kurdas y de parte de la sociedad kurda en general.

Rojava se está convirtiendo en escenario de una revolución mayor. Más allá del ámbito militar la propuesta de Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), pasa por el establecimiento de un Confederalismo Democrático «multi-cultural, anti-monopólico y orientado hacia el consenso» (Abdullah Öcalan, Confederalismo Democrático, International Initiative Edition, 2012, p.21), con la ecología, el feminismo y la organización como pilares del nuevo sistema.

Todo parece indicar que en esa dirección trabajarán una gran mayoría de las mujeres que, con sus diferentes pensamientos y modos de vida, enriquecerán lo que ya es una lenta, pero profunda realidad: el empoderamiento innegable de las mujeres en el mundo árabe y más allá de éste.





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lunes, 1 de agosto de 2016

No Olvidemos a Sengal

Les compartimos este llamamiento publicado en la página del Komite Internazionalistak:


Agosto del 2014, Sengal era invadida por el Estado Islámico, cometiendo todo tipo de atrocidades, asesinatos a miles de personas, mujeres, hombres y niños. Ocupó su territorio haciendo huir a más de 200.000 personas, secuestró a más de 6.ooo mujeres de todas las edades, pero sobretodo a jóvenes y niñas  las vendió en los mercados de Mosul, Kirkuk, etc., después de  muchas de ellas haber sido sometidas a violaciones múltiples así como a torturas, en algunos casos eran regaladas como trofeo a los asesinos del ISIS.

Despues de más de un año Sengal fue liberado por la lucha del PKK y de las YPJ y YPG, estas fuerzas revolucionarias fueron las únicas que acudieron en su ayuda, abriendo un corredor humanitario para que pudieran huir y salvarse.

Si bien es cierto que el territorio fue liberado y el pueblo yazidi y especialmente las mujeres se están organizando para que atrocidades de este tipo no vuelvan a ocurrir, al día de hoy todavía se calcula que el ISIS tienen en su poder más de 3.ooo mujeres en situación de esclavas sexuales y siguiendo su venta en los mercados.

Desde Euskal Herria, queremos mandar un saludo y abrazo fraterno al pueblo yazidi y especialmente a la organización de mujeres yazidies, y desde aquí lanzamos una rotunda condena y denuncia ante hechos tan abominables y hacer hincapié en que las mujeres seguimos siendo en los conflictos bélicos  botín de guerra, donde toda la misoginia y machismo se ponen en funcionamiento para humillarnos, desaparecernos y hacernos sus esclavas. Nos solidarizamos en el día de hoy por la libertad y la justicia, donde se celebraran diferentes movilizaciones de organizaciones feministas, internacionalistas en toda Europa y nos comprometemos a seguir luchando junto a las compañeras revolucionarias kurdas y de todo el mundo, para que desaparezcan de raíz en todo el Planeta las invasiones tanto territoriales como de nuestros propios cuerpos, que trabajemos por un mundo sin opresiones ni injusticias y que nuestro fin sea libertad, justicia y solidaridad.

Hermanas, compañeras

Estamos con ustedes, antes, ahora y siempre

Fraternalmente

Komite Internazionalistak (Euskal Herria)





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sábado, 16 de julio de 2016

Kurdos Exponen el "Golpe" en Turquía

Anoche les comentábamos nuestra postura con respecto al supuesto golpe de estado militar que se estaba dando en Turquía en esos momentos.

Hoy, con el humo de las armas dispersándose, les compartimos este reportaje publicado en Resumen Medio Oriente:

Luego del intento de golpe de Estado ocurrido anoche en Turquía, la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK, que agrupa a decenas de organizaciones, incluido el PKK, el HDP, el PYD y las YPG/YPJ) se manifestó a través de un comunicado que reproducimos abajo.

También se expresó el Co-Presidente del Partido Democrático de los Pueblo (HDP), quien brindó una conferencia de prensa que también reproducimos.

Declaración del KCK sobre el intento de golpe de Estado en Turquía

La Co-Presidencia del Consejo Ejecutivo del KCK (Unión de Comunidades de Kurdistán) declaró que describir a Tayyip Erdoğan y a los dictadores fascistas del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) como si fueran democráticos después de este intento de golpe, es un enfoque aún más peligroso que el intento de golpe en sí mismo.

La Co-Presidencia del Consejo Ejecutivo del KCK  ha publicado una declaración acerca del intento de golpe en Turquía.

“Ha habido un intento de golpe por parte de personas cuya identidad y propósito aún no están claros. Llama la atención que este intento se produce en un momento en el que Tayyip Erdoğan, según los informes, asignará Generales cercanos a él durante la próxima reunión del Consejo Militar que tendrá lugar pronto. El hecho de que este intento de golpe se haya hecho en medio de un proceso que será testigo de los debates sobre la política exterior del gobierno fascista del AKP, es otra dimensión del mismo”.

El intento de golpe es una prueba de la falta de democracia

“No importa en el marco de qué factores de la política interna o externa se concentra, y por qué razones se libra una determinada lucha de poder; en este caso no se trata de defender o no la democracia. Por el contrario, esta situación es la prueba de la falta de democracia en Turquía. Tales luchas de poder y los intentos por aprovechar esa energía lo antes posible, dan testimonio de cómo en los países anti-democráticos, un poder autoritario lleva adelante un intento de golpe para derrocar otro poder autoritario cuando las condiciones son las adecuadas. Esto es lo que ha sucedido en Turquía”.

Un golpe ha sido dado en las elecciones del 7 de junio (de 2015)

“Hace un año, Tayyip Erdogan y el Palacio de Gladio dieron un golpe sobre los resultados de las elecciones del 7 de junio, llevado adelante junto al MHP (Partido de Acción Nacionalista), todos los fascistas, los poderes militares nacionalistas representados en el Ergenekon y una parte del ejército.

Este fue un golpe de Estado en contra de la voluntad democrática puesta de manifiesto por el pueblo. El fascismo del AKP hizo una alianza con todos los poderes fascistas y con una parte del ejército, incluido el Ministro  de Defensa con el fin de eliminar el Movimiento de Liberación Kurdo y los poderes de la democracia.  El fascismo del AKP movilizó al ejército en las ciudades y pueblos kurdos, incendió las ciudades y masacró a cientos de civiles. Además, se promulgaron leyes para no permitir el juicio de los militares por los crímenes que han cometido”.

Intento de golpe de una facción militar contra otra facción militar

“Ya existía una tutela militar antes del intento de golpe que se dio ayer; lo cual convierte este caso en un intento de golpe llevado adelante por una facción militar contra otra  facción militar existente. Esta es la razón por  la cual aquellos que necesitaban al ejército para dar un golpe, hasta ahora han aceptado la tutela militar existente y han tomado partido por Tayyip Erdoğan.

El hecho de que el MHP y los círculos nacionalistas chovinistas tomen partido con el Palacio Gladio y sus aliados fascistas, revela claramente que esto no es un incidente de lucha entre los que están del lado de la democracia y los que están en contra de ella”.

Describir a Erdoğan como democrático después de este intento de golpe es un enfoque peligro

“Describir a Tayyip Erdoğan y a los dictadores fascistas del AKP como si fueran democráticos después de este intento de golpe es un enfoque aún más peligroso que el intento de golpe en sí mismo.

Describir la lucha por el poder entre fuerzas autoritarias, despóticas y antidemocráticas como una lucha entre los que apoyan por un lado y los que son enemigos de la democracia por el otro, sólo serviría para legitimar la existencia de un gobierno despótico y fascista”.

Las fuerzas democráticas no están en ninguno de los dos bandos

“Turquía no tiene un grupo civil en el poder, o una lucha de las fuerzas de la democracia contra las fuerzas golpistas. La lucha actual se centra en quién debe dirigir el sistema político actual, que es el enemigo de la democracia y el pueblo kurdo. Por lo tanto, las fuerzas de la democracia no están del lado de ninguno de los bandos durante estos enfrentamientos”.

Si hay un golpe en contra de la democracia es el llevado a cabo por el fascismo del AKP

“Si hay un golpe en contra de la democracia, es el llevado a cabo por el fascismo del AKP. El control del poder político sobre el poder judicial, la aplicación  de leyes y políticas fascistas mediante la mayoría parlamentaria, la eliminación de las inmunidades parlamentarias, la remoción de sus puestos y el arresto de los co-alcaldes  y el encarcelamiento de miles de políticos del DHP y del DBP constituye un golpe mayor al que fue dado en este intento de golpe.

El pueblo kurdo está siendo sometido a ataques genocidas, fascistas y colonialistas sin precedentes en el Kurdistán”.

El gobierno del AKP está arrastrando a Turquía a este tipo de enfrentamientos

“Lo que ha llevado a Turquía a esta situación es el hecho de que el gobierno del AKP, se ha transformado en un gobierno de guerra contra el pueblo kurdo y las fuerzas de la democracia.

Con su carácter monista, hegemónico y anti-democrático, ha mantenido a Turquía en el caos y en constante conflicto. Con su guerra contra el pueblo kurdo y contra las fuerzas de la democracia, se ha mantenido a Turquía en un estado de guerra civil.

El último intento de golpe de estado muestra que Turquía debe deshacerse del gobierno del AKP fascista y tener un gobierno democrático.

Los acontecimientos recientes hacen que sea urgente para Turquía, democratizar  y deshacerse de su gobierno monista, hegemónico y fascista.

Dentro de este marco, las fuerzas de la democracia deben levantarse contra la legitimación de las políticas fascistas del gobierno del AKP bajo el disfraz democrático, y crear una alianza que pueda conseguir realmente democratizar el país.

Este intento de golpe hace que sea necesario que no nos detengamos en nuestra lucha contra el fascismo del AKP, sino que la potenciemos, para poner fin al caos y a los enfrentamientos en el país y para que pueda emerger finalmente una nueva y democrática Turquía”.

Demirtaş: Un intento de golpe contra los golpistas

El Co-Presidente del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Selahattin Demirtaş, llevó a cabo hoy una rueda de prensa en Amed, en la cual habló sobre el intento de golpe de Estado en Turquía.

Demirtaş declaró que no podían unirse a la reunión en el Parlamento de Ankara a causa de los vuelos, y confirmó que el intento de golpe fue totalmente contenido.

“Nuestra postura contra los golpes es clara”

Demirtaş señaló que la postura de la HDP contra los golpes de Estado y los golpistas era clara, por eso el HDP se mantuvo leal a los principios democráticos y condenó el intento golpista desde el principio. Demirtaş declaró que debe haber una legítima defensa a los golpes, y que la determinación compartida hizo fracasar el intento de la noche anterior. Demirtaş dijo que esperar que un golpe contribuya a la democracia era algo ingenuo.

“Un nuevo movimiento de golpes contra el golpista”

Demirtaş recordó que la necesidad de democracia surgió después de las elecciones del 7 de junio del año pasado, y que desde entonces se lleva adelante un golpe civil, en referencia al gobierno de Erdogan. Demirtaş describió el intento de anoche como un nuevo movimiento de golpe contra la facción golpista que gobierna, ya que la administración de Erdogan no evaluó las oportunidades que surgieron a partir de los resultados de las elecciones del año pasado. Demirtaş explicó que en el país hay un bloque nacionalista, guerrerista y racista que se encuentra dividido en dos. Por eso, indicó, los acontecimientos de anoche tendrán que forzar a Turquía a reevaluar los resultados de las elecciones del 7 de junio. El Co-Presidente del HDP afirmó que se deben tomar ciertas medidas para deshacerse de las amenazas de golpe de Estado de Turquía, y señaló que las decisiones que tomen el presidente y el primer ministro revelarán si realmente siguen estos pasos.

Demirtaş indicó que se requiere una ruta sincera y valiente para poner fin a la polarización en Turquía, una medida que debe tomarse este año. Demirtaş también llamó a poner fin a las políticas autoritarias e hizo hincapié en la necesidad de crear en el país un entorno democrático. Además, remarcó que luego de lo sucedido ayer resurgió un refuerzo de la lucha por la democracia. A su vez, Demirtaş advirtió que el AKP debe poner fin a sus políticas paranoides.

Demirtaş criticó a aquellos que describen al HDP como colaborador de los golpistas, y dijo que el pueblo kurdo sólo quiere vivir en sus propias tierras libremente y en igualdad de derechos. Demirtaş hizo hincapié en la importancia del papel del pueblo en la política, y señaló que los que etiquetan a los parlamentarios del HDP como traidores por llamar a la gente a luchar democráticamente en las calles, actuaban de manera similar que los golpistas. Demirtaş aseveró que era legítimo resistir contra los golpes en las calles, y que el HDP seguiría contando con la gente para su resistencia pública.

Demirtaş ofreció sus condolencias a las familias de las personas que perdieron la vida ayer por la noche, y dijo que el HDP continuaría su lucha parlamentaria con el apoyo de la gente.

“Öcalan comprendió los acontecimientos correctamente”

En respuesta a una pregunta sobre el aislamiento del líder kurdo Abdullah Öcalan, Demirtaş dijo que el fundador del PKK ha sido capaz de comprender los acontecimientos en Turquía mejor que nadie, a pesar del aislamiento en el que se encuentra desde hace 17 años. Demirtaş recordó las advertencias de Öcalan sobre que “un mecanismo de golpe se activaría si el proceso de paz” llega a su fin”. Por último, Demirtaş hizo hincapié en que pese al aislamiento y la exclusión, Öcalan ha realizado una correcta interpretación crítica de los acontecimientos en Turquía, Siria y Oriente Medio.





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viernes, 17 de octubre de 2014

Kurdistán Resiste

Le vamos dando seguimiento a la situación en Kobani con este texto publicado en Nodo 50:


El pueblo kurdo resiste en el norte de Siria los ataques del Estado Islámico. La posibilidad de una región autónoma, dirigida por una fuerza de izquierda, genera temor entre los islamistas radicales y Estados Unidos.

En el marco de la Guerra Civil de Siria, a mediados del año 2012 se instauró la región autónoma democrática de Rojava, en el norte del país. En esta zona, el pueblo kurdo se ha organizado en tres cantones, en especial el denominado Kobane, que en la actualidad sufren una importante agresión por parte del Estado Islámico (EI) amenazando con destruir su joven proyecto social y empeorar la situación en el lugar.

Los cantones de Rojava, asentados en la frontera con Turquía, son un proyecto de autodeterminación y organización comunal, nacidos de la lucha del pueblo kurdo por el reconocimiento de sus derechos civiles, económicos y culturales, y la adopción de la propuesta del Confederalismo Democrático impulsada por Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

Desde la instauración de la región autónoma de Rojava, el pueblo y su organización han sufrido un duro bloqueo económico y un fuerte asedio militar, impuesto por Turquía y por la región pseudoautónoma kurda del norte de Irak, dirigida por el pro-estadounidense Partido Democrático de Kurdistán (PDK). Esta situación afecta a los habitantes de la región impidiéndoles la obtención de artículos de primera necesidad con el objetivo de rendir por hambre y necesidad al pueblo y su joven estructura organizacional.

Junto al bloqueo, desde sus inicios existió el asedio por parte de grupos extremistas como el Frente Al Nusra y el EI, que declararon una guerra en contra de toda fuerza y población que no se suscriban a su estrecha e intolerante interpretación del Islam. Cabe recordar el desplazamiento y masacres cometidas por el EI en Shengal (Sinjar en árabe, noroeste de Irak) hace menos de 2 meses.

Sin embargo, en los últimos meses y, en especial, en los últimos días, los ataques armados del EI se incrementaron de manera significativa en Kobane, obligando a decenas de miles de personas a huir hacia la frontera con Turquía.

La última agresión comenzó en julio pasado desde la ciudad de Raqqa donde se sitúa el cuartel general del EI, en el norte de Siria y a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Kobane (Ayn al-Arab en árabe). En estos ataques, el Estado Islámico utilizó las armas y artillería pesada capturadas a los ejércitos iraquí y sirio, y las obtenidas en la frontera turca.
El EI ambiciona apoderarse de Kobane por su posición estratégica justo en medio de los otros dos cantones de Rojava, Cizre y Efrin. Mediante la ocupación de Kobane pretende cortar la ruta entre los dos cantones, lo que significaría un gran golpe a las fuerzas que combaten contra el terrorismo. De igual manera, el ataque a Kobane es estratégico para ocupar ciudades cercanas, con el objetivo de crear un enlace directo entre las demás zonas ocupadas por el EI en Siria.

Estos ataques se enmarcan en la estrategia de expansión del grupo extremista sobre las regiones de Siria para sostener su poderío, ganando más libertad de movimiento y consolidando su fuerza con el apoyo logístico y político de Turquía, puesto que la coalición liderada por Estados Unidos le propina serios golpes en Irak, con la intención de retomar la ciudad de Mosul y darle algo de autoridad al nuevo gobierno central iraquí.

Durante estos ataques, kurdos del norte (Turquía) se han abalanzado hacia la frontera con el propósito de participar en la resistencia, uniéndose a las fuerzas YPG/YPJ (Unidades de Protección Popular, integrantes del PKK), solidarizarse con su pueblo, asistiendo a los que huyen de la guerra o haciendo vigilias en las aldeas fronterizas. En este último caso, los kurdos fueron atacados salvajemente por la policía y soldados turcos con balas, gases lacrimógenos y cañones de agua.

Kobane es un sitio estratégico para el desarrollo y consolidación del EI, y al mismo tiempo es el punto donde se podría crear la plataforma idónea para su completo exterminio, puesto que la defensa y victoria en Kobane significaría la derrota de EI en Raqqa, y por consiguiente sería su derrota en Siria.

Sin embargo, una alianza entre la coalición comandada por Estados Unidos y las YPG/YPJ para el combate contra el Estado Islámico se ve lejana, ya que que el proyecto de autoadministración del pueblo causa descontentos a los intereses mezquinos en la región. Los bombardeos realizados por la coalición no se efectuaron en ninguno de los tres frentes en los que ataca el EI al cantón de Kobane. Representantes de la Unión de Comunidades de Kurdistán (UCK) expresaron que si llegase a suceder una tragedia en la zona la responsabilidad sería de los países integrantes de la coalición.

La estrategia actual de Washington se basa en utilizar como pretexto la lucha contra el extremismo, creado por ellos mismos y lograr lo que le había sido vedado anteriormente: bombardear e intervenir directamente en el conflicto interno sirio. Este hecho no ha disminuido la amenaza del EI en Kobane, sino que la ha aumentado porque los ataques perpetrados por la coalición alentaron su arremetida en esta región.

La guerra en Siria se intensifica cada vez más y su destino no es importante solamente para Kobane en Rojava, sino que determina el destino de todo Kurdistán, teniendo en cuenta que la actuación de Turquía también determinará el destino del proceso de paz para el conflicto interno en esa nación.

Las fuerzas de defensa del pueblo YPG/YPJ siguen resistiendo con sus fusiles AK47, con convicciones y devoción a la arremetida de los tanques, morteros, misiles y artillería pesada. La insurgencia del PKK continúa luchando contra la intolerancia hacia otras expresiones de identidad y defendiendo la autonomía de un pueblo que se resiste a dejar de existir.




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