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miércoles, 14 de enero de 2026

El Bufón de Trump

Lo de las puertas giratorias por parte de los más selecto en el campo jeltzale a tomado un giro bastante peculiar y tiene como protagonista al mismísimo Josu Jon Imaz, quien ahora se encuentra a sí mismo al centro de la comentocracia tras celebrarle sus gracejadas al déspota injerencista Donald Trump. Y es que el episodio refleja el alineamiento que existe entre el PNV y el PP, alineamiento que ya se ha traducido en la elección del actual Ararteko.

De eso nos habla esta nota publicada por Naiz:


El PNV defiende a Imaz y el PP lo elogia tras doblegarse ante Trump y una pintada en Zumarraga

Su partido parecía intentar que pasara desapercibida la genuflexión de su expresidente Josu Jon Imaz ante Donald Trump el viernes, pero este martes ha salido a la palestra para defenderle ante una pintada en Zumarraga. Y Borja Corominas (PP) lo ha alabado directamente.

Ramón Sola

Una pintada aparecida en una pared de su localidad Zumarraga, y que fue borrada rápidamente, ha servido para que PNV y PP tomen posición ante el esperpéntico episodio de Josu Jon Imaz con Donald Trump el viernes pasado. El expresidente del EBB y ahora CEO de Repsol expresó su sumisión al mandatario estadounidense ante la perspectiva de acceder al petróleo venezolano.

Imaz fue presidente del PNV entre 2004 y 2008, un periodo en el que entre otras muchas cosas no escondió su disconformidad ante los avances del Plan Ibarretxe destinado a intentar conseguir un nuevo estatus de soberanía (fue muy evidente su malestar cuando la izquierda abertzale le dio luz verde en el Parlamento de Gasteiz). El sábado la posición oficial del PNV fue pasar por alto lo ocurrido en la Casa Blanca y limitarse a señalar que hoy día representa a una compañía privada y no al partido. Sin embargo, desde la junta de Urretxu-Zumarraga este martes han cerrado filas con el exdirigente.

En concreto, la Junta Municipal del PNV de Urretxu-Zumarraga ha rechazado con «absoluta firmeza» lo que califica de «mensajes ofensivos» contra Imaz. Se trataba en concreto de una única pintada, realizada con pintura roja y negra según detallan agencias, en la que aparecía la frase ‘Josu Jon: Trumpen Morroi, Zumarragarron Lotsa’.

El PNV tilda estos mensajes de «antidemocráticos» y de «ataque directo a las normas básicas de civismo y convivencia», sin referencia alguna al asalto de Estados Unidos en Caracas al que hace referencia la pintada. Y la señala como «propia de otros tiempos no demasiado lejano».

Desde el PP, mientras, han pasado directamente a la exaltación de Josu Jon Imaz. Para el dirigente guipuzcoano Borja Corominas, «la de Josu Jon Imaz es la mente más preclara que ha pasado por el PNV en las últimas décadas. Tanto que a veces es difícil encajarlo en el PNV actual... Todo nuestro apoyo a Imaz y a los empresarios comprometidos con su sociedad», ha señalado en redes.

 


 

 

 

 

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jueves, 8 de enero de 2026

Martínez | La Doctrina Fran Rivera

Desde las páginas de Público traemos a ustedes este texto en el que Jonathan Martínez hace cera y pabilo de todos los que se han ufanado por el secuestro de el mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el bombardeo a diferentes puntos de Venezuela incluyendo barrios residenciales de Caracas.

El texto se lo dedicamos a uno de los individuos mencionados en este, el infumable jeltzale Iñaki Anasagasti:


La Doctrina Fran Rivera

Jonathan Martínez

El otro día, tras el ataque estadounidense contra Caracas, una buena parte de la prensa patria se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. No me gustaría verme en su papel. Tras haber agotado los epítetos contra Vladimir Putin, los plumillas de obediencia atlantista se tentaban la ropa para relativizar el despotismo de Donald Trump e invertir la carga de la prueba. Por lo visto, Venezuela llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificaba a Hitler y a Franco, celebró modestamente el bombardeo llamando "dictador" a Nicolás Maduro. Todo muy festivo y entrañable.

Supongo que el diario de Julián Quirós está afligido porque el Consejo Nacional Electoral de Venezuela no desglosó las actas que dieron la victoria a Maduro en los comicios de 2024. Loable preocupación. El problema es que el ABC ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. "Extraño dictador", decía Eduardo Galeano. Lo más llamativo, sin embargo, es que las quejas proceden de un periódico monárquico como el ABC y de un país como España, que lleva noventa años sin elegir en las urnas a su jefe de Estado.

Aquellos que llaman a Israel "la única democracia de Oriente Medio", sostienen que Venezuela es una dictadura y piden una "transición democrática". Es la misma retórica de Donald Trump, que se propone gobernar el país hasta que llegue "una transición pacífica". La típica transición urdida en los despachos del Pentágono. Leamos, por ejemplo, el telegrama remitido por el Departamento de Estado a la embajada en España en 1975: "Es esencial que el Rey, mediante sus actos, se consolide lo antes posible como el líder indiscutido de España. Es útil que el Rey disponga de la prensa más favorable posible. El Rey sabe bien que cuenta con nuestro apoyo".

Hablando de injerencias, Iñaki Anasagasti ha celebrado la operación trumpista con uno de los argumentos más débiles que se han escuchado estos días. Dice el ex senador que todos habríamos aplaudido una intervención estadounidense en España contra Francisco Franco. Como ejercicio de ciencia ficción, tal vez merezca los laureles de un Premio Planeta. Lo que ocurre es que EEUU, para sorpresa de nadie, hizo exactamente lo contrario: traicionó al Gobierno vasco en el exilio, sacó del ostracismo al Caudillo y legitimó la dictadura ante los organismos internacionales a cambio de unas bases militares.

Pero volvamos a Venezuela. Y es que el régimen de Trump no solo ha convertido a Maduro en una especie de rockstar antiimperialista sino que además ha dejado en ridículo a María Corina Machado y a sus seguidores, que se apresuraron a jalear la agresión y ahora ven cómo se aleja el sueño de acceder al poder por la vía de las armas. Tras la caída del guindo, Machado ha propuesto compartir el Nobel con Trump. Campeona mundial de arrastre. No es la primera vez que la oposición venezolana apuesta por el secuestro presidencial bajo el padrinazgo de la Casa Blanca. En 2002, los partidos opositores recurrieron a militares desleales para apresar a Chávez y poner como presidente al jefe de la patronal.

Nos dicen que Venezuela no tiene un gobierno democrático pero no quieren que preguntemos si Venezuela tiene una oposición democrática. ¿Es democrática María Corina Machado, que respaldó a Netanyahu durante el genocidio en Gaza y celebró el bombardeo de su propio país prometiendo privatizar sus recursos naturales? ¿Es democrático Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente retorciendo la Constitución y desafiando al Tribunal Supremo de Justicia? ¿Son democráticos Leopoldo López y Henrique Capriles, que participaron en el golpe de 2002 deteniendo ilegalmente al ministro Ramón Rodríguez Chacín? ¿Son democráticos los guarimberos que incendiaban las calles de Venezuela recurriendo a eso que en España llaman terrorismo callejero y se castiga con hasta trece años de cárcel?

Aceptemos por un instante que el ABC está en lo cierto y Maduro es un cruel dictador. ¿Quiere eso decir que una empresa de renombre español como Repsol hace negocios millonarios con una dictadura? ¿Que la niña bonita de la marca España hace caja con la sangre de los opositores? ¿Que Josu Jon Imaz bebe los vientos por una dinastía de sátrapas? ¿Que los políticos del PP y el PSOE que franquearon las puertas giratorias de la petrolera nunca tuvieron el mínimo escrúpulo moral? Los periódicos más feroces contra Maduro no le piden cuentas a Repsol, entre otras cosas porque la compañía se anuncia en sus páginas. De pronto, el dinero generado en una dictadura ya no resulta inconveniente.

En cualquier caso, ha llegado con fuerza el tiempo de los eufemismos. Pedro Sánchez, sin ir más lejos, llamaba "escalada" a algo que si ocurriera en Madrid sería llamado atentado terrorista. Otros hablan de "extracción", "detención" o "captura" para mencionar algo que en cualquier otra circunstancia se llamaría "secuestro". No hay más que ver las varas dobles y los circunloquios de las élites europeas, dirigentes pusilánimes que siempre actuaron como una sucursal de Washington y que llevan camino de padecer en Groenlandia las dulces mieles del intervencionismo yanqui. Roma no paga traidores.

Quien diga que Estados Unidos va a llevar la libertad o la democracia a algún país del mundo, o no ha leído un libro de historia en su vida o lo ha leído y nos trata como si fuéramos imbéciles. Recordad los miles de muertos en Haití a manos de los Duvalier. Recordad el genocidio maya con doscientos mil cadáveres en Guatemala. Recordad el genocidio de los militantes de la Unión Patriótica en Colombia. Recordad los miles de torturados y desaparecidos en Chile con Pinochet. Recordad el terrorismo de Estado con Videla en Argentina. Recordad las víctimas de la contra en Nicaragua. Recordad los muertos en el Caracazo en nombre del Consenso de Washington.

He visto un vídeo en el que el ex torero Fran Rivera celebra el secuestro de Maduro y pide a Estados Unidos que haga lo propio en España. Dicen los analistas que Trump pretende apropiarse del continente americano invocando la Doctrina James Monroe. Desde estas líneas sospechamos que en realidad Trump está invocando la Doctrina Fran Rivera: se trata de aprovechar que el mundo se ha llenado de mileis, bukeles, machados y abascales de andar por casa, mentecatos y vendepatrias dispuestos a lamer la bota que más fuerte los pise. Día tras día, algoritmos made in USA nos bombardean con sus sandeces y nos imponen sus exabruptos. Eso sí que es una dictadura y de las gordas.

 

 

 

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domingo, 13 de julio de 2025

Entrevista a Kneecap

Cuando se acuña un término para definir a un grupo de personas este no siempre resulta apegado a la historia, a la lingüística o siquiera a la lógica.

Baste como ejemplo la denominación que los estadounidenses anglosajones aplicaron a los migrantes de países como México, Puerto Rico, Cuba, Guatemala o El Salvador. Les llamaron hispanics, traducido, hispanos. Parece ser que la razón detrás de esto reside en que esos países fueron invadidos y colonizados por España. No les importó que esos migrantes y sus descendientes tuvieran fenotipo amerindio, mestizo, mulato, subsahariano o incluso, europeo. Vienen de un país en su momento colonizados por España, entonces son hispanos.

Pero no queda ahí, otros les llamaron latins, o latinos. Porque hablaban castellano (o español) y ese idioma deriva del latín. Poco les importó que el francés sea una lengua romance al igual que el castellano y que en América estén localizados países de habla francesa como Haití o Guyana... vaya, incluso Quebec en Canadá. Pero sí incluyeron a los brasileños por hablar portugués.

Y bueno, para desmayo de españoles y portugueses, sus comunidades también terminaron agrupadas en esa designación, no así los italianos, sobra enunciar la paradoja en ello.

¿Por qué tanto desaseo en ambas designaciones?

Porque parten de la ignorancia y la xenofobia.

Lo mismo ocurrió con el término antisemitismo, acuñado por el periodista alemán Wilhelm Marr, a quien le importó poco que semítico se refiriera a todos los pueblo de habla y cultura semítica, distribuidos por el Magreb y la Península arábiga. Así, el término judeofobia, mucho más apropiado por referirse específicamente al odio irracional dirigido a las personas que practican el judaísmo, paso a segundo plano y después al olvido. 

Lo anterior ha llevado a una descarnada ironía, hoy, posicionarse a favor de palestinos, libaneses y yemeníes, todos pueblos semitas, ante la campaña de limpieza étnica practicada por los sionistas, en su mayoría europeos, le lleva a uno a ser calificado de antisemita. Recordemos que muchos de los sionistas europeos aprendieron el hebreo como segunda lengua.

Pues bien, acusaciones de antisemitismo han sido arrojadas irresponsablemente en contra de los integrantes de la agrupación norirlandesa Kneecap por posicionarse en favor de los habitantes de Gaza, sujetos a una bestial campaña de exterminio desde octubre de 2023.

O sea, quienes conducen los bombardeos indiscriminados en contra de la población de Gaza son las víctimas y, quienes osen posicionarse a favor de los gazatíes deben ser estigmatizados recurriendo para ello al término antisemita.

Dicho lo anterior, les dejamos con esta entrevista que Kneecap ha concedido a El Diario en su reciente visita a Euskal Herria:


Kneecap, los raperos censurados por defender a Palestina: “Cuando asistes a un genocidio televisado, hay que alzar la voz”

Norirlandeses que cantan en gaélico, traen sus mensajes políticos al BBK Live de Bilbao y piden a líderes mundiales como el primer ministro Starmer que no metan sus “narices” en la libertad de expresión

Andrés Toro

Aunque la lluvia ha condicionado la segunda jornada del BBK Live de 2025, con suspensiones incluidas de algunas actuaciones, como la de Amaia, nada ha frenado al grupo de rap en gaélico Kneecap aunque en otros festivales en el Reino Unido hayan sido criticados. Los norirlandeses son actualmente una de las voces más fuertes por los derechos del pueblo de Palestina en el mundo cultural. “Cuando está ocurriendo a un genocidio televisado, hay que alzar la voz”, sostienen sobre la situación en Gaza. 

Han exportado desde Belfast, en Irlanda del Norte, a todo el mundo sus proclamas, sin importar a cuántas autoridades se enfrentan por el camino. Con el pasamontañas de la bandera irlandesa característico de DJ Próvaí, y la energía en el escenario de Mo Chara y Móglai Bap, han hecho voltear las cabezas a todo tipo de medios de comunicación y dirigentes políticos. La actual lideresa ‘tory’ en el Reino Unido, Kemi Badenoch, les negó una subvención al arte cuando era ministra. Mo Chara, en noviembre del año pasado en una presentación en el O2 Forum de Londres, fue grabado sosteniendo una bandera del grupo terrorista Hezbollah que le fue lanzada desde el público. Así las cosas, su última actuación en Glastonbury no fue televisada en vivo por la BBC y el primer ministro británico, su primer ministro, el laborista Keir Starmer, dijo que sus contenidos “no eran apropiados”. Y esta misma semana no pudieron actuar en un festival en Glasgow porque el ministro principal de Escocia, John Swinney, del partido nacionalista SNP, opinaba lo mismo. Tuvieron que buscar un escenario alternativo y agotaron las entradas en apenas un minuto y 20 segundos. 

A pesar de las controversias que han surgido a su alrededor, el grupo norirlandés no ha bajado el tono de voz. Muy al contrario, ha mantenido su posición firme. Piden a la clase política que no meta sus “narices” en la libertad de expresión. Aunque también critican duramente a los medios de comunicación por silenciarles, Kneecap ha recibido a elDiario.es/Euskadi en el ‘backstage’ del BBK Live, a cuyo cartel se sumaron a última hora. Durante unos pocos minutos de entrevista en Kobetamendi, en Bilbao, el grupo explica quiénes son y qué hacen. Después, han salido al escenario con guiños en euskera a Euskal Herria -ya lo habían hecho antes en X e Instagram- y han tributado un homenaje a un grupo de palestinos, que han podido cantar en árabe con ellos.

“En el Bilbao BBK Live siempre habrá espacio para las voces que incomodan, que cuestionan y que se niegan a callar. La presencia de Kneecap en Kobetamendi es un acto de resistencia cultural, una celebración de la libertad de expresión y de quienes, como ellos, no temen alzar la voz ante la injusticia”, ha argumentado el director del certamen, Alfonso Santiago. [La entrevista se ha realizado en inglés y ha sido traducida al castellano] 

Su obra está cargada con mensajes políticos. Sin embargo, sus líricas también están llenas de sátira y humor. ¿Ustedes piensan que su público debería enfocarse más en ese lado político o en disfrutar de su música y en conectar con ustedes?

Mo Chara: Se puede hacer ambas cosas. Venimos de un lugar [Irlanda del Norte] con una historia violenta y allí la gente ha sentido que no puede hablar de ello. Ahora ha pasado el suficiente tiempo como para que podamos hacer nuestra música y dentro de ella incluir temas políticos. Lo presentamos de manera cómica. Por eso digo que podemos hacer ambas cosas.

Móglaí Bap: Hay quienes vienen y disfrutan de la música sin meterse en la política, pero esperamos que con la exposición que tenemos podamos hacer que las personas hablen de estos temas, por ejemplo de Palestina.

Hay otros artistas con un cierto nivel de exposición que no se pronuncian, sea cual sea su motivo. ¿Ustedes piensan que en ciertos temas, cuando se puede hacer uso de esa fama, se debería alzar la voz?

Mo Chara: No se tiene que alzar la voz para cada problema. Pero cuando existe un genocidio televisado, entonces hay que alzar la voz sí o sí. No importa si tienes una cierta exposición o no. Cuando se tiene un escándalo pasando en frente de ti, en mi opinión, es completamente desagradable no hablar de ello. Todos ven lo que está pasando, todos tenemos un móvil. Espero que sea algo que el mundo recuerde, genuinamente.

Móglaí Bap: Habrá un día en el que serán más juzgadas las personas que no dijeron nada en su momento.

Cuando escuchan la palabra “Palestina”, ¿qué les viene a la mente?


DJ Provaí: Venimos de un lugar que ha sufrido bajo el yugo del imperialismo durante 800 años. Fuimos el primer paso de Inglaterra en sus ambiciones coloniales. Por eso sentimos que sabemos qué se siente al ser oprimido. Solo recientemente el gaélico ha revivido. Y eso es lo que sucede en Palestina, están tratando de eliminar su cultura, de eliminarlos como raza.

Mo Chara: El hecho de que hayamos sobrevivido 'por los pelos' como nación, que sigamos teniendo cultura, deporte y lengua propios, nos hace saber que aún hay esperanza. Lo he dicho en otras presentaciones, entiendo que nos miren y piensen que solo hablamos de estos temas porque es una 'herramienta' para nosotros. Pero no voy a perder una sola oportunidad de hablar de esto en el escenario. Si podemos convencer a alguien que aún no esté seguro, obviamente vamos a continuar haciéndolo. Ver a 40.000 personas en Glastonbury con banderas de Palestina gritando 'Free Palestine!' te da un poco de esperanza.

Moglaí Bap: Es un poco por solidaridad. Cuando sufrimos de una hambruna en Irlanda, los Choctaw, un pueblo indígena de América, donaron dinero a los irlandeses que morían de hambre. Pienso que esta solidaridad ayudó a que las personas se sintiesen escuchadas. A Palestina mucha gente la ha desdeñado, y si podemos hacer que eso cambie lo haremos. En el transcurso de la historia, ha habido casos donde los grandes sistemas de poder han caído, por ejemplo en Sudáfrica. Hay a quienes les gusta decir que nuestros esfuerzos son fútiles y que el apoyo a Palestina es pequeño, pero pensamos que es mucho más grande

Sobre su actuación en Glastonbury, el primer ministro Keir Starmer la calificó como “no apropiada”, y la BBC decidió no transmitirla en vivo. ¿Qué opinan al respecto?

Mo Chara: Por supuesto que no es apropiado para Starmer. Es lo último que Starmer piensa que es apropiado, y eso dice mucho. Ver a tres personas sobre un escenario, hablando con 40.000 ciudadanos del país que representa y que concuerdan con lo que él activamente rechaza, eso es claramente lo que él dice que no es apropiado.

DJ Provaí: El líder de un país no debería tener influencia sobre quién se presenta en un festival. No debería meter sus narices en eso. Tienen cosas más importantes que afrontar, como por ejemplo un genocidio en Palestina. Por eso, que presionen a los festivales es ridículo.

Móglaí Bap: Él está tratando de desviar la atención y poner presión sobre las personas que en verdad hablan del problema. Por eso ataca a quienes alzan su voz en festivales. Solo quiere que la percepción sea que el problema es ese. 

Han publicado en su cuenta de X una cita de Fred Hampton que dice: “Puedes matar al revolucionario pero no a la revolución”. ¿Se ven representados en esa frase?

Mo Chara: No, no nos podemos comparar con Fred Hampton. Solo somos músicos. Sí pensamos que, por ejemplo en Glastonbury, representamos a la cultura popular. Los medios de comunicación no quieren que el movimiento de apoyo a Palestina sea parte de esa cultura. Por eso no nos transmiten.

Móglaí Bap: Los medios tradicionales han intentado no mostrarnos, pero no pueden pararnos a través de redes sociales. Nuestros fans a veces transmiten nuestras presentaciones en TikTok y han llegado hasta un millón de espectadores. Por eso pienso que por medios alternativos pueden conocer mejor a Kneecap.

¿Qué mensaje querrían dejarle a quienes les siguen en Euskadi?

DJ Provaí: Que se adueñen de su cultura y de su lengua e intenten impulsarlo. Intenten que más jóvenes hablen el idioma [vasco]. En esta sociedad monolingüista y capitalista no se protegen los intereses de la humanidad. Crear una comunidad a través del lenguaje propio es una forma de protegerse los unos a los otros en vistas al futuro. 

Mo Chara: Siento que en Irlanda y tal vez en Euskal Herria a veces hablamos mucho de lo dura que ha sido nuestra historia, pero pienso que también es importante que disfrutemos de nuestra cultura. Nos merecemos disfrutar y poder salir y que se respete nuestra cultura sin importar de dónde somos. Pero hay esperanza de que en el futuro será mejor. Puede que tengamos una historia triste, eso no significa que no pueda mejorar. Por eso tenemos esperanza, ¿no?




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sábado, 12 de abril de 2025

Tribunal Chauvinista

El nacionalismo francés, ese del que nadie se atreve a hablar para no se acusado de ofender a los revolucionarios de 1789, esos mismos que nos proporcionaron el jacobinismo que terminó deportando a miles de vascos a Las Landas.

Pues bien, ese nacionalismo a ultranza, chauvinista, ha decidido multar a quienes optan por hablar su idioma materno en un tribunal.

Lean esto que nos informa Resumen Latinoamericano:


Dos activistas de EHE han sido condenados a pagar multas tras ser expulsados ​​de la sala del tribunal

Han multado con mil euros a Gorka Torre Roca, y con 500 euros a Intza Gurrutxaga, por demora. Como querían testificar en euskera, tuvieron una larga discusión con el juez y la policía los expulsó de la sala entre gritos de apoyo.

Leire Casamajou Elkegarai | Berria 

Gorka Torre Roca e Intza Gurrutxaga han sido condenados por «alterar los juzgados de Bayona»: Torre Roca ha sido condenado a pagar una multa de mil euros, y Gurrutxaga, en cambio, a pagar 500 euros, con aplazamiento. Ambos se han negado a testificar en español. En lugar de ello, han reivindicado en repetidas ocasiones su derecho a hablar euskera: tras discutir durante muchos minutos con el juez, la policía llamó al juez y los dos activistas fueron expulsados ​​de la sala, entre los gritos de los ciudadanos que acudieron a apoyarles. Las deliberaciones se anunciaron, por última vez, sin los dos acusados ​​​​en la sala.

Dos miembros del grupo EHE Euskal Herrian Euskaraz  realizaron una acción el 3 de diciembre del año pasado , Día Internacional del Euskara: subieron al tejado del Palacio de Justicia de Bayona y exigieron justicia para el euskera, escribiendo en la pared del juzgado el lema «Justizia euskara forma» (Justicia para el euskera) . En apoyo a los dos acusados, y para exigir justicia para la lengua vasca y los vascoparlantes, y para defender la República Vasca, cientos de personas se concentraron en Bayona el pasado domingo, en una movilización convocada por la EHE .

También convocaron a una manifestación para hoy y a las 13:45 se congregó una gran multitud. frente al palacio de justicia de Bayona. Antes de que los dos acusados ​​entraran a la sala del tribunal, expresaron su apoyo con gritos, cánticos y aplausos.

No se puede declarar en euskera

Torre Roca y Gurrutxaga tuvieron oportunidad de declararse culpable anticipadamente esta mañana, pero no acudieron a la sesión prevista al efecto. Por lo tanto, han condonado automáticamente la pena solicitada por el fiscal: multa de 300 euros para Gurrutxagaren y de 630 euros para Torre Rocaren. Así, tras rechazar la sentencia inicial del fiscal, los dos activistas acudieron a la audiencia de la tarde.

El juez pidió a los acusados ​​que se pusieran de pie y estos se acercaron a la barandilla. Primero habló con Gurrutxaga, que tenía intérprete porque no hablaba francés; Tradujo el inicio del caso del francés al español. Sin embargo, tras haber tenido la oportunidad de testificar, Gurrutxaga se dirigió al intérprete en español: «Quiero testificar en euskera. ¿Recibió la carta que le envié al abogado? «El euskera es oficial en la Comunidad Autónoma Vasca, y por lo tanto tengo derecho a hablar euskera en la administración». «En la administración española», respondió el juez. «Aquí también», respondió Gurrutxaga; «Otros lo han hecho».

El juez argumentó que no lograron encontrar un intérprete que tradujera al euskera hoy en día, y que entonces «tendría que hacerlo en castellano» o «guardar silencio». Las últimas palabras de Gurrutxaga al intérprete fueron: «Como no me dejáis declarar en euskera, en mi lengua materna, en la lengua de este territorio, en la lengua del País Vasco, no declararé».

Después fue el turno de Torre Roca. En primer lugar, preguntó al juez si sabía euskera, y éste le dijo que no. «Aunque lo hubiera sabido, no habría escuchado ni respondido en euskera durante el juicio». «Es la ley de la República Francesa», afirmó el juez. Cuando se disponía a continuar con el caso, Torre Roca le interrumpió: «Ninguna ley me prohíbe testificar en euskera». El juez respondió: «La lengua que utilizamos en las instituciones es el francés». Torre Roca, por su parte: «Muéstrame la ley que me prohíbe declarar en euskera».

Después de varios minutos de discusión, el juez pidió a la policía que «sacaran al hombre de la sala del tribunal». «Es un ataque a la dignidad.» No puedes prohibirle a alguien hablar su idioma. «Es un atentado contra la humanidad y los derechos fundamentales», acusó Torre Roca. Se acercaron cuatro policías y había otros custodiando la habitación; «No estoy de acuerdo», les dijo. La policía estuvo a punto de agarrar del brazo al militante, pero éste abandonó la sala por sus propios medios, acompañado de Gurrutxaga.

Los activistas que habían acudido a mostrar su apoyo comenzaron a rugir: «¡Justicia para la lengua vasca!», repetían una y otra vez; El eco se escuchó también en el exterior. El juez suspendió el caso hasta que se despejara la sala y luego regresó para emitir un breve fallo.
Dos juicios y multas

No es la primera vez que Torre Roca es detenido. Anteriormente ha realizado actos de desobediencia a favor del euskera, con el grupo Herribiltza y EHE. Fue juzgado dos veces ante el Tribunal de Bayona y en ambas ocasiones se negó a participar en el proceso porque el juez no reconoció su derecho a testificar en euskera. 

Torre Roca tuvo su primer juicio en marzo del año pasado, por unas pintadas que realizó en apoyo al euskera. Se le impuso una pena de un mes de prisión condicional y se le ordenó pagar una multa de quinientos euros. Llamó al caso. Fue juzgado de nuevo en septiembre, acusado de haber pintado sobre la prefectura de Bayona y de haber retirado varias señales de tráfico escritas en francés puro. Se le impuso una multa total de 3.268 euros.

El grupo EHE de la Baja Navarra anunció en octubre que Torre Roca no pagaría las multas impuestas por la Audiencia de Bayona . Esta vez aún no han precisado si pagarán la multa ni si llamarán a deliberar. Darán una «respuesta grupal» en los próximos días.

 

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Video | EHEko militanteen kontrakoepaiketa

 

 

 

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sábado, 5 de octubre de 2024

Aniversario de la Masacre Gazatí

Las calles de Bilbo serán el escenario en el que se desarrolle la manifestación en favor del pueblo palestino previa a que se cumpla con un año de la brutal agresión del régimen israelí en contra de Gaza.

Pero no va a ser el único escenario pues el los presos políticos vascos también han decidido mostrar su solidaridad internacionalista convocando a una jornada de ayuno, convirtiendo sus celdas en portales de ternura entre ambos pueblos.

Aquí lo que se nos informa en Resumen Latinoamericano:



La plataforma Solidaridad con Palestina ha lanzado una potente convocatoria de movilizaciones para este sábado, 5 de octubre. A las puertas del primer aniversario del 7 de octubre, ha organizado una manifestación en Bilbao (Bizkaia) en solidaridad con Palestina. Además de mostrar su apoyo a la resistencia palestina, volverá a señalar al Estado terrorista israelí y a sus cómplices en Occidente.

A esta convocatoria de movilizaciones se han sumado 21 presos políticos de Euskal Herria, según han informado a través de una declaración. Han expresado su solidaridad con el pueblo palestino y han defendido el «legítimo derecho a la defensa de los pueblos oprimidos». Explican, además, que realizarán un ayuno de 24 horas el día de la manifestación. A la convocatoria del sábado se han sumado los siguientes presos:

Aitor Kotano, Andoni Goikoetxea, Beatriz Etxebarria, Beinat Aginagalde, Dani Pastor, Dolores Lopez, Fernando Elejalde, Fernando Garcia, Garikoitz Etxeberria Goikoetxea, Iñaki Gurrutxaga, Irantzu Gallastegi, Jesus Mari Etxeberria, Jon Kepa Preciado, Jon Mirena San Pedro, Julen Atxurra Lexuri Gallastegi, Mikel San Sebastian, Orkatz Gallastegi, Oskar Barrenas, Patxi Ruiz, Xabier Garcia

Manifiesto de la manifestación

Va a cumplirse un año desde el siete de octubre, fecha en la que la resistencia palestina tomó la iniciativa, y en la que el estado sionista israelí lanzó la última ofensiva sangrienta contra los palestinos. El avance de la opresión, dominación y desaparición que sufre el pueblo palestino a lo largo de décadas ha quedado a la vista en todo el mundo, pero también se ha demostrado que el pueblo palestino no ha sido derrotado y que permanece firme en la resistencia.

En los últimos meses hemos visto una masacre en directo: bombardeo sistemático de la franja de Gaza, desplazamiento masivo de la población, aumento de las ocupaciones colonas en suelo cisjordano, uso del hambre y la sed como arma arrojadiza, destrucción de hospitales y escuelas. Algunas estimaciones apuntan a que podrían ser 200.000 los asesinados.

Mientras, nos lo han presentado como una resistencia terrorista palestina, justificando asesinatos indiscriminados, o equiparando la violencia de ambas partes, en el mejor de los casos. Por el contrario, sin los combates llevados a cabo por el pueblo palestino en estas décadas, lo más seguro sería que hubiera desaparecido. Todo pueblo tiene derecho a la resistencia, máxime cuando, expulsado, perseguido, durante décadas, se le obliga a morir de hambre, y a garantizar los intereses del Oeste imperialista, cuando toda clase de gobiernos tienen relaciones normalizadas, de izquierda a derecha, con el Estado de Israel, su verdugo.

 

 

 

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miércoles, 11 de octubre de 2023

Entrevista a Iñaki Gil de San Vicente

Desde el portal de Rebelión traemos a ustedes esta entrevista a Iñaki Gil de San Vicente, disfruten:


«La historia de la libertad humana es la historia del derecho a la rebelión»

Iñaki Gil de San Vicente es profesor y pensador marxista , conocido por su activismo en la izquierda abertzale. Es autor de numerosos artículos en publicaciones como Egin, Gara ya otros medios de comunicación alternativos.

Óscar Díaz

Tienes varios libros sobre marxismo, sociología, política, ¿no se vuelve pesado llevar textos del siglo XX a las complejidades del siglo XXI?

El conocimiento es un proceso en el que lo nuevo, que siempre emerge por todas partes, sólo puede ser aprehendido mediante la crítica de lo viejo, la actualización de lo permanente y el estudio de las contradicciones y movimientos de esa novedad. Crítica en el sentido marxista, por supuesto, porque en la medida en que se orienta hacia un fin más o menos preciso la marcha del pensamiento, en esa medida es aún más imprescindible conocer más o menos en detalle su evolución previa, sus fallos, errores y logros, y su valía teórica permanente mientras siga existiendo el proceso del que se trate. Esto hace que el conocimiento sea un continuo de choques múltiples e interrelacionados entre diferencias, oposiciones y contradicciones que siempre existen en los movimientos de las cosas y del pensamiento, hasta llegar a la novedad cualitativa, que muchas veces pone al descubierto más cosas que las que se buscaban inicialmente. Más aún, sin este proceso de pensamiento no hubiera habido antropogenia.

Si en el siglo XXI ha habido avances cualitativos en ciencia, tecnología, pensamiento en general, etc., es porque no se ha roto esta dialéctica del pensar sino que se está enriqueciendo a pesar de los frenos que le impone el capitalismo que solamente impulsa aquella parte de la tecnociencia que reúne al menos dos grandes bloques de beneficio para el imperialismo: el primero y decisivo, el que aumenta la plusvalía en poco tiempo a la vez que debilita y derrota a la clase obrera; el segundo, las grandes inversiones en la mal llamada «ciencia pura» pero decisiva para el imperialismo a medio y largo plazo. Pero fuera y parcialmente incluso dentro de esta estructura tecnocientífica insertada en el capital constante, existen prácticas organizadas que confirman siempre la idea marxista de la que ciencia en un arma revolucionaria decisiva para la libertad.

Partiendo de aquí, podemos ver que los grandes debates que ahora mismo se siguen librando alrededor del marxismo nos remiten siempre a la historia de la lucha de clases en su sentido praxístico, es decir con la mano y con la mente, desde que la crisis del socialismo utópico forzó el salto del comunismo utópico al comunismo marxista. Esta crisis estalló abiertamente con la revolución de 1848 y desde entonces ha habido un innegable enriquecimiento teórico que, si quiere seguir siéndolo, ha de seguir basándose en el reestudio crítico de lo anterior en base a las necesidades actuales y previsiblemente futuras. Lo que ahora decimos no es nada nuevo porque, sin retroceder más, ya en 1852 se insistía en que las revoluciones proletarias se caracterizan por criticar una y otra vez su pasado para encontrar las soluciones a su presente.

Por ejemplo, la teoría marxista de la crisis está siendo confirmada y enriquecida desde 2007, lo mismo que la ley general de la acumulación del capital y la ley de la caída tendencial de la tasa media de ganancia. Otro tanto sucede con la dialéctica de la lucha de clases en todas sus expresiones, imprescindible hoy en día. ¿Y qué decir sobre la destrucción de la vida y de la tierra, sobre la rotura del metabolismo socionatural de nuestra especie con la naturaleza por la irracionalidad objetiva e inherente al capital? ¿Cómo entender ahora la advertencia hecha en el Manifiesto Comunista según la cual la burguesía se asemeja al brujo que no puede dominar las fuerzas infernales que ha desatado con sus conjuros, si no es reestudiando la lucha de clases desde 1848 hasta hoy mismo incluyendo el previsible devenir de las tendencias socionaturales que se agravan día a día?

Los comunistas sabemos que esta permanente actualización crítica del pasado es un de las garantías que permiten al movimiento revolucionario avanzar en la lucha presente de cara a la victoria futura, y por esto seguiremos estudiando y actualizando no sólo el siglo XX sino también el XIX, y no sólo Europa sino también el saqueo del mundo por el capitalismo. Más aún, tú planteas esta misma lógica en la segunda pregunta, que ahora respondemos.

¿La doctrina Monroe es la política clave para entender toda la expansión militar de USA?

Hemos visto que la misma lógica formal y dialéctica que mueve el pensamiento para responder a las necesidades, nos lleva de forma inevitable a la actualización crítica del pasado. Se trata de una inevitabilidad tendencial, influenciada, desviada, reprimida y hasta cortada durante espacios de tiempo que dependen de la lucha de clases y/o catástrofes naturales. Es por tanto comprensible que para entender el militarismo actual yanqui debamos retroceder hasta 1823, y también hasta la invasión inglesa de la bahía de Chesapeake en 1607. Pero muy especialmente debemos explicar, primero, las interacciones entre las razones socioeconómicas del colonialismo ingles del momento, y las razones políticas y militares imprescindibles para la expansión colonial; y segundo, los cambios acaecidos desde entonces hasta la actualidad, no olvidando nunca el salto cualitativo que supuso la independencia burguesa de 1783 en Norteamérica.

Nos resulta imposible realizar aquí siquiera un breve resumen de este largo proceso que abarca la historia del capitalismo, por lo que vamos a limitarnos a unos trazos de brocha gorda: a comienzos del siglo XVII Inglaterra se encontraba en creciente lucha de clases interna y de presiones externas de otras potencias, de modo que una de las soluciones fue el expansionismo colonial y el destierro de las sectas cristianas radicales que seguían un calvinismo estricto. La invasión fue respondida bien pronto por las naciones indias, no pudiendo impedir que su territorio fuera integrado en las propiedades de la Casa Real inglesa en 1622, que se lanzó a apoderarse de la mayor cantidad posible de tierras, incluidas las ya invadidas por españoles y franceses. La independencia burguesa intensificó estas agresiones de todo tipo justificadas ideológicamente por G. Washington y T. Jefferson entre otros muchos a finales del siglo XVIII, creando la base de lo que sería la Doctrina Monroe oficializada dos décadas después. La política estatal y militar ya era crucial para esta expansión colonialista, y sus componentes fueron estrechándose hasta el presente, cuando Laura Richardson, jefa del Comando Sur, explicó el 22 de septiembre de 2023 con inhumana crudeza porqué EEUU debe controlar férreamente Nuestramérica para quedarse con sus inmensos recursos en litio, tierras raras, agua, biodiversidad, recursos energéticos en la plena acepción del término: desde los alimentos hasta las energías llamadas «limpias»…

EEUU no tiene tropas suficientes para ocupar Nuestramérica, o al menos las amplias zonas que le urge saquear. Por eso busca obtener la sumisión de sus burguesías y de sus ejércitos, sin los cuales apenas podría expoliar eficazmente a tan gran territorio, pero insistiendo que Nuestramérica solo puede ser «administrada», explotada por el dólar. Peor aún, EEUU ha extendido al resto del planeta la Doctrina Monroe llevando al extremo la ideología calvinista según la cual hay que domeñar o destruir a quienes no acepten el mandato supuestamente dado por dios a los «peregrinos» en 1607; “creced y multiplicaos, y dominad la tierra”. Desde inicios del siglo XXI, cada vez más niños yanquis son educados con mapas en la idea de que las zonas más ricas en recursos del planeta son controladas por «países irresponsables»: EEUU tiene la «misión» de liberarlas para el bien de la humanidad. La militarización yanqui es imprescindible en esta «misión» encomendada no por dios sino por la ley de la acumulación del capital.

¿Por qué tu interés sobre la geopolítica?

Originariamente por las lecciones que iba extrayendo de mis lecturas juveniles sobre historia militar, aunque desconocía la palabra geopolítica. Si algo enseña la guerra es que casi todo se reduce a la ventaja energética de un bando sobre el otro, ventaja que puede ser contrarrestada por la superior organización, teoría y conciencia del bando más débil, dependiendo de sus contradicciones sociales internas y por la naturaleza de la guerra: justa o injusta. Mis primeras lecturas del marxismo disponible en la dictadura a finales de los ’60 supusieron un salto cualitativo en la comprensión de la guerra. Poco después, las guerras de liberación antiimperialista de la época, el estudio de la crítica marxista del capitalismo y los debates en Euskal Herria sobre la eficacia o ineficacia de la utilización de todas formas de lucha, me volvieron muy crítico de las versiones burguesas de lo que ya empezaba a llamarse geopolítica.

La propaganda imperialista durante la llamada Guerra Fría así como la ideología burguesa de la casta intelectual incluso progresista, hacía lo imposible por anular las irresolubles contradicciones clasistas y socioeconómicas que condicionan desde dentro los conflictos que, muy superficial y parcialmente, analizaba la geopolítica burguesa: todo hacía parte de la lucha frontal contra el marxismo. Antes de la implosión de la URSS en Euskal Herria se libraron debates directamente relacionados con el tema de la geopolítica: por ejemplo: la lucha de masas contra las centrales nucleares, el referéndum sobre la OTAN en 1986, y el cincuentenario del criminal bombardeo de Gernika en 1987. El triunfalismo antimarxista posterior a 1991 reforzó la superficialidad de la geopolítica burguesa. La debacle teórica de la izquierda ante la destrucción de Yugoslavia, la guerra contra Irak, etcétera, dejó el campo abierto a la fraseología de la geopolítica burguesa lanzada a legitimar la euforia imperialista.

La carrera desesperada del imperialismo emprendida desde finales del siglo XX para apropiarse de los recursos aplastando pueblos, para cercar y asfixiar a Rusia, China e Irán, para destrozar Cuba y Venezuela como antesala de la «reconquista» de Nuestramérica, para contener el avance de los BRICs y de la compleja multipolaridad, etc., apenas ha sido contrarrestada por la izquierda porque, además de otras razones, interpreta las contradicciones no desde el materialismo histórico que insiste en la prioridad de las contradicciones y leyes tendenciales del capitalismo, surcadas por la lucha de clases, sino desde la separación absoluta de lo socioeconómico con respecto a lo político, y desde la visión de la geografía como simple espacio pasivo, de modo que lo militar, el militarismo y la guerra, es reducido a instrumento mecánico del poder en vez de una fuerza productivo/destructiva del capital.

En su correspondencia interna, Marx y Engels hablaban de la «industria de la matanza de hombres» como una rama productivo/destructiva fundamental en el capitalismo en los momentos críticos pero también en su “normalidad”, lo que exige el empleo metódico de la lógica dialéctica. La geopolítica burguesa apenas tiene esto en cuenta, y cuando lo hace intenta aislar totalmente la lógica global del capital de la lógica parcial de la política burguesa, por lo que su valía, que la tiene, no exige más que la limitada lógica formal para ser entendida.

Sobre uno de tus trabajos, ¿por qué la libertad es atea?

La respuesta es muy simple desde el ateísmo marxista: porque no puede haber libertad alguna allí donde la conciencia esté atemorizada o supeditada a un ente inasible, omnipotente, omnisciente y omnipresente, que dicta nuestra vida y nuestra muerte al margen de nuestra voluntad. Naturalmente, estoy usando aquí los atributos que los cristianos afirman que tiene su dios, aunque no lo han conocido nunca en el sentido científico de conocer. ¿Cómo pueden atribuir esas cualidades a alguien incognoscible? Para responder a esto debemos recurrir a la categoría necesidad/derecho/libertad, que no solo a la de necesidad/libertad.

La evolución de la vida y en nuestro caso la antropogenia, depende de la obtención y consumo de materia: la necesidad ciega es aquella que no puede satisfacerse porque carecemos de conocimientos y de medios para obtenerla, transformarla, almacenarla y repartirla equitativamente. Conocer y superar la necesidad ciega es la primera exigencia de la vida y de la justicia en su seno, pero aquí las personas creyentes tienen un serio problema irresoluble desde su fe: aceptan que es la voluntad de eso incognoscible la que les impide la superación de esa necesidad ciega, maldad que sucede muy frecuentemente porque la antropogenia tiene necesidades múltiples y crecientes, muchas de ellas aún desconocidas o conocidas muy limitadamente. Peor aún para los creyentes: eso incognoscible que adoran podría habérselas enseñado y satisfecho hace miles de años, pero no le apetece ahorrarles ese sufrimiento.

En la medida en que las necesidades en el sentido comunista de «necesidad humana», aumentan por el avance de las fuerzas productivas, su satisfacción tiende a facilitarse por el incremento del conocimiento inherente a ese desarrollo productivo, pero a la vez, dialécticamente, aumentan los frenos que la clase burguesa impone a su satisfacción liberadora. Ahora mismo es innegable el antagonismo entre el potencial emancipador ínsito de las fuerzas productivas y las prohibiciones impuestas deliberadamente por el imperialismo. Frente a esta realidad inhumana, los y las creyentes sólo pueden implorar compasión a su dios para que, en el mejor de los casos, acepte sus imploraciones y reduzca sus padecimientos. Estas no son disquisiciones filosóficas sobre creencias, agnosticismos y ateísmos varios, no; son realidades del sufrimiento humano en el imperialismo. Un marxista dijo una vez que el llanto demuestra la inexistencia de las y los dioses, y nosotros añadimos que también demuestra la profunda inmoralidad y ética inhumana de los y las creyentes que aceptan esa injusticia con la excusa de la voluntad de un ente incognoscible.

Llegados a este punto, la pregunta es: ¿tenemos o no tenemos “derecho” a oponernos a los caprichos divinos al desarrollar la ciencia y la filosofía materialista, y luchar contra la propiedad privada y por el comunismo, rechazado furiosamente por ese ente incognoscible? Para un marxista, derecho y religión son inconciliables, como lo son democracia y monarquía. Religión y monarquía son armas de destrucción de la humanidad que lucha contra la propiedad privada. Es cierto que han existido y existen en el cristianismo muy reducidas sectas y grupos «de liberación», pero eso solo demuestra que las clases opresoras que han construido el cristianismo no han podido aniquilar del todo los pocos restos de la memoria de resistencia utópica de las clases explotadas, a pesar de las atrocidades que han sufrido. No lo han logrado porque la objetividad histórica de la lucha de clases siempre es superior a las amenazas de eterno infierno que aterrorizan y paralizan a millones de oprimidas y oprimidos.

No hablamos sólo de las presiones cristiana en las campañas electorales para que los creyentes voten a las derechas, o como mal menor al reformismo pero nunca a las fuerzas revolucionarias. Tampoco hablamos de la impresionante industria de alienación de masas propiedad de grupos cristianos, etc. Nos referimos también a otra forma más imperceptible de imponer la obediencia desde el inicio de la vida: la familia cristiana, la educación privada y concertada, las mil formas de liturgia, el sacramento de la confesión…, y en síntesis, la condena del derecho a la rebelión contra dios como el peor de los pecados merecedores de la excomunión y el infierno eterno. Dado que la rebelión se presenta tanto en la ciencia como en la revolución, en el arte y en la política, en la familia y en el amor, etc., prohibir ese derecho esencialmente humano es impedir la resolución de las necesidades que esa rebelión quiere solucionar. La historia de la libertad humana es la historia del derecho a la rebelión para vencer el terror físico y mental que impide resolver las necesidades radicales.

¿Dónde queda entonces la libertad para un creyente? Queda en su vana ilusión de que es libre en la medida en que actúa dentro de los límites tolerados por el ente incognoscible al que obedece, al igual que un drogadicto se cree libre únicamente cuando se chuta una dosis. Desde Leibniz hasta Engels pasando por Hegel, para no extendernos, la categoría de libertad se ha ido concretado en la capacidad y el deseo de hacer la revolución en sus infinitas formas que siempre confluyen en el comunismo. Cualquier duda e indecisión que frene o anule la conciencia de la necesidad y el derecho de luchar por la libertad, muestra la flexible y adaptable fortaleza de las cadenas mentales, idealistas y dogmáticas, introyectadas en las personas alienadas desde los primeros instantes de su vida. Contra esto, Marx dijo una vez que su ideal de felicidad era la lucha y que la sumisión era su ideal de desgracia.

¿Por qué publicaste tu libro Nacionalismo revolucionario?

La parte fundamental del libro la escribió Josemari Lorenzo Espinosa, yo hice la introducción. Lo publicó Boltxe en 2017, y se integraba en el esfuerzo colectivo para impedir que tanto la presión de la ideología burguesa en cuanto tal, como la desmovilización intelectual y política generada por la deriva reformista de un amplio sector de la izquierda abertzale de entonces, destruyeran la memoria histórica del pueblo trabajador, incluida su memoria militar que se remonta a las lucha de clases interna y de resistencia a los ataques de los imperios español y francés desde los siglos XV-XVI, agudizándose sobremanera desde el siglo XVIII. Se veía necesario también explicar la praxis militante de tres –Etxebarrieta, Txabi y Argala– de los cientos de personas militantes que habían dado su vida por la independencia socialista de Euskal Herria desde la década de 1960.

Aquél esfuerzo teórico no fue en balde porque ya para entonces venía impulsado por la reorganización de izquierdas revolucionarias que mal que bien habían logrado no ser engullidas por el remolino reformista y avanzaban en su asentamiento y expansión. Existía, por tanto, una base objetiva y una necesidad político-intelectual creciente para reactivar un debate crucial, tanto más cuanto que desde hacía casi una década el soberanismo reformista había abandonado ese decisivo campo de batalla en post de la «normalización», en post de «abandonar el conflicto en la calle y centrarlo en el parlamento». Además, para 2017 ya se vislumbraban los síntomas de que la frágil recuperación económica tras la debacle de 2007-2010, empezaba a debilitarse estructuralmente, como se comprobó definitivamente en 2019-2020. Era urgente, pues, reactualizar la valía de las bases socialistas y hasta comunistas del independentismo. Y así se hizo en este libro y en otros más.

Tal esfuerzo colectivo facilitó que la nueva militancia obrera joven y la menos joven pero desorientada y decepcionada, comprendiera con relativa facilidad la dialéctica de la historia precisamente cuando, desde inicios de 2020, la pandemia azotó con fuerza desconocida, y cuando a inicios de 2022 la guerra injusta de la OTAN contra Rusia así como el endurecimiento del imperialismo contra el mundo entero añadió gravedades nuevas que empeoran de manera terrible la tercera Gran Depresión histórica de la civilización del capital en la que ahora nos encontramos.

Acerca de la experiencia del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), ¿qué era el EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas)? ¿Qué fue EAE-ANV (Eusko Abertzale Ekintza)? ¿Cómo se ha dado el caso de que la izquierda abertzale esté tan disgregada y fraccionado como el MCE (Movimiento Comunista Español)?

EAE-ANV (Eusko Abertzale Ekintza-Acción Nacionalista Vasca) fue creada en 1930 al rechazar el giro a la derecha del PNV, fuerza dominante en el nacionalismo burgués. Su aparición se dio durante la efervescencia sociopolítica que se vivía con el agotamiento de la dictadura militar desde 1923, agravada por la crisis mundial de 1929. La dictadura obligó a pasar a la clandestinidad al proceso de radicalización nacional y social del pueblo trabajador, dentro del cual surgían sectores que ya miraban a la independencia, al anarquismo, al socialismo y al comunismo bajo el ejemplo de la III Internacional. EAE-ANV no era oficialmente socialista pero su radicalismo en la lucha de clases anterior a 1936 le distanció aún más del PNV. Organizó batallones de gudaris de merecida fama. Fue inmediatamente perseguida por el franquismo aunque resistió en la clandestinidad siendo una de las fuerzas fundadoras de Herri Batasuna, hasta ilegalizarla de nuevo por la «democracia» en 2008.

EHAK fue creada en 2002 al calor de los debates que se mantuvieron en Batasuna en 2001, integrando sectores comunistas de diversas corrientes, entre ellas EHK, que más o menos coincidían en que dentro de la izquierda abertzale había sectores teórica y políticamente débiles a partir de los cuales podría coger fuerza una línea socialdemócrata aún no visible, aunque esos temores siempre se mantuvieron dentro de las estructuras de la izquierda abertzale para evitar que fueran manipulados por el Estado. La ilegalización de Batasuna en 2003 y el endurecimiento de la ola represiva que venía sufriéndose desde hacía años, hicieron que EHAK asumiera ser la «firma electoral» de la izquierda abertzale en las elecciones de 2005, obteniendo 9 diputados, dos más que Batasuna en 2001. Solo tres años después en 2008, EHAK también fue ilegalizada.

No se puede poner en el mismo nivel a la crisis del movimiento comunista “español”, mejor decir “del Estado” porque existen otras naciones obreras oprimidas que tienen comunistas en su interior, y a la crisis de la izquierda abertzale porque se viven en dos formaciones sociales y económicas, además de históricas y lingüístico-culturales, muy diferentes. Es verdad que ambas son capitalistas en la esencia, en lo genético-estructural, pero tienen enormes diferencias en las formas, en lo histórico-genético, tan grandes como el hecho comprobado durante décadas de que la lucha de clases en Euskal Herria es bastante más fuerte que la del Estado. Hablar por tanto de «crisis del movimiento comunista» nos exige precisar al menos dos niveles de la misma crisis: el práctico y el teórico.

Un punto de discordia teórica entre comunistas independentistas y estatalistas, que defienden la prioridad de la unidad estatal de las diversas izquierdas para, primero, hacer la revolución y luego, más tarde, aplicar el derecho de autodeterminación, este punto no es otro que la ley del desarrollo desigual y combinado que explica que las ritmos e intensidades de la lucha de clases varían de un país a otro según su historia. Las crisis de las izquierdas deben ser vistas, entonces, dentro del desarrollo desigual en lo histórico-genético y combinado en lo genético-estructural. En concreto, la lucha de clases en Euskal Herria sigue siendo ahora mismo mucho más intensa y extensa que la de todo el Estado. Leamos esto:

«Los datos son incontestables: el 50,36% de las huelgas que en 2022 se registraron en España se concentraron en el País Vasco. Es decir, 342 de las 679 huelgas que tuvieron lugar en España se registraron en la Comunidad Autónoma de Euskadi, según el último balance del Ministerio de Trabajo. El volumen es aún más llamativo si se atiende a las jornadas no trabajadas con motivo de una huelga, donde el porcentaje llega hasta el 54% del total, o al número de trabajadores que participaron, que alcanza el 55% de todos los que en España secundaron huelgas. Datos sorprendentes para una comunidad cuyo peso poblacional no llega al 5% del total y que invitan a analizar con expertos y con las propias partes implicadas las razones de esta tendencia.».

Sin poder extendernos, los datos de 2022 confirman la tendencia al alza de la lucha de clases en Euskal Herria desde, al menos 2001 como lo demuestra una muy rigurosa investigación realizada en 2020. Volviendo al ahora, la población de la CAV no llega a los 2.230.000 habitantes mientras que la de Madrid casi llega a los 7.000.000, más del doble. Si hiciéramos abstracción de la historia y aplicáramos la realidad vasca a la lucha de clases en Madrid, tendríamos, siempre en abstracto repetimos, que Madrid debería aportar más del 100% de la lucha de clases en el Estado, pero ni remotamente es así. La desigualdad del ritmo y arraigo popular de las luchas se acrecienta al ver otras resistencias como veremos en la respuesta a la pregunta sobre las drogas.

¿Podemos hablar entonces de la misma crisis política? Cometeríamos un error si redujéramos la crisis a los altibajos electorales y/o a la mera contabilidad de asistencia a las grandes manifestaciones de masas. Es cierto que hubo un bajón militante en sectores revolucionarios por razones que sería largo exponer, entre ellas la aplastante represión y en especial el giro reformista del soberanismo vasco; pero también es verdad que, como hemos visto con las cifras de participantes en huelgas, existe una recuperación de la «otra izquierda», la silenciada pero verdadera, la de las asambleas, manifestaciones, huelgas, golpes, represiones, multas, juicios… en medio de un empobrecimiento en aumento impuesto por la burguesía. Es esta izquierda práctica y teórica la que se está recuperando y creciendo en Euskal Herria. Por tanto la crisis del movimiento comunista vasco es menor, más débil, que la que azota a la del Estado español, aunque aquí debiéramos decir algo sobre la militancia comunista de las naciones oprimidas por el imperialismo español, pero desborda nuestro espacio.

¿La izquierda abertzale ha luchado contra el tráfico de drogas en EH?

La izquierda abertzale venció en uno de los frentes entonces decisivo de la guerra contra las drogas: el de la heroína. Mostró que era un arma de exterminio psicofísico contra el pueblo trabajador y especial contra la militancia revolucionaria. También demostró el papel de las fuerzas represivas y las ganancias que obtenía con ella el capital que lavaba el dinero de las mafias relacionadas con fuerzas represivas. Euskal Herria sufría entonces la mayor cantidad de fuerzas armadas por habitante, y la mayor cantidad de prisioneras y prisioneros políticos de Europa según su extensión geográfica y su población, y a pesar de ello era el sitio con la heroína más barata y de fácil acceso.

Fue un frente de guerra muy duro, con muertos, torturados, encarcelados, sostenido por una densa red de colectivos amplios integradores de distintas sensibilidades pero unidos por el objetivo de acabar con la heroína. Este método de autoorganización desde la base alrededor de un objetivo de amplia aceptación de masas también existía en la lucha por recuperación del euskara y de la cultura vasca, por la amnistía, por la victoria sobre la nuclearización, por la creación de prensa crítica en euskara y en otras lenguas, por los derechos de la mujer trabajadora, por una educación euskaldun y progresista, por el deporte popular… Semejante capacidad autoorganizativa amplia, plural e integradora era parte fundamental del humus en el que se hundían otras raíces obreras y populares que explican por qué se recupera la lucha de clases en generalidad con la especial intervención de la juventud trabajadora. Pero no se ha ganado la guerra total contra las drogas, que siguen pudriendo conciencias y asesinando cuerpos, aunque no en las cifras criminales de aquellos años.

¿EH Bildu está normalizando el régimen del 78 en Euskal Herria?

Es incorrecto llamarle “régimen del 78” porque su ambigüedad permite ocultar que ese “régimen” reforzó la dominación capitalista en sus tres anclajes decisivos: la propiedad privada, la unidad del Estado y el monopolio de la violencia. La denuncia del “régimen” desde la izquierda revolucionaria es consciente de esa ambigüedad y por ello insiste siempre que hay que acabar con el capital, con su Estado y con su ejército. Pero el reformismo se limita a plantear simples «reformas democráticas» que no cuestionan lo esencial: el capitalismo, ni siquiera denuncia a la monarquía, que es intocable. Quiere esto decir que el reformismo asume como normal y/o inevitable la explotación capitalista, limitándose a prometer algunas leyes que reduzcan un poco el empobrecimiento y la explotación en crecientes. En las naciones oprimidas, estas promesas adquieren la forma de una petición al PSOE de que tolere más «libertades nacionales», siempre respetando los principios del pacifismo a ultranza y de la legalidad internacional.

Siguiendo esta lógica, desde hace varios años la crítica del capitalismo y más aún del imperialismo, ha desaparecido de la práctica de EH Bildu y con ella la decisiva categoría de Socialismo, por no hablar de Comunismo, reducida a un mantra vaciado de toda concreción propositiva de conquista de contrapoderes y de avance a situaciones puntuales de doble poder para dar el salto revolucionario al Estado Socialista Vasco. El mantra de ese “socialismo” desinflado es repetido como una salmodia en algunos documentos y actos de SORTU, nada más. A lo sumo, alguna vez se alude a una República Vasca que nadie intenta llenar de contenido, y punto. Mientras tanto se apoya en todo lo fundamental al Estado español y en muchas de las cosas no fundamentales.

EH Bildu sostiene que su apoyo al gobierno del PSOE tiene como objetivo impedir que la extrema derecha acceda al poder político con el apoyo del fascismo, lo que desencadenaría una dura involución democrática en todos los sentidos. Derrotada la ofensiva ultrarreaccionaria, el nuevo «gobierno progresista» sometido a las presiones democráticas no tendrá muchas dificultades en avanzar en la ampliación de derechos nacionales y sociales. Impulsado por estas conquistas, EH Bildu espera acceder el gobierno autonómico de la CVA dirigiendo la alianza con «fuerzas progresistas». Desde el gobierno autonómico se impulsarán conquistas aún más importantes basada en el apoyo de «mayorías sociales». Según EH Bildu, el primer paso es lograr que el PSOE dirija el futuro gobierno con el apoyo del «bloque democrático».

La amenaza de la extrema derecha y del fascismo español le permite a EH Bildu justificar en sus bases el plegamiento absoluto a la estrategia socialdemócrata de la II Internacional y no combatir abiertamente al españolismo, al socialiberalismo y al imperialismo del PSOE, sumiso hasta la náusea a las exigencias de la OTAN y de EEUU. Sin embargo, hay que decir que esta estrategia ya era aplicaba mucho antes de que el fascismo fuera una amenaza real. En noviembre de 2009 y febrero de 2010 lo que sería EH Bildu declaró solemnemente su aceptación de los Principios Mitchell: Uso exclusivo de medios pacíficos y democráticos. Desarme total. Verificación internacional del desarme. Renunciar y oponerse a cualquier intento de otros, a utilizar la fuerza o amenazar con utilizarla. Respetar los términos de cualquier acuerdo alcanzado y recurrir a métodos exclusivamente democráticos y pacíficos para tratar de modificar cualquier aspecto de esos acuerdos con los que puedan estar en desacuerdo. Acabar con los asesinatos y palizas de “castigo” impidiendo que se produzcan.

Los Principios Mitchells sintetizan la doctrina imperialista de contrainsurgencia «democrática» pero no tienen absolutamente nada de democráticos en el sentido real del término, en el sentido concreto del derecho inalienable a la rebelión contra la injusticia reconocido en el Preámbulo de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU. Al contrario, no sólo niega explícitamente ese derecho básico sino que obliga a sus firmantes, además de a desarmarse, también a oponerse a quienes siguen ejerciendo ese inalienable derecho a la rebelión. De una u otra forma, abierta o solapadamente, EH Bildu ha cumplido y cumple con esos mandatos de la contrainsurgencia «democrática» como se comprueba ahora mismo con su posicionamiento ante de proceso de necesidad/derecho/libertad del pueblo palestino de ampliar la contra el ocupante sionista. Pero no sólo del pueblo palestino: ¿acaso no tienen –tenemos– derecho a la autodefensa todas las formas de luchar contra las injusticias que son presionadas, agredidas, multadas, reprimidas y aplastadas con torturas y sangre?

Sin retroceder mucho en el tiempo, en 2020 se dijo que: «desde EH Bildu mostramos nuestra solidaridad y apoyo al pueblo palestino, e instamos a la comunidad internacional a actuar y continuar la búsqueda de una solución pacífica y acordada al conflicto palestino israelí, tal y como establecen los propios mandatos de Naciones Unidas y el Derecho Internacional». En 2021 EH Bildu insistía en que la única solución para acabar con la «ocupación ilegal» (sic) era la negociación pacífica para crear dos Estados, el sionista y el palestino. El 7 de octubre de 2023 Gorka Elejabarrieta dijo lo que sigue tras un pantallazo de twitter con la consigna de Gerrarik Ez: «Seguimos con preocupación la situación que se está viviendo en Palestina e Israel. Hacemos un llamamiento al cese de todos los ataques y al diálogo, que es la única vía para resolver los conflictos políticos». Y por no extendernos, Arnaldo Otegi: «Palestina es un país ocupado y mientras no se acabe con la ocupación y no se llegue a un acuerdo justo y duradero estas situaciones van a pasar. La comunidad internacional es la única que puede poner fin con solución acordada».

La tesis de los dos Estados es una trampa criminal ideada por el sionismo, el imperialismo y por la corrupta y colaboracionista Autoridad Nacional Palestina, que sabe que sus negocios éticamente podridos dependen de la aceptación del poder sionista, de las «ayudas» de las ONGs y de grupos que se dicen «humanitarios» y «pacifistas». El ente sionista llamado «Israel» es una creación artificial que integra la economía, la política, la cultural y sobre todo la militarización más tecnocientíficamente desarrollada para defender al imperialismo en cualquier parte del mundo en donde el capital se vea amenazado, todo ello basado en el expolio sádico de Palestina hasta liquidarla. Es una construcción artificial sin ninguna –ninguna- base histórica, ni material ni religiosa, solo en la mentira y en la ignorancia reforzada por la guerra cognitiva y el terror.

¿Sigue siendo importante hoy en día la autodeterminación en el Estado español? ¿La autodeterminación es hoy en día una balanza fuerte para luchar contra el imperialismo?

El derecho de autodeterminación, negado explícita y oficialmente de nuevo a Catalunya por el gobierno español en funciones dirigido por el PSOE, es imprescindible por eso mismo para alcanzar un sistema democrático real sobre el que se sostengan otros avances hacia el socialismo, que deben pasar ineluctablemente por la extinción del Estado español en cuanto espacio estato-nacional de acumulación de capital. Lo que llaman «nación española» es el marco geoproductivo material y simbólico de acumulación de capital por parte del bloque de clases dominante desde hace siglos, a pesar de las adaptaciones formales en sus jerarquías internas generalmente por medio de guerras contra las clases y naciones explotadas dentro de sus fronteras, además del disciplinamiento más o menos duro que las clases dominantes fuertes imponen a las débiles.   

La mundialización económica, la expansión del capital especulativo y de alto riesgo, la casi incalculable masa de capital ficticio y de la deuda mundial, todo esto y más en lo que no podemos extendernos, hace que la «nación española» sufra profundas convulsiones en sus contradictorios pilares internos desde, al menos, el siglo XVII, por no retroceder hasta el exterminio de la civilización andalusí y la liquidación de la independencia galega en una larga dinámica que se ha simbolizado en la expresión «doma y castración del Reino de Galiza». Las quiebras estructurales españolas se han caracterizado por diversas combinaciones de crisis socioeconómicas, de retroceso internacional, de «unidad nacional» interna, de represión de la lucha de clases, y de dominación nacional-cultural de la clase dominante. Todas ellas están activas ahora con sus ritmos e interacciones desiguales pero sometidas a las presiones en ascenso de la crisis combinada del capitalismo mundial.

La Guerra Mundial de 1914-1918 provocó un salto en la contradicción expansivo/constrictiva inherente al concepto simple de capital, que es una de las bases de la teoría marxista de las luchas nacionales e internacionales, siendo ello el origen de fondo de la pugna inconciliable entre el derecho de autodeterminación de Lenin y los Catorce Puntos del Woodrow Wilson al respecto. Las guerras imperialistas posteriores a la implosión de la URSS y en especial la guerra defensiva de Rusia frente a la guerra injusta de la OTAN en Ucrania, han acentuado a niveles nunca vistos la contradicción, pero con el añadido cualitativo de que el socialismo añade un método teórico desde su origen y práctico que explica la novedosa gravedad creciente de la tercera Gran Depresión comparada con las dos anteriores. Esto hace que no nos basta ya con hablar de derecho de autodeterminación sino del proceso de necesidad/derecho/libertad de la independencia, según practica Palestina ahora mismo.

En lo que concierne al Estado español, la necesidad y el derecho a la independencia, que no sólo a la autodeterminación, es un paso vital para ejercer la libertad socialista en cualquiera de sus muy limitadas, enanas y siempre reprimidas formas difícilmente factibles en el capitalismo, pero necesarias. La acumulación del capital en el Estado puede continuar y hasta reforzarse con ligeras concesiones «democráticas» que adapten el “el régimen del ‘78” a las nuevas exigencias internas y externas del bloque burgués, pero como la propiedad privada, la «unidad nacional» y su ejército son pilares de la acumulación, nunca admitirán el derecho de autodeterminación y menos aún la necesidad/derecho la independencia las naciones y su libertad para dotarse de Estados socialistas, antipatriarcales y antiimperialistas.

Y es aquí, en el independentismo socialista, donde de nuevo topamos con los efectos dañinos del soberanismo reformista que como hemos dicho ha renunciado a toda concreción material de cómo será ese socialismo en lo básico y cómo se puede avanzar hacia él en un largo contexto de tendencia al alza de la lucha de clases en todas sus expresiones como sucede en Euskal Herria. Nunca ha sido mayor que ahora el abismo entre la necesidad urgente de alternativas radicales prácticas en cada pugna con la burguesía vasca, y pasividad y silencio en todo lo que toca a las contradicciones a muerte entre el capitalismo y el proletariado en Euskal Herria. Una de las razones de esa pasividad es la estrategia de «actuar como pueblo, priorizando los intereses de país por encima de los intereses de partido. En ese sentido, será necesario tejer amplios acuerdos de país y, al mismo tiempo, articular un fuerte impulso social.», según el documento de SORTU sobre Gudari Eguna del 27 de septiembre de 2023.

¿VOX fascista o extrema derecha populista?

La verdad es que a estas alturas del tinglado político-parlamentario y de la realidad de la lucha de clases en el Estado, tiene relativamente poca importancia discutir todas las variantes de esta pregunta, pero para no ser descortés propongo que se lea este buen artículo de Daniel Seixo sobre la misma cuestión: Daniel Seixo: ¿Es Vox un partido fascista? 26 de abril de 2019 https://nuevarevolucion.es/es-vox-un-partidoo-fascista/





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sábado, 11 de febrero de 2023

Egaña | La Guerra del Fin del Mundo (yII)

Traemos a ustedes la segunda parte del texto que Iñaki Egaña ha dedicado al análisis de la guerra en el este europeo:


La guerra del fin del mundo (y II)

Iñaki Egaña

Concluyó la Guerra Fría, cayó el Muro de Berlín en 1989, pero la saga bélica no desapareció. Es más, los gastos militares de hoy dejan en entredicho a los de aquella época. El planeta avanza a marchas forzadas hacia su destrucción. No existen armas disuasorias, sino armas letales, diseñadas con el objetivo de ser utilizadas si el contendiente aspira a la hegemonía. Un gigante que lleva desmoronándose cierto tiempo, incapaz siquiera de debatir la tesis de que pueda dejar de ser el “number one” del planeta, nos condiciona el futuro.

Hoy, la OTAN ha recuperado, si es que alguna vez decreció su interés, el carácter agresivo para el que nació. Ideas como el “derecho intangible a las fronteras” o el repudio del agresor, esconden el declarado avance hacia el Este de una organización militar que debió desaparecer, como su homónima, el Pacto de Varsovia, con el final de los bloques militares, políticos y económicos.

Han derrotado a las palomas y han vencido los halcones. No hay interés alguno en que el conflicto se resuelva en una mesa negociadora. ¿Sí? Entonces, ¿por qué y para qué alargar un conflicto sin victoria posible, con equipos artillados Caesar y Himars, tanques Challenger, Leopards y Abrams, o con aviones F16...? Esos aparatos, a la larga, no ayudarán a Ucrania, pero si a los dueños del complejo armamentístico y a los países exportadores (Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU) si la contienda no acaba en el fin del mundo que profetizaba Euclides da Cunha y plagió, según Saramago, Vargas Llosa.

¿A quién pudo interesar que se desencadenara una guerra y a quién interesa que la misma se prolongue? A los halcones. El año previo a la guerra de Ucrania, las ventas de armas aumentaron un 2% y las cien mayores empresas armamentísticas del mundo obtuvieron unos beneficios récord de 564.000 millones de euros. De esas empresas, 40 son de Estados Unidos y dominan claramente el mercado mundial representando el 51% de todas las ventas de armas. Prolongar la guerra es un mercado para estas compañías que financian y eligen presidentes.

La guerra de Ucrania ha llevado a máximos históricos las cotizaciones de Lockheed Martin (fabricante de los F16 y misiles varios), de Raytheon Technologies (el mayor productor mundial de misiles, drones y sistemas de defensa aérea), de General Dynamics (productor entre otros del carro de combate M1 Abrams), de Northrop Grumman... La primera empresa europea y la segunda mayor contratista militar del mundo, la británica BAE Systems fabricante de los tanques Challenger, municiones y otros sistemas, se encuentra en máximos históricos, lo mismo que hacen en el resto de bolsas europeas las principales empresas alemanas MTU Aero Engines o Rheinmetall, las francesas Thales o Dassault Aviation, la italiana Leonardo y a un nivel más modesto la española Indra.

Mientras, la carestía de la vida se multiplica exponencialmente. Las industrias bélicas, bancos, grupos alimentarios, empresas energéticas, petroleras... están teniendo ganancias históricas. Hace una semana, Chevron presentó los beneficios de 2022 (35.500 millones de dólares), el doble que en 2021 que ya fue un buen año y más que su récord histórico de beneficios. La otra gran petrolera estadounidense, Exxon Mobil, que ha captado aún más (55.700 millones de dólares), ha superado con creces el doble de lo ganado en 2021 (23.000 millones) obteniendo también los mayores beneficios de su historia. ¿Quién dijo crisis del petróleo y carencia de carburantes por la guerra?

Está por ver lo ganado por las europeas Petronor-Repsol, Total, Shell o BP que ya tuvieron beneficios milmillonarios en 2021 gracias al colosal alza de los precios. Serán nuevamente fabulosos, según los resultados del segundo y tercer trimestre de 2022, superando todos los récords anteriores y duplicando los beneficios del año precedente. También, así lo apuntaban los analistas financieros que aconsejaban a estas cuatro petroleras para triunfar en bolsa en 2023. ¿A ellos han ido las ayudas de 20 céntimos por litro?

Otro tanto sucede con las empresas energéticas, aquellas que suministran servicios básicos como Iberdrola que ganó un 29% más en 2022, y va a obtener un beneficio récord de más de 4.000 millones de euros. Endesa también prevé un 28% más que el año anterior, unos 2.250 millones de euros de los que repartirá 1.600 entre sus accionistas. El alza de los precisos del petróleo, el gas y la electricidad, se ha repercutido en el transporte, la producción y por extensión en todo otro tipo de precios además de la factura de los hogares. Los beneficios de estas empresas, por muy “nacionales” que sean, no son los beneficios de la gente común. Al contrario, conllevan el empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría y la miseria para no pocos. Cuando alguien gana mucho algunos otros tienen que perder.

En la relación facturación/beneficio, la guinda la ponen los bancos que duplican a eléctricas y petroleras. Según van anunciando, los bancos españoles han cerrado 2022 con beneficios superiores a los 25.000 millones de euros. Son, por cierto, los que se sienten agraviados por el tributo a las grandes empresas. Estas cifras dejan una constancia: la banca española ha logrado los mayores beneficios de su historia, las grandes empresas del petróleo, gas o electricidad duplican beneficios, e incluso este 2022 marcado por una crisis bélica de grandes proporciones, también arrojará los mejores de su historia para la siderúrgica Acerinox. Una burla mayúscula.

La guerra es también refugio de especuladores y, siguiendo la idea de David Harvey, de acumulación por desposesión. Primero nos han ido esquilmando y despojando de las empresas públicas, de las cajas de ahorros y de todo lo que podía considerarse propiedad colectiva, pública o bien común y luego manipulan y gestionan las crisis (2008) o la guerra (2022) haciendo repercutir su costo y consecuencias a los trabajadores y a los sectores empobrecidos.

 

 

 

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lunes, 5 de diciembre de 2022

Egaña | Morts pour la Patrie

Iñaki Egaña pone la historia de la Primera Guerra Mundial y su impacto en Euskal Herria en su justa medida mediante este texto publicado en su perfil de Facebook:


Morts pour la patrie

Iñaki Egaña

El 11 de noviembre se conmemoraba en Francia el armisticio que llevó al fin de la Primera Guerra mundial. Han pasado 104 años desde que en aquel paraje hoy desconocido para nosotros del norte francés se firmó el fin de una guerra tan inútil como sangrienta. Hoy, la población del armisticio tiene apenas poco más de 40.000 habitantes, Compiègne. La firma en su sede puso fin a una tragedia que desde Hego Euskal Herria nunca hemos sabido calibrar en su justa medida. A menudo suelo referirla como la mayor penalidad que hemos pasado los vascos en la historia reciente. Mayor que la de la guerra del 36.

La solemnidad con la que se celebra cada año el aniversario del fin de la guerra, a pesar del transcurrir del tiempo, impresiona. Han sucedido cuatro o cinco generaciones de la sarracina, pero los ecos de aquella gran mortandad, sobre todo juvenil, aplacan aún el ánimo. Estremece, asimismo, leer la lista de fallecidos en cada pueblo de Ipar Euskal Herria, jóvenes cuyo único recuerdo es el nombre que ha quedado relatado en una inscripción común. Murieron en Verdún y en otros escenarios ajenos al país, marcados por la frase lapidaria de “Morts pour la patrie”. Más de 6.000, el 3% de la población. El 25% en la mayoría de los pueblos del interior si únicamente contabilizaríamos a los jóvenes. Los heridos se registraron por decenas de miles.

Este año, una pancarta en Pausu con el vocablo de la patria tachado y sustituido por la palabra Francia, es decir que transformaba la inscripción de “Morts pour la patrie” por la de “Morts par la France” más el añadido de “Frantziak erailak” ha provocado una virulenta reacción de los alcaldes de Urruña y Hendaia, Filipe Aramendi y Kote Ezenarro. El primero de EHbai y el segundo del PSF. Han considerado la pancarta insultante y han defendido ese relato inamovible, a pesar de las ironías que nos dejó al respecto Pierre Lemaitre y que le llevó a ganar el Goncourt. La grandeza de Francia, el chauvinismo de su clase política y la narración de la construcción de la identidad francesa son intocables, como la Constitución española de 1978.

La Primera Guerra mundial fue un acontecimiento desgarrador que sirvió para dividir a la clase obrera europea. La consecuencia más dramática fue la de ocho millones de muertos en cuatro años. De esa cantidad, casi un millón y medio de los fallecidos tenían nacionalidad francesa, es decir, el 10% de la población activa. La deserción e insumisión fueron una de las señas de la guerra en Ipar Euskal Herria.

A medida que la guerra se iba cobrando víctimas, la deserción subió de tono hasta convertirse en un problema de envergadura para el Ejército francés: entre 8.000 y 12.000 vascos, según las fuentes, desertaron. Las medidas se sucedieron una tras otra, se cerró incluso la frontera, se acusó de espías a los insumisos, se ejecutó a alguno de ellos bajo esa acusación, se censuró la correspondencia, se controló y reprimió a los familiares que pasaban de visita la muga hacia el sur, se pagaron sobresueldos a los gendarmes más diligentes y, finalmente, el Ministerio de la Guerra francés negoció con su homónimo español para que los desertores detenidos fueran deportados al Marruecos español. Una nueva tragedia.

No fue, sin embargo, la primera ni la última guerra a la que incorporaron a los jóvenes vascos. En 1883 tuvieron que ir hasta China para defender el pabellón francés. La aventura colonial francesa en el Yunang, que continuaría con la conquista de territorios hasta el delta del Mekong, fue una pesadilla para los que sufrieron la campaña. En 1854, otro grupo de vascos fue enviado hasta Crimea, defendiendo la tricolor francesa, cuando las autoridades de París, en colaboración con Gran Bretaña y el Imperio Otomano, desataron una estúpida guerra contra Rusia. En 1870 otro puñado de jóvenes se vería involucrado en el conflicto de Napoleón III y Prusia. En 1914 fue el clímax con su incorporación a los batallones franceses en la Primera Guerra mundial. Todavía y después de la Segunda Guerra mundial, algunos serían embarcados a Indochina (1946) y Argelia (1954) para defender el honor colonial.

Me estremece también el recuerdo únicamente numérico y esa referencia sublime a la Gran Guerra. Porque la sombra francesa ha sido muy alargada. Vicent Etchemendy, de Arrosa, murió a comienzos de 1947 después de haber participado en las campañas de Siria y Turquía bajo la bandera tricolor francesa. También fue la crónica de Pierre Lafargue, de 21 años y natural de Biarritz, que en enero de 1950 murió combatiendo bajo la bandera francesa en Indochina.

El hijo del pelotari Iñaxio Echebeste, campeón de Francia y vecino de Sara, murió en la guerra colonial de Argelia. León Lajournade, de la localidad bajonavarra de Uharte, siendo veterano de Indochina, murió años después en Argelia, en una emboscada en Seddou. Jean Sallaberremborde, del caserío Etchart de Muskildi, fue otro de los 103 vascos que murieron en Argelia. Otras contiendas, como la de Corea, inmersas en las tensiones de la Guerra Fría, también tuvieron sus víctimas vascas. Edouard Fernandez, natural de Baiona, murió en Corea, en “lucha contra el comunismo”, a finales de 1951.

El servicio militar obligatorio, el alistamiento forzoso fueron la base del nacionalismo francés. Ni la toma de la Bastilla, ni la Marsellesa, ni les Bleus de fútbol cohesionaron a una sociedad diversa tanto como lo hicieron el relato de “las guerras heroicas” y, sobre todo, el hecho colonial. Miles de nuestros jóvenes murieron por un proyecto ajeno.

Se ha intentado unir el dolor por aquella perdida colectiva con la creación de un sentimiento nacional. Una cuestión a revisar, como bien hicieron los autores de la pancarta de “Morts par la France”. “Eskuara baizik etzakiten haiek” cantaba Gorka Knorr a los muertos vascos de la Gran Guerra. Todo nuestro respeto y recuerdo a ellos. Pero que no nos hagan la trampa del trilero. Lo siento por el rey navarro Enrique, pero París no vale siquiera una misa.

 

 

 

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