Un blog desde la diáspora y para la diáspora
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lunes, 22 de diciembre de 2025

Los Anisakis del Cantábrico

Desde las páginas de El Correo traemos a ustedes este artículo que nos relata como se descubrió hace casi ciento cincuenta años la presencia de parásitos en los peces que capturaban los pescadores vascos en el Cantábrico.

Adelante con la lectura:


1880, el año en que Euskadi descubrió el anisakis

Pescadores informaron de la presencia de gusanos en sus capturas

Jon Garay

En torno a 1880, algunos pescadores vascos comenzaron a observar algo extraño en sus capturas: tenían gusanos. Sorprendidos, enviaron cartas a las autoridades y a los medios de comunicación de la época advirtiéndoles de su hallazgo. Esta es, según Raúl Rivas González, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, la primera mención que se conoce en Euskadi del anisakis, el parásito que infesta a la práctica totalidad de las merluzas del Cantábrico y al 20% de las anchoas, según informes de la Fundación Azti hechos públicos por el Gobierno vasco hace unos días.

«Una enfermedad descubierta en los pescados parecida a la triquina», describían los periódicos de aquel entonces. En 1876, varios brotes de triquinosis en los cerdos, causada también por gusanos, habían desatado la alerta entre la población. Solo tres años después, en 1879, se encontraron otro tipo de gusanos en merluzas vendidas en Madrid. El encargado de analizarlas fue el farmacéutico vasco Fausto Garagarza, director del Laboratorio Químico Municipal de la capital. «En la merluza se han encontrado en el tejido celular algunas vesículas que cada una contiene bastante número de gusanos que no puede confundirse por sus dimensiones y estructura (que son 18 o 30 milímetros de longitud y de 34 a 40 centésimas de milímetro de diámetro) con la triquina, ni ningún otro nemato-helminto peligroso, para la salud pública. El gusano tiene boca provista de dos papilas, tegumento finamente estriado al través, y cola obtusa rodeada de un ala membranosa», escribió, según recogen los veterinarios Pedro Poza Tejedor y Fernando Camarero Rioja en un artículo titulado 'Las primeras alarmas sanitarias por anisakis en el pescado en España: 1881-1884'.

Las autoridades vascas tomaron nota y ante la presencia de lo que entonces denominaban 'filaria' en todo el pescado, el Ayuntamiento de Vitoria hizo caso del informe del veterinario municipal, Gregorio Fernández Larrea, y decidió autorizar la venta de estos productos siempre que se advirtiera a la clientela de que tomar precauciones para matar al parásito, siendo decomisado en caso de infestación masiva. Para mayor seguridad, el Consistorio decidiría también concentrar durante un tiempo todas las pescaderías en un solo local estrechar la vigilancia. «Esto no significa que el anisakis apareciera en el siglo XIX. Está desde siempre en el Cantábrico, forma parte del ciclo biológico natural», apunta Rivas.

Delfín con un kilo de gusanos

Aquellos pescadores pensaban por error que la presencia de gusanos era incluso una buena señal, ya que indicaría que los pescados afectados eran de buena calidad. Se tardarían más de 70 años en saber con exactitud qué eran aquellos parásitos. Los identificó en 1960 el médico holandés Pieter Hendrik van Thiel en un paciente que al parecer había comido un arenque infectado. El anisakis es un nemátodo, uno de los varios tipos de parásitos de los peces que nos pueden afectar. Con un cuerpo cilíndrico y alargado, «crece y se reproduce en el intestino de delfines, cachalotes y otros mamíferos marinos. Estos expulsan en sus heces los huevos, que se depositan en el fondo marino, donde los consumen los crustáceos ya en forma de larvas. A su vez, los crustáceos son presa tanto de cefalópodos –pulpos, calamares, sepias…– como de muchos peces. Nos infectamos al consumir estos, somos hospedadores accidentales», asegura Xabier Lecube, investigador de la Estación Marina de Plentzia (PIE).

Su masiva presencia en merluzas, anchoas, zapateros, atunes, verdeles… en la costa cantábrica obedece a varios factores, según Rivas. El primero es el orográfico. «Existen cañones profundos que se acercan a la plataforma continental y que facilitan el tránsito de los grandes cetáceos cerca de la costa». Estos, como queda dicho, son los hospedadores del anisakis. «Es muy habitual encontrar el parásito en estos animales. En un caso, un delfín tenía un kilo de anisakis en su estómago. Les provocan úlceras e incluso perforaciones», subraya Lecube. El segundo tiene que ver también con las ballenas y los delfines. «Nos encontramos cerca de sus zonas migratorias, donde conviven con bancadas de merluzas y atunes», apunta el microbiólogo. Y una tercera razón, todavía por demostrarse, sería el progresivo calentamiento de las aguas por el cambio climático, que podría favorecer el ciclo vital del anisakis.

Euskadi se encuentra a la cabeza de España en infecciones por este parásito, con alrededor de 700 casos al año de un total de 8.000 en todo el país. El principal culpable es el elevado consumo de boquerones, ya que el vinagre no mata el anisakis. Sí lo hacen «el calor y la congelación», insiste Rivas. En el primer caso, se han de superar los 60 grados, lo que se consigue cocinando el pescado en el horno, en la plancha –siempre que no sea vuelta y vuelta– o friéndolo. En cuanto al frío, basta con congelarlo a -20 ºC durante 7 días o a -35 ºC durante más de 15 horas. Tampoco ayuda la costumbre creciente de comer pescado crudo en forma de sushi –Japón acapara el 90% de infecciones a nivel mundial– o en los pokes.

El primer caso grave se detectó en Vitoria en 1994

Cuando se ingiere un pescado con anisakis surgen dos escenarios principales. Uno, el más habitual, es la llamada anisakiasis gástrica. El parásito, que en nuestro organismo no puede reproducirse, se asienta unos días en los intestinos y puede producir náuseas, vómitos y dolor abdominal. Normalmente se resuelve cuando expulsan las larvas en las heces. El otro es la anisakiasis alérgica, producida por una reacción a las proteínas del parásito -no es necesario haberlo ingerido-, y provoca desde urticarias leves hasta anafilaxia, una reacción extrema que puede provocar incluso la muerte. El primer caso de anisakiasis detectado en España tuvo lugar en 1991 en Valladolid. Y la primera anafilaxia, en 1994 en el hospital Santiago de Vitoria.

De las nueve especies de anisakis existentes, solo tres -anisakis simplex, anisakis pegreffii y anisakis physeteris, son zoonóticas, es decir, pueden afectar al ser humano. «La simplex es bastante agresiva y la más común en el Cantábrico», explica el microbiólogo Raúl Rivas, que apunta que el «parásito nota cuando el pez va a morir y pasa del estómago y los intestinos a los músculos, como la zona de la ventresca». 

 

 

 

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martes, 12 de agosto de 2025

Bernaola | Diáspora

La reciente celebración de la edición 2025 del Jaialdi en Boise ha sido la inspiración para este texto dedicado a la diáspora vasca, mismo que ha sido publicado en la sección de Opinión de Naiz. Y pues nada, solo mencionar que definitivamente sí que hay otras diásporas vascas además de la estadounidense.

Adelante con la lectura:


Diáspora 

Iñaki Bernaola

Pocas veces se ha dado tanto pábulo a la actividad desarrollada por la llamada diáspora vasca como en las recientes celebraciones llevadas a cabo en la localidad de Boise (Idaho, EEUU), a donde han acudido varias personalidades de la administración y del mundo académico, así como diversas figuras el mundo cultural vasco. Es bien sabido que el origen de la diáspora suele guardar relación con la necesidad de huir de la pobreza, de los conflictos bélicos o, sin más, con la necesidad de buscar horizontes más propicios. Todos los países europeos tienen su diáspora, casi siempre con origen en los siglos XIX y primera mitad del XX.

Los vascos tenemos una diáspora abundante; a veces, como en el caso citado, profusamente conocida, y otras no tanto. De hecho, en la diáspora vasca, como supongo que en cualquier otra, puede encontrarse de todo. Pero en nuestro caso, el indicador más claro de pertenencia a la misma son los apellidos. Los vascos tenemos la suerte de que, a la hora de buscar nuestros orígenes, los apellidos nunca fallan.

Cuando era joven compartía con algunos amigos la afición por la guitarra. Era la época del boom de los cantautores sudamericanos. Nosotros sentíamos predilección por las milongas de José Larralde, tanto por la apariencia de gaucho con que aparecía en las portadas de sus discos como por el contenido de las canciones, pero, sobre todo, porque eran relativamente fáciles de interpretar, mucho más que las de Atahualpa Yupanqui, al contrario que Larralde no hijo de padre vasco, sino de madre, con las que mal que bien todavía podíamos arreglarnos.

Pero quien se llevaba la palma de popularidad en aquella época era el chileno Víctor Jara. Había una canción suya dedicada a un tal Luis Emilio Recabarren, que fue el fundador del Partido Comunista Chileno. No era Luis Emilio el único vasco significativo de Chile: ahí tenemos también al sangriento dictador Augusto Pinochet Ugarte.

Es probable que muchos lectores no sepan quién es Máxima Zorroguieta. Nada menos que la reina de los Países Bajos, esposa del actual rey Guillermo y nuera de la anterior reina Beatriz, la cual abdicó en favor de su hijo. Vivió durante su juventud en Argentina. Y volviendo a los Estados Unidos, es sabida la existencia de políticos con apellido vasco pertenecientes al ala más reaccionaria de dicho país, cuyos nombre omito por elemental prudencia.

Creo que en ningún sitio se ha dado tamaña solidaridad con los presos y refugiados vascos como en Uruguay. En el año 1994 se produjeron en dicho país grandes manifestaciones en favor del derecho de asilo para los vascos huidos. No hace falta señalar quién es uno de los personajes más carismáticos de toda la historia de Uruguay: el expresidente Pepe Mujica.

Un compañero mío de estudios nos invitó a pasar unos días en casa de sus tíos en París. Su tía fue uno de los niños vascos evacuados durante la Guerra Civil. En Francia debió de tener contactos con el maquis, y acabó casándose con un comunista manchego superviviente del campo de exterminio de Mauthaussen. Por su casa parisina pasaban montones de comunistas, algunos también hijos de la diáspora vasca, como por ejemplo Agustín Gómez de Segura Pagola, otro niño evacuado que llegó a ser futbolista en el Torpedo de Moscú y dirigente del Partido Comunista de España, del cual acabó distanciándose por desacuerdos con la línea eurocomunista de Santiago Carrillo. El último exponente de la diáspora vasca que quiero mencionar reviste enorme actualidad: el periodista Pablo González, descendiente también de niños vascos evacuados a la Unión Soviética.

Como he dicho antes, en la diáspora puede encontrarse de todo. Y por ello es importante que, dentro de ese abanico, nos quedemos con aquello que más nos interesa. Porque no nos engañemos: a quien más le importa la diáspora es al país de procedencia.

En un libro de entrevistas a Pepe Mujica recién editado por GARA, este se quejaba de que la mayoría de los medios de comunicación estén en manos del capital. Tenía razón, no solo porque los medios dan una versión determinada de los hechos reales, sino sobre todo porque crean un mundo virtual propio. Ese mundo virtual además no lo crean solo los medios, sino también la cultura, el arte, el cine... incluso las marcas de alimentos y bebidas a la vista en los estantes del supermercado. Hoy en día, además, la importancia del mundo virtual en nuestras vidas es enorme, comparada con el estrecho marco del mundo real de cada individuo.

No sé qué tipo de diáspora le interesa a nuestro país. Si sé, por el contrario, a cuál se le concede más espacio en nuestro mundo virtual. Tal es así que, vistos los recientes acontecimientos, me ha asaltado la duda de si el efecto subsiguiente ha sido reforzar la imagen vasca en los Estados Unidos, o reforzar la imagen de los Estados Unidos en el País Vasco.

Yo intentaría prestar más atención a otras diásporas y a otros personajes ligados con ellas. Aunque solo sea para que no parezca que los únicos que tienen diáspora vasca son los yanquis.

 

 

 

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jueves, 5 de diciembre de 2024

Extractivismo Contemporáneo

Desde las páginas de El Mundo traemos a ustedes este esclarecedor reportaje acerca de indicadores económicos y financieros que dejan clara la situación de extractivismo colonial que Madrid ejerce sobre Hego Euskal Herria... y Catalunya.

No por nada el 155 Constitucional.

Adelante con la información:


Solo País Vasco, Madrid y Navarra alcanzan el nivel de productividad de la UE: Cataluña se cae del podio y España se aleja de los líderes tras una década perdida

Las actividades industriales, junto a las financieras e inmobiliarias, se consolidan como las más eficientes

Cristina Alonso

La productividad se ha convertido en el tema del momento. O más bien, en la principal preocupación económica. El Consejo General de Economistas de España lo ha llevado a debate esta mañana con la presentación de un informe que sitúa a nuestro país en una delicada posición frente a los competidores del entorno europeo y que dibuja una década prácticamente perdida en esta carrera por la mejora de la eficiencia de los factores productivos.

A partir de los datos de la oficina estadística europea Eurostat y de la española, el INE, el informe analiza la evolución de la productividad del trabajo entre los años 2013 y 2022 y aporta tanto una comparativa internacional, para analizar el posicionamiento de España respecto a los países de la Unión Europea, como un ranking interno para situar a las comunidades autónomas dentro y fuera de nuestras fronteras, además de un análisis sectorial.

La primera conclusión es clara: España no ha logrado mejorar sustancialmente su eficiencia productiva en la última década. Al contrario, se sitúa como el quinto país de la UE con menor aumento de la productividad en estos años, al registrar un avance medio anual de apenas el 0,4%, frente al 0,8% de media comunitaria. Esta evolución ha empeorado la posición relativa de nuestro país en el periodo, pasando de 102,2 a 97,9 puntos, y nos ha alejado de países líderes como Irlanda o Luxemburgo.
Líderes y rezagados

En la foto internacional por regiones, sólo tres comunidades autónomas españolas se cuelan en la media de productividad de la UE. Se trata de País Vasco, Madrid y Navarra. Fueron las únicas que alcanzaron en 2021 (último dato disponible en el análisis) valores iguales o superiores al promedio comunitario. Cataluña, que formaba parte de este selecto grupo en el año 2013, ha empeorado su posición en la última década y se ha caído del podio.

El informe señala a Irlanda, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Francia, Países Bajos y Suecia, además de Luxemburgo, como los países en los que se encuentran las regiones más eficientes en términos de productividad del factor trabajo de toda la Unión Europea. Mientras, las diez regiones con menor productividad se ubican en tres países: Bulgaria, Rumania y Polonia.

"Los resultados obtenidos arrojan un panorama preocupante que evidencian un insuficiente desempeño de la economía española en términos de productividad y que, además, se prolonga en el tiempo, dificultando su convergencia respecto a los promedios comunitarios", ha advertido durante la presentación del informe el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, que ha insistido en que "mejorar los niveles de productividad no solo debe ser un objetivo como país, sino también una apremiante necesidad para no quedar rezagados tanto de las tradicionales potencias económicas mundiales como de las nuevas economías que emergen con fuerza en el panorama internacional".

Ranking nacional
Dentro del mapa de España, los economistas han elaborado un ranking propio con datos de 2022. Y aquí, de nuevo, las comunidades autónomas que están por encima de la media nacional son Madrid, Navarra y el País Vasco. Pero también están Cataluña, La Rioja o Baleares. Del otro lado de la moneda, Murcia, Extremadura, Canarias, Andalucía y Melilla muestran los peores registros.

Entre 2013 y 2022, las comunidades que han mostrado un mayor dinamismo (es decir, donde más ha aumentado la productividad) son Baleares, Cantabria, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja, además de las ciudades autónomas Ceuta y Melilla. Mientras, Canarias y Extremadura son las regiones que han mostrado una peor evolución a lo largo de la última década. En consecuencia, los economistas destacan que "no hay una evidencia clara de convergencia regional".

Respecto a los determinantes de las diferencias de productividad interregionales, el director del Informe, José Carlos Sánchez de la Vega, ha indicado que "se identifican relaciones significativas entre los niveles de productividad regionales y factores como la estructura productiva y ocupacional, el esfuerzo tecnológico, la calidad del empleo, el tamaño de las empresas y el capital humano".

De acuerdo con los datos analizados, los sectores con productividad superior a la media son: Industria, Información y comunicaciones, Actividades financieras y de seguros y Actividades inmobiliarias. Frente a Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca y Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, reparación de artículos de uso doméstico y otros servicios, que presentan los menores niveles de productividad relativa.

 

 

 

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miércoles, 30 de octubre de 2024

El No a la Constitución Europea

En esta ocasión la visita a la hemeroteca nos lleva a 2004, año en la que se dijo no a la Constitución para Europa.

Aquí lo que nos presenta Naiz, para quienes quieran saber más del tema:


Los jefes de Estado firmaron la Constitución Europea que luego la población no refrendó

El 29 de octubre de 2004 los veinticinco jefes de Estado de la Unión Europea firmaron en Roma el llamado Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, que después no entró en vigor al ser rechazado en las urnas por la mayoría de la ciudadanía del Estado francés y los Países Bajos.

Iñaki Iriondo

En el Salón de los Museos Capitalinos de Roma, con la estatua del papa Inocencio X de fondo, y con la solemnidad que exigía el paso decisivo que se estaba dando, el 29 de octubre de 2004, los 25 jefes de Estado de la Unión Europea firmaron el llamado Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, conocido como Constitución Europea. Se pretendía que reemplazara a los tratados constitutivos anteriores de la UE y a los que después los fueron modificando, como los de Bruselas, Acta Única Europea, Maastricht, Ámsterdam, Niza o los sucesivos Tratados de Adhesión.

Pero en el análisis que al día siguiente publicó en GARA, Josu Juaristi ya advertía de que pese a las rimbombantes declaraciones de unos y otros durante el acto de la firma, en realidad la UE no tenía todavía esa Constitución, puesto que a partir de ese día se abría un «complicado e incierto» proceso de ratificación del tratado constitucional.

La Unión tenía dos años para hacerlo y cada estado lo haría según el procedimiento interno previsto. Muchos de los estados lo harían por vía exclusivamente parlamentaria, mientras que otros –como los estados español y francés– lo iban a hacer por referéndum, lo que ya se recogía en estas páginas que era «un ejercicio de alto riesgo».

Y vaya si lo fue. La ciudadanía del Estado francés en referéndum y la de los Países Bajos en una consulta no vinculante organizada por el Gobierno rechazaron la Constitución Europea. Se pretendía que el tratado constitucional entrase en vigor el 11 de noviembre de 2006, pero con el rechazo de estos dos importantes estados fundadores de la Unión Europea al proyecto constitucional, el proceso de ratificación se paralizó.

Los referéndums en Euskal Herria

Tras la firma del tratado en Roma, el editorial de GARA ya señalaba que ante los referéndums que debían darse era preciso que la ciudadanía estuviera bien informada de las consecuencias de esta Constitución Europea, entre ellas, la imposición de un modelo neoliberal que pondría importantes restricciones a que cada estado pueda organizar libremente sus servicios públicos y traería una flexibilización del mercado laboral. También advertía de lo negativo que resultaba el tratado para las lenguas de los pueblos sin estado.

El referéndum en el Estado español se celebró el 20 de febrero de 2005, bajo un Gobierno de José Luis Zapatero, Con una abstención enorme, del 57,6%, el apoyo al «sí» fue del 76,7%, mientras que el «no» se quedó en el 17,2%.

Pero los resultados fueron muy distintos en los cuatro territorios de Hego Euskal Herria, donde el porcentaje del «no» dobló prácticamente al del conjunto del Estado español, al tiempo que la abstención resultó muy superior. Esto llevó a que GARA destacara al día siguiente que «casi el 75% del censo de Hego Euskal Herria da la espalda a la Constitución Europea», es decir, apenas uno de cada cuatro electores del censo vasco le dio un «sí» al tratado.

Y eso que PNV, PSOE y PP hicieron campaña a favor del «sí», cada cual por sus razones. Por ejemplo, en los mítines de cierre de campaña, Josu Jon Imaz, entonces presidente del EBB, aseguró que el tratado reducía la soberanía estatal, mientras que Patxi López y María San Gil se basaron en que impediría el Plan de Ibarretxe, al que poco antes ya le habían dado un portazo en el Congreso de los Diputados.

Entre quienes se oponían a la Constitución Europea se encontraban la izquierda abertzale –entonces ilegalizada–, Eusko Alkartasuna, Aralar y Ezker Batua. También se conformaron una Iniciativa por el No que pretendía mostrar a Europa con ese voto contrario que «somos un pueblo» y una Plataforma Social por el No. También se movilizaron por la papeleta negativa el EPPK, que apuntó que «el tratado encarcela a Euskal Herria», Askapena y la Asamblea Anti-TAV.

En Ipar Euskal Herria el referéndum se celebró el 28 de mayo de 2005. Y si en el conjunto del Estado francés ganó el «no» con un 54,8% del voto, frente al 45,32% de «síes», en Iparralde las papeletas de apoyo ganaron por poco, con un 50,64% de «síes» frente al 49,35 de «noes». Las zonas del interior se mostraron contrarias a la Constitución, mientras que el mayor peso del voto afirmativo de la aglomeración urbana del BAB, en la costa –la zona más densamente poblada–, fue el que ocasiona que el balance del conjunto de Iparralde se inclinara levemente por el «sí».

La participación en el Estado francés se acercó al 70% y fue la movilización de los votantes de izquierda, y también de la extrema derecha, la que decantó el «no» final, puesto que mientras el electorado del gobernante UMP y de la segunda fuerza de le derecha, la UDF, obedecieron las proclamas por el «sí», el votante del PSF y de los Verdes que habían apoyado oficialmente el tratado no consiguieron convencer a sus bases.

Y este resultado, sumado al que se dio pocos días después, el 1 de junio, en los Países Bajos, donde un 61,6% votó «no», hizo que la pomposa firma del 29 de octubre de 2004 en Roma quedara finalmente en papel mojado.




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domingo, 25 de agosto de 2024

De Mapas y Vasco(ne)s

Desde la página de Gasteiz Hoy traemos ustedes esta reseña de una exposición de mapas históricos con referencias a la tierra habitada por los vascos y sus antepasados directos, los vascones.

Aquí la información:


¿En qué año aparece el País Vasco por primera vez en el mapa?

La muestra ‘El País Vasco en los mapas entre los siglos II y XVIII’ está en la Subdelegación del Gobierno en Álava hasta el 30 de diciembre

Beatriz Corral

El mapa de España más antiguo conservado data de, aproximadamente, el año 1300. Es una copia bizantina de la representación de Hispania que el geógrafo greco-egipcio Claudio Ptolomeo realizara en el siglo II, en torno al año 150.

Y es en este último donde figura la primera aparición cartográfica del País Vasco. Ptolomeo no solo recogió diversos topónimos representados por coordenadas. También mostró los nombres de cuatro tribus prerromanas: autrigones, caristos, várdulos y vascones.

Las que, según los geógrafos grecorromanos antiguos, habitaban lo que hoy es el País Vasco. Además, en la zona hay diversos núcleos de población y ríos como el Ebro, Nervión y Deba.

La exposición

Es uno de los atractivos de la muestra ‘El País Vasco en los mapas entre los siglos II y XVIII’, que hasta el 30 de diciembre puedes visitar en la Subdelegación del Gobierno en Álava (calle Olaguibel, 1). La exposición está disponible de lunes a viernes, de 9 a 14 horas.

Aunque también tienes opción de concertar una visita guiada gratuita, tanto por la mañana como por la tarde, los días laborales, en el correo: expomapas.paisvasco@correo.gob.es

Un recorrido en busca de la presencia del País Vasco por la cartografía mundial. En él descubrirás los mapamundis medievales, más sencillos, con referencias vagas a topónimos como 'Vasconia', 'Biscaia' y (erróneamente) 'Gasconia', y el Ebro como único accidente geográfico significativo.

"El país de los baskuns"

También de la Edad Media hay mapas islámicos, como uno del siglo X, del cartógrafo persa Al-Istajri, que hace referencia al "país de los baskuns". No es hasta el siglo XIII cuando surgen en Europa las cartas náuticas que, de manera muy precisa y exacta, representan la costa mediterránea y cantábrica, con todos los puertos notables de la costa vasca.

La carta náutica más antigua conservada data, aproximadamente, de 1270. En ella, por primera vez, aparece un topónimo vasco (St.Sebastiano).

El viaje cartográfico continúa hasta la segunda mitad del siglo XV, con los primeros mapas "modernos" de España como "actualizaciones" del ya mencionado mapa ptolemaico. Las primeras versiones impresas datan de 1482. Y es a partir de entonces cuando encontramos dentro de ellas representaciones "modernas" del País Vasco.

Mapas al detalle

Aunque no será hasta la llegada de los atlas flamencos y holandeses, a finales del siglo XVI y principios del XVII, cuando se publiquen los primeros mapas dedicados específicamente al País Vasco. Como el primer atlas de ciudades (1572), que recoge vistas de paisajes vascos.

Avanzamos en el recorrido y también en los siglos. Aterrizamos en el XVIII, con dos de los grandes cartógrafos españoles: Tomás López y Vicente Tofiño. Ambos, a través de sus mapas provinciales y cartas náuticas, reflejaron con detalle la costa y el territorio vascos.

Por último, podrás contemplar varias reproducciones de las planchas de cobre utilizadas en el siglo XVII para imprimir algunas de las obras expuestas.

 

 

 

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domingo, 19 de marzo de 2023

El Hallazgo de John Cabot

Pues nada, la evidencia que muestra como flagrante mentira aquello de que Cristobal Colón - Columbus para la comunidad italoestadounidense - siempre ha estado ahí, solo que la ocultaban para poder sustentar el relato oficial español.

La realidad es que el continente ya era conocido en su parte más septentrional y que lo que comandó Colón fue una expedición punitiva, el preámbulo para la posterior invasión.

Algo que ni los escandinavos ni los vascos siquiera consideraron.

Esta información que les traemos desde Deia prueba nuestro argumento:


Los primeros vascos al oeste del Meridiano 50

Las primera referencias históricas de los vascos en Norteamérica son las de los balleneros y bacaladeros en Belle Isle, situado entre las actuales Terranova y Labrador

Xabier Irujo

El explorador John Cabot alcanzó Terranova el 24 de junio de 1497, y se encontró con un grupo de marinos: “Eran bizkainos que venían a pescar bacalao. Se sorprendieron al vernos… Pero al ver nuestras barcas nos vendieron pescado, que es muy fino y bueno, y nos dieron pescado seco, que nos fue de gran ayuda”. Aquellos primeros marinos vascos habían establecido una estación pesquera en el estrecho de Belle Isle, situado entre las actuales Terranova y Labrador.

El navegante portugués Gaspar Corte-Real también se topó con marinos vascos en su viaje de 1501. Escribió en su diario que provenían “del Reino de Bizkaia” y anotó que “van todos los años” y que eran muy hábiles pescadores. En su obra Roteiro da Viagem que em Descobrimento da Terra Nova, el autor menciona que “estos vascos, que vienen aquí a pescar, conocen bien estas tierras, y saben ir y venir”. De hecho, desde el puerto de Mutriku hasta el estrecho de Belle Isle hay exactamente 4.001 kilómetros. Corte-Real observó que los vascos habían construido “viviendas de paja y corteza de árbol” en la costa de Terranova, donde vivían durante la temporada de pesca y anotó en su manuscrito que “estos vascos tienen mucho trato con los naturales, quienes los visitan con frecuencia, llevándoles muchas pieles y otras cosas”.

Hacia 1501, el explorador portugués João Álvares Fagundes también encontró marinos vascos en Terranova. Los describió como “navegantes audaces e intrépidos” y afirmó que eran “los primeros en aventurarse en los mares profundos y desconocidos de esta parte del mundo”. Giovanni da Verrazzano, que exploró la costa este de América en 1524, vio a un grupo de marinos vascos en Terranova y anotó en su cuaderno de bitácora que “pescan gran cantidad bacalao en estas aguas, lo han hecho durante muchos años, y saben dónde están los mejores caladeros”. En 1534, el explorador francés Jacques Cartier, vio a un grupo de arrantzales cerca de la boca del golfo de San Lorenzo. Cartier los describió como “muy hábiles en su oficio” y elogió sus técnicas de pesca.

En euskara

Por tanto, no extraña que Lope Martínez de Isasti mencionase en 1625 que, cuando los balleneros llegaban a las costas de Ternua y preguntaban a los nativos “nola zaude?”, éstos respondieran “apaizak hobeto”. Los Innu y los Mi’kmaq llevaban aprendiendo euskara más de cien años, y los vascos estaban familiarizados con las varias lenguas algonquinas.

Muchos autores contemporáneos escribieron sobre la pericia de los vascos en la caza de la ballena. Cuando Henry Hudson, el explorador inglés que navegó hasta el Ártico en 1610 en busca de un paso entre océanos por el noroeste, se encontró con un grupo de balleneros vascos, escribió en su diario: “Aquí vimos ballenas jugando a nuestro alrededor en gran abundancia, pero nuestros hombres no tenían habilidad para atraparlas, y por lo tanto decidí hablar con los pescadores, porque podía ser provechoso para nosotros. Y poco después enviamos a alguien a hablar con ellos que, siendo vascos, no hablaban inglés, pero viendo que éramos ingleses, amablemente nos dieron la bienvenida y nos dijeron que conocían ciertos lugares donde solían pescar muchos de estos grandes peces, y ofrecieron ayudarnos a cazar algunas. Nuestros hombres pronto accedieron y desembarcaron con ellos; allí los vascos les enseñaron el arte de cazar estos grandes peces, y nos dieron tantos como quisimos.” Otros exploradores como Jonas Poole, Jean Nicot, John Lawson y Charles Johnson subrayaron que los primeros arpones de aquel siglo fueron vascos.

En 1578, Sir Humphrey Gilbert escribió a Sir George Peckham que los bacaladeros y balleneros vascos utilizaban el área como zona de pesca estacional y que nunca pretendieron ocupar Terranova. Los arrantzales llegaban en primavera, trabajaban durante el verano y el otoño, y regresaban a sus casas antes de que las tormentas invernales impidieran la navegación. Nunca establecieron asentamientos permanentes, tan sólo se han hallado cementerios donde enterraban a los que morían en las estaciones de pesca.

Desarrollo económico

La aventura comercial vasca tuvo un gran impacto en el desarrollo económico de la zona. Fueron los primeros europeos en establecer una industria en América. Desarrollaron un método único para conservar el bacalao, que consistía en salar y secar el pescado en bastidores de madera. Este método de conservación permitió transportar el pescado a Europa. La caza de la ballena fue una actividad económica importante tanto para los vascos como para los nativos: Los primeros intercambiaban la carne de ballena y otros productos manufacturados como hachas y calderos de cobre por pieles de castor y otros productos de valor.

Pero los marinos vascos también tuvieron un impacto cultural significativo. Establecieron relaciones intensas con los indígenas y su presencia ayudó a configurar el paisaje social y cultural de la zona. Abundan los topónimos vascos como Baia Ederra, Port au Choix (Portutxoa), Barachois (Barratxoa), Port-à-port (Opor-portu), Etxalde portu, Ingornachoix Bay (Aingura Txar), Uli-Zulo y Burua-Aundi, entre muchos otros.

La industria vasca en Terranova comenzó a declinar a fines del siglo XVI y, a mediados del siglo XVII colapsó debido a una combinación de factores como la sobrepesca, la competencia y los conflictos armados con ingleses y holandeses. Según consta en los registros históricos, una de las últimas campañas de balleneros vascos en Terranova fue la de 1637, año en el que el misionero Paul Le Jeune describió la actividad de marinos vascos en aquellas costas. En su obra de 1614, Jean Nicot ya menciona las campañas balleneras vascas en Islandia. De hecho, la expedición de 1604 marcó el comienzo de la caza vasca de ballenas en la isla. En 1615, una expedición compuesta por tres barcos llegó a Islandia y logró cazar once ballenas. Pero una tormenta los sorprendió pocos días antes de salir y, los 86 marinos vascos se quedaron en tierra, habiendo perdido sus naves y la carga en aquel terrible naufragio. Alentados por el gobernador de la zona, los islandeses atacaron y mataron a unos 40 de los supervivientes. Esta masacre, conocida como Baskavigin, tuvo un impacto significativo, pero no supuso una disminución en la actividad ballenera vasca en la zona. Fue un trágico interludio en un siglo marcado por un rico intercambio cultural entre vascos e islandeses. La industria prosperó hasta finales de siglo, cuando comenzó a declinar.

Los navegantes vascos continuaron surcando el Atlántico Norte, pero en barcos franceses, británicos u holandeses. Una de las últimas menciones de marinos vascos en esas aguas es la del reverendo Philip Tocque, un misionero anglicano en Terranova. En la entrada de su diario del 15 de junio de 1855, describe: “A eso de las 7 de la tarde un hombre llamó a la puerta; dijo que venía de Labrador, y hablaba unas pocas palabras de inglés. Resultó ser un marino vasco que había estado al servicio de alguna compañía pesquera en Blanc Sablon o Red Bay. Lo habían desembarcado con otros dos, pero se había perdido. Había dormido entre las rocas y estaba exhausto cuando llegó a Pinware [Pied Noir]. Le dimos una buena cena y una buena cama, y lo agradeció”. Como tantos antes que él, había aprendido en el mar qué poco necesita una persona. 




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miércoles, 24 de agosto de 2022

Viñedos "Separatistas"

Como ya se ha señalado con anterioridad en este blog, La Rioja -Errioxa- fue territorio vascón durante siglos, hasta que la expansión político militar castellana terminó por arrebatarlo a Nafarroa. La nomenclatura de ciudades, pueblos, ríos y otros puntos geográficos no deja duda de ese pasado.

Pues bien, resulta ser que un evento deportivo, ciclista para ser más precisos, ha generado polémica dado el tema de la dominación de origen de los vinos que se producen en la zona, dividida entre esa comunidad autónoma y Araba. El "separatismo" llevado al ámbito vitivinicultor.

Lean lo que informa El Diario:


La Vuelta deja dos millones de euros en Euskadi y una nueva polémica con la Denominación de Origen Rioja Alavesa

Bilbao es la capital más beneficiada económicamente, con dos etapas con llegada y salida que sirven a la ciudad de ensayo para acoger la salida del Tour

Belén Ferreras

La Vuelta dejará a su paso por Euskadi un impacto económico de casi dos millones de euros. Bilbao será la ciudad más beneficiada por acoger dos etapas, este miércoles y jueves, con meta de llegada y salida en la capital vizcaína. El ayuntamiento bilbaíno ha calculado en un millón de euros el beneficio económico que se quedará en la ciudad, que ha ratificado la apuesta por acoger grandes eventos. De hecho, estas dos etapas sirven de ensayo para la salida del Tour en julio del 2023. En Vitoria, la Vuelta ha dejado 800.000 euros, mientras que Irún, desde donde ha salido la etapa de este martes, fuentes del ayuntamiento señalaban que, pese a no tener cuantificado el impacto económico el balance “no puede ser más positivo” para la hostelería de la ciudad, por lo que trabajan ya para el año que viene puedan tener también una etapa con meta en la localidad.

En la Vuelta 2022 participan un total de 184 corredores de 23 equipos, acompañados de 6.000 personas acreditadas, de las cuales 614 son periodistas y fotógrafos, lo que ha permitido a los hoteles de estas ciudades colgar el cartel de completo, especialmente en el caso de Bilbao, que está celebrando su Aste Nagusia con gran afluencia de turistas. Este movimiento de personas se ha dejado ver también en llenos en bares y restaurantes al paso de la carrera.

Pero el mayor impacto de la carrera es el escaparate que supone. Hay que tener en cuenta que se trata de un evento deportivo que se sigue en 190 por países. Además, cuenta con 1.380.000 seguidores a través de redes sociales y app propia. Precisamente por el enorme impacto que tiene la Vuelta a nivel informativo, un rótulo de TVE en el que se podía leer este martes 'Denominación de origen Rioja Alavesa' sobre imágenes de viñedos, a la altura de Leza y Navaridas, que salió cuando faltaban 5,8 kilómetros para que el pelotón llegara a Laguardia, localidad en la que la Vuelta tenía meta de llegada, ha generado polémica en diversos sectores por la división que existe entre los bodegueros alaveses sobre la posibilidad de que los vinos de esa zona salgan de la denominación de Rioja para constituir una propia como Rioja Alavesa.

Esta es una postura que apoya el PNV, la de crear una denominación propia y el diputado general de Álava, Ramiro González, destacaba una captura de la imagen de TVE con el rótulo sobre la denominación de origen en un tuit en el que señalaba las “extraordinarias imágenes de nuestro territorio” que se habían podido ver en televisión.

Si Ramiro González aplaudía la imagen de TVE con entusiasmo, en el lado contrario se colocaba la presidenta de La Rioja, Concha Andreu, que también desde de las redes sociales respondía al rótulo de TVE: “Denominación de Origen Calificada Rioja solo hay una”, decía la presidenta riojana.

El tema de la nueva denominación de origen se está dirimiendo en estos momentos en Bruselas, ya que la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) ha traslado a la UE la petición de usar la nueva denominación. Mientras tanto, han pedido al Gobierno vasco vender en España vino con el etiquetado de ‘Viñedos de Álava’, aunque, de concederse por parte del Ejecutivo vasco este permiso, estaría condicionado a la decisión europea al respecto.

Tras su paso por Álava el martes, la Vuelta inició su quita etapa el mediodía de este miércoles en Irún, donde miles de aficionados han acompañado en las calles al pelotón y la caravana. La prueba ciclista, tras pasar por Donostia, ha finalizado en en Bilbao tras recorrer 187 kilómetros. Este jueves Bilbao será escenario de nuevo de la salida de la sexta etapa. En la capital vizcaína un total de 300 personas, entre efectivos de la Policía Municipal, personal de áreas municipales y organización se encargarán de garantizar el buen desarrollo de la prueba, que comenzó el 19 de agosto en Utrecht, en los Países Bajos.

 

 



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sábado, 2 de abril de 2022

Étienne Cleirac y el "Descubrimiento de América"

De ser cierto esto que se nos informa en las páginas de Noticias de Gipuzkoa se confirmaría que Cristobal Colón no venía en plan explorador a través del Atlántico sino que claramente sus intenciones desde un principio eran las de invadir y saquear.

Por ahora, suponemos que esto generará toda una investigación pues cambia por completo la historia eurocentrista de la humanidad.

Así que adelante con la lectura:


Un libro asegura que los vascos descubrieron América cien años antes que Cristóbal Colón

El ejemplar 'Us et costumes de la mer', un tratado naval fechado en 1647, ha sido localizado por la editorial navarra Mintzoa y cita textualmente este acontecimiento

Ana Jiménez Guerra

¿Los vascos descubrieron América cien año s antes que Cristóbal Colón? Así lo asegura un ejemplar de la primera edición Us et coustumes de la mer, fechado en 1647 y obra del jurista Étienne Cleirac, que ha sido localizado por la editorial navarra Mintzoa en Francia. Desconocido por el gran público, este libro es un importante tratado naval y reúne varios capítulos protagonizados por vascos relacionados con la pesca y la caza de ballenas y, lo más relevante, citando textualmente que descubrieron América cien años antes que Cristóbal Colón.

Esta obra, cuenta el responsable de la editorial Mintzoa, Aritz Otazu, además de ser muy valiosa por tratarse de una primera edición, destaca también porque está realizada por Étienne Cleirac, "abogado del parlamento de Burdeos de la época y autor del primer diccionario marítimo que se conoce". A lo largo de su vida, el francés realizó varios tratados marítimos, pero Us et coustumes de la mer "es el más importante y completo". Así, en sus 450 páginas habla desde de cómo podían llegar los piratas, de las naciones de la época como Inglaterra, España o Francia... Y de los vascos, y no como una mera anécdota, sino como protagonistas de varios capítulos: "En el apartado que trata la pesca de ballenas, hay siete capítulos en los que figuran los vascos".

En Amércia antes que Colón

Entre los capítulos que reúne este tratado naval, repasa Otazu, "uno de ellos habla de cómo se descubrió América por parte de los vascos mientras estaban cazando ballenas". De hecho, añade, "en otro capítulo apunta que un vasco advirtió a Cristóbal Colón de cuál era la dirección por la cual tenía que ir para descubrir esa zona que ellos llamaban tierra nueva".

Otro de los aspectos que recoge el libro es una expedición de los vascos al Mar del Norte, a Groenlandia; otro capítulo retrata cómo los ingleses les prohibieron cazar ballenas o que fueron los vascos quienes enseñaron a cazar a los holandeses. También se resumen las incomodidades que suponía el trasladar los trozos de carne de ballena para luego hacer aceite debido al mal olor que desprendían, en un capítulo donde se menciona a François Soupite, "un burgués natural de Ziburu que se inventa cómo llevar esa carne en el mar sin que se pudra y mantenerla sin olor".

Entre otras anécdotas, apunta el editor, en Us et coustumes de la mer se reseña también que en 1617 unos vascos ayudaron a unos mercantes de Burdeos a llenar sus navíos para ir a la temporada de ballenas, que duraba seis meses –como recuerda, en aquella época la llamada Tierra de Vascos era parte del Reino de Navarra–.

En cualquier caso, Otazu destaca el valor de hallar estos testimonios, en los que los vascos son protagonistas y no una mera anécdota, recogidos en un libro escrito por una figura importante y respetada como es el francés Étienne Cleirac. Además, reivindica, está también la importancia de compartirlos y hacerlos públicos: "Los descubrimientos y los libros no solamente tienen que estar en manos de la elite universitaria. La misión de una editorial, por lo menos la de Mintzoa, además de vender es la de difundir conocimiento".

Según apunta, tan sólo existen seis ejemplares de la primera edición de Us et coustumes de la mer en todo el mundo, mientras que de las segundas y terceras ediciones sí que se han encontrado más copias. Por tanto ahora, una vez adquirido, desde Mintzoa procederán a una investigación más exhaustiva del ejemplar y, posteriormente, saldrá a la venta: "Ya hay gente que se ha interesado por él", avanza Otazu, que consideraría "maravilloso" si esta edición termina en un Archivo Público y si no, concluye, se venderá a un particular.




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jueves, 24 de marzo de 2022

Las Otras Infancias Desplazadas

Ahora que las redes sociales están llenas de fotografías y videos de niños ucranianos siendo recibidos en hogares, parques infantiles y escuelas, sería conveniente recordar a esas infancias que no han contado con la suerte de tener a su favor toda una campaña publicitaria.

Desde Naiz traemos a ustedes este esclarecedor reportaje a ese respecto:


Al ritmo actual serían necesarios 30 años para repatriar a los niños de campamentos en Siria

Save the Children ha alertado este miércoles de que serían necesarios 30 años para la repatriación de todos los niños que se encuentran en campamentos de desplazados en el Kurdistán sirio si continúa el ritmo actual, entre las denuncias sobre el deterioro de la situación de estas instalaciones.

Cuando se cumplen tres años de la toma de la ciudad de Baghuz, último bastión del grupo yihadista Estado Islámico, por parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), cuyo principal integrante es la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG) y que cuenta con apoyo de una coalición internacional encabezada por EEUU, la ONG Save the Children ha lanzado la voz de alarma sobre la situación en los campamentos de desplazados.

La organización no gubernamental ha manifestado que las condiciones en los campamentos de Al Hol y Roj «son duras e inseguras», recordando que en 2021 murieron más de 70 niños en el primero, incluidos ocho que fueron «asesinados». En estos campamentos residen cerca de 18.000 niñas y niños de nacionalidad iraquí y 7.300 de otros 60 países.

La directora de respuesta de Save the Children en Siria, Sonia Khush, ha recalcado que «los niños han estado atrapados en estos campos terribles desde hace al menos tres años, algunos incluso más». «Con el ritmo al que van los gobiernos, veremos a algunos niños llegar a la madurez antes de poder abandonar estos campamentos y volver a casa», ha criticado.

Por ello, la ONG ha reclamado a sus gobiernos que aceleren cuanto antes los esfuerzos para repatriar a estos menores y a sus familias.

Idris: «Estoy encadenado aquí»

«Siento que estoy encadenado aquí. Me siendo deprimido cuando pienso en mi vida aquí. Vivo con la esperanza de volver algún día a mi país», explica Idris, un niño tayiko de once años cuyo padre le trasladó a Siria cuando tenía tres años.

En una situación similar se encuentra Maryam, una niña francesa de doce años que reside en el campamento de Roj. «Llevamos aquí cuatro años. Echo de menos mi casa en Francia. Todo lo que hago es soñar con que volveremos algún día», declara.

Hiba, una niña tunecina de doce años que vive desde hace tres en Al Hol con su madre y sus cuatro hermanos, relata que «la idea de quedarse aquí durante años la vuelve loca», según recoge la ONG. «Deseo poder gritar y que se me escuchara en Túnez. A veces lloro para dejar que todo esto salga», resalta.

En este sentido, Sonia Khush ha manifestado que el personal de Save the Children estuvo recientemente con una niña francesa de catorce años que ha sido enviada al menos tres veces a un hospital para recibir tratamiento: «Cada una de las veces, los doctores la enviaron de vuelta al campamento afirmando que no tienen recursos o capacidades para tratarla, así que está tumbada en su tienda, 24 horas al día, miserable y sin ninguna esperanza».

«Están quitando la ciudadanía a sus madres»

«Estos niños no han hecho nada malo, pero en lugar de ser libres para ser niños, ir a la escuela, jugar, vivir en un ambiente seguro y tener acceso a un cobijo decente, sanidad, comida nutritiva y agua potable, están atrapados en condiciones precarias a miles de kilómetros de sus casas y corriendo riesgos todos los días», ha denunciado.

«En lugar de llevarlos a casa, los gobiernos están rechazando sus responsabilidades. Están afirmando que no tienen responsabilidades con estos niños. Están quitando la ciudadanía a sus madres para evitar que vuelvan y forzándolas a adoptar la más cruel de las decisiones: quedarse con sus hijos en los campamentos o mandarlos a casa para no verlos nunca más», ha señalado.

La semana pasada, dos niños y sus madres fueron repatriados a Suecia, mientras que en febrero once niños fueron repatriados a Países Bajos y otros cuatro a Suecia, todos ellos con sus madres. La ONG ha aplaudido estos hechos, si bien ha incidido en que no son suficientes.

«Estos procesos llevan tiempo, por supuesto, pero cada minuto de más que se gasta es un minuto de más para los niños que viven en condiciones desesperadas. Cuanto más tiempo se deje a los niños pudriéndose en Al Hol y Roj, harán frente a más peligros. ¿Cuándo asumirán su responsabilidad los líderes y los llevarán a casa?» se ha preguntado Kush.




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viernes, 28 de enero de 2022

Gil de San Vicente | Breve Historia del Internacionalismo (VI de X)

Iñaki Gil de San Vicente retoma su serie de artículos titulada Breve Historia del Internacionalismo con esta entrega publicada en el portal de Rebelión:



Nota: Tras una parada de varios meses, retomamos la serie sobre la historia del internacionalismo. Las cuatro entregas siguientes tratarán sobre la IV Internacional; la Tricontinental; el Zapatismo, Seattle, FSM, MCB…; y el internacionalismo en el presente.

Para 1920 ya eran obvios algunos de los problemas que se debatirán permanentemente en la lucha de clases mundial, sobre todo en la medida en que el capitalismo vaya agudizando sus contradicciones con nuevas formas y contenidos. Eran debates cada vez más importantes porque la burguesía mundial estaba aprendiendo en aquellos años de sus errores y debilidades desde 1916, por citar el año en el que se empezó a notar el malestar creciente del proletariado europeo por la brutalidad de la guerra imperialista, en la que sólo era carne de cañón en la industria de la matanza humana.

De una forma u otra, los debates, además de darse en el interior de los Estados, también y sobre todo fueron –serán– internacionales porque el imperialismo ya era mundial, y se hicieron urgentes tras las derrotas de la oleada revolucionaria que siguió a 1917 planteando cuestiones cruciales como las diferencias en la lucha de clases en países como Rusia, Hungría, Alemania, Italia, Finlandia…; el campesinado mundial; los consejos obreros y el sindicalismo; el papel de los partidos y de la militancia; la mujer trabajadora; la lucha cultural, teórica y filosófica; el socialismo a construir y cómo hacerlo; el parlamentarismo y el Estado burgués; la dictadura-democracia burguesa y la democracia-dictadura socialista; el arte de la insurrección y el pacifismo; la opresión nacional…, y faltaba muy poco para que en 1922-23 irrumpiera el monstruo fascista.

Lo mismo pero a menor escala había sucedido durante la creación de las Internacionales anteriores, pero lo que sucedía desde inicios de la década de 1920 añadía una extrema importancia a los debates: tras la masacre de la Comuna de París de 1871, desde 1917 existía por vez primera un poder obrero defendido por el pueblo en armas, y además había habido un vigorosa oleada de luchas que superaba los marcos estatales y eurocéntricos porque también eran antiimperialistas y a favor de la liberación de las naciones oprimidas, como se veía en la extensión de la III Internacional por todo el mundo.

Por ejemplo, una cuestión discutida en el seno del partido bolchevique desde 1920 como era la democracia consejista y soviética, se debatía a la vez en Holanda, Alemania…, pero también en la India en donde crecía la fuerza comunista gracias a las profundas relaciones entre las comunas campesinas y el consejismo y el sovietismo, y a los pocos años la discusión se extendería a los ayllus andinos. Topamos así con temas candentes en el internacionalismo y el antiimperialismo actuales como son el peso de la historia de las luchas de liberación nacional de clase en las luchas presentes de los pueblos, en sus formas organizativas y en la relación de estas con la teoría del partido y de las «vanguardias», en su impacto sobre cómo definen y practican su antiimperialismo, etc.

Fue en Holanda y Alemania en donde surgieron con más fuerza y con más organización posturas diferentes en la mayoría de las cuestiones a debate que hemos visto arriba, y que también se daban en la URSS y en la III Internacional por esos años. La razón no era otra que el mayor desarrollo de la industria capitalista con un poderoso proletariado y un campesinado ya debilitado en comparación con el de la URSS, el mayor desarrollo de una poderosa burguesía, sobre todo si tenemos en cuanta la larga historia del capitalismo holandés, etc. Incluso Italia iba por detrás de Holanda y Alemania en este sentido, lo que se notaba en los debates.

Esto hizo que los primeros choques teóricos y políticos con la corriente mayoritaria de la III Internacional girasen alrededor del parlamentarismo y del sindicalismo precisamente en Holanda, en donde su burguesía desarrolló efectivos sistemas de integración social desde la victoria de la guerra de liberación nacional burguesa en 1648. En 1894 se fundó el partido socialdemócrata holandés que sufrió diversas escisiones hasta crearse el Partido Comunista en 1918 teniendo a Pannekoek (1873-1960) y Gorter (1864-1927) como miembros destacados cuya influencia era también muy fuerte en la izquierda comunista alemana, en la que destacó por su denuncia de la burocracia Otto Rüle (1864-1943) y especialmente, aunque poco después, Paul Mattik (1904-1981). Desde 1914 se opusieron a la IGM, al igual que los bolcheviques, el ala izquierda de la socialdemocracia alemana y otros sectores europeos, y las buenas relaciones con los bolcheviques se mantuvieron hasta 1919.

Una de las señas de identidad de esta corriente desde muy pronto fue su visión fríamente economicista y maniquea de las complejas fuerzas que actúan en las reivindicaciones nacionales de los pueblos oprimidos, como se aprecia en el texto de Pannekoek de 1912 Lucha de clases y nación, que puede ser considerado junto con los de Rosa Luxemburg, el dogma canónico de esta corriente con respecto a la opresión nacional. Aunque con matices y diferencias menores, los grupos posteriores que se reivindican de ella mantienen la misma tesis. Pensamos que esta es una de las razones por las que el Comunismo de los consejos apenas logra implantarse en las luchas de liberación nacional de clase, a no ser que se haya revisado y suavizado esa parte de su concepción estratégica.

Mientras tanto, la burocratización de la socialdemocracia hace que en 1915 surja en Alemania un partido que exige el derecho de revocabilidad de la dirección por las bases militantes, etc. Un año después, en 1916 se funda la Liga Espartaco con militantes de la talla de Rosa Luxemburg, etc., con varios objetivos, aunque el principal es aglutinar a las corrientes críticas dentro de la II Internacional para desplazar a su dirección reformista y reorientarla hacia la izquierda, pero manteniendo su unidad. Así es cómo se logra en 1917 la alianza de los espartakistas con otros sectores, alianza que respeta la autonomía de cada corriente; pero con una política contra la guerra menos radical y clara que la de Gorter y Lenin de convertir guerra imperialista en guerra revolucionaria.

Estos esfuerzos necesarios eran insuficientes porque para finales de 1918 el Estado había aprendido de la victoria bolchevique de un año antes y no cometería los errores de los mencheviques, sobre todo el de la necesidad de disponer de tropas contrarrevolucionarias experimentadas. Además, la burguesía contaba con el apoyo incondicional de la socialdemocracia y de sus sindicatos que no sólo van a participar activamente en la represión sangrienta sino a la vez van a relegitimar al parlamento republicano como «avance democrático» al haber caído la monarquía imperial. El giro de ciento ochenta grados de la socialdemocracia fue decisivo para sostener al capital porque llenó el vacío dejado por los partidos burgueses totalmente desacreditados por su apoyo a la monarquía imperial. Estos y otros factores explican que la huelga general de noviembre de 1918 fuera muy espontánea porque la izquierda revolucionaria estaba muy poco organizada, y a partir de aquí vienen las sucesivas derrotas de las insurrecciones obreras de enero de 1919, de abril de 1920 y de marzo de 1921.

El Comunismo de los consejos se va formando en lo básico como corriente internacional durante estas derrotas. Tras el criminal aplastamiento de la revolución de enero de 1919 con el asesinato de centenares de militantes, también de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, el espartakismo entra en crisis y se divide: un sector de la dirección que sigue a la Internacional Comunista, y otro sector que, aun siguiendo dentro de la IC, reflexiona sobre por qué el grueso de los consejos obreros han obedecido al reformismo desmovilizador y represor, pero también sobre la responsabilidad del culto al parlamentarismo y al burocratismo dirigista en esas derrotas. Las diferencias se agudizan con la derrota de la mal organizada insurrección en respuesta al intento del golpe de Kapp de marzo de 1920, y la escisión del partido se produce a comienzos de abril de ese año con la creación del Partido Comunista Obrero de Alemania (KAPD) desgajado de la Liga Espartaco, que conserva la mayoría de la militancia y pasa a llamarse KPD, Partido Comunista de Alemania. Para explicar sus tesis, el KAPD difunde dos pequeños comunicados que junto a otros textos provocarán un debate aún vivo.

En esos meses Pannekoek publica un texto sobre la revolución mundial, y en Italia surge también la crítica al parlamentarismo de Amadeo Bordiga (1889-1970) que en otras cuestiones estaba de acuerdo con Lenin, de manera que se generaliza el debate sobre las diferencias entre la lucha de clases en «oriente», Rusia, etc., y «occidente». Lenin participa en la discusión con La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, que refleja la postura mayoritaria de la Internacional Comunista. Gorter, a petición de la KAPD, responde con la Carta abierta al camarada Lenin en la que sintetiza el desarrollo que hasta ese momento había alcanzado la teoría del Comunismo consejista, pero con una limitación: que se trata de una argumentación a negativo, no de una exposición sistemática.

De cualquier modo, la Carta abierta… al igual que La enfermedad infantil… son otros tantos hitos que confirman pese a sus diferencias la capacidad de creación teórica del marxismo, creatividad que nos remite a la lucha de clases material. En efecto, si estos debates se generalizan desde ese 1920, será la derrota de la insurrección de marzo de 1921, dirigida conjuntamente por el KAPD y los espartakistas, la que fuerce el salto cualitativo en la teoría consejista expresado en el texto de Gorter de ese mismo año Las lecciones de las ‘Jornadas de Marzo’. Sin embargo, este salto que más adelante será enriquecido por otras aportaciones como las de Paul Mattik, se produce en un momento de reflujo de la lucha de clases después de las tres derrotas sucesivas y de la recomposición del poder del capital.

Recordemos que desde 1919 la Constitución de Weimar asegura el poder a la burguesía gracias a la estrecha alianza con el reformismo socialdemócrata y su burocracia sindical, y con la vigilancia atenta del Ejército y de las fuerzas proto nazis que, al muy poco tiempo, se reorganizarán alrededor de Hitler: la República de Weimar que aplica la táctica del palo contra la izquierda revolucionaria, y la zanahoria para el proletariado y el nazismo. Bajo estas presiones, la corriente consejista y la KAPD se van debilitando mientras que el KPD, los antiguos espartakistas, van ganando terreno sobre todo con la ocupación francesa del Ruhr, con el paro masivo, el caos económico y la inflación desbocada en 1923, etc., de modo que el KPD y sectores socialdemócratas ayudaron a organizar la insurrección de octubre de 1923 que llegó a crear comunas en Hamburgo, Sajonia, Turingia… siendo nuevamente derrotada por la retirada de los sectores socialdemócratas.

Sin caer en la historia ficción sobre cómo sería ahora el capitalismo si hubiera triunfado la oleada de 1919-1923, sí debemos estudiar las razones de aquella derrota que sí fue muy analizada junto a otras insurrecciones por la Internacional Comunista que las plasmó incluso en una mejora sistemática del arte de insurrección proletaria, siendo la teoría del partido una de aquellas enseñanzas. Mientras tanto, al concluir la IIGM ideas básicas del consejismo, del luxemburguismo espartakista no integrado en el KPD, así como sectores que dejaron la IV Internacional, etc., fueron confluyendo en diversos colectivos enfrentados tanto al reformismo como al dogmatismo. Por razones de espacio vamos a ver sólo los grupos Socialismo o Barbarie, Internacional Situacionista y Corriente Comunista Internacional, asumiendo que la realidad es mucho más amplia.

La IV Internacional sufrió debates y escisiones casi desde su primer día de existencia. En 1948 una de esas rupturas se produjo a raíz del debate sobre qué era la URSS: estado obrero degenerado o por el contrario, un capitalismo de Estado. No era un problema baladí ya que ese mismo momento se iniciaba la mal llamada «guerra fría» que condicionó mucho la lucha de clases en general y en Europa especialmente porque según qué línea se llevase con respecto a la URSS se incidía de una forma u otra en el resto de problemas: por ejemplo, el sindicalismo, las alianzas internas y externas, la misma concepción teórico-filosófica sobre el marxismo, etc. Socialismo o Barbarie se fundó en ese 1948 para ayudar a la autoorganización proletaria desde la visión crítica de que no podía construirse el socialismo según el modelo del capitalismo de Estado de la URSS.

Como hemos dicho, otra de las «herencias» que se recuperan con fuerza en los ’60 fue la lucha contra la burocracia política. Las versiones más extremas sostenían que el «leninismo» imponía «desde el exterior» la conciencia política al proletariado, por lo que había que evitar ese sustitucionismo e impulsar la autonomía trabajadora, única garante del surgimiento de la verdadera conciencia obrera porque surge desde su propia experiencia, desde su interior. El colectivo Socialismo o Barbarie también tuvo rupturas por este motivo, hasta que terminó disolviéndose en 1965 precisamente cuando surgían fuerzas sociales que abrirían la situación prerrevolucionaria denominada May’68.

Pero una valoración ecuánime de las aportaciones de este colectivo debe admitir su mérito al rescatar la tesis presente en el marxismo desde la mitad del siglo XIX de que debemos destruir el capitalismo porque su supervivencia nos conduce a la barbarie. Rosa Luxemburg ya había dicho lo mismo en 1915, pero lo tomó de un texto de Kautsky que a su vez venía de Engels, y que no era sino una adecuación a la referencia directa a esa disyuntiva que él y Marx había hecho en el Manifiesto Comunista en 1848 al decir que la burguesía es como el brujo que no puede dominar los monstruos que ha desatado con sus conjuros. Sería largo sintetizar el recorrido de los debates sobre el contenido de este lema, pero sí debemos recordar que los bolcheviques lo adecuaron al contexto de 1919 al presentarlo como Comunismo o Caos. Resulta imposible imaginar varios futuribles de la existencia humana a partir de la actual crisis sin tener en cuenta la profunda reflexión marxista que va desde la posibilidad de la destrucción mutua hasta la urgencia de avanzar al comunismo para evitar el caos.

En los ’50 la «herencia» izquierdista también se plasmó en la confluencia de corrientes militantes que luchaban por abrir una especie de «guerra estético-política» contra la civilización del capital que no sólo contra el capitalismo reducido a su burdo formato economicista. Tras la devastación de la IIGM, simultáneo al ascenso del antiimperialismo con la consiguiente denuncia de la barbarie occidental, y en respuesta a la verdadera guerra cultural antisocialista dirigida por los EEUU, estos grupos crearon en 1957 la Internacional Situacionista en cuyo interior aleteaban nociones consejistas, luxemburguistas, antiburocráticas, de poder popular, también de Socialismo o Barbarie, etc.

Uno de los problemas que tuvo la izquierda tradicional para comprender a tiempo el enorme potencial liberador de la Internacional Situacionista fue que la primera estaba atada a una visión mecánica y tradicional del «arte», entre otras cosas, mientras que el Situacionismo manejaba una rica panoplia conceptual que le exigía intervenir abiertamente en la lucha por la socialización material y moral, productiva y reproductiva. Esta lucha era –es– la única forma de acabar con la dictadura de la mercancía, del valor de cambio, que es el peor enemigo del «arte», es decir, de la vida política y socialmente liberada mediante la lucha en «situaciones» –de aquí el término «Situacionismo» — concretas creadas para vencer en ellas al capital.

Desde el inicio, la Internacional asumió la peligrosa ambigüedad del término «situacionismo», manipulable por el capital y muy fácilmente por el reformismo si no existe una conciencia política y teórica, insistiendo por tanto en que debía ser la praxis militante la que precisara su contenido revolucionario o reaccionario. Aquí vemos la directa asunción de las tesis autocríticas del consejismo de entre 1917-1923: el consejo, el soviet, la asamblea, la cooperativa, la organización, etc., no son automáticamente revolucionarias, no están libres por sí mismas del cáncer reformista, sino que todo depende de la relación de fuerzas existente en su seno. Los soviets de 1905 ya habían mostrado esta ambigüedad, lo mismo que la caída en el reformismo político-sindical de muchas organizaciones desde la segunda mitad del siglo XIX, también.

Para la Internacional, una «situación» revolucionaria es, por ejemplo, un consejo obrero, un edificio liberado y recuperado, la ocupación del parlamento, una cooperativa integral, etc., que impulsen el proceso revolucionario contra la dictadura del valor de cambio, de la mercancía, del espectáculo que invierte la realidad presentando la sumisión como felicidad y la libertad como infelicidad. O sea, se trata de volver, de «desviar» contra el capital los instrumentos y armas que él ha expropiado al trabajo o ha creado para encadenarlo. Y hacerlo utilizando el potencial explosivo inserto en las densas contradicciones de la ciudad como universo de extracción de plusvalía, lo que a su vez exige una praxis psicopolítica arraigada en el infierno urbano: la «psicogeografía» que por malvivir en el cemento pútrido tiene que desarrollar una sensibilidad ética antagónica con la ética y moral burguesa.

Solamente así puede el proletariado inocularse contra el veneno de la «sociedad del espectáculo» que es el colmo del fetichismo de la mercancía. El situacionismo y Guy Debord (1931-1994) sobre todo, llegaron a estas conclusiones a partir del estudio de muchas aportaciones, y de entre ellas también de Hegel, Marx, Rosa Luxemburg, Clara Zetkin, Trotsky, Mattik, Lukács… lo que le orienta a intervenir decididamente en el prometedor movimiento consejista y de recuperación de empresas y locales del Mayo’68 nucleado alrededor del «Consejo de Ocupaciones», combatido directamente por el capital e indirectamente por el estalinismo, y silenciado por la prensa.

La Internacional Situacionista se articuló en casi una decena de países, publicando un boletín central, pero respetando e impulsando el funcionamiento específico en cada país o región según sus particularidades y singularidades. Aunque su enmarque conceptual era el de la Europa burguesa, sus aportaciones teóricas fueron penetrando en izquierdas de otros continentes, pero su nula o muy escasa atención a la liberación nacional limitó mucho su penetración en el antiimperialismo. Otra de sus grandes debilidades, la decisiva sin duda, fue su escaso arraigo en el movimiento obrero organizado como necesaria puerta de entrada en el proletariado internacional. Debilidad proveniente del origen mayoritariamente intelectual de sus direcciones, pero también provocada y ampliada por el obstruccionismo deliberado realizado por las burocracias político-sindicales y culturales del reformismo, y por la burguesía. Su reducida base obrera no pudo dotarle de fuerza raizal para aguantar la contraofensiva autoritaria, represiva y neoliberal desencadenada en la segunda mitad de los años ’70, disolviéndose.

Si las izquierdas de origen mayoritariamente universitario y de casta intelectual pequeño-mediana burguesa que pertenecían a la corriente consejista, no pudieron resistir la contraofensiva capitalista, no sucedió lo mismo con algunas de las pequeñas izquierdas obreras consejistas insertas en su clase, aunque fueran reducidas. En 1952 se disolvió la organización francesa de Izquierda comunista que pertenecía a esta corriente, pero por vericuetos complejos una semilla de aquella lucha germinó en 1964 en Venezuela desde donde fue contactando poco a poco con otros grupos obreros consejistas. Con dificultades por la precariedad de medios, se consiguió fundar en 1975 la Corriente Comunista Internacional asentada en varios países que publica documentos en al menos veinte lenguas.

Al margen de otras consideraciones sobre su línea política, sus diferencias con respecto a otras versiones del consejismo, su postura sobre las luchas de liberación nacional, etc., sí hay que decir que la CCI se esfuerza con rigor en remarcar al menos siete cuestiones imprescindibles siempre:

1.- tener una visión mundial de las contradicciones entre el capital y el trabajo.

2.- necesidad de una Internacional Comunista.

3.- analizar cualquier problema por minúsculo que sea en su conexión con la lógica del capital.

4.- utilizar datos verificados de las luchas obreras rechazando la propaganda burguesa.

5.- difundir la cantidad y calidad de las luchas obreras concretas.

6.- necesidad de extraer lecciones de las derrotas y victorias.

7.- rescatar y actualizar la historia de la lucha de clases.

EUSKAL HERRIA, 27 de enero de 2022

 

 

 

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viernes, 17 de diciembre de 2021

Tres Etapas Vascas en La Vuelta 2022

Naiz ha dado a conocer información acerca de las etapas del evento ciclista La Vuelta a España de las cuales, tres transcurrirán por territorio vasco.

Aquí la tienen:


La Vuelta desvela un recorrido con tres etapas en Euskal Herria y nueve finales en alto

Utrecht dará inicio a la prueba con una crono por equipos y dos jornadas en línea. La cuarta etapa unirá Gasteiz y Laguardia-Biasteri y la quinta irá de Irun a Bilbo, de donde saldrá la sexta con final en el Pico Jano cántabro. El trazado presenta una contrarreloj llana de 31 kilómetros en Alicante.

Joseba Iturria

La organización de la Vuelta ha presentado en Madrid el recorrido de la próxima edición que comenzará el 19 de agosto en Utrecht, que se convertirá en la primera ciudad en acoger el inicio de las tres grandes al recuperar el compromiso anulado en 2020 por el covid, y que acabará en Madrid el 11 de septiembre.

Países Bajos será escenario de las tres primeras etapas, una contrarreloj por equipos de 23,3 kilómetros que marcará las primeras diferencias y dos llanas, antes de tener el primer día de descanso para el traslado a Euskal Herria.

La cuarta etapa comenzará el martes 22 de agosto en Gasteiz y acabará en Laguardia-Biasteri tras subir Opakua y Herrera por la vertiente más corta, la de Peñacerrada. La quinta el día siguiente llevará a los corredores de Irun a Bilbo, discurrirá por la costa y presenta las subidas puntuables de Gontzagarigaina, el Balcón de Bizkaia, Morga y dos ascensiones a El Vivero antes de llegar a la capital vizcaina.

Una crono llana tras un día de descanso

Desde Bilbo saldrá la sexta etapa, que acabará en el final inédito del Pico Jano en Cantabria, primera de las nueve llegadas en alto que presenta una prueba para escaladores, aunque la contrarreloj por equipos de Utrecht y la crono de 31 kilómetros en Alicante llana en la segunda semana tras una jornada de descanso van a marcar diferencias entre ellos.

Antes de la crono habrá tres finales en alto, pero el paso por Asturias, con dos llegadas en puertos inéditos, no será tan exigente como otros años para que la emoción perdure hasta las últimas ocho etapas. En esa traca final Andalucía y Extremadura presentan cinco finales en alto, entre ellos el de Sierra Nevada en la jornada más exigente.

La penúltima etapa discurrirá por la Sierra de Guadarrama, con cinco puertos y el último final en el alto de Navacerrada antes del paseo final a Madrid.

Etapas de la Vuelta 2022

1. Utrecht-Utrecht (23,3 kms. cri.)
2. Hertogenbosch-Utrecht (175,1 kms., llana)
3. Breda-Breda (193,2 kms., llana)

Descanso y traslado

4. Gasteiz-Laguardia-Biasteri (153,5 kms., media montaña)
5. Irun-Bilbo (187 kms. media montaña)
6. Bilbo-Pico Jano 180 (final en alto)
7. Camargo-Cistierna (190,1 kms. media montaña)
8. La Pola Llaviana-Collau Fancuaya (154,5 kms., final en alto)
9. Villaviciosa-Les Praeres (175,5 kms., final en alto)

Descanso y traslado

10. Elche-Alicante (31,1 kms. cri llana)
11. El Pozo (Murcia)-Cabo de Gata (193 kms., llana)
12. Salobreña-Peñas Blancas Estepona (155,5 kms., final en alto)
13. Ronda-Montilla (171 kms., llana)
14. Montoro-Sierra de la Pandera (160,3 kms., final en alto)
15. Martos-Sierra Nevada (148,1 kms., final en alto)

Descanso

16. Sanlúcar de Barrameda-Tomares (188,9 kms., llana)
17. Aracena-Monasterio de Tentudía (160 kms., final en alto)
18. Trujillo-Alto de Piornal (191,7 kms., final en alto)
19. Talavera de la Reina-Talavera de la Reina (132,7 kms., media montaña)
20. Moralzarzal-Navacerrada (175,5 kms., final en alto)
21. Las Rozas-Madrid (100,5 kms., llana)





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sábado, 22 de mayo de 2021

Vascos "de Hierro" en Angola

Desde Deia traemos a ustedes un reportaje digno de la etiqueta Kurlansky y esta vez no tiene que ver con balleneros y como su trajinar en los mares del norte situaron a los puertos vascos en el mapa europeo, sino de una época más reciente, cuando la extracción y fundición del hierro insertaron a Euskal Herria de lleno en el proceso de la Revolución Industrial.

Lean:


La Real Fábrica de Ferro de Nova Oeiras (1768) Una ferrería vasca en el corazón de Angola

El buen hacer de los vascos con el hierro animó a Portugal a 'importar' su técnica a su país y a su colonia africana

Óscar Álvarez Gila

La fama del hierro vasco, y por lo tanto de sus ferrones, se extendió como bien es sabido durante varios siglos a lo largo y ancho de Europa. Ya el propio Shakespeare se refería en dos de sus obras a las espadas denominadas Bilbo, que tomarían ese nombre por ser hechas de acero de gran calidad que se exportaba desde el puerto de Bilbao. La siderurgia vasca llevó incluso su producto al otro lado del Atlántico, al conseguir beneficiarse de un monopolio para la venta de hierro vasco en los territorios americanos de la corona de Castilla, monopolio del que gozó durante los tres siglos de dominio colonial.

Pero no fue este su único mercado. En la misma península Ibérica, el reino de Portugal se convirtió desde mucho tiempo atrás, en plena Baja Edad Media, en uno de los clientes más fieles de las ferrerías vascas, tanto del metal en bruto (tochos) como, también, de las armas y otros pertrechos. Durante el tiempo que Portugal estuvo bajo el dominio castellano (1580-1640), se intensificaron los contactos comerciales para la exportación de hierro y acero entre los puertos vascos y los portugueses, especialmente a Porto, Aveiro o Lisboa. Pero incluso cuando Portugal recobró su independencia, no por ello se cortaron dichos contactos. Como reconoce João Luís Cardoso, resulta innegable la preponderancia del hierro vasco en el mercado portugués por razones como "la proximidad geográfica y la incuestionable importancia de Bizkaia como centro metalúrgico de gran capacidad productiva". Más aún, durante lo que quedaba del siglo XVII y buena parte del XVIII, fue habitual que Portugal recurriera a contratar a mestres e oficiais biscainhos para que pusieran en marcha ferrerías a maneira biscainha en su territorio, lo que hizo que, si bien también se constata la presencia de maestros y oficiales ferrones de otros países europeos, durante toda la Edad Moderna la siderurgia portuguesa estuviera "sin duda bajo la influencia biscainha", que se mostraba no solo en la tecnología para la obtención del hierro, sino en la propia forma en la que eran construidas las instalaciones de las nuevas ferrerías que quedaban a su cargo. Entre ellas destacaron las que se erigieron en el concello de Oeiras, apenas a unos quince kilómetros de Lisboa, que habían sido reacondicionadas en la década de 1630 de la mano de Domingo de Gárate, vinculado a la guipuzcoana fábrica de armas de Soraluze.

Llegados a este punto, por cierto, es preciso recordar que a lo largo de toda la Edad Moderna el apelativo biscainho era usado en Portugal, al igual que en otros lugares de la península, como sinónimo de vasco.

Una ferrería colonial

Ya desde fines del siglo XV, la expansión portuguesa por el Atlántico sur había llevado a la instalación de varias factorías en la costa de Angola, siendo la principal de ellas el puerto de Luanda. Durante varios siglos Luanda fue, ante todo, un centro para el comercio de esclavos hacia América. Los únicos avances hacia el interior que hacían los portugueses tenían como principal objetivo asegurar un cupo elevado de esclavos para remitir a Brasil, lo que hizo que durante este tiempo los gobernadores de la colonia no tuvieran ningún interés en el control del territorio, más allá del puerto y las rutas interiores del esclavismo. Todo cambió con la llegada al poder del marqués de Pombal, que inició una política agresiva de conquista y colonización, con la vista puesta en el rendimiento económico más allá del comercio esclavista. Promovió así la creación de poblaciones con colonos europeos, que sirvieran además para poner freno a las aspiraciones de controlar Angola por parte de potencias como Holanda o Gran Bretaña. Y el hierro podía ser una vía para la diversificación económica colonial.

Angola posee yacimientos de hierro, que eran explotados desde antiguo por la población nativa con técnicas tradicionales y que abastecían el mercado local. Surgió entonces el proyecto de crear allí un gran centro siderúrgico: la Real Fábrica de Ferro de Nova Oeiras, que se situaría en un valle en la confluencia de los ríos Luinha y Lucala, muy cerca de las minas y con buena comunicación con Luanda, de donde se enviaría a Brasil y Portugal. Debía ser una réplica de su homónima portuguesa, y contar con la tecnología adecuada. Y nuevamente, Portugal miró hacia la técnica y conocimiento de los ferrones vascos.

Fue el gobernador portugués de Angola, Francisco de Sousa Coutinho, quien iniciaría en 1765 los trabajos para establecer la fundición. Ya en 1766 avisaba del envío a Luanda de los primeros quintales de hierro, producidos por herreros africanos. Pero el gobernador desconfiaba de las capacidades tecnológicas de los angoleños y, por ello, dispuso que se construyera en la zona un nuevo pueblo, donde se diera cabida a personal traído desde Europa que pusiera en marcha una explotación a mayor escala, con sus casas, iglesia, factoría, ferrerías y las áreas de cultivo para el abastecimiento de la población.
 
Los vascos y la Fábrica de Ferro

Los contactos para conseguir el personal especializado tardarían un tiempo. No sería hasta abril de 1768 que se firmaría el contrato con cuatro maestros ferrones procedentes de Biscaia e Navarra, llamados Joseph Manuel de Echevarria, Francisco Xavier de Zuloaga, Francisco de Echenique y Joseph de Retolaza, quienes se comprometían a "edificar el laboratorio y la fábrica", así como a proveer de los instrumentos necesarios para la fundición de hierro y enseñar este arte a los empleados africanos, a cambio de un salario de "2.400 réis" por día y el coste de los viajes de ida y retorno. Al poco tiempo partieron de Lisboa rumbo a Luanda, donde desembarcarían en octubre del mismo año, llegando a Nova Oeiras el 14 de noviembre "con instrucciones de iniciar inmediatamente los trabajos de construcción de la ferrería". Sus primeras impresiones –exponía el gobernador en un oficio al secretario de Marina y Ultramar, Francisco Xavier de Mendonça– fueron muy favorables por la disponibilidad de abundante materia prima y energía. Sousa Coutinho se congratulaba de que el mero hecho de contar con aquellos vascos ya era todo un éxito. Para entonces, ya había solventado el primer problema que se le había suscitado, ya que al desembarcar los vascos habían exigido el abono "de las comidas, vino y aguardiente que el capitán de la nave que los transportó se había negado a proporcionarles por ni haber sido instruido en esta diligencia, habiendo tenido los maestros que empeñar sus camisas para comprar lo necesario durante el viaje".

Sin embargo, al poco tiempo de iniciar su trabajo en la Fábrica de Ferro los acontecimientos tomaron un giro inesperado y trágico. Apenas unos días tras su instalación tres de los vascos, uno por uno, caían enfermos. El 20 de enero de 1769, un nuevo oficio del gobernador al secretario presentaba un panorama desolador. Retolaza, Zuloaga y Echenique habían fallecido a lo largo del mes de diciembre. Una indagación sobre las causas de su fallecimiento señalaba que habían sido "víctimas de infección por escorbuto contraído en el viaje a Angola", a lo que se sumaba "la malignidad del clima", pero sobre todo –recalcaba– "los excesos alimentarios, de consumo de bebidas alcohólicas y la actitud indisciplinada e insubordinada hacia los cuidados médicos que les proporcionaron el médico y los enfermeros que los cuidaban". Al menos, se consolaba, quedaba aún vivo uno de los ferrones, Echevarría, por lo que solicitaba el reclutamiento de "más maestros fundidores de esa misma nación". Muy posiblemente estos contactos se harían a través de Antonio de Otañes, propietario de la ferrería de Aldana, así como de diversos montes y seles en la anteiglesia de Alonsotegi, a quien en diciembre había remitido Echenique una libranza de 50.000 réis. Pero mientras la carta partía hacia Lisboa, en febrero de 1769 fallecía también el último de los vascos. Por suerte, señalaba Sousa Coutinho en un nuevo oficio fechado el 6 de marzo, estaba en condiciones de "proseguir las obras de la Fábrica de Ferro con auxilio de los planos e instrucciones dejados por los dichos maestros y los pocos blancos que habían aprendido a su lado", y por ello prometía finalizar las obras en septiembre de aquel mismo año. Y sorprendentemente, a pesar de todo lo acontecido, así lo haría, usando preferentemente mano de obra indígena para poner en funcionamiento a pleno rendimiento la factoría. Para ello, acabaría por aceptar la importancia de los conocimientos que tenían los herreros y fundidores nativos, de los pueblos Golungo, Muxima, Mbaka y Cambambe, que pasaron a convertirse en la mano de obra especializada a cargo de la fábrica. Tuvo así que reconocer la gran similitud entre las técnicas tradicionales africanas y las técnicas que usaban los vascos.

El proyecto de Nova Oeiras, sin embargo, no alcanzaría nunca las dimensiones que soñaron sus impulsores. El sucesor de Sousa Coutinho en el gobierno de Angola, Antonio de Lencastre, tomó como primera medida nada más llegar al cargo (1772) el cierre de la factoría, apenas siete años después de iniciarse el experimento. Sus fundiciones aún estarían en funcionamiento hasta 1800, luego se apagaron definitivamente. Solo quedaron en su lugar las ruinas de una ferrería a maneira biscainha que la naturaleza está poco a poco haciendo desaparecer. 




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