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viernes, 21 de febrero de 2020

Sobre el Himalaya

Directo desde las páginas de El Diario y para ser archivado bajo la etiqueta Kurlansky traemos a ustedes este artículo acerca de un hito muy poco conocido en el cual participaron, y como no, vascos.

Lean por favor:


Asociación Sancho de Beurko

En memoria de la Dra. Emilia (Sarriugarte) Doyaga (Brooklyn, Nueva York, 1925-2020).

Con el ataque a Pearl Harbor en Hawái, y la invasión de Filipinas, el Imperio japonés inició una imparable carrera militar expansionista a lo largo y ancho del Pacifico contra posesiones estadounidenses, británicas y holandesas como respuesta al apoyo logístico que desde 1941 le brindaba Estados Unidos (EEUU) a la República de China en su guerra con el país nipón (la Segunda Guerra Chino-japonesa se inició el 7 de julio de 1937), y al embargo de petróleo por parte de holandeses y británicos. En diciembre de 1941, Japón atacó territorios coloniales británicos en Hong Kong, Malasia, Singapur y Birmania (hoy en día Myanmar). Se abría así un nuevo frente militar en la guerra global, en el que China, con el apoyo estadounidense y soviético, se convertía en una pieza clave para frenar las ambiciones imperialistas japonesas en el sudeste asiático y que fue bautizado como el Teatro de Operaciones China-Birmania-India. Fue el gran teatro militar olvidado de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Se estima que unos cuatro millones de soldados chinos y japoneses perecieron como resultado del conflicto bélico, a los que se habría que añadir entre 10 y 25 millones de civiles chinos fallecidos. La Segunda Guerra Chino-japonesa supuso la mayor tragedia humana en número de fallecidos en toda la Guerra del Pacifico.

La invasión de Malasia se produjo el 8 de diciembre y fue ocupada en su totalidad para febrero de 1942. Desde ahí, Japón lanzó otro ataque a la isla de Singapur, al sur de la Península Malaya. El 15 de febrero las tropas británicas de Singapur se rindieron. A finales de diciembre Japón invadió Birmania con 100.000 soldados y cerca de 700 aeronaves. Los británicos capitularon en abril de 1942. La invasión de Birmania suponía para Japón la obtención de un suministro militar vital para los Aliados y particularmente para Estados Unidos como fue el caucho natural. El 90% de toda la producción de caucho natural crecían en un radio de 15 grados de Singapur. La respuesta del gobierno de EEUU no tardó y conformó un consorcio de empresas de fabricación de caucho con el objetivo de sustituir el caucho natural por uno sintético. Las hoy en día empresas multinacionales Firestone y posteriormente Goodyear fabricarían en la primavera de 1942 el primer caucho sintético de la historia.

Aún más, Birmania era un objetivo estratégico para Japón en su victoria final contra la resistencia China. Japón necesitaba cortar de raíz los suministros a China y que se realizaban principalmente a través de la llamada Carretera de Birmania construida en 1938 con una longitud de 1.154 kilómetros y que comunicaba Rangún, al sur de Birmania, y Kunming, en la provincia china de Yunnan. Birmania era el principal país a través del cual se abastecía a China en su objetivo de derrotar a Japón desde la invasión de 1937. La toma de Rangún en marzo de 1942 supuso el control de la Carretera de Birmania y el fin de los suministros aliados por tierra a China. (Japón tenía a China aislada por mar desde el 37). La única solución aliada en aquel momento fue la de abastecer a los nacionalistas chinos y a las unidades del Ejército del Aire estadounidenses por aire desde, inicialmente, Dinjan en la provincia de Assam, India, a la ciudad de Kunming —a través del extremo este de la cordillera del Himalaya, bautizada por los pilotos como “hump” (joroba; con altitudes superiores a los 4000 metros)-. La ruta área de 800 kilómetros, también conocida como el sendero de aluminio, fue inaugurada el 8 de abril de 1942.

Entre los hijos de vascos inmigrantes que volaron sobre el sendero de aluminio, se encuentran casualmente cuatro jóvenes del Condado de Humboldt, en el Estado de Nevada: Santiago Arriola Onandia y Joseph Malaxechevarria Plaza —ambos nacidos en 1919 en la pequeña localidad rural de Paradise Valley-, John Montero Bidegaray, nacido en 1922 en el rancho familiar de Leonard Creek, y Domingo Arangüena Bengoa, nacido en 1917 en Winnemucca. Santiago Arriola fue reclutado el 17 de octubre de 1941 antes de que EEUU entrase en la guerra. Se incorporó a las Fuerzas Aéreas y recibió formación de operador de radio en la base aérea de Scott (Illinois). Ascendido a Staff Sergeant, partió hacia la India bajo órdenes selladas desde Sioux Falls (Dakota del Sur) en un extraordinario periplo que le llevó primero a Greensboro (Carolina del Norte), luego a Miami Beach (Florida), donde cogió un vuelo que haría la ruta Puerto Rico, Belim, Isla Ascensión, Gold Coast of Africa (actual Ghana), Jartum y Adén. Su avión tuvo problemas con los motores y se vio obligado a aterrizar en Madagascar, para luego seguir ruta hacia Karachi, Barrackpore y, finalmente, el aeródromo de Kurmitola (Bengala), donde fue asignado a la División China-India del Mando de Transporte. Voló en los aviones C-109 “Liberator Express” modificados como transportes de combustible en lo que se dio en llamar las “Gas runs” (rutas de suministro de combustible) desde India a China. A finales de 1944 su unidad fue destinada al aeródromo indio de Shamshernagar, donde permaneció hasta que fue bombardeado por los japoneses en junio de 1945. Cuando terminó su periodo de servicio había atravesado el Himalaya más de 100 veces. Al acabar la guerra fue trasladado en avión hasta Karachi, donde cogió un barco que le llevaría a Nueva York. Desmovilizado en Fort Douglas (Utah), llegó a su casa de Paradise Valley justo para la Navidad de 1945. Falleció en 1994.

Joseph Malaxechevarria (en los EEUU era Joseph Echevarría) se alistó el mismo día del ataque a Pearl Harbor. Entró en las Fuerzas Aéreas y consiguió plaza en la escuela de formación técnica de la base aérea de Chanute (Illinois), de donde salió graduado como mecánico. Fue enviado a África del Norte a finales de 1942 y luego a Sicilia, alcanzando la graduación de Staff Sergeant. Posteriormente fue enviado a India y a China, donde tuvo ocasión de volar sobre el extremo oriental de la cordillera del Himalaya. Recibió la Estrella de Bronce por haber consumado con éxito 150 horas de vuelo operacional en aviones de transporte en los meses de enero y febrero de 1945 sobre las peligrosas y difíciles rutas aéreas entre India y China, “mientras volaba tanto de día como de noche a elevadas altitudes sobre infranqueables montañas lo que requirió coraje y habilidad para largos períodos operativos”. En la primavera de 1945 regresó a EEUU y fue destinado a la base de aviones de caza de Indian Springs (Nevada), dónde se licenció. Falleció en 2010 a los 91 años.

Se estima que unas 650.000 toneladas (el 81% de todos los suministros y personas que entraron en China) fueron aerotransportadas entre India y China a lo largo de la guerra. Por volumen transportado fue el puente aéreo estratégico más grande y extendido en la historia de la aviación hasta 1949. El coste humano y de aeroplanos fue considerable debido a las adversas condiciones climáticas, la extraordinaria altitud, fallos mecánicos, la falta de experiencia de los pilotos y a los ocasionales ataques de los cazas japoneses. Los pilotos no contaban con un radar ni con una torre de control y las radios no eran adecuadas. Casi 1.700 tripulantes y pasajeros y cerca de unos 600 aviones que hicieron la ruta India-China fueron dados por muertos o por desaparecidos. Entre estos últimos se encuentra John Montero.

Fue reclutado el 28 de octubre de 1942 e ingresó en las Fuerzas Aéreas. Se graduó como artillero, incorporándose al 45º Escuadrón del 40º Grupo de Bombardeo, formando parte de la tripulación de la super fortaleza B-29 “Stockett’s Rocket”, que pilotaba el capitán Marvin M. Stockett. Los B-29 empezaron a llegar a la base de Kuangchan (China) el 24 de abril de 1944, pero la primera salida de combate no se produciría hasta el día 5 de junio de 1944 desde aeródromos en India. El objetivo era bombardear talleres ferroviarios en Bangkok (Tailandia), perdiéndose hasta cinco aviones por problemas técnicos. La siguiente misión fue el 15 de junio 1944 y tenía como objetivo Japón, en lo que sería la primera vez desde la incursión de “Doolittle” de 1942. Tres B-29 se perdieron, incluido el avión en el que volaba el Sargento Montero, que cubría la posición de artillero en el lado izquierdo. Tras despegar sin novedad de su base de Chakulia (India) el “Stockett’s Rocket” desapareció sin que se haya podido averiguar cuál fue su destino, notificándose oficialmente su pérdida. Todo apunta a que se estrellaron al no poder rebasar la cordillera del Himalaya. La noticia de su desaparición llegó hasta su localidad natal de Leonard Creek apenas un mes después, celebrándose una misa por su memoria en la Iglesia Católica de Saint Paul de Winnemucca el 9 de julio de 1944. A la familia se le informó de que se trataba de un vuelo de rutina desde Chakulia (India) a Hsing-Ching (China) y que el último contacto por radio se produjo cuando volaban sobre Jorhat (India). Ni el avión ni, obviamente, los cuerpos fueron nunca encontrados. Está memorializado en el cementerio americano de Manila.

Domingo Arangüena fue reclutado el 10 de marzo de 1942. Destinado a las Fuerzas Aéreas, se formó como mecánico e ingeniero de vuelo del bombardero medio B-25 “Mitchell” en la base de Mather en Sacramento (California). Después inició un largo periplo que le llevó a África del Norte, Egipto, Irán, Indochina, Birmania e India, estableciendo su base de operaciones en Jorhat. Recién acabada la guerra tomó parte en vuelos de búsqueda sobre la cordillera del Himalaya, India y Birmania, donde se habían perdido centenares de aviones, incluido el B-29 “Stockett’s Rocket” de John Montero. Tras regresar a Winnemucca tuvo ocasión de hablar con el padre de éste, Ramón, que le preguntó si conocía bien aquel país y si sería posible ir a buscar a su hijo. Este le contestó que hubo aviones buscando y que él participó en muchas de aquellas misiones tras el fin de la guerra. Unos 1.200 tripulantes fueron felizmente rescatados o regresaron a la base por su propia cuenta durante la contienda. Arangüena falleció en 2004 con 86 años.

Sin el sacrificio y la voluntad férrea del comando aéreo y su personal, no hubiera ido posible distribuir los recursos necesarios para la defensa de China lo que eventualmente hubiese conllevado su derrota militar. El éxito de la heroica operación sobre la cordillera del Himalaya hizo que Japón mantuviese más de un millón de soldados y numerosos recursos en el frente de China, sin poder disponer de ellos en el del Pacifico, lo que facilitó en gran medida el éxito final de los Aliados (1).

(1)Launis, Roger D., Scott, Beth F., Rainey, James C., y Hunt, Andrew W. (eds. 2000). The Hump Airlift Operation. The Logistics of War: A Historical perspective. Air Force Logistics Management Agency (U.S. Air Force). pp. 110–113






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sábado, 1 de febrero de 2020

Cronopiando | Basura Bajo la Alfombra

Les invitamos a leer con detenimiento esto que comparte hoy nuestro amigo Koldo en su perfik de Facebook:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

La noticia se publicaba en diciembre y pasaba de puntillas por los grandes medios. El Gobierno de EEUU se daba un plazo de seis meses para elaborar un estudio sobre el estado en que se encuentra su cementerio nuclear en las islas Marshall, islas cuya administración la ONU puso en manos de EEUU hasta su “independencia” en 1979 aunque siguieran comportándose como una colonia más americana y fueran noticia ocasionalmente cada vez que sumaban su voto al de Estados Unidos e Israel como únicos tres países que respaldaban el bloqueo a Cuba.

Desde 1946, aprovechando el cráter de uno de sus ensayos nucleares, EEUU almacenó durante muchos años miles de toneladas de residuos nucleares en una de esas islas (Runit).

En 1988 un tribunal internacional falló contra EEUU exigiendo una compensación a las Islas Marshall de 2.300 millones de dólares. El gobierno estadounidense desacató el fallo pagando solamente 4 millones de dólares.

La radiactividad en la zona, según un estudio de la Universidad de Columbia, es semejante a la de Chernóbil y Fukushima.

El problema hoy es que la cúpula de hormigón que sellara el cementerio de residuos nucleares se está deteriorando y el cambio climático amenaza con que la subida de las aguas se lo traguen lo que tendría unas catastróficas consecuencias para la zona, incluyendo Hawai, Fiyi y Samoa.

(Preso politikoak aske)





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miércoles, 23 de octubre de 2019

Vascos en el Teatro del Pacífico

El Diario trae a nosotros este reportaje acerca de los descendientes de vascos que lucharon y murieron durante la Segunda Guerra Mundial lejos de Europa, en el Teatro de Guerra del Pacífico:


Asociación Sancho de Beurko

En contraste con las conmemoraciones públicas del Día “D” de Normandía, la isla Mariana de Saipán atrae poca o nula atención institucional o mediática, a pesar de su importancia estratégica en el teatro de operaciones del Océano Pacifico y dado el significado que tuvo en el devenir de la propia guerra. El día 5 de junio de 1944, previo al Día “D” europeo, 71.000 marines y soldados estadounidenses, —casi la mitad de la fuerza americana en Normandía—, salieron de Pearl Harbor, Hawái, rumbo a las Marianas. A pesar del intenso bombardeo aéreo seguido por el de 15 acorazados durante dos días previo a la propia invasión, la resistencia en tierra fue feroz. Más de 3.400 soldados americanos y cerca de 29.000 soldados japoneses murieron. Entre estos últimos se estima que unos 3.000 se lanzaron en diversas cargas suicidas o banzai durante quince horas contra las tropas americanas el 7 de julio. A estas cifras hay que sumarle los 22.000 isleños civiles, Chamorros, que fallecieron a causa de la invasión, víctimas en gran medida de una campaña de suicidios forzosos incitada por los militares nipones que no tenía parangón hasta ese momento en la campaña del Pacífico, que ya conocía horrores de todo tipo a cargo de las fanáticas tropas japonesas. Con casi 10.000 heridos, EEUU había sufrido las mayores pérdidas hasta el momento en el frente del Pacifico. El Día “D” europeo provocó unas 4.400 bajas entre las tropas aliadas, de las cuales unos 2.500 eran estadounidenses. La conquista de Saipán por parte de las fuerzas americanas, entre el 15 de junio y el 9 de julio de 1944, se convirtió en una victoria no solamente militar sino también moral a pesar del alto coste humano.

Entre los líderes militares japoneses que fallecieron en la batalla u optaron por suicidarse se encuentra el general de la armada japonesa y una de las máxima autoridades en Saipán Chūichi Nagumo quién se suicidó el 6 de julio. Nagumo había supervisado el ataque a Pearl Harbor. Su cuerpo fue encontrado por los marines en una cueva. El emblemático y todopoderoso Primer Ministro, Ministro de Guerra y Jefe del Estado Mayor del Ejército Imperial Japonés Hideki Tōjō fue forzado a dimitir el 18 de julio. Tōjō había ordenado el ataque a Pearl Harbor. La victoria final contra las tropas imperiales japonesas parecía posible. Las principales islas de Japón se encontraban a unos 2.100 kilómetros de distancia y las nuevas bases aéreas de Saipán, junto a las de Guam y Tinian (conquistadas a mediados de agosto) permitían a las super fortalezas Boeing “B-29”, con un radio de acción de 5.230 km., atacar las principales ciudades de Japón, incluyendo su capital, como parte de una campaña brutal de bombardeos incendiarios de napalm similares a la de Dresde (Alemania) de febrero de 1945. El ataque aéreo más destructivo de la historia de la humanidad se produciría sobre Tokio el 9 de marzo. Fueron arrasados 40.000 km2 y perecieron más de 90.000 civiles.

En su camino hacia Japón, Iwo Jima se convirtió en otro objetivo estratégico para Estados Unidos. Era necesario conquistar la isla volcánica como punto de abastecimiento y de reparación de los “B-29” en su largo viaje de ida y vuelta entre las principales islas de Japón y las Marianas, y lo que es aun más importante: asegurar la protección de los cazas de escolta. La cruenta batalla por Iwo Jima tuvo lugar entre el 19 de febrero y 26 de marzo de 1945. Se convirtió en la más agresiva, en su conjunto, de toda la historia del Cuerpo de Marines. Más de 6.800 americanos y aproximadamente 20.000 soldados japoneses perecieron en la lucha. Otros 20.000 soldados americanos cayeron heridos, siendo diezmadas la práctica totalidad de las unidades de vanguardia. En ruta hacia la invasión de Japón solo quedaba un obstáculo. Okinawa, —la isla más grande de las Ryukyus y más al sur de las principales de Japón—, era el último bastión de resistencia japonés antes de la eventual invasión del país, y que se encontraba tan solo a 2.100 km. de distancia de Tokio. La invasión de Okinawa se inició el 1 de abril y tras casi tres meses de lucha encarnizada y decenas de miles de soldados y civiles muertos los Aliados obtuvieron una victoria decisiva. Se estima que entre 30.000 y 100.000 civiles de los 300.000 habitantes de Okinawa fallecieron como resultado directo de la invasión, produciéndose de nuevo, pero en una escala mucho mayor, las escenas atroces vividas en Saipán.

Sí en Normandía estimamos que aproximadamente una cincuentena de hombres de origen vasco y navarro participó en el Día “D” bajo el mando de británicos y estadounidenses, a fecha de hoy hemos identificado otros 157 soldados, alistados en los Marines, Fuerza Aérea, Ejército de Tierra y Armada estadounidense, que participaron en el Frente del Pacífico. Teniendo en cuenta que la investigación del “Fighting Basques Project”  sigue en marcha, el número final podría ser mucho más elevado. De éstos, al menos unos 60 estuvieron involucrados en las campañas de las Marianas, Iwo Jima y Okinawa.

Entre la flota que apoyó la invasión de Saipán con tripulantes de origen vasco o navarro destacan el crucero pesado USS Indianapolis, dónde sirvieron el radiotelegrafista de primera Ernest Richard Bordagaray y el administrativo de segunda Alfred Arnaud Lapuyade, participando a su vez en la invasión de Tinian; los destructores USS Bell, con el teniente Raphael Antone Goñi a bordo, y que también participó en Guam y Okinawa, y el USS Izard con el teniente Ricardo “Richard” Ydoyaga (Guam, Tinian, Iwo Jima); y los acorazados USS New Jersey (músico de segunda John Louis Facque), que a su vez luchó en Guam, Tinian y Okinawa, el USS Idaho (el artillero de primera Ralph Hirigoyen) (Guam, Iwo Jima y Okinawa), y el USS Tennessee (el artillero de segunda Joseph Thomas Goyeneche), que también estuvo presente en toda la campaña de la Marianas y en las invasiones de Iwo Jima y Okinawa.

De la veintena de Marines que lucharon en el Frente del Pacífico y más concretamente en Saipán destaca el soldado de origen navarro Lawrence “Larry” Michael Erburu, de la 4ª División de Marines quién fue herido de muerte en el transcurso de la batalla. Erburu está enterrado en el Cementerio Nacional Conmemorativo del Pacífico en Honolulu, Hawái. Como hemos comentado anteriormente, tras la ocupación de Guam, los “B-29” ya podían realizar sus misiones sobre los cielos de Japón con un mayor grado de operatividad. Entre ellos, se encontraba el primer teniente Julius Andrew Beterbide, quién estaba en el 30º Escuadrón del Grupo 19º. Con cinco medallas aéreas, el artillero Beterbide, nacido en Lovelock, Nevada en 1917 de padre navarro y madre labortana, sirvió a su vez en el Norte de África e Italia. También voló en los “B-29” el teniente José Luis Beitia (Shoshone, Idaho, 1923), de padres vizcaínos, que ya sabía lo que era amerizar sin escolta de regreso de una misión a su base de Saipán, adonde no pudo llegar, aunque pudo sobrevivir. Menos suerte tuvo el artillero de Nevada Johnny Montero (hijo de navarro y bajonavarra), que se estrelló con su B-29 en el Himalaya (conocido por los aviadores norteamericanos como “The Hump” o “Joroba”) cuando volaba desde su base en China.

En los preparativos a las invasiones de Iwo Jima y Okinawa, identificamos al encargado administrativo John Elordi a bordo del acorazado USS Wisconsin, al cocinero de segunda clase Emile J. Iratçabal en el destructor USS Taussig y al especialista de armamento de aviación de segunda clase Donald Dale Jauregui en el portaaviones USS Hancock. En Okinawa se les unió el acorazado USS Mississippi, dónde se encontraba el marinero de primera clase Edward Valentine Barrenechea, y los portaaviones de escolta USS Shipple Bay y USS Makassar Strait, dónde navegaban, respectivamente, el teniente de aviación Raymond Jay Garteiz y el marinero Peter Paul Parisena. También voló desde un portaaviones (el USS Yorktown) en la zona de Okinawa y frente a las costas japonesas Genty “Santi” Louis Harriet, piloto del caza embarcado F-6 “Hellcat”.

En el combate por Iwo Jima, el soldado de la 5ª División del Cuerpo de Marines Albert Philip “Al” Pagoaga resultó gravemente herido, perdiendo una pierna. Pagoaga, de padres guipuzcoanos, nació en 1925 en Boise, Idaho. Solo 32 de los 200 hombres de la compañía de Pagoaga, la Easy Company del 27º Regimiento de Marines, salieron con vida de la isla. Llevando marines hacia las playas de Iwo Jima y Okinawa estuvo Ramón Isidoro Oyarbide (de padres vizcaínos), un universitario de Battle Mountain (Nevada) que sirvió en el lanchón de desembarco de infantería USS LCI (L) 632. En Okinawa fallecieron en combate el soldado del 17º Regimiento de Infantería Dominique Laxague (de padres bajo navarros) y el marine de la 1ª División Lawrence Amoriza (de padres vizcaínos), mientras que el cabo Felix François “Red” Ordoquihandy (de origen suletino—valle de Baretous), también de la 1ª División de Marines, murió en un accidente fortuito tras sobrevivir a dos de las más cruentas guerras del Pacífico, Peleliu y Okinawa. Rudolph Iglesias, de padres vizcaínos, obtuvo la preciada Estrella de Plata en Okinawa como jefe de pelotón de la 1ª de Marines en Okinawa.

En Filipinas, donde había una gran colonia vasca, ganó otra Estrella de Plata un ovejero procedente de Bedarona (Bizkaia) llamado Julián Aramburu Goicoechea, de la 33ª División de Infantería, mientras que Higinio Uriarte Zamacona, miembro de una de las familias vascas de la isla de Negros, se convirtió en un destacado líder de la resistencia local. La batalla de Manila (3 de febrero—3 de marzo de 1945), supuso la total devastación intramuros de la esplendorosa ciudad colonial, siendo masacrada la comunidad española. Las misas celebradas en las comunidades vascas del Oeste de los EEUU en memoria de sus parientes asesinados en Manila por los ocupantes japoneses son la única pista de muchas historias aun por investigar, como la del carro de combate “Fighting Basques” que vio allí el propio Higinio Uriarte.

La guerra concluía en Europa el 8 de mayo de 1945 con la rendición de Alemania. Tras un mes de ocupación de la isla de Okinawa, los Aliados solicitaron a Japón su rendición incondicional el 26 de julio. El 6 y 9 de agosto Estados Unidos detonó dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Japón se rindió a los Aliados el 15 de agosto de 1945. Los bombarderos “B-29” desde dónde se lanzaron las bombas atómicas habían despegado de la isla de Tinian. El 2 de septiembre se firmaron los términos de la rendición a bordo del USS Missouri en la Bahía de Tokio, finalizando “oficialmente” la Segunda Guerra Mundial. Barrenechea (de padre guipuzcoano y madre navarra) e Hirigoyen (de origen bajo navarro), a bordo del USS Mississippi e Idaho, respectivamente, fueron testigos históricos de la capitulación. Hirigoyen continuó su carrera militar y participó en la Guerra de Corea.

Con solo nueve días de diferencia, tanto el Desembarco de Normandía como la Batalla de Saipán supusieron un antes y un después en la Segunda Guerra Mundial. Setenta y cinco años después Saipán y el Frente del Pacífico se han visto relegados a un muy segundo plano sin ningún protagonismo político ni repercusión mediática que pueda rivalizar con su homóloga francesa. Saipán ha pasado a la historia como la batalla decisiva de la ofensiva del Pacifico, pero el paso del tiempo no ha sido para nada amable ni para con esta batalla ni para los hombres que la protagonizaron. Se ha visto injustamente eclipsada por los eventos conmemorativos del aniversario de Normandía atendiendo a políticas públicas de memoria que sirven más a los intereses del presente que al recuerdo del pasado. Sin líderes mundiales, sin los medios globales de comunicación Saipán sigue irremediablemente desvaneciéndose en el olvido, quizás en un esfuerzo por parte de las potencias occidentales, y más concretamente de EEUU, por alejarse de un frente militar que los lleva obligatoriamente a confrontar las consecuencias del uso de las armas nucleares por primera vez en la historia de la humanidad.






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martes, 12 de febrero de 2019

España Genocida

Los españoles de hoy tienen un serio problema mental. Por un lado les indigna que vascos y catalanes se atrevan a cuestionar su pasado y su presente colonialistas pero por el otro, se enorgullecen de que sus antepasados hayan aniquilado civilizaciones enteras y lo celebran por todo lo alto cada 12 de octubre en el Día de la Hispanidad. 

Curiosamente, se victimizan diciendo que los ingleses inventaron una "leyenda negra" en contra de los españoles para así ocultar los crímenes cometidos en favor de la corona británica - que definitivamente sí que tomaron lugar, definitivamente - pero por el otro lado aplaudieron a su hoy emérito monarca cuando dijo que el castellano nunca había sido impuesto a nadie. O sea que van del negacionismo al revisionismo sin despeinarse un pelo.

Pues bien, aquí les compartimos este artículo dado a conocer en la página Tuul que nos muestra el salvajismo al que llegaron los españoles llevados por su avaricia, aunque también se incluye un hito sangriento perpetrado por los ingleses primero y culminado por los estadounidenses después:


Al hablar de la llegada de los europeos al continente americano las conversaciones se dividen en dos bandos: los que la ven como un acto redentor y lleno de heroísmo que trajo la paz, la civilización y la cultura al continente americano, y los que sólo ven la codicia, la destrucción y la degeneración provocada por los invasores.

En ésta ocasión te quiero hablar de las terribles consecuencias que trajo la guerra provocada por la ambición de los europeos y su falta de humanidad.

1. La aniquilación de los pueblos nativos de Cuba

Antonio José Valdés en su libro Historia de la Isla de Cuba y en Especial de La Habana, nos cuenta que en 1511 Diego Colón ordenó la conquista de la isla de Cuba a Diego Velázquez.

Velázquez partió con 300 hombres a la isla que hoy conocemos como Cuba y que en aquel entonces los nativos dividían en las regiones de Baracoa, Bayaquitiri, Macaca, Bayamo, Camagüey, Jagua, Habana y Haniguanica, cada una gobernada por su propio señor.

La resistencia presentada por los nativos y los años de enfrentamientos fueron insuficientes para repeler a los europeos. La historia tal vez la conoces, los pueblos nativos fueron aniquilados y los sobrevivientes esclavizados, hecho que Fray Bartolomé de las Casas ilustra en el siguiente párrafo:

“Creció la crueldad inhumana que los nuestros usaban con las gentes della cada día más y más; los opresos indios viéndose cada día morir, comenzaron a huir de las minas y de los otros trabajos en que los mataban de pura hambre y continuo y excesivo trabajo; los españoles, que para tenerlos siempre en servicio clavados no les faltaban medios y mañas, procuraron por muchas maneras irlos a montear; entre otras comenzaron a criar lebreles y perros bravos que los despedazaban…

…Viéndose infelices, aunque inocentes, que por ninguna parte podían remediar ni obviar su perdición, ni de la muerte y muertes dobladas tan ciertas y horrendas escaparse, acordaron de ahorrar al menos de la una, que por ser tan luenga tenían por mas intolerable, y esta era la vida que muriendo vivían amarga, por salir de la cual comenzáronse de ahorcar”

Como verás la destrucción fue peor que cualquier guerra moderna. Para que te des una idea, para 1510 la población nativa en la isla de Cuba ascendía a aproximadamente 112 mil habitantes, cien años después solo quedaba el 10%. Eso nos cuentan los investigadores Manuel Moreno y Eduardo Torres-Cuevas en su obra Historia General del Caribe: Metodología e Historiografía del Caribe.

2. El genocidio de los nativos de América del Norte

Antes de entrar de lleno a las cifras, citemos a algunos de los investigadores norteamericanos que denuncian abiertamente el holocausto de los pueblos nativos.

“Los nativos americanos sufrieron el peor holocausto humano que el mundo haya presenciado, una campaña que duró cuatro siglos y que consumió las vidas de decenas de millones de personas”. ~ David E. Stannard, historiador de la Universidad de Hawai.

De primera intención parece una afirmación bastante tendenciosa; sin embargo, tiene sustento en los argumentos de diversos investigadores como Ward Churchill, docente de estudios étnicos en la Universidad de Colorado. Churchill afirma que la población nativa ascendía a doce millones de personas en el año de 1500 y que para 1900 había descendido a 237 mil.

Algunos buenos ejemplos de las tácticas de exterminación de pobladores nativos en Norteamérica son los siguientes:

La engañosa tregua que el general Lord Jeffrey le hizo creer a los nativos que asediaban su fortaleza, a quienes les regaló mantas infectadas con viruela en el año de 1717.

El asesinato de cientos de búfalos en el año de 1870 por el ejército norteamericano para utilizar sus pieles y dejar sin alimento a los pueblos nativos en resistencia.

La orden de Abraham Lincoln el 26 de diciembre 1862 de colgar a 38 guerreros Lakota. Hecho que se mantiene como la mayor ejecución en masa en la historia oficial de aquel país.

La matanza de Wounded Knee el 29 de diciembre de 1890 de la que Victoria Oliver nos cuenta en su obra Pieles Rojas. Encuentros con el Hombre Blanco. Durante este acontecimiento, el séptimo regimiento de caballería del ejército norteamericano acudió a un pequeño poblado nativo a solicitar su rendición; sin embargo, después de un forcejeo con un anciano, los militares dispararon y acabaron con la vida de 90 hombres y 200 mujeres y niños. La prensa anunció este incidente como una épica victoria contra los salvajes indios.

3. Matanza de Tóxcatl

Esta matanza sucedió en Tenochtitlán durante la celebración de un festival dedicado a Tezcatlipoca. Los españoles no consideraron que la celebración fuera algo digno de llevar a cabo, lo que desató los actos que Bernardino de Sahagún relata de la siguiente forma:

“Cuando los aztecas se encontraban bailando, los españoles los cercaron, se lanzaron al lugar de los atabales: decapitaron al que estaba tañendo; lejos fue a caer su cabeza. Al momento todos acuchillan, alancean a la gente y les dan tajos con las espadas. A algunos les acometieron por detrás; inmediatamente cayeron cabezas; enteramente hechos trizas quedaban: algunos intentaban salir; allí en la entrada los herían, los apuñalaban. Otros escalaban los muros; pero no pudieron salvarse. Otros se entrometieron entre los muertos, fingían ser muertos; pero sí entonces alguno se ponía en pie, lo acuchillaban. La sangre de los guerreros corría como agua; y el hedor de la sangre se alzaba al aire… Los españoles andaban en busca de indios; por doquiera lanzaban estocadas por si alguno estaba oculto allí…”

4. Matanza de Cholula

Según las crónicas de Bernal Díaz del Castillo y las Cartas de Relación de Hernán Cortés, aquella masacre se ejecutó para evitar una emboscada ordenada por Moctezuma, quien según la versión de los españoles despachó a 20 mil soldados a aniquilar a los españoles.

Ya en otro artículo te contamos que Cholula fue una ciudad sagrada y el hogar del profeta Quetzalcoatl. Esta ciudad era tan importante para el mundo prehispánico como lo es Jerusalén para los cristianos y esto es algo que Cortés sabía muy bien gracias a sus informantes. Una victoria en la ciudad sagrada sería un duro golpe psicológico para los mexica. Estos hechos fueron confirmados —y condenados— algunos años después por Bartolomé de las Casas y Fray Toribio de Benavente.

En aquella ocasión, Cortés ordenó un ataque directo a la población de Cholula, sin hacer distinción entre ancianos, hombres, mujeres y niños. Esto dejó un saldo de seis mil muertos y finalizó con la promesa de una alianza por parte de los cholultecas hacia el ejército español.

Hoy puedes ver el símbolo de aquel triste ataque en la cúspide de la pirámide de Cholula: una capilla que nos recuerda la soberbia de Cortés y la destrucción de la fe del mundo prehispánico, colocando la fé cristiana por encima de Quetzalcoatl.

5. Masacre de Tajamarca

Esta triste batalla es relatada por José María González Ochoa en su Breve Historia de los Conquistadores Españoles. El evento aconteció durante un encuentro entre Pizarro y el emperador inca Atahualpa, en el que ambos pretendían demostrar su superioridad. El español a través de sus tácticas de guerra y el emperador con su ejército.

Pizarro intentó someter al imperio inca a través de la lectura del manifiesto que los españoles leían a los pueblos que pretendían invadir. El manifiesto se leía como de esta manera:

“Os certifico que, con la ayuda de Dios, entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y Su Majestad, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos como Sus Majestades mandaren, y os daños que pudiéramos. ¡E insisto que las muertes y los daños que de ello siguiesen serán vuestra culpa!”

Una vez traducidas éstas palabras, los españoles acercaron una biblia a Atahualpa para hacerlo jurar. El emperador entró en cólera. arrojando al suelo la biblia y desatando el ataque español. El sacerdote involucrado en el evento dijo entonces estas palabras:

“¡Salid, salid cristianos, arremeted contra estos perros enemigos que rechazan las cosas de Dios! ¡Ese jefe ha echado por tierra el libro de la Ley Divina! ¿No veis lo que ha ocurrido? ¿Por qué ser cortés y servil ante este arrogante perro, cuando las llanuras están llenas de indios? ¡Id y atacadle, pues yo os absuelvo!”

Aquel funesto día, los españoles acabaron con la vida de cuatro mil personas sólo por su avaricia.

Así que como puedes ver, la invasión europea no fue pacífica, como aún muchas personas siguen creyendo, incluso afirmando que los actos cometidos por los españoles contra los pueblos nativos son producto de una leyenda negra. ¿Que opinas?






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martes, 19 de mayo de 2015

Movimientos Independentistas en EUA

Inspirados por los inuit (a los que indebidamente se denomina esquimales en la nota) de Groenlandia, surgen movimientos independentistas que afectan ni más ni menos que al país sin nombre.

Lean esta nota publicada en Cuba Debate:



Un grupo de representantes de los pueblos originarios de Hawai y Alaska buscan independizarse de EE.UU. Los activistas denuncian que sus territorios fueron anexados de manera “fraudulenta” y llaman a la ONU a ayudarles en el proceso de autodeterminación.

¿Qué tienen en común dos estados norteamericanos tan distintos por su clima y procedencia de sus aborígenes como Alaska y Hawai? Obviamente, forman parte de un país, tienen el mismo presidente y fueron los últimos estados en formar parte de EE.UU. Pero no son las únicas características que comparten estos territorios separados por unos 5.000 kilómetros. Varios representantes de sus pueblos autóctonos –los esquimales y los aleutas en el caso de Alaska y los polinesios, en el de Hawai– reclaman su derecho a la independencia de Washington. A principios de mayo, ellos volvieron a solicitar a la comunidad internacional que garantice su derecho a la libre determinación.

En la petición, los portavoces de estos pueblos indígenas califican su integración a los EE.UU. como una “anexión ilegal” y exigen a las Naciones Unidas que “corrijan (lo que ellos consideran) un error”. Al mismo tiempo, denuncian que la gestión de Washington suprime su cultura original y daña el medioambiente de sus regiones.

En 1959, la administración del presidente Dwight Eisenhower organizó referendos en Alaska y Hawai que contenían una sola pregunta: ¿Quiere que sus territorios se adhieran a los Estados Unidos? Es decir, no había una pregunta alternativa como por ejemplo, si los habitantes querían vivir en un Estado independiente o ser parte de algún otro país.

Entonces, la gran mayoría de los habitantes de estos territorios votaron a favor de formar parte de EE.UU. Sin embargo, actualmente varios representantes de los pueblos autóctonos de Alaska y Hawai reclaman que “fueron absorbidos de manera fraudulenta”, denuncian la “violación deliberada” de los principios de la ONU y exigen un proceso de libre determinación.

El líder de los activistas en Hawai explicó a RT que habían intensificado sus peticiones ahora ya que, según él, “Obama (cuyo mandato presidencial finaliza a principios de 2017) es su última esperanza para restaurar la independencia de Hawai”. “EE.UU. invadió Hawái. Fue un derrocamiento ilegal. En aquel entonces se expropiaron nuestros territorios. Aquello fue y sigue siendo una ocupación militar”, opina el jefe de Estado de la nación independiente de Hawai, Dennis Kanahele.

A su vez, el representante de Alaska en el grupo La alianza de Alaska y Hawai por la autodeterminación, Ronald Barnes, precisó en una entrevista que su objetivo es retomar el proceso de descolonización. Al mismo tiempo, añade que su próximo paso sería la presentación de la resolución sobre la independencia de EE.UU. ante la Asamblea General de la ONU.

“Si usted lee el tratado que el Imperio Ruso firmó con los Estados Unidos, verá que ellos jamás vendieron el territorio de Alaska. Lo que vendieron fue los derechos de comercio, los convenios mercantiles que ellos tenían con los pueblos autóctonos de Alaska”, asegura el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Illinois, EE.UU., Francis Boyle.

Los representantes de los pueblos nativos de Alaska y Hawai aspiran a alcanzar sus objetivos de manera pacífica, según las normas del derecho internacional. También entienden que este proceso podría prolongarse y no recibiría el suficiente apoyo por parte de la población.

Los mismos deseos de independencia fueron expresados también por Samoa Estadounidense, Guam y las Islas Vírgenes. Este hecho quizás provoque que Washington se fije más en las necesidades de los pueblos autóctonos de estos territorios.


Aquí el video:


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Ahí lo tienen, contra todo pronóstico, la fragmentación de los EUA ha iniciado en la periferia. Y Washington que tanto ha cuidado los recursos petroleros de Alaska en su guerra por el control de los hidrocarburos. ¿Qué podrán decir los estadounidenses cuando a los largo de la historia ellos mismos promovieron la independencia de Texas, Panamá y Kosovo?

¿Qué consecuencias traerá esto para otros pueblos originarios como los Sioux?





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lunes, 25 de octubre de 2010

Premio Nobel y Agente de la CIA II

Lo prometido es deuda, aquí les tenemos la segunda parte del reportaje acerca de la vinculación directa entre la familia de Barack Obama y la CIA, cortesía de Voltaire Net:

La biografía oculta de los Obama: una familia al servicio de la CIA (2ª parte)

Wayne Madsen

En la segunda parte de su investigación, Wayne Madesen aborda la biografía de la madre y del padre adoptivo del presidente Barack Obama. Sigue la trayectoria de ambos como agentes de la CIA, primeramente en la Universidad de Hawai, donde se elaboran algunos de los más oscuros proyectos de la CIA, y posteriormente en Indonesia, en momentos en que Estados Unidos preparaba una enorme masacre de simpatizantes comunistas. Las carreras de la madre de Obama y de su padre adoptivo forman parte del periodo que rodeó el comienzo de la globalización en Asia y en el resto del mundo. A diferencia de la dinastía Bush, Barack Obama supo esconder hasta ahora sus propios vínculos con la CIA y, sobre todo, los que tenía su familia. Madsen concluye con la siguiente interrogante: ¿Qué esconde aún Barack Obama?
En la primera parte de este trabajo especial, el Wayne Madsen Report (WMR) revelaba los vínculos entre Barack Obama, padre del presidente estadounidense, y el envío a Estados Unidos de 280 estudiantes originarios de Sudáfrica y de los países del este de África que ya habían alcanzado la independencia o que estaban a punto de hacerlo. Mediante la entrega de diplomas universitarios, Estados Unidos se estaba garantizando la simpatía de los felices elegidos y esperaba contrarrestar los planes similares de la Unión Soviética y China.

El padre de Barack Obama fue el primer estudiante extranjero inscrito en la Universidad de Hawai. Obama padre y la madre de Barack Obama, la Srta. Ann Stanley Dunham, se conocieron en un curso de lengua rusa, en 1959, y se casaron en 1961.

El programa de invitación de estudiantes africanos estaba en manos del líder nacionalista Tom Mboya, mentor y amigo de Obama padre y, al igual que él, originario de la tribu luo. Los documentos de la CIA citados en la primera parte de este trabajo demuestran la activa cooperación de Mboya con la CIA para impedir que los nacionalistas prosoviéticos y prochinos adquiriesen influencia sobre los movimientos nacionalistas panafricanos en los sectores político, estudiantil y obrero.

Uno de los más encarnizados oponentes de Mboya era el primer presidente de la República de Ghana, Kwame Nkrumah, derrocado en 1966 durante una operación montada por la CIA. Al año siguiente, Barack Obama y su madre se reunieron con Lolo Soetoro en Indonesia. Soetoro había conocido a Ann Dunham en 1965, en la Universidad de Hawai, cuando el joven Barack tenía sólo 4 años.

Así que Barack y su madre se instalaron en Yakarta en 1967. En 1965, el general Suharto había llamado a Lolo Soetoro para que se incorporara al alto mando militar y ayudara a la planificación, con ayuda de la CIA, del genocidio de indonesios y de chino-indonesios procomunistas a través de todo el país. Suharto consolidó su poder en Indonesia en 1966, el mismo año en que Mboya ayudaba a la CIA a encontrar entre los nacionalistas panafricanos el apoyo necesario para derrocar al presidente Nkrumah en Ghana.

Ann Dunham conoció a Lolo Soetro en el East-West Center de la Universidad de Hawai. Ese centro estaba vinculado desde hacía mucho con las actividades de la CIA en la zona Asia/Pacífico.
En 1965, año en que Dunham conoció a Lolo Soetoro y se casó con él, se produce el nombramiento de un nuevo decano en el East-Western Center. Se trata de Howard P. Jones, quien había sido embajador de Estados Unidos en Indonesia durante 7 años que fueron capitales para aquel país, entre 1958 y 1965. Jones estaba presente en Yakarta cuando Suharto y sus oficiales, actuando por cuenta de la CIA, planificaron el derrocamiento de Sukarno, acusado, al igual que el PKI (Partido Comunista Indonesio) de ser un aliado de China.

El 10 de octubre de 1965, siendo ya el decano del East-West Center, Jones publicó en el Washington Post un artículo en defensa de Suharto sobre la cuestión del golpe de Estado contra Sukarno. El Washington Post lo invitaba a comentar aquel golpe de Estado, descrito como un «contragolpe de Estado» cuyo objetivo era retomar el poder de manos de los comunistas. Jones declaraba que Suharto no había hecho sino responder a un golpe de Estado comunista contra Sukarno dirigido por el teniente coronel Untung, «un capitán de batallón relativamente desconocido, destacado en la guardia presidencial».

Jones, cuyas palabras reflejan el contenido de los informes de la CIA provenientes de la embajada de Estados Unidos en Yakarta, continuaba su artículo afirmando que el supuesto golpe militar comunista del 30 de septiembre de 1965 «estaba muy cerca de tener éxito, después del asesinato de 6 oficiales del alto mando. Hubiese tenido éxito si el ministro de Defensa Nasution y varios generales no hubiesen reaccionado lo bastante rápido como para organizar un espectacular contragolpe». Por supuesto, lo que Jones no informó a los lectores del Washington Post fue que Suharto tuvo muchísimo apoyo de la CIA.

Ni Sukarno ni el gobierno indonesio, al que pertenecían líderes de segunda y tercera importancia en el PKI, reprocharon aquellos asesinatos a los comunistas. No se puede descartar la hipótesis de que los asesinatos fuesen una operación bajo bandera falsa organizada por la CIA y Suharto y destinada a poder enfilar las acusaciones hacia el PKI. Dos días después del golpe de Suharto, personas que participaban en una manifestación orquestada por la CIA incendiaron el cuartel general del PKI en Yakarta. Al desfilar ante la embajada estadounidense, que incluía también una estación de la CIA, los manifestantes gritaban: «¡Viva Estados Unidos!»

Untung declaró, por su parte, que él cuando se dio cuenta de que Suharto y la CIA estaban preparando un golpe de Estado para el día del desfile del ejército indonesio, el 5 de octubre de 1965, Sukarno y él mismo, con algunos militares leales, decidieron adelantarse a los golpistas. Jones respondió que veía en aquella versión «la tradicional propaganda comunista». Suharto se había comprometido en contra de Sukarno el 1º de octubre. Jones repitió que no había «ni una onza de verdad en la acusación que se hacía a la CIA de haber actuado contra Sukarno». Los historiadores han comprobado lo contrario.
Jones acusaba a los comunistas de aprovechar los problemas de salud de Sukarno para excluir a cualquier candidato que pudiese reemplazarlo. El objetivo de los comunistas, según Jones, era imponer como sucesor de Sukarno a D. N. Aidit, el jefe del PKI. La muerte de Sukarno no se produjo hasta 1970, cuando se encontraba en prisión domiciliaria.

Un documento de la CIA, anteriormente clasificado como documento secreto y no fechado, menciona que «Sukarno [quería] volver a la configuración anterior al golpe. Se [negaba] a acusar al PKI y al Movimiento del 30 de Septiembre [del teniente coronel Untung]; [llamó] más bien a la unidad del pueblo indonesio y [evitó] el deseo de venganza. Pero no [logró] impedir que el ejército prosiguiera sus operaciones contra el PKI; [actuó] en el sentido de esas operaciones al nombrar al general Suharto a la cabeza del ejército».
Suharto y padre adoptivo de «Barry» Obama Soetoro, Lolo Soetoro, ignoraron los llamados a la calma de Sukarno, como rápidamente habrían de comprobarlo los indonesios.

Los documentos de la CIA mencionan la masacre perpetrada por Suharto contra las poblaciones chino-indonesias a través de la descripción del partido Baperki: «Los simpatizantes del partido de izquierda Baperki, muy implantado en las zonas rurales, son mayoritariamente de origen chino-indonesio.» Una nota desclasificada de la CIA, fechada el 6 de octubre de 1966, demuestra la extensión del control y de la supervisión que ejerció la CIA durante el golpe de Estado de Sukarno.
Numerosos agentes se desempeñaban como intermediarios con las unidades de Suharto que ocupaban posiciones en los alrededores del palacio presidencial, en Bogor, y de diversas embajadas en todo el país, como el consulado de Estados Unidos en Medan. Ese consulado vigilaba a los simpatizantes de la izquierda en aquella ciudad de la isla de Sumatra y, según un memorando de la CIA fechado el 2 de octubre de 1965, puso en conocimiento de la agencia que «el cónsul soviético disponía de un avión listo para evacuar a los ciudadanos soviéticos de Sumatra». La nota del 6 de octubre recomendaba también impedir que Untung tuviese demasiado apoyo entre las poblaciones del interior de la isla de Java.

 Un informe semanal ya desclasificado de la CIA sobre Indonesia, fechado el 11 de agosto de 1967 y titulado «El nuevo orden en Indonesia», muestra que en 1966 Indonesia reestructuró su economía para cumplir las condiciones del FMI para la obtención de ayuda.
En ese informe, la CIA se regocijaba por el nuevo triunvirato instalado en el poder en Indonesia en 1967: Suharto, el ministro de Relaciones Exteriores Adam Malik y el sultán de Jogjakarta, quien era también ministro de Economía y Finanzas. La CIA se felicitaba también por la prohibición del PKI pero reconocía que ese partido «reunía sin embargo numerosos partidarios en el este y el centro de Java».
Es precisamente en esa región donde Ann Dunham Soetoro concentraría posteriormente sus actividades por cuenta de la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), del Banco Mundial y de la Fundación Ford, organismos que actuaban todos como pantallas de la CIA. La misión de Ann Dunham Soetoro era «conquistar los corazones y las mentes» de los granjeros y artesanos javaneses.

Una nota desclasificada de la CIA fechada el 23 de julio de 1966 presenta claramente al partido musulmán Nahdatul Ulama (NU), la formación política más poderosa de Indonesia, como un aliado natural de Estados Unidos y del régimen de Suharto. El informe demuestra que Suharto contó con la ayuda de la CIA para derrocar a los comunistas durante el periodo de contragolpe, específicamente en los lugares donde el NU estaba mejor implantado: en el este de Java, el norte de Sumatra y en varias zonas de la isla de Borneo. Otra nota desclasificada de la CIA, fechada el 29 de abril de 1966, menciona al PKI: «Los extremistas musulmanes han superado al ejército en muchos aspectos al perseguir y asesinar a los miembros del [PKI] y de otros grupos afiliados que les servían de cobertura.»