viernes, 31 de julio de 2009

Reforzar Solidaridad con Egunkaria

Esta nota publicada en Gara nos habla del llamado por parte de los represaliados en el caso Egunkaria para que como nabarros nos sumemos a su causa arropándolos frente al nuevo embate por parte del gobierno fascista de Juan Carlos Borbón y su lacayo José Luis Rodríguez Zapatero:

Los procesados de "Egunkaria" piden a la sociedad vasca que les apoye

Las cinco personas que se van a sentar en el banquillo de los acusados en la causa contra "Egunkaria" han hecho un llamamiento a la sociedad vasca para que "ante la prolongación de este calvario que dura ya mucho tiempo siga estando a nuestro lado".

ANDOAIN-. Martxelo Otamendi, Iñaki Uria, Xabier Oleaga, Joan Mari Torrealdai, Txema Auzmendi y Pello Zubiria han comparecido hoy en Martin Ugalde Parkea de Andoain, para valorar la resolución de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional española de rechazar el archivo de la causa contra "Egunkaria". Los cinco primeros se sentarán en el banquillo de los acusados, mientras que Zubiria quedará excluido del proceso, al igual que el séptimo imputado, Xabier Alegria, que se encuentra prisionero por el sumario 18/98.

En nombre de todos, Joan Mari Torrealdai ha reconocido que en las última semanas albergaban la esperanza de que el caso se sobreseyera, en vista de cómo discurrió la vistilla que se celebró el pasado 23 de junio en la Audiencia Nacional española, donde los abogados "dieron una lección magistral" y "el propio fiscal fue incluso más lejos de su anterior petición de sobreseimiento provisional, reclamando el sobreseimiento definitivo del caso".

Junto a ello, ha recordado que la acusación "no exhibió argumentos sólidos" y que la propia acusación vio "riesgo fehaciente de sobreseimiento".

El hecho de que juristas "con visión progresista" les dijeran que el caso era "insostenible en la jurisprudencia democrática" contribuyó a incrementar sus esperanzas ya que todos esos factores eran, a su juicio, "indicadores fiables en los regímenes democráticos comunes", aunque "por lo visto no en Madrid".

Finalmente, ha lamentado Torrealdai, "nuestras peores previsiones se van cumpliento inexorablemente" y tras "seis largos y calamitosos años quieren ahora obligarnos a agacharnos en el banquillo de los acusados".

El "cumplimiento de las peores previsiones" también les lleva a pensar que "alguna sentencia condenatoria habrá", y que "sea cual sea la condena, no será un buen final para el caso Egunkaria", ya que "la brutalidad" de hace seis años "sigue vigente".

"Nos han vuelto a demostrar quién conservan el mando. Al igual que hace seis años, también ahora. Que el espíritu de 2003 sigue al menos tan vigente como entonces, y que nadie ha desertado de él. Que la fuerza de la acusación no reside en los argumentos, sino en el poder", ha señalado.

"Sí somos culpables, y lo decimos con orgullo"

Los procesados han resaltado que "sí somos culpables, y lo decimos con orgullo, culpables de impulsar el euskara, la cultura vasca, los medios de comunicación en euskara... pero no somos culpables de pertenecer a ETA".

No han querido olvidar que sigue abierta la pieza económica de la causa, por la que se piden las penas de prisión más elevadas –184 años y 235 millones de euros para los ocho encausados–, y también han tenido palabras de solidaridad con los tres detenidos en la operación contra Gaztesarea, cuya sede están en Martin Ugalde Parkea, "que la Guardia Civil ha vuelto a ocupar y atentar contra la libertad de expresión".

Finalmente, han lanzado un llamamiento, un "grito desgarrado", a la sociedad vasca "que nunca nos ha abandonado", para que "siga estando a nuestro lado, especialmente ahora que nos hallamos definitivamente en capilla con vistas al juicio".

"Ante la prolongación de este calvario que dura ya mucho tiempo, ante el acoso interminable, apelamos a la sociedad vasca, a la solidaridad que siempre nos ha brindado, una vez más", han señalado, al tiempo que han agradecido de antemano "la enorme deuda contraída con quienes siempre nos han apoyado".

Del caso Egunkaria también nos habla la editorial de Gara:

El reino del silencio

La pesadilla continua. La Audiencia Nacional española ha decidido seguir adelante con la causa abierta contra «Euskaldunon Egunkaria», a pesar de las peticiones de archivo realizadas tanto por la defensa de los imputados como por la propia Fiscalía. Como consecuencia, cinco ciudadanos vascos vinculados al periódico en euskara cerrado por orden del juez Del Olmo en 2003 se verán obligados a sentarse en el banquillo, acusados de «integración» en ETA. Deberán enfrentarse únicamente a las imputaciones de Dignidad y Justicia y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que ejercen la acusación popular, puesto que la Fiscalía no presentará cargos. Y no lo hará por una poderosa razón: tras siete años de investigaciones y el análisis exhaustivo de miles de documentos incautados, no se ha encontrado prueba alguna que demuestre una mínima conexión entre la organización armada y el periódico clausurado.

Razón poderosa pero insuficiente, a la luz de la decisión de los magistrados, para que el tribunal especial español entierre un caso que nunca debió abrirse. Un caso que nació en secreto en un oscuro despacho de la Guardia Civil, que creció abonado por las disputas internas en el seno de la Audiencia Nacional, que se hizo mayor con el arbitrario y traumático cierre de «Egunkaria», y que, aunque debió morir de inanición por falta de evidencias probatorias, sigue vivo gracias exclusivamente al impulso político que mueve a la justicia española cuando de Euskal Herria se trata.

Y cuando de Euskal Herria se trata, no existen límites para la democracia española, que en pleno siglo XXI se permite cerrar medios de comunicación con una sola justificación: la sospecha. Lo hicieron con «Egin» y, satisfechos de los resultados, lo repitieron con «Egunkaria». ¿Pruebas fehacientes? ¿evidencias sólidas? apenas estorbos sin importancia, prescindibles ante lo elevado de la misión: callar al disidente, imponer el silencio a quien obvia y aun denuncia el discurso oficial. Y junto al silencio forzoso, el silencio elegido, el de la mayoría de los medios de comunicación que han preferido plegarse, una vez más, al discurso oficial y esconder la injusticia.


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