domingo, 19 de julio de 2009

La Reeducación del Pueblo Nabarro

Les presentamos un escrito más en respuesta a la apología de terrorismo de estado llevada a cabo por Iñigo Lamarca también publicado en Gara:

Fede de los Ríos

El Ararteko apoya el triángulo... el de las Bermudas

Ion Anza desaparecido desde abril; organizaciones de izquierda abducidas por la Ley de Partidos; papeletas de voto de la candidatura de Alfonso Sastre desaparecidas en junio; fotos de presos políticos vascos hechas desaparecer de las calles. El fotofóbico Rodolfo Ares ha declarado que será su principal misión, no en balde su apellido representa al dios griego de la fuerza y la violencia.

Una parte de la realidad es secuestrada de la vida pública.

De repente, del mapa del tiempo de ETB, ejerciendo de mago, Patxi López hizo desaparecer Nafarroa. Una proeza, la del monaguillo del PP, que recordaran los tiempos venideros. Uno que es navarro, respira al fin en libertad aunque no sepa si va a llover o a granizar. Gracias a Patxi, paladín de las libertades, mañana sol y buen tiempo.

De los medios de financiación pública han empezado a desaparecer ciertas voces molestas que enturbiaban la paz democrática en la que, parece, transcurre nuestra existencia. Locutores y locutoras habituales adecúan la semántica de lo que deben percibir oyentes y televidentes, con objeto de seguir siendo los bustos parlantes que nos transmiten las noticias fabricadas por los nuevos creadores de lo real.

El Ararteko, nuestro inefable Iñigo Lamarca, -que, por cierto, atribuye los setenta y ocho fallecidos en el incendio del hotel Corona de Aragón a un atentado de ETA, no así el gobierno español-, aboga por la «reeducación de muchos adultos». ¿Los adultos a reeducar? Los del «entorno» de la izquierda abertzale, por supuesto. Si hay que elegir entre la teorética y los garbanzos, ¿qué queréis que os diga?, pues los garbanzos -decía mi antiguo profesor de Ontología-. ¿Y cómo se llevará a cabo la reeducación? ¿En campos de trabajo tipo Revolución Cultural? No lo veo al hombre tan maoísta. ¿En zonas de internamiento con un lauburu pegado al pecho amparándose en una nueva Ley del «Entorno»? No, a Iñigo le traería a la memoria el artículo 175 del código alemán. Podría ser mediante técnicas de modificación de conducta aplicadas por discípulos de Skinner, aunque sin utilización de la electricidad, Proyecto Ciudadano podría llamarse. O bien utilizando la moderna psicopedagogía y los talleres de resolución de conflictos, tan en boga. Algo moderno propio de un ararteko moderno.

Una vez reeducados madres y padres, éstos educarían a sus vástagos en los valores democráticos de la servidumbre voluntaria al estado de cosas. Bajo el pasamontañas del policía no verían sino unos ojos que desprenden ternura a raudales y tras su bocacha su ángel de la guarda; detrás de cada togado un servidor de la Justicia y no un servidor del Estado; descubrirían en el empresario un hacedor de puestos de trabajo y no alguien al servicio del Capital.

Incluso el Ararteko sería vislumbrado, no como una figura meramente decorativa impropia en un Estado donde impera la Justicia, sino como algo con poder resolutivo frente al Estado.

La reeducación, me parece a mí que la tienen un poco jodida. Con tanto insumiso es fácil augurar un enorme fracaso escolar.


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