miércoles, 18 de abril de 2018

Condecoran a Sus Sicarios

La profesión de terrorista de estado es muy bien recompensada por Madrid, tal como nos hace ver este reportaje dado a conocer en las páginas de El País:


El agente participó en 1983 en el intento de secuestro de un presunto etarra en Hendaya

Iñigo Domínguez

El ministerio de Interior ha condecorado en cinco ocasiones, entre 1984 y 2012, en etapas anteriores a la del actual ministro, a un agente del Cuerpo Nacional de Policía juzgado y condenado en rebeldía a 18 meses de cárcel en Francia por el intento de secuestro de un presunto etarra en 1983 en Hendaya. Fue uno de los primeros episodios de la guerra sucia contra ETA. Así consta en la respuesta parlamentaria que el Gobierno ha remitido al senador Jon Iñarritu, de EH Bildu, a raíz de una información de EL PAÍS. Se trata de la noticia, publicada en 2014, que revelaba que el superior de aquel comando de cuatro agentes, Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles, era entonces el jefe del servicio del 091 en Barcelona.

El senador abertzale ha preguntado después por el destino de los otros tres policías del Grupo Especial de Operaciones (GEO) involucrados en el suceso, detenidos entonces por las fuerzas de seguridad francesas, y la respuesta indica que dos de ellos no están en activo, pero sí el cuarto, Sebastián Sotos García. En una mención en el BOE en 2013 aparece como subinspector de la Policía Nacional en Albacete.

La respuesta del Ejecutivo precisa que este agente ha recibido cinco condecoraciones después de 1983. La primera fue un año después del suceso, una distinción militar en 1984 por “pertenencia al GEO”, bajo la presidencia de Felipe González. En 2003, con el Gobierno de José María Aznar, obtuvo otra, la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco, la segunda más valiosa en la escala de reconocimientos, por “mérito a la labor profesional”. En 2012, esta vez con el Ejecutivo de Mariano Rajoy, pero en aplicación de una orden del equipo anterior de José Luis Rodríguez Zapatero, le fueron otorgadas tres simultáneamente, como distinción por sus 20, 25 y 30 años de servicio activo. Fueron la Medalla al Servicio Policial, la Cruz a la Dedicación al Servicio Policial y la Encomienda a la Dedicación al Servicio Policial.

Portavoces de Interior explican que las tres condecoraciones de 2012 se deben a esa orden ministerial de 2011 que premió con distinciones a los agentes en activo con 20, 25 y 30 años de servicio, y Sotos García fue uno más de los muchos policías que las recibieron, de forma automática. En su caso obtuvo las tres al mismo tiempo porque llevaba más de 30 años en el cuerpo.

Este agente tiene un sexta condecoración, y es la Cruz de plata al Mérito Policial con Distintivo Rojo, la más alta del cuerpo, concedida en 2007. No obstante, precisa Interior, en realidad corresponde a una operación que fue premiada en 1982 y en la que él, pese a haber participado, fue excluido del galardón. Tras un recurso judicial a esta decisión, los tribunales le dieron la razón en 2007.

Sotos García, junto al inspector Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles, el capitán de los GEO Javier López Bayeu y el geo José María Rubo García fueron detenidos el 13 de octubre de 1983 en Hendaya, al ser sorprendidos por miembros de la Gendarmería francesa mientras golpeaban, para intentar inmovilizarlo, al presunto dirigente de ETA pm VIII-Asamblea, José María Larretxea Goñi. Luego fue expulsado a Cuba por Francia y falleció en la isla caribeña en 1996. Los cuatro policías españoles, que iban vestidos de paisano, arrollaron con su vehículo la motocicleta en la que viajaba Larretxea. Tras ser arrestados, ingresaron en prisión en Pau y fueron excarcelados al cabo de dos meses porque el comisario de Bilbao, Francisco Álvarez, luego condenado a nueve años por las actividades del GAL, garantizó al juez instructor, “por el honor de la policía española” que más tarde acudirían al juicio. No fue así, y el incidente causó una gran indignación en los tribunales franceses. Finalmente fueron condenados en rebeldía a 18 meses de cárcel cada uno. El sumario abierto por este caso en la Audiencia Nacional, tramitado entonces por Baltasar Garzón, fue archivado en 1990 porque “el hecho, por sí solo, no puede ser considerado como terrorismo”.

En aquellas fechas ETApm VIII-Asamblea había secuestrado al capitán de farmacia Alberto Martín Barrios, cuyo cadáver fue hallado seis días después con un tiro en la cabeza. La operación de los GEO habría sido un intento de obtener un canje con la banda terrorista. Dos días después desaparecieron Jose Lasa y Jose Ignacio Zabala, cuyos cadáveres fueron hallados años más tarde, y al cabo de unas semanas, en diciembre, se produjo en Hendaya el secuestro del ciudadano francés Segundo Marey, un simple viajante confundido con un etarra. Conllevó la primera reivindicación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) y, precisamente, la exigencia de los secuestradores fue la liberación de los cuatro policías encarcelados en Francia.

El inspector jefe Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles siguió en el cuerpo hasta que en 1990 fue inhabilitado tras una condena a dos años de prisión por matar a un ladrón. Poco antes había sido condenado por golpear con la culata de su arma en la cabeza a un motorista en una discusión de tráfico. Montó entonces la empresa de seguridad privada Check and In junto a su compañero y exjefe, el comisario Francisco Álvarez. En 2010 volvió a la policía, adscrito a la Jefatura Superior de Cataluña, donde dirigió el Centro de Comunicación Permanente, el 091.






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