miércoles, 20 de febrero de 2019

Machismo Institucional Español

Les presentamos el comentario editorial publicado por Gara con respecto a la puesta en libertad del agresor de Izar, la pequeña hija de la represaliada política vasca Sara Majarenas, quien todavía se pregunta cuando es que a ellas les toca estar vivas:


Si alguien busca hoy un ejemplo patente de Justicia patriarcalizada, junto a casos como el de «La Manada» podrá traer a colación la puesta en libertad antes de juicio de un hombre que acuchilló a su hija de dos años en Valencia (pensó de hecho que la había matado) para vengarse de su madre en un proceso de separación. Y si alguien busca hoy un ejemplo patente de política de excepción contra los presos y presas vascas, junto a otros episodios podrá contar que la madre de una niña de dos años gravemente herida no fue liberada para cuidarla pese a cumplir todos los requisitos, sino que se le obligó a cumplir su condena hasta el último día (lo que de hecho terminó suponiendo que la pequeña estuvo «presa» también, más allá del tope legal que obliga a separarlas cuando cumplen tres años).

En el caso de la pequeña Izar y su ama, Sara Majarenas, confluyen y se multiplican dos injusticias estructurales de máximo nivel: la que padecen las mujeres víctimas de violencia machista por parte de muchas instancias judiciales y las que sufren todos los presos y presas vascas por el hecho de serlo. La excarcelación del hombre que estuvo a punto de acabar con la vida de esta niña hubiera sido ayer probablemente un escándalo en cualquier telediario estatal y un motivo de intervención de instancias garantes de derechos de mujeres y menores si no fuera por la adscripción política de su madre. Y escuchar cómo esa liberación se justifica en que la prisión provisional es una medida «excepcionalísima» constituye una broma macabra para cualquier preso vasco –o familiar– sometido a condenas interminables y en destinos remotos del mapa.

El despropósito tiene tantas aristas que este editorial se queda muy corto para denunciarlas. La imposición añadida a Sara Majarenas de una pulsera telemática y a Izar de un control policial para evitarles cualquier riesgo es un caso inaceptable de revictimización, y a otro nivel incluso de despilfarro de recursos públicos. Ni un día más.


En el mismo tenor, les compartimos este comentario publicado por Joseba Permach en su cuenta de Facebook:

El juzgado de Picassent ha puesto en libertad a quien apuñaló a la hija de la presa vasca Sara Majarenas. Ha pasado dos años en prisión provisional y la jueza ha optado por ponerle en libertad aludiendo que la prisión provisional es una "medida excepcionalisima".

Pues bien, en primer lugar os voy a contar mi caso: me detuvieron en el 2007, no por apuñalar o intentar matar a nadie, no, simplemente por ser miembro de la Mesa Nacional hacer reuniones y/o manifestaciones

A los dos años, tal y cómo exige la ley y al igual que en el caso del excompañero de Majarenas, tuve una vista en la que se me negó la libertad y se prologó la prisión provisional por otros dos años. Esa medida "excepcionalísima" no debe ser tanto para algunos pero si para otros.

Afortunadamente salí a los dos años y medio y cuando fuí condenado fue con una condena inferior a la que había cumplido. Si habeis leido bien, me condenaron por más tiempo del que había cumplido. ¿Escándalo? Si, pero muy inferior al de muchos otr@s pres@s vasc@s.

Son muchos l@s vasc@s que han cumplido no dos años en prisión provisional sin juicio, sino cuatro años. Para l@s pres@s vasc@s, cuatro años en la cárcel a la espera de juicio no ha sido desgraciadamente medida de excepción alguna, al contrario, la excepcíón era salir antes.

Por eso, la puesta en libertad de quien apuñaló a la hija de Sara Majarenas vuelve a demostrar que hay dos varas de medir en la justicia española. Una pone en libertad a la manada o al excompañero de Sara y la otra, sin rubor alguno, se aplica contra la disidencia vasca.

Si como en el caso de Sara Majarenas eres mujer y vasca, la justicia española patriarcal, lejos de darte la razón, deja en libertad a quién intentó matar a tu hija y, además, te dice que no se puede alargar la prisión provisional como se ha hecho siempre con la gran mayoría de l@s pres@s vasc@s.

Una injusticia más. Muxu bat Sara!






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