martes, 26 de febrero de 2019

Juan Luis el Golpista

Esto que los compartimos con respecto a los mercenarios musicales que fueron as Cúcuta a cantar en favor del intervencionismo estadounidense en América Latina circula en Facebook:

Juan Luis Guerra: Solidario con Trump y Guaidó

Narciso Isa Conde

Las agencias de noticias internacionales y los grandes medios de comunicación que conforman la dictadura mediática mundial bajo el mando de EEUU, han dado cuenta de que el destacado canta-autor dominicano, Juan Luis Guerra, asistió al espectáculo “VENEZUELA AID LIVE” (siempre en inglés), realizado en Cucutá-Colombia, en “un gesto solidario” con ese hermano país.

En verdad muchos medios se equivocaron de “medio a medio” a la vez: Juan Luis, con ese “gesto” realmente se mostró solidario con los designios de Donald TRUMP, Pentágono, CÍA y Departamento de Estado de EEUU, que han creado la PRESIDENCIA FICTICIA de Juan Guaidó dentro una estrategia de desestabilización, golpe de Estado e invasión a una Venezuela que rescató hace dos décadas su soberanía.

En el caso del brillante músico quisqueyano se trata penosamente de un paso que resulta mucho más vergonzoso que el que dieron su propios colegas solidarios con la fórmula Trump-Guaidó-intervención, participantes también en el referido concierto bajo la sombrilla del neofascista Iván Duque y las siete bases militares gringas enclavadas en tierra colombiana.

Esto así, sobre todo si se tiene en cuenta que su patria dominicana fue invadida en 1965 sobre la base de mentiras muy parecidas: aquí para “salvar vidas” y allá frente a una “crisis humanitarias”; aquí contra la “dictadura castro-comunista” que entrañaba la revolución democrática-constitucionalista de abril y allá contra la “dictadura de Chávez y de Maduro”, aliada al “comunismo cubano”.

Y esto de cara a una Venezuela donde la ultraderecha Venezolana y EEUU, controlando gran parte de la economía y los medios de comunicación, ejercen democráticamente el derecho a matar presidentes, dar golpe de Estado, desplegar guerras económicas, desabastecer el comercio, robarse las divisas y llamar a la invasión de EEUU. A una Venezuela que ejerce el derecho de autodeterminación sobre un territorio preñado de petróleo, oro, gas, agua, biodiversidad y minerales estratégicos, que el imperio quiero asaltar.

En definitiva, Juan Luis –respetable siempre por su inmensa calidad artística- políticamente dejó de ser aquel Juan Luis.

Se olvidó de Juan Bosch y de Caamaño.

Del Niágara en bicicleta.

De su postura anticolonialista y anti-imperialista de antaño.

Del rol que jugó a raíz de la conmemoración del IV Centenario de la conquista de América.

De su cercanía con el pueblo.

Se fundió con las elites sociales.

Se convirtió en multimillonario, olvidando su pasado y sus ideas juveniles.

Asumió el salto a la clase dominante-gobernante, dejándose condicionar por las grandes disqueras de Miami y los grandes capitales del mundo del espectáculo.

Rechazó invitaciones cubanas para complacer presiones norteamericanas.

Y ahora arriba a un punto de degradación política-ideológica que además de mucha pena, provoca una inmensa vergüenza ajena.

Tanto talento.

Tanta fama.

Tanto aprecio y cariño.

Tantos reconocimientos.

Para finalmente acompañar a Trump, Guaidó, Almagro, Carriles, Uribe, Macri, Bolsonaro, Luis Orlando Hernández, Danilo y toda esa cáfila despreciable.

Para fundirse en un abrazo con lacayos, paracos, traidores, OEA, e invasores.

¡Cuánta lástima! Sobre todo por aquello de que vale más como se termina frente a la patria-humanidad, que como se comienza frente a ella; independientemente de los méritos profesionales acumulados durante muchos o pocos años de vida.






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