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viernes, 24 de diciembre de 2021

Armas Escritas

Para la fascistada periodística española es lo mismo comprar material antidisturbios que misiles.

Los primeros fueron comprados por Cuba ante la escalada de acciones violentas por parte de la gusanera de Miami, los segundos fueron utilizados por los israelíes para asesinar a cientos de palestinos, principalmente, mujeres y niños.

De esto y más nos habla este artículo de Cubainformación:


Cuba y las armas selectivas

José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación

Un reportaje del diario “El País” sobre “las exportaciones españolas de armas” coloca como entresacado principal la “venta de material antidisturbios a Cuba –leemos- antes de la represión de las manifestaciones de julio”.

Esta supuesta venta y “las entregas de munición a Arabia Saudí” serían “las operaciones más polémicas”.

En contraste, las ventas a Israel, en forma de “cohetes y misiles”, “equipos navales, sistemas de dirección de tiro, municiones y bombas”, son descritas por el diario con pulcritud periodística. Sin mención alguna a los bombardeos israelíes a Gaza que, en mayo, asesinaron 260 civiles. Tampoco califica como “polémicas” las ventas de material de guerra a las monarquías absolutas de Catar o Emiratos Árabes Unidos.

Las compras de países como Chile o Colombia, destinos habituales de las exportaciones españolas, ni siquiera son mencionadas. Recordemos la responsabilidad policial en la muerte de 56 manifestantes en Chile, en las protestas sociales iniciadas hace dos años, y de 70 en Colombia. Bogotá adquirió a España, el pasado año, equipos de visión nocturna y piezas para blindados y aeronaves por valor de 3,2 millones de euros: una décima parte (300 mil) es lo adquirido ahora por La Habana.

El reportaje es un nuevo ejercicio de intoxicación informativa de “El País” para demonizar al gobierno de Cuba.

Primero, porque vincula la venta de material antidisturbios a La Habana con la supuesta “represión de las manifestaciones de julio”, aún reconociendo que no sabe “si la exportación de los equipos policiales se consumó con posterioridad”. Y es que es sencillamente imposible que el citado material antidisturbios, autorizado por Madrid, estuviera en Cuba en las fechas citadas.

Segundo, porque asigna la categoría de “manifestaciones pacíficas” en Cuba a actos de violencia, en algunos casos extrema, contra agentes y propiedades públicas, tal como lo documentan numerosas pruebas audiovisuales.

Es cierto que, en las últimas décadas, no se habían conocido en la Isla ni sucesos violentos ni respuestas policiales similares, vinculados a la coyuntura de desabastecimiento provocada por la pandemia y la política de sanciones de Washington. Pero resulta cínico acusar de “violenta represión” a una policía cubana poco entrenada y escasamente equipada, si comparamos el nivel de violencia empleada con la actuación habitual, por ejemplo, de los cuerpos policiales españoles, a los que “El País” jamás endosará el término “represión”.


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