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martes, 16 de marzo de 2004

Defensa a Ultranza de Aznar

Si las últimas 72 horas han sido un calvario para el prepotente José María Aznar imaginen lo que las mismas han significado para el gran derrotado, Mariano Rajoy.

La Jornada ha publicado este artículo en el que queda retratado el que pudo haber sido el relevo de Aznar y lo compartimos con ustedes para que se den una idea del desdén con el que el PP califica al pueblo español. Observen, aún en la derrota Rajoy se mantiene firme en lo que respecta a la versión oficial del 11-M. Versión oficial que ya se cobró la vida de Angel Berroeta en Iruñea y Kontxi Santxiz en Hernani, víctimas 201 y 202 de la política belicista del PP, mismas que no están siendo incluidas en el conteo de 200 del que todos hablan.

Adelante con la lectura:


Rajoy atribuye la derrota del PP a una "carga emotiva" del electorado

Se informó lo que se sabía sobre los atentados en Madrid; "estamos tranquilos", señala

Armando G. Tejeda | Corresponsal

Mariano Rajoy, candidato del derechista Partido Popular (PP) y delfín del saliente presidente de gobierno, José María Aznar, lejos de hacer autocrítica por la actuación de su partido y del gobierno ante la derrota en los comicios de ayer, señaló en su primera comparecencia como líder de la oposición que el retroceso del PP se debió "a la carga emotiva" suscitada tras los atentados del pasado jueves en Madrid, que provocaron 200 muertos y mil 500 heridos.

Un día después de las elecciones, en la sede del PP en Madrid, se reunió por más de tres horas la Comisión Ejecutiva, con la presencia de Aznar y Rajoy, quienes defendieron la actitud "ejemplar" de su gestión en los últimos ocho años y rechazaron las críticas de "manipulación informativa" tras los atentados del jueves pasado.

Aznar, como presidente del PP, acudió a la sede del instituto político para analizar la jornada electoral, pero no compareció ante los medios de comunicación. La mayoría de los análisis políticos lo señalan como el principal responsable de la derrota.

De esta forma, Aznar deja la política con el repudio generalizado por su forma de ejercer el poder, que se caracterizó por la "prepotencia y el autoritarismo", y tras el rechazo popular a por lo menos tres actuaciones de su gobierno, entre ellos el apoyo a la política de guerra preventiva del presidente estadunidense, George W. Bush.

El PP ahogó todas las protestas de la oposición en el Congreso de los Diputados y rechazó cualquier comisión parlamentaria de investigación o comparecencia sobre el tema iraquí. A diferencia de Bush, Aznar tampoco quiso asumir ante la opinión pública las pérdidas humanas en Irak.

Mientras que Bush, inmerso en su precampaña de relección, se vio obligado a nombrar una comisión investigadora sobre las armas de destrucción masiva, Aznar se mantuvo impasible frente a las peticiones de explicación de opositores.

Además, su partido salió indemne y victorioso en las municipales de mayo de 2003, que se celebraron días después de las movilizaciones pacifistas sin precedentes celebradas en el país.

Se trata de sacar a "España del rincón de la historia, del rincón de los países que no cuentan, que no deciden", había señalado Aznar para justificar su apoyo a Washington en Irak.

A esto se suma la actuación durante la crisis por el hundimiento del buque petrolero Prestige en noviembre de 2002, y la manipulación informativa de su gobierno sobre los atentados del pasado jueves en Madrid, al insistir, a pesar de las pruebas, que los autores eran miembros de ETA y no fundamentalistas islámicos.

Tras una reunión a puerta cerrada, los máximos dirigentes del PP expusieron sus puntos de vista sobre la debacle electoral que sufrieron, al pasar a la oposición después de cuatro años de mayoría absoluta. Rajoy confirmó su continuación como líder del PP y de la nueva oposición.

En la citada reunión, Aznar pidió el pleno respaldo de todo el PP para Rajoy, al tiempo que hizo un repaso de la gestión de su partido al frente del gobierno dejando en claro que fue "extraordinaria. Pasamos a la oposición para mirar hacia el futuro".

Rajoy defendió a ultranza la actuación del gobierno de Aznar en los últimos años, por lo que se negó a responder a la pregunta de si como defensor del apoyo de la guerra de ocupación de Irak, se sentía responsable de los asesinatos de más de 10 mil civiles iraquíes y de los atentados del pasado jueves.

Rajoy se limitó a reiterar que el PP asume "la gestión del gobierno durante estos años en su totalidad y lo hemos hecho creyendo que era bueno para los españoles". Asimismo, defendió la actuación del ministro del Interior, Angel Acebes, en la crisis de los atentados, al insistir en que el gobierno "informó a la ciudadanía de lo que sabíamos y en ese sentido estamos tranquilos". 




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