sábado, 20 de marzo de 2004

Tiempo Perdido

Hoy en la sección Opinión de La Jornada:

¿Y los ocho años de tozudez de Aznar?

Jorge Carrillo Olea

Nadie en su juicio podría integrar una opinión justificando las supuestas razones de los terroristas que asestaron el desgarrón a Madrid. Sin embargo, habría que analizar qué circunstancias hicieron posible la materialización del crimen masivo.

El enfrentamiento al terrorismo local ha sido una constante de los gobiernos españoles desde hace más de 30 años. Se inició desde los años más negros de la represión franquista, lo que significa que posee la mayor fuerza y experiencia que quizá, históricamente hablando, hayan tenido las llamadas fuerzas de seguridad del Estado. Incluían un órgano de inteligencia política, que significativamente dependía del Ministerio de Defensa, e incluso en este sentido, el de disponer de información privilegiada. José María Aznar adquirió el compromiso de George W. Bush y su poderosa comunidad de inteligencia de hacerle llegar toda aquella que le resultara estratégicamente útil. O no hubo tal inteligencia, o no se supo interpretarla, o simplemente se le desestimó.

De acuerdo con los tiempos, esas fuerzas actualizaban sus técnicas y crecían en número y profesionalismo. Hoy suman Guardia Civil, Policía Nacional y cuerpos especiales, varios cientos de miles, dimensión mucho mayor a la suma total de las fuerzas armadas de México. Todo ello nos lleva a concluir que hoy el gobierno español está tan bien dotado para enfrentar al terrorismo como es posible. Son múltiples los discursos en que altos políticos insisten en sus compromisos de aumentar la dimensión y efectividad de esas fuerzas. ¿Entonces qué falló? ¿Por qué no se identificó la amenaza de Al Qaeda?

Después de Franco siempre se privilegió la negociación política. Se llegaron a negociar pactos, hubo conversaciones en la ciudad de Argel y se llegó a un acuerdo de Estado con México para el envío de militantes recientemente excarcelados, acuerdo que habrían de desconocer Ernesto Zedillo y, actualmente, Vicente Fox.

Aznar en sus ocho años asumió una estrategia diametralmente opuesta: cero negociación y la aplicación de toda la fuerza del Estado. Llegó a la arrogancia de expresar: "No debemos aspirar a nada que no sea la completa derrota del terrorismo, la derrota completa y total, su rendición sin condiciones de ninguna clase. No hay negociación posible ni deseable..." El resultado de esta actitud está a la opinión del lector; la propia es que logró resultados desastrosos: el 11 de marzo.

Su postura fue siempre ausente de realismo y con una arrogancia tal que pareciera estar haciendo un reto, que en este caso tomaron las fuerzas fanatizadas de Al Qaeda. Nunca asumió posturas como las de sus congéneres Blair o Berlusconi y hasta el propio Bush, quienes sintiéndose potenciales blancos, y lo son, aceptaron sus vulnerabilidades y seguramente, como el propio Vaticano lo hizo, asumieron medidas preventivas.

Falló Aznar en su estimación de riesgos, siguió viendo en ETA su único enemigo. Así lo demostró en las horas posteriores a los estallidos. Le costó mucho aceptar la existencia de un atentado de origen musulmán. Nunca lo estimó como un riesgo. Su tozudez se lo impidió. Vivió su gestión cegado por la arrogancia, perturbado por la soberbia y negado a toda sensibilidad. ¿Qué explicación va a rendir a España por tanta ineptitud? ¿Cómo va a explicar lo que no se hizo y el porqué de la omisión? El empinó a su partido y a su adalid. España pagó una brutal cuota de sangre y su destino sufrió un cambio que todos deseamos sea para bien.

tuopinionjc@hotmail.com






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