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domingo, 14 de marzo de 2004

Lecciones de Historia

Una auténtica lección de historia tanto para el pepero José María Aznar como a su benefactor George W. Bush que hemos encontrado en la sección Opinión de La Jornada:



El otro 11 de septiembre de Aznar-Bush

Guillermo Almeyra 

Las fórmulas que demostraron ser exitosas vuelven a aplicarse una y otra vez, sobre todo cuando sus autores no tienen ni imaginación ni control público. Los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono ya habían regalado en bandeja de plata al señor Bush una legitimación y una popularidad (momentáneos) y el pretexto para imponer leyes liberticidas y un clima de patrioterismo bélico en Estados Unidos y para lanzar guerras ya resueltas y preparadas desde hacía años y, de paso, tratar de someter a Naciones Unidas y a la Unión Europea y Rusia. Todos los datos, desde entonces, prueban que las autoridades estadunidenses, que habían fabricado ya el enemigo al cual destruir, por lo menos cerraron los ojos ante la preparación de dichos atentados (si no los organizaron directamente o los favorecieron mediante sus agentes e infiltrados). Ahora, a tres días de unas elecciones muy difíciles para el siervo de Bush, Aznar, en un país importante como caballo de Troya estadunidense en la Unión Europea, España, y en pleno proceso electoral estadunidense donde Bush está siendo superado por la oposición, alguien comete una matanza y arroja sobre el platillo de la balanza decenas y decenas de cadáveres, para inclinar todo hacia la derecha.

Los únicos beneficiados con el atentado en Madrid son Bush y Aznar. ETA está negociando con los nacionalistas vascos, a los cuales las encuestas prelectorales daban en ascenso, y estaba buscando una semilegalización con los independentistas catalanes, verdaderos triunfadores de las elecciones en Cataluña y que forman parte de un gobierno de coalición con los socialistas catalanes. El atentado madrileño hunde esta política de los independentistas vascos de ETA, que serán terroristas pero no son autolesionistas de un modo tan directo. Al mismo tiempo, permite a los fascistas españoles vincular el terrorismo de ETA con el terrorismo árabe, y a los nacionalistas vascos y catalanes con ambos, y a los ultramoderados socialistas del partido de Felipillo El Pillo González y de José Luis Rodríguez Zapatero con los terroristas más sangrientos que en el mundo han sido (o sea, los inventados por los Servicios, que son los verdaderos terroristas masivos). El crimen no ayuda a ETA sino a Bush y a Aznar.

Por su parte, la fantasmal Al Qaeda tampoco tiene interés en realizar un atentado semejante que permitirá a la derecha española mantener su apoyo a Bush, sus tropas en Irak y, sobre todo, el gobierno desde el cual sabotea a los otros gobiernos europeos que quieren un Irak sin tropas yanquis y mantener relaciones con el mundo árabe. Dejemos de lado que 20 años de acción armada común entre la CIA y Al Qaeda contra la entonces Unión Soviética permitieron a los servicios estadunidenses no sólo infiltrar con sus agentes a la organización de Bin Laden sino también establecer sólidos y viejos lazos personales con los dirigentes de la misma, de modo de conocer de primera mano sus intenciones y movidas. Queda esencialmente el hecho de que un atentado sangriento como el de Madrid refuerza a Aznar en España y a Bush en Estados Unidos, consolidando con la sangre de tantas víctimas inocentes la falsa imagen, que se derrumbaba, de los árabes sedientos de sangre desde su nacimiento y, al mismo tiempo, el poder de los dos terroristas de Estado en sus países respectivos. El crimen atroz de Madrid no ayuda a Al Qaeda ni al fundamentalismo islámico sino a Bush y a Aznar.

Bush está perdiendo la campaña prelectoral, a causa de la situación económica mala y de sus mentiras para avasallar a Irak a costa de decenas de miles de víctimas, entre ellas, cientos de soldados de Estados Unidos. El atentado de Madrid le da nuevo oxígeno a su caballo de batalla, la guerra contra el terrorismo. El crimen cometido sólo sirve a Bush, el titiritero, y a sus marionetas maltrechas, Aznar y Blair, que tenían corta vida política.

En el supuesto, muy poco probable, de que un grupo de terroristas islámicos con buena tecnología y mucho dinero, haya considerado que todos los españoles son como Aznar y, por lo tanto, es válido poner bombas en el tren porque Aznar y Bush bombardearon a gente indefensa que nada tenía que ver con los talibanes ni con Saddam Hussein, el hecho de que España pase a ser teatro de la guerra medioriental se debe sólo a Bush y a Aznar, metidos a conquistadores asiáticos y a cruzados contra el Islam. Ellos y sólo ellos son los responsables, porque si quieres la paz debes preparar la paz, no hacer la guerra, y mucho menos una cruzada del fundamentalismo cristiano, para colmo fascista, contra un quinto de la humanidad.

La democracia ha salido malherida, porque habrá una campaña ideológica terrorista de la derecha española contra la oposición de centro y de izquierda, se reforzarán las medidas franquistas contra los derechos humanos, en particular de los musulmanes en España, pero no sólo de ellos, y contra las autonomías, y en Estados Unidos la CIA tendrá manos libres. Es cierto que el terrorismo es irracional, pero el terrorismo de quienes enfrentan en inferioridad de condiciones al terrorismo de Estado de Bush debe ser demasiado irracional para realizar un crimen como este. En cambio, para el terrorismo de Estado el crimen de Madrid es racional y funcional, porque favorece a Bush y a Aznar.





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