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lunes, 17 de enero de 2022

Martín Villa el Intocable

Antes de leer este reportaje de Público rogamos a los queridos internautas que nos visitan que no se olviden de un dato muy importante; a Rodolfo Martín Villa, en esta última etapa, le ha estado protegiendo "el gobierno más progre" desde la "restauración de la democracia". Así tal vez entiendan que en temas torales para el régimen borbónico franquista, las decisiones no se toman en La Moncloa, sino en La Zarzuela.

Solo entendiendo lo anterior se puede digerir la chulería con la que se ha conducido el mencionado personaje, sabedor del cheque en blanco que se le ha extendido, mismo que le protege de cualquier tropelía cometida "en aras de la grandeza de la España Una Bajo Dios".

Ahora sí, tras el necesario preámbulo, adelante con la lectura:


Martín Villa: "No he perdido ni un minuto de sueño en estos años por la querella argentina"

El exministro del Interior durante la Transición recibe un homenaje en Madrid, en el que, no sin cierta ironía, ha indicado que "pude ser el responsable político y penal de esas muertes", pero descarta un plan sistemático para aterrorizar a los españoles partidarios de la democracia.

Ana María Pascual

Mientras en la calle Sevilla de Madrid se escuchaban gritos de "¡asesino, asesino!" por parte de un nutrido grupo de activistas de la Memoria Histórica, entre ellos, personas afectadas directamente por la violencia ejercida por el aparato franquista en la dictadura y en la Transición, en el interior del lujoso hotel 'Four Seasons' ha tenido lugar el homenaje a uno de los máximos exponentes de la represión policial en aquella época: Rodolfo Martín Villa, sobre el que recientemente la Justicia argentina ha dicho que no existen suficientes indicios, de momento, para procesarle por crímenes de lesa humanidad.

Periodistas de la Transición, políticos conservadores, como Esperanza Aguirre y Adolfo Suárez Illana; incluso líderes sindicales, como en su día fue Cándido Méndez, de UGT, han acudido a rendir homenaje a Martín Villa, en el desayuno informativo organizado por Fórum Europa y Nueva Economía Fórum este lunes, que constituye el primer acto público al que asiste el expolítico franquista tras su reciente victoria judicial.

Martín Villa, de 87 años de edad, fue procesado por la jueza argentina María Servini por cuatro homicidios en la Transición, tres muertes durante los sucesos del 3 de marzo en Vitoria en 1976 y la muerte de Germán Rodríguez en los Sanfermines de 1978; pero dos meses después la Sala Segunda de la Cámara Criminal y Correccional Federal o Cámara de Apelaciones, tomó la decisión de tumbar el auto de procesamiento  al declarar la "falta de mérito" para procesar al exministro de Interior. Lo que significa que este tribunal le pide a la jueza instructora, María Servini, que profundice más en su investigación, pero no levanta la imputación contra Martín Villa.

Con un auditorio lleno, Martín Villa ha expuesto las claves de su "inocencia" en una charla titulada: 'La Transición, mi memoria y la querella argentina'. "Me he defendido lógicamente de las imputaciones personales que se me han hecho pero he creído que estaba en la obligación de defender una etapa en la vida española en la que todos los españoles de cualquier signo político y de ningún signo político constituyeron una de las mejores etapas de nuestra reciente historia, la transición". Y con cierta ironía ha continuado: "Yo pude ser el responsable, políticamente por supuesto, y también incluso responsable penal de aquellas muertes; incluso hubiera sido posible que yo en un rapto de locura hubiera podido ser el autor material de aquellas muertes. Lo que no era posible es que yo formara parte de algunos gobiernos en la Transición que urdieron un plan sistemático deliberado, generalizado y planificado de aterrorizar a españoles partidarios de un gobierno democrático".

A su juicio, "decir" que los dirigentes de los primeros gobiernos de la democracia se dedicaban a eliminar a "las personas más representativas de aquella etapa" es una "mentira que tiene las patas muy cortas". "No tiene sentido que se use en la querella esa palabra cuando, si la Transición tuvo un enemigo, fue el terrorismo. La actuación de la policía podía ser errónea pero enfrente teníamos a criminales", ha indicado.

El expolítico franquista ha dicho que no baja la guardia, pese a su victoria judicial: "Más que un juicio desde aquí se ha montado un verdadero espectáculo kafkiano. Estaré pendiente por si hay un recurso ante el Tribunal Supremo de Argentina en relación a la cámara federal a la que acudí. No me extrañarían nuevas acusaciones. Si no he perdido ni un minuto de sueño en estos años, con la decisión reciente de la Cámara de Apelación puedo estar tranquilo".

El exministro ha descartado que existiera un "plan sistemático, deliberado y generalizado" que consistiera en la eliminación del contrincante político. "Creímos ingenuamente que enfrente teníamos a luchadores por la independencia, pero eran terroristas". Martín Villa ha dicho que fue un error de la jueza Servini decir que hubo presos políticos en 1987. "Por entonces en las cárceles solo había terroristas acusados de asesinato".

Miembros de La Comuna, asociación de presos y presas del franquismo, e integrantes de CeAqua, la plataforma de apoyo de la querella argentina, se muestran indignados con el homenaje a Martín Villa. "Para las víctimas de aquellos crímenes este acto es una provocación y un escarnio añadido a la negación de acceso a la justicia que han padecido a lo largo de más de 40 años en este país por culpa del vergonzante pacto de silencio e impunidad que se selló en la Transición para que figuras como Martín Villa pudieran cambiar de chaqueta y mantenerse en el poder", claman las víctimas.

"No es necesario recordar la trayectoria de Martín Villa: joven promesa franquista como jefe nacional del Movimiento (partido único de la dictadura), ministro de Relaciones Sindicales y de Gobernación en la transición, y responsable de la represión de las masivas movilizaciones durante esos años, autor de la destrucción de los archivos policiales franquistas y del Movimiento, posteriormente miembro de consejos de administración de numerosas empresas", consta en un comunicado de CeAqua.

Sin embargo, para Martín Villa la querella en su contra ha sido un "escándalo".  "Para mayor escándalo al principio de la querella estábamos tres: Adolfo Suárez, Adolfo Osorio [ministro de la Presidencia entre 1975 y 1977] y yo.  Prácticamente estaba claro que yo tenía la obligación moral de comparecer ante la Justicia argentina", ha dicho, y se ha referido a la decisión de la Cámara de Apelaciones argentina que le ha dado la razón, el pasado mes de diciembre. "Si no he perdido ni un minuto de sueño en estos años, con la decisión reciente de la Cámara de Apelación puedo estar más tranquilo".

Martín Villa ha agradecido a veinte personas por apoyarle ante la Justicia de Argentina, entre ellos: "Felipe González, José María Aznar, a mi paisano José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Doy las gracias también a dirigentes sindicales como Nicolás Redondo, Cándido Méndez, a mi paisano José María Fidalgo". Así mismo se ha referido a cuatro personas que se dirigieron a la Corte de Apelaciones argentina voluntariamente para apoyarle: "Marcelino Oreja, Jaime Ignacio del Burgo [políticos conservadores], Josep Borrell [socialista, alto representante la Unión Europea para Asuntos Exteriores], que en dos impecables comunicados al embajador de Argentina en Madrid y al embajador de España en Buenos Aires pedía comprensión para un español que acude a la Justicia de otro país voluntariamente, como era yo".

Por último, el expolítico franquista ha citado en su agradecimiento a Teo Uriarte, exmiembro de ETA, condenado a muerte en el Proceso de Burgos e indultado, aunque fue condenado a extrañamiento, es decir, se le expulsó de España. "En el Consejo del Reino que indultó a Teo Uriarte y a otros estábamos Alfonso Osorio, Pío Cabanillas y estaba yo con 36 años. Ahora es Teo Uriarte quien proclama mi inocencia, creo que eso es la Transición".

Desde la Plataforma CeAqua se indica que "de los trece homicidios o asesinatos por los que la jueza investigó a Martín Villa, dos hechos sobresalen y a su juicio están meridianamente claros como prueba de crímenes de lesa humanidad: la matanza de trabajadores el 3 Marzo de 1977 en Vitoria y el tiroteo de las fuerzas represivas contra ciudadanos que disfrutaban de las fiestas, ocurrido en los mundialmente conocidos Sanfermines de Pamplona, en 1978.

Respecto a este último suceso, que provocó el asesinato del joven Germán Rodríguez, Martín Villa ha indicado este lunes que la actuación de la policía fue desafortunada".




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