viernes, 12 de diciembre de 2014

El Tesoro de Lezetxiki

Les compartimos esta nota publicada en Deia:


El húmero de Lezetxiki, el más antiguo de Euskadi

Medio siglo después de su hallazgo, una prueba confirma sus 164.000 años

Medio siglo después del hallazgo del húmero de la cueva de Lezetxiki, en Arrasate, una datación directa realizada este año estableció que el hueso tiene un mínimo de 164.000 años, lo que lo convierte en el resto humano más antiguo de la Península tras los encontrados en Atapuerca.

La prueba, realizada en Australia, confirmó los cálculos del antropólogo José Miguel Barandiarán, descubridor de la cueva, que situó la pieza en el periodo premusteriense, anterior a los neandertales, ya que fue encontrada en el estrato más profundo de Lezetxiki, en un nivel inferior al de un cráneo de oso previo al de las cavernas, que desapareció en Europa hace 120.000 años.

El siguiente paso será la puesta en marcha de un proyecto de secuenciación de su genoma, pues se ha comprobado que, aunque degradado, conserva ADN original sin contaminar, lo que permitirá comprobar a qué especie perteneció ese resto y si, como se sospecha, es de una mujer.

Los resultados del examen los dieron a conocer ayer la catedrática de Antropología de la UPV/EHU, Concepción de la Rúa, y el paleoantropólogo Jesús Altuna, discípulo de Barandiarán, en Donostia en un acto en el que también participó el viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz.

En Australia se llevó a cabo también un análisis morfométrico, que constató la “gran afinidad” con los fósiles humanos del Pleistoceno Medio, como los de la Sima de los Huesos de Atapuerca, poblaciones anteriores a los neandertales. “Si confirmamos con el ADN esta afinidad morfológica, sería muy interesante clarificar todo el debate sobre las poblaciones del Pleistoceno, que son mucho más complejas de lo que se pensaba. Y parece que no todos fueron antecesores de los neandertales”, destacó De la Rúa.

Barandiarán dejó escrito en su diario que el hueso fue hallado el 20 de agosto de 1964 por sus compañeros -Altuna entre ellos-, mientras él se ausentaba para bautizar a una niña en la capital guipuzcoana.

En 1969, se intentó su datación con una pequeña muestra mediante series de uranio en Londres y no se logró. Ni se planteó una prueba tan fiable como la del carbono 14, porque solo se utiliza para restos orgánicos de menos de 45.000-49.000 años. A diferencia de Atapuerca, donde se efectúan dataciones indirectas gracias, entre otra cosas, a la gran cantidad de restos de fauna encontrados, para el húmero de Lezetxiki era necesaria la intervención directa sobre el hueso. “Era arriesgado y la única posibilidad”, aseguró De la Rúa, quien explicó que, para hacer “un daño mínimo” al hueso, cortaron una lámina transversal de 0,7 milímetros y la enviaron, desde el centro Goaz de Donostia, donde se conserva, adscrito al Gobierno vasco, a la Universidad de Australia.






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