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sábado, 8 de septiembre de 2012

Mikel en Cotobello

Por correo electrónico nos han enviado este texto que pertenece al baúl del recuerdo de todas las hazañas llevadas a cabo por el equipo vasco ciclista Euskaltel Euskadi:


Juanjo Oroz | ciclista de Euskaltel Euskadi

Ayer volamos de Aguilar de Campoo a Valladolid, con un desenlace al sprint vibrante. Aun siendo un esfuerzo importante, lo emocionante de verdad llegó después. Al llegar al hotel se me agolparon los recuerdos de un día para la memoria, ahora que Contador ha puesto de moda esta frase.

Recordé la forma espectacular en la que marchaba nuestro Igor. Dos victorias impresionantes en Valdepeñas de Jaén y Andorra, liderato… La vida en naranja y rojo. Los nueve en bloque, fuertes, poderosos. Camino de Peñacabarga se rompió el hechizo. Caída de Igor y Egoi. Al día siguiente, de Solares a Lagos de Covadonga, nos sentimos huérfanos. Desorientados. Pasamos de tener todo escrito a no saber que decir, que hacer.

Pablo, Verdudo, Amets, Koldo, Nieve y yo nos juntamos a la noche en una habitación. Yendo de Lagos a Gijón, punto de partida de la siguiente etapa, Gerrikagoitia nos dijo que al día siguiente, camino de Cotobello, nos teníamos que mover de lejos. Arriesgar. Hacer una locura de la que nuestra afición se sintiese orgullosa. Pablo cogió un bolígrafo, escribió nuestros deseos y motivaciones y los publicamos en la web del equipo. (http://bit.ly/bK95Nq)

La historia del día siguiente todos la conocéis. Euskaltel Euskadi y Cotobello. Una cabalgada rematada con una victoria antológica. Se me pone la piel de gallina al recordarlo. Mikel Nieve, un ciclista más duro que una roca y un corazón que no le entra en el pecho, remató el trabajo de los cinco.

Por las cuestiones del protocolo, el resto de compañeros no le pudimos ver hasta que llegó al hotel. El mismo hotel desde el que escribo estas líneas. Al llegar Mikel, nos fundimos en un abrazo. Nos transmitió la verdadera sensación de que era un triunfo de todos, dando las gracias uno por uno. Ese día, todos sentimos que habíamos hecho algo más grande que ganar una etapa. Fue un mensaje de unión, de ilusión, de trabajo, de respeto a este maillot y lo que representa.






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