lunes, 2 de mayo de 2016

Cronopiando | Ben Bradlee

La tijera de la censura actúa como Espada de Damocles en contra de quienes se han atrevido a destapar los peores crímenes cometidos por Washington, específicamente los que han dejado una incómoda huella cibernética. Las víctimas por el momento son Chelsea Manning, Julian Assange y Edward Snowden, pero pronto podrían ser más.

Nuestro amigo Koldo Campos nos advierte acerca del peligro de que se tenga tanto a la libertad de expresión como a la libertad de prensa bajo asedio de las potencias imperialistas.

Tras los ataques a Egin, Egunkaria y Gara en Euskal Herria estamos muy conscientes de ello.

Aquí su Cronopiando:

Koldo Campos Sagaseta

Ben Bradlee

Benjamín Bradlee encontraba excitante el periodismo porque según decía “nunca sabes de qué vas a escribir.” Muerto hace dos años, pasa por ser una de las más sobresalientes figuras del periodismo en Estados Unidos. Fue director del Washington Post del 68 al 91 y llevó a ese medio a duplicar su tirada y también la credibilidad de sus lectores, especialmente, tras destapar el que seria conocido como caso Watergate que acabaría sacando a Richard Nixon de la presidencia de los Estados Unidos así fuera por el menor de sus muchos delitos.

Un año antes de su muerte recibió de manos del presidente Obama la Medalla de la Libertad, el premio considerado más prestigioso de ese país, por “su pasión por la veracidad y su incansable búsqueda de la verdad”.

La misma pasión por la verdad que le ha supuesto una condena de 35 años de cárcel a Chelsea Manning ex analista de inteligencia de Estados Unidos por no aceptar que la verdad tenga que ser secreta; que tiene refugiado a Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres por no creer que la verdad deba estar proscrita; y que mantiene en paradero desconocido al ex agente de la CIA Edward Snowden por no creer que la verdad haya de seguir oculta.

Decía Bradlee que “el fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla”. Y sí, es verdad, ¿pero dónde?






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