miércoles, 18 de mayo de 2016

John Hemingway en Euskal Herria

Nuestro querido amigo el escritor Edorta Jiménez - autor de San Fermingway- ha actuado como anfitrión de uno de los nietos de Ernest Hemingway y Deia nos trae la crónica:


El nieto de Ernest Hemingway recorre localidades de Busturialdea, tal y como lo hizo su abuelo en 1959

Aritz Erdaide

John Hemingway, nieto del célebre escritor estadounidense, visitó ayer Gernika y varias localidades próximas, siguiendo el recorrido que hizo el premio Nobel de literatura en el año 1959. El motivo de su presencia es el reportaje que dos periodistas del National Geographic Traveller están preparando sobre la figura de su abuelo, Ernest Hemingway, y su paso por el Estado en diferentes etapas de su vida.

“Me han impresionado mucho el cuadro de Picasso y Gernika en general”, relataba ayer por la tarde. Guiado por otro escritor, Edorta Jiménez, pudo conocer de primera mano los búnqueres en los que encontraron cobijo los habitantes de la villa foral durante el bombardeo. “Son lugares muy angustiosos, muy pequeños, sin luz y bastante deprimentes”, señaló. Tras la visita al Árbol de Gernika y a la Casa de Juntas, John Hemingway se acercó hasta el mural que representa el Guernica y allí leyó la carta que escribió su antepasado durante la Guerra Civil a la madre de su segunda esposa, Mrs. Paul Pfeiffer, católica ferviente, en la que relataba que habían sido los fascistas y no los comunistas, como ella creía, los que habían destruido el pequeño pueblo. “Mi abuelo era capaz de contar los sucesos de la guerra con una cierta poesía”, detalló ante el cuadro.

La segunda parada de la jornada la efectuaron en Bermeo, para hacer una visita al quiosco ubicado en la Lamera acompañado de los herederos de Helados Pereira, al igual que hiciera el escritor en el siglo pasado. En aquella época, los heladeros solo tenían un pequeño carro que utilizaban para la venta ambulante, carro que han rescatado del olvido para, tras restaurarlo, posar ante él tal y como hiciera Ernest Hemingway en 1959.

Los periodistas del National Geographic de origen chino no dudaron en posar junto a los actuales dueños y mostraron interés sobre todos los detalles del lugar.

Antes de desplazarse a Busturialdea, los periodista y el nieto del escritor recorrieron las calles de Donostia, ciudad donde Hemingway terminó de escribir su primera novela, The sun also rises, traducida al castellano como Fiesta, obra en la que popularizó a nivel mundial los Sanfermines. Su nieto John comentó que nuestro país tiene lugares “de mucha belleza y muy atractivos para la gente a la que le guste la historia”, aunque en relación a la capital navarra detallaba que “Pamplona es conocida por el libro de mi abuelo y las fiestas que se celebran, pero atrae a otro tipo de turistas”.

De sobra conocida era la pasión de Hemingway por la buena vida y muestra de ello es su azarosa existencia. En Donostia no dudaba en acudir al frontón, los toros o acercarse hasta La Concha para bañarse. Aunque sus primeras visitas fueron en la década de 1920, treinta años después volvió para escribir, como pequeño homenaje al arenal guipuzcoano, The Dangerous Summer. Entre tanto, tuvo tiempo de cubrir como periodista los conflictos bélicos más importantes del siglo XX como la Guerra Civil española, donde además tomó parte activa en el bando republicano. En esa época escribió otra de sus novelas más aclamadas: ¿Por quién doblan las campanas?.

Tras la ruta de ayer, el nieto de Hemingway confesó que “sabía muy poco del paso de mi abuelo por Euskadi”. Sí tenía conocimiento, no obstante, de que su antecesor tuvo “amigos vascos”, muchos de ellos puntistas que jugaban en tierras americanas. Sin embargo, desconocía que hubiera recorrido tantos lugares de la geografía vasca. Tampoco para él la de ayer ha sido su primera visita a Euskadi, ya que había estado anteriormente en Bilbao en tres ocasiones. También vivió “hace muchos años” en Málaga, donde aprendió a defenderse en castellano. “Espero volver pronto”, confesó entusiasmado por los lugares que había llegado a ver y conocer, agradecido también por el cicerone que tuvo en su recorrido: “Edorta (Jiménez) ha sido un gran guía y el tiempo ha sido agradable”. Ahora solo cabe esperar al futuro artículo de los periodistas del National Geographic Traveller para que todo el que quiera pueda emular los pasos del escritor.






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