lunes, 17 de febrero de 2020

Estrasburgo Inquisitorial

La crucifixión del artista Abel Azkona que iniciase en 2015 ha llegado a un escenario entre kafkiano y orwelliano.

Lean lo que nos reporta Gara:


La asociación que persigue a Willy Toledo por cagarse en Dios ha conseguido que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo abra una causa por la exposición de Abel Azcona en Los Caídos. El TEDH ya ha solicitado más información al Estado español.

Aritz Intxusta

La historia arranca en Iruñea, en 2015. Es un año importante. Ha caído UPN en la ciudad. Joseba Asiron cumple su sexto mes de alcalde. Abel Azcona, un reconocido artista iruindarra, puede exponer en Los Caídos. Su colección “Desenterrados” rinde homenaje a los republicanos. Prometía polémica y vaya si la hubo. A Asiron no le había dado tiempo siquiera a sacar las momias de Sanjurjo y Mola. Sorprendentemente, la mecha no prendió por eso del guerracivilismo, sino por una cuestión que parecía ya superada: la blasfemia como delito.

Alguien se paró delante de una fotografía de la exposición. La imagen mostraba a Azcona, en pelotas, con alitas azules tatuadas en la espalda. Pero lo importante no era él, sino una palabra: «Pederastia». Estaba escrita mediante una sucesión de 242 obleas redondas, que Azcona dice que son hostias consagradas. A modo de prueba, el artista difundió un vídeo en el que se le ve en misa, esperando para comulgar. El cura le entrega la hostia y Azcona se la mete al bolsillo.

Como es sabido, a raíz de aquello se montó la de Dios. UPN entró en furia. Desde la caverna-cripta donde se pudrían los líderes golpistas, se levantaron también los Caballeros de la Orden de la Cruz. El arzobispo Francisco Pérez, que aterrizó en Nafarroa tras bregarse como purpurado del Ejército, también se apuntó a la ola. Puede decirse que el arzobispo tiró la casa por la ventana, organizando una supermisa de desagravio oficiada por la friolera de más de cien sacerdotes.

La Plaza del Ayuntamiento se retembló poco después con manifestaciones en las que se gritaba, una vez más, aquello de «¡Viva Cristo Rey!». Todo se fue de madre y, de pronto, en medio de toda la salsa afloraron dos agentes nuevos, ajenos a Nafarroa: Hazte Oír y Abogados Cristianos. Estos últimos, al alimón con el arzobispo, llevaron el caso a los tribunales apuntando contra Azcona y Asiron, por permitirlo. Hubo un tercer acusador, no menos importante: Fiscalía.

Ahora hay que dar un paso para atrás, de un año más o menos, y viajar hasta Sevilla. Allí, la Cofradía del Santísimo Coño de Todos los Orgasmos, entre nazarenas, mantillas y peinetas, saca a procesionar la imagen del Coño Insumiso, una gran vagina de papel maché en cuyo interior se insinuaba algo parecido a la imagen de una virgen con el clítoris por cabeza. Los Abogados Cristianos llevan al coño a los tribunales. Tres de las cofrades estuvieron procesadas hasta que, en octubre pasado, todo quedó en nada.

En ese compás de espera de seis años, el actor Willy Toledo se calienta y, en solidaridad con esas cofrades, se caga públicamente en Dios y dice que «le sobra mierda» para cagarse también «en el dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María». A raíz de esta denuncia Toledo declarará mañana, acusado por la misma asociación de letrados de un delito contra la libertad de conciencia y de ofensa a los sentimientos religiosos. La Fiscalía de Madrid, demostrando tener una mente más abierta que la de Iruñea con Azcona, apuesta esta vez por absolver al actor.

El salto de Iruñea al TEDH

Fiscalía y el Arzobispado de Iruñea y Tutera acompañaron al citado lobby ultra en su persecución inquisitorial de Azcona y el Ayuntamiento hasta que la Audiencia de Nafarroa decidió archivar la causa. Pero Abogados Cristianos continuó litigando, abriéndose camino hasta tocar las puertas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el mismo que esta semana ha dado por buenas las devoluciones en caliente en la valla de Melilla. En junio, esta puerta quedó abierta y Estrasburgo planteó varias preguntas al Estado español por una posible vulneración del artículo 8 del Convenio Europeo.

Lydia Vicente, portavoz del observatorio Rights International Spain (RIS), sostiene que la reapertura del caso en Estrasburgo supone algo serio. «Es preocupante que este tipo de lobbies tengan recursos y dinero como para abrir causas ante el TEDH. Una mala defensa, un error, puede desembocar en una jurisprudencia muy conservadora y, en consecuencia, una restricción de derechos».

De hecho, existe un precedente preocupante en otra sentencia de Estrasburgo de 2018 por la que una mujer austríaca de extrema derecha fue condenada por llamar pederasta a Mahoma. Este fallo se cita en el caso abierto por la exposición de Iruñea.



El TEDH sito en Estrasburgo ya se había alineado con lo más rancio del franquismo borbónico en ocasiones anteriores, no importaba, al final de cuentas se trataba de los vascos, pero tomar la decisión de entrar dentro del ámbito de lo medievalmente religioso debiera encender las luces rojas en toda Europa.






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