jueves, 8 de junio de 2006

Una Huella Imborrable

Este artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa complementa esta nota acerca del monumento que honrará a todos aquellos que murieron, sufrieron el exilio y la cárcel en la lucha contra el franquismo que tristemente, al día de hoy, aún campea a sus anchas en el Estado Español.

Aquí lo tienen:

Una huella escultórica recordará en Bilbao a los 40.000 gudaris de la guerra

El lehendakari inaugurará el monumento el 18 de junio a mediodía en el alto de artxanda

La obra de Juan Jose Novella culmina el proyecto del grupo Aterpe 1936, que reúne a todos los partidos y sindicatos

Donostia. 18 de junio de 1937. Los batallones vascos, con apoyo de los santanderinos y asturianos, libran una encarnizada batalla en las faldas del monte Artxanda. Dos días después cae Bilbao en manos de las tropas sublevadas.

Setenta años después del inicio de la contienda, en ese mismo lugar se erigirá un monumento como recuerdo y reconocimiento de "todos hombres y mujeres que, bajo el mando del Gobierno de Euzkadi, defendieron a las legítimas autoridades y las libertades y derechos de los ciudadanos vascos en la guerra del 36 y la posterior dictadura provocada por el alzamiento fascista".

Estas palabras de Iñaki Astoreka, portavoz de la Asociación Aterpe 1936, resumen el objetivo principal con el que nació este colectivo en enero de 2005. Año y medio después, "gracias al apoyo de las instituciones vascas", han logrado su objetivo, que se materializará el próximo 18 de junio con la inauguración a las 12.00 horas de la obra escultórica del artista portugalujo Juan Jose Novella por parte del lehendakari Juan José Ibarretxe.

El monumento "pacifista, humano y humanizante", según su propio autor, representa una huella dactilar en acero al carbono y con un acabado patinado de seis metros de altura y 8.000 kilogramos. "Es también una gran seña de identidad, una obra que nos acoja a todos", afirmó Novella.

Ésta es la filosofía con la que nació Aterpe 1936 y que le ha hecho valedora de contar entre sus filas con miembros de distinto signo político.

Por eso, el homenaje del domingo 18 de junio no pretende, en opinión de sus organizadores, "abrir viejas heridas, sino cerrarlas. Las heridas se curan con la justicia. Y recordando todo ello y a sus verdaderos protagonistas, no ocultándolo y dejándolo en el olvido, nos hace más tolerantes, más civilizados y más demócratas".

Aterpe 1936 calcula que fueron 40.000 gudaris los que se pusieron a las órdenes del Euzko Gudarostea (Ejército de Euzkadi), del Gobierno Vasco presidido por Aguirre y de la República de 1936. De entre los combatientes que pertenecieron a fuerzas tan diversas como PNV, ANV, PSOE, CNT, UGT, Sindicato Obrero Vasco e Izquierda Republicana, apenas quedan vivos algo más de 500.

"Es maravilloso que estemos en este homenaje gudaris de todos los partidos y sindicatos, aunque también las mujeres vascas se merecerían un monumento", apuntó por su parte José María de Ochoa, otro de los gudaris supervivientes.

Por eso, el monte Artxanda será el próximo 18 de junio un lugar de encuentro al que están invitados los veteranos gudaris y sus familias. Para evitar que la masiva afluencia de asistentes empañe el acto, la organización recomienda usar el funicular y aparcar los vehículos particulares en Bilbao.

A esos gudaris del PSOE su propio partido los ha olvidado cuando este renunció a su historia y a su compromiso para con el pueblo español para convertirse en uno de los dos partidos políticos estatales con los que cuenta Juan Carlos Borbón para apuntalar y mantener la farsa de que España es un estado democrático.

Por cierto, a las víctimas de la violencia española en contra del pueblo vasco nadie las recuerda ni las cuantifica cuando se publican notas con respecto al conflicto político que enfrenta a Nabarra con los estados que la ocupan.

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