miércoles, 7 de junio de 2006

Se Habían Tardado

Finalmente el Partido Popular saca a la luz del sol toda su podredumbre moral y su mendacidad política, así, sin tapujos.

Apostándole a los sectores más reaccionarios de España (la Iglesia Católica, los falangistas, los franquistas, la oligarquía) decidieron romper toda relación con el gobierno de Rodríguez Zapatero, consumando así la vendetta política que venían rumiando desde el día 14 de marzo del 2004.

La excusa que usan es por demás irrisoria. Dicen que rompen con Zapatero por que este está dispuesto a dialogar con ETA y con Batasuna. La memoria selectiva de Mariano Rajoy le hace olvidad muy convenientemente que José María Aznar y el Partido Popular también dialogaron con ETA en su momento.

Pero bueno, al menos esto pone al descubierto a los del Partido Popular como lo que son, mercenarios políticos sedientos de sangre que se benefician políticamente de la debilidad mental de aquellos españoles que en pleno Siglo XXI aún se aferran a su pasado imperalista y colonial, de los que ven como única opción viable la España Una Bajo Dios.

Esta acción pendenciera por parte del Partido Popular también pondrá en evidencia a los ultraconservadores de el mundo (principalmente los Estados Unidos de América, Francia e Inglaterra) que cierran filas con el enquistado franquismo que los lleva a negar el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

El odio de la ultraderecha hacia los el pueblo vasco queda por fin al descubierto.

He pues aquí, la nota que aparece el día de hoy en La Jornada:


Denuncia el jefe de gobierno español "el juego hipócrita" de la derecha

Rompe el PP con Rodríguez Zapatero y rechaza cualquier diálogo con ETA

ARMANDO G. TEJEDA CORRESPONSAL

Madrid, 6 de junio. Mariano Rajoy, presidente del opositor Partido Popular (PP, de derecha) anunció hoy la ruptura de "toda relación" entre su formación y el presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en rechazo a cualquier diálogo con los vascos separatistas a los que definió como "ETA-Batasuna".

El origen de la controversia fue el proceso de paz abierto por Rodríguez Zapatero tras la declaración de alto el fuego permanente de ETA, vigente desde el pasado 24 de marzo, y la inminente reunión entre dirigentes del Partido Socialista de Euskadi (PSE) con la coalición abertzale (nacionalista) Batasuna, ilegalizada durante el anterior gobierno del PP tras ser considerada brazo político de ETA.

En la sesión parlamentaria del martes, Rajoy anunció que su partido "rompe toda relación con el gobierno hasta que no rectifique esta ignominia" y el "golpe contra el Estado de derecho y la legalidad democrática".

En respuesta, Rodríguez Zapatero anunció que, "a pesar de que están dadas las condiciones para iniciar contactos con ETA, éstos no se llevarán a cabo de forma inminente, a la espera de una rectificación del PP para alcanzar el máximo consenso posible de las fuerzas democráticas".

Pese a este llamado, Rajoy reiteró su negativa a respaldar al gobierno, al que acusó de "compartir con ETA-Batasuna el mismo guión".

Tras el fin de la dictadura de Francisco Franco, en 1975, todos los gobiernos -desde Adolfo Suárez y Felipe González hasta José María Aznar- han entablado contactos y negociaciones con ETA.

Rajoy consideró que una reunión entre Batasuna y PSE significa una "legalización de hecho" de esta coalición política, y sostuvo: "Todos deseamos vivir en paz, pero no a cualquier precio".

El presidente del gobierno español respondió que a diferencia de las negociaciones emprendidas por el gobierno de Aznar -del que Rajoy era ministro y vicepresidente-, ahora se pedirá autorización al Congreso para iniciar los contactos.

Rodríguez Zapatero destacó al menos tres diferencias con el diálogo de entonces: que la declaración de ETA es de "alto el fuego permanente", que han transcurrido más de tres años sin atentados con víctimas mortales y que el gobierno ha informado puntualmente a las instituciones democráticas.

El gobernante socialista agregó que esto demuestra el "juego hipócrita" del PP en esta cuestión, en la que privilegia los intereses partidistas a los "deseos de paz de la ciudadanía española".

El resto de los grupos parlamentarios -Convergencia i Unió, Esquerra Republicana de Cataluña, Izquierda Unida, el Partido Nacionalista Vasco, Coalición Canaria, Eusko Alkartasuna, Nafarro Bai, Bloque Nacionalista Galego y Partido Aragonesista- respaldaron los esfuerzos del gobierno en el proceso de paz.

Asimismo, tacharon de irresponsable la actitud del PP cuando España se encuentra en un momento "histórico" que puede llevar a la paz definitiva en el País Vasco y en España.

El líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, señaló que "si para conformar la mesa de partidos es necesario un estatus de legalidad, se hablará de eso también" en la reunión con dirigentes del PSE, para lo que será necesario que realicen una declaración formal de rechazo a la violencia. Sobre la postura del PP, Otegi dijo que "se le ha ido la cabeza", luego de una reunión con Gerry Adams, líder del Sinn Fein.

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