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lunes, 28 de febrero de 2022

El CNI y Pablo González

Desde que se dio noticia de su detención en Polonia supusimos que en el tema había gato encerrado.

Nos referimos al reportero vasco Pablo González.

Ahora que Público nos informa que la misma CNI involucrada en el tema del imán de Ripoll visitó a la familia de González ya no nos queda duda, el fascismo europeo trabaja de forma conjunta y lo que menos necesita ahora que todo ha volado por los aires en Ucrania es periodismo de verdad.

Lean lo que se nos informa:


El CNI visitó a familiares del periodista Pablo González entre su interrogatorio en Ucrania y su detención en Polonia

El abogado del periodista y colaborador de 'Público' detenido en Polonia explica que las autoridades justifican su detención en que creen que "ha realizado acciones contra el Estado polaco". A inicios de febrero, fue acusado de "prorruso" en Ucrania y obligado a salir del país. Ahora cubría desde la frontera la crisis humanitaria tras la invasión.

Esther Rebollo

Pablo González es un periodista y politólogo vasco afincado en Polonia, nacido en Moscú por los asuntos derivados de la Guerra Civil española y un reconocido estudioso del entorno postsoviético; de hecho está cursando el doctorado en la Universidad del País Vasco, donde participa habitualmente en el podcast GeopolitikaZ IT/GI, en el que analiza asuntos de política internacional relacionados con el Este de Europa.

El pasado 6 de febrero el reportero fue detenido durante varias horas por los servicios de seguridad ucranianos en Kiev. Aún no había comenzado la invasión rusa. Se encontraba en el Donbás, junto a otros compañeros periodistas, con los que realizaba la cobertura informativa para varios medios, entre ellos Público. A Pablo González no le había dado tiempo a gestionar la acreditación militar para cubrir el frente de la guerra en el Este de Ucrania; por eso, mientras uno de sus compañeros se adentró en la zona de conflicto, él y su otro colega fotoperiodista decidieron hacer un reportaje sobre la población de la zona fuera del área de guerra.

Fue entonces cuando recibió una llamada inesperada: eran los servicios secretos ucranianos que le pedían que se personara lo más pronto posible en Kiev para acudir a un interrogatorio. Los tres reporteros viajaron hasta la capital para atender esa petición. Pablo González entró al centro de detención y avisó a sus colegas: "Si en dos horas no he salido, anunciáis mi detención por las redes sociales". Así lo hicieron.

Durante el interrogatorio, Pablo González fue acusado de "prorruso", le achacaron haber trabajado para el diario Gara y resultó sospechoso porque su tarjeta de crédito es de Laboral Kutxa (Caja Laboral), una entidad financiera vasca. Esas pruebas, además de su dominio perfecto del idioma ruso y su conocimiento de la región, bastaron para hacer esa acusación. La consecuencia es que le "invitaron"  verbalmente a marcharse del país en un plazo de tres días, aunque el Gobierno de Ucrania nunca dictó una orden de expulsión.

Las visitas del CNI

El reportero explicó su caso a la Embajada de España en Kiev y conversó con el cónsul general en la capital ucraniana, mientras Público realizaba gestiones con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Al tiempo que esto sucedía, agentes del CNI se personaban en la vivienda de familiares y allegados suyos en Euskadi y Catalunya para hacerles todo tipo de preguntas: estaban interesados en conocer todo sobre su vida y trayectoria para comprobar si efectivamente era "prorruso". Los agentes también les advirtieron de que había sido acusado de trabajar en Gara, "un medio pro-ETA y subvencionado por Rusia" e incluso de "pasar información a Rusia".

En declaraciones a Público, una de las personas visitadas por el CNI explica que "la situación fue surrealista, de película"; no daba crédito a lo que le estaba ocurriendo. El reportero, cuando tuvo conocimiento de esas visitas (todavía en Ucrania), hizo las maletas y salió inmediatamente del país, aconsejado incluso por diplomáticos españoles en Kiev.

Pablo González viajó a Euskadi, donde permaneció varios días sin noticias del CNI ni de ningún otro organismo de seguridad de España o de otro país, hasta que comenzó la invasión de Rusia a Ucrania. La mañana del 25 de febrero, cuando el mundo despertó con la noticia de la invasión, Pablo González viajó a Varsovia para desde allí dirigirse a la frontera, a la espera de que empezaran a llegar los refugiados que ya se sabía iban a huir de esa guerra: "Tengo que volver a Polonia para ganarme el pan", dijo entonces a Público el periodista freelance. Desde ese mismo día el reportero ha cubierto la crisis migratoria derivada de la invasión.

En la madrugada de este lunes, 28 de febrero, agentes de los servicios de seguridad polacos (ABW, por sus siglas en polaco) irrumpieron en el hotel donde se alojaba en la localidad de Rzeszow, en la frontera con Ucrania, y se lo llevaron detenido.

Cuando se cumplen 24 horas de su detención, González no se ha podido comunicar con su abogado ni con sus familiares. La última vez que Público estuvo en contacto con él fue el domingo día 27, en torno a las 20 horas; en dicha conversación comentó que se retiraba al hotel a descansar. González solo ha podido hacer una llamada con la que puso en alerta a su abogado, Gonzalo Boye.

Las autoridades polacas "me dicen que mi cliente habría participado en actividades contra el Estado polaco", ha explicado a Público el abogado, tras reconocer que no ha podido recabar mucha más información al respecto. Por su lado, las autoridades españolas piden tiempo para averiguar cuáles han podido ser las razones de la detención. Para Boye está claro: "La detención de Ucrania está relacionada con la detención en Polonia, necesitamos transparencia para que se conozca este caso de violación a la libertad de expresión".

Uno de los periodistas que acompañaron a González a su viaje a Ucrania comentó a Público que su detención solo se entiende por una petición de seguimiento de los servicios de inteligencia ucranianos a los de España y luego a los de Polonia.

En el momento de publicar este artículo, el CNI no había respondido a los requerimientos de información por parte de Público en relación a las visitas que recibieron los allegados de Pablo González tras su primera retención en Ucrania.




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