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jueves, 7 de marzo de 2019

Recordando a 'Antxo'

Se cumple el primer aniversario de la partida de Xabier Rey y en la ciudad que le vio crecer y convertirse en un trabajador incansable en favor de los suyos se le ha recordado sin importar que la caverna española insista en criminalizar la solidaridad y la memoria.

Aquí la crónica de Naiz:


La manifestación a favor de la memoria y la libertad de expresión convocada tras la prohibición de un acto en recuerdo a Xabier Rey 'Antxo' también fue vetada por la Delegación del Gobierno español en Nafarroa. Este miércoles han ofrecido una rueda para denunciarlo en el barrio iruindarra de Donibane.

@ibaiazparren

«Un día como hoy, hace un año, moría nuestro vecino Xabier Rey en la cárcel gaditana de Puerto III, a más de mil kilómetros de su casa». Con esas palabras ha arrancado la rueda de prensa en Donibane. Ante los impedimentos que han tenido para realizar un acto en su memoria, los convocantes han explicado que se han visto obligados a trasladar a través de una comparecencia ante la prensa una serie de cuestiones.

En primer lugar, han querido denunciar la prohibición de una manifestación en recuerdo del preso político vasco por parte de la Delegación del Gobierno español en Nafarroa. Según han resaltado, esto solo se puede entender «desde una óptica de venganza por parte de las instituciones españolas hacia la familia, entorno cercano y vecinos del barrio».

De igual manera, los convocantes han querido trasladar que ninguna prohibición va a poder silenciar una realidad: «A ‘Antxo’ lo mataron el Estado español y su política de dispersión criminal».

En este sentido, han reivindicado ciertas cuestiones que «lamentablemente tienen vigencia absoluta», como una necesaria revisión inmediata de todas las sentencias dictadas contra los presos «basadas en testimonios o autoinculpaciones arrancadas bajo tortura» y el fin de la «actual política penitenciaria criminal y asesina».

Los convocantes han recordado a su vez que «no todas las violencias han desaparecido del país», remarcando que, casi un año después de la disolución de ETA el Estado «debe asumir su responsabilidad en parte del sufrimiento habido en este pueblo».

En esa línea, han insistido en que el barrio «conoce de primera mano las consecuencias del conflicto político que existe entre Euskal Herria y el Estado español», haciendo referencia a las personas que han sufrido torturas, que han conocido la prisión o la política de dispersión o que han tenido que huir como consecuencia del hostigamiento policial. Asimismo, han recordado también el «asesinato de un vecino a manos de un policía por negarse a poner un cartel en su tienda».

«Todos estos sucesos forman parte de nuestra experiencia vital», han añadido, por lo que están «absolutamente convencidos» de que «no es posible construir una convivencia sana y respetuosa si el Estado español persiste en negar una realidad tan sangrante».






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