martes, 28 de junio de 2016

De los Pirineos al Potomac

Tal como ya habíamos publicado hace unos meses, la cultura y tradiciones de Euskal Herria serán proyectados al mundo por medio de una exposción organizada por el Smithsoniano en la capital estadounidense.

Aquí el artículo al respecto publicado en el Diario Vasco:

Un pueblo vasco en pleno Washington

Euskadi y su cultura se exhiben desde mañana al mundo en el Smithsonian Folklife Festival

Gaizka Lasa
Euskadi ya ha aterrizado en la capital del mundo. Se instala a los pies del mismo congreso de los Estados Unidos. En los 12.000 metros cuadrados que abarca el National Mall de Washington. Aquí expone todos sus encantos. El escaparate reconstruirá en las próximas horas un pueblo, con su caserío, su frontón, sus pinchos, su deporte rural, su música, sus montes, sus puertos marítimos, sus museos y, sobre todo, sus gentes y su idioma.

Euskadi ostenta el honor de ser la primera región del sur de Europa en ser invitada al Smithsonian Folklife Festival, una exposición internacional sobre el patrimonio cultural, organizada por el Smithsonian Institution's Center for Folklife and Cultural Heritage, institución que mueve un presupuesto anual de 8.800 millones de dólares y apoya la comprensión y la sostenibilidad del patrimonio cultural y la diversidad de las comunidades de todo el mundo. En este caso, de la nuestra.

Hasta se darán clases de euskera en pleno centro de Washington y los amantes de la mundialmente famosa gastronomía vasca podrán aprender a montar algún pintxo. Aquellos de más alta estirpe degustarán una cena de gala en plena Biblioteca del Congreso -eso sí que es innovar- de la mano de Andoni Luis Aduriz. Lo siemple y lo complejo se alternarán para cautivar al mundo a través de los rasgos de una cultura que ha sabido innovar manteniendo las esencias de un pueblo prehistórico cuyo rasgo más «amazing» (alucinante) es su idioma.

Lo dice The Smithsonian Institution, el complejo de investigación más grande del mundo, con 19 museos y galerías, que ha apostado por mostrar al mundo -un millón de personas visitan la feria cada año y más de 40 millones lo siguen virtualmente- los enriquecedores contrastes de este pueblo. El organizador del mayor evento cultural del mundo ha accedido así a lo que en un principio se podía considerar una ilusa petición de una comisión conjunta formada por el Gobierno Vasco y las tres diputaciones forales.

Los visitantes podrán comprobar que en un recóndito rincón del mundo donde se intercalan puertos marítimos y montes, con las actividades ancestrales que arrastra cada cual, se levantan piedras como deporte, pero también edificios como el Guggenheim o el Kursaal. Que se cantan bertsos tradicionales en plazas y sociedades de los pueblos, pero también se fusionan los clásicos hasta hacer que la mismísima Madonna baile al son del popular 'Aldapeko sagarraren adarren...'.

Sí, habrá un puerto vasco en las inmediaciones del Washington Monument. Para conocer todo sobre el deporte vasco ligado a la mar o la industria vasca ligada a productos marinos. Se reivindicará el trabajo que han realizado las mujeres vascas a lo largo de historia en profesiones ligadas al puerto, como rederas o sirgueras, y estará presente el proyecto Albaola para recuperar el conocimiento de la construcción tradicional de barcos.

El euskera, protagonista
La vida tradicional de caserío también se exhibirá frente a la sede del glamour político norteamericano. La instalación que ejercerá de 'Ostatua' dará fe de que el buen comer y el buen beber alegra los corazones. El frontón albergará, además de partidos de pelota, toda una vida, como lo ha hecho siempre: bertsos, deportes rurales, música, baile, encuentros para la reflexión...

Pero el área estelar será el que se dedique al euskera. Se trata de la primera vez que el Smithsonian Folklife Festival, cuya primera edición se celebró en 1967, acoge un espacio propio dedicado a una lengua. Será un espacio con multitud de actividades relacionadas con un idioma que ha despertado la curiosidad de los investigadores de la institución. Así que habrá clases básicas de euskera, bertsos, nuevas tecnologías, ejemplos de hasta dónde ha llegado la lengua vasca y demás curiosidades.

En cuanto a la parte artística, se mostrará lo más clásico y lo más innovador. En el apartado musical, por un lado, habrá instrumentos tradicionales desde la txalaparta hasta el piano, con las manos expertas de Joaquín Achúcarro, pero al mismo tiempo se mostrará cómo han evolucionado esos sonidos en el tiempo. La danza también aglutinará contrastes. Desde las más clásicas que mostrarán desde la diáspora, hasta las más contemporáneas pasando por una danza especial sobre la mitología vasca liderada por Lucía Lacarra junto a jóvenes bailarinas becadas por las diputaciones forales.

Mañana se inaugura el festival, pero mientras Euskadi se pone de moda con el montaje del pueblo vasco en el corazón de Washington, una treintena de empresas explora vías de relación económica para tratar de abrir nuevas puertas para el negocio. Para demostrar, en definitiva, que la competitividad también es seña de identidad vasca.

Los datos

Dónde y cuándo. Desde mañana y hasta el domingo en el National Mall de Washington D.C..

El evento. El Smithsonian Folklife Festival es una exposición sobre el patrimonio cultural.

Dimensiones. Lo visitan un millón de personas cada año y lo siguen virtualmente 40 millones.






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