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lunes, 4 de julio de 2022

Baskonia... y Punto

Y bueno, ya que estamos con lo de las entrevistas, aquí les traemos esta otra desde Noticias de Navarra en la que se arroja luz sobre un tema muy interesante para los vascos, incluyendo los de la diáspora.

Adelante con la entrevista:


“El nombre del país de los vascos no puede ser mutante o estar lleno de sinónimos”

Ha publicado un ensayo titulado 'Baskonia. Una solución al problema del nombre del país de los baskos', donde defiende el uso de esta denominación

Jesús Barcos

Iñaki Azkoaga (Arrasate-Mondragón, 1952) es un sociólogo y escritor que ha investigado sobre una cuestión nominal pero importante, que crepita cada cierto tiempo. En 2017 escribió, Vasco, ¿cómo se llama tu país? Ahora ha publicado con la editorial Beta Baskonia. Una solución al problema del nombre del país de los baskos, donde en 216 páginas constata la diversidad de nombres existentes, analiza sus puntos fuertes y débiles, y alimenta el debate ante un abanico de nombres “muy sugerente pero poco útil para la identificación inequívoca del país”.

Azkoaga propone Baskonia como denominación más idónea o que reúne más ventajas. “He aplicado una metodología lo más científica posible, homologada en ciencias sociales, y he llegado a unas conclusiones. Sobre eso versa el libro, que se presentó en Pamplona el 14 de junio en la librería Katakrak. Azkoaga estuvo acompañado del escritor y colaborador de este periódico, Aingeru Epaltza. El autor ha seleccionado seis denominaciones para el territorio vasco: Euskadi, Euskal Herria, Navarra, Waskonia, Baskonabarra y Baskonia, y ha analizado sus pros y contras. En todo caso, este sociólogo recuerda que “al final, quien estandariza un nombre país son los propios ciudadanos, porque son los que realmente lo utilizan”.

Se podría pensar que sobre todo la pugna nominal ha estado entre Euskadi y Euskal Herria. Baskonia no asoma apenas.

–A lo largo de la historia hemos tenido múltiples nombres y denominaciones. Haciendo una lista de esta multiplicidad, seleccioné seis, entre los cuales están Euskadi y Euskal Herria. Cuando nuestros planteamientos han sido básicamente políticos, creo que ha faltado la profundización necesaria. Es verdad que Euskal Herria tiene una larga historia, pero en stricto sensu, como idea primigenia, Euskal Herria es Euskaldunen Herria, el país de los euskaldunes. ¿Y quién es euskaldun? El que habla euskera. Ahí tenemos ciertas limitaciones. No hay que olvidar que en 1545 Etxepare escribió Linguae vasconum primitiae, el primer libro escrito en euskera, y allí aparece bascoac antes que euskaldun.

Otro término muy utilizado es País Vasco. Pero cada opción tiene sus connotaciones políticas o sociales. Y genera mayor o menor sentimiento de pertenencia.

–El nombre del País Vasco ahora tan extendido no hay que olvidar que tiene unos trescientos años, no más. Cuando en Francia se empezó a denominar a sus diferentes zonas Pays, y emergió Pays Basque, y eso se trajo al sur de los Pirineos.

País Vasco vendría a ser una traducción de Euskal Herria.

–Se ha considerado equivalente. Creo que hemos caído en contradicciones, porque no precisamos muy bien los conceptos. Por ejemplo, el Estatuto de Autonomía del País Vasco o Euskadi. Pero el País Vasco es más que las tres provincias de la Comunidad Autónoma. Ocurre lo mismo en Iparralde con Pays Basque. Las partes pequeñas han cogido el nombre del todo, y eso se debería definir mejor, porque nos armamos unos cirios tremendos, provocan enfrentamientos y malentendidos que hay que superar. Por eso lo primero es coger un nombre para el ámbito cultural conjunto.

Para cualquier territorio o comunidad donde se aspira a una cierta vertebración, el nombre es capital para generar sentimiento de pertenencia o identidad política o cultural.

–Lo que no se puede tener es un nombre mutante o que tiene cantidad de sinónimos. Si no hay un nombre sobre eso no se puede construir nada.

¿Estamos muy marcados por decisiones tomadas en la Transición que merecen un debate?

–Sí, totalmente, me parece que la época actual es buena, porque estamos todos más tranquilos. Se puede hablar de este problema con mucha mayor tranquilidad, sin tantas tiranteces. Quizás en Navarra es donde pueda haber todavía cierta tirantez, pero yo creo que también eso está bajando ostensiblemente.

Entre sus denominaciones finalistas, una era Navarra y la otra Baskonabarra. Respecto a esta última, más allá de la grafía, fue un término habitual en el tardofranquismo. Tal vez a lo mejor evitaba suspicacias.

–A mí en primer lugar en mi estudio salió la denominación Baskonia, y en segundo lugar, a muy pocos puntos, porque lo he cuantificado, Baskonabarra, denominación a la que veo muchas virtudes. Baskonabarra me parece una opción muy buena. Si hay que llegar a consensos y hablar distendidamente, y si se prefiriese Baskonabarra, yo desde luego o tendría ningún inconveniente. Hay un artículo bastante interesante de Ángel García-Sanz Marcotegui, titulado Una identidad proscrita, la vasconavarra, publicado en Diario de Noticias en 2015.

¿Y Nabarra? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y débiles?

–Nabarra, según planteo en el libro, es un nombre totalmente adecuado para la Comunidad Foral. Mejor sería Nabarra Alta, porque aunque la Baja hoy día no tiene ninguna entidad, es una zona cultural, sí que la Nabarra Alta le debe un respeto. El nombre tiene un montón de aspectos positivos, pero quizás no tantos para todo el ámbito cultural. Es una marca que se ha mantenido en el tiempo. Y esa es una ley de las marcas, si prevalece de forma continuada y es muy usada durante mucho tiempo, funciona muy bien. Además, tiene otra ventaja que le refuerza, que el gentilicio femenino y el nombre coinciden. En cualquier caso, en todo hay una significación cultural y política. El decir Nafarroa Euskadi da fue una actuación bastante negativa para todos. Ahora no vayamos a decir Euskadi Nafarroa da. Hay una especie de barrera que deberíamos tratarla con mucho cuidado y mucha sutileza.

¿Escribir Nabarra es una forma de puente entre euskaldunes y no euskaldunes, en vez de Nafarroa o Navarra?

–Sí y no. Sí, porque solucionaría el tema y sería homogéneo para todos. Hay armoriales del año 1300 y por ahí, donde se escribe Nabarra con b. Y libros de armas donde también aparece así. Nabarra ha sido un término utilizado. No tiene contradicción con la etimología de la palabra, entre otras cosas, porque no está muy clara. Hay autores que dicen una cosa, otros otra, y no está muy definida. Ahí hay cierta discusión. Nabarra con b permitiría acercarse al euskera, y el euskera también tendría que dar otro paso, que Nafarroa pasase a ser Nabarra, porque en muchas zonas de Navarra durante un montón de tiempo, cuando yo era joven, era más reconocido Naparra. Nafarroa se generalizó con el euskera batua, y nos hemos acostumbrado a este nombre y se ha estandarizado. Creo que un esfuerzo aproximador a las dos lenguas nos vendría muy bien.

El tudelano Xabier Zabaltza Pérez-Nievas, profesor de la UPV hace muchos años defendía la opción de Vasconia, con v y con c.

–Muchísima gente a lo largo de la historia ha defendido el término, pero ha sido defendido por historiadores o filólogos, y ha quedado un poco limitado al mundo más académico e intelectual y no ha saltado al debate. Por ejemplo, Campión lo escribía con b y con k. Lo que pasa esa que en aquella época salió el nombre de Euskadi.

Un término, el de Euskadi, que parecía hace tiempo indiscutible.

–Lo que pasa es que no es inclusivo. Hay mucha gente que no quiere saber nada de ese nombre. Otro tema que tiene es que la coordinación entre el gentilicio, el nombre del idioma y el nombre del país solo concuerda en euskera. Ese es un tema que tenemos que pensar bien. Tenemos que pensar que en todas las lenguas del mundo, excepto el euskera, la nuestra, es bask. Si nosotros somos vascos y la lengua es vasca, lo lógico es que el nombre del país coordine, como Baskonia o Baskonabarra.

 

 

 

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