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martes, 26 de octubre de 2021

Luchar por lo Imposible

La clase trabajadora vasca, castigada por el neoliberalismo, siguió de cerca la larga huelga de la plantilla de Tubacex.

Desde la página Viento Sur traemos a ustedes esta valoración de la misma:


Tubacex: Luchar por lo que nos decían que era imposible

Edu Ibernia | Delegado de ELA y portavoz del comité de empresa de Tubacex

Hemos tenido que luchar durante ocho meses, con sus días y noches, y con momentos tan duros como cuando nos tocó llamar a las personas que habían sido incluidas en la lista de despidos para comunicarles de primera mano la noticia; momentos en que también sale a la luz la entereza de estas personas que a pesar de todo, nos agradecieron el gesto y nos animaban a seguir luchando. También hemos tenido que soportar cacheos y golpes de la Ertzaintza que ha sido utilizada por la dirección como una policía privada. Yo mismo he sido cacheado antes de las reuniones como si fuese un delincuente y no un delegado que defendía el puesto de trabajo de sus compañeros y compañeras. Hasta el director general del SEA Juan Ugarte nos acusó de comportarnos como la ‘mafia siciliana’, pese a que el TSJPV dejó en evidencia que el único que falseó sus cuentas fue la empresa.

Quisieron hundirnos, provocarnos, dividirnos. Pero respondimos con determinación y coherencia. Porque desde el primer momento teníamos claro que la dirección quería aprovechar la situación coyuntural generada por la pandemia para empeorar las condiciones de trabajo definitivamente y despedir a parte de la plantilla. Desde ELA asumimos el reto de organizar la respuesta y plantar cara a la dirección que ejecutó el despido de 129 compañeras y compañeros. Porque cada despido es un drama. Por eso salimos a la huelga con el objetivo de no volver hasta que el último despedido fuese readmitido. 236 días después lo logramos.

La organización de la plantilla y el apoyo de toda la comarca que nos ha acompañado con movilizaciones históricas ha sido fundamental. Nunca estaremos suficientemente agradecidos a los diferentes comités de empresa, asociaciones, comercios… tanto de Aiaraldea así como de toda Euskal Herria por el apoyo recibido.

La experiencia y coordinación de nuestro sindicato también ha sido otro pilar fundamental para garantizar la continuidad de la lucha. Gracias a los más de 100.000 afiliados y afiliadas de ELA y a su aportación mediante las cuotas, la huelga se ha sostenido con la caja de resistencia; herramienta crucial para mantener el conflicto. Además, cabe destacar el trabajo realizado por el servicio jurídico y el gabinete económico: han sido determinantes a la hora de desmontar los argumentos de la empresa y demostrar que la dirección falseó las cuentas.

Fuimos capaces de sostener la huelga incluso con un recurso que podía echar por tierra la sentencia favorable del TSJPV y permitir a jueces de Madrid que facilitasen el despido de nuestros compañeros y compañeras. A pesar de todo, continuamos con la huelga y hemos conseguido lo que algunos decían que era imposible: la retirada del recurso y que la empresa desistiera en su empeño por despedir forzosamente a 128 personas.

El acuerdo que puso fin a la huelga tiene cuestiones que nos parecen incongruentes, como el aumento de jornada. Una empresa que aseguraba no tener trabajo suficiente ahora apuesta por aumentar la jornada. Entre los años 2022-2024 no habrá aumentos salariales, pero una vez pasado ese periodo recuperaremos la jornada anual y lucharemos por recuperar nuestros salarios. Son medidas coyunturales que hemos tenido que asumir para lograr nuestro principal objetivo: que todos y todas volvamos al trabajo, demostrando que en Tubacex no sobra nadie.

Además, la decisión de ELA fue adoptada por la asamblea de las personas afiliadas, el principal colectivo que sostuvo la huelga, y al que correspondía democráticamente decidir cuándo y en qué condiciones debía ponerse fin a la huelga.

Asimismo, la lucha de Tubacex habría sido imposible sin el apoyo a todas nuestras familias, que han sabido entendernos y nos han apoyado de manera incondicional. Gracias también a nuestra afiliación, a la plantilla y a toda la comarca. Y especialmente me gustaría agradecer el trabajo que han realizado mis compañeros de la sección sindical de ELA, que siempre han estado a la altura manteniendo siempre un discurso coherente y claro: que aquí no sobra nadie.

La lucha siempre merece la pena. Por eso, esta es una victoria de todas y de todos.





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