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martes, 5 de octubre de 2021

Entrevista a Iñaki Abad

Le damos seguimiento al Caso Altsasu con esta entrevista a uno de los jóvenes represaliados por el franquismo borbónico.

Ha sido publicada en Gara y aquí la tenemos para ustedes:


«Volvería a sacar el móvil. Una situación así debe grabarse»

Iñaki Abad | Condenado por el «Caso Altsasu» | Iñaki Abad ya no lleva una pulsera atada al tobillo; hoy ha expirado la condena impuesta por una trifulca con dos guardias civiles. En esta entrevista repasa los sentimientos que le ha generado todo este proceso. El tercer grado, cosas cotidianas como unas vacaciones o el relato que ha quedado de lo sucedido aquella noche en Altsasu. Un relato que no ha terminado, ya que el caso se encuentra en Europa.

Aitor Agirrezabal

Iñaki Abad pasó en prisión 598 días. Primero, acusado de «lesiones terroristas» y con una petición fiscal de 50 años y, después, condenado a 13 años por «lesiones, desórdenes públicos y amenazas». Finalmente, en el Supremo, la condena quedaría en tres años y medio «por atentado a la autoridad en concurso ideal con un delito de lesiones y desórdenes públicos». Él lo tiene claro. «O por grabar el vídeo o me confundieron con otro».

Ha llegado el día.

Es la sensación de ser libre. Ahora estaré sin pulsera y sin horarios en los que deba estar en casa. Pero todavía tengo dudas. Los antecedentes quedan ahí, mira el caso de Ainara [Urkijo, condenada en la misma causa]. Hace poco se iba un mes de vacaciones a Panamá y al llegar allá la apartaron, le dijeron que tenía una condena y que no podía entrar en el país. En mi caso, ahora me voy a ir con unos compañeros de trabajo a Italia. Y te salta la duda. Mi abogado me dice que en Europa no hay problema, pero te crea inquietud. Los antecedentes ahí están.

Salió de prisión en 2019. ¿Cómo recuerda aquel día?

Las dos veces que he salido de prisión han sido un 20 de diciembre. Los recuerdo con cariño, cómo no. Pero, ligado con lo que te contaba antes, cuando Aratz [Urrizola] y yo salimos en 2019, nos dejaron claro que no éramos libres. Había gente esperando fuera. Salieron todos los presos que debían salir aquel día y nos tuvieron a nosotros dos horas más. El director de Zaballa nos dijo que había gente vestida de casero y que nos iban a hacer «un ongi etorri». Nos decía que hasta que no se fuese la gente nosotros no salíamos. Resulta que los que estaban vestidos de casero eran dos txikis que venían de la ikastola, donde habían celebrado el Olentzero.

¿Han marcado terreno durante el tercer grado?

El director de Zaballa nos dejó bien claro que no podíamos hacer nada que ofendiese a las supuestas víctimas. Con eso, te queda claro que no eres libre del todo. Hace unas semanas nos invitaron a Catalunya al estreno de “Altsasu. Gau Hura”. Avisé a Zaballa y me dijeron que no podía participar en un acto así.

Pero bueno, ha llegado el 5 de octubre de 2021.

Ya nadie me puede decir nada. Bueno, mis padres. Y, en todo caso, serán recomendaciones (ríe).

Ha llevado a cabo una cuenta atrás en redes sociales.

Empezó como una casualidad. Un amigo me dijo «queda tanto» y decidí empezar una cuenta atrás. Una forma más de visualizar el caso. Y también ha servido como terapia personal.

Estando en prisión explicaba que, al ser detenido y encarcelado por primera vez, lo vivía todo como un mal sueño.

Al principio me parecía una broma de “Zoombados”, por lo loco de la situación. Ahora algo en mí ha despertado. Antes vivía en mi ignorancia. Me parecía que lo que nos estaba pasando era imposible que le pasase a otra gente. No sé si me explico; te sientes el epicentro de la injusticia. Ahora sé que hay más casos como el nuestro, y no solo en Euskal Herria, en todo el Estado. Por desgracia, he aprendido que tanto los medios de comunicación como las instituciones actúan con total impunidad, creando montajes.

¿Iñaki Abad fue encarcelado por grabar un vídeo?

Por eso o porque me confundieron con alguien.

¿Volvería a grabar?

Sin duda. Los amigos me han echado broncas por sacar el móvil para grabar. Quizá ahora tengo más cuidado. Pero en una situación así, creo que si puede quedar registrado lo que pasa, hay que hacerlo. Si se repitiese, volvería a sacar el móvil. Me pondría más lejos, para que no me lo tirase de un manotazo.

El caso sigue en Europa. ¿Lo afronta con esperanza o alarga la pesadilla?

Allí somos nosotros los que vamos contra el Estado. Además, aunque ya queda poca gente que no conozca el caso, cuando, esperemos, salga la noticia de que nos dan la razón, en el Estado habrá alguien más que se enteré de todo esto.

 

 

 

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