lunes, 30 de octubre de 2006

Transición Atada

Un poco más de la relación intrínseca entre la jerarquía católica y el franquismo que de manera obscena y descarada dirige los rumbos del estado español en este texto publicado por Deia:

Todo atado y bien atado

Joseba Emaldi

Como primer apunte de esta carta política, es necesario tomar conciencia y entendimiento de la obscura situación sociopolítica que estamos viviendo, con un PSOE más aterrado que prudente frente a la paz y un PP cargado de nostalgia totalitaria y amenazas contra la democracia, en un "remake" de la unidad de destino en lo universal que patrocinan los populares con la suma, otra vez, de una parte del episcopado español, apadrinando la unidad nacional.

Sólo así se explican las amenazas y provocaciones de la FAES contra Euskalerria, la disciplina mecánica de sus satélites y la aburridora repetición de dos o tres ideas fijas contra Euskadi de la presidenta del PP en el "País Vasco", con pretensiones de política determinante donde sólo hay un caos de acusaciones. Y todo ello, para más afrenta, en el conjunto de un partido que no se ha adaptado a la democracia porque ésa no es, sencillamente, la estructura ideológica de unas políticas aferradas a un neofranquismo imposible en Euskadi.

Tampoco para el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, parece haber existido el Alzamiento Nacional, golpe de estado contra la legitimidad de la República y de Euskadi que costó la vida, en Euskalerria, a 7.000 gudaris en combate, 5.500 fusilados, más de 6.000 asesinados en Nabarra, las fosas comunes, 40.000 presos vascos que burlando todas las Convenciones se utilizaron como mano de obra esclava y las cárceles, dispersión de los presos que no es invento de Enrique Múgica Herzog y Felipe Gonzalez sino copia bastarda del franquismo; más 150.000 exiliados de todas las edades y 40 años de horror gratis y sin pedir perdón.

Los hechos, tercos como son, exhiben a la luz de la inteligencia la imposibilidad del PP para condenar todo el horror que costó el fascismo español, porque en esa denuncia iría la condena implícita del génesis neofranquista de AP-PP bajo la dirección de Manuel Fraga, cara a cara con la fragilidad política de Aznar como hombre de Estado que cayó con particular torpeza en las mentiras y estragos que ocultaban las envenenadas fotos de las Azores.

Hoy, las FAES, Aznar y sus pretorianos, derrotados, van grabando a la desesperada, los afanes autoritarios del PP y sus satélites. Un deseo de poder único que debió ser evitado apartando al neofranquismo del camino recto de la democracia como hizo Alemania con el nazismo e Italia con el fascismo, blindando una Transición verdadera que hubiera facultado el retorno natural de la democracia, suprimiendo los símbolos fascistas, liquidando las organizaciones siniestras del franquismo y derogando un sistema de gobierno, la monarquía, impuesto por la dictadura franquista.

No fue así, y la nefasta Transición terminó en la confusión y puentes político-administrativos entre el neofranquismo y la recién estrenada democracia que bailaba al son del miedo de los 40 años de dictadura con la aceptación mansa de una monarquía atada por el mismo Franco, la Iglesia, el Ejército y los jerarcas de Movimiento el año 1969, julio, en el que Juan Carlos fue nombrado sucesor de Franco a título de rey.

En este contexto de ceremonias marcadas por la prepotencia del centralismo de Estado, bravucón como la FAES que dirige J.M. Aznar o pusilánime desde el Gobierno central, que una vez más se mueve a contrapelo de la paz que representa un "alto el fuego permanente" de ETA.

Con semejante escenario político será bueno entender los fundamentos nacionales que comparten PP y PSOE contra el nacionalismo vasco, sea éste conservador o de izquierdas. Euskalerria se enfrenta, en definitiva, a la conjunción de dos partidos que han hecho del nacionalismo de Estado la clave política que les vincula para acordar la Ley de Partidos, la dispersión de los presos y las malas artes jurídicas para atar y bien atar las reivindicaciones de Euskalerria.

Pero más allá de las trancas políticas del Estado es la hora de la política y también de sus riesgos para avanzar por el camino que ha minado el PP frente a la paz que se anuncia, mientras al PSOE le duerme la retórica de un equipo que está llevando la política del gobierno por trochas peligrosas que pueden retardar la salida digna y definitiva de una paz y libertad firme y sin miedo al futuro, de una vecindad libre y creativa para Euskadi y España.

La proposición de una Euskalerria libre, va íntimamente ligada a la crítica necesaria e inevitable de esta carta política y la de tantos otros nacionalistas vascos con diferentes estilos, personalidades y defendiendo distintos modelos de Sociedad para Euskadi, hacemos de la iniciativa política un objetivo permanente de las políticas que desarrollamos frente al Gobierno de Estado y de los partidos centralistas.

Todo un ir y venir de políticas nacionalistas frente a los nocivos efectos de una Transición que después de 40 años de dictadura cumplió el mandato conspirativo que "ataba y bien ataba" la victoria del golpe de estado con una Constitución cuyos fundamentos fueron consensuados, en principio, por el Ejército, la Iglesia española y los herederos del Régimen, los neofranquistas de hoy, esencia del sistema más brutal de Europa una vez desaparecidos Hitler y Mussolini, asociados ideológicos de Franco y padres de su victoria contra la República al costo terrible de un millón de muertos.

Así, la Cruzada franquista que tuvo su final feliz y bendecido por el nuevo papa Pío XII: "Alzando nuestro corazón a Dios, damos sinceras gracias a Su Excelencia por la victoria de la católica España", sentenció la Tercera Restauración Borbónica que ha sido la gran paradoja que define a la Transición que la dictadura franquista había atado y bien atado contra los sueños de la Tercera República.

De nada sirvió ni sirve la mayoría absoluta del voto republicano, si esa mayoría republicana vota una Constitución monárquica con todos los privilegios que definen a la Casta hereditaria. La mayoría republicana tendrá que esperar su tiempo para elegir en España al jefe del Estado: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo del canto de Lincoln a la libertad.

Joseba Emaldi es vocal de Eusko Jakintza Taldea Arana Goiri Anaiak


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