martes, 27 de agosto de 2019

Música y Resistencia

Los altermundistas que se acercaron a Euskal Herria con motivo de la celebración de la Cumbre del G7 en Miarritze fueron huéspedes de una tierra con un largo historial de resistencia en contra del imperialismo.

Eso es lo que más preocupaba tanto a Madrid como a París, ya que el muro de mentiras fabricadas para desvirtuar la lucha del pueblo vasco por su autodeterminación perdería su efectividad. Activistas de toda Europa tendrían la oportunidad de conocer de primera mano los frutos de largos años de lucha en todos los ámbitos que hoy preocupan a la sociedad. La detención de Joseba Álvarez dejó en claro esta preocupación por parte de las dos metrópolis. 

Pues bien, para hablar de una de las raíces de este presente de insumisión traemos a ustedes esta reseña publicada en Gara:


El sociólogo Jakue Pascual (Donostia, 1961) firma la segunda entrega de “Movimientos de Resistencia”, un díptico publicado por Txalaparta que aporta un profundo análisis de los años 80 en Euskal Herria a través de la música, radios libres, gaztetxes y fanzines.

Koldo Landaluze

El proyecto literario ‘Movimientos de resistencia’ surge, en palabras de Jakue Pascual, sobre todo de una necesidad, «la de intentar dejar constancia de unos episodios fundamentales para entender lo que aconteció en Euskal Herria en los 80. Creí necesario devolver el protagonismo a quienes participaron en los distintos engranajes que hicieron posible la mecánica combativa que tuvo su epicentro en las calles y que fue impulsada por una juventud proveniente de diferentes ámbitos políticos que fueron coincidentes en su idea común de subvertir lo establecido».

«Nunca antes se produjo semejante eclosión de ideas e iniciativas en Euskal Herria –sigue Pascual–, lo que se tradujo en un status de constante búsqueda de vías de todo tipo para expresar un desconcierto o una reivindicación. Los fanzines, radios libres y conciertos se encargaron de amplificar un caudal de discursos que, si bien se afincaban en el descontento social, se asentaban en un arraigado pilar político y en una necesitad de rebeldía».

Y todo ello en una escenografía tan apasionante y convulsa como fue la del 80, una década prodigiosa sobre la que el autor «quería aportar una visión global en torno a diferentes pasajes de una época determinante en Euskal Herria. La base de este trabajo bebe en parte de la tesis “Movimiento de Resistencia Juvenil de los años 80 en Euskal Herria. Análisis teórico-empírico de un caso reciente de manifestación del espectro del antagonismo social”, que presenté en la UPV/EHU hace nueve años». Un trabajo muy extenso y denso–-3.000 páginas–, en el que Jakue Pascual abordó esa corriente telúrica y radical que abogó por encontrar un lenguaje común y, dentro de la propia complejidad y disparidad de sus discursos, siempre dentro de las vías de lo alternativo.

Según el autor, «lo alternativo asomó con fuerza dentro de un contexto social y económico muy convulso, en el que se dieron cita diferentes vertientes del movimiento contracultural de resistencia juvenil y que se plasmó en la ocupación de gaztetxes, viviendas, publicaciones de fanzines y emisiones a través de ondas libres. A todo ello se sumó una banda sonora que encontró en el punk, el rock en sus muy diversas formas, el ska y el reggae la paleta de colores que requería semejante cuadro».

«En relación a este época y lo que aconteció en Euskal Herria existen diferentes publicaciones y algunas de ellas son muy buenas, pero se concretan en zonas muy definidas de nuestra geografía –añade–. Creo que mi tesis fue la primera en apostar por dar una interpretación global que iba más allá de la lectural habitual y sobre todo muy local en torno a la no siempre bien avenida relación entre diversas corrientes del punk y el llamado Rock Radical Vasco».

Londres, Berlín y Euskal Herria

En cuanto a la mitificación de los 80, Pascual responde que «fue tal la eclosión que se vivió que, como es lógico, puede inspirar diferentes relecturas desde una óptica actual. Tal vez sea en el universo sonoro donde se encuentre un mayor poso relativo a ese sentimiento, pero la propia dinámica y testimonio de estos grupos certifica la riqueza de lo que ocurría. Grupos como La Polla, Barricada, Cicatriz o Eskorbuto enriquecieron el discurso porque siempre es necesario que existan diferentes lecturas, y con diferentes opciones políticas. Ejemplo claro es el gran eco logrado ahora por La Polla. Nadie puede poner en duda la plena vigencia que tiene el discurso abanderado por un Evaristo que siempre ha estado ahí, en primera línea. Pero en líneas generales, fue tal el impacto que logró Euskal Herria que, junto a Londres y Berlín, conformaron el referente alternativo de Europa», remarca.






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