Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos.
Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.
Aquí la crónica publicada por Naiz:
Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria
Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.
Marcel PenaLa lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».
La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.
La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.
Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.
Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.
EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».
El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».
Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.
Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.
Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad».
El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».
Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».
Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».
Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».
Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».
Pancarta plural
La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).
Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.
La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.
La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.
Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.
Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».
Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.
Denominador común
El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.
En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».
Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».
La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.
Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.
A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad».
«En la recta final»
Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».
Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».
«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.
Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».
Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».
En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.
Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.
Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.
☔


No hay comentarios.:
Publicar un comentario