jueves, 14 de junio de 2018

La Embarcación de Urdaneta

En Acapulco se les conocía como la Nao de China, o sea, las embarcaciones que hacían el recorrido entre la Nueva España desde el puerto de Acapulco y Manila en Las Filipinas.

Existe también en ese puerto una calle con el nombre Andrés de Urdaneta aunque sean pocos los acapulqueños que sepan el por qué y menos los que esten al tanto de que se trataba de un navegante vasco Juan Sebastián Elkano o Miguel López de Legazpi, también homenajeados en el callejero del otrora más importante destino turístico de México.

Pues bien, Noticias de Gipuzkoa nos trae este artículo en el cual Euskal Herria y México quedarán hermanados una vez más, esta vez por motivo de la reconstrucción de la embarcación en la que Urdaneta lograse su hazaña marítima.

Lean ustedes:


La Factoría Marítima Vasca estudia instalar una delegación en la costa del Pacífico para replicar el navío que hizo el tornaviaje

Harri Fernández y Gorka Estrada

A falta de apenas año y medio para la botadura de la nao San Juan y con la mente puesta ya en las investigaciones de la nao Victoria, en la que Juan Sebastián Elcano dio la primera vuelta al mundo, la Factoría Marítima Vasca, Albaola, tiene varias “propuestas interesantes” encima de la mesa. Una de ellas viene desde México y se trata de la construcción de la nao San Pedro, la embarcación con la que el ordiziarra Andrés de Urdaneta logró el tornaviaje, es decir, el retorno desde Filipinas al continente americano por el Pacífico en octubre de 1565, algo hasta ese momento imposible.

El director de Albaola, Xabier Agote, explica a NOTICIAS DE GIPUZKOA que hace unos cuatro años se puso en contacto con él Tomás Calvillo, doctor en Ciencias Sociales por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social del Occidente de México y exembajador de este país en Filipinas, porque en Manila tenían un proyecto alrededor de un galeón Manila-Acapulco. Así se conocía a las embarcaciones que hacían la ruta comercial del Oeste al Este por el océano Pacífico, desde la capital filipina hasta Acapulco en Nueva España (ahora México), ruta que inauguró el San Pedro de Urdaneta. Agote afirma que se construyeron entre seis y ocho navíos de este tipo y muchos de ellos se hicieron con los diseños del mutrikuarra Antonio de Gaztañeta.

Agote remarca la importancia máxima de esta ruta comercial, que se mantuvo durante más de 250 años después de que Urdaneta completara su hazaña. Cuando los marinos españoles alcanzaban Asia, les era muy difícil transportar las riquezas que allí adquirían (especies, seda...) debido a que los mares al Oeste de las Molucas pertenecían a otras potencias como Portugal. Es por ello que poder retornar a México y de allí a Europa favoreció el comercio.

Según explica Agote, contactaron con Albaola para que construyese el último de los galeones Manila-Acapulco y, pese a que se ha avanzado mucho en el proyecto en Filipinas, desde hace dos años este se encuentra en “standby”. Calvillo, al ver la paralización del proyecto en Asia, de forma paralela a este apostó por desarrollar uno en la propia costa mexicana. “Si los filipinos habían apostado por la construcción del último galeón, los mexicanos apostaron por construir el primero, el San Pedro”, relata, motivo por el cual Agote visitó el país centroamericano.

En estos momentos, en México se están dando los pasos para crear una fundación para gestionar esta iniciativa.

Además de la Factoría Marítima Vasca, se han interesado por este proyecto el Colegio de San Luis de Potosí -se trata de un centro público de investigación-, la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad San Ignacio de Loiola. “Lo interesante es que quienes quieren construir el barco son los mexicanos”, recalca el director de la Factoría Marítima, al tiempo que considera que Albaola ha llegado a tal punto de “madurez” que ya se les solicita su colaboración desde distintos lugares.

En Albaola tienen encima de la mesa el estudio de la creación de una delegación de la factoría en México para proceder a la construcción de esta embarcación en la costa del Pacífico. “Además, la propuesta mexicana viene de la mano de transportar el modelo de Albaola a allí. Eso es importante, porque demuestra que no solo les interesa el producto, el barco, sino todo el formato”, se congratula Agote.

La nao ‘San Pedro’

La nao San Pedro se construyó en el puerto de Navidad de la costa de Nueva España. La construcción estuvo supervisada por el propio Urdaneta, mientras que la expedición fue comandada por otro guipuzcoano: el zumarragarra Miguel López de Legazpi.

A diferencia de la nao Victoria, para la cual se encuentran investigando su forma y dimensiones, y así reproducirla de la manera más fiel posible, sí se conoce cómo era la San Pedro. Agote expone que la embarcación de Urdaneta se ubica en el tiempo casi a la vez que la nao San Juan, pero es más grande, de 500 toneladas: “Sabemos que la construcción naval estaba muy estandarizada por cuestiones de productividad. Y sabemos que en aquella época los barcos eran idénticos, lo único que varía es el tamaño. Sin la nao San Juan no podríamos haber sabido construir una como la San Pedro”.






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