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domingo, 8 de agosto de 2004

Aznar el Orador

Washington beca a jóvenes conservadores estadounidenses para viajar a Madrid a ser adoctrinados por la FAES de José María Aznar. Sería impensable que algo similar sucediera fuera del estado español, digamos, en Alemania o en Italia.

Ese es el problema precisamente de que haya tantos intelectuales de izquierda dispuestos a comprar esa cuenta de vidrio que nos dice que tras la muerte del genocida dictador Francisco Franco en el estado español tomó lugar una portentosa transición hacia la democracia. Si Madrid hubiera experimentado dicha transición el franquismo no estuviera presente ni en las instituciones estatales ni en fundaciones, mucho menos en la nomenclatura urbana.

Ante este escenario lo más normal es que personajes como George W. Bush sientan una gran afinidad para con el ala derecha del franquismo borbónico con su ideología abiertamente fascista, en este momento personificada en la patética figura de José María Aznar y los compinches con los que "gobernó" durante ocho años, mismos con los que se lanzó a la aventura belicista en Irak.

Pero ojo, no nos confundamos, el ala izquierda del franquismo borbónico tampoco se siente incómodo con el perpetuamiento del franquismo en las instituciones, recordemos su postura con respecto a la compra de la medalla por parte de Aznar. Solo entendiendo lo anterior se puede comprender esto que nos informa La Jornada:


Invitación de Bush a Aznar desata críticas de la izquierda española

Será orador en la Convención Nacional Republicana

Una invitación del presidente estadunidense, George W. Bush, al ex jefe del gobierno español José María Aznar para que sea uno de los principales oradores en la Convención Nacional Republicana, a finales del presente mes, provocó críticas de la izquierda española, la cual acusó al conservador de deslealtad hacia la actual política exterior de España.

Los ecos de la campaña republicana llegaron hasta la arena política española, mientras que el clan Bush se reunió hoy en su tierra de origen, Kennebunkport, en el nororiental estado de Maine, para asistir a la boda de George Prescott Bush, de 28 años de edad, nieto del ex presidente George Herbet Walker Bush (1989-1993), sobrino del actual mandatario e hijo mayor de Jeb Bush, gobernador del estado de Florida.

George Prescott Bush participó en la campaña de su tío, en la convención de 2000, con un discurso ante la convención republicana. De rostro bronceado, su presencia en las actividades proselitistas está destinada a seducir al electorado latino, ya que habla fluidamente el español, que aprendió con su madre, Columba, de origen mexicano. Este sábado se casó con Amanda Williams, a quien conoció en la universidad de Texas.

La noticia sobre la invitación de Bush a Aznar fue divulgada este sábado por el diario madrileño conservador El Mundo, el cual señaló que el presidente del Partido Popular aún no decide si acudirá a la investidura de Bush como candidato presidencial republicano, entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre en el Madison Square Garden de Nueva York, aunque la ex ministra de Relaciones Exteriores de Aznar, Ana Palacio, ya confirmó su asistencia.

"El presidente de Estados Unidos ha invitado a José María Aznar para que participe como orador en la convención republicana", informó el matutino citando a fuentes del PP.

Tras conocerse la invitación de Bush a Aznar, las críticas no se hicieron esperar. El diputado socialista Alfonso Perales consideró que la visita de Aznar a Estados Unidos sería "inoportuna" y "contraria a los intereses de España", pues la mantiene "permanentemente implicada en la imagen y gestión de la administración Bush".

El portavoz de la coalición Izquierda Unida, Felipe Alcaraz, consideró que la presencia de Aznar en la convención sería "impertinente" y "una deslealtad flagrante a la política exterior española".

Poco después de abandonar el gobierno (1996-2004), a mediados de abril pasado, Aznar viajó a Estados Unidos, donde criticó la decisión de su sucesor socialista en el Palacio de La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar las tropas españolas de Irak, adonde él las había enviado un año antes, como muestra de su apoyo a la invasión a Irak, encabezada por Washington y Londres.

Sus críticas fueron interpretadas entonces como una "deslealtad" hacia la política exterior del gobierno español.

Aznar expresó además públicamente su deseo de que Bush fuera relegido para un segundo mandato.

La nueva polémica por la invitación de Bush se produce dos semanas después de la revelación de que su gobierno pagó 2 millones de dólares a un despacho de abogados estadunidense para que gestionara la concesión a Aznar de la medalla de oro del Congreso estadunidense. 




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