miércoles, 17 de diciembre de 2008

Sembrando Odio

El pasquín fascista español La Razón no ha publicado uno sino dos artículos de opinión en contra de la celebración del Olentzero y la solidaridad para con los presos políticos vascos.

Primero lo hizo Carmen Gurruchaga en un escrito titulado "Peligro para los niños" lleno del odio que caracteriza a la propaganda española (por mucho que la señora tenga apellido vasco), e inmediatamente y casi a rajatabla un segundo escrito por parte de Alfonso Ussía al que el tipo tituló "Mascarillas".

Pues bien, aquí tienen la respuesta por parte de Maite Soroa por cortesía de Gara:

Maite Soroa

Era previsible

No lo escribí, pero les aseguro que lo pensé. Tenía por cierto que el artículo de Carmen Gurruchaga sobre la rueda de prensa de los ex presos en Usurbil encantaría a los elementos más involucionados de la carcundia. Ayer lo comprobé en la columna de Ildefonso Ussía, en «La Razón»: «Precioso y admirable artículo de Carmen Gurruchaga acerca del 'Olentzero', los Reyes Magos, Papá Noel y los niños mezclados con cien etarras con condena cumplida en el pabellón municipal de deportes de Usúrbil. El veneno, desde la infancia, que es más efectivo». La cosa promete.

Después de una retahíla de memeces sobre el sentido de la orientación de los Reyes Magos y su españolidad a prueba de ADN, Ussía le entraba al tema: «Ahí, en el pabellón de Usúrbil, gobernado por los energúmenos de ANV, mezclaron a los niños inocentes con los etarras condenados y ya en libertad. Intoxicación anímica, intoxicación ideológica e intoxicación física». Lo de la «intoxicación física» lo explica Ussía «como consecuencia del mal olor. A los niños vascos les obligan a aceptar con normalidad lo feo y desagradable. Cien etarras juntos conforman la exposición más lograda de la fealdad. Y huelen mal hasta en la fotografía. El 'Olentzero' tendría que haberse adelantado regalando a todos los niños que acudieron al pabellón de Usúrbil unas mascarillas antigás». Ya está dicho: sustituyen las ideas por la escatología.

Le sale un odio enfermizo que sólo puede tener explicación en algún trauma infantil: «Hay que reconocer que estos niños vascos aguantan bien los hedores físicos y morales. Muchos de ellos superarán los traumas, y se convertirán en hombres honestos y trabajadores. Otros, no pocos, desarrollarán la semilla del odio, se acostumbrarán a la extrema fealdad de la miseria humana, contemplada por sus ojos en Usúrbil mientras elegían los regalos que deseaban recibir del 'Olentzero', y alguno entre ellos, se hará pis en los pantalones cuando sea detenido por la Policía por cometer u ordenar un atentado. Porque dentro de diez años, cuando esos niños hayan elegido el camino del bien o el del mal (...) todavía seguirá existiendo la ETA». Si lo dice Ussía...

Y otra de sus fobias, los electos: «El canalla que ha permitido reunir en un mismo pabellón a los niños que buscan su ilusión y a los etarras vencidos por sí mismos y la Justicia, no puede presidir un Ayuntamiento. Ni siquiera un corral de cerdos. Porque no ha hecho otra cosa que acostumbrar a los niños a la miseria y la porquería». Que se lo haga mirar, por favor.



Pobres españoles que gastan ríos de tinta queriendo hacerse pasar por las víctimas del independentismo vasco, necesitan recurrir a bajezas como criminalizar a la infancia vasca, me recuerdan a la táctica genocida usada en Acteal donde asesinaron a mujeres preñadas para matar así también a sus bebés y así poder asesinar a los futuros rebeldes en los propios vientres de sus madres, mucho antes de que aprendan a defenderse.

Lo bueno que son ellos los que son cristianos y demócratas.




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