domingo, 7 de diciembre de 2008

A 30 Años de Su Constitución

Los españolistas y su coro de cómplices le imponen la constitución a las naciones atrapadas en la pesadilla que representa el estado español y usan ese montón de papel para obstaculizar cualquier intento de resolución al conflicto político.

En últimas fechas el Estado Español ha sido desenmascarado por organismos internacionales por su tendencia a la violencia institucional y su negativa a respetar los compromisos pactados en distintos tratados que ha firmado. Si a esto se suma su negro historial como potencia colonizadora genocida y el rechazo de su clase dominante a condenar los crímenes del franquismo entonces tenemos que el Reino de España carece de toda legitimidad ante la comunidad internacional.

Esta nota al respecto ha sido publicada en Gara:



La izquierda abertzale plantea abordar entre todos los sectores independentistas una reflexión para abrir un nuevo ciclo político

30 años después de la imposición de la Constitución española, la izquierda abertzale constata que ese marco «no tiene ni credibilidad ni capacidad de recorrido» en Euskal Herria, pero asume también que los sectores independen- tistas siguen teniendo ante sí el reto de construir una «estrategia eficaz para alcanzar un escenario democrático». Así las cosas, y en un contexto de «niebla», ofrece a todos estos agentes «un debate y una reflexión estratégica».


Un día como ayer de hace 30 años, la mayoría de la ciudadanía española aprobó su Constitución, vigente desde entonces también en Euskal Herria pese a haber sido rechazada por la población vasca. En este aniversario, la izquierda abertzale hizo pública una declaración de calado con el objetivo declarado de «abrir un nuevo ciclo político».

El texto, de tres folios, constata que el marco político sustentado en la Constitución de 1978, el Estatuto de Gernika de 1979 y el Amejoramiento de 1982 no han logrado su objetivo y están deslegitimados en Euskal Herria. Pero añade, acto seguido, que falta todavía pasar «de un modelo agotado a un nuevo escenario que no termina de definirse en sus bases políticas».

En este contexto, la izquierda abertzale admite que «los y las independentistas y socialistas vascas tenemos un importante reto: construir una estrategia eficaz para alcanzar nuestros objetivos tácticos y alimentar el planteamiento estratégico, es decir, una estrategia eficaz para alcanzar un escenario democrático, que abra las puertas a la posibilidad de materialización de todas las opciones políticas, y para reforzar el proyecto independentista y socialista».

Estas ideas ya aparecían en la entrevista realizada por GARA a Arnaldo Otegi y publicada el pasado domingo. La nota emitida por la izquierda abertzale el miércoles, tras el atentado mortal de Azpeitia contra el empresario Inazio Uria, indicaba igualmente que «consideramos indispensable abordar -desde todos los ámbitos y por parte de todas las organizaciones de la izquierda abertzale y de todos los agentes politicos, sindicales y sociales- un debate y reflexión de carácter estratégico que permita a la sociedad vasca abrir un ciclo de resolución del conflicto desde vías políticas y democráticas».

La declaración emitida ayer, 6 de diciembre, incluye una propuesta concreta que se dirige a todos los agentes políticos, sindicales y sociales independentistas y socialistas: «Consideramos necesario que todos abordemos un debate y una reflexión de carácter estratégico». Y anticipa que «nuestra disposición para todo ello es sincera, nuestra voluntad también».

La izquierda abertzale apunta que son cuatro las tareas concretas a realizar: neutralizar los intentos de prorrogar el marco actual, construir una alternativa para pasar a la construcción de un Estado vasco, construir un proceso de diálogo y negociación que lleve a la paz, y vertebrar una respuesta ante la represión y el apartheid político.

Entrando al detalle, como primera labor la izquierda abertzale plantea «neutralizar las intenciones del PNV de reeditar el pasado con 'conciertos políticos' que pretenden cortocircuitar un cambio político basado en el reconocimiento de Euskal Herria como nación. Las hipotecas políticas y económicas de este partido no pueden, otra vez, convertirse en las hipotecas del conjunto del Pueblo Vasco». Se añade que «los intentos de reeditar viejas fórmulas autonomistas, repitiendo los errores de hace 30 años, deben ser neutralizados por los sectores independentistas vascos. En ese sentido, los y las independentistas debemos aglutinar nuestras fuerzas y conformar un bloque popular independentista capaz de convertirse en un polo alternativo a quienes quieren regenerar los vigentes mecanismos de negación e imposición dando la espalda al sentir popular abertzale y progresista».

Compromiso con Anoeta

En paralelo, la segunda tarea fijada por la izquierda abertzale es «construir una alternativa real y eficaz que oferte al Pueblo Vasco los instrumentos políticos, sociales, organizativos e institucionales para iniciar la andadura desde la actual realidad hasta la construcción del Estado Vasco». Se matiza que en este camino se debe además «plantear una alternativa real al modelo social imperante, situando los intereses de los y las trabajadoras y las capas populares en el centro de la actividad política e institucional».

Entre estas tareas destaca la tercera: «Construir un proceso de diálogo y negociación política que conduzca a Euskal Herria, desde el reconocimiento nacional y el respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca, a un escenario de paz justa, estable y duradera». Y, a este respecto, la izquierda abertzale trae a colación que «nos reafirmamos en el camino emprendido con la declaración de Anoeta, entendiendo que sólo desde la negociación y el diálogo será posible superar en términos democráticos el conflicto político, abordando soluciones integrales que, entre otras cosas, permitan la liberación de todos los presos y presas políticas vascas».

Junto a todo ello, se aboga por «vertebrar una respuesta a la represión y apartheid político e institucional, articulando un amplio frente popular contra la vulneración sistemática de derechos civiles y políticos, la represión y la persecución de sectores de la sociedad vasca».

«Hay condiciones»

Antes de llegar a la definición de esa oferta de debate y de esas tareas pendientes, la declaración manifiesta «con rotundidad» que a día de hoy «las condiciones objetivas y subjetivas para el cambio político son una realidad constatable en el tejido social y popular de Euskal Herria».

En concreto, certifica que «el número de ciudadanas y ciudadanos que aspiran a construir un Estado vasco en Europa se ha ido incrementando en las últimas décadas, pudiendo afirmar que, en un escenario democrático, podrían ser mayoría en nuestro país».

Añade otro dato más: «Esta realidad se cimenta en la constatación de que la Comunidad Internacional, y más concretamente la Unión Europea, asiste al nacimiento de nuevos estados como fruto de la voluntad democrática de diferentes naciones. Los ejemplos de Irlanda, Escocia, Flandes, Groenlandia... o hace algunos años Eslovenia, Eslovaquia, Bielorrusia, Lituania... son el reflejo nítido de una coyuntura internacional donde la voluntad de los pueblos por acceder a un estatus de Estado sigue abriéndose camino en el escenario europeo». Apostilla que desde una posición de izquierda transformadora resulta ilusionante también el panorama en América Latina. Y cita también la «enésima crisis cíclica del capitalismo», ante la que «reafirmamos nuestra voluntad de defensa de los intereses del pueblo trabajador vasco en su combate por un modelo social alternativo»».

Marco «desenmascarado»

La convicción de que actualmente existen condiciones para un cambio político echa raíces sobre una constatación ligada a la fecha de ayer: «Podemos afirmar con humildad que, aunque con errores y fracasos parciales, los independentistas de izquierda hemos desenmascarado primero y agotado después el marco constitucional estatutario que se ha querido imponer a Euskal Herria».

Remontándose a 1978, el texto difundido ayer recuerda que el objetivo de la «operación constitucional-estatutaria» era «buscar la aniquilación política del proyecto independentista legitimando un estatus de partición territorial y ausencia de soberanía. La división del sujeto nacional en Hego Euskal Herria, como en el caso de los Països Catalans, pretendía negar el propio sujeto político vasco y, a su vez, la configuración artificial del mapa territorial intentaba neutralizar con `autonomías' el problema nacional interno».

La declaración recuerda que la izquierda abertzale fue la única que se sitúo en contra de ese marco. Y saluda que a día de hoy, «transcurridos 30 años, escuchamos voces que, en un ejercicio de honestidad tardía pero bienvenida, reconocen abiertamente que la transición se hizo bajo el control y el chantaje de un Ejército español y unos sectores oligárquicos».


«Voluntad sincera»

Tras proponer una reflexión estratégica a todos estos sectores, la izquierda abertzale concluye subrayando que «nuestra disposición es sincera, nuestra voluntad también».

Constitución

La izquierda abertzale saluda que hoy «escuchamos voces que, en un ejercicio de honestidad tardía pero bienvenida, reconocen abiertamente que la transición se hizo bajo el chantaje de un ejército y de sectores oligárquicos».

Alternativa

Considera que en esta coyuntura hay mimbres suficientes para tratar de construir una alternativa que fue impedida en 1978, tanto en el terreno de la construcción del Estado vasco como en cuanto «al modelo social imperante».

Europa

La declaración constata que «la voluntad de los pueblos por acceder a un estatus de Estado sigue abriéndose paso en el escenario europeo», y cita los casos actuales de Irlanda, Escocia, Groenlandia o Flandes junto a Eslovenia, Eslovaquia, Lituania...


PNV: «Los representantes del Estado se quedaron cortos»

El PNV sólo se refirió a la Constitución española ayer a través de un artículo de prensa de su presidente, Iñigo Urkullu, para quien en aquel momento «el Estado español y sus representantes políticos no supieron dar una respuesta adecuada» a la reivindicación vasca: «Se quedaron cortos en el camino». El mandatario jelkide cree que hoy es necesaria «menos subordinación y más Estado vasco». En concreto, propone «una nueva formulación de Estado asimétrico en el que la Defensa, la política monetaria, la diplomacia y elementos estructurales sean de competencia general» y el resto lo gestione «el gobierno próximo».

EA: «En la Constitución no cabe la mayoría de Euskal Herria»

Por parte de EA, su portavoz, Mikel Irujo, manifestó que «el proyecto de la mayoría política de Euskal Herria no cabe en la Constitución». A través de un comunicado, planteó que «sólo un movimiento soberanista alejado de la violencia y firmemente comprometido con los derechos humanos puede hacer frente al muro contra el que se estrellan las aspiraciones políticas de Euskal Herria: la Constitución y el Estatuto». Vaticinó que si ocurre «el movimiento independentista será imparable», porque «a esto es a lo que tiene miedo el Estado, a que se visualice que en la Europa del siglo XXI existe un movimiento completamente democrático que no tiene vías para materializarse».


EB: «Estamos en un auténtico fraude, la vacían de contenido»

Ezker Batua también se mostró muy crítica en este aniversario de la Constitución. Mikel Arana, portavoz de la Presidencia, consideró que «estamos en un auténtico fraude constitucional» al entender que el texto de 1978 «lo han vaciado de contenido en todo lo que tiene que ver con el modelo de Estado, los derechos sociales y la planificación económica».

Lo mismo opina de la cuestión territorial, ya que Mikel Arana denunció que «desde el búnker constitucional que han construido PP y PSOE han usurpado competencias a las comunidades autónomas, le han robado a la ciudadanía el derecho de poder participar activamente en política y, al mismo tiempo también, han mantenido un rey impuesto por Franco»..




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